A/N: Tom, junto con la historia, irán tomando un aire mucho menos inocente. Se recomienda discreción al lector para elegir continuar la historia o no.
Han pasado cosas bastante oscuras pero algunas personas parecen dejarse llevar por el fluff, la advertencia es que la oscuridad y las conductas inadecuadas irán aumentando.
Jueves 11 de julio de 1940 - Onsen - Itsukushima
16:55
Tom había amado el templo Itsukushima y su estructura sobre el agua. Su enorme puerta escondía un pasaje mágico a una aldea. Pero como era época turística, se estaban quedando en el lado muggle, que no había tanta gente.
Intentó aprender el idioma de donde iban, pero sólo había logrado una gran confusión. Daba gracias a los hechizos traductores.
El lugar donde se quedaban tenía unas termas. Harry se había adelantado mientras Tom contestaba una carta a Minkar, que aparentemente se había enterado por su padre que había adelantado un año y estaba ofendido que no le hubiera dicho, lo cual era ridículo, aún compartirían habitación.
Dejó la carta preparada para llevar al servicio postal por la mañana e iba a encaminarse a las termas cuando una mujer golpeó para indicarle que tenía visitas. Le pidió si la podía hacer pasar y con una sonrisa malvada sacó un poco de la poción que esparció en su cuello. Abrió un poco de la yukata azul que llevaba para mostrar algo de piel y se paró para recibirla.
Cuando la mujer entró, Tom pudo notar su shock visual. Sin la ropa del colegio, su edad era más engañosa. Y el estirón que había pegado lo había ayudado a sobrepasar su altura por unos centímetros.
—Srta. Umbridge —dejó que su apellido rodara dulce por sus labios. Un barítono agradable y más que bienvenido—. Me alegra verla, pase por favor. ¿Té? —Ofreció mientras le servía en una taza. Estaba algo frío, pero la mujer era una bruja sin restricción de magia.
—Gracias —dijo la mujer tomando la taza.
—Me temo que Harry acaba de salir, así que solo somos usted y yo -acentuó las palabras con un cruce de piernas que hizo que la tela se deslizara hacia abajo descubriendo mucha tersa piel. Apoyó el mentón en su mano y la miró ladeando la cabeza con una sonrisa. Pudo verla sonrojarse ante la imagen que le presentaba. Había practicado mucho para este momento, para lograr la chispa de deseo a pesar de su juvenil apariencia.
—Eso es bueno. Hablar contigo a solas. Hoy estás más conversacional.
—Eventualmente todos maduramos, ¿no cree?
—Sí, por supuesto —inconscientemente la mujer recorrió el cuerpo con los ojos.
—Aún así hay áreas en las que todavía me falta… una guía.
Podía verla tragar saliva. Estaba seguro de que se imaginaba cómo guiarlo.
—¿Qué áreas?
—Es un secreto.
—Puedes decirme, estoy aquí para ti.
Tom fingió pensarlo y se levantó hasta sentarse a su lado. Las piernas de ambos se rozaban. Se inclinó hacia ella y susurró al oído:
—Las mujeres aún son un misterio para mí.
—Es… es entendible. Pero estás entrando en una edad donde pronto…
—Las mujeres maduras son muy distintas a las chiquillas en Hogwarts. Su sensualidad…. —Se inclinó hacia su cuello—. Su aroma… su toque… —agregó rozando la yema de sus dedos por la piel descubierta cerca de sus hombros.
Cuando se giró a mirarlo, sus narices se rozaron, podía notar las pupilas de la mujer por completo expandidas. Éxito. La poción se había metido en su sistema.
Los labios de la mujer chocaron contra los suyos. Contuvo el vuelco de su estómago y abrió los labios.
La mujer empujó con su peso y quedó recostado contra el sillón. Tom suponía que la mujer tenía técnica, pero no había manera que lo apreciara al no sentir ni una pizca de atracción. Sintió una mano contra su pecho, y la ropa que comenzaba a deslizarse para descubrir su pecho. Se sentía desconectado de ese momento, aunque las ganas de devolver persistían.
La puerta de la habitación se abrió y Tom sintió el alivio de que no tuviera que hacer más.
—Tom, ¿cuánto…? —Tras un segundo de duda, Umbridge salió disparada contra la pared, agarrándose el cuello. Magia pura e invisible, justo como la accidental, pero llena de intensión.
Los ojos de Harry recorrieron su cuerpo tendido en el sillón y una expresión de ira cruzó su rostro antes de volver la mirada hacia la mujer.
Tom se paró del sillón y se acercó a Harry, dando espaldas a la mujer.
—Harry, esto es mi culpa. Tranquilízate, nada pasó.
—No lucía como nada. Ni como que iba a ser nada si no entraba.
Tom tomó la mano de Harry y la apretó.
—Es algo natural que pase entre un hombre y una mujer. No necesitas ser tan duro con Jane.
Harry examinó su rostro unos momentos. Podía ver las emociones cambiando en sus ojos.
—Esto… —comenzó con lentitud, dirigiéndose a la mujer—. No es una actitud aceptable. Tom es un menor del que debería estar cuidando. Dado que Tom parece haber consentido, no la denunciaré. Pero no quiero verla cerca de Tom. Y como nos traiga más problemas…
La amenaza quedó en el aire, y la mujer asintió. Harry la soltó y ella Desapareció en el lugar.
Tom se permitió una sonrisa y se iba a sentar cuando fue empujado acorralado contra el sillón.
—Y tú… —la voz de Harry era gutural—. ¿Qué hiciste? —Sus pupilas estaban dilatadas. Tom sintió su corazón desbocarse.
—Era una forma efectiva de deshacerse de ella. Estaba… ganando actitudes peligrosas.
Harry seguía acercándose y Tom estaba teniendo problemas para respirar. Se topó con la pared y los brazos del mayor se apoyaron contra ésta, acorralándolo.
—Tom… —La voz sonaba peligrosa. Tragó saliva sintiendo la garganta seca y las piernas débiles.
—Una poción. De la familia Black. Obsesión. —Hizo una mueca. Normalmente era una persona muy articulada, pero en ese momento… le era difícil controlarse. Tenía la sensación de que si Harry lo tocaba en ese estado, se derretiría.
—Entonces, ¿por qué…? —Su guardián se llevó una mano al rostro, no lucía para nada bien. Tom se acercó preocupado. Tocó la frente perspirada que parecía febril. El ojo que no era cubierto por una mano se centró en él. Un escalofrío recorrió su columna. Quería tener una mirada así sobre él el resto de su vida.
—Siéntate en el sillón —indicó empujándolo. Siendo apenas un poco más bajo que su profesor, era bastante sencillo manipularlo en ese estado. Lo que no esperó fue que con el empujón final que lo hizo sentarse, Harry se hubiera agarrado de su ropa. Cayó encima de él y quedó a centímetros del rostro del otro.
—Te besó —el tono gutural era el sonido más excitante que hubiera escuchado.
—Sí —admitió con suavidad, a la expectativa—. Y tocó mi cuerpo. Un pequeño precio para deshacerme de ella.
—No es un precio pequeño.
—Cualquier precio es pequeño si puedo permanecer a tu lado.
Harry soltó un quejido y lo abrazó. Tom intentó replegarse, acercarse tanto a su cuello solo lo haría sentirse más...
—¡Ah! —Gritó de sorpresa, dolor y placer ante la mordida en su cuello. La situación, objetivamente, no era buena. Pero tener exactamente lo que quieres frente a ti, puede resultar demasiado tentador. Así que tiró su paciencia por la borda y coló las manos por debajo de la ropa oriental de Harry.
Apenas lo sintió separarse un poco, capturó sus labios en un beso. Torpe y desesperado, pero completamente satisfactorio. Sentir al mayor abriendo sus labios y recibiendo el beso era excitante. No había sentimientos de desagrado, solo un calor que se extendía por todo su cuerpo.
Empujó contra él con un sonido de satisfacción, y sus cuerpos generaron una deliciosa fricción. Para su deleite, comenzaba a sentir algo endurecerse contra su trasero.
Harry rompió el beso y lo empujó hacia atrás. Tom se dejó empujar sin salir de encima de él.
—Tom. Esto… no está bien.
Con la otra mano Harry tiraba de su cabello, su rostro contorsionado en desesperación. Culpa, comprendió Tom finalmente. El dolor en el rostro de Harry era emocional. Había avanzando demasiado rápido, demasiado pronto. Su guardián estaba enredado en todas esas normas sociales que tanto le gustaban y ahora lo estaban dañando.
Era una molestia esperable, predecible, pero se había dejado llevar por la tentación.
—Lo sé. Me crié en un orfanato, ¿recuerdas? Sé perfectamente cómo un adulto puede tomar ventaja —acarició el pecho del mayor con cierta melancolía de tener que cortar ese momento—. He querido hacer esto desde el primer día. Solo tenía miedo de que me abandonaras.
Aprovechando la sorpresa de Harry, volvió a capturar sus labios. No tan torpe esta vez, el beso fue mucho más dulce. Dos manos lo apartaron firmemente. Tom notó con fascinación el estado de libertina desprolijidad que presentaban: labios rojos, cabello revuelto, ropas abiertas y su posición.
—No es así como funciona. Aún soy un adulto, y peor aún, estás a mi cargo. Es un abuso de poder y está MAL.
—Lo sé, lo sé —calmó con un tono dulce—. Y es por eso que necesitas más tiempo —y ante su mirada de confusión, presionó la varita de acebo contra las costillas de Harry—. Obliviate. Desmaius.
Tom acarició la varita de Harry y la dejó arriba de la mesa. Era una fantástica varita que respondía a él tan bien como la suya. Se giró a mirar a Harry con un gesto pensativo. Lucía hermoso e indefenso. Demasiado confiado para sacar su lado Auror con él.
—Lo siento —murmuró depositando un beso en esos labios, saboreando el gusto. El mayor problema de todo aquello, era que ahora que los había probado a gusto, iba a ser difícil volver atrás. Necesitaba que Harry cediera un poco más de terreno.
Tiró del cuerpo de su guardián y lo alzó llevándolo hasta la cama. Scylla levantó la cabeza por entre la cobija. Observando con interés cómo Tom acomodaba todo a su gusto en la "escena del crimen".
Con un movimiento de la varita, la serpiente cayó dormida. Tom se sentó sobre el pecho de Harry y se dispuso a trabajar. Había practicado mucho su magia mental, pero en este caso era muy importante. No podía dañar ninguna parte de su profesor, mucho menos su psiquis.
La magia de sugestión siempre había sido su fuerte. Tejió sus hilos casi a puro instinto, podría recordar esa noche cuando realmente deseara hacerlo.
Y algo más…
Tener a su presa indefensa era demasiada tentación. Implantó una pequeña semilla para instarlo a actuar más.
Jueves 11 de julio de 1940 - Onsen - Itsukushima
19:03
Harry se removió y Tom enterró su rostro contra su costado. Se había tirado con él a esperar que despertara naturalmente, y observar que no hubiera daño alguno.
—Tom… ¿qué...?
El rostro de Harry se ensombreció y Tom se tensó a la espera de si recordaba algo que no debería. Pero una mano acarició su cabello.
—No te preocupes, Tom-Tom. No estoy enojado contigo.
Harry no lo había llamado por ese tonto apodo en mucho tiempo. A pesar de lo ridículo que sonaba, como si fuera un niño pequeño. Era relajante ya que significaba que intentaba actuar adorable con él. Bueno, dos podían jugar ese juego.
—¿No estás enojado conmigo por lo que hice? —Preguntó apenas separándose de él para mirarlo de reojo.
Harry se tiró encima de él abrazándolo. ¿Quién iba a decir que todas sus prácticas de actuación iban a resultar útiles también con Harry? Debería llevarle un souvenir de regreso a Walburga.
—Nunca me enojaría contigo. Has hecho algo muy… de adolescente. Es bueno verte actuar tu edad —Tom bufó ante eso—. ¿Te… agradó?
—Fue desagradable. Era un medio para un fin, no un acto de curiosidad, tengo mi sexualidad perfectamente clara —remarcó rodando los ojos.
Harry levantó la cabeza y lo miró. Estaban demasiado cerca. Podía ver cada veta de verde en sus ojos. Tenía perfectamente clara su sexualidad. Lo que deseaba estaba justo frente a sus ojos.
—¿Lo tienes?
—Por supuesto, hace años.
—¿Años?!
—No todo el mundo es tan poco consciente de sí mismo como tú.
—¿Y eso qué significa? —Preguntó indignado.
—Cuando seas más consciente de ti mismo, lo averiguarás —respondió con una sonrisa divertida.
—¿Quién eres tú y qué has hecho con mi adorable Tom-Tom?
—¿No soy… adorable? —Puso su mejor rostro de indefenso.
Harry se apartó de pronto preocupado antes de entrecerrar los ojos y taparse el rostro con una mano.
—Peligroso, eso es lo que eres. ¿Dónde aprendiste todo esto?
Tom decidió simplemente sonreír a modo de respuesta. Harry y él eran tipos de huérfanos muy distintos. Tom obtenía lo que quería bajo cualquier medio. Harry… bueno, era una sorpresa que sobreviviera hasta ser adulto.
—Tengo algo de hambre, ¿salimos a buscar un lugar para cenar? —Propuso cambiando de tema con facilidad.
Martes 20 de agosto de 1940 - Potter's Cottage – Valle Godric – Inglaterra
18:15
Luego de las vacaciones rara vez había tenido que cruzarse a Umbridge, y las pocas veces que lo hacía, eran breves. Gracias a eso Tom se encontraba mucho más relajado y seguro de sí mismo. Bueno, tal vez tenía que ver también lo alto que estaba, y su profunda voz. Probablemente también lo apuesto que se veía.
Había sido un viaje relajante, lleno de toda clase de enseñanzas. Y por esa razón, le preocupaba mucho el estado general de su pupilo la última semana. Había estado lleno de vida, emocionado por sus TIMOs, repasando hasta el último minuto aún cuando sabía a la perfección hasta las legislaturas del estatuto internacional del secreto.
Ahora dormía más de lo que estaba despierto. Muchas veces, sentado en algún sitio leyendo. La tentación de quitarle el aro de veneno era grande. Su color rojo oscuro indicaba que estaba entrando en la última etapa.
Con una carta del Ministerio en la mano, llamó suavemente a la puerta de la habitación de Tom. Un par de veces sin respuesta, hicieron que abriera la puerta con aire preocupado. El menor estaba tirado en su cama, profundas ojeras alrededor de los ojos, y la frente perspirada.
Con un rápido hechizo llamó una toalla hacia su mano. Secó la frente de Tom y miró el aro con duda. Llegado a este punto, era obvio que la magia de Tom no estaba alcanzando a curarlo lo suficientemente rápido.
Si se lo sacaba, Tom volvería a estar bien. Pero arruinaría todo el proceso.
Su mano jugueteó cerca del aro, y de pronto otra mano se cerró sobre su muñeca.
—Espero que no estés pensando lo que creo que estás pensando.
Harry le dedicó una mirada inocente a Tom, que lo miraba con ojos entrecerrados. Para aflojar el momento, agitó la carta en frente de ambos.
—Llegaron los resultados.
De pronto, lleno de energía, el joven le arrebató la carta y la abrió con premura. Tras unos momentos de lectura, destilaba satisfacción. Harry podía adivinar el resultado.
—Así de bien, ¿eh?
—Algún día los libros de historia marcarán esto como el comienzo de mi grandeza.
—Humilde —. Harry rodó los ojos y pasó una mano por el cabello de Tom—. Mientras no sea marcado como el comienzo del fin…
—Dramático. Solo me siento algo mal. Es un proceso natural, y estoy cerca de terminarlo.
—Estás comiendo mal… Durmiendo mucho… No es natural.
—Ya ha sucedido antes, y pasó como si nada —. Tom enterró el rostro contra su cuello—. Estaré bien.
Harry acarició los cabellos, decidiendo no insistir por el momento. No podía dejar de preocuparse, pero tampoco había demasiado que pudiera hacer.
—¿Planeas tomar los EXTASIS de Aritmancia y Estudios Muggle?
—Sí. Tomaré todos los que pueda. Estudios Muggles es útil para entrar en el Ministerio, y Aritmancia un camino hacia varios estudios superiores. Todavía no decido si debería iniciar con una Maestría o hacer carrera en el Ministerio.
—¿De qué te gustaría la maestría?
—No estoy seguro. Lo que más me atrae son los conocimientos de manejo mágico. Rituales, Magia Oscura, Blanca, Antigua, de otras razas, de Creación. Hay muchísimas cosas que quiero aprender. Hogwarts es solo el primer eslabón.
Harry suspiró. Tom parecía no entender que no necesitaba correr hacia sus objetivos, que seguirían allí y los alcanzaría sin problemas.
—Mi primer gran logro será volar sin ningún transporte.
—¿Aún sigues con eso?
—No abandono mis metas. Una vez que decido que quiero algo. Nada me detendrá de conseguirlo.
Inclinó a Tom hacia atrás para que se acostara de nuevo, y con un movimiento de varita refrescó su cuerpo sudado.
—Descansa. Iré a comprar algunas pociones de nutrientes y fortalecimiento, quizás ayuden con el proceso.
Tom asintió, pero lo agarró para encajar un beso en sus labios antes de que se fuera.
Cuanto más crecía, más culpable se sentía al respecto. Ahora Tom lucía más masculino, pero demandaba la misma cantidad de afecto o más que antes. No era normal. No estaba bien. Pero no podía imaginarse lastimando a Tom al rechazarlo. No se sentía así con nadie más.
Y en algún punto eso también era preocupante.
Sábado 31 de agosto de 1940 - Potter's Cottage – Valle Godric – Inglaterra
22:03
Walburga se inclinó hacia Tom. En sus manos agitaba ligeramente el hermoso abanico que él le había regalado como souvenir.
—Estoy muy complacida de saber que vamos a tener un hombre decente en nuestro curso.
Se encontraban cómodamente sentados en los sillones de la sala. En la mesita delante de ellos había tazas de té a medio beber y galletas caseras preparadas por Harry. Los Black eran de las pocas personas que visitaban regularmente.
—No pongas tus esperanzas muy altas. Solo será un año.
—¿Estás planeando saltar otro? Quinto es el año de los TIMOs —respondió bastante horrorizada con la idea—. ¿No sería mejor saltear sexto?
—Me interesa sexto para tomar más electivas. Demonología y Alquimia son dos grandes posibilidades. Además, esperar implicaría graduarme más tarde.
—¿Por qué tienes tanto apuro?
—Hogwarts no me ofrece los estímulos adecuados. Además, una guerra se cierne en el horizonte. Uno nunca sabe cuánto tiempo tiene.
La chica sonrió y negó con la cabeza.
—Eres extraño. Pero estoy segura de que serás capaz de lograr grandes cosas. Los Black tenemos ojo para estas cosas. Aun así, sea por un año, serás mi compañero, ¿verdad?
Tom asintió con una sonrisa. No tendría que socializar para conseguir compañeros de pociones o trabajos. Y ella se beneficiaría con mejores notas, era un buen trato. Y, al fin y al cabo, no se le hacía intolerable.
Domingo 01 de septiembre de 1940 - Hogwarts Express
11:15
—¿Qué quieres decir con que no tendremos clases juntos? —Preguntó Mulciber fundiendo el ceño desde su asiento frente a Tom.
—Ya di mis exámenes de tercero. Pasé con honores. Estoy en cuarto año.
—¿Qué?! ¿Por qué?
—Porque me aburría.
—¿Eso quiere decir que ya no vamos a vernos? —Parecía horrorizado con la idea. Tom no entendía qué rayos le pasaba.
—Aún comeré en el Gran Comedor y dormiré en nuestro dormitorio.
—Oh. Aun así, no es lo mismo.
Tom lo observó hacer puchero. Los demás estaban bastante indiferentes al respecto. Era extraño descubrir que uno de ellos estaba descolocado de pasar menos tiempo juntos.
Aun así, no le podía importar menos.
Jueves 31 de octubre de 1940 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts
23:37
Tom apoyó la cabeza sobre su mano. Escuchar a Harry contar historias mientras bebía era algo que podía hacer durante horas. No solo uno aprendía muchas cosas con tirar un par de preguntas, sino que también era una visión deliciosa. Por ello, había convencido a Harry que este año no necesitaban ir a ningún lado, y que pasarlo en sus habitaciones entre comida chatarra y alcohol, era una manera perfecta de asegurarse que nada malo pasaría.
—A veces siento que soy un padre terrible —comentó Harry con un tono patinado, probablemente de todo el Firewhisky consumido.
—Para ser un padre terrible hay que ser padre primero, y yo ya tengo uno. Eres mi guardián. No es lo mismo.
—No seas tan fríiiio, TomTom —se quejó Harry. A lo que Tom se acercó a sentarse en su regazo, y con una sonrisa ladina acarició el cuello de su profesor con la punta de la nariz.
—Seré todo lo cariñoso que quieras —susurró al oído del mayor que se estremeció haciendo un gracioso sonido en su garganta.
—Ah. Creo que ya no entras encima mío —comentó tirándose hacia atrás inútilmente, puesto que Tom pasó los brazos por su cuello y lo siguió.
—La próxima vez te prestaré yo mi regazo.
—No es así como funciona.
—¿En serio? ¿Por qué?
—Uhhhh. —Harry pareció luchar con encontrar una respuesta. Fue a agarrar su vaso y lo noqueó. Tom desvaneció el líquido con un movimiento de la mano—. Impresionante, Sr. Riddle.
—He practicado bastante —contestó Tom con una sonrisa. Se paró y tomó a Harry en brazos—. Es hora de que vayas a dormir.
—Tom, ¿qué haces? ¡Hey! Yo soy el adulto aquí.
—Dado que no hay adultos funcionales, he tomado el cargo temporalmente.
Lanzó a Harry a la cama y cuando este se resistió, Tom acumuló su magia y ordenó "Duerme".
Harry normalmente no hubiera sufrido bajo sus compulsiones, pero su estado de embriaguez, y las prácticas de occlumancia habían mejorado la eficacia. Tom se inclinó hacia él con una sonrisa, plantando un beso en sus labios.
—Descansa. Nada pasará esta noche.
Lo observó relajarse y le quitó la ropa, preparándolo para la cama. Scylla se acercó a observarlo y Tom le lanzó un hechizo irritado. Esa serpiente era demasiado leal a su amo. Si reportase lo que iba a suceder, sería un problema. Terminó de arropar a su guardián, soltando un sonido de añoranza por hacer mucho más que eso.
Al salir, se cercioró que el cuadro de Godric estuviera vacío. Con un movimiento de varita se desilusionó.
Hogwarts estaba completamente tranquilo a esa hora. Los fantasmas en vez de rondar por los pasillos, estaban en sus propias fiestas. Fue ridículamente fácil llegar al Bosque Prohibido. Y cuando sintió que pasaba la barrera, se preguntó durante unos momentos, qué pasaría si fallaba su primera desaparición estando solo. Había practicado con Harry en el verano. "Solo para emergencias" había dicho. Era totalmente ilegal enseñarle a alguien de su edad.
Respiró entrecortadamente y giró sobre sus pies.
Viernes 1 de noviembre de 1940 - Little Hangleton - Gran Bretaña
01:23
Jadeó y cayó sobre su estómago.
Estaba entero. Probablemente había caído de los nervios. Quería vomitar, pero lo retuvo.
Se paró y observó la casucha en el borde del pueblo. Era realmente un lugar bastante pobre.
Convocó una serpiente y le dio instrucciones. Observando desde las sombras cómo la serpiente parloteaba incansablemente en la puesta de la casa de los Gaunt. Finalmente Morfin salió siseando, lanzando un cuchillo a la serpiente.
Con una sonrisa, Tom le pegó con un ladrillo en la parte de atrás de la cabeza. Con un satisfactorio ruido sordo. Se agachó a susurrarle con una sonrisa.
—Mi querido tío, cuánto tiempo sin vernos. Me gustaría decir que esto tiene que ver con Harry, pero seamos honestos, es imposible que se fije en ti. La realidad es que necesito tu sangre.
Levantó al hombre inconsciente y lo arrastró en la dirección de la colina. Tenía mucho por hacer.
