Epilogo Candy y Albert
Estaba caminando por el pasillo tan alegre al verla, con los pequeños le dije—Vamos ya es muy tarde hay que llevarlos a dormir.
—Si mi amor.
—Quieres que te ayude.
—no no todo está bien, los llevo a su habitación, están tan cansados que solo los acostare y enseguida se dormirán.
—estas segura Candy no quieres que te ayude.
—Ve a descansar que enseguida voy. Me dijiste con una gran sonrisa y comenzaste a caminar solo mire cómo te alejabas por el corredor, llevándolos de las manos a los pequeños con una mano a Rosemary y con la otra Stear.
Camine directo a la habitación al entrar me acosté en la cama para descansar, al cerrar mis ojos recordé la hermosa boda Archie pero solo dije para mí solo —fue una gran fiesta pero aun así no cambiaría nada y menos de ese hermoso día que nos juramos amor ante Dios.
—Retrospectiva—
—Vamos Candy
—Si… ambos caminos por la vereda después de un tiempo llegamos a la pequeña cabaña, y me dijiste—Albert es hermoso este paisaje puedo dar una vuelta por los alrededores.
—Claro te espero en la cabaña.
—Siii. Me sonreíste y enseguida comenzaste a caminar contemplando el pasaje, al verte feliz seguí caminando a la cabaña, al entrar observe que todo estaba en su lugar, comencé a empacar todas las cosas, cuando ya estaba casi a punto determinar escuche como la puerta se abría y dije—Candy ya termine de empacar nos podemos retirar.
—Señor William gracias a Dios que está vivo pensé que era un ladrón que había entrado a robar.
—Señora que gusto en verla, solo vine para recoger mis pertenecías. Y en seguida me interrumpió —Señor William mi hija, mi pequeña hija Yarah le dará mucho gusto saber que está vivo desde que ocurrió la tempestad no hace otra cosa ir a buscarlo por la selva, pero ahora que usted hasta aquí, saldré corriendo a buscarla para notificarle que está de regreso.
Y solo mire como la madre de Yarah camino a la puerta, al verla dije —Señora no es necesario salir corriendo a buscarla cuando su hija regrese le puede notificar que estoy bien, solo he venido para recoger mis pertenencias y pagar por todas las molestias.
—Claro que no señor cuando usted llego me pago por todo un año, es más mi hija todos los días se levanta muy temprano, para venir a limpiar su cabaña y después de desayunar sale a buscarlo todo este tiempo, ella estará tan feliz que usted este vivo, señor no sabe cuánto a sufrió mi hija por usted.
—Comprendo señora pero entonces será mejor que usted me despida de ella, agradezco su hospitalidad, pero no me puedo quedar.
—Señor se lo suplico, no se vaya sin antes ver a mi hija, ella tiene algo muy importante que decirle, algo acerca de sus sentimientos. Cuando escuche las palabras de la madre de Yarah, y fue entonces que comprendí todo, al enterarme me sentí una tanto triste pero no había nada que yo pudiera ser por ella, ya que mi corazón le pertenece solo a Candy.
Así que solo mire por unos segundos a la madre de Yarah y dije —Comprendo todo, señora no se preocupe. Y busque entre mi maleta una hoja, a encontrarla comencé a escribir unas cuantas líneas para Yarah, la carta decía.
Saludos Yarah
Te agradezco por todo, desde el día que llegue a São Paulo fuiste una gran persona, me ayudaste a descubrí un mundo maravilloso, pero mi corazón está ocupado, por la cual doy la vida.
P.D. Algún día conocerás a la persona correcta, en este hermoso lugar.
Cuando termine de escribir la pequeña nota, doble la hoja y la entregue, me disculpe y salí de la cabaña.
Al salir escuche —Albert este lugar es hermoso—
—Claro que sí.
—Vamos Candy hay que ir puerto.
Tome tu mano y seguimos nuestro camino al puerto, las horas pasaron hasta que llegamos al puerto, abordamos para comenzar nuestro viaje.
Ni cuanta me di cuando el viaje termino, porque cuando estamos juntos el tiempo se detiene y deja de avanzar, los días trascurrieron y llegamos a la primera sorpresa que tenía.
Bajamos del barco ya nos estaba esperando George con una gran sonrisa, nos subimos al automóvil lo más rápido ya que todos nos estaban esperando, George fue quien realizado todo para ayudarme.
Cuando llegamos a la mansión Lakewood Dorothy nos estaba esperando con las maletas, mientras que George ingresaba las maletas al automóvil dije—Candy quieres dar un paseo por los alrededores.
—Claro que sí, después de tanto tiempo quiero ver de nuevo todo.
Tome su mano y de inmediato fuimos a las caballerizas, nos subimos a los caballos para comenzar el recorrido, pasamos por todas las veredas y a lo lejos vimos el centro de rehabilitación.
Está totalmente terminado al verlo nos dio tanta felicidad por todas las persona alojadas, seguimos nuestro camino, por las veredas hasta lleguemos a nuestro destino.
Bajamos de los caballos y toda la gente ya estaba reunida afuera del orfanato y fue en ese momento que me arrodille y dije— Candice White me haría el honor de ser mi esposa. Sus lágrimas comenzaron a salir y después dijo —Siii …
Y fue la palabra más feliz, después todo pasó tan rápido, solo miraba como las Personas aplaudían y los niños del orfanato estaban tan felices, después ambos entramos al orfanato, por un momento nos separamos, solo mire que fuiste con la hermana María a tu antigua habitación, mientras que yo y George nos quedamos en la pequeña sala del ornatito para cambiarme.
Al terminar salimos y ya todos estaban en su lugar me coloque al lado de George y al paso de un tiempo, la vi salir tan hermosa con su vestido blanco acompañada de la hermana María, al verla caminar era como ver a un ángel.
Al estar frente de mí, me sonrió luego el padre empezó la ceremonia, estaba tan alegre que sin darme cuenta la ceremonia término y todos nos sentamos a comer, los pequeños niños sonreían a cada momento. Y por otro lado las madres de Candy lloraban en cada momento.
Solo miraba como Candy corría por todo el orfanato con los pequeños, era muy entretenido hasta George estaba con una gran sonrisa.
Al paso de un tiempo los pequeños ingresaron a sus habitaciones para ir a descansar. La señorita pony junto con la hermana María nos dieron su bendición para continuar con nuestro camino.
Nos despedimos de todos y agradecimos su presencia ya que George nos estaba esterando en el automóvil para llevaros al puerto de Chicago, durante todo el camino Candy sonreía y yo también.
Llegamos al puerto de Chicago, George me ayudo con las maletas y antes de subir al barco me entrego dos obsequios uno era de su parte y el otro era de parte de Niel, George me explico que no asistió porque aun él se sentía muy culpable por todas las ofensas que realizo a Candy en su niñez, pero que estaba contento por nuestra felicidad y por tal motivo nos entregaba este pequeño regalo.
Tome los obsequios, agradeciendo a George por todo su apoyo con el manejo de las empresas y las fundaciones Andrew.
George solo sonreía al saber lo feliz que estaba al lado de Candy, el me conoce tan bien siempre confía en mí, como yo confió en él para mí es como mi hermano mayor y en ocasiones como mi padre, ya que siempre me cuida.
Y nos subimos al barco, en nuestro primer viaje como la familia Andrew, nos quedamos en la cubierta mirando el océano hasta caer la noche y esa fue la mejor.
Ingresamos a nuestro camarote y fue cuando me entere que sería padre, recuerdo que te abrase y comencé a besarte pero antes de seguir me dijiste—Albert este es mi regalo. Y de tu maleta sacaste una pequeña cajita.
Cuando la abrí me quede sin palabras, fue lo más hermoso que de inmediato encendí el significado, había un par de pequeñas botitas de estambre de color blanco, las tome y solo dije —Estas segura mi amor. Y solo sonreías moviendo la cabeza aceptando.
Fue el mejor regalo de mi vida. Regrese de mí pensamiento cuando la puerta se abrió y la mire estaba enfrente de mi con esa sonrisa que la caracteriza y escuche —Por fin logre dormirlos.
—Si mi amor, vamos es hora de descansar, para el día de mañana.
—Es cierto tiene que estar todo listo cuando él llegue.
Continuara.
