Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.
Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.
Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.
- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando
" Esto no puede ser real" Pensamientos
- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu
Los secretos del Hokage
Capitulo 6: El pasado de los rubios: Parte I
- ¡¿Qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿donde?, ¿por qué?! - eran las preguntas inconexas de la rosada del grupo tras la revelación de la princesa de los Senju sobre su relación con el rubio, algo que le saco una gota de sudor en sus sienes a todos los demás ante la vergüenza que sentían por el comportamiento de la mujer a la que llamaban amiga.
"Es increíble que después de tantos años y Sakura siga siendo la misma histérica de cuando eramos unos gennin" fue el pensamiento del rubio mientras veía a su ex compañera de equipo ahogarse en un vaso de agua con su histeria, aunque rápidamente su atención se retiro de ella cuando sintió unas manitas tocar su brazo para encontrar a su hija a su lado pidiéndole permiso de subir a la cama con el a lo que con una cálida sonrisa accedió para un segundo después estar siendo abrazado por la pequeña.
Por su parte los demás aun trataban de calmar a la pelirrosa y de vez en cuando dirigían su vista a los responsables del alboroto para sorprenderse al encontrarlos en su propio mundo hablando como si fueran una familia feliz, una extraña y retorcida familia feliz donde acababan de saber que Hinata no era la única esposa del rubio.
No fue sino hasta que lograron calmar a Sakura que pudieron regresar su total atención a la ahora extendida familia Uzumaki para poder preguntar, aunque se sentían un tanto cohibidos de meterse en la privacidad de ellos, al menos hasta que uno de ellos, el mas sensato decidió preguntar.
- Disculpe todo el alboroto Hokage-sama, pero creo que todos aquí nos sentimos consternados con la actual revelación sobre su familia - fue Shikamaru quien acabaría hablando por todos aunque se notaba la incomodidad en su rostro, aun así continuo, - pero es difícil de creer esta situación, entonces lo que queremos saber es, ¿como...? - no pudo terminar su pregunta cuando la Haruno una vez mas llevada por la histeria se puso frente a el interrumpiéndolo y gritando una vez mas.
- ¡¿COMO ES QUE ESTE PEDAZO DE BAKA ES EL ESPOSO DE MI SENSEI?! - ahora todos sentían vergüenza de lo impulsiva que podía ser la mujer cuando se lo proponía colocando al grupo en ridículo en el proceso, - ¡NARUTO, ¿QUE FUE LO QUE LE HICISTE A MI SENSEI? ¿Y COMO SABEMOS QUE DE VERDAD ESA NIÑA DE AHÍ ES SU HIJA?! - ese ultimo comentario molesto a todos en la sala, no solo a los acusados sino a sus amigos pues eso no era algo que tuviesen que decirle y mas importante aun las pruebas saltaban a la vista como para negar la paternidad sobre la niña de alguno de los dos.
Sin embargo antes de que cualquiera de ellos pudiera notarlo de los brazos del rubio la niña salto para ponerse frente a la mujer para encararla con sus aun llorosos ojos.
- ¡Oto-san quiere mucho a Oka-san y yo si soy su hija, así que no lo molestes frentona plana! - todos ahí no sabían como reaccionar ante lo que escucharon por parte de la chica, algunos como los miembros de la familia Uzumaki se sentían orgullosos de ver que la pequeña pese a su edad era muy consciente del valor de la familia y en el caso de los demás miembros del grupo en el cuarto no sabían si sorprenderse de la férrea voluntad que estaba mostrando la niña o reírse por el comentario final de la niña digno de su edad.
Por otro lado Sakura se congeló en su lugar ante lo dicho por la niña, no por defender a sus padres, eso era algo que era de esperarse, no, lo que la tenía en ese estado era lo que la niña le había dicho y no era precisamente lo de frentona, eso con el tiempo dejo de importarle, no, era la parte de llamarla plana, esa mocosa acababa de decirle que no tenía pecho y eso no se lo iba a permitir.
- ¡MOCOSA MAL EDUCADA, ¿A QUIEN LLAMAS PLANA?, ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?! - era oficial, cualquier orgullo que la pelirrosa llevara consigo se esfumo ya hora se estaba peleando verbalmente con una niña, era patético y vergonzoso ver esa escena si eran honesto, sin embargo para Tsunade el que su estudiante insultase a su hija no le era en lo mas mínimo gracioso y debía detenerlo, si tanto quería saber quien era ella, entonces iba a saberlo de boca de la pequeña.
- ¡Hitomi! - el grito de la Senju detuvo la pelea y en cierto forma causo miedo en las dos implicadas que la voltearon a ver así como los demás, en especial Naruto que la veía con curiosidad pues Tsunade fuera de los entrenamientos jamas le levantaba la voz a su hija, la tenia muy consentida en realidad, pero todo temor de la niña desapareció cuando su madre paso a darle una sonrisa cálida de esas que alegraban su corazón cuando estaba triste, - Sakura tiene un punto, no te has presentado aun, así que ¿por que no te presentas como es debido cariño? - era increíble la maternalidad que salia de las palabras de la rubia algo difícil de creer dado su carácter durante su mandato como Hokage.
- ¡Hai Oka-san! - dijo la pequeña con alegría antes de girarse hacia el grupo y luego de ignorar a la pelirrosa kunoichi se paro frente al resto del grupo que veía con curiosidad a la niña que frente a ellos se arreglaba el cabello y la ropa causándoles una sonrisa de ternura por su parte ante de que ella los viera con una radiante sonrisa y procediera con su presentación, - Mi nombre es Hitomi Senju Uzumaki, tengo 12 años y en el futuro sera la siguiente líder del clan Senju igual que mi Oka-san, por favor cuiden de mi - y al terminar de hablar hizo una ligera reverencia en señal de educación.
La determinación de la chica al decir lo ultimo, bueno eso dejaba claro quien era el padre si es que los rasgos físicos aun dejaban lugar a las dudas, después de todo, solo conocían a otra persona capaz de decir las cosas con tal seguridad aun si todo estaba en su contra y ese era el propio Naruto.
Aun así la ternura de la niña y la calidez de su sonrisa fue demasiado para algunos que apenas la habían conocido y ya estaban rendidos a sus pies, era muy parecida a Himawari la hija de Hinata y una rubia del grupo no pudo soportar tanta ternura por mas tiempo.
- Kyaaa, eres tan kawaii Hitomi-chan, ne, ne, yo soy Ino Yamanaka, pero puedes llamarme Onee-chan si eso quieres - le dijo a la pequeña que ahora se encontraba en sus brazos en un abrazo que a todas luces no tenia intención de deshacer la rubia mayor quien la balanceaba de un lugar a otro cual peluche de feria.
- Disculpe Lady Tsunade pero es difícil de asimilar todo esto, ademas es un tanto confuso que la chica sea su hija y de Naruto y aun así las puntas de su cabello sean rojas - una vez mas Shikamaru trataba de llamar al orden sin lograr mucho pues Ino solo restregaba su mejilla contra la mareada niña mientras que Sakura continuaba en su lugar viendo la interacción de su amiga con la enana que la insulto y los demás bueno, la realidad es que no terminaban de asimilar todo lo que estaba ocurriendo.
Aun así, todos cayeron en cuenta de lo dicho por el Nara sobre el extraño degrade en el color del cabello de la chica que le hacía ver un tanto salvaje pero adorable al tiempo, pero que no entendían como es que presentaba ese tono cuando sus padres eran rubios.
- Eso es sencillo en realidad, todos aquí deben saber que mi abuela era una Uzumaki, entonces yo tengo una parte de mi sangre como Uzumaki, al parecer la combinación genética de Naruto y yo permitió en cierta manera una mayor presencia de genes Uzumaki en nuestra pequeña, dándole ese ligero rasgo del clan de su padre ademas de las insanas cantidades de chakra propias del mismo - lo decía con tal naturalidad y orgullo que era de sorprenderse pues al igual que los hijos de Hinata y Naruto, la pequeña frente a ellos también tiene un potencial ilimitado por delante.
- Etto, pero Tsunade-sama, ¿cómo es que todo esto es posible? - fue la pregunta de Ten Ten al ver todo esto como algo surreal, algo que al parecer la Senju no logro entender cuando su rostro mostró confusión ante lo dicho por la kunoichi.
- Tsunade-sensei, creo que lo que ella quiere decir saber es, ¿como empezó todo? - fue la pregunta de Sakura quien parecía haber recuperado la compostura pero que no dejaba de ver a la pequeña con cierto fastidio.
- ¿Como empezó todo?, mmm déjame ver - fue el comentario de la rubia que llamo la atención de todos y ver como la Senju llevaba un dedo a su mentón mientras miraba al techo en actitud pensativa recordando su historia con el rubio, dejándolos expectantes a todos, - creo que todo empezó justo después de que iniciáramos el camino de regreso a la aldea para convertirme en Hokage - eso si que los sorprendió a todos, básicamente acababa de decirles que ella y el iniciaron su relación desde que se conocieron.
Decir que ese día no empezó como siempre era mentira, sin embargo tampoco se esperaba que ese sería el día en que su vida cambiaría por completo e iniciaría su camino a la felicidad.
Como fuera no hace mucho que habían iniciado su viaje de regreso a casa luego del enfrentamiento con Orochimaru y luego el por llamarlo de alguna manera beso de la suerte que le dio al rubio, el por que se lo había dado sin siquiera dudarlo un segundo, para Tsunade era por el recuerdo que ese pequeño rubio le traía de aquellos a quienes amo y perdió, una promesa de volver a abrir su corazón una ultima vez.
Sin embargo llegado el medio día, la rubia estaba harta, harta de las estupideces del pequeño gennin, de las perversiones de su ex compañero sannin y harta de la indulgencia de su aprendiz pelinegra para controlar a ese par debido a su buen corazón, por lo cual en un arranque de ira de lo que eran costumbre en ella los callo de la única manera que podía, enterrando sus caras contra el duro suelo luego de uno de sus letales golpes.
Claro eso solo sirvió un rato pues la hiperactividad del pequeño era de temer, aun así en su corazón verlo tan alegre le daba paz y cuando nadie veía le dedicaba una mirada cálida y una imperceptible sonrisa de gratitud.
Para cuando llego la noche se encontró a si misma peleando con el sannin de los sapos por algo que a todas luces no tenia porque pelear y que sin saberlo, estaba aterrando al peliblanco por la ferocidad con la que lo enfrentaba en este duelo de argumentos.
- ¡Ya te lo dije Jiraiya, no permitiré que Naruto duerma contigo en la misma habitación! - era el reclamo que la Senju le hacia al sannin por enésima vez esa noche.
El como llegaron a ese punto empezó cuando el peliblanco alquilo las habitaciones para pasar la noche en una pequeña residencia con termales al aire libre y luego de entregar la llave del cuarto que compartirían Tsunade y Shizune, se dirigió al chico para decirle que le tenía un entrenamiento especial que de seguro disfrutaría mucho, algo que la rubia alcanzo a escuchar y previendo lo que podría significar se dispuso a salvar la inocencia del rubio.
- Vamos Tsunade, es mi estudiante ademas quiero enseñarle algo especial y solo podre hacerlo esta noche - el rostro ligeramente pervertido que coloco el peliblanco solo confirmaba las sospechas de la sannin quien ahora mas que nunca estaba dispuesta a alejarlo del pervertido peliblanco esa noche, algo le decía que debía hacerlo y ella era muy obediente de su instinto ninja.
- Jiraiya, no te estoy diciendo si te parece bien o no, te digo que no dormirá en el mismo cuarto que tu y punto - decir que el peliblanco no se altero ante ese comentario sería mentir, pues estaba aterrado, conocía lo suficiente a la rubia como para saber que el tono que uso junto con esa aura de muerte que la envolvía y la expresión de molestia en su rostro no era para tomárselo a la ligera.
Y no era el único, Naruto percibió también esa horrible sensación y en cuanto vio a la rubia Senju ser el origen tembló de miedo e inconscientemente fue a parar escondido tras la falda del kimono de Shizune quien estaba temblando preocupada de lo que su maestra pudiese llegar a hacer.
- P-pero... - no logro continuar su protesta el sannin cuando sintió al shinigami a sus espaldas listo para reclamar su alma si decía algo mas y supo que esa batalla estaba perdida, por lo que solo suspiro de resignación.
- Como dije, Naruto no dormirá contigo hoy - al ver que había logrado lo que quería empezó a calmarse y procedió a hablar esta vez con su joven aprendiz, - Shizune ayuda a Naruto con sus cosas, esta noche dormirá con nosotras - tal vez hablaba con su protegida pero no quitaba su vista del peliblanco, algo le decía que si lo dejaba de vigilar aunque fuese por un segundo el haría de las suyas.
Y debido a esto no se percato de que luego del aumento de su aterradora aura y su instinto asesino contra el sannin de los sapos, el terror que infundio en el gennin y en su aprendiz era tanto que ahora ella se encontraba sobre sus rodillas abrazando al pequeño rubio mientras ambos temblaban del miedo y sus ojos tenían ligeras lagrimas producto del terror que les causaba la rubia en ese momento.
- H-hai lady Tsu-Tsunade - fue todo lo que fue capaz de decirle a su maestra antes de recomponerse para tomar de la mano al rubio e irse con el al que sería su cuarto.
No lo sabría esa noche pero la elección de Tsunade fue acertada pues al día siguiente se entero de que en esa noche se dio un pequeño evento donde un grupo de mujeres apaleo a un pervertido que estaba escondido entre los arboles cuando entraron a las termales y por como apareció Jiraiya era evidente de quien se trataba.
Como fuera, esa noche luego de que los tres entraran al cuarto y se prepararan para dormir llego la pregunta de como se repartirían pues solo había dos camas y si bien el rubio dijo que tenia su bolsa de dormir, la rubia se negó y el joven gennin acabo durmiendo en la misma cama que ella, para asombro de la pelinegra por la propuesta de su sensei quien desde que la conocía no había dejado que un hombre aunque fuera un niño compartiera la cama con ella.
Por su parte Tsunade una vez en la cama con el rubio se sorprendió de no sentirse cohibida ni ansiosa, por el contrario se sentía en paz a su lado, tal vez por los gratos recuerdos que le evocaba el rubio, mientras tanto Naruto se sentía incomodo pues era la primera vez que dormía con una mujer a su lado, tan pegada a el y no cualquier mujer sino una belleza aterradora como lo era la rubia.
Aun así el cansancio termino por vencerlos a todos en esa noche y acabaron durmiendo mas rápido de lo esperado, especialmente el rubio quien era el mas nervioso en un principio.
La luna estaba en su punto mas alto esa noche para cuando la rubia empezó a despertar al sentir una extraña molestia alrededor de su cintura y contra sus voluminosos pechos y en un principio no lograba identificar que era lo que ocurría ni donde era que se encontraba exactamente, al menos hasta que recordó al rubio con quien compartía la cama y mil y un ideas empezaron a pasar por su mente y claro esta ninguna era agradable.
"Ese pequeño pervertido a quien cree que esta tocando, al parecer voy a tener que hablar muy seriamente con Jiraiya sobre lo que le enseña a sus pupilos, pero por ahora me encargare de este pequeño engendro lujurioso" era lo que la mente de Tsunade maquinaba ante lo que ella suponía era lo que ocurría basado en los toques sobre su cintura y la creciente humedad en la zona de sus pechos, sin embargo no estaba preparada para lo que vio cuando finalmente se decidió a abrir los ojos y ver lo que estaba ocurriendo realmente.
Cualquier intención de replica en ella murió al notar que al parecer la pervertida era ella pues todo lo que pudo ver era a un rubio temblando ligeramente contra su cuerpo y abrazándola con casi posesividad como si temiera que al soltarla ella se alejara, pero lo que realmente le sorprendió era el sonido de sollozos que provenía de el pequeño rubio.
"¿Acaso Naruto esta llorando en sueños?, ¿pero por qué?" sus pensamientos ahora eran de preocupación ante lo que pudiera estar pasando con el chico junto a el, aunque pronto descubriría que ocurría cuando la voz un tanto distorsionada por sus pechos pero aun entendible se hizo presente.
- Oka-san, por favor no me dejes - el susurro aunque débil tenia mas fuerza para oprimir su corazón de lo que ella espero, ahí frente a ella, en este momento estaba un chico que sin conocer a su madre, rogaba por ella en sus sueños, - por favor no me dejes, las personas me maltratan cuando no estas cerca - y eso fue lo que mas la escandalizo, ese ruego lastimero de un corazón fragmentado por el dolor, no supo que hacer ante la duda que la asaltaba en ese momento, ¿acaso el pequeño había sufrido de agresiones en el pasado?
Estaba realmente sumida en sus pensamientos ante la nueva revelación, tanto así que se sorprendió cuando sintió el abrazo del rubio incrementar como si ahora en realidad luchara para que no se fuera, aunque no era esa su intención en ese momento.
Llevada por el dolor que sentía al escuchar al pequeño rubio y recordando su propia historia, inconscientemente llevo sus propias manos y con ellas abrazo al rubio quien en cuanto sintió ese abrazo pareció calmarse pues dejo de temblar de inmediato.
- No te preocupes cariño, tu Oka-san esta aquí y no va a dejarte jamas - el porque dijo aquello no lo sabia, pero se sintió bien consigo misma cuando logro sentir como el rubio se calmaba por completo y seguir durmiendo esta vez con una ligera sonrisa en su rostro, no podía verlo para asegurarlo, pero en su corazón podía sentirlo y eso le bastaba.
Por primera vez en no sabía cuanto tiempo la Senju pudo dormir en paz consigo misma pues no se vio atormentada por sus demonios internos esa noche en sus sueños, algo que marcaría un antes y un después en su vida.
Al día siguiente y luego de la reprimenda al pervertido peliblanco continuaron su viaje durante el cual la rubia repasaba los hechos de la noche pasada y aunque le eran reveladores sobre la vida del rubio rápidamente los desestimo pues consideraba que en realidad no era su asunto y esa noche cuando llegaron a su destino para descansar, esta vez la repartición fue exactamente como debería de ser, por un lado las mujeres y por el otro los hombres, esta vez confiada en que no habría problemas pues en esta posada no encontrarían baños al aire libre para que su camarada hiciera de las suyas.
Tristemente la hora de dormir no fe tan placentera para la rubia como la anterior pues sus sueños rápidamente se vieron invadidos de tormentos, los cuales todos irónicamente eran protagonizados por el rubio quien le gritaba que lo ayudara restregándole en la cara que ella falto a su promesa de estar a su lado y cuidarlo.
Despertó alterada y sin entender porque le afectaba tanto lo que paso la noche anterior como para ahora atormentar sus sueños, era algo dicho en el calor del momento para calmar el miedo del gennin, no significaba nada, sin embargo en cuanto cerro los ojos de nuevo e intento conciliar el sueño las imágenes regresaban, persistían y aunque no entendiera del todo porque, le dolían.
Al día siguiente estaba fatigada en muchas formas pues su mente era un caos, pero el viaje continuo sin contratiempos hasta que llegaron a su próximo destino el cual para alegría del peliblanco y fastidio de la rubia poseía aguas termales al aire libre, por lo que una vez mas decidió que el rubio durmiese con ellas aunque esta vez Jiraiya no protesto, tal vez porque así tenia mas espacio para el y sus 'actividades nocturnas'.
Como fuera, el hecho es que igual que en la primera noche, la rubia despertó cuando el joven con ella la abrazo y clamo por su madre para protegerlo y una vez mas no resistió la tentación de abrazarlo para calmar su mente y corazón e igual que la primera noche encontró paz en ese simple acto para dormir profundamente y sin preocupaciones.
Al día siguiente se encontró analizando la situación de que al parecer se había encariñado mas de lo que creía con el rubio y de cierta manera había conectado con el por medio del dolor y no se resistió a probar su teoría esa noche pidiendo al rubio dormir con ella una vez mas pese a que esta vez no había problemas que involucrasen la perversión del sannin de los sapos, algo que sorprendió tanto a Jiraiya como a Shizune por la petición de su maestra, aunque no hubo objeciones de ningún tipo en realidad.
De hecho encontró que una vez mas tener al rubio en sus brazos, sentir que la necesitaba y que dependía de ella la hacía feliz y le daba paz, por lo que durmió con una resolución particular en mente la cual era que por el resto del viaje ella dormiría con el rubio para cuidar y velar sus sueños y también los suyos, algo que al día siguiente cuando comunico bajo la excusa de que al menos durante ese viaje no permitiría que la perversión de Jiraiya corrompiera a su estudiante actual y por ello en las noches dormiría con las mujeres.
La forma en que lo dijo no dejo opción a replica por lo que suspirando, el peliblanco acepto la propuesta de Tsunade también viendo los beneficios personales después de aceptar, aunque eso no impidió que viera a su alumno con cierta sonrisa socarrona, - mi sentido pésame Naruto, pero desde ahora tendrás que dormir con una bruja de enormes pechos - y en cuanto termino de decirlo acabo en la calle con el rostro hundido por el golpe de Tsunade para terror de los otros dos presente y haciendo que el rubio empezara a considerar las ultimas palabras de su maestro.
El resto del viaje no hizo mas que agravar la condición de Tsunade pues cada vez se sentía mas cómoda y feliz durmiendo con el rubio, cuidándolo en las noches como lo que ella creía era una madre protegiendo a su hijo de las pesadillas.
Por lo cual cuando regresaron a la aldea y tras los primeros días de ajetreo en los que se posesionaba en su cargo, al llegar la noche, sola en su casa no podía evitar sumirse en el alcohol, era la única forma en que lograba dormir cuando prácticamente se desmayaba de borracha, de otro modo la soledad, las pesadillas y la ansiedad la doblegaban.
Por ello en una ocasión pasado cerca de ya dos meses desde que asumiera el cargo como Hokage y donde por casualidad mientras revisaba los asuntos de la aldea y las residencias de los pobladores, vio la que seria la vivienda del joven rubio quien ocasionalmente solía ir a molestarla llamándola Ba-chan, no pudo evitar la tentación de ver el lugar donde residía, encontrando un lugar en el barrio mas pobre, nada mas que un pequeño y modesto departamento que no ofrecía mayores comodidades y hablando con el rubio en ese lugar cayo la noche y para su sorpresa el rubio no le permitió irse y con sonrojo en su rostro le ofreció dormir en la cama con el como en el viaje.
Quiso negarse, de verdad trato, pero todo lo que salio de sus labios fue un - me encantaría Naruto - y esa noche desde que llego a la aldea y pudo dormir, lo hizo en paz y calma totales, una voz mas abrazada al rubio quien parecía encontrar paz entre los brazos de la mujer.
Los días siguientes la mujer no durmió en lo mas mínimo pues tenía un plan en mente que quería ejecutar y que estaba llevando en secreto, eso le quito toda posibilidad de dormir pues el único momento donde lo podía realizar era en las noches,pero cuando llego el día los nervios la invadieron por lo que pudiera pasar.
Se presento en casa de Naruto nerviosa, pero igualmente decidida y con todo el valor que pudo reunir toco la puerta del rubio que la recibió sorprendido pero que rápidamente cambio a felicidad antes de permitirle pasar.
Estaba nervios ante la propuesta que le pensaba hacer y de verdad esperaba que el aceptara por lo que cuando el le empezó a ofrecer cuanto podía encontrar en su cocina para atenderla ella finalmente hablo llamando su atención y haciendo que se presentara ante ella con consternación.
- Naruto estoy aquí para decirte que este es el ultimo día que pienso volver a este lugar - en cuanto lo dijo pudo ver el dolor y la tristeza que se dibujaban en el rostro del pequeño al creer que ella ya no quería pasar mas tiempo con el, así que decidió aclarar las cosas antes de que se malinterpretaran aun mas, - no pienso volver porque no seguirás viviendo aquí si no quieres - se sintió desconcertado esta vez por lo que le decía la rubia, ¿acaso planeaba desahuciarlo o algo así?
- Quiero que vengas a vivir en mi casa conmigo Naruto y quiero que me veas como tu Oka-san si te parece bien - se lo dijo rápido antes de que perdiera el poco valor que le quedaba y se quedo expectante a la reacción del rubio.
- ¿Vivir contigo y que tu seas mi Oka-san? - el rubio parecía ido en ese momento, acaso era posible, ¿ella quería adoptarlo de verdad?, en ese momento empezó a rogar que no fuese un sueño sin saber que su actual silencio le daba una respuesta equivocada a la mujer.
- Era solo una idea, digo legalmente no puedo ser tu Oka-san no me lo permitirían y seguramente crearía conflictos en el pueblo - su corazón se partía mientras hablaba, - pero quería que me vieras como tal, que me llamaras así incluso si lo querías, pero creo que fue una idea tonta de mi parte - para ese momento las lagrimas estaban prontas a salir por lo que no quiso quedarse mas tiempo en ese lugar, - creo que es mejor que me valla, aun tengo cosas que hacer como Hokage - quería irse antes de que se derrumbara frente al rubio sin embargo en cuanto se levanto y se encamino a la puerta, algo la detuvo o mas bien alguien, el rubio ahora la abrazaba por detrás mientras temblaba aunque contrario a las veces que lo hizo mientras dormía, esta vez no lo hacia por la tristeza sino por la emoción, lo sentía en su corazón y eso le dio esperanzas por lo cal se giro a ver al rubio que también la veía esta vez con una sonrisa muy diferente.
- M-me encantaría v-vivir contigo... Oka-san - escucharlo decir aquello calentó su corazón como no creyó posible en ningún momento, - no me importa si lo debes ser en secreto, si no puedo decirte así delante de otros, quiero que seas mi Oka-san - fue en es momento que la rubia se derrumbo y cayo de rodillas frente a el para abrazarlo con felicidad de que ahora no estarían solos ninguno de los dos y de que en teoría tendría un pequeño a quien podría llamar su hijo.
Esa misma noche cobijados por la oscuridad de la noche con la luna como espectadora y el silencio como cómplice, Naruto se mudo con a Senju llevando todas sus pertenecías con el que eran pocas y dejando unas cuantas en su viejo apartamento para mantener la apariencia de que el rubio aun vivía en ese lugar.
- ¡Buaaaa!¡que historia tan triste Naruto, no sabías lo mucho que habías soportado en tu niñez! - todos se sentían incómodos ante el espectáculo dado por su compañero, no era natural y la verdad si no fuese porque estaban acostumbrados a su excentricidad estarían muertos de la vergüenza, - !definitivamente la llama de la juventud arde esplendorosamente en ti! - Rock Lee era alguien muy difícil de comprender, pero así era el y no podían cambiarlo por mucho que lo habían intentado.
- Es una historia muy bonita Tsunade-sama, pero... - esta ves era el turno de Ino de hablar aunque no supo que mas decir, en parte porque la pequeña y adorable Hitomi se había escapado de sus brazos para ir con Hinata quien la consolaba al saber un poco del pasado de sus padres y en segunda por la incomodidad de abordar la pregunta que quería hacer.
- ¡¿Como fue que paso de ser su Oka-san a su esposa?! - por suerte la rubia no tuvo que quedarse con su duda pues su amiga rosada había hecho la pregunta a su muy histérico modo.
- Bueno continuando con la historia... - Tsunade continuo luego de que todos se calmaran, principalmente Lee quien no dejaba de llorar, aunque ahora le habían tapado la boca con cinta que no sabía de donde habían sacado pero cumplía el propósito de cerrarle la boca para que dejara el escándalo.
Así pasaron los días, donde ahora los rubios eran felices con su fraternal relación secreta, irónicamente aunque la casa de Tsunade era grande y con suficientes habitaciones, los rubios nunca usaron otra habitación mas que la de Tsunade, habían desarrollado un gusto por dormir juntos y un apego hacia el otro que les impedía separarse en las noches.
De hecho si bien fuera de esas paredes solían tratarse como al comienzo de su relación, con ella estricta y mandona y el molestándola a cada rato que la visitaba por una misión y llamándola Ba-chan, cuando regresaban a esos muros, eran felices comportándose como una familia unida y que era muy apegada uno de la otra.
Y ese apego, ese gusto, tarde o temprano terminaría pasandole factura a ambos ninja de maneras que ninguno de los dos se hubiesen esperado y que cambiarían su relación una vez mas.
Entraba el verano y la rubia llevaba poco mas de dos meses en la aldea como Hokage, por lo cual no recordaba el infierno de calor que solía hacer durante esos meses y que durante los primeros días la forzó a ella a usar ropa cada vez mas ligera para dormir, le insistió a su hijo pero este se rehusaba y no entendía el porque.
Finalmente una noche despertó agitada por el extremo calor que hacía y si bien estaba agitada y sudaba considerablemente no fue la principal razón, de su despertar, no, la causa real estaba en su hijo el cual sentía extraño, al verlo solo confirmo ss sospechas, el pequeño rubio estaba realmente agitado y el calor lo sofocaba, tanto así que su lado de la cama estaba totalmente húmedo debido al copioso sudor que desprendía de el por el calor, fue entonces fue tomo una decisión, una que iniciaría el nuevo camino de la pareja de rubios.
Despertó al rubio con la ternura que le estaba caracterizando desde que adoptaron esa relación entre ellos y en cuanto el despertó vio como se sentía desorientado, casi confundido y cuando se sentó en la cama noto como el sudor solo empeoraba, de hecho el rostro del rubio estaba rojo, algo que le preocupo pues al parecer el calor le estaba afectando mas de lo esperado.
- Cariño, el calor es insoportable y al parecer ya no lo resistes y siendo honesta yo tampoco - le hablo con dulzura pero el chico se mantenía callado, agitado, - por eso ahora mismo iras al baño y te darás una refrescante ducha para bajar el calor que sientes y no quiero ningún pero jovencito - esta vez si le vio sorprendido pues abrió sus ojos grandemente, aunque igual el chico obedeció, el sabia mejor que nadie que cuando se portaba así, lo mejor era no llevarle la contraria, por lo que acepto y rápidamente se dirigió al cuarto de baño.
La rubia sonrió al verlo irse a cumplir su mandato, feliz de haber ganado una mas de las 'discusiones' que tenía con su hijo, mientras que el rubio se alegro de estar fuera de la vista de la Senju pues la realidad es que luego de despertar y pese a que estaba abochornado por el calor, lo que termino de turbar su mente fue la visión de los enormes pechos de la rubia sudados e incitantes que seducían su vista para que viera las perlas transparentes resbalar por su piel hacía el interior de su canalillo.
Ademas de eso, también estaba el detalle de que al parecer su Oka-san también había sudado bastante y eso había hecho que la tela de su camisa de dormir se pegara a sus pechos resaltandolos, en especial sus pezones y la vista le estaba causando demasiados problemas en cierta parte de su cuerpo, algo que se reprocho mentalmente.
Mientras el rubio tomaba su ducha para calmarse en mas de un sentido la rubia cambiaba las sabanas por unas limpias y frescas y espero a que su hijo volviera, para presentarle su idea que aunque atrevida les ayudaría a combatir el calor, porque dormir separados no era una opción ara ella, se había hecho adicta a la sensación de tener a su pequeño rubio con ella cuidándola y viceversa, aunque claro esta antes de plantearle la idea, ella también necesitaría una ducha.
Cuando salió del baño lo vio salir ya vestido y la rubia se levanto de la cama para dirigirse al mismo lugar que usara el rubio no sin antes pedirle que se mantuviese despierto pues quería hablar con el de algo que quizás podría aminorar el calor que estaban sintiendo en esos días de verano.
El rubio obediente espero, pero había un detalle en todo esto, estaba nervioso, no, de hecho asustado, en su mente creía que la idea de su Oka-san era que durmieran en cuartos separados para que el calor no fuera un problema tan grave, pero la realidad era que el no quería eso, se acostumbro a que ella lo abrazara en las noches, de hecho le daba paz y alejaba las pesadillas, no quería volver a la soledad de un cuarto solo para el.
Tan ensimismado estaba en sus cavilaciones, que no se percato de que su madre había salido del baño y que de hecho se encontraba desnuda por completo solo con una toalla secando su cabellos dorado que ahora se encontraba suelto, por lo cual cuando el se percato y giro su vista a ella la sorpresa fue máxima y la reacción rápida.
- O-Oka-san, ¿p-por que e-estas d-desnuda? - estaba abochornado y esta vez no por el calor, sino por la vista del obsceno cuerpo de su figura materna del cual por mas que su mente le decía que apartara la vista, la realidad era que no podía hacerlo o quizás de manera inconsciente simplemente no quería hacerlo.
Por su parte para la rubia la reacción de su hijo fue tierna y le demostraba que su hijo era demasiado puro si se alteraba tanto por el cuerpo viejo y fofo de su madre, eso le hizo sonreír amargamente pues recordaba que lo que Naruto veía no era mas que una ilusión muy bien construida, aun así, alejo esos pensamientos de ella y esta vez sonrió cálida y genuinamente para hablar con el rubio de su propuesta.
- No te preocupes Naru-chan, Oka-san esta desnuda porque es la propuesta que te tengo - eso descoloco al rubio y ella lo pudo percibir, en sus ojos se notaba su confusión sobre que tenía que ver su desnudez con la idea que tenía la rubia, eso le causo gracia, al parecer era muy despistado también, veras, creo que este calor es insoportable y no quiero que me sofoque, pero no quiero que te vallas a otra habitación, me gusta tenerte aquí conmigo - al decir esa ultima parte pudo ver como el rubio suspiraba de alivio, al parecer el tampoco quería dejar de dormir con su madre.
- Entonces se me ocurrió que si seguimos usando ropa, por ligera que sea, seguiremos sintiéndonos acalorados, ademas de apretados y eso solo aumentara el problema pues hará que las sabanas se mojen y hará incomodo dormir - era cierto, para ambos era evidente que aun con el mas mínimo de ropa el calor hacia que sudaran demasiado, haciendo que sobre ellos solo quedara una pieza de tela mojada que hacía incomodo descansar por el calor que generaba, eso sin contar con las sabanas que se empapaban del sudor que caía de sus cuerpos.
- Así que ya que usar ropa ligera parece no ayudar con el problema y mas contigo que te rehúsas a dormir mas ligero, creo que lo mejor sería si al menos hasta que este calor mengüe, durmamos desnudos - soltó finalmente la rubia a la espera de la respuesta de su hijo quien se quedo sopesando las opciones quizás mas de lo debido haciendo que Tsunade rápidamente sacara su conclusión sobre lo que pensaba el rubio, - o si crees que es mejor idea si dormimos separados durante esta temporada te entenderé Naru-chan - sabía que esa idea no le gustaba al rubio y siendo honesta a ella tampoco, pero quizás era mejor opción para el rubio a la planteada por su madre.
Naruto estaba turbado, realmente no se espero la propuesta de su Oka-san y ciertamente no sabía como responder a su sugerencia, pero cuando le dio la otra opción pudo sentir el dolor en su voz de que quizás el eligiera separarse a su vergonzosa idea, algo que no estaba en su planes, no quería dejar de dormir con ella y fue por eso que finalmente dejo de fingir que la idea de dormir desnudo con ella no le agradaba.
Le daba vergüenza, obviamente y le preocupaba el como reaccionaria su cuerpo al primer roce piel con piel con una mujer y mas si era una como la rubia, pero determinado como era, no se echo para atrás cuando tomo su decisión.
- E-esta bien Oka-san - la rubia cerro los ojos creyendo que el rubio se levantaría y se iría dejándola sola, - acepto tu idea de dormir desnudos... solo no veas mientras me quito la ropa, es vergonzoso - escuchar que aceptaba su propuesta le lleno de felicidad y casi sin percatarse ya estaba asintiendo a la petición del rubio al que sentía como se desnudaba a sus espaldas.
Vio su ropa ser lanzada al suelo, no le importaba en realidad, ahora su corazón estaba sosegado pues su pequeño no la abandonaría aunque eso significara pasar vergüenza frente a ella y cuando sintió como se acostaba de nuevo y se cubría con la fina sabana que había puesto en cambio de la que habían sudado supo que ya estaba desnudo y cubierto por lo que se atrevió a girar su rostro.
En cuanto lo vio, la imagen pese a todo se le hizo tierna,pues el rubio estaba bajo la sabana solo con su rostro fuera de ella, sonrojado y mirando hacia otro lugar, no sabía si por vergüenza de la situación o por respeto a ella, pero fuese lo que fuese le causo ternura y rápidamente se metió también bajo la sabana para dormir.
Curiosamente y casi que como acto reflejo o como si estuvieran programados para ello, en cuanto ambos se acostaron no tardaron ni dos segundos en girarse hacia el otro para quedar de frente y esta vez ambos sonrojados, abrazarse y juntar sus cuerpos por los cuales corrió electricidad ante la sensación del tacto ante el roce de piel contra piel.
- B-bueno, creo que es h-hora de dormir - pese a que fue su idea, Tsunade se sentía mas avergonzada de lo que creyó, después de todo hacía mucho de lo que no estaba tan íntimamente con un hombre, aunque claro no de esa manera.
- T-tienes razon Oka-san, b-buenas n-noches - ahora era el turno de hablar del rubio quien no pudo evitar los nervios en su voz al desearle beunas noches a su figura materna.
Curiosamente pese a que se sentían avergonzados en un principio, no tardaron mucho en quedarse dormidos, esta vez ya sintiendo menos el calor e irónicamente mas cómodos que nunca antes al dormir así, totalmente desnudos, de hecho inconscientemente mientras dormían se pegaban mas buscando por paradójico que fuese, sentir mas el calor del cuerpo a su lado.
Lo mas relevante de ese evento sería que desde ese día, ya no volvieron a dormir con ropa ni siquiera en los días de mas frío donde solo se acurrucaban mas el uno con el otro y usaban mantas mas cálidas, aunque eso sería mucho mas en el futuro donde muchas cosas habrían cambiado.
Por lo pronto en esos días de calor la idea de dormir desnudos cada vez les era mas atractiva, por lo cual en cierta medida habían perdido el pudor de mostrarse así ante el otro, aunque tenían ciertas reticencias en cuanto a la zona intima, al menos hasta que entraban bajo la sabana donde retiraban esa ultima prenda para dormir.
Sin embargo lo que al parecer ninguno de los dos era plenamente consciente, era que en ese cuarto y mas específicamente en esa cama, habían un hombre y una mujer sin ninguna relación mas aya del cariño que se tenían y que si bien comenzó como un cariño fraterno, lentamente se transformaba en algo mas conforme el tiempo pasaba y que mas importante aun, se trataba de un hombre joven que despertaba sus instintos y de una mujer que pese a todo aun deseaba el toque de un hombre.
Era cuestión de tiempo antes de que aquella bomba que ellos mismos habían fabricado estallara y eso fue lo que finalmente paso cuando el verano llego a su punto mas alto.
En una noche donde el calor ya era insoportable, pese a que habían encontrado refrescante dormir desnudos y abrazados, este no era el caso y el primero en despertar fue Naruto quien se vio ligeramente apartado de su madre la cual le daba la espalda mientras continuaba durmiendo, estaba sudado, no como en ocasiones anteriores peri si ligeramente y la respiración se le hacía pesada, trato de dormir de nuevo pero no lo lograba, el calor era totalmente insoportable ese día.
Al parecer no podría volver a dormir en un rato y visto aquello, el chico buscaba a tientas una manera de como distraerse en esa noche donde la única luz que tenia era la que se filtraba a través de la ventana proveniente del plateado astro que adornaba la noche y en sus cavilaciones noto algo curioso, en algún momento parece que incluso la delgada tela de la sabana que lo cubría se volvió insoportable y ahora se encontraba desnudo y descubierto.
No hubiese sido problema de no ser porque por instinto se giro hacía su figura materna para ver como se encontraba y al hacerlo lo que vio lo dejo totalmente mudo.
Ahí frente a el, se encontraba la mujer que había querido ser su madre cuasi desnuda pues la sabana aunque retraída aun envolvía su cuerpo de una manera que sin saberlo o entenderlo en ese momento se le hizo muy erótica al rubio.
Su espalda ligeramente expuesta al igual que sus piernas y sus caderas mínimamente abrazadas por la sabana que amenazaba con caer y dejar su parte posterior totalmente desnuda, pero lo que mas le llamo la atención fue el enorme culo que vio en ese momento, dos portentosas nalgas que formaban un carnoso trasero totalmente desnudo y expuesto a sus jóvenes ojos.
La reacción física no se hizo esperar y antes de siquiera notarlo su pene estaba totalmente erecto y tan hipnotizado como se encontraba por las carnes de la rubia como se encontraba el joven ninja, sin siquiera ser consciente de lo que hacía inicialmente se encontró sujetando su miembro con su mano y agitándolo lentamente mientras se recreaba con el jugoso trasero de la mujer y encontrando demasiado placer en el acto en el proceso.
Por su parte la rubia empezaba a despertar luego de un rato, el calor era intenso y aunque no lo percibió inicialmente pronto sintió que el calor había aumentado desde hace un rato, solo no sabía a que se debía tal acontecimiento, es decir, la noche era en extremo calurosa pero sentía que ya había llegado a su máximo en determinado momento, entonces, ¿que podía causar este repentino aumento de la temperatura?, eso ademas de que tan pronto sus sentidos se encontraron mas despiertos, a su nariz llego un olor extraño, lago almizclado pero dulce y seductor, un aroma que se le hacía familiar, aunque no sabía exactamente de donde.
Pronto le llegaría la respuesta cuando escucho un gemido leve y sutil pero audible a sus espaldas y en cuanto se concentro en ello, también logro percibir la agitación de la cama, eso junto con la pesada respiración de su niño y el que se mantuviese gimiendo, fue entonces que lo entendió todo, supo lo que estaba ocurriendo y el porque ese alza en el calor del cuarto.
"Naruto se esta masturbando, ¿pero cuanto lleva de esa manera y porque lo hace?" ante la ultima parte en realidad lo comprendió rápido, era un muchacho joven y enérgico que entraba en la adolescencia, sus hormonas le pasarían factura tarde o temprano, pero no entendía que lo motivaba si en ese lugar no había nada que pudiese alentar ese comportamiento de su hijo.
Aun así no se atrevió a interrumpirlo y prefirió intentar fingir que estaba dormida y que no lo escuchaba, falló miserablemente pero al menos esperaba así no sentirse tan culpable y de forma inconsciente soltó su respiración sin saber que la retenía cuando sintió que el rubio había terminado con su experiencia de auto satisfacción.
El problema fue que ese comportamiento paso a ser rutinario y ella despertaba cuando sentía el enorme calor que hacia producto de las actividades de su niño y ya no podía volver a dormir hasta que no lo escuchaba liberarse sin saber que eso la estaba empezando a afectar a ella también en su intimidad.
Ya cansada de que no saber que era lo que provocaba el comportamiento de Naruto una noche decidió fingir dormir desde un principio para determinar si es que acaso sacaba algo que lo motivara o evocaba algún recuerdo que le indujera su calentura, sin embargo el tiempo pasaba y parecía que el rubio no tenía la intención de hacer nada esa noche y eso provoco que el sueño rápidamente la empezara a vencer.
Entonces cuando creyó que ya no podría evitar caer dormida empezó, el pequeño rubio empezó a mover su mano, pero le pareció extraño pues no lo sintió moverse a buscar algo, así que eso descartaba que tuviese algo para esos momentos, dejando solo la posibilidad de que viera algo y que ese recuerdo lo motivaba, se recordó mentalmente matar a Jiraiya pues estaba segura de que estaba inmiscuido en esto.
Sin embargo todo cambio cuando lo sintió mover la sabana que la cubría y que su trasero quedaba totalmente expuesto, se paralizo en ese momento ante la revelación que le llego.
"Soy yo, Naru-chan se masturba viendo mi trasero" la realidad le golpeo duro y no entendía porque de esto si el la había visto desnuda antes, de hecho se pegaban mucho en las noches para dormir, como es que esto paso, debería estar acostumbrado a su cuerpo.
Eso no era lo peor, esa noche pudo sentir como el rubio se acercaba a ella y pronto sintió una punzada caliente y dura contra una de sus nalgas, cualquier intención de replica se acabo cuando sintió la polla de su niño contra su trasero, no sabía ni que hacer, todo su entrenamiento y su vida como kunoichi, las guerras que peleo, la sangre que vio y nunca se sintió mas indefensa que ahora y era absurdo pues bien que mal, ella tenia experiencia en el ámbito sexual también.
Aun así ahí estaba ella tiesa cual estatua dejando que el pequeño rubio restregara su polla humana por el liquido pre seminal por su trasero mientras lo oía gemir de gusto al hacerse su paja y restregarse contra ella y aunque no lo quisiera admitir, el que un hombre joven aunque fuera su hijo no oficial la viera como una mujer deseable le gustaba y aun mas, le excitaba.
Por lo que se llevo una enorme sorpresa cuando sintió como el rubio descargaba su simiente sobre sus nalgas y trataba con todas sus fuerzas de reprimir un gemido de satisfacción al alcanzar el orgasmo, decir que estaba sorprendida por la ingente cantidad sería un eufemismo y mas si se consideraba que apenas era un niño de 12 como para producir suficiente leche para preñar a una mujer.
En cuanto lo escucho retraerse y recostarse finalmente sintió su cuerpo relajarse pero en cuanto sintió que se quedaba profundamente dormido, cosa que no tardo en ocurrir ahora que se había desahogado, no pudo ni quiso evitar llevar su mano a su trasero para sentir en el el pegajoso semen que el rubio había depositado en ella y en cuanto unto su mano l llevo presurosa a su boca para probarlo, hacía mucho que no estaba con un hombre y el olor la embriagaba, su cuerpo le pedía placer y el sabor de Naruto la estaba drogando, en ese momento no le importo que fuera un niño aun, no le importo que se masturbara viendo su trasero, no le importo que se corriera sobre el y no le importo que estaba a su lado y que no hace mucho de lo que se durmió y podía aun estar lo suficientemente consciente de su alrededor.
No, en ese momento lo único que le importo fue seguir devorando el semen de su niño mientras con su otra mano empezó a masturbarse ella también, por primera vez en quien sabe cuanto tiempo se sintió mujer una vez mas, una mujer deseada, una... hembra en celo.
Los siguientes días de la semana ella ansiaba llegar a casa y que fuera la hora de dormir, ya sabia en que momento mas o menos su nene empezaba sus juegos con su cuerpo, así que uso su entrenamiento ninja para dormir lo suficientemente alerta para sentir cuando el chico empezara su sesión y de esa manera acompañarlo ella también con la suya propia.
Cuando descubrió que Naruto se masturbaba no cambio su habito de dormir desnuda con el para no alertarlo de que lo había descubierto y ahora que ella había cedido a sus propios deseos mucho menos quería dejar de hacerlo, es mas, con excusa del calor se paseaba por la casa y siempre en presencia del rubio con ropa ligera y ajustada o en ocasiones solo con sus bragas, colocándose en poses sugerentes que le dieran una buena vista de sus atributos al rubio con el fin de excitarlo y que llegada la noche el no pudiera evitar tocarse, tampoco es que hiciera falta pues era suficiente para el con ver su carnoso culo desnudo en las noches para querer hacerlo, pero la idea de sobre excitarlo la excitaba a ella también por lo que el resto del tiempo hasta la hora de dormir se la pasaba con el coño húmedo y las bragas empapadas.
Y esa noche todo cambio, sus sesiones de masturbación conjunta ya no eran suficientes para la rubia, ambos estaban ahí masturbándose sin consciencia de que el otro podía descubrirles solo dejándose llevar por el calor del momento, para la rubia eso ya no era suficiente, quería mas contacto, pero no tenía una pareja y la verdad en la aldea nadie le llamaba la atención como para siquiera intentarlo.
Estaba sumida en sus pensamientos mientras se tocaba discretamente ansiosa de que su hijo liberara como ya era costumbre su esperma sobre su carnoso trasero para poder probarlo cuando lo escucho, aquello que le dio el valor para superar el actual estatus quo entre ellos en las noches.
- Oka-san... Tsunade Oka-san tócame... quiero que me toques - no era una propuesta realmente pues el no sabía que ella estaba despierta, era mas bien un anhelo de su parte de que la mujer mas cercana a el le diera placer, - es tu culpa... ghh.. que todas las noches me ponga duro... tu y tu enorme trasero - escuchar eso le alago pues el la veía como una mujer hermosa y deseable y ya con su resolución tomada no postergo mas lo que buscaba, aunque ciertamente no esperaba que su búsqueda terminara en su propio hijo, aunque pensándolo mejor quien mejor que el joven que inicio ese fuego dentro de ella para aplacarlo.
Tan en su mundo estaba el rubio que se sorprendió cuando sintió una mano que no era la suya agarrar su miembro y posteriormente iniciar un suave y aun mas delicioso sube y baja por su eje que el que sentía cuando lo hacía el, pero el problema era que el sabía de quien era esa mano, no había nadie mas en la habitación aparte de ella, de su madre adoptiva no oficial.
Dirigió su vista hacia ella y la encontró que ahora se encontraba viéndolo, lo mas sorprendente de todo es que lo hacía no con una mirada de molestia, enojo o incluso asco, no, su mirada era una que llevaba rato enloqueciendolo, una cargada de afecto y cariño, pero esta vez también tintada de deseo.
- O-Oka-san yo... - no pudo terminar cuando la mujer coloco un dedo de su mano libre sobre sus labios para callarlo y permitiéndole en el proceso percibir el dulce aroma y la humedad sobre ese dedo, sin saberlo en ese momento, acababa de percibir el aroma de una mujer, de una hembra en celo, de su Oka-san y le gusto, tanto que su polla la sintió crecer, ponerse mas dura y claro esta, mas caliente.
Por su parte Tsunade no quería que el hablara, no quería que dijera algo que le hiciera querer detenerse, no cuando el calor que sentía en su mano manando de la polla de su niño le estaba quemando de tan placentera manera y mas cuando la sintió crecer, ponerse mas dura e incluso temblar como si hubiese percibido algo que quería pero no sabia que.
Vio la mano con la que cayo al rubio y recordó que no hace mucho esos dedos hurgaban entre los pliegues de su coño y ahora estaban a milímetros del rostro del rubio, era eso lo que causo esa reacción en su polla, sintió su aroma a mujer y ahora quería reclamarla, se sintió alagada y llevada por el deseo decidió dejar toda inhibición de lado para disfrutar incluso de la conversación.
- Naru-chan eres un niño travieso, llevas días restregando tu pene en el trasero de tu Oka-san y quien sabe cuanto tiempo mas solo meneandotela mientras lo veías - saber que lo había descubierto le provoco vergüenza y temor pero el masaje a su polla lo obnubilaba lo suficiente como para prestar atención, aunque de haberlo hecho se hubiese dado cuenta de que su regaño, estaba lejos de serlo en realidad, - Pro eso es normal, ya estas en esa edad de que te interesan las chicas, aunque me alaga que te hayas fijado en esta vieja - fue el comentario un tanto despectivo hacia si misma mientras no dejaba de masturbar al chico.
- E-eso no es cierto, no e-res una vieja, e-eres una mujer muy l-linda O-Oka-san - era tan tierno que incluso ahora quisiera halagarla pese a que se le notaba el esfuerzo por no correrse.
- Eres muy dulce mi amor, pero aun así, has sido un niño muy travieso y te mereces un castigo - y en cuanto termino de decirlo acelero el ritmo sobre el eje el cual no se había atrevido a ver en ningún momento pues dudaba de si misma y de su capacidad para controlarse si lo veía.
No paso mucho antes de que el rubio ya no soportara mas las atenciones de la mano de Tsunade y acabara corriéndose, esta vez ya no en el trasero de la rubia sino en su vientre llenándolo de su copiosa corrida para asombro de la rubia que sintió que esta vez se había corrido mas que en ocasiones anteriores.
En cuanto el rubio acabo Tsunade soltó su miembro que aun sentía un poco rígido y lo vio desfallecer completamente satisfecho sobre la cama, su respiración agitada y su cuerpo sudado, pero en su rostro una mueca de felicidad absoluta que le hizo sonreír, - espero que lo hayas disfrutado cariño, ahora duérmete y ya no te masturbes, si sientes la necesidad dímelo y yo con gusto lo haré por ti - fueron las palabras de la rubia al pequeño ojiazul el cual asintió gustoso ante la idea de repetir esto con ella y poco después quedo profundamente dormido.
Mientras tanto Tsunade se encontró sorprendida analizando sus ultimas palabras, básicamente le había dicho que de ahora en adelante ella se encargaría de satisfacerlo y extrañamente la idea le gustaba, la calentaba y le daba felicidad, sin embargo cuando sintió a su niño caer en un profundo sueño dejo todo pensamiento para después y procedió ahora a masturbarse ella para saciar el hambre que ahora la dominaba mientras como muchas otras veces recogía el semen de Naruto en sus manos y lo llevaba a su boca para beber todo lo que pudiera, con la variante de que una pequeña parte del mismo lo uso como lubricante para sus dedos con los cuales hurgo su coño todo lo hondo que podía llegar por si misma.
Desde ese momento las cosas cambiaron radicalmente, ahora el rubio llegada la noche la abrazaba con mas cariño que nunca y luego de un rato le pedía que lo hicieran, algo a lo que Tsunade aceptaba gustosa para ya sin vergüenza alguna agarrar la polla del rubio la cual siempre encontraba erecta y cada día mas grande y gorda, meneandola hasta hacerlo correr y luego de que el rubio se durmiera satisfacerse a si misma mientras se embriagaba con el semen del ojiazul.
El problema es que pronto eso ya no fue suficiente para ninguno de los dos, una sola vez no los satisfacía, por lo que empezaron a hacerlo también en la mañana al despertar, Tsunade lo masturbaba hasta que se corría, luego el rubio se iba al baño a asearse y durante ese lapso de tiempo la rubia se masturbaba con furia mientras bebía el esperma de su hijo adoptivo no oficial hasta correrse y luego de que el salía era su turno de ducharse, donde de hecho encontraba en mas de una ocasión mas semen en el azulejo de las paredes prueba de que el rubio no había aguantado la tentación y se había masturbado ahí, pensado en ella seguramente y sin querer evitarlo se encontraba así misma arrodillada lamiendo de las paredes ese semen con una cara de viciosa mientras el agua la limpiaba por fuera.
Ahora los momentos eran dos veces al día, una al levantarse y otro al irse a dormir, pero igual que antes pronto dejo de ser suficiente para ambos, de hecho ya no les era satisfactorios solo el masturbarse, para Naruto la mano de Tsunade ya no lo calmaba lo suficiente y en el caso de Tsunade esperar a que el rubio se corriera y se fuera a bañar o se durmiera para poder probar su leche la tenía harta.
Por ello en una noche ella simplemente le meno la polla un momento hasta que la sintió en su máxima dureza y procedió a hacer algo que hasta ahora no hacía por temor a descontrolarse, se atrevió a ver su polla, pero la forma en que lo hizo fue luego de pedirle que se sentara a borde de la cama y separar las piernas para luego ella colocarse de rodillas entre sus piernas separadas
Al estar en esa posición y luego de que el rubio retirara sus manos de su miembro por la vergüenza inicial, ante ella quedo ese mástil, grabado a fuego en lo mas profundo de su mente, no era enorme, pero si muy grande para su edad, probablemente de unas 7 pulgadas y particularmente gorda y algo le decía que continuaría creciendo en el futuro.
Al verla supo que había tomado la decisión acertada todo este tiempo de no ver la polla con la que tanto jugaba, porque ahora, ahí frente a ella, viéndola con sus propios ojos supo que de haberla visto desde el principio no se habría podido controlar.
- Naru-chan hoy tu Oka-san te dará un servicio extra especial que espero que te guste - hablar se le hizo difícil pues se sentía babear ante la polla que tenía enfrente y en cuanto termino de hablar procedió a hacer lo que estaba ansiosa de hacer.
Naruto por su parte no supo que quiso decir su madre adoptiva con ello, pero antes de preguntar un placer como no había probado hasta ese momento lo invadió y le hizo olvidar cualquier cosa que pudiera querer preguntarle a la rubia.
Ahí, en esa cama donde todo empezó, la rubia por primera vez en mucho tiempo volvía a meter una polla en su boca y esta en particular le estaba resultando demasiado deliciosa para soltarla pronto, mientras que el rubio por primera vez en su vida experimentaba una felación y de nadie mas ni nadie menos que de su adorada Oka-san quien lo torturaba con lentos y cadenciosos movimientos que le hacían sentir como introducía y sacaba su polla de su cavidad oral, sintiendo su lengua jugar con la punta de su miembro o incluso cuando la sacaba de su boca era solo para pasar su lengua por su eje desde la base hasta la punta y luego volver a introducirla hasta el fondo de su garganta.
Tsunade estaba tan o mas ida de este mundo que el rubio y pronto empezó a masturbarse mientras chupaba la polla de su hijo adoptivo, acompasaba el movimiento de sus dedos con su boa, llevando el mismo ritmo y velocidad en ambos sectores hasta que le fue imposible continuar resistiendo y acelero hasta el máximo sus acometidas tanto orales como con sus dígitos.
Estuvieron así por lo que sería una media hora hasta que ya no lo soportaron mas ninguno de los dos y Naruto estallo en la boca de su madre adoptiva sin previo aviso aunque a ella no pudo importarle menos, de hecho era lo que buscaba y en cuanto sintió el esperma del rubio directo en su boca, se corrió ella también de una manera por demás placentera y prueba de ello era el charco de jugos que ahora estaba en el piso bajo ella.
Una vez Tsunade libero el miembro de Naruto de su boca se vieron el uno al otro como esperando alguna confirmación o algo, pero en el caso de Tsunade, el saber que su hijo la observaba fue mas de lo que pudo soportar y con sus ojos aun nublados por el deseo ahí frente a su hijo se trago hasta la ultima gota del simiente con el que el rubio le había regado la boca y luego sin saber por que abrió su boca y saco su lengua para demostrarle que lo había bebido todo sin desperdiciar ni una sola gota.
Esa acción lejos de asquear al ojiazul solo lo calentó mas y la prueba era que su polla aun estaba dura como el acero y en su mente todo tipo de pensamientos sobre lo obscena que era su madre corrían libremente.
Tsunade por su parte jamas se vio tan obscena a sus propios ojos ni siquiera con su fallecido novio, pero había algo en el rubio que le hacia despertar sus mas bajos instintos como ningún otro hombre lo había logrado.
"Quiero mas/aun no es suficiente" fueron los pensamientos simultáneos tanto de Naruto y Tsunade respectivamente pero ninguno quería romper el contacto de sus ojos.
- E-ettoo, Oka-san... - aun así el rubio logro articular aunque fuera una parte de la frase que quería transmitir y eso fue suficiente para la rubia quien pareció entender por completo lo que el quería decirle.
- Que niño tan pervertido tengo - dijo con diversión la princesa de los Senju, antes de levantarse ligeramente, lo suficiente como para que ahora sus gigantescos pechos se encontraran a la altura de la enhiesta barra de carne, - considerate afortunado cariño, estas a punto de recibir el mejor paizuri de tu vida dado por ni mas ni menos que tu linda Oka-san - y con eso dicho tomo ss pechos, los levanto y presiono entre si dejando la polla del rubio justo debajo de ellos.
Vio por ultima vez a su bebe mirando con expectación lo que haría y con una sonrisa que no percibió estaba cargada de amor de mujer dejo caer sus pechos justo sobre la polla erguida de su muchacho y un segundo después iniciar el masaje mamario sobre la rígida vara.
Para Naruto era mas de lo que pudo soportar y pronto se vio ahogado por el placer que le proporcionaban esos pechos y fuese lo que fuese en ese momento escucho una voz que le decía que apretara los pezones de la rubia y guiado por ese consejo, procedió a hacerlo sin saber que era un área particularmente sensible de la mujer quien en cuanto sintió el asalto a sus pezones enloqueció de placer y acelero el ritmo.
Pasaría una hora completa entre juegos donde pronto la Senju viéndose superada y al borde del orgasmo demasiado rápido agrego un trabajo oral a su paizuri haciendo que el muchacho fuera ahora quien debía por todos los medios resistir su deseo de correrse pues quería prolongar todo lo posible la experiencia.
Aun así, todo lo bueno tiene un final y para desgracia de ambos rubios ninguno de los dos pudo postergar mas el suyo y en un violento orgasmo que los asalto de manera simultanea se dejaron ir una vez mas, Naruto corriéndose de nuevo en la boca de Tsunade quien al no estar preparada esta vez dejo escapar una buena cantidad que termino esparcida sobre sus enormes tetas mientras que embriagada por el sabor y el olor a sexo junto al jugueteo de su niño contra sus pezones se orino de placer en ese momento.
Cuando todo acabo ambos estaban satisfechos y cansados y sin mas se dispusieron a dormir, luego de cruzar una vez mas una barrera, una que se convirtió en pan de cada día cruzar.
Ahora cada mañana luego de la paja matutina de Tsunade hacía Naruto y la ocasional limpieza de paredes de Tsunade en el baño con su lengua, se agregaba un nuevo ítem a su cada vez mas desvergonzada relación, mientras el rubio desayunaba los alimentos preparados por la rubia, esta se metía bajo la mesa y chupaba su polla erecta hasta que se corriera, no importaba si hace mucho que el rubio termino sus alimentos, no lo dejaba ir hasta que le diera su desayuno a ella.
Su desnudez los provocaba a cada rato y por ello siempre estaban desnudos en casa, para tener siempre libre acceso al cuerpo del otro, al menos en el caso de Tsunade.
Pero al igual que en ocasiones pasadas, pronto eso ya no sería suficiente, y como todas las veces anteriores, todo empezaba en la cama en las noches cuando luego de una esplendida mamada de la rubia hacia su hijo, esta tomo su polla y empezó a restregarla por su encharcado coño, enviando una descarga de placer por sus cuerpos ante la nueva sensación, no tardaron mucho en hacer de ese faje un movimiento violento en el que ambos querían sentir mas cada vez, no se detuvieron hasta que se corrieron y esta vez el rubio se termino corriendo sobre su propio vientre debido a la posición y al peso extra del cuerpo sobre el.
En cuanto Tsunade vio el semen en el vientre del rubio su mente le dijo que era un desperdicio y rápida y veloz empezó a pasar su lengua de una forma tan obscena por el vientre de su muchacho que con su legua podía sentir cada musculo de su trabajado abdomen mientras el sentía un cosquilleo placentero ante el recorrido de la húmeda lengua por su anatomía.
- Naru-chan aun quiero mas - ambos estaban de acuerdo en eso pero era sorprendente que esta vez fuera la mujer quien lo admitiera y mas sorprendente lo que hizo a continuación.
Se acomodo en la cama dándole la espalda pero con una clara vista de su culo y luego con una de sus manos tomo una de las mejillas de su trasero y la levanto todo ante la vista del rubio que no perdía el mas mínimo detalle de lo que hacia la mujer.
Lo que vio ante el fue un estrecho canal que se formaba entre sus muslos, imperceptible si no fuera por la acción de la Senju al levantar su nalga permitiéndole ver aquel pasaje que desde ya le prometía mil y un placeres.
- No puedes penetrarme Naru-chan, eso no esta permitido - quiso dejarle claro a su nene las cosas para evitar cualquier confusión posible con sus acciones, - pero, si quieres puedes meterlo en este espacio entre mis muslos, te prometo que se sentirá muy bien - esa fue la promesa de la Senju, mas para si misma que para el, necesitaba ese intimo contacto mas que nada y sabia que si lo dejaba penetrarla se sentiría aun mejor pero no se sentía preparada para afrontar ese desafió.
Por su parte el ojiazul no dudo ni un segundo ante la sugerencia de su madre y rápidamente se coloco tras ella, estaba nervioso pues no sabía exactamente que hacer y eso lo vio Tsunade quien con una mirada cálida que era difícil entender como conservaba en ese momento lo fue dirigiendo en lo que tenía que hacer su actual amante.
Con las instrucciones de Tsunade pronto el rubio se encontró con su polla tiesa entre las piernas de la mujer y en ese momento dejo de necesitar ayuda, ahora se movía por instinto moviendo sus caderas con vilipendio casi como si de verdad la estuviese follando trayéndole gran placer al sentir su miembro húmedo por los jugos de la rubia, ademas del calor y la fricción sobre su eje cada vez que lo frotaba entres su suaves pero firmes muslos.
En cuanto a Tsunade, no podía dejar de gemir, no estaba siendo penetrada, no, pero el roce cadencioso y constante de sus labios contra el gordo tronco y el constante enfrentamiento entre su inflamado clítoris y la hinchada y amoratada cabeza de la polla de su niño la estaba volviendo loca, era cuestión de tiempo para que se corriera y ella lo sabía y no pudo evitar reprocharse el no dejar entrar esa polla hasta lo profundo de su ser, pero no podía, ese era un limite que no quería cruzar.
No paso mucho antes de que ambos se corrieran y en cuanto Tsunade sintió su polla hincharse la tomo con sus manos y apunto su cabeza contra su vulva justo a tiempo para sentir como chorro tras chorro de espesa crema caliente se estrellaban con violencia contra su entrada rogando ir mas profundo y haciendo que ella se orinara de placer ante la cuasi violación de su matriz por la leche de su nene.
Después de eso las cosas solo escalaron mas y mas, pero sin llegar jamas a consumar el acto en su totalidad, pero valla que disfrutaron de cada cosa que hicieron, felaciones, cunnilingus, donde el chico demostro tener una habida y talentosa lengua, 69, paizuri, garganta profunda, pero eso no era todo lo que se cocinaba entre los rubios.
Con el tiempo, Naruto no solo demostró ser bueno en la cama, también lo demostró fuera de ella, la consentía, la mimaba, la malcriaba, irónico, un niño malcriando a una mujer mucho mayor, a ojos de cualquiera que pudiese ver la escena los rubios podrían pasar por un feliz matrimonio, uno extraño y retorcido, pero matrimonio a fin de cuentas, ademas de que era muy atento a sus estado de animo y comprensivo, de tal manera que cuando ella no se sentía con animo, el no la forzaba, por el contrario, la abrazaba y le daba tiernas caricias que la calmaban y que al final terminaban en un arrullo que la hacia dormir entre los brazos de su niño, todo aquello sin dejar de estar desnudos y muchas veces mientras sentía su polla presionar contra ella.
La rubia Senju con el paso del tiempo y ante todas las atenciones de su hijo se fue enamorando, nadie la había amado con tal adoración, ni siquiera Dan y ella sabia muy bien como se empezaba a sentir, pero sabía que ese era un sentimiento prohibido, ya no por ser la Hokage, ni por ser su madre adoptiva no oficial, no, era porque ella era una vieja y el aun era solo un niño con una vida por delante y sería egoísta de su parte atarlo con ella negandole muchas cosas en el proceso.
No, ella era feliz con la relación que tenían ahora y la continuaría hasta que su lindo muchacho le dijera que era suficiente, lo cual sinceramente esperaba que no fuera muy pronto.
Fue así como paso medio año desde el inicio de su relación y cada vez le costaba mas a la rubia reprimir sus sentimientos, cada vez quería mas besarlo, una de las pocas cosas que no habían hecho pues era un acto de pareja muy intimo, cosa que ellos no eran, cosa curiosa considerando todo lo demás que habían hecho pero eran los limites que ella imponía para no olvidar la naturaleza de su relación.
Ahora se acercaba el cumpleaños numero trece de su bebe y ella quería darle algo especial, aunque no sabía que y se estaba desesperando pues ya no faltaba mucho para ese día, fue entonces que algo se le cruzo por la mente, algo que ella podía darle, algo que le había negado todo este tiempo, la oportunidad de finalmente poseerla como mujer, como su mujer, al menos en la cama.
Llevaba todo ese tiempo impidiéndole e impidiéndose a si misma cruzar esa linea pero ahora tan enamorada como estaba, sintió que o habría mejor regalo para el que ser su primera mujer, pero quería hacerlo especial y ya tenía una idea de como hacerlo.
Llego el 10 de octubre y ese día se había asegurado de que fuera su día libre, de esa manera se la paso todo el día en casa, preparando comida especial para su niño, ella no le permitía comer ramen muy seguido, quería que se alimentara bien y aunque en un principio protestaba al final adquirió un gusto por la comida de su madre muy particular.
También compro lencería especial transformándose en otra mujer para no ser reconocida por los vendedores y así levantar rumores sobre sus actividades, decoro la habitación con un ambiente romántico especial para la ocasión, "tal vez esto es demasiado romántico", pensó para si misma, pero la idea de darle este regalo bajo las mejores condiciones la hizo desestimarlo, de hecho le pareció perfecto.
Para cuando cayo la noche y contrario a su costumbre se mantuvieron vestidos y gracias a la rubia que se adelanto a todos los posibles hechos ambos se veían muy elegantes mientras cenaban y celebraban el treceavo cumpleaños del rubio, todo era perfecto, las risas no faltaron, las palabras de cariño, los ligeros roces de manos y en el caso de Tsunade de vez en cuando los ofrecimientos de alimentar al ojiazul en la boca ella misma cual mujer enamorada, algo que de hecho si era.
Cuando la cena se acabo y los platos se habían recogido llego la hora del regalo que había preparado, estaba lista y quería hacerlo mas que nunca, por lo que tomo de la mano al rubio y en cuanto lo vio se sonrojo antes de poder hablar, - te tengo un regalo muy especial en nuestra habitación Naru-chan - cuando menciono la habitación nunca le supo mas dulce llamarla 'nuestra' y al ver la emoción en los ojos de su nene le hizo sonreír con ternura antes de aun tomados de la mano dirigirse a la habitación.
En cuanto llegaron le pidió que se sentara y esperara un momento mientras preparaba su obsequio algo a lo que el asintió obediente mientras ella se dirigía al baño para prepararse, ahí se quito su fino y caro vestido y revelo que bajo el mismo llevaba un fino y lascivo conjunto de lencería roja de encaje que tenia abierto el sostén en la parte de los pezones y en las bragas un agujero en forma de corazón justo en la zona de su coño el cual ya se encontraba mojado de la excitación que traía encima, se maquillo de manera coqueta para el y en cuanto se sintió cómoda se preparo para reunirse con el rubio.
Salio del baño y se presento ante el ojiazul cuando se sintió lista y su ego no pudo evitar elevarse cuando vio la forma en que la veía en ese momento, se sintió la mujer mas hermosa del mundo y con ese pensamiento se acerco a el para sentarse en sus piernas aun enfundadas en el pantalón.
- Naruto, en esta noche tan especial, el regalo que te doy por tu cumpleaños... - decidió hacer una pausa dramática solo para ver como reaccionaba el rubio y sonrió al ver la ansiedad en sus ojos, - soy yo, puedes pedirme lo que quieras y te lo concederé, hoy tus deseos son mis ordenes - en cuanto termino vio como el chico abría sus ojos grandemente por la sorpresa.
En cuanto salió del shock se quedo un momento en silencio, como considerando que quería y eso se le hacía tierno pues de verdad parecía esforzarse en pensar en que era lo que quería pedirle sin entender que hoy le concedería todos sus deseos sin importar cuan guarro fuera su pedido, hoy lo consentiría tanto o mas de lo que el la consentía a ella.
Se tardaba en decidir, le causaba ternura y expectación pues estaba segura de que con su actual atuendo el mensaje era claro y era solo cuestión de que se decidiera a pedirlo y ella se lo entregaría con gusto.
- Ne Oka-san, ¿de verdad me concederás lo que quiera sin importar que? - su pregunta le pareció tierna pues era la búsqueda de su parte por una confirmación, asegurarse de que era lo que ella quería y eso hizo latir su corazón con fuerza.
- Por supuesto cariño... todo lo que tu quieras - lo ultimo lo dijo casi rozando sus labios en un susurro solo para el y lo vio sonrojarse ante su declaración, al parecer estaba listo para pedirle tener sexo, pero sinceramente no se espero lo que pidió, de hecho jamas se habría imaginado tal cosa de su parte.
- Etto, entonces Oka-san... ¡casate conmigo! - en cuanto dijo aquello, la Senju se quedo de piedra, totalmente congelada en su lugar con una expresión aturdida en su rostro y no era para menos considerando lo que acababa e pedirle su pequeño rubio.
Y como culparla, ella estaba esperando que el le dijera que quería tener sexo de verdad con ella, que quería penetrarla, pero jamas se espero esto, le acababa de proponer matrimonio y por la forma en que la veía no parecía estar bromeando.
- ¿Estas jugando verdad?, ¡no me puedes pedir eso Naruto! ¿siquiera sabes lo que dices? - creía que el estaba jugando y quiso hacerlo ver la realidad si es que estaba confundido o jugando con ella, aunque claro, la expresión decía todo lo contrario.
- No estoy jugando Oka-san, ademas dijiste que cumplirías mi deseo y lo que quiero es que te cases conmigo - lo decía con tanto convencimiento que era evidente que no daría su brazo a torcer en esto, algo que estaba alterando a la rubia.
- ¿Por qué?, ademas aun eres un niño Naruto, no podríamos aunque aceptara y no lo estoy haciendo - ella sentía su corazón romperse al oponerse tanto a la idea cuando la verdad es que en el fondo de su ser el que le pidiera matrimonio y aun continuara insistiendo en ello la hacia genuinamente feliz.
- No importa mi edad Oka-san, en cuanto me gradué como ninja pase a ser considerado un adulto por completo, eso quiere decir que puedo casarme si así lo deseo - en eso tenia razón, en la vida ninja un shinobi que se graduaba y ejercía la profesión era en esencia un hombre y si ya podía matar, entonces casarse no era un impedimento tampoco sin importar la edad, - en cuanto a porque bueno... - en ese momento lo vio sonrojarse luego de la pausa algo que le causo curiosidad pero igual se mantuvo callada a la espera de la explicación que le fuese a dar.
- Hace unos días escuche por casualidad a una mujer hablando con su amiga y dijo que cuando dos personas se amaban como hombre y mujer, lo normal es casarse, es la prueba de que se aman y quieren estar juntos para siempre - eso le sorprendió y es que no esperaba que todo esto naciera de una conversación que escucho, y que al parecer sin saberlo se daba entre dos mujeres que discutían sobre la indecisión de la pareja de una de ellas para dar ese paso, pero esta era la parte que realmente importaba, lo que escucho mencionaba a una pareja que se ama como solo se aman un hombre y una mujer, ¿acaso sería posible?, la esperanza estaba naciendo en su corazón, pero la mantenía a raya hasta no escucharlo de sus labios.
- Y yo... ¡YO TE AMO!, te amo Oka.. no, ¡Te amo Tsunade! - no sabía que le emocionaba mas, oír que la amaba o escucharlo llamarla por su nombre, - al principio que te amaba como a mi Oka-san, pero con el tiempo me di cuenta que no era así, era un amor diferente, me tratabas tan bien, eras la única mujer en mi vida que se ha tomado el tiempo de conocerme realmente, de aceptarme por completo y que no me teme sabiendo quien soy, me siento bien cuando estoy contigo, me siento en paz, en mi hogar y muy feliz, me di cuenta que ese amor no podía ser para mi Oka-san, solo se lo podía dar a la mujer que amara y esa eres tu Tsunade - quiso saltar de la emoción, pero temía que de intentar levantarse sus piernas fallaran y ella cayera al suelo.
Se sentía tan bien, el la amaba como ella a el, un hombre aunque fuera un niño le estaba entregando su corazón sin saber que el ya tenía el suyo y quiso llorar ante la felicidad, pero aun así su lado racional quiso presentar batalla y una vez mas intento persuadir al rubio de la única forma que le quedaba, despotricando contra si misma.
- ¿Pero por qué yo?, soy una mujer vieja, horrible, de mal carácter y sin nada que haga que un hombre se fije en mi mas allá de mi apariencia y mis enormes pechos - en eso ultimo se recordó su problema por el abuso de su chakra y el sello en su frente, algo que estaba segura que lo alejaría si le mostrara.
- Eso no es cierto, eres una mujer hermosa y no eres vieja en lo mas mínimo, yo he visto a la verdadera tu, una chica amable y bondadosa que ha sufrido mucho y aun si no tuvieras ese cuerpazo que tienes te seguiría amando porque lo que me enamoro de ti es tu lindo corazón - le dijo mientras con sus manos limpiaba las lagrimas de los ojos de la rubia quien no pudo evitar liberarlas en cuanto empezó a enumerar sus virtudes con tanto cariño.
La rubia no podía con esto, incluso su razón se había callado ante las dulces palabras del rubio y ahora su corazón le dolía de lo rápido que latía y lo mucho que le gritaba que dejara de buscar excusas para no aceptar algo que ella quería hacer con todas su fuerzas y fue en ese momento en el que su mente creo un pensamiento que le ayudaría a tomar la decisión.
"¿Por qué tengo que resistirme a esto?, lo amo y ahora se que el me ama a mi, ¿estaría mal que buscara mi felicidad?, ¿que fuera egoísta por una vez en mi vida?, ¿que no me dejara dominar por el miedo?" cada pregunta era respondida tan rápido como se formaba haciendo que la respuesta estuviese cada vez mas clara para ella, "vamos Tsunade, por una vez en tu vida acepta las cosas buenas que te ocurren" y con ello decidió finalmente que hacer.
- ¿Naru-chan, estas seguro de que esto es lo que quieres? - quería una confirmación final del rubio, algo que le dijera que su resolución no había cambiado ni se tambaleaba.
- Por supuesto que si Tsu-chan - la forma en que le llamo le lleno el corazón y disipo sus dudas sobre lo que debía hacer ahora.
- Entonces acepto - en cuanto dijo eso el rubio no cabía en su emoción, - acepto ser tu esposa pero con una condición, bueno mas bien una condición en dos partes - eso ultimo confundió al rubio pero aceptaría lo que fuera si con ello podía estar con la mujer que se gano su corazón y que tanto amaba.
- Lo que sea, haré lo que haga falta para que seas mi esposa Tsu-chan - estaba feliz, demasiado feliz, lo suficiente para que aceptara las condiciones sin siquiera saber cuales eran.
Tsunade sonrió al verlo tan feliz, algo que también le daba felicidad a ella pues le demostraba una vez mas lo mucho que el chico la amaba y lo mucho que de verdad quería esto.
- Bien la primera parte de mi condición es que sin importar que, nunca dejes de amarme y nunca me abandones - aunque eso le confundió el rubio acepto eso con rapidez, no le costaba mucho tampoco y eso se lo dijo, que siempre estarían juntos sin importar que, - bien, y la segunda parte de la condición es... que me permitas incluirte en la ley de restauración de clanes de Konoha - lo ultimo si que lo sorprendió pero mas importante que eso, lo confundió.
- Esta bien Tsu-chan, acepto tus condiciones, pero no se por que me quieres incluir en esa ley si yo no tengo clan - al escuchar eso Tsunade se mordió el labio pues quería decirle tantas cosas pero no era el momento ni el lugar para ello.
- Tengo mis razones cariño - fue todo lo que pudo decirle por el momento y pareció ser suficiente para el rubio por ahora, - entonces... creo que aun no te me propones como es debido - fue lo que dijo con una hermosa sonrisa la mujer luego de notar como el rubio estaba confundido al principio.
El rubio por su parte sonrió cómplice de la mujer y de repente saco de su bolsillo una cajita sorprendiendo a la rubia ante lo que era eso y que confirmo cuando lo abrió revelando un anillo que aunque simple era muy hermoso.
- Entonces, ahem, Tsunade... ¿quieres casarte conmigo? - y eso fue todo lo que la rubia necesito para lanzarse en un fuerte y cálido abrazo mientras una vez mas las lagrimas salían de sus ojos.
- Acepto - fue todo lo que dijo antes de verlo a los ojos y un segundo después darse por primera vez un beso, uno lleno de amor y afecto, uno que solo se daban un hombre y una mujer que se amaban de verdad.
Cuando se separaron por la falta de aire aun se mantuvieron con sus frentes unidas, al parecer la Senju se había olvidado de su vestimenta o mas bien la falta de ella, aunque claro su futuro marido no.
- Etto, Tsu-chan... si no mal recuerdo aun es mi cumpleaños y dijiste que concederías todos mis deseos, entonces, ahora tengo otra petición - eso la sorprendió pues no se esperaba tal cosa, sin embargo sonrió y decidió seguirla el juego y escuchar su petición, - quisiera tener sexo contigo, sexo de verdad - y ahí estaba la petición que estuvo esperando desde el principio y por la cual se había vestido según sus propias palabras como una ramera.
- Jooo, al parecer mi prometido es un aprovechado - dijo con gracia viendo el puchero del rubio al decir aquello, - pero te has portado muy bien conmigo hoy y me has hecho una mujer muy feliz, así que creo que te mereces un premio - y luego de decir eso se volvieron a besar mientras caían en la cama donde la rubia procedió a desvestir a su ahora novio para hacer aquello que quería hacer desde el principio y que al parecer el también deseaba.
Estaban muy urgidos de ese roce final, llevaban seis meses con sus fajes, orales, paizuris y demás, ahora ya no podían detenerse ni aunque quisieran, ademas esto era sexo pre marital, sabían como les gustaba que el otro los tocara, pero era hora de conocer como se compenetraban en esa etapa tan intima que era la penetración.
Tsunade en cuanto lo desnudo no hizo nada mas, no necesitaba juegos previos y por lo que veía su prometido tampoco, en ese momento sus ojos ya no lo veían como su hijo, y los del rubio ya no la veían como su madre, solo eran un hombre y una mujer a punto de consumar por completo su amor, justo antes del matrimonio.
Ahora la rubia se acostó de espaldas en la cama y abrió sus piernas dejando ver su húmedo sexo ansioso antes de abrir sus brazos y extenderlos en una clara invitación al que desde ese momento sería su macho.
- Ven Naru-chan, tómame y reclamame como tuya por siempre y para siempre - solo basto eso para que el rubio se subiera en ella y con algo de torpeza ya no por la inexperiencia pues después de tanto rozar esa gruta con su pene sabía muy bien que debía hacer, no, lo que le ocurría era nada mas que la emoción y las ansias que lo corroían.
Aun así no paso mucho desde que se ubico en su posición antes de que Tsunade sintiera su enhiesta verga clavada todo lo profundo que podía en su coño que no era poco, pues a su trece años ya tenía una herramienta considerable y que al parecer tenía intenciones de crecer, algo que se repetía todo el tiempo la rubia, aun así su coño era goloso y la polla si bien era grande aun no lo era lo suficiente para abarcarlo completo, pero eso sería solo cuestión de tiempo.
"Creo que voy a entrenar a Naru-chan para que me satisfaga adecuadamente" fue el pensamiento de la rubia ante la perspectiva que se pintaba ahora ante ella y que sabía que no le costaría mucho lograr, es decir, se la acababa de meter y ya estaba al borde de un orgasmo, lo mas increíble fue que en ese momento previo a su orgasmo por la penetración una idea particular, un pensamiento en especifico tomo forma en su mente.
"Aaahhh, acabo de tomar la primera vez de mi hijo, no, la primera vez de mi esposo" en cuanto esa realización llego a su mente no pudo evitar correrse un segundo después, si fue por lo caliente que estaba ya, por el hecho de que era sexo pre marital, porque lo estaba haciendo con su futuro esposo, porque este aun era un niño, por desvirgar a un niño o por desvirgar a su niño eso era algo que ella no sabía y tampoco le importaba, tal vez fuese una combinación de todo, lo realmente importante en este momento es que se estaba corriendo con la polla de su nene hasta los huevos clavada en su interior y eso le hacía muy feliz.
- Tsu-chan, me voy a mover - fue entonces y solo entonces que recordó o mas bien se percato de que su pareja no se había corrido, pero al ver su rostro era obvio que estaba poniendo todo su esfuerzo en retrasar lo inevitable lo mas que pudiera, al parecer quería complacerla a ella también sin saber que ya lo hacía, aun así asintió en acuerdo y cuando empezaron las acometidas se sintió morir.
Quizás aun le faltaba crecer a lo largo a su polla, pero el grosor era perfecto, podía sentir como desgarraba su vagina con cada estocada, dándole nueva forma, su forma y solo la suya y eso la estaba enloqueciendo, si, en definitiva tomo la decisión correcta al no reprimir mas sus emociones y aceptar casarse con ese niño, después de todo, solo así podría una mujer sentir tanto placer, sexo guarro estando enamorada, eso era lo que ella pensaba mientras sentía a su pareja descargando hasta la ultima gota que podía de su espesa y caliente leche hasta el fondo de su coño provocandole un nuevo orgasmo esa noche, su primera noche como pareja.
Lo que paso después de eso, bueno fue solo un compendio de orgasmos y gemidos que duraron toda la noche y que no paro hasta que el astro rey volvió a tomar su legitima posición en el cielo de Konoha.
Para cuando terminaron estaban exhaustos, sudados, sucios pero muy felices y pese a que pronto la mujer debería irse a atender sus asuntos de estado, eso no impidió que recostara un rato su cabeza en el pecho de su hombre y descansara aunque sea un poco totalmente feliz y ansiosa por lo que le depararía el destino al lado de su rubiecito.
- Ne Naruto, creo que... lo mejor es mantener nuestro futuro matrimonio en secreto para evitarnos problemas - le dolía decirle eso y esperaba que se lo tomara bien, pero la realidad es que tenía razón, si el alto consejo se enteraba de esto, lo usarían en su contra ya sea para separarlos o peor aun para poner sus manos sobre el rubio y hacerlo el arma que tanto querían amenazándolo con hacerle daño a su mujer.
- Tienes razón Tsu-chan, tengo miedo de lo que te hagan si saben que estas casado con el monstruo que todos en la aldea creen que soy - le dolió mas oírlo referirse a si mismo como monstruo pero el abrazo protector del rubio y la preocupación que sentía por ella era algo que le demostraba lo mucho que la amaba, tanto como para mantener su matrimonio en secreto, - pero sera algo temporal, solo hasta que me convierta en Hokage, entonces ya nadie podrá ir en mi contra - se rió por lo infantil de su comentario, pero estuvo mas que de acuerdo.
- Por supuesto cariño, ¿crees que me privare toda la vida de presentarme como tu esposa? - dijo antes de besarlo en los labios y regresar su cabeza al pecho de su hombre para dormir aunque fuese un poco antes de tener que ir a trabajar, solo esperaba poder disimular el adormecimiento en sus caderas luego de todo el sexo que tuvieron en su primera noche, "bendita sea la vitalidad de los Uzumaki" fue su ultimo pensamiento antes de caer profundamente dormida.
- Dos días después de que me lo propuso nos casamos, fue algo sencillo y muy secreto, solo nosotros dos, pero aun así nos hizo muy felices - termino de contar la rubia lo que fue la vida con su esposos, claro esta saltándose las partes donde ella actuó como puta en celo, eso solo lo rememoro en su mente, nadie en esa sala ademas de Hinata sabía eso y no tenían por que saberlo de todas formas.
Entonces la Senju llevo su mano a su dedo anular derecho y en el desactivo un sello que nadie sabía que llevaba y al hacerlo alrededor de la base de ese dedo pudieron ver un circulo dorado adornándolo, uno que todos sabían muy bien que era y que en el caso de las chicas las emociono a todas o a casi todas.
- Supongo que en este punto ya no tengo ninguna razón para seguir ocultándolo - en cuanto lo dijo pudieron notar el amor con el que tocaba ese anillo y lo feliz que le hacía el ya no ocultarlo.
- Disculpe Tsunade-sama, pero no me diga que ese anillo es - Ino pregunto con una ilusionada curiosidad por saber la respuesta que le daría la Senju y que de hecho todos ahí querían saber, aunque claro esta dada la naturaleza metiche y chismosa de la Yamanaka era en ella quien mas se notaba su curiosidad.
- Si, es el mismo anillo con el que Naruto me pidió que me casara con el hace ya tantos años - la ilusión y anhelo con el que dijo esas palabras ademas de la mirada cálida que le dirigió luego al rubio delataban que aun ahora seguía tan enamorada, no incluso parecía estar mas enamorada que antes de el.
Todos estaban asombrados, al parecer no sabían realmente nada de la vida de su actual líder y regente, solo lo que el había querido contarles y al parecer no fue mucho.
- Cuando mejore mis estadísticas y empece a ganar mas dinero le propuse comprarle otro anillo, uno mas digno de una esposa, pero ella siempre se negó - comento casualmente el rubio con cierta gracia en su tono de voz haciendole sacar un puchero a la rubia ojimarrón.
- Fue el anillo con el que me pediste matrimonio mi amor, es obvio que no quiera cambiarlo - las chicas debieron de reprimir el grito de emoción que quiso salir de ellas, aunque al ver a Hinata pudieron ver que era un sentimiento que al parecer ella compartía cuando toco su propio anillo, - ademas el día de nuestra boda cuando me colocaste el anillo te prometí que nunca dejaría mi dedo y no lo ha hecho y nunca lo hará - escuchar eso era hermoso al punto de que incluso alguien tan inexpresivo como Shikamaru no pudo evitar una sonrisa cálida ante la escena de la Familia Uzumaki Senju Hyuga.
Todos estaban sorprendidos, básicamente llevaban casados desde que se conocieron, considerando que actualmente el rubio tenia 32 entonces su matrimonio con la rubia tenia casi 20 años, lo peor es que lo supieron ocultar tan bien, que en todo ese tiempo, nadie jamas lo llego a siquiera imaginar.
- P-p-pero, ¿Hinata tu sabias esto cuando te casaste con el? - una vez mas Sakura hablaba, tal vez ya no a voz en grito pero se notaba histérica aun así.
- Lo supe poco después de que empezáramos a salir y al principio creí que eso significaba que no podíamos estar juntos, pero cuando supe lo de la participación de Naruto-kun en esa ley en realidad me alivio - lo decía tan tranquila y con una sonrisa en su rostro mientras que aun jugaba con Hitomi que era difícil creer que lo aceptara así de fácil.
- ¡¿Y lo aceptaste así nada mas?! - pregunto de nuevo alzando la voz la rosada del grupo ante la tranquilidad con la que admitía que no le importaba compartir a su marido, algo que ella no se atrevería a hacer.
- Lo he amado desde que tengo memoria, si tenía la oportunidad de estar con el no me importaba compartir - todos quedaron mudos con su respuesta, de hecho ante eso no tenían como argumentar y tampoco es que fuera algo poco común en la vida shinobi, - ademas, a la larga me ha resultado mucho mas gratificante de lo que esperaba, en varios sentidos - lo ultimo los intrigo a todos y en algunos casos siendo estos los de mente mas pervertida se imaginaban mil y un escenarios yuri, aunque no es que estuviesen muy alejados de la verdad.
- Un momento, si mis calculos no me fallan, entonces ustedes no pasaron mucho tiempo casados antes de... bueno... - Shikamaru empezó a hablar pero poco a poco se fue callando pues el tema era incomodo pese a todo el tiempo que había pasado ya.
- Si, no tuvimos mucho tiempo para disfrutar nuestro matrimonio, pero te aseguro que fuimos felices en ese tiempo, luego como ya todos se imaginaran vino el asunto de la deserción de Sasuke Uchiha a la aldea - ante eso todos se callaron era un tema que nunca se arreglo realmente y era mejor no hablar de ello, - luego no nos vimos por tres años y al volver, bueno, siempre supimos que nuestro matrimonio no sería precisamente fácil - termino de decir con mirada melancólica.
Eso sorprendió a todos por la forma en que lo dijo y el dolor en su mirar al recordarlo, haciendo que todos solo tuvieran un pensamiento en sus cabezas, ¿que fue lo que ocurrió?
-CONTINUARA-
Yyyy ¡CORTE!, nah solo bromeo, bueno aquí un capitulo mas de la historia de Naruto y la que parece ser una vida de misterios, quise iniciar desde ese punto recordando una historia que alguna vez lei que empezaba con Tsunade protegiendo a Naruto de la perversión de su maestro, que paso con esa historia no lo recuerdo pero el inicio me encanto tanto que quise adaptarlo a mi propio estilo.
Como ven aun hay mas que contar de la historia de Tsunade y Naruto y es por eso que su pasado esta dividido en tres partes, una ubicada en su etapa mas temprana como Gennin, la segunda ubicada en el periodo comprendido por Shippuden y la tercera ya mas actual, todo contado por Tsunade.
Como siempre, nos vemos en el próximo capitulo y sin mas que decir, ahora los reviews del capitulo pasado.
Edtru23
Me alegra que te gustara la sorpresa, espero este capitulo te guste también.
Elchabon
De hada hombre.
Me alegra saber que el capítulo te haya gustado el capitulo anterior y espero que este también te guste.
En los lemon me tengo que esforzar para hacerlos gozables así que, el que te gusten es una buena motivación para mi.
Bueno, ellas se han dado, se dan y se darán un buen repaso de ves en cuando, con el pervertido que tienen por esposo que no hagan tijeras de vez en cuando habría sido raro.
Recordemos que Naruto es un Uzumaki, un clan conocido no solo por sus enormes reservas de Chakra, tambien por su gran vitalidad y vamos, Naruto es básicamente un Jinchuriki apto para poseer al Juubi, es decir energía le sobra y si una sola mujer cree que puede satisfacerlo mejor que le vallan preparando el funeral porque se va a morir a punta de orgasmos. Por cierto es Naruto y no Sasuke el que posee el chakra de los nueve biju.
Esperaba que nadie se esperara lo de la hija de Tsunade y Naruto, era un toque extra al secreto principal, en cuanto a cuantas hijas o hijos y cuantas esposas y amantes tiene el rubio, bueno eso el tiempo lo dirá, puede que sean solo ellas dos o puede ser medio pueblo, pueden estar desde hace mucho o pueden estar por venir, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
En lo personal el que Sasuke la haya librado así de fácil no me gusto y con lo que trato de hacer al final de la guerra el Uchiha con los biju, como para que Naruto le tenga tanta confianza, no, en tema de biju Naruto salvo su familia no compartirá información ni sus planes con nadie.
En cuanto a su plan que involucra a sus esposas y sus hijos, digamos que es su plan de jubilación cuando deje el puesto y si, es algo grande y ambicioso.
Gracias por el apoyo, nos vemos.
El angel de la oscuridad
Espero que este capítulo te guste también, aunque no esta del tono erótico del anterior creo yo.
chisa192811
Tal vez el que tuvieran una relación intima era algo de esperarse, pero quería darle un giro dramático presentándolos casados y claro con una hija, ademas es obvio que sus hijos saben de esto, Tsunade suele ir a la casa de los Uzumaki con su hija y viceversa, ellos están muy bien enterados de la extensión de su familia.
Lo siento si te quedaste con las ganas, pero me lo reservo para mas adelante.
No confía en Sakura por su obsesión con Sasuke que perdura hasta ahora, mejor no decirle algo que pueda contarle a su esposo y este ponga en peligro la aldea y sus aliados, bien lo dijiste, mejor prevenir que lamentar.
Espero que este, no se si decirle lemon, porque Lime no es, también te halla gustado.
