Epilogo Terry
Bajos del automóvil tome su mano y dije—Vamos hijo nos están esperando.
—Si padre.
A lo lejos mire que ya me estabas esperando, al llegar enseguida escuche —Terry que alegría te estábamos esperando.
—Hola Candy.
—Pasen, pasen Albert está en el jardín jugando Rosemary y Stear.
Caminos al jardín, al llegar Frank corrió para abrazarte de inmediato, te diste cuenta y extendiste tus mano para abrazarlo, solo miraba como Frank sonreía por verte de nuevo.
Después de su abrazo Frank, comenzó a jugar con Rosemary y Stear, al verlo feliz te acercaste para saludarme.
—Hola Terry como estas Terry.
—Hola Albert,
— Gustas tomar asiento. Me dijiste extendiendo tu mano señalando las bancas, con gran gusto acepte y todos tomamos asiento.
Los tres mirábamos a los pequeños como corrían por todo el jardín, hasta que pasamos al comedor, los pequeños como siempre preferían jugar, pero Candy es muy buena con los niños que de una o de otra manera, los convence a realizar sus deberes.
Después de comer Candy nos miró y nos dijo —Yo jugare con los pequeños, en lo que ustedes hablan tranquilos.
Y Candy salió corriendo al jardín con todos los pequeños, al quedarnos solos de inmediato escuche —Te reto.
Estabas sosteniendo unas cuantas piezas de ajedrez, al verte te dije —Estas seguro, siempre te gano cuando jugamos.
—Esta vez, no será así, te voy a ganar.
Y entramos al despacho, comenzamos la partida, durante los movimientos de las piezas comentamos un poco de nuestros futuros proyectos, tú me comentabas que te gustaría crear fundaciones como las de América.
Lo único que te comente fue que posiblemente aceptaría el ducado de mi padre. Estabas tan sorprendido, por la noticia que no me podías creer, aun así estabas feliz por mi decisión, después de un tiempo dije— Jaque mate.
—Te he vuelto a ganar.
—Si… pensé que en esa ocasión por fin te ganaría, pero me has vuelo ganar Terry.
—Mejor dime que me dejas ganar.
—Claro que no. Y en seguida se levantó del sillón y me pregunto — ¿Quieres una copa de vino?
—No… gracias, voy a manejar y Frank es muy inquieto, durante todo el camino va jugando.
—Terry y si te quedas, eres bienvenido a Candy le dará mucho gusto.
—Noo noo Albert será mejor que otro día venga a visitarte, ya es muy tarde y mis padres nos están esperando.
—Comprendo acabas de regresar de América.
—Sí, la entrevista donde aclaro que dejaría de actuar se retrasó y todos los periódicos no me dejaban salir de América.
—Comprendo, pero te estábamos esperando todos ayer.
— Se bien que ayer fue la boda de Archie, pero creo que el mejor regalo que le pude obsequiar es que yo no estuviera el día de su boda.
—Terry claro que no, mi sobrino Archie es un caballero y él sabe perfectamente que eres amigo de Karen.
—Albert no te preocupes por eso, hace tiempo que ya hice las paces con Archie, solo fue que preferí no asistir, además se bien que Karen está muy feliz y comprende el motivo por lo cual no asistí, aun así mi regalo de bodas ya fue engredado.
—Me da gusto por ti. Y en ese momento Candy abrió la puerta diciendo —Vamos al comedor en un momento está la cena.
—Candy creo que será en otra ocasión, acabamos de llegar y los abuelos de Frank lo están esperando.
—Está bien Terry, pero regresa otro día a visitarnos. Candy me sonrió un tanto triste mientras que Albert solo sonreía.
Todos salimos del despacho y fuimos al jardín donde los tres pequeños corrían acompañados de unos cuantos sirvientes, cuando los pequeños nos vieron se acercaron con gran sonrisa.
Me incline un poco y le dije a Frank que ya era tiempo de regresar, por un instante dejo de sonreír, pero al recordar que otro día regresaríamos volvió a reír. Frank nuevamente se acercó Albert para abrazarlo y le dijo — Hasta luego Padrino. Albert solo sonreía al abrazarlo.
Sé muy bien cuanto se quieren los dos, al termina su abrazo tome su mano y ambos nos despedimos, salimos de la mansión y nos subimos al automóvil.
Maneje por las calles de Inglaterra, hasta que llegamos al castillo, bajamos del auto e ingresamos al castillo, los sirvientes nos estaban esperando y nos dieron la bienvenida.
Los sirvientes nos llevaron al salón de mi padre donde él nos estaba esperando al lado de mi madre.
Cuando mi madre nos vio, corrió para abrazar Frank, mientras que mi padre solo nos dijo —Sean bienvenidos.
—Vamos… vamos pasemos al comedor la cena esta lista.
Y todos pasamos al comedor, como siempre la cena era perfecta al terminar mi padre enseguida mando a traer a la nana de Frank, pero mi madre enseguida se levantó y dijo—No n yo llevare a mi pequeño a descansar. Y enseguida tomo su mano y comenzaron a caminar a las escaleras.
Dejándonos solos, por un momento los dos nos quedamos callados hasta que escuche—Estas seguro, aun puedes rechazarlo.
—Estoy seguro, ahora que soy padre sé que es lo mejor para mi hijo, su madre era de la nobleza y ahora mi hijo también.
—Claro que sí, mañana será la ceremonia para que seas el nuevo Duque.
Solo acepte con la cabeza, ya que por fin todo estaba arreglado, me despedí de mi padre para ir a descansar, fui a mi habitación cuando escuche tocar la puerta y dije
—Adelante.
Entro mi madre con una gran sonrisa y me dijo —Ya está descansando mi pequeño, creo que el día de hoy jugo demasiado, solo lo acosté y se durmió.
—Si fue un día muy divertido para él.
—Y para ti mi amor.
—Estoy bien ya acepte mi futuro.
—Pero hijo aun te veo triste, será que aun la amas.
—Madre a ti no te puedo ocultar nada, aún la amo y será la única mujer que amare el resto de mi vida pero ahora entiendo ella jamás fue para mí.
—Si… por esa razón tienes que seguir adelante.
—Si madre, ahora lo entiendo sé que mi felicidad es estar al lado de mi familia, aun lo recuerdo
—Frank esta es tu nueva casa.
—Si. Y fue todo lo que me dijo, cuando regresamos de São Paulo, aunque al principio estaba contento conociendo Inglaterra, al paso de los días solo preguntabas por Albert.
Por más que le decía que muy pronto lo volvería a ver, los días pasaron asiendo que Frank poco a poco se entristecerá.
Al paso de un mes dejo de hablar y ya no sonreía, al verlo en ese estado sentía que no podía ser, al no saber que pasaba mande un telegrama a mi madre, diciéndole todo.
Mi madre al recibir el telegrama de inmediato llego a la casa para cuidar a Frank, al verla fue algo maravilloso, como se preocupaba por su nieto.
Ella me decía que era como si yo volviera a nacer, ya que nos parecemos demasiado, por unos días Frank estaba distraído jugando con mi madre, pero al paso de los días volvió a preguntar por Albert.
Cuando eso paso ya no sabía que decirle, había pasado casi dos meses y no sabíamos nada de Albert y Candy, no sabía qué hacer, como hablar con Frank que decirle.
Al no saber qué hacer decidí que era mejor regresar al teatro y comenzar a trabajar, ya que solo pedí autorización para estar ausenté unos meses, pero ya era tiempo de regresar al teatro.
Comencé a trabajar mientras que mi madre cuidaba a Frank, todos los días me encontraba supervisando las obras, planeado los días de estreno y cuidando a todos los actores.
Hasta que un día, tocaron a mi despacho y dije—Adelante.
—Hola Terry como estas.
—Karen… que gran sorpresa.
—Ya que tu silencio no dice nada, te he escrito miles de cartas y como no me respondes me atreví a venir.
—Lo Lamento, han ocurrido demasiadas cosas. Y en ese momento le conté todo, desde que salí de América con Candy hasta que tengo un hijo.
Al terminar todo, lo único que escuche fue—Comprendo estas preocupado por tu hijo.
—Si… mi madre y yo no sabemos que decirle y la verdad ni yo mismo sé qué pasó con Albert,
—y por qué no le dices la vedad, si él se parce a ti, de seguro es muy fuerte.
—No… bueno no sé, la verdad hay ocasiones que quiere decirle, pero lo amo demasiado que no quiero verlo sufrir, cuando lo conocí solo quiera ver cómo era, ahora él se volvió lo más importante.
—Te escuchas como todo un padre, pero quién lo diría…jajaja..
—No te rías Karen no estoy para tus juegos. Seguimos platicando unos minutos y después te invite a pasar unos días en la casa para que conocieras a mi hijo.
Al principio te negaste pero después aceptaste con mucho gusto, fue en ese momento que por fin conociste toda la verdad de mi familia.
Cuando te enteraste que era hijo de un Duque, comprendiste toda mi forma de ser y el motivo por el cual, era en ocasiones tan arrogante. Y esa notica no unió aún más como amigos.
Los días trascurrieron y sin darme cuenta ya había pasado una sema, solo me dijiste que ya tenías que regresar América y que le digiera toda la verdad a Frank.
Al día siguiente empacaste tus maletas y te despediste de todos, dejándome con una solo duda contarle a Frank todo o no.
Ese día no logre dormir y después de pensar una otra vez que decirte que hacer, tome la decisión de contarle todo, después del desayuno.
Ya en la mañana me levante muy temprano, fui a la cocina para solicitar a las cocineras que prepararan el mejor pastel.
Fui a su habitación para despertarlo, lo ayude a cambiarse y ambos bajamos al comedor, cuando llegamos mi madre ya estaba lista.
Desayunamos como todos los días, solo que en esa ocasión le dije que después de desayunar tenía algo muy importante que decirle. Recuerdo como solo me miro y no me dijo nada.
Terminamos de desayunar y tome su mano para salir al jardín, estaba preocupado no sabía cómo hablar aun eras tan pequeño no quería lastimarte.
Así que me arrodille en frente e ti, te mire a los ojos y te dije— Frank, te voy a contar todo lo que se el Señor William.
— ¿dónde está Albert?… ¿dónde está?
—mmm veras el señor William esta… él está. Solo comencé a tartamudear no quería mentirte más, así que tomo un fuerte respiro y cuando ya estaba a punto de contarte la verdad, ambos escuchas tu voz.
—Bueno día a todos. Ambos volteamos y estabas en la estancia con una gran sonrisa, mi madre estaba a tu lado.
Frank sin pensarlo corrió directo así a ti, con una gran sonrisa, ambos se abrazaron y luego me acerque para saludarte —Albert que sorpresa.
—Hola Terry como estas, lamento mucho venir sin avisar pero quería ver de nuevo.
— papá… papá esto era lo que me ibas a decir, que gran sorpresa. Al verlo tan feliz di gracias a los cielos, fue en ese momento que comprendí que lo único que quería era verte feliz, por unos segundos los mire como ambos se abrazaba pero después dije —Hijo lo que te quería decir, mejor dicho lo que les quiero decir es que si aceptas Albert ser su padrino de Frank.
—sii siii… gritabas y brincas de emoción, mientras que Albert solo dijo—Claro que acepto.
Ese día comprendí cuanto se querían y lo feliz que soy al verte sonreír, así que deje al lado mi amor por Candy para aceptar mi amor de padre.
Y hacer todo para verte sonreír a mi hijo todos los días, regrese de mi pensamiento cuando me madre dijo —Se bien que lo haces por Frank.
—No solo lo hago por mi hijo si no, porque he comprendido el dolor de un padre y si puedo arreglar un poco del daño que le hice a mi padre lo hare, y empezare por ser el hijo que él siempre quiso.
—Terryyyy…
—Madre ahora comprendo que hay mil formas de ser feliz, y yo soy felices teniendo a todos ustedes a mi lado.
