Miércoles 11 de diciembre de 1940 - La Cámara de los Secretos - Hogwarts

17:20

El olor a sangre permeaba por completo el cuerpo de Tom, pero era preferible al horrible olor a descomposición que largaba el cuerpo del basilisco.

Se encontraba arrodillado frente a un inconsciente Morfin, al cual le extraía sangre mediante un corte en el brazo, y con la varita guiaba la sangre cual pincel para dibujar runas en el suelo.

—Sabes, tío Morfin —comentó con una voz falsamente dulce—, es decepcionante que con todo el trabajo que me tomé para dejar pistas de tu desaparición apuntando a mi padre, todo haya terminado con que nadie notara que no estás. Es bastante triste, ¿no crees?

Trabajó con ahínco marcando runa tras runa en varios círculos concéntrico. El rostro de Morfin había tomado una palidez esquelética. Tom cerró la herida con un movimiento de varita, y con otro hizo que una de las estatuas expandiera su boca, y lo levitó hasta allí

—Cuida de recuperar tu sangre. Hay toda clase de rituales interesantes que hacer con mi sangre… ¿pero por qué usar la mía si tengo una fuente muy parecida a mano?

Con un movimiento de la varita, el cuerpo quedó escondido como si en un sarcófago estuviera. Reforzó los hechizos de conservación. No podía dejar morir a su tío. No mientras no cumpliera su objetivo. Esta vez era más una prueba de compatibilidad que otra cosa.

Puso las manos sobre las runas, cerró los ojos y canalizó su magia. Las runas se encendieron en un fulgor carmesí. La magia no tenía problemas de viajar en ésta. Con una sonrisa abrió los ojos, y rápidamente los cerró ante la cegadora luz.

Lentamente los fue abriendo, acostumbrándose a las luces. El ritual le dejaba observar todo rastro de magia a su alrededor. Podía ver los hilos de la magia que acababa de utilizar, de la magia en la estatua, la de la puerta… y lo que estaba esperando encontrar: magia en la estatua de Slytherin. Más específicamente en su boca y barba. Tenía un color rojo, característico de encantamientos. Probablemente una cerradura con contraseña.

Todo estaba entre una de las varias posibilidades que había imaginado. Ahora venía la parte más útil del procedimiento, ver las reacciones del hechizo le diría cuando estaba cerca. Aceleraría mucho el tedioso proceso de adivinar.


Miércoles 11 de diciembre de 1940 - La Cámara de los Secretos - Hogwarts

19:11

Entró por el pasadizo y sintió que pisaba algo blando. Con un movimiento de varita, una luz salió disparada hacia el techo y allí resplandeció. El piso parecía estar compuesto de alguna clase de tela gris…?

Tras unos momentos de examinación visual, comprendió que lo que veía eran mudas de piel vieja y polvo, aplastadas y asentadas durante mucho tiempo. Y eso explicaba el olor. Su estómago dio un vuelco. La cantidad de olores desagradables estaba siendo demasiada por un día.

Pasó rápido por el lugar para encontrarse con una pequeña entrada. Posiblemente para que el basilisco no la invadiera. Y recién, finalmente ahí se encontraban los secretos de la cámara.

Se acercó con cuidado escaneando el lugar para ver si había maleficios. Por suerte todo lo que podía ver era toda clase de hechizos de preservación y protección.

Frente a él había toda clase de gabinetes, estanterías, y cofres de distintos tamaños. Lamentablemente, tarde se dio cuenta de que había activado alguna clase de alarma, y de pronto un cuadro congelado empezó a moverse.

La persona allí no podía ser otra que su ancestro: Salazar Slytherin. Se veía exactamente igual que en las ilustraciones de los libros.

::Saludos, mi joven descendiente.::

Genial. Todo lo que quería era tener al crush del otro cuadro, sabiendo que había vuelto a la cámara.

::Saludos, Lord Slytherin. No era mi intención perturbar su sueño.:: Levantó la varita para volver a ponerlo en éxtasis y la pintura levantó las manos.

::Un momento, por favor. Puedo ver que tienes un secreto. Pero esta ES la Cámara de los Secretos. No voy a compartirlos con nadie.::

Tom se frenó. El viejo parecía tener una predisposición más negociable que el orgulloso Gryffindor.

::Quiero una promesa que si es necesario mentirás para proteger mis secretos, y no harás intento alguno de revelarlos.::

::Lo juro por mi magia.::

::¿Es siquiera posible jurar en tu magia?::

::Sí. La pintura tiene su propia magia, lo que me permite moverme.::

Tom asintió y bajó la varita.

::Mi guardián no debe saber que estuve aquí. Y eso incluye que Godric, cuyo cuadro le acompaña, tampoco lo sepa.::

Toda clase de expresiones cruzaron el rostro del viejo.

::No es problema. Me tomaré mi tiempo visitando otros cuadros antes de verlo. Si puedes ponerme al día con tu situación, posiblemente pueda manejar la situación de tal manera de serte útil y no divulgar tus secretos.::


Sábado 21 de diciembre de 1940 - Salón de baile - Noble Casa de los Black

20:30

Los magos tradicionalmente celebraban Yule más que navidad. Harry, habiendo vivido en ambos mundos, disfrutaba de las celebraciones de una manera no religiosa. Aún así, creía que era una buena experiencia para Tom, y las familias más antiguas mantenían sus tradiciones.

La primera parte de la fiesta era de comida y bebida. En el Salón de baile había varias mesas cercanas a las paredes, repleta de toda clase de cosas. Las puertas hacia el patio se encontraban abiertas de par en par, y las personas iban y venían.

Harry había insistido en vestir a Tom de blanco. Por lo que Tom insistió en que Harry vestir de negro. En cualquier otro color se veía demasiado llamativo. Lamentablemente, la túnica blanca hacía que la mayor parte de las personas le prestaran atención.

Irma se acercó a ellos con una sonrisa, comentando lo alto que estaba Tom, y lo apuesto que se estaba poniendo. Nada que no hubiera escuchado repetidamente en todo ese año.

La primera agenda de la noche era aprender a hacer sociales con los invitados. Ese no era el punto fuerte de su profesor, por lo cual, decidió tomar la iniciativa.

—No tienes que esforzarte, puedo mezclarme solo, y en caso de que tengas a alguien que presentarme, me llamas.

—No. Es mi responsabilidad —dijo guiándolo para presentarle algunos funcionarios del Ministerio.

Así comenzó el largo y tedioso proceso de contentar a los adultos con frases como "ha sido un placer poder disfrutar de una charla con alguien tan ilustre", o un "he escuchado de vuestros logros" y hasta un "es una pena que tan ilustre carrera no reciba la prensa que merece".

Harry lo apartó luego de eso y preguntó con diversión:

—¿Quién eres y qué has hecho con mi pequeño y gruñón Slytherin?

—Todo Slytherin puede ponerse una máscara.

—Pareciera como si hubieras nacido para esa máscara.

Se inclinó y con una sonrisa apoyó una mano en el pecho del mayor, ladeando la cabeza para susurrarle al oído.

—Siempre seré honesto ante tus preguntas —prometió. Y las promesas en Yule tenían un peso especial para los magos.

Una tos los hizo mirar al costado, allí estaba Flavius con su esposa. Tom extendió la mano hacia ellos.

—Malfoy. Ha sido un tiempo… corto en el que no nos vimos.

Harry le pisó el pie discretamente.

—Fue un tiempo considerable como para alcanzar la altura de tu guardián y seguir actuando con el mismo decoro que un niño.

—Malfoy… —Empezó Harry, pero la esposa del rubio comenzó a hablarle.

—No fue tanto tiempo como para olvidar su manipulación, así que lo considero un tiempo corto. Y hasta que no cumpla los 17, puedo actuar como un niño todo lo que quiera, difícilmente puede encontrarse falta en algo así. Si la altura fuera indicadora de edad… —Le echó una mirada de arriba a abajo y dejó que la frase muriera allí.

—¡Tom!

—Él empezó. Si se queja nuevamente de mi inmadurez, ¿qué puede decirse de la suya al intentar provocar a un niño?

Tom sonrió y haciendo un leve saludo con la cabeza, se alejó de allí, tirando a Harry de un brazo.

—Eso no fue amable.

—Hay personas con las cuales hay que ser amable y otras con quienes es importante ser asertivo. Si Malfoy quiere congraciarse deberá bajar la hostilidad. En especial, porque a mí no me interesa congraciarse con él.

Tom notó la mirada de uno de los asistentes, el cual no conocía bien pero podía reconocer las facciones de un Black. Y también la codicia con la que miraba a Harry. Con un suspiro irritado pasó la mano por la espalda de su Guardián y colocó una sonrisa encantadora en su rostro.

—Vamos a cargar una ofrenda de Yule juntos.

—Eso no es una buena idea ya que la volatilidad… —empezó Harry en modo profesor, efectivamente distraído del tema anterior.

—Nuestras magias son compatibles —rebatió Tom.

—Pero el nivel de poder —contraatacó el mayor en un susurro.

—He estado trabajando en mi control. ¿Es que no quieres compartir tu deseo conmigo?

Luego de eso, Harry no tuvo muchas excusas para poner. Por lo cual seleccionaron un bello pedazo de leña rojiza y conectaron sus manos sobre éste.

—Mi deseo es poder protegerte —declaró Tom mirando con intensidad a Harry mientras emitía su magia hacia la madera.

—Yo debería ser el que te proteja a ti, Sr. Riddle.

—No es problema. Protegemos el uno al otro de diferentes cosas —declaró sintiendo cómo la magia de Harry se unía a la suya. Un momento después la madera estalló en una pequeña explosión de fuego azul. No quemaba sus manos conectadas.

—Fuego azul… de protección —murmuró Harry con una sonrisa—. Encendió rápido…

—Nuestros deseos son compatibles como nuestra magia, y contienen la misma fuerza. Es imposible que la Magia no responda positivamente —respondió Tom, ya que muchos magos creían que la magia tenía una sintiencia y que se manifestaba en el fuego de Yule—. Te protegeré, cueste lo que cueste.

Harry lo abrazó, acariciando sus cabellos.


Miércoles 15 de enero de 1941 - La Cámara Secreta - Hogwarts

16:08

Las fiestas habían pasado en un torbellino desmesurado de ropa nueva, implementos mágicos, libros y toda clase de regalos. Y Tom no contento con todo eso, había demandado mimos, sentarse encima de Harry y besos. Indulgente, Harry cedía poco a poco, y nada lo complacía más.

Aún así, no se permitió distraerse demasiado de su objetivo. Estaba en la biblioteca oculta buscando cómo conservar sangre extraída para que estuviera fresca y no se contaminase con magia… lo cual lo haría poco usable para algunos rituales… cuando el retrato carraspeó.

::Mi descendiente, buenas noticias. Godric finalmente está bajo mi pista. Estoy seguro de que pronto tendremos una… reunión accidental.::

::Bien por ti ::comentó de manera distraída buscando entre los libros.

::¿Qué buscas? Puedo orientarte.::

::Oh, no. Estoy bien.::

Slytherin suspiró dentro de su retrato, pero sus labios mostraban una sonrisa.

::No confías en mí. Lo comprendo. Pero si en algún momento se vuelve un asunto urgente, espero que puedas recurrir a mí.::

Tom asintió con suavidad. Por ahora no había encontrado el ritual correcto. Sólo le gustaba estar preparado. Y no dar información innecesariamente.

::No es nada urgente. Sé medir mis recursos y riesgos. Ahora, mi Guardián habla Parsel, pero no es de tu línea de sangre, sino que es descendiente de Godric. Recuerda eso antes de decidir filtrar cualquier cosa hacia él. ¿Entendido?::

El mago en el retrato se acarició la barba, divertido.

::Amenaza anotada, joven descendiente.::


Sábado 1 de febrero de 1941 - Habitaciones del profesor Potter - Hogwarts

18:13

—Lord Potter, joven Thomas, si tienen un momento… —llamó la rasposa voz de Godric desde la sala. Tom alzó una ceja mirando a Harry, como sorprendido por la acción. Su profesor se encogió de hombros y fueron a ver lo que quería.

Tom que sabía con qué se iba a encontrar, dejó que Harry fuera primero. Allí estaba Salazar en el cuadro de Godric.

—Quiero presentarles a un viejo amigo que recientemente ha despertado del letargo...

—Slytherin —murmuró Harry con sorpresa.

—Salazar Slytherin. Sal, estos son Lord Harry Potter y el joven heredero de tu linaje, el joven Tom Riddle.

::Riddle… es un apellido que no había escuchado antes.::

::Soy mestizo. Es un apellido muggle. Desciendo de los Gaunts ::explicó Tom con expresión indiferente.

::Saludos, Lord Slytherin. Tom es un joven brillante que traerá mucho honor a su Casa ::intervino Harry tensándose.

—¿Podrían limitar su lenguaje a uno que todos podamos hablar? —Se quejó Godric con molestia.

En un coro de respuestas de asentimiento se sentaron a charlar, mientras Salazar contaba una historia completamente inventada de su despertar. Y Godric hablaba de cómo lo descubrió.

—En este punto, joven Thomas, me gustaría hacerle un pedido. ¿Podría hacerle un cuadro a mi amigo, para que pueda estar aquí con nosotros?

Tom miró sorprendido a Godric y asintió con suavidad.

—¿Qué es esto de un cuadro? Godric, adquirir una pintura…

—No, amigo mío. El joven Thomas es proficiente en la pintura. Si hace un fondo, luego podemos hechizarlo para darte privacidad. Hay un cuadro pintado por él en el otro cuadro, si lo observas comprenderás con rapidez su talento.

Tom lo vio desaparecer en el cuadro, y Godric dejar de asomarse por el costado, y luego volver, empujando al pelirrojo para que hiciera lugar. Estaban algo apretados en ese cuadro a pesar de que el fondo era casi nulo.

—Debo decir que no esperaba semejante talento. Estaría honrado de contar con vuestra asistencia, joven descendiente.

—En unos días le presentaré con unos bocetos —asintió Tom con suavidad, en su cabeza ya considerando qué escenarios de Hogwarts podría pintar. Según entendía, la perspectiva del escenario influenciaba mucho la capacidad de interactuar con el fondo del cuadro. Godric y Salazar no tenían mucho espacio en ese cuadro, debido al fondo y la perspectiva.

Entre los libros recibidos en navidad, había uno sobre hechizos aplicables a pinturas mágicas. Finalmente podría practicar algunos de esos.


Jueves 13 de febrero de 1941 - Habitaciones del profesor Potter - Hogwarts

20:20

Salazar había seleccionado entre los bocetos mostrados, una vista de la Sala Común de Slytherin, con el hogar encendido, cómodos sillones, algunos libros y juegos sobre la mesa, la vista del lago con rayos de sol cambiando la tonalidad del agua, y puertas a los costados. Una de las puertas estaba abierta, mostrando un pedazo de habitación.

Lo colgó del otro lado del hogar, el lado que no estaba Godric. Ambos cuadros eran del mismo tamaño, y con un borde similar, de manera que hicieran juego a pesar de tan distinto fondo. Con Salazar dentro, Tom comenzó el proceso de hechizarlo.Y una vez terminado, Salazar probó los sillones y caminó encantado por el lugar.

—Muchas gracias, joven descendiente. Tiene un impresionante nivel de detalle y animación. Estoy sorprendido que hasta la habitación es usable.

—No hay problema. Pensé que la podrían necesitar.

Godric se sonrojó ante el uso del plural. Harry cubrió una risa tosiendo. Tom no tenía idea de si las pinturas podrían interactuar de ciertas maneras más creativas… pero sin duda un poco de privacidad para sortear ciertos asuntos no les vendría mal.


Viernes 14 de marzo de 1941 - Gran Salón - Hogwarts

09:05

Luego de la entrada de las lechuzas, hubo una gran conmoción por un chico que se largó a llorar. El bullicio se extendió entre los jóvenes hambrientos por el chisme. Hasta Tom, que normalmente no estaba interesado, podía sentir que algo grande había pasado.

Se inclinó hacia Walburga, que solía tener información de calidad primero que nadie y ella sonrió encantada de encontrarlo interesado en algo que no fuera estudiar. Aunque pronto mostró una expresión sobria.

—Aparentemente, sus padres murieron en un ataque muggle.

—¿Es nacido de muggles?

—No. Es por eso que es tan importante. ¿Cómo puede un simple muggle dañar un mago?

—Muchas maneras, Wal. El avance tecnológico que sufre el Mundo Mágico y Muggle no es proporcional. Aunque esto no debería de ser noticia para el Ministerio. Los bombardeos vienen sucediendo hace rato…

—¿Bombardeos? ¿Como Bombarda?

—Sí, pero mucho más grandes…

Dippet se levantó y con un movimiento de varita, los estudiantes se calmaron. Harry se estaba llevando al estudiante del Gran Salón, probablemente rumbo al Ministerio. Quizá finalmente los arrogantes magos se dieran cuenta de que no estaban tan equipados para lidiar con muggles como creían.


Viernes 14 de marzo de 1941 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts

20:10

Harry estaba sentado en el sillón con una botella de whisky de fuego. Tom se sentó encima de él a horcajadas y acarició sus cabellos. Harry se relajó tirando la cabeza hacia atrás.

—¿Te preocupa el Blitz? Entiendo que no se puede interferir con el Mundo Muggle, ¿pero no interfiere esto con el nuestro?

—Es complicado —dijo con un suspiro tomando un trago—. Cubrir los hogares con barreras suficientemente fuertes para frenar bombas no es algo desarrollado actualmente. Lo mejor que se puede hacer es… moverse de las zonas muggle. Pero no todo el mundo tiene dónde ir. En momentos así desearía haber estudiado algo relacionado a creación de hechizos.

—Si las mejores mentes del Ministerio no le encontraron una solución, tú tampoco la habrías hallado. Debes enfocarte en lo que sí puedes hacer —respondió depositando un suave beso en los labios de Harry.

Se escuchó un sonido de sorpresa y se giró a ver a Godric y Salazar en el cuadro de Salazar. Tom entrecerró los ojos de manera amenazante. Si decían algo, los quemaría. No iba a dejar que unos estúpidos cuadros interfirieran en los progresos que hacía con Harry.

—Al menos no estamos teniendo que lidiar con Grindelwald al mismo tiempo. Según entiendo, en otros países están ambos a la vez. Me pregunto por qué…

—Creo que deberíamos simplemente agradecer.

—Tonterías. Grindelwald ha estado atacando los mismos lugares que Hitler. Posiblemente aprovechando el caos del muggle. ¿Por qué cuando bombardean no ataca? Es extraño. Podría ser alguna clase de debilidad.

—O quizá sólo está demasiado enfocado en otros lugares. Al no ser un plan conjunto hay diferencia de prioridades…

Tom entrecerró los ojos y se colocó la mano en la barbilla.

—¿Qué tal si no es coincidencia?

Harry lo miró confundido.

—¿Qué tal si Grindelwald está controlando a Hitler?

—¿Cómo explicaría eso sus diferencias de ataques?

—No lo sé. Debería de tener toda la información a mi disposición. Es solo mi descreencia de que es coincidencial aún en este punto.

—¿En este punto? ¿En qué punto?

—Si yo fuera un Lord Oscuro, y hubiera un muggle intentando lo mismo que yo, encontraría ofensivo estar al mismo nivel. Aunque todo hubiera empezado como una coincidencia, lo haría mío, que siguiera mis órdenes. De esa manera, la gloria de todos los ataques sería mía, lo supieran los demás o no. Usaría a mi peón según mis necesidades. Por más que fuera divertido verlo crear caos, la necesidad de controlar opacaría mi diversión.

Harry soltó una suave risa y revolvió los cabellos de Tom.

—Pero tú no eres un Lord Oscuro.

—Podría serlo.

—No —rió Harry divertido—. Históricamente los Lores Oscuros se han enfocado en tomar medidas dramáticas en pos de cambiar la mentalidad de la gente. Y tú más que nadie entiendes que la resistencia al cambio no se aplasta con fuerza bruta, las medidas radicales sólo harán que la resistencia sea más fuerte.

—No todos los Lores Oscuros de la historia fueron así…

—Si te refieres a Merlín… Lo era. En una época donde los magos y brujas se escondían, se hizo lo más visible posible, haciendo grandes proezas mágicas. Fue uno de los magos que más contribuyó a que nos fuera difícil ocultarnos.

Tom se congeló en el lugar, nunca había escuchado a alguien decir que Merlín había hecho algo mal. Pero sin duda, su comportamiento no encajaba para nada con la mayoría de los magos en la historia. Aún así… ¿no había probado que su modo de hacer las cosas era válido?

—Puedo ver que aún dudas. ¿No crees que un educador tiene mucha mayor influencia en las mentes que un rebelde? ¿Que un político tiene mucho más alcance que un líder terrorista que sólo ve un puñado de gente? La mayor arma del hombre es su capacidad de comunicar sus ideas. Si dejas que una persona alcance por sí misma una conclusión, en contra de que le pegues para que la repita, ¿en qué caso crees que hay mayor porcentaje de éxito que se transmita a la siguiente generación?

—Lo que dices es que el miedo es momentáneo, pero una idea se multiplica.

—Correcto. Una tradición nace de una idea. Alguien creyó que rendir culto a la magia en Yule tiene un efecto importante, y eso generó un ritual, que durante miles de años se pasó de generación en generación. El verdadero poder, es el de generar un cambio cultural.

Tom aún creía que la fuerza era efectiva. Pero estaba dispuesto a admitir que había límites para creer en un líder que estaba dispuesto a hacer una matanza indiscriminada. Había gente como Harry que nunca se rendiría ante eso. Y no quería imaginar qué clase de resistencia su guardián podía imponer. Vivir apagando focos de resistencia no era un futuro que se mezclara bien con un cambio de mentalidad.