Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.
Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.
Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.
- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando
" Esto no puede ser real" Pensamientos
- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu
Los secretos del Hokage
Capitulo 8: El pasado de los rubios: Parte III
Los ahí presentes estaba atónitos luego de escuchar a la otrora Hokage y como culparlos, nunca pensaron que la historia de ese par de rubios estuviera tan plagada de inseguridades, de miedos, de drama, vamos que con todo lo que habían oído bien que mas se podría hacer una novela de drama romántico y estaban seguros saldría siendo un éxito en ventas.
- E-es increible Tsunade-sama - quien salio primero del shock fue Shikamaru quien pese a todo se le dificultaba aun pensar correctamente luego de escuchar esa historia, - pero veo que finalmente encontraron una manera de que usted lograra concebir, ¿no es verdad? - obviamente Tsunade se guardo algunos secretos de la historia ademas de su vida sexual.
Aun así la rubia asintió esta vez mientras mimaba a su hija la cual lloraba en su pecho al saber del dolor que padeció su madre hace ya tantos años, algo que a Tsunade le hacía particularmente feliz, esa sensación indescriptible que solo una madre puede sentir, el amor incondicional y la preocupación de los hijos hacia su progenitora, eso le recordaba todos los días la vida que tenía ahora y que todo aquello era gracias al rubio que ahora estaba en la cama del hospital, tal vez era justo por eso que no quería que el se arriesgara tanto, no quería perder al hombre que amaba y que le había abierto las puertas de la felicidad.
- Waaaa, Kaa-saaan... eres tan fuerte Kaa-san - la pequeña Hitomi estaba hecha un mar de lagrimas, ahora no quería soltar a su madre la cual solo la consolaba mientras intentaba contener sus propias lagrimas en ese momento.
- Ya, ya Hitomi-chan, tu Kaa-san es fuerte y gracias a tu Tou-san ahora esta bien - el mimo con el que le hablo a su hija la calmo lo suficiente sin embargo eso no evito que la pequeña siguiera con el rostro entre sus pechos abrazándola como si tuviese miedo a soltarla y que su madre se derrumbara.
- No importa, desde ahora yo también protegeré a Kaa-san - era igual de impulsiva que su padre, de eso no había duda, pero le causo una maternal sonrisa escucharla decir que la protegería, llenaba su corazón como no podría imaginarlo nadie que no fuese madre y por eso sonrió mientras abrazaba a su hija.
- Hai, entonces Kaa-san estará contando contigo desde ahora, Hitomi-chan - le dijo con tanta dulzura que sintió como la chica volvía a llorar mientras asentía a las palabras de su madre, era hija de su padre y eso era garantía de que aquella promesa se la tomaría muy a pecho, lo cual la hizo reír, maldita fuera la influencia de su padre en la niña, la estaba haciendo igual que el en su niñez.
Una vez mas se quedaron mudos los sorprendidos chicos al ver es faceta tan maternal de la rubia, todos la recordaban de su época como Hokage y ni una sola vez la vieron demostrar algo que no fuera parecido a un gorila rabioso capaz de matar a alguien de un golpe si la provocaban, si, en definitiva no conocían a la rubia Senju y al parecer, tampoco a su rubio compañero.
- ¿¡P-Pero como es posible!? - tristemente la magia y encanto de ese momento se rompió ante los estridentes gritos de la pelirrosa que luego del shock inicial luego de saber la historia de su maestra no dudo en armar de nuevo un escándalo, - ¡usted me dijo que reparar el daño en el cuerpo a ese grado era imposible, entonces, ¿como pudo hacerlo para incluso ser capaz una vez mas de concebir?! - todos admitieron que la pregunta de la pelirrosa tenía su merito, pero la forma en que la hizo no era la mejor.
- ¿Acaso estas llamando a mi Kaa-san mentirosa, tu frentona tabla de planchar? - fue la infantil defensa de la pequeña niña que se giro a ver a Sakura con ojos llorosos furiosa de que alguien contradijera a su madre.
Por su parte, los demás junto a la chica se debieron cubrir la boca para evitar reírse cuando escucharon el insulto de la niña hacia su amiga la cual se quedo helada ante los comentarios de la infante y de forma inconsciente se llevo las manos a su pecho donde se encontró con el recuerdo de su triste realidad en ese departamento y que considerando a las demás mujeres presentes en el lugar, solo la hizo sentirse peor al ser la única que pareció nunca desarrollarse en esa área.
- Pfff... jeje, lo sien... - Kiba no pudo evitar mas el querer reírse por lo que soltó un bufido de burla para luego tratar de disculparse, cosa que no logro pues cuando estaba por hacerlo un puño se estrello en su cara y termino estampandolo contra la pared dejándolo inconsciente de inmediato mientras una pelirrosa respiraba profundo y un aura de muerte la rodeaba alejando a los demás de su lado para evitar llevarse también una parte de ese castigo.
- ¿¡Que puede saber una niña de eso!?, ¡tu también eres plana en el pecho mocosa! - termino criticando a la niña cuando se giro a verla tras el golpe a su amigo y le sorprendió que de hecho no parecía haberle provocado miedo, a ninguno de la familia Uzumaki de hecho, si, estaba cayendo bajo peleando con una niña, pero no iba a permitir que una mocosa la ofendiera de esa manera.
- No importa, yo aun soy una niña, ademas tengo los genes de mi Kaa-san y ella tiene pechos enormes, entonces cuando crezca yo también los tendré, ¿cierto Kaa-san? - luego miro a su maestra y la vio asentirle a su hija, eso solo la hizo darse cuenta de que acababa de perder contra una niña, porque ella tenía razón, considerando los pechos que se cargaba Tsunade-sama, su hija era totalmente seguro de que seguiría ese mismo camino, mientras ella, bueno mejor no pensar en eso, no quería deprimirse aun mas.
Mientras tanto los demás ya no pudieron contener mas la risa luego del argumento de la niña y ver como su amiga se desplomaba y empezaron a reír con fuerza al ver a su amiga derrotada por el infantil argumento de una infante, incluso Shikamaru acabo teniendo que sostenerse el estomago de la risa, algo poco usual en el pues era el mas centrado y calmado del grupo en toda ocasión.
Cuando por fin lograron calmarse un poco Ino se limpio las lagrimas de los ojos para poder preguntar, - aun así Sakura tiene razón, ¿como logro recuperar su fertilidad Tsunade-sama? - esa era la pregunta mas importante, como fue que algo así de imposible pudo siquiera hacerse realidad, si se sometió a algún tratamiento podría ser la clave para darle a aquellas mujeres infertiles la esperanza de ser madres finalmente.
- Bueno... eso... - aun así Tsunade no estaba muy por la labor de decirlo, no sabía que tan buena idea era que supieran que esto fue obra de un biju, por lo cual estaba algo atrancada a la hora de idear una excusa plausible para justificar su nueva vida.
- Fue debido a mi - de repente escucharon una voz mas ronca en el lugar y tres de ellos conocían muy bien esa voz, por lo cual Tsunade, Hinata y Hitomi se giraron hacia el rubio que ahora tenía los ojos cerrados pero que si se fijaban bien las marcas de sus bigotes parecían haberse ensanchado mas.
Luego cuando abrió los ojos se encontraron con unos irises totalmente rojos y la pupila rasgada, no había duda, quien estaba frente a ellos no era otro que el biju mas fuerte de todos, el zorro de las nueve colas, el mismísimo Kurama.
- ¡Hola kurama-chan! - de repente se escucho la alegre voz de la niña mientras saludaba al biju que ahora controlaba el cuerpo de su padre y que al mirarla solo le sonrió aunque dadas las condiciones de su aspecto, algunos podrían considerar aquella sonrisa un tanto siniestra.
- Mocosa - fue todo lo que dijo el biju sacandole una vena a Tsunade por la falta de tacto del zorro hacia su hija, aunque por la sonrisa de la misma luego de ser llamada así supuso que para ella no era un problema y se obligo a calmarse.
- Ehem, podrías decirnos, ¿a que te refieres con eso de que es debido a ti? - termino diciendo Shikamaru para tratar de mantener el hilo, no lo negaría pero aun ahora, los biju lo ponían nervioso y estar en presencia del mas fuerte de todos lo hacía temblar un poco, no importaba que estuviera en el cuerpo de su amigo, eso no disminuía la presión que ejercía su sola presencia sobre el y al parecer tampoco sobre los demás, aunque para la familia de Naruto parecía darle igual.
- Simple, la fertilidad de la mujer es gracias a mi - sus palabras eran simples pero estaban cargadas de peso y eso lo demostraba los rostros de incredulidad de todos los presentes luego de escuchar al biju revelar esa información.
- Kurama, ¿estas seguro de que es buena idea? - le reprocho la Senju pues sentía que se estaba pasando de bocon en ese momento y eso la preocupaba.
- No pasa nada, es mejor que sepan lo que paso y que yo lo explique para evitar confusiones que los hagan cometer una locura después - eso si los sorprendió, ¿pues que acaso había algún riesgo en el procedimiento o algo por el estilo?
- Entonces si es tan amable de explicarnos Kurama-san - dijo esta vez Ino encontrando su voz nuevamente, mas movida por su personalidad chismosa que otra cosa.
- Estoy seguro de que saben que como Jinchuriki, Naruto tenía la capacidad de sanar sus heridas a un ritmo mucho mas acelerado que los demás, incluso algunos de ustedes debieron verlo de primera mano en algún momento - declaro el zorro y muchos asintieron, pues recordaban su increíble poder de sanación que iba de heridas leves a heridas mucho mas graves y regenerarlas todas hasta que pareciese como si nunca las hubiese tenido, - bueno eso era debido a que mi chakra fluyendo por su cuerpo actuaba como un sistema de regeneración inmediato que respondía ante la mas mínima herida, en otras palabras yo era quien curaba a Naruto - eso si era para sorprenderse, aunque tenía mucho sentido, no por nada era el mas fuerte de los nueve, curar una herida no tenía que ser algo difícil para el.
- Entiendo eso, ¿pero que tiene que ver el factor regenerativo de Naruto en esto? - esta vez fue Tenten quien hablo pues aun no veía conexión en esto, mientras que Shikamaru empezaba a entender de que iba la cosa.
- Es simple en realidad, si mi chakra pues curar a Naruto, ¿no podría ser capaz de sanar a una de sus mujeres incluso de lesiones tan serias como su eventual incapacidad de procrear? - aquello los dejo a todos sorprendidos, el chakra de un biju usado para regenerar tejidos incluso mas allá de su Jinchuriki, algo parecido habían sentido en la guerra cuando lograron conectar su chakra con el de Kurama pero creían que era algo muy superficial.
- Entonces un biju pude curar hasta esos extremos - fue el comentario esta vez de Sakura quien ya se hacía ideas en su cabeza sobre esta nueva información.
- No es tan simple, requiere mas que solo mi chakra o el de mis hermanos para lograrse algo como eso - eso los confundió, al parecer habían condiciones que se debían considerar para que el procedimiento fuera efectivo entonces, esta vez nadie hablo, pero sus miradas lo decían todo, querían saber que mas se necesitaba para obrar tamaño milagro.
- Hmp, la condición primordial es que haya una profunda conexión entre ambas partes, en este caso entre Naruto y esa mujer, una conexión así de profunda hace que su chakras de alguna forma formen resonancia entre ellos - entonces era el amor que se tenían, la profundidad misma de su lazo lo que permitió tal cosa, era de sorprender lo trascendental que era el lazo con el rubio por parte de Tsunade.
- ¿Entonces eso es todo? - una vez mas Sakura hablaba con un tanto de sorna, como si aquello no fuera la gran cosa, - si ese es el requisito entonces yo también podría lograr algo como eso sobre mi, ¿no es cierto? - todos sabían que el lazo entre Naruto y Sakura fue fuerte en el pasado pues fueron compañeros de equipo y buenos amigos, aunque actualmente ya casi ni se veían, pero la forma como lo decía era un tanto despectiva y para los mas perceptivos como Shikamaru, sentían que aún faltaba información, que aun había algún truco escondido.
- Bueno, eso depende de si eres capaz de realizar la segunda condición - en ese momento todos miraron a Sakura como diciéndole que hablo muy rápido y desinflando el ego que se elevaba en la pelirrosa que miro al biju para saber cual era esa supuesta condición tan importante, - ¿tendrías sexo con Naruto? - eso sonrojo a las mujeres presentes, dejo boquiabiertos a los hombres y en el caso de Tsunade avergonzada le tapo los oídos a su hija para que no escuchara aquello.
- No se porque se sorprenden tanto con esto, ¿acaso creyeron que sería tan fácil? - todos estaban mudos pues algunos si supusieron que cualquiera fuera la condición no llegaría a ser tan problemática como las que estaba instaurando el biju para dar eficacia en el método, - la cosa es que para lograr sanar a la rubia mi chakra debe fluir por su sistema de una manera mas profunda, una conexión mas intensa, eso solo se logra entre dos amantes que unen sus cuerpos, eso y claro esta el hecho de que la esencia del macho se derrame en la hembra, es en ese instante donde mi chakra puede entrar profundo y reparar los daños de forma eficaz y luego disiparse una vez terminado el proceso - cuando termino su explicación todos entendieron que aquel método no era factible a no ser que tuviesen una relación real con el chico y por como sonaba, estaba diseñado solo para las mujeres.
- ¡O-Oye tu!, ¿¡pues que les estas diciendo zorro bocon!? - replico Tusnade al escuchar la explicación del biju, una demasiado explicita para su gusto, suficiente era con su hija para que todos supieran que ella y Naruto se habían acostado como para que se necesitara la confirmación del biju sobre sus actividades maritales.
- No se de que te quejas, si gracias a que tu y Naruto se comportaron como animales en celo esa noche pude sanar tu cuerpo - aquello solo hizo que los rostros de todos los presentes se tornara rojo de la vergüenza y que en los casos de Hinata y Tsunade incluso humo saliera de sus cabezas, salvo Hitomi que al tener sus oídos tapados no sabía que ocurría y por eso veía a todos con curiosidad.
- N-No se de que estas hablando, maldito mentiroso, deja de inventar cosas, ¿quieres? - termino mintiendo, pero que mas podía hacer, no podía permitir que los demás la vieran como si fuera una adicta al sexo o algo por el estilo, bueno, si, era una degenerada que amaba como su esposo le rompía el coño a pollazos cada vez que lo hacía, pero eso no era algo que los demás tuviesen porque saber, ¿no?
- ¿Acaso quieres que te recuerde cuando tu y la chica de ojos perlados junto a mi compañero estuvieron haciéndolo por casi una semana sin siquiera parar a comer si no era necesario o prefieres que les cuente sobre el método de alumbramiento Senju-Uzumaki que desarrollaste para tu parto? - eso la dejo aun mas sonrojada pues le recordó aquella maratón de sexo luego de su cumplir su periodo de cuarentena post parto y tamien lo que fue su parto y los demás gracias a su idea y eso si era algo que ni de chiste permitiría que alguien mas llegase a descubrir, primero muerta, sin embargo al ver a los demás ninjas frente a ella, podía notar la curiosidad en sus ojos por saber de que hablaba Kurama en ese momento.
- Creo que fue suficiente información Kurama, gracias - de repente volvió a sonar la voz del rubio y notaron que una vez mas habían intercambiado posiciones y nuevamente era su amigo quien estaba frente a ellos, "maldita sea Kurama, no tenías que decirles todo eso, ¿sabes?" le reprendió en su mente el rubio a su biju por ser tan boquiflojo.
- De que te quejas, salve a tu mujer de tener que mentir y mejor lo hice yo, al menos así no fastidiaran sobre usar mi chakra y protejo a mis hermanos en lo que los encuentras y ejecutas tu plan - si, Kurma había dicho la verdad pero la había camuflado sobre una red de mentiras para evitar cualquier intento de replicar lo que el hizo y que para ello trataran de capturar a sus hermanos biju.
"¡Aun así, pudiste contenerte un poco y no hablar sobre nuestra vida sexual!" le recrimino esta vez el rubio pues ahora podía notar como los hombres lo veían con envidia y en el caso de las mujeres sonrojadas, aunque en Ino notaba algo raro, casi una mirada entre coqueta y burlona luego de enterarse de que básicamente su actual Hokage era una bestia insaciable cuando se trataba de sexo, no es que fuera a desmentir eso de todas formas.
"Creo que Hima-chan y Hitomi-chan estarán felices de pasar una noche jugando contigo Kurama", termino diciéndole a su amigo interno a modo de amenaza por pasarse de bocon hace un rato y claro Kurama sabía muy bien a que se refería, desde que aprendió como dejarlo salir por periodos de tiempo de su cuerpo, descubrió que podía determinar su tamaño y cuando quería castigar al biju por alguna razón, lo sacaba en una forma chibi y se lo entregaba a sus hijas como si fuera una mascota y para Kurama no había nada mas aterrador que esas dos niñas.
- No te atreverías - fue lo que dijo el zorro algo austado para desconcierto de sus dos hermanos junto a el al verlo tan asustado solo por jugar con un par de mocosas, haciendolos preguntarse, "¿pues que ha vivido Kurama mientras convive con la familia de su contenedor?" y claro eso era algo que tenían intención de preguntar hasta que lo escucharon decirles con voz grabe como si supiera lo que iban a decir, - no preguntes - ahora si que tenían la curiosidad al máximo.
"Pruebame" mientras tanto y ajeno a la discusión de los biju respondió al reto de su biju con su propio reto, sabía que llevaba las de ganar en todo caso, siempre las llevaba cuando le lanzaba esa amenaza.
- C-como sea creo que ya fue suficiente información por ahora, hay que dejar descansar a Naru-chan - era increíble escuchar a la rubia hablar con ese cariño y amor por el rubio, pero igual, había mucho que asimilar y un descanso no le vendría mal a nadie.
Poco a poco se fueron retirando todos hasta que en la habitación solo quedaron los miembros de la familia de Naruto, - Hitomi-chan, ¿podrías esperar afuera un momento?, queremos despedirnos de tu padre - le dijo con dulzura la rubia a su hija la cual solo asintió felizmente a la petición de su madre y corrió con los brazos extendidos hasta llegar a la puerta, lugar donde se detuvo para desconcierto de los adultos.
- Ne Kaa-san, ¿hoy podemos dormir junto a Hinata Okaa-chan? es que quiero ver a Hima-chan - era increíble lo mucho que se querían esas dos y la ternura de la petición fue algo que ninguno pudo resistir.
- Por supuesto mi niña, estoy segura que Hima-chan estará mas que alegre de que puedan pasar un rato juntas - esta vez quien hablo fue la hermosa ojiperla quien daba el visto bueno a que madre e hija rubias se quedaran en su casa, aunque bueno, en realidad era suya también pues todos eran familia, pero como fuera ante la aprobación de la Hyuga, Hitomi salto de alegría antes de finalmente salir del cuarto dejando a los tres a solas.
Nada mas la pequeña salio, los rostros de los tres se pusieron serios y activaron un sello de silencio, lo que iban a discutir nadie lo debía de oír a parte de ellos tres.
- Entonces, que fue eso, Kurama dijo una verdad mezclada con mentiras, ¿puedo saber por qué? - termino diciendo la rubia viendo a su esposo quien se notaba inusualmente serio, casi como si estuviera atendiendo un asunto de estado como Hokage.
- Naruto-kun, confía en nosotras, necesitamos saber que esta pasando - Hinata apoyo a su hermana pues esto era algo que no debía de hacer solo su esposo, esto los afectaba a todos en realidad.
- Haaa, Kurama decidió intervenir para evitar levantar sospechas si inventabamos inventar alguna otra cosa, pero... bueno, el no confía mucho en las intenciones de los humanos, menos en Sakura debido a su relación con Sasuke y aunque me cueste admitirlo, la realidad es que yo tampoco - motivos no le faltaban considerando lo que paso al final de la guerra y eso fue algo que entendieron ambas mujeres.
- Creo que por eso intervino, decidió dejar claro que el cambio en el cuerpo de Tsu-chan era por efecto suyo, pero condicionar de manera particular el como funcionó - dijo lo ultimo sonrojado, después de todo, ese tonto zorro acababa de decirle a sus amigos que Tsunade recupero su salud gracias a que ella y el follaron como conejos por días enteros y seguidos.
- Entiendo eso pero... ¿¡porque de todas las excusas posibles tenía que usar una en la que me hiciera ver como una ninfomana empedernida¡? - grito Tsunade enrojecida luego de lo que ocurrió, de alguna forma sentía que acababa de perder el respeto de esos chicos gracias a las ocurrencias de ese asqueroso costal de pulgas.
- B-bueno, lo importante es que con lo que dijo Kurama cualquier evento factible donde los quieran usar queda descartado - trato de ver el lado bueno Hinata aunque sonrojada también pues en cierta forma con lo dicho por el zorro ella también se veía afectada, después de todo ella también estaba casada con el rubio.
- No lo entiendes Hinata, toda mi reputación ahora esta en juego si esos chicos empiezan a hablar - dijo esta vez al borde del llanto la rubia, mientras que los demás la veían sin saber muy ben que hacer y sin saberlo cierto zorro se reía de la situación pues a su manera se estaba vengando del idiota de Hashirama usando a su nieta para tal fin.
- Ya, ya, lo hecho hecho esta Tsu-chan... ahora lo importante es lo que vamos a hacer de ahora en adelante - ante eso ambas volvieron su actitud seria mientras lo escuchaban.
- ¿Acaso hay algo que se deba cambiar en el plan? - pregunto Tsunade ya recompuesta y esperando cuales son los cambios a efectuar sobre lo estipulado anteriormente.
- Si... con esto tendremos que revelar nuestra relación antes de lo planeado Tsunade, ya es hora de que el mundo sepa que eres mi mujer - aquello la hizo sonrojarse pues no se esperaba esa posesividad de su esposos en ese momento, aunque mentiría si dijera que no le encantaba cuando la llamaba su mujer, - ademas, a partir de hoy te vienes a vivir conmigo, ya no tiene caso que finjamos tener vidas separadas - aquello ultimo en cuanto termino de decirlo la rubia se le abalanzo encima para besarlo con pasión, llevaba ya un buen rato esperando tal cosa y finalmente se estaba cumpliendo-
- Ah, Tsunade-chan no es justo, yo también quiero besos de Naruto-kun - de repente el rubio se vio envuelto en una sesión de besos con sus dos mujeres respondiendo a sus demandas con placer pues le encantaba verlas felices y si lo que querían en este momento eran besos, les daría todos los que quisieran.
Se tardaron un rato en ello en el que en algunos casos acabaron besándose entre Tsunade y Hinata solo para el deleite visual del rubio, jugando sus tres lenguas a la vez, besos húmedos, intensos, lascivos, pero sobre todo, cargados de amor.
- En cuanto a lo referente al resto del plan, todo sigue igual, solo habrá que poner en alerta toda la operación - luego de la candente sesión se recompusieron y ante lo dicho por el rubio ambas asintieron, lo mejor era no alterar ese plan, de esa manera no se vería comprometido, aunque ciertamente, ambas estaba seguras de que no eran la única ansiosa de finalmente poder completarlo.
- Bueno, creo que en lo que se refiere a los temas que debíamos tratar ya hemos terminado mi amor, así que te dejaremos descansar e iremos a casa - dijo Tsunade mientras una vez mas besaba a su esposo para despedirse de el.
- Hai, debo preparar la cena para los niños y preparar el cuarto de invitados para Tsunade-chan y Hitomi-chan- dijo Hinata, era curioso pero cuando estaban a solas, la ojiperla era bastante mas cariñosa con la rubia de lo que era en publico debido a que no debía de guardar las formas con un miembro de su familia.
- No es necesario Hinata, Hitomi-chan estoy segura de que querrá dormir con Himawari en cuanto a mi, tengo toda la intención de dormir contigo, desnudas mientras hacemos el amor, sabes que me encanta el sabor de tu coño cuando esta lleno del semen de Naru-chan - lo ultimo lo dijo con un rostro sugerente mientras tomaba las manos de Hinata y la hacia masajear sus senos y al mismo tiempo ella llevaba sus manos al prominente trasero de la ojiperla.
La acción sorprendio tanto a la mujer como al rubio, en el caso del rubio le empezó a formar de nuevo una erección ante la escena y con la ojiperla, bueno, estaba hipnotizada por la sensación de los enormes pechos de la rubia y eso era algo que Tsunade sabía, después de todo, no era ningún secreto para los rubios en la habitación que Hinata desde que descubrió su vena lésbica había desarrollado un sincero y profundo amor fetichista por los senos grandes y ciertamente los de Tsunade encabezaban su lista de deseos.
- Y luego dices que no eres una guarra ninfomana Tsu-chan - dijo con diversion el rubio mientras trataba de que su polla no se pusiera mas dura, algo muy difícil si ante el estaban sus dos mujeres, una amasando el carnoso trasero de la otra mientras la segunda empezaba a lamer los pechos por entre el escote de la primera.
- Nunca dije que no lo fuera Naru-chan, solo que no quiero que alguien ajeno a nuestra familia se entere - dijo viéndolo y provocandolo mientras amasaba mas fuerte el trasero de la ojiperla, - bueno creo que es hora de partir, estoy seguro de que estas ansioso de descansar, ¿verdad? - ella podía ser mala si se lo proponía y en este momento le apetecía y mucho dejar a su rubio esposo con una buena erección sin atender como castigo por hacerla preocuparse tanto.
Por su arte Naruto vio frustrado como sus esposas se iban mientras Tsunade no dejaba de manosear el culo de Hinata haciéndola gemir y no la soltó hasta que abrieron la puerta desapareciendo de su vista, - la voy a castigar cuando salga de este hospital - se dijo para si mismo mientras que los tres biju se les parecía increíble lo lujurioso que podía llegar a ser el rubio, aunque dos de ellos no desaprovecharon para tachar de Hentai al tercero de ellos pese a sus protestas.
Ya fuera del hospital, las dos mujeres y la niña caminaban mas tranquilas al saber que su esposo estaba bien, solo agotado por una mas de sus constantes locuras pero felices de saber que no lo perderían, mientras tanto la pequeña había dejado de llorar y ahora estaba mas feliz al saber que su padre estaba bien y su felicidad la demostraba corriendo de aquí para allá sin separarse mucho de las dos mujeres pero ciertamente sin prestar atención a sus discusiones o sus acciones.
Este simple hecho era aprovechado por las dos mujeres quienes hablaban sobre todo lo ocurrido y los peligros que vendrían gracias a la ultima idea de su marido, pero la cual igual apoyaban, luego hablaban del plan de retiro de su esposo para el y su familia, entre otras cosas algunas muy banales y otras tantas con cierto carácter de importancia y secreto.
Sin embargo lo que mas disfrutaban en ese momento era el hecho de que salvo ellas tres, la zona estaba vacía de transeúntes debido a que ya era bastante tarde en la noche como para que aun hubiese movimiento, mas considerando que era la ruta del hospital donde ciertamente se debía cierto grado de respeto y privacidad.
Ademas el que la niña correteara sin rumbo fijo les aseguraba la privacidad que deseaban y claro que la aprovechaban, pues mientras caminaban y hablaban, sus rostros estaban sonrojados, su respiración pesada y gracias a que sus pantalones eran oscuros en ambas mujeres, la enorme mancha de humedad en sus entrepiernas no se podía notar.
Porque si, mientras avanzaban, se estaban metiendo mano en sus enormes culos, magreandolos, apretándolos, empujando sus dedos contra el ano de la otra o simplemente metiendo los dedos entre el canal de sus carnosos muslos para alcanzar sus coños por sobre la tela para estimularse la una a la otra.
- Entonces Hinata-chan, ¿no te alegra? - la pregunta de la rubia la confundió, pues no entendía a que venía la misma, ademas no podía pensar bien mientras la mujer no dejaba de amasar su trasero mientras caminaban ni tampoco podía ignorar el hermoso sonrojo sobre las mejillas de la mujer producto de que ella también no podía dejar se apretar las nalgas de la rubia.
- H-Hai, me alegro que N-Naruto-kun este fuera de p-peligro - su voz siempre había sido suave, tímida y a oídos de sus compañeros de vida, igualmente insinuante, pero cuando estaba excitada y empezaba a jadear era capaz de descontrolar a cualquiera pues sonaba tan erótica que daban ganas de desnudarla y follarla de inmediato y eso era lo que le pasaba a la rubia que debió hacer gala de todo su autocontrol para no enloquecer en ese momento.
- No me refiero a eso Hinata - era increíble que pudiera mantener tal control sobre su voz, aunque no es que fuera de sorprender, no sería la kunoichi que era si no tuviera tal control sobre si misma, pero el hecho era que ahora la ojiperla estaba mas confundida aun pues si no era sobre lo de su esposo, no sabía a que podía estar refiriéndose la mujer a su lado.
- Me refiero a si no estas feliz de que ese zorro apestoso no continuara hablando... - aun continuaba confundida, ¿qué tenia que ver Kurama en todo esto?, ¿acaso se refería a que hubiese dicho algo que los pusiese en peligro?, - después de todo, lograste salir intacta de la conversación y nadie sabe que de hecho eres una degenerada viciosa cuando se trata de sexo - ahora entendía a que se refería su amante y la sola mención de esa parte de ella la sonrojo enormemente, un poco por la excitación de los recuerdos de todo lo que había hecho con su esposo pero mas que nada por la vergüenza, - quien diría que la recatada y tímida Hinata Hyuga era tamaña puta en la cama - y mientras decía aquello la rubia aprovecho para meter su mano bajo el corto pantalón de la ojiperla para poder meter mano directamente sobre la sedosa carne de la mujer, metiendo sus dedos en su ano o en su coño a placer haciendo gemir cada vez mas pesadamente a su compañera para placer suyo.
No pudieron evitar para ese momento besarse, estaban calientes y ansiosas, las dos y claro esta que podían percibir ese aroma a puta en celo proviniendo de la otra, no eran Inuzuka, pero la intensidad era tal y ellas reconocían tan bien ese aroma que sabían lo que la otra quería en ese momento y no dudaron en complacerse iniciando una batalla de lenguas en mitad de la desolada calle.
- ¡Ah, no es justo! - de repente el sonido de esa dulce e infantil voz las logro sacar de su ensoñación, aunque eso no evito que dejaran sus manos donde estaban, en otras palabras, metidas bajo los pantalones de la otra manoseando directamente el trasero de la otra, pero aun así se giraron a ver la fuente de aquel grito encontrando a la pequeña niña viéndolas con un puchero por demás adorable, - ¡yo también quiero que mi Kaa-san y mi Kaa-chan me den besos! - era un berrinche por demás tierno de parte de una niña que había sido consentida desde muy temprano y claro agradecieron su inocencia que le impedía ver que sus adoradas mamis se estaban metiendo mano bajo la ropa en mitad de la calle.
Para la pequeña no era raro ver a sus madre besarse, había crecido muy consciente de que su padre tenía mas de una esposa y por ello las había visto convivir y formar parte de su vida conforme crecía, las había visto besar a su padre y claro esta entre ellas, esa era la intención de sus padres desde un principio, dejar claro que eran una familia unida y que mas allá del genero, se amaban y apoyaban entre si, por lo cual casi siempre que su madre biológica estaba con su segunda madre las había visto besarse al menos una vez y teniendo presente el precepto de que esa era una muestra de amor, casi siempre solía pedir un beso de ellas también, quería sentir el amor de sus padres o en este caso de sus madre con ella también.
Por su parte ambas madres se vieron entre ellas, esta vez ya con el deseo por la otra de lado antes de sonreír con ternura al ver lo mimada que era Hitomi, les recordaba mucho a su hermana quien solía querer jugar todo el tiempo con la rubia cuando iba de visita, claro el proceso se repetía con la pequeña pelinegra, también las había visto besarse, era necesario para que la niña no creciera sintiendo rara aquella extraña muestra de cariño entre las féminas de su casa e incluso con Boruto habían repetido lo mismo, sin embargo en el caso del niño, bueno, las ocas no salieron tan bien como con las dos niñas.
- Eres una niña codiciosa Hitomi-chan, quieres acaparar todo el amor de tus mamis - dijo Tsunade ya libre del agarre de Hinata y viceversa para cada una ponerse de cuclillas a cada lado de la pequeña mientras sonreían con ternura al ver a su hija, - tu Kaa-san/Kaa-chan te ama Hitomi-chan, chuuuu - dijeron a coro las dos mujeres antes de cada una darle un beso en una mejilla a la niña que rio contenta al ser mimada por sus madres.
- Kaa-san, Kaa-chan... ¡Daisukidesu! - dijo con sus mejillas sonrojadas luego de que las dos mujeres se separaran y se pusieran de pie para verla y ante su revelación no pudieron evitar derramar lagrimas de felicidad al sentir sus corazones llenarse de amor, ese amor materno que se siente cuando tu hijo te dice que te quiere.
- Nosotras a ti Hitomi-chan - dijeron una vez mas a coro antes de continuar con la marcha a casa, esta vez, la niña ya no corría con tal revuelo como antes, pero si iba delante de ellas saltando de vez en cuando por la felicidad, mientras las dos mujeres iban caminando tomadas de las manos y besándose cada cierto tiempo como una forma de desfogar ese amor que ahora las desbordaba.
Caminaron hasta llegar al punto de intersección donde debían de separarse, Hinata para ir al hogar Uzumazi mientras Tsunade y Hitomi para volver al hogar de los Senju para ir por lo que necesitarían para pasar la noche en casa del rubio.
- Bueno entonces supongo que aquí nos separamos, nos veremos en un rato Hinata - dijo Tsunade lista para encaminarse junto a su hija de vuelta a casa, sin embargo sus planes se vieron truncados cuando vio que su hija parecía estar en una encrucijada sobre que hacer, por lo cual la vio intrigada sobre el motivo de dicho comportamiento.
- Kaa-san, ¿yo también tengo que ir?, yo quiero ir con Hinata Kaa-chan, quiero ver a Hima-chan y jugar con ella - estaba haciendo de nuevo un puchero, solo que esta vez era totalmente lleno de tristeza ante la idea de retrasar su visita a su amada hermana menor y ver eso era mas de lo que la rubia mayor podía soportar.
"Dios, no es justo que ella sea tan adorable, me la quiero comer a besos... de verdad Naruto tendrá que encargarse de disciplinarlos, porque yo no creo tener la fuerza" pensó la rubia mientras veía a su hija con su puchero a punto de llorar y por ello suspiro derrotada, - esta bien cariño, ve con Hinata adelante, yo iré a casa por lo que necesitamos - nada mas fue terminar de hablar y sintio a su hija abalanzarse en un abrazo que ella de forma sorprendida y automática respondió para recibir un beso en su mejilla de parte de su hija y un gracias antes de ir de vuelta con la ojiperla.
- ¿Estas segura Tsunade?, podría acompañarte y así ayudarte con lo que necesites - las palabras de la mujer frente a ella le sacaron una sonrisa, no importaba cuanto tiempo pasara, ella nunca dejaba de ser esa chica tímida y cariñosa que estaba siempre dispuesta a ayudar y sonrió con cariño ante tal gesto.
- Por supuesto, ademas solo iré por las cosas que necesitaremos para pasar la noche, ya mañana llevaremos lo demás - era curioso pero la idea de que finalmente podrían vivir juntos la tenía realmente emocionada, ya no mas esconderse, ahora podría ejercer como lo que era, la esposa de Nartuo y eso llenaba su corazón mas de lo que pensaba que lo haría, - en cuanto a ti jovencita, jugaras con tu hermana solo hasta que yo llegue con nuestras cosas, luego a dormir que ya es tarde y las niñas buenas duermen temprano - no importaba que su hija ya tuviera doce, para la rubia siempre sería esa pequeña que le robo el corazón nada mas la vio por primera vez, aun así debía de ser estricta, por mucho que le costara lograrlo.
La pequeña asintió antes de despedirse de su madre y empezar a jalar a la ojiperla de la mano para apresurarse a llegar a casa y así tener mas tiempo para jugar, por lo cual la mujer mayor se despidió dando tropezones debido a la niña que no dejaba de tirar de su brazo para apurarla, - ¡Hitomi-chan, espera llegaremos pronto! - fue lo ultimo que escucho antes de darse la vuelta ella también y encaminarse a su hogar por lo que necesitarían su hija y ella esa noche para dormir, bueno, al menos su hija dormiría, ella y Hinata, eso estaba aun por verse.
Conforme caminaba por las calles no pudo evitar sumirse en sus recuerdos una vez mas, solo que en esta ocasión no era para contarle nada a nadie, solo recordando su vida, sus tragedias, su dolor, y como pese a todo aquello, como pese a que ella creía que debería de vagar sola en ese valle de sombras de la muerte en el que entro voluntariamente cuando se hizo una kunoishi, aun así al final había encontrado la luz, una radiante y cálida luz en forma de un pequeño rubio que se fue metiendo en su corazón, primero como amigo, luego como hijo y finalmente como su esposo, todas las penurias que pasaron juntos cuando el miedo la invadió de nuevo antes de finalmente ser libre de aquellos temores y solo entonces encontró una felicidad que jamas creyó se le concedería y que solo crecía día con día.
Tal vez su relato para con los chicos había terminado en cuanto revelo su pasado mas remoto con el rubio donde el miedo estuvo presente y los llevo al punto de casi separarse por culpa de los mismos, igualmente no es que necesitaran saber mas allá de eso, pero ahora mientras recorría esas calles hasta su hogar, recordaba también lo que fue su vida luego de la llegada de su pequeña Hitomi y como su vida desde entonces parecía no parar de mejorar.
Había pasado una semana desde que dio a luz a la que era la nueva luz de su vida, el fruto del amor con su esposo, ese pequeño pedacito de cielo, ese sol hecho carne de su carne, su pequeña Hitomi y no fue mas que verla por primera vez y supo que ella se había vuelto a enamorar, pero este amor era un amor de madre como no tenía idea que podría sentirse y también supo que desde ese momento sería su esposo quien le debería de reprender pues desde ese mismo instante en que recibió a su hija en brazos mientras sudaba por el esfuerzo y era besada por su eufórico esposo se declaraba esclava de su hija y viviría para complacerla en todos sus caprichos.
¿Y su esposo?, bueno el aun debía estar pendiente de Hinata, después de todo aun le faltaba unas semanas para dar a luz y necesitaba estar vigilada todo el tiempo, sin embargo aun con eso en contra, el rubio siempre la sorprendía trayedole de comer a la cama, le traía flores e incluso un gusto adquirido recientemente y que e hacía ver casi como una adolescente, pese a que se veía como toda una MILLF gracias a cierto zorro ahora su edad biológica no distaba de los 20 años igual que el rubio, como fuera, ese regalo eran lindos y adorables muñecos de peluche que ahora rodeaban su cama.
Uno en especial era su favorito, uno de un adorable zorrito con nueve colas, de alguna manera últimamente la imagen de Kurama se había limpiado a un punto donde incluso comercializaban su imagen en animales de peluche y según recordaba era muy popular, como fuere ese pequeño peluche era su favorito por dos razones, la primera era el recordatorio de que siempre viviría agradecida con el zorro por devolverle la esperanza y la ilusión de experimentar lo que experimentaba ahora y segundo, porque de alguna manera ese peluche le recordaba a su esposo, el vinculo del muchacho con el biju y el lazo que la unía a ella, todo en uno, para ella era imperativo tener a ese zorrito de felpa a su lado pues era como tener a su Naru-chan con ella en todo momento incluso cuando no podía estar cerca todo el tiempo.
Claro esta no era la única que se ahogaba en los mimos de su esposo, de hecho su pequeña era tanto o mas consentida por el chico que ella y aunque sabía que era ridículo eso le causaba celos, pues su esposo casi parecía adorar a la niña y se desvivía por protegerla y arrullarla, vigilando sus sueños, aunque era de esperarse, alguna vez el chico le contó que entre sus mas grandes sueños estaba el tener una familia y se había prometido a si mismo que si un día la tenía movería cielo y tierra si era necesario para procurarla y ahora aquí estaba, como siempre siendo fiel a su palabra, claro esta que sus celos no eran los únicos, ya que cuando su esposo y ella se besaban mas de la cuenta era como si su hija los sintiera y entonces lloraba para llamar la atención de su padre para que volviera a centrarse e ella, digamos que era de cierta forma una batalla entre madre e hija por la atención del rubio, una que ambas terminaban ganando, aunque no de la misma manera.
Del otro lado estaba Hinata, de alguna forma la pequeña excusa que habían ideado para justificar la actual situación había resultado mejor de lo esperado y eso a veces le hacía pensar a la rubia o que ellos eran unos genios o el pueblo era una panda de idiotas demasiado despreocupados para notar aquellas extrañas variaciones en el comportamiento de las personas, aunque claro, una mujer embarazada siempre tendía a ser muy cambiante y eso ella lo sabía de primera mano.
Tal vez Tsunade ya no necesitaba usar aquel Henge para ocultar su apariencia, cosa que le había venido bien pues al dejar de gastar chakra en mantenerlo podía sentir como su fuerza aumentaba, sus habilidades mejoraban y su energía se recuperaba, sin embargo durante los meses en los que su embarazo se había vuelto demasiado notorio se había tenido que ver forzada a usarlo de nuevo, esta vez para ocultar su vientre hinchado, al menos de cara al publico, pero eso había venido bien, pues Naruto se había asegurado de que fuera ella quien llevara el control del embarazo de la ojiperla siendo su medico de cabecera, de esa manera y ya que la rubia se había retirado del servicio activo hace mucho a nadie le parecía raro que la pareja fuera hasta el hogar de la rubia para los controles que se debían llevar en estas situaciones.
Poco sabían que lo que en realidad pasaba dentro de esos muros era que dos mujeres embarazadas se estaban entregando a su hombre que si bien era gentil dada su condición de gravidez aun así las tomaba con fuerza pues necesitaba sentirlas hasta lo mas profundo que pudiera llegar en ese momento, cosa que casi siempre resultaba con la intrusión de la cabeza de su miembro en el cuarto temporal del bebé.
De todas maneras no era que la excusa dada al publico no se ejecutara, después de todo, realmente Tsunade si era la encargada de llevar no solo el embarazo de Hinata sino el suyo propio, en cierta manera era un método eficaz, quien mejor para saber como procurar un embarazo que una medico embarazada, al menos eso era lo que solían decirse entre ellos, eso y que no podían permitir que un tercero supiera la realidad de su relación.
Sin embargo dada la naturaleza de los embarazos de ambas, pronto ambas se tornaron particularmente demandantes y eso conllevo a que las dos trataran de acapararlo para si mismas, para que las consintiera y mimara, fue entonces que en pro de detener la pelea se resolvió convivir juntos, al menos mientras durase el embarazo de ambas y fue entonces cuando se les ocurrió hacer pasara a Hinata por un problema gestacional el cual requería vigilancia constante de su medico de cabecera, es decir Tsunade y por ende debían de trasladar a la paciente hasta la residencia de la rubia para poder estar vago chequeo constante.
Y fue así que Hinata y Naruto por supuesto acabaron viviendo con la rubia, contrario a lo que se esperaban no se hicieron preguntas, nadie considero extraña esta decisión, quizás porque la rubia tenía una gran reputación como medica y eso evitaba que la cuestionaran, tal vez porque Hinata había hecho un muy buen trabajo fingiendo dolores en su embarazo de un momento a otro y que permitió dar ese falso parte medico o simplemente era que la gente del pueblo era demasiado idiota como para no percatarse de que un embarazo que se había desarrollado tan bien durante meses de repente presentara un problema de ese calibre y peor aun que su medico no lo notara, como fuera, el hecho fue que su estratagema funciono y acabaron viviendo los tres juntos y ciertamente fue de las mejores etapas de su vida.
Eran felices, Naruto las procuraba a ambas por igual, el hecho de estar embarazadas juntas las hacía conectarse de manera mas profunda, se cuidaban entre ellas, se apoyaban entre ellas y porque no decirlo, debido a sus descontroladas hormonas y que en ocasiones el rubio no estaba para consolarlas pues salía a comprar cosas que se necesitaban en casa o simplemente porque quería darles un regalo, el par de mujeres terminaban besándose, acariciando sus pechos llenos de leche e incluso masturbándose la una a la otra si es que la calentura era demasiada.
Los embarazos siguieron normalmente luego de aquello y mas allá de la extraña regla donde vivían desnudos de puertas para adentro en la propiedad, regla instaurada curiosamente por ellas pero a la que el rubio no se opuso, su vida era feliz, llena de amor y claro esta de sexo, eso era algo primordial para ellos, una forma de conectarse mas allá de las palabras y los besos, la forma mas pura de amor, al menos así lo consideraban los tres.
Luego de que Tsunade diera a luz el mundo se ilumino en la casa, la ternura que desbordaba la pequeña era demasiado para alguno de los tres y con Hinata a poco de dar a luz las cosas solo prometían mejorar para la creciente familia y ahora ahí estaba ella, siendo una vez mas mimada por su esposo el cual ni bien llego a casa fue con ella para besarla, algo en lo que una vez mas terminaron sumergiéndose, no importaba cuanto tiempo había pasado ni los muchos besos que se habían dado, aun hoy, para ambos los labios del otro eran una insana necesidad que necesitaban satisfacer.
- ¡Waaaa! - el llanto de la pequeña Hitomi los saco de su ensoñación y los hizo sonrerir, la niña una vez mas reclamaba atención, y cuando su padre la cargo esta se calmo, pero aun parecía querer algo y obviamente no era que la cambiaran.
- Parece que cierta princesita tiene hambre - dijo el rubio cuando escucho el estomago de su hija gruñir mientras la mecía y hacia caras y gestos para divertirla, cosa que funcionaba dado que ahora la niña sonreía mientras movía sus manitas tratando de alcanzar el rostro de su padre.
- Entonces dámela, yo le daré de comer, de hecho lo necesito, estoy muy llena este día - mientras decía aquello la rubia extendió sus manos ansiosa de recibir a su pequeña luz, mientras se bajaba las tiras de su camisa de kimono gris dejando a la vista sus enormes pechos que empezaban a lactar ya.
Cuando la niña estuvo en sus brazos, la acerco a su pecho y de manera instintiva como si supiera que hacer llevo sus manos al frente para agarrar el pecho de su madre y luego girar la cabeza para empezar a devorar el alimento que le ofrecía chupando el pezón cosa que inevitablemente le saco un gemido a la mujer.
Esos momentos le recordaban que ella no era la única celosa pues al ver a su esposo podía ver la envidia y la desesperación en su rostro por presenciar como la pequeña disfrutaba de beber la leche de la rubia, algo que ella sabía su amado también adoraba hacer.
- ¿Celoso? - fue la burlona pregunta que le hizo mientras amamantaba a su hija ante la atenta mirada de su padre.
Lo vio mirarlo con enfado mientras parecía que luchaba por no hacer un berrinche el también, aunque finalmente cedió, simple y llanamente movido por sus celos, - no es justo Tsu-chan, yo también quiero beber de tu leche - era un gusto adquirido de parte de su esposo, simplemente le era imposible resistirse al deseo que ella despertaba en el y eso la hizo enrojecer y sonreír al mismo tiempo.
- Lo siento mi amor, pero esta leche es para Hitomi-chan - le dijo burlona, quería provocarlo y lo estaba consiguiendo, - ademas ya bebiste mucha de mi leche en el pasado mi amor, así que es justo que ahora sea el turno de nuestra hija - podía parecer un reproche pero no lo era pues mentiría si dijera que no disfruto de cada segundo de las innumerables veces que su esposo fue amamantado por ella.
- Peroooo... - le causaba gracia verlo así, tan triste por algo que sabía que ella no le negaría aun si lo intentara, por lo cual se río de una manera leve y educada mientras veía a su esposo verla con suplica.
- Por otro lado, Hitomi es solo una y yo tengo dos pechos, ella solo se alimentara de uno dejando mi otro seno cargado y adolorido - mientras decía aquello no dejaba de ver a su esposo quien ahora la veía atento a la espera de la confirmación que deseaba, - si tan solo tuviera a alguien que me ayudara a aliviar mi dolor, le dejaría que bebiera la leche de mi pecho restante - aquello lo dijo con una voz coqueta mientras le lanzaba una mirada sensual a su hombre y una sonrisa demasiado insinuante.
- Tsu-chan, ¡TE AMO! - termino gritando con total alegría el rubio antes de abalanzarse contra el otro peco de su mujer y empezar a beber de el y a diferencia de Hitomi, se aseguro de que cada segundo de esa succión terminara siendo un dulce tormento de placer sobre el pezón de la hermosa mujer.
Después de eso, Tsunade estuvo alimentando con su leche materna a los dos amores de su vida hasta que sintió que su niña se lleno, y la separo de su pecho, el problema era su esposo quien dado su insaciable apetito continuaba mamando de su pecho la leche que segregaba y que la estaba calentando enormemente, sabía que si no lo detenía esto se podría salir de control.
- Muy bien es suficiente Naruto, no podemos seguir o terminaremos haciendo el amor y estoy en cuarentena post parto por lo que debo de descansar, eso incluye el sexo, ordenes del doctor - le recordó al tiempo que se reía de el cuando lo vio y noto sus ansias de seguir hasta el final con esto y no lo negaría, ella también lo deseaba, pero primero debía de recuperarse.
- Pero tu eres la doctora Tsu-chan, ¿que acaso no podemos ni siquiera una vez? - le pregunto mientras se acercaba y la besaba, el era tramposo, sabía como desarmarla para hacerla ceder, pero esta vez no, por mucho que amara sus besos, el sabor de su leche en sus labios y a el mismo, debía ser fuerte, por el bien de ambos.
- Sabes que me encantaría mi amor, pero es necesario, ¿o es que acaso quieres lastimar a tu esposa? - eso ultimo fue un golpe bajo pues ella sabía perfectamente la respuesta, aun así era la única manera de detenerlo en momentos así.
Sonrió cuando lo vio irse luego de que le aseguró que primero se arrancaría el corazón que hacerle daño a ella, o a algún miembro de su familia, la beso y fue a preparar la cena para los tres, en cuanto a Hinata, bueno ella había estado durmiendo las ultimas horas pues con su parto cerca se ponía muy ansiosa y eso la hacía que se desgastara mas, por lo cual procuraban darle momentos de descanso como el actual donde podía dormir y relajarse, mientras tanto, ella solo sostenía a su niña en brazos meciéndola para dormirla mientras la sonrisa no abandonaba sus labios, si, ahora su vida era perfecta.
Y no pasaría mucho tiempo antes de que la alegría en la familia aumentara cuando unos días después Hinata entro en labor, un poco antes de lo esperada ciertamente, pero igual Tsunade sabía perfectamente que hacer, cuando llego el bebe todos en el cuarto se alegraron, ademas de otros sentimientos, pero lo importante es que luego de una revisión pudieron concluir que el niño estaba sano, porque si, Hinata dio a luz a un niño al cual llamaron Boruto y que igual que su hermana alegraba los corazones de los presentes.
Con el tiempo y cuando el cabello comenzó a crecerles mas notaron la extraña pero interesante diferencia entre ambos, siendo Hitomi quien destacaba con sus cabellos dorados de puntas escarlata, algo que les causo curiosidad hasta que empezaron a considerar su linaje, después de todo, en cierta forma, la niña era el producto del amor entre dos Uzumaki.
Quizás lo mas torturante al menos para el hombre de la casa, estaba el hecho de que ahora tenía un periodo de espera antes de poder estar con sus mujeres de nuevo, pues tras el parto y para asegurarse de que ambas pudieran recuperarse adecuadamente ambas pasaron por ese periodo de cuarentena donde se recuperarían lentamente de todo el trabajo de los últimos nueve meses, así que eso significaba una cosa para los tres, nada de sexo.
Decir que para ellas no fue difícil sería mentir, estaban acostumbradas a follar básicamente a diario con su esposo y por horas, por lo cual el que ahora debieran esperar las tenía un tanto incomodas, sus cuerpos extrañaban la dulce caricia de su esposos el cual dicho sea de paso no podía pasar mas allá de un paizuri o felación ocasional que no lo saciaba en lo mas mínimo y por supuesto a ellas tampoco, de hecho beberse su semen solo aumentaba el deseo en ellas, aunque lo controlaban mejor con cada día que pasaba, caso contrario de su esposo que en una de las evaluaciones de Tsunade le diagnostico bolas azules debido a la sobreexcitación que traía encima y que no podía liberar.
En ese sentido, fue una suerte y una bendición la aparición de Shizune y Anko en la casa, pues mantenían distraída a la familia con sus ocurrencias o el trabajo según fuera el caso, pues Shizune la ayudaba con los niños, verificando sus signos vitales, procurando que su salud estuviese bien, en fin, de hecho le resultaba hasta gracioso la facilidad con la que su asistente se adaptaba a esta extraña convivencia y también ella.
Aun recordaba cuando hablo con Shizune para revelarle la situación, la cito en su casa onde esperaba con una ansiosa Hinata y un nervioso Naruto, cuando entro la recibio como si aun fuera la Hokage y le hizo jurar bajo pena de castigo que lo que hablarían ahí no habría de saberlo nadie y cuando la morena asintió, Tsunade retiro su Henge que la hacia lucir coo siempre para dar paso a su verdadera apariencia, algo que sorprendió a Shizune no solo por el hecho de que su maestra deshiciera el jutsu que escondía su apariencia, cosa que no creyo que hiciera a no ser que la situación lo ameritara, tambien por el hecho de que una vez retirado el Henge, la rubia seguía viedose igual que siempre en cuanto al aspecto de su piel y musculos, algo que ella sabía de primera mano no era posible, pero mas la sorprendió ver que si había un cambio en ella y era un cambio imposible, ese cambio se trataba de su abultado vientre que ella supo reconocer como un embarazo.
Pego el grito en el cielo y paso a preguntar un sin fin de cosas sin realmente terminar una pregunta antes de asaltar a los presentes con la siguiente sobre como era eso posible, cosa que a grandes rasgos explicaron, no porque no confiaran en ella si no mas bien porque en ese momento eso era lo de menos, tenían temas que tratar aun, por lo cual cuando se calmo la morena, Tsunade explico rápidamente su relación con el rubio, donde curiosamente esta vez no hubo sorpresa de su parte.
Aun recordaba las palabras de Shizune cuando acabo, "- ya lo sabía Tsunade-sama -" fue todo lo que dijo la chica sorprendiendo esta vez a su maestra pues eso era imposible ya que ella misma se aseguro de nunca dar indicios a nadie de esto, por lo cual empezó a preguntarle como lo sabía haciéndole sonrojar en gran medida antes de contestar, "- p-preferiría no hablar de eso, sin embargo s-si puedo decirle que fue usted quien me lo dijo Tsunade-sama... estaba borracha cuando me lo dijo, ademas de triste -" cualquier otra cosa que trato de averiguar no lo logro, pero se maldijo a si misma y su debilidad por el alcohol en esas épocas pues al parecer había soltado la sopa mas de lo que debía.
Como fuera el hecho de que ella lo supiera la convertía en su aliada y valla que la necesito durante su parto y luego con el de Hinata, claro esta, lo que vio ahí prácticamente la amenazo que si algún día se lo contaba a alguien ella misma la mataría y por el tono de ultratumba que uso, Shizune sabia que no mentía así que asintió con fuerza y repetidas veces al punto que parecía que su cuello se rompería por la fuerza aplicada.
Por otra parte estaba Anko, la cual entro como un huracán en sus vidas, un día solo apareció y hablo con Naruto, después de eso, digamos que por varios días Naruto salía casi todo el día y luego volvía cansado y deprimido, cuando la conducta pareció entrar en la rutina, ellas preocupadas preguntaron que era lo que había ocurrido.
- Ella lo sabe - fue lo que le dijo el rubio a sus esposas mientras que lejos una Shizune que estaba verificando a los niños se tensaba y empezaba a temblar, - Anko sabe mi relación con Tsu-chan - aquello las altero a ambas y en el caso de la rubia se giro lista para matar a la chismosa de su asistente.
- ¡SHI-ZU-NEEEE! - eso era todo lo que necesitaba la morena para casi desmayarse del miedo pero logro controlarse y explicar las cosas y de paso, bueno salvar su propia vida de su enfurecida maestra.
- ¡E-Espere Tsunade-sama, ella lo sabe porque usted de lo dijo también! - aquello paro en seco a la rubia pues no se esperaba algo así, sin embargo se mantuvo con la mirada fija sobre su antigua estudiante esperando que continuara, algo que hizo rápidamente pues no quería incurrir de nuevo en la furia de la mujer, - ¡s-solo le diré, que yo no fui la única mujer con usted esa noche! - termino diciendo y Tsunade se maldijo su imprudencia luego de entender a que noche se refería, a aquella noche donde ebria y triste por no tener a su esposo cerca, al parecer ella le dijo de su relación a su asistente y en el proceso a un tercero.
No sabía totalmente que ocurrió aquel día, solo que llego a casa ebria y ayudada por Shizune y Anko y que al despertar las tres estaban desnudas, aunque sinceramente en el momento creyó que eso ocurrió porque tal vez producto de su intoxicación etílica ella pudo vomitar sobre las dos y por eso su estado al despertar, pero ahora, empezaba a pensar que quizás fue mas que eso.
- Como sea, ¿que tiene que ver tu estado de animo con que esa mujer sepa sobre nosotros? - ya entendiendo el alcance de esa noche prefirió indagar esta vez con su esposo algo que la morena agradeció mentalmente pues acababa de evitar que el shinigami viniera a reclamar su alma.
- Ella me dice que si no quiero que esto se sepa tendré que comprar su silencio y me lleva por toda la aldea haciéndome comprarle comida - en otras palabras la mujer lo estaba chantajeando y ya que aun no estaban preparados para revelar la naturaleza de su relación, bueno estaban de manos atadas, - todo mi dinero se lo esta gastando - aquello lo dijo como un lamento mientras lloraba de forma cómica frente a las chicas que solo pudieron sentirse mal por el pero al mismo tiempo avergonzadas de lo fácil que era derrotar a el mas grande shinobi vivo actualmente.
- Esa perra - de repente escucharon eso venir de los labios carnosos de la persona que menos se lo esperaban, era Hinata quien lo había dicho, suponiendo todos que furiosa ante la posibilidad de que Anko fuera la artífice de perder su felicidad, aunque cuando se percato de como la veían todos se sonrojo mientras tapaba su boca, - l-lo siento es solo que... - no pudo concluir la frase, tampoco es que la rubia no la entendiera, pues ella se sentía igual.
Como fuera por un tiempo las cosas siguieron así en donde Anko se aprovechaba para que Naruto pagara por sus antojos, al menos hasta que el decidió tomar al toro por los cuernos y trajo a Anko a casa para el mismo prepararle la comida.
Si, el rubio sabía cocinar, aprendió en su viaje con el Ero-sennin, pues era eso o morir de hambre y perfecciono su técnica cuando sus esposas quedaron embarazadas pues quería asegurarse de alimentarlas bien para que estuvieran sanas ellas y sus hijos, así que de un momento a otro pasaron a tener a las únicas dos mujeres que sabían su secreto entrando y saliendo de la casa donde los tres residían temporalmente.
Curiosamente gracias a eso los tres se mantuvieron distraídos de sus necesidades físicas mas primitivas, es decir de follar, y conforme avanzaba su cuarentena en algún punto notaron que el rubio de hecho se notaba mas relajado, mas tranquilo y feliz, algo que atribuyeron al simple hecho de que ahora sus ingresos no se veían sustancialmente disminuidos debido a la voracidad de la pechugona pelimorada de la cual de un tiempo para acá ya no veían y aunque se notaba su ausencia por la tranquilidad en casa, ciertamente agradecían pues tendía a ser bastante mas chismosa de lo que estaban cómodas con tolerar, principalmente porque sus indagaciones tenían lugar a descubrir si su esposo era tan buen semental como parecía para haberlas preñado a ambas casi que tan seguido una de la otra.
La rubia acabo saliendo de sus recuerdos cuando llego a casa, el complejo Senju que tanto le costo recuperar como propiedad de su clan, sin embargo dejo eso atrás, una vez mas su vida estaba por cambiar y como venía siendo costumbre desde que su amado rubio entro a su vida, esos cambios siempre eran para mejor.
Entro y no pudo evitar recordar muchas de las cosas que en esa casa ocurrieron, como lo que descubrió que paso con Anko, en cierta manera se lo debió esperar, es decir, esa mujer se la busco sola y por como se veía, la realidad era que en ocasiones se preguntaba si no era eso lo que realmente buscaba desde un principio la invocadora de serpientes.
Luego de todo eso siguieron otro tipo de problemas, principalmente con su hija y Boruto, no es que se llevaran mal, de hecho ella sabía que se querían mucho y que se protegían entre ellos cuando la ocasión lo ameritaba, el problema es que ambos eran, a falta de mejor definición, competitivos y eso los llevaba a pelear mas seguido de lo que los adultos creían en busca de declarar cual de los dos era mejor.
Quizá el único momento de calma entre ese par, fue cuando a los dos años Hinata anuncio la llegada de su segundo hijo con Naruto, algo que ciertamente alegraba a la de por si gran familia, se alegro por ella si, pero siempre sintió un poco de celos de que ella aun no tuviera otro hijo con el rubio, no porque no quisiera, pues si algo deseaba era que Naruto y ella tuvieran muchos hijos, llenar la casa con su descendencia si se podía.
Los niños mientras tanto se peleaban entre ellos sobre si era un hermanito o una hermanita teniendo cada uno su elección clara, tal vez aun fueran unos infantes, pero eran bastante listos y perceptivos como para entender todo aquello, - Tsu-chan, no crees que ya es hora de que también tengamos otro hijo tu y yo? - fue lo que dijo su esposo sacandola de su ensoñación luego de separarse de su radiante ojiperla la cual ahora era rodeada por su hijos, Shizune y Anko, siendo el caso de la primera quien ademas de las felicitaciones le comento los cuidados que debía de tener.
- Tal vez mas adelante mi amor... creo que aun no es el momento - fue lo que dijo con una sonrisa compleja mientras el rubio asentía consciente de a lo que se refería su mujer.
Tristemente las condiciones de su relación lo impedían mas de lo que a ambos les gustaba, de por si ya era difícil lograr mantener en secreto quien era Hitomi pese a que todos en la aldea ya la habían conocido aunque fuera de vista pues solía pasear con su madre cuando iban a comprar aunque de alguna manera todos tomaron a Hitomi como la nueva discípula de Lady Tsunade en las artes del ninjutsu medico o algo así y ella no se molesto en corregirlos pues eso facilitaba las cosas y cuando eran los tres quienes paseaban como la familia que eran, para muchos aldeanos solían decir que Naruto era un buen nii-chan para la niña, algo que los hacía sonreír con diversión pues se preguntaban que pensarían si supieran la verdad.
De por si cuando llego la hora de inscribirla en la academia para que se hiciera una excelente kunoichi ya habían problemas pues no querían que vieran el parecido con sus padres y por ello usaron el Henge sobre ella para ocultar sus rasgos mas distintivos como las marcas de bigotes en sus mejillas, ademas de que les preocupaba que ella pudiese decir algo que la delatara, por lo cual debieron tomar una difícil decisión, una que no sabían como se tomaría pues debían de explicarle el porque debía mantener su identidad o su linaje en secreto de la aldea, al menos por un tiempo.
Explicarle las cosas a su hija fue quizás lo mas complejo, mientras entraba al cuarto de su pequeña para tomar lo necesario para esa noche en casa de su otra Kaa-san no pudo evitar recordar cuando Naruto y ella se sentaron con Hitomi en esa cama para hablar y explicarle la situación, ella lloro pues debía esconder ante el mundo que era la hija del rubio, aunque sorprendentemente lo entendió cuando ella misma fue la que dijo, "- solo es algo temporal -" y luego abrazo a su padre para buscar consuelo en el cosa que encontró rápidamente cuando el la abrazó también.
Como fuera, luego de la llegada de Himawari quien de inmediato se convirtió en la hermana favorita de Hitomi y a quien sobreprotegía en cuanto la pequeña cumplió dos años y sus hermanos ya rondaban los cuatro las competencias entre los dos mayores regresaron y con mas fuerza, escalando conforme crecían el par de rubios.
Cuantas veces en el salón del hogar no la vio despotricar contra su hermano sobre lo tonto que era o planeando una venganza en su contra, porque si, en un punto sus pleitos escalaron a una guerra de bromas en la que ambos destacaban mejor de lo que cualquiera desearía y considerando que Hitomi saco la terquedad de su padre y el orgullo de su madre, no aceptaba la derrota así como así.
De hecho ya ambos en la academia su rivalidad como hermanos creció y con ello las bromas entre el par, de hecho siendo la mas fuerte hecha por Boruto contra su hija la piñata llena de las braguitas de su hija las cuales estaban todas llenas con estampados de conejos o de Kurama y que el rubio coloco en el gimnasio e hizo explotar cuando toda la clase estaba en el haciendo pasar a su hija la mayor vergüenza de su vida al delatarse que aun tenía los gustos de una niña.
Recordar eso le hizo hacerse una nota mental, castigaría a su descarado hijo por atentar contra la intimidad de una dama y lo haría sufrir como nunca si era necesario para que aprendiera la lección, aunque claro no es que en su momento no ayudase a su hija a cobrar venganza contra su descerebrado hermano.
Aprovecho la ocasión en que ella se encargaba de los almuerzos de los chicos para colocar un somnífero en la comida del rubio y con precisas y exactas instrucciones para su hija de que hacer luego de que su hermano se durmiera.
El resultado, bueno, para cuando el rubio despertó estaba colgado del hasta bandera de la academia con una metida de calzones atómica que le hizo gritar de dolor mientras tenía la cara pintarrajeada con maquillaje y lápiz labial y vestía el traje de una niña, todo ante la atenta mirada de todos los transeúntes tanto padres como alumnos al ver al rubio ahí colgado pidiendo por ayuda y maldiciendo a su hermana en ese momento.
Si, Tsunade en ocasiones no era muy diferente de una niña y cuando se trataba de su hija no le importaba comportarse inmadura si con ello la ayudaba aun con algo tan vanal como una venganza personal contra su bromista hermano, aun así sonrió cuando tomo todos los efectos de la niña que llevaría a casa de Hinata para esa noche lo cual consistía en su pijama, de Kurama por cierto, su cepillo de dientes, su cepillo para el cabello y una muda de ropa para el día siguiente.
Luego procedió a salir de la habitación mirando hacia atrás sonriendo, no dejaría su casa, pero ya no soportaba vivir separada de Naruto fingiendo que no tenían la relación que tenían de cara al publico, tal vez les propondría vivir por temporadas entre casa y casa.
Luego paso a su habitación, aquella que compartía con el rubio y donde todo comenzara tantos años atrás cuando ella cedió a sus deseos y luego acepto ser la esposa de un niño que la amaba mas que como a una madre, le saco una sonrisa lo ingenua que fue en ese entonces, debió saber que ella acabaría enamorándose de el cuando empezó a tratarla como a una reina, la cuidaba y protegía pese a que no lo necesitara, pero siendo honesta consigo misma no se arrepentía ni un segundo de la decisión que tomara en esa noche justo antes de entregarse por primera vez a su amado y tomara su primera vez en el proceso.
Se recostó en esa cama donde tantas noches hicieron el amor, donde follaron y fornicaron como si no hubiese mañana, donde ambos concibierón a Hitomi, donde habían hecho mil y un actos depravados dignos de una película para adultos y el exhibicionismo que cometieron revelando sus actos impúdicos frente a Hinata mientras la corrompían o mejor dicho sacaban a flote a la depravada que se escondía bajo esa actitud tímida y frágil.
Ahí donde durmieron, se besaron, se abrazaron, en fin el lugar donde se habían demostrado todo el amor que por el otro sentían, incluso durante su embarazo donde el rubio se encargo de mimarla y también de follarla mientras la ordeñaba y la hacía ser todo lo guarra que era capa de ser en ese estado.
Si, habían muchos recuerdos en ese cuarto donde tanto consumaron su amor, en ocasiones de maneras poco ortodoxas, pero quizás el que en este momento le resultaba mas significativo fuera de cuando conoció a quien sería su esposo, el día de su boda, o el nacimiento de su hija, era aquel día de pasión hace ya mas de dos semanas, justo antes de partir en la misión que llevo al rubio a la cama de un hospital, de nuevo.
Era un día como muchos otros llenos de paz en la aldea de la hoja y en esa hermosa mañana, en una casa que emanaba alegría familiar una rubia se despedía de su invitada que no era otra que la mismísima Shizune, la primera estudiante de la legendaria sannin Tsunade.
- ¡La veré después Lady Tsunade! - se despidió la morena de su mentora, era curioso como dependiendo del humor de la rubia, su estudiante podía referirse a ella, siendo solo cuando estaba al borde de la ira que se refería como Tsunade-sama o mi señora, dependiendo de que le sirviera mas para apaciguar a esa bestia enfurecida, pero hoy lego de estar charlando un rato, dada la alegría que desbordaba la rubia se permitió ser un tanto mas condescendiente con ella.
- ¡Si, te veré en la noche! - fue su respuesta mientras extendía las mantas que acababa de lavar, la vida de ama de casa le sentaba de maravilla a la rubia, aunque igual seguía entrenando, no podía simplemente dejar de hacerlo, menos ahora que tenía una familia que cuidar, como fuera quería terminar pronto para descansar, antes de salir esa noche con su amiga y alumna de cabello azabache.
Era increíble el como su apariencia parecía haberse congelado en el tiempo, ya no por el Henge sino por los eventos ocurridos durante su reconciliación con su esposo y la concepción de su hija, se veía tan joven y radiante, aunque si tenía ligeros cambios como lo respingo y alzado de su culo, sus muslos torneados todo entallado en unos pantalones negros como los que siempre usaba, solo que mas pegados a su cuerpo y claro esta, el cambio mas notorio, sus ya de por si enormes pechos, ahora mas grandes y llenos escondidos tras su característica camisa gris tipo kimono atada por la cintura por una cinta negra y sobre su pecho un delantal blanco, era una perfecta ama de casa y su largo cabello rubio atado en ese par de coletas bajas solo terminaba de hacer juego a su hermosa apariencia.
- Muy bien, creo que terminare de limpiar aquí - fue lo que dijo cuando se quedo sola volviendo su atención a la ropa que colgaba en su tendedero, por lo cual le daba la espalda a la puerta de su jardín y no se pudo percatar de la presencia que estaba entrando en ese momento.
No fue hasta que escucho sus fuertes y masculinas pisadas que se percato de su presencia y claro sonrió en cuanto percibió su firma de chakra, nadie mas que el tenía esa firma y por ello sonrió cando vio a su esposo que al parecer había abandonado su trabajo para venir a verla y sabía que era el y no uno de sus clones, ¿como lo sabía?, bueno era... intuición femenina.
- ¡Naruto! - grito con alegría al ver a su esposo ahí, porque si, ella amaba que la visitara y cuando se quedaba con ella era algo aun mejor, por ese entonces ya no soportaba no poder ser publicamente su esposa pero sentía aun no era el momento por eso aceptaba la actual situación, pero ya estaba al límite y estaba segura de que el también, ademas extrañaba a Hinata, después de todo era su, por decirlo de alguna manera 'novia' y amaba pasar tiempo con ella y sabía que era reciproco.
- Hey Tsunade, estoy en casa - verlo sonreír mientras le guiñaba un ojo y le hacía un gesto de saludo semi militar con dos de sus dedos mientras decía que estaba en casa le alegraba el corazón, porque si, esa era su casa también, suya y de de ella donde estaba su familia, la familia que había concebido con el hombre que robo su corazón.
Luego de eso entraron a la casa y nada mas la puerta se cerro tras ellos, el rubio se abalanzo sobre su mujer abrazando con su brazo derecho reconstruido la cintura de su esposa mientras la mano del mismo brazo se instalaba en su entrepierna por encima del delantal y su otra brazo subía hasta su cabeza para con su mano girar su rostro e iniciar un beso caliente con una mas que sumisa y sonrojada Tsunade que no pudo evitar apretar su carnoso culo contra la entrepierna de su esposo mientras se besaban y ella acompañaba el brazo en su cintura con el suyo propio sujetándolo como si no quisiera que la soltara, algo que obviamente no estaba en los planes del hombre.
- En serio tu... - no pudo evitar reprocharle en cuanto se dejaron de besar mientras estaba aun sonrojada y su esposo solo se reía suavemente al verla tan dispuesta pese a sus reclamos, - no me hagas esto, perder el control en el momento en que llegas a casa... aun eres un niño sucio - le reclamaba si, pero el que no se apartara, el que pese a su rostro de reproche, aun así en sus ojos notase lo mucho que lo amaba y lo deseaba no hacía mucho para cambiar las cosas.
- Bien, bien, lo siento. Pero no puedo evitarlo, han sido tres meses enteros - no pudo evitar gemir cuando lo escucho, en primera porque le estaba susurrando con esa ronca voz que le gustaba justo en el oído y en segunda porque ese descarado le estaba mordiendo la oreja y y eso la estaba calentando, si, luego de tanto tiempo, el rubio había sido el unico capaz de transformar todo el cuerpo de Tsunade en una zona erógena cuando estaba en sus brazos y este día no era diferente, ademas ella sabía muy bien a que se refería su esposo, era el castigo que le impuso cuando se porto mal la ultima vez y claro esta, no fue su mejor idea en realidad pues lo extrañaba mas de lo que estaba dispuesta a admitir.
- Quiero decir, demonios, en el segundo en que mi castigo termino y finalice con el trabajo que tenía, vine directamente aquí - mientras le decía aquello había tomado sus enormes pechos uno en cada mano y empezado a masajearlos, apretando y hundiendo sus dedos en la cálida, suave y carnosa delantera de su esposa la cual no podía evitar gemir ante su toque, ella también lo deseaba, - he estado tan ansioso de volver a abrazarte y apretarte contra mi, que en serio me he vuelto loco - el que se lo dijera mientras aumentaba la intensidad de su magreo contra sus pechos era la prueba máxima de lo ansioso que estaba por tocarla.
Y luego claro estaba, para terminar de dar validez a su punto, mientras continuaba amasando sus carnosas tetas sobre su delantal, sintió contra su muslo la enorme erección de su marido, estaba tan dura y caliente, lo podía sentir incluso sobre su pantalón y cuando vio su polla ahí atrapada, le parecía que estaba tan dura que resultaba hasta doloroso tenerlo encerrado, lo que hizo que su coño gritara ansioso por volver a reunirse con su amado.
- Así que por mucho que ame cuando te haces la inocente... - sabía a que se refería, en ocasiones le gustaba provocarlo fingiendo ser una chica mojigata que no conocía nada del sexo solo para hacerlo enloquecer de deseo, - este chico malo se esta volviendo tan loco que quiero que vuelva a ser la hermosa y erótica mujer que eres usualmente, por favor Tsunade - que le dijera eso mientras tomaba su mano izquierda y la llevaba hasta su erecta polla para que la sintiera sobre su palma era jugar sucio, pero amaba esa sensación de poder que tenía sobre su esposo en ese momento.
- ... ¿te quedaras conmigo unos días esta vez? - no pudo evitar preguntar, pues en esos tres meses donde ella lo había castigado el chico no se había quedado a pasar las noches con ella y ahora que lo tenía ahí y tan ansioso de ella, quería portarse un tanto egoísta y monopolizarlo un rato, era ese el porque de su pregunta mientras ahora acariciaba la polla de su esposo.
- Sip, ¡me encargue completamente de todos los asuntos urgentes! - le dijo con una sonrisa mientras su mujer continuaba acariciando su polla sobre su pantalón y escuchaba atentamente sus palabras, algo que lo emocionaba mucho pues podría finalmente luego de tres meses estar con la rubia, - tambien le dije a Hinata que estaría ocupado en una misión secreta personal contigo - sabía que eso significaba que Hinata estaba enterada de que el se la iba a follar como un animal en celo y la idea le pareció tan dulce, porque había estado celosa de que la ojiperla lo estuviese acaparando todo ese tiempo gracias a su mala elección de castigo.
- Así que puedo pasar todo este tiempo con la familia entera - lo ultimo la hizo chistar pues no quería compartirlo ni con su hija, lo quería solo para ella, llevaba mucho tiempo esperándolo y el lo sabía por eso la molestaba de esa manera, - entonces vamooos, pasemos el resto del día divirtiéndonos tanto como podamos antes de que nuestra pequeña regrese - era tan insinuante que no pudo evitar agarrar la polla con mas fuerza para pajearla con mas intensidad, la quería al borde de explotar pues ya no resistía mas sus propias ansias.
- Vamos, vamos, vamos - era insistente eso nunca lo negaría pero en ese momento vio una foto de su esposo, ella y su hija felices mientras los adultos se abrazaban y su pequeña sonreía, se sentía al por querer acaparar toda la atención del rubio, pero no podía evitarlo, estaba demasiado ansiosa, - ha pasado tanto tiempo desde que acariciaste mi polla dura como roca, ya estas en tu limite, verdad ¿Tsu-chan? -se estaba burlando de ella, pero razón no le faltaba, después de tres largos e infernales meses, poder volver a sentir su masculinidad la llevo al punto sin retorno de su cordura.
Vio de nuevo la foto y solo un pensamiento cruzo por su mente, "lo siento Hiomi-chan, pero tu Kaa-san ya no puede resistir mas", si, acapararía todo lo que pudiera a su esposo y luego buscaría la forma de compensar a su hija.
- No importa lo mucho que trates de actuar molesta, no puedes esconder de mi lo que realmente deseas - era cierto, ella era transparente para el, sus ojos la delataban siempre y el la conocía mas de lo que siquiera se daba cuenta, así sabía cuando estaba molesta, feliz, enamorada, deseosa, en fin, pero el que se lo dijera en este momento con esa voz ronca era tan excitante para ambos que ya no quiso prolongar mas las cosas.
- ... ¡maldición! - nunca podía ganar una batalla contra su esposo, ni siquiera cuando lo castigaba al parecer, - ¡Bien, pero una vez que active ese interruptor, pasara mucho tiempo antes de que me calme de nuevo!, ¿¡queda claro!? - estaba ansiosa, su cuerpo la delataba al temblar de expectación y si el quería que fuera esa mujer erótica y depravada que tanto quería, mas vale que estuviera preparada pues eran tres meses los que tenía que reponer y no lo dejaría ir hasta que estuviera saciada por completo por eso lo miro con fijeza mientras levantaba el dedo y le decía aquello como advertencia, aunque el adorable sonrojo en sus mejillas disminuía un poco el impacto de sus palabras.
- Sip, lo se - mientras decía aquello colocaba su mano derecha sobre su cabeza para acariciarla, - no te preocupes, te daré tanto amor como quieras - le dijo finalmente mientras continuaba acariciando su cabeza con mimo y lo sonreía calidamente con cariño y amor.
- ... Nnhh - no pudo mas que gemir a modo de protesta y berrinche, el estaba siendo injusto al decirle aquello, ahora estaba sonrojada al máximo y de su cabeza podía sentir que salía humo por la vergüenza, el la hacía sentir como una adolescente enamorada y primeriza y lo peor era que lo amaba por eso, por ser capaz de hacer latir así de fuerte su corazón con gestos tan simples.
Incapaz de soportar mas se retiro su delantal y saco un labial de entre su ropa, era como si ella estuviera preparada para esto, pero la realidad era que siempre lo llevaba con ella pues sabía lo mucho que le encantaba a su esposo ver sus labios resaltados por aquel tono carmesí, según el los hacía mas deliciosos y besables y con el castigo impuesto esperaba que Naruto se lo saltara para tomarla, por eso lo mantenía consigo, aunque debió esperarse que tratándose de el, acataría el castigo manteniendola ansiosa hasta terminarlo.
- Ooooohhh...! - fue todo lo que pudo chillar por la emoción de ver a su mujer pintar sus labios, eso era indicativo de que se desatará por completo, dejaría salir a esa fiera ansiosa que llevaba adentro y aquello solo hacía a su polla saltar de alegría.
- Si, esto, esto es lo que necesito - dijo cuando la mujer frente a el termino de pintar sus carnosos labios y luego poso para el sosteniendo en su mano derecha el labial el cual mantenía cerca de su pecho mientras su mano izquierda iba tras su cabeza relatando su cuerpo el cual inclinó hacia el frente solo para seducir a su esposo, el cual estaba enloqueciendo solo con la vista, - esto es lo que ansié por tres meses volver a tener - estaba emocionado, no es que el sexo con Hinata fuera malo, esa mujer era una diosa en la cama, pero Tsunade también lo era y el era tan adicto a su cuerpo como al de la ojiperla por lo que pasar tanto tiempo sin poder tenerla le estaba haciendo efecto.
Y como reprochar la adicción hacia la rubia por parte de Naruto cuando frente a el se paraba esa mujer que desbordaba erotismo por cada poro de su piel y su pecaminoso cuerpo incitaba a la lujuria hoy mas que nunca, sus anchas caderas, sus torneados y gruesos muslos firmes, sin rastro de imperfección en ellos, esos pantalones que usaba eran tan ajustados que en ese momento incluso podía notar como marcaban los labios de su regordete y delicioso coño, ademas de sus enormes pechos, habían crecido mucho desde el embarazo y así se quedaron y claro esta Tsunade lo aprovechaba para seducirlo como ahora, pues con su excitación a tope y su camisa gris tan pequeña y ajustada debido al aumento del busto, en ese momento podía notar el ensanchamiento de sus areolas y como sus pezones estaban tan duros que coronaban aquellas montañas de carne, si, esa mujer no estaba usando ropa interior, amaba cuando ella hacía eso y por eso se percato de la realidad, ella lo ansiaba tanto como el de eso no había duda.
- Bien, me he liberado... y ahora ya no puedo controlar la necesidad en mi cuerpo - no tenía que decirlo, a sus sensibles fosas nasales llego el inconfundible aroma a puta en celo que desprendía la rubia cuando estaba ansiosa de follar con el y como si fuera poco mientras le hablaba lo miraba con sus ojos entrecerrados, cegados por el deseo y la lujuria mientras le sonreía con lascivia y su carnosa y húmeda lengua se movía fuera de su boca de manera juguetona mientras la saliva chorreaba de la punta, era demasiado excitante para el, - así que... espero que estés listo - ya no podía detenerse aunque lo intentara y el infierno se congelara si realmente quisiera detenerse en ese momento.
- ¡MIERDA SI LO ESTOY! - grito eufórico y descontrolado el rubio mientras cargaba a su mujer estilo princesa haciéndole chillar de sorpresa mientras lo abrazaba del cuello ansiosa de que la llevara ya a la cama, feliz de volver a ser amada por su amado esposo, - y espero que tu estés lista también, porque voy a liberar dentro de ti cada gota de esperma en mis bolas hasta que estés hecha un desastre pegajoso - no se lo diría pero llevaba la ultima semana guardando su semen solo para ella y considerando lo mucho que se corría al día, eso era mucho semen para la rubia, que aunque inconsciente de ese hecho si sabía que lo dicho por su marido era el equivalente a mucho, mucho semen solo para ella, algo que se le antojo delicioso.
Antes de darse cuenta el matrimonio estaba en su cuarto con el rubio abriendo la puerta mientras aun cargaba a su mujer como una princesa mientras ambos veían la cama, nunca esa cama se les hizo tan perfecta como ahora, - vamos a pasar el resto del día yaciendo en la cama y follando sin parar - aquella promesa sonaba tan dulce a sus oídos que la hizo estremecer de placer solo el imaginarlo, después de todo, aun faltaba mucho para que siquiera cayera la luz del astro rey y luego mas duraría el reinado del astro de plata, serían horas y horas de sexo ininterrumpido.
- No te preocupes por eso - le dijo entre jadeos pues su respiración se hacía cada vez mas pesada por el placer, la lujuria y las ansias, - no planeo ir a ningún lugar con este aspecto... hahn - no tenía intención de mostrarle a nadie que no fuera su marido su desvergonzado aspecto y estaba segura de que el tampoco permitiría que algún otro hombre la viera así, aunque eso no evito que gimiera al final de la oración pues ahora su rubio la besaba en el cuello enviándole corrientes de placer por su espina dorsal solo con sus besos.
La deposito en la cama donde ella se sentó cerca de la cabecera con el rubio frente a el el cual no tardo ni un segundo en empezar a jugar con sus tetas, amasándolas, hundiendo sus dedos en su carne.
- Si, supongo que sería muy vergonzoso para ti salir así, mostrando tus hermosas y eróticas curvas a todos - aun si el no permitiría que nadie la viera así como estaba ahora, eso no significaba que no gozara de avergonzarla y molestarla, todo mientras no dejaba de amasar sus tetas y le mostraba su endurecida polla a través de su pantalón para vergüenza y placer de la mujer.
- aunque de una vez mas, con el tamaño de tus deliciosas curvas, estoy seguro de que sin importar con quien te encuentres serías confundida con algún tipo de pervertida - continuo sus burlas mientras tomaba los bordes de su camisa tipo kimono y la abría de un tirón para revelar las gigantescas mamas de su esposa totalmente desnudas, con sus areolas hinchadas a mas no poder y con sus pezones dolorosamente erectos.
- Y quien es el culpable de eso...nh - le reprocho mientras giraba su avergonzado y sonrojado rostro el cual escondía y disminuía el efecto de su ceño fruncido, pues ella tenía razón, era su esposo el culpable de que ahora su cuerpo fuera tan lascivo y tenía planeado hacer que tomara la responsabilidad de su crimen.
- ¿Quien tiene la culpa de que mis senos crecieran sin controllll? - quería seguir acusándolo pero el que ahora estuviera apretando sus enormes pechos con sus manos directamente sobre su piel mientras mecía sus pechos de arriba abajo en el proceso, la estaba haciendo perderse a si misma, - ¿de que sin importar lo que me ponga la gente no deja de mirarme?... ¿qué no pueda esconderlos del todo? - le reprochaba como podía, pero el placer tan intenso que sentía en ese momento la estaba superando.
- Un momento, no me acuses de eso de nuevo, incluso si apretarlos los hace mas grandes, no soy el único culpable aquí... - no pudo evitar ofenderse cuando su esposa lo culpo una vez mas de el desmedido crecimiento de sus mamas y por ello apretó mas fuerte sus pechos mientras con la palma aplastaba sus pezones y hundía sus manos en sus pechos todo lo que podía haciéndola apretar los dientes para evitar gemir, aunque eso no evito que la saliva resbalara por sus labios, tampoco es que desmintiera el hecho, pero no era el único culpable y no permitiría que su esposa así lo quisiera hacer ver.
- No voy a aceptar no poder tocar unos gigantescos y sexys pechos tan increibles como los tuyos - declaro con fuerza y convicción en caso de que su mujer tuviera la idea de negarle sus pechos de ahora en adelante, ella lo sedujo con esas enormes masas de carne erótica y debía aceptar las consecuencias y mientras le dejaba aquello en claro tomo sus enormes pezones erectos y los pellizco al mismo tiempo que los jalaba uno hacia arriba y el otro hacia abajo haciendo que la rubia solo pudiese tener su boca abierta en forma de o con su lengua de fuera mientras sus saliva empezaba a salpicar de un lado a otro debido a los violentos movimientos de su cabeza mientras trataba de soportar sin éxito el excesivo placer que en ese momento sentía.
- ¡NOOOO! - finalmente chillo cuando uno de sus pezones se vio apretado contra su areola mientras el otro era llevado a la boca de su amado quien de inmediato empezó a succionar, lamer y morder el enhiesto y rosado pezón, - ¡NO LAMAS.. AHÍÍÍÍ! - para Tsunade era demasiado placer para soportarlo, sus pechos eran de sus zonas mas erógenas y el rubio lo sabía, por eso la atacaba directamente en ella.
- Ademaaasss, incluso si tus tetas y tu culo no se hubieran hecho mucho mas grandes y jugosos que cuando te conocí... - se estaba burlando de ella y lo sabía, pero no podía evitar gemir por el placer que la embargaba en ese momento, - aun así, este aroma dulce y pegajoso de una mujer frustrada constantemente siempre esta saliendo de tu cuerpo, no hay manera de que pueda quitarte las manos de encima - que le dijera aquello mientras chupaba uno de sus pezones y al mismo tiempo le quitaba sus pantalones para dejarla desnuda la estaba desarmando, lo amaba demasiado como para resistirse aun si lo quisiera y claro esta, no quería.
- Quiero decir, incluso cuando era un niño, no importaba cuantas veces percibiera este aroma, eso me prendía de inmediato... - esta vez mientras le decía aquello levanto uno de sus brazos y enterró su cara en la axila sudorosa de la mujer que sonrojada percibió como su esposo inhalaba profundamente su desvergonzada esencia, - incluso ahora, solo tu aroma me enciende así Tsunade, dattebayo - saber que su aroma lo excitaba tanto la alegraba, pero sabía que Hinata no se quedaba atrás, ella tenía sus propios medios para encender la lívido del rubio, aun así su ego crecía al saber que era su aroma de mujer el que mas disfrutaba.
- Eso solo e hace querer evitar que cualquier otro chico siquiera vea este hermoso cuerpo tuyo... - no era justo, que la alagara así mientras olía y lamía su axila era jugar sucio, especialmente porque si algo había que le encantaba a la rubia era saber lo posesivo que era su esposo con ella, - y de esa forma hacer que mi hermosa, sexy y única Tsunade Senju, a quien he amado e inseminado desde que era un niño, toda mía - esas palabras la desarmaron, que la quiera solo para el, que la ame desde niño, que la haga su mujer incluso ahora, esa posesividad la enloquecía, pero había algo increíblemente poderoso y real en sus palabras y eso era que efectivamente ella era suya y solo suya.
- Una vez mas, simplemente no puedo parar de querer dejar mi marca por todo el sucio, lascivo, sexy y erótico cuerpo de Tsu-chan - mientras decía aquello no dejaba de lamer su axila, pero la epitome de la excitación en su cuerpo llego cuando dejo de lamer y empezó a chupar la carne de su axila mientras con sus manos le manoseaba las tetas hundiendo sus dedos en ellos, no podía abarcarlos completamente claro, nunca pudo pues sus pechos eran desde un principio enormes, pero ahora lo eran aun mas, pero eso no evitaba que el chico la ahogara de placer.
- ¡AHAAAAAHN! - y mientras tanto, Tsunade no era capaz que de gemir con su boca abierta, sus labios carnosos resaltados por ese labial ahora no evitaban que la saliva cayera de su boca y halos de vapor salían de la misma pues el calor en su interior superaba con creces el calor en el ambiente y lo único que era capaz de hacer era dejarse amar por su esposo, luego de tres meses se sentía en el cielo.
- Aquí, ¿lo ves? - de repente el se separo de ella colocándose de costado a su lado mientras con su mano izquierda continuaba magreando uno de sus enormes pechos y con la otra mano se bajaba sus pantalones revelando su enorme verga lista para la acción, todo ante la fija mirada de Tsunade que levanto ligeramente su cabeza para ver entre sus tetas la enorme revelación, - incluso solo con lamer el dulce y pegajoso sudor que corre por toda tu axila, haces que este chico de aquí quiera aun mas de ti - no tenía que decírselo, lo podía notar, estaba tan duro y tan grande en ese momento que su cuerpo temblaba de deseo.
"Ah, Ahh... ¡increible!" no era mucho en lo que podía pensar, su mente a duras penas le respondía y cuando su esposo se sentó sobre sus hinchados pechos, para posteriormente irse quitando la ultima prenda que le quedaba que era su camisa, frente a ella quedo la enorme polla de su marido con su hinchada y amoratada punta, tenerlo tan de frente fue un gran impacto que solo le hizo tener la impresión de que su verga era aun mas grande que la ultima vez que la vio.
"el aroma de su polla sin lavar es tan intenso, que siento como si fuera a empezar a babear" termino pensando la mujer al tener la polla tan cerca de su rostro, podía percibir el aroma que de ella desprendía, estaba siendo tan malo con ella, no había lavado su verga en días solo para que ese obsceno y sucio aroma se acumulara y ella lo pudiera oler, ahora ahí estaba ella con sus ojos cargados de lujuria, con una tonta sonrisa en sus labios carmesí mientras saliva empezaba a escurrir de nuevo de su boca y su respiración se agitaba fuertemente, después de todo ella inhalaba profundo solo para llenar sus pulmones con ese lascivo hedor que la estaba seduciendo mas y mas.
- Haaahm - al final no pudo resistir mas y conecto sus labios con la amoratada punta de la polla de su esposo y un segundo después la estaba chupando como si fuera el mas delicioso de los manjares, uno que no había comido en mucho tiempo y que ahora estaba desesperada por volver a probar, la lamía chupaba e incluso mas ajeaba con su lengua, asegurándose de lamer el esmegma bajo la punta que luego se tragaba ansiosa como si fuera el mejor de los quesos, estaba tan metida en ello que sin percatarse estaba dejando sobre la enorme verga un rastro de saliva y liquido pre-seminal que ensuciaban la polla que ella se encargaba de limpiar.
- ¿Y?, ¿que tal sabe mi polla después de tanto tiempo? - solo entonces entendió que desde el principio el aprovecho su castigo para hacer que ella anhelara su polla mas de lo que el anhelaría su coño e increíblemente no podía importarle menos, en ese momento solo gemía de placer mientras devoraba el miembro de su esposo.
- Delicioshoooooo, puedo saborear tu sudor por todas partes, Narutoooo - lo decía con tanta alegría mientras lamia por la parte inferior de su polla mientras presionaba sus labios ligeramente contra la enorme vara de carne, - sabe tan bien, es como un verdadero manjar - su mente ya no estaba funcionando, todo lo que podía pensar era en esa verga y mientras continuaba lamiéndola, mantenía su mirada fija en la de su marido que sonreía viéndola lamer con adoración su polla, ademas de que claro esta, podía notar como las pupilas de los marrones ojos de su mujer ahora tenían la forma de un corazón, prueba de lo mucho que lo estaba disfrutando.
- Si, justo así - fue lo que dijo el rubio esta vez de pie sobre la cama mientras acariciaba la cabeza de su mujer la cual estaba de cuclillas sobre la cama también chupando frenética la polla de su marido, - es bueno ver que te entregues a este placer tanto en mente como en cuerpo - no pudo evitar el comentario cuando sintió las manos de su esposa sujetar sus piernas para evitar que se separara de ella, no es que pensara hacerlo de todos modos, la lengua de Tsunade era increíble para dar placer después de todo.
- Aquí, ven y tómalo justo aquí - esta vez el chico apuntaba a su punta de la cual ya manaba mucho liquido pre-seminal algo que la rubia noto rápidamente y se alegro al ver esa fuente.
- Si, dámelo, este pre-semen mmmm, es todo mioooo - fue lo que dijo la rubia la cual en ese momento lamía y mordisqueaba las bolas de Naruto con la intención de que produjera mas y mas semen para ella, ahora sus ojos con pupilas de corazón casi parecía que estaban palpitando de lo emocionada que estaba y lo mucho que amaba esta situación con su rubio esposo.
- Lamer - fue lo que dijo la rubia antes de pasar su lengua por la punta humedecida de pre-semen del rubio donde se recreo un segundo lamiendo todo lo que podía del liquido que manaba de la punta, - el jugo de estas bolas cargado con tu olor, tu sabooor, y el queso de tu esmegma tambiééén, dámelo todo, no quiero que se desperdicie ni una sola gota - ahora estaba lamiendo sus bolas mientras las tomaba con sus delicadas manos de cuidadas y pintadas uñas, curiosamente en el mismo tono que sus labios.
SHLUUUURRPP, fue el único sonido que se escucho en un momento cuando Tsunade empezaba a succionar ya fuera la uretra o el escroto de su marido ahogada de placer y enviando corrientes del mismo al rubio, para este momento era casi seguro que esos corazones en sus ojos nunca se irían, de hecho se hacían mas intensos conforme su mujer se entregaba mas y mas a la lujuria que en ese momento la invadía, todo sin desconectar ni un momento su vista de la de su amado esposo.
- ¡UWOOOOOHH! - termino gimiendo el rubio cuando su mujer deicidio dejar de lamer y se metió la polla en la boca, chupando, succionando y mamando al mismo tiempo, era difícil resistirse a eso para el, - ¡maldición, extrañaba esta mezcla de chapoteo, pegajosidad y succión! - y no era para menos, la saliva que ahora embadurnaba su polla podía escucharse como chapoteaba cada vez que ella enterraba su polla hasta su garganta, la sensación pegajosa sobre su miembro ademas de la succión que realizaba la rubia cada que retrocedía, todo junto lo estaba enloqueciendo.
- Tu eshmegmaa, es tan rancio y su hedor me esta derritiendo por completo el cerebroooo - y a pesar de que pareciera protesta no podía estar mas lejos de la verdad, de hecho le encantaba, - no puedo detener mi lenguaaaa - para ese momento Tsunade solo se concentraba en lamer el esmegma bajo la punta de la polla del rubio, estaba feliz mientras lo hacía, babeaba completamente, su boca era un desastre húmedo tanto por dentro como por fuera y los corazones en sus ojos palpitaban de deseo mientras continuaba con sus 'deberes' como esposa.
- ¡GGGGGHH!, ¡AQUI VIENE! - aquello la sorprendió y al mismo tiempo la puso mas ansiosa, finalmente luego de tres meses probaría la leche de su marido una vez mas, - ¡toda una semana de semen espeso que guarde solo para ti Tsunade! - no se suponía que se lo dijera pero estaba tan excitado que dejo de importarle revelarle tal cosa.
Por su parte Tsunade solo abio los ojos de sorpresa ante tal revelación, mientras dejaba que Naruto le follara la boca ahora a su ritmo mientras la sujetaba con la mano en su cabeza, una semana, eso era mucho, mucho semen para ella y estaría tan espeso que la sola idea de dejar que entrara en su boca la ponía euforica.
- ¡Es todo para tiiiii! - ese fue el aviso final del rubio antes de enterrarse hasta el fondo en la boca de la sorprendida y emocionada rubia por lo que estaba por ocurrir.
Fue en ese momento que sintió la polla en su boca hincharse y un segundo después chorros y chorros de semen salir disparados de la punta de la misma y deslizarse por su garganta llenándola por completo de un sabor y una sensación que extrañaba y mucho, - ¡mbphhh! - termino gimiendo ante la abrumadora y deliciosa sensación, sus ojos ahora mas que nunca brillaban con aquellos corazones instalados en sus pupilas con lagrimillas saliendo por la comisura de sus hermosos ojo, mientras mocos empezaban a salir de su nariz, y de su taponada poca por los pocos espacios que quedaban se salía no solo la baba si no también el exceso de la abundante corrida de su marido, todo mientras la rubia no paraba de succionar con la firme intención de impedir que el rubio dejara de eyacular.
Cuando sintió como el flujo de semen empezaba a mermar se dedico a succionar aun mas fuerte, al punto de que sus mejillas se hundían mientras sus labios se estiraban pegados a la gruesa circunferencia de la enorme polla de su amado, mientras sus ojos estaban entrecerrados pero sin dejar de tener una buena vista de la rígida polla que aun continuaba chupando y que e realidad no quería dejar de chupar.
- Uwaaah... - el problema era para el rubio el cual se sentía demasiado abrumado pues la succión de Tsunade era endemoniada, de una fiera hambrienta y el que lo mirara con sus ojos nublados de lujuria y al mismo tiempo destilando su amor por el era demasiado, - ¡espera, si continuas chupando así de durooo...! - no pudo seguir en ese momento cuando la rubia chupo mas duro enviandole una nueva descarga de placer a su marido.
- ¡Ggggh! - los esfuerzos de la rubia dieron sus frutos pues al chupar tan fuerte la polla del rubio el cual se acababa de correr su sensibilidad era máxima y por ende el accionar de su esposa le paso factura haciéndole correr de nueva cuenta, - ¡mierda!, ¡me corro de nuevoooo! - finalmente anuncio mientras efectivamente se corría una vez mas hasta lo profundo de la garganta de su mujer, mientras ella felizmente se dedicaba solo a beber y beber lo que tuviera a bien darle su macho mientras aun se mantenía de cuclillas frente a el.
- Ashombrosho - dijo una vez que se saco la polla del rubio de la boca pero sin alejarse de ella pues ahora la tenía pegada a su mejilla y dada la gran longitud de la misma le alcanzaba uno de sus ojos, - penshar que aun shigue tan grande y dugooo - le costaba hablar no solo por el hecho de la follada a su boca de hace solo segundos, si no por el hecho de que estaba pasando su lengua por el enorme eje recogiendo todo el semen que aun quedaba sobre ella mientras con su mano acariciaba la polla ansiosa de sacar mas leche de su esposo.
- Mggh - gimió mientras saboreaba el semen recogido en su lengua, - ¡gulp! - termino tragando con mucho placer y ansia todo el contenido de su boca.
- Se siente como si mi barriga ya estuviera llena de tu semen, Narutooo... - mientras decía aquello se desplomo sobre su trasero quedando sentada en la cama, sus ojos perdidos en el placer, su lengua ahora de fuera ansiosa de recuperar algo y desde su boca hacia abajo una pegajosa corriente de esperma y saliva corría hasta perderse entre el canal de los gigantescos pechos de la rubia, la cual los estaba apretando ahora ella misma con sus delicadas manos las cuales se hundían también en sus pechos dándole un aspecto aun mas lascivo.
- Pero al mismo tiempo, el aroma de tu apestoso semen subiendo por mi garganta... - la rubia estaba perdida en su propio mundo de placer e increíblemente estaba lejos de sentirse saciada, - solo hace que quiera aun mas, solo quiero ahogar mi vientre en un mar de tu semen - la sola idea propuesta por la rubia hizo a su polla saltar y en el caso de la mujer que su coño palpitara dolorosamente por querer beber también un poco de la espesa leche de su hombre.
- ¡Ha ha! - no pude evitar reírse mientras se inclinaba para colocar su rostro frente al de su esposa y agarrar sus mejillas con sus manos, - al instante en que bebes un poco de alcohol o mi semen, empiezas a decir lo que realmente quieres - no era un reproche, de hecho era una simple observación de cuanto bajaba su guardia su mujer en la cama que se permitía enseñarle a la mujer que esconde de todos menos de el y por eso no pudo evitar besarla mientras ella aun jugaba con sus propios pechos por los laterales de los mismos.
- Bueno, creo que puedo hacer eso por ti - el se refería al deseo de su esposa de que inundara su vientre con su semen, propuesta que encajaba perfecto con los propios deseos del rubio en ese momento, - pero parece que la boca de aquí abajo esta empezando a tener mucha sed, ¿no te parece? - luego de decir aquello le metió la mano en el coño y bastaron unos toques para que la zona se volviera un desastre húmedo donde la entrepierna de la mujer incluyendo la mata de cuidado y arreglado pelo, la mano del rubio y las sabanas de la cama se encontraban ahora manchadas por los jugos de la rubia la cual no pudo hacer mas que gemir ante el toque de el hombre que amaba.
- Oh.. vaya, tenía razón, estas chorreando como un una fuente aquí abajo - fue lo que dijo el rubio luego de que intercambiaran posiciones una vez mas, con su esposa ahora tendida en la cama, sus piernas separadas y levantadas por encima de sus enormes tetas sujetas por los brazos del hombre para evitar que las bajara, de esa manera tuvo un acceso total al carnoso culo de la mujer y a su encharcado y ansioso coño.
- Paraaa - estaba avergonzada, su rostro estaba enrojecido y halos de vapor salían de su boca, se ponía así cada vez que Naruto decidía que quería ver el desastre húmedo que era su coño y le avergonzaba por el simple hecho de que amaba que la viera, que notara a la puta en que el la transformaba, la viciosa amante de su polla que liberaba y sobretodo lo ansioso que estaba su coño por su toque.
- Bueno, tampoco esperaba menos de los jugos de amor de la princesa de las babosas - se burlaba de ella recordandole su titulo otorgado por su particular contrato de invocación y aunque quisiera negarlo, la realidad es que en ese momento, su coño no era muy diferente en cuanto a viscosidad por sus jugos que la viscosidad natural de Kattsuyu.
- ¡EEEKKKK! - Fue un grito no tanto de sorpresa el que lanzo la mujer como si de satisfacción en cuanto sintió a su esposo empezar a comerle el coño enterrando la lengua profundamente dentro de ella, se sentía demasiado bien y en ese momento no quería que parara a no ser que fuera solo para enterrarle la polla.
- Oh, hay tanto jugo que incluso el sabor dulce y avinagrado de siempre desapareció también - el la conocía bien en todos sus aspectos, el sabor de sus labios, el amor en sus ojos, el fuerte palpitar de su corazón solo con tomarse de las manos, el dulzor de su leche materna y claro esta, también el color, aroma y sabor de su coño, por eso el que le dijera aquello la excitaba avergonzaba a partes iguales, - estas totalmente en modo chorrear jugos, ¿ no es verdad? - era tan cruel, burlarse de su incapacidad para dejar de mojarse cuando estaba con el, pero lo amaba demasiado como para negarle cualquier cosa, incluso humillarse a si misma en la cama portándose como una perra en celo necesitada y lo peor, le gustaba hacerlo, sabía lo mucho que lo calentaba y las recompensas que eso traía.
- ¡EEEEEK! - no pudo evitar chillar de nuevo cuando esta vez mordió su clítoris de esa forma que tanto le gustaba haciéndola chorrear aun mas para placer y gula del rubio, - ¡lo digo en serio! paraaaa - el problema era que había discrepancia entre lo que su boca decía y lo que su cuerpo transmitía, pues si bien en ese momento ella le pedía parar, su rostro era una expresión de placer, su lengua de fuera, toda su boca manchada por la saliva y demás fluidos mientras empujaba sus caderas contra la boca de Naruto pidiéndole mas y claro que el le daría mas.
- Solo dame tu lengua, Naruto - la pobre estaba tan ahogada en el placer que en ese punto dejo de importarle lo que le dijo hace un momento, se sentía demasiado bien y ahora quería que siguiera hasta el final, - a pasado tanto tiempo, esto se siente increibleee - luego de tres meses de espera, en este momento su cuerpo estaba curvado por las atenciones orales de su esposo, incluso estaba temblando en ese momento y entonces lo sintió, su lengua llegando a un punto particular dentro de su coño, - espera, ¡no ahíííí! - había alcanzado su punto G con su lengua y ahora lo estaba lamiendo, era mas de lo que podía soportar, por ello sus ojos se abrieron en demasía, sus irises se contrajeron y su lengua estirada fuera de su boca eran clara señal de lo que ocurriría, mientras tanto su cuerpo aumentaba sus espasmos y sus pechos se derramaban por sus costados mientras se agitaban a su propio ritmo también.
- Ya me corro, ¡me estoy corriendo justo ahoraaaaa! - sus palabras fueron corroboradas cuando a la boca del rubio fue a parar una cascada de jugos de amor que chorreaban de la vagina de su esposa y que el gustosamente se estaba tomando, era como un grifo roto en ese momento dada la cantidad de jugos que estaba derramando la rubia.
- ¡Increible! - fue lo que soltó el rubio una vez se separo de la mujer tras beber todos los jugos de su orgasmo, aunque al parecer aun estaba corriéndose pero ya no chorreaba como hace unos instantes y en su lugar solo quedaba una mujer convulsionante por el excesivo placer, - aun tengo lo que se necesita para hacer que la sobrehumanamente fuerte quinta Hokage ruegue por piedad - decía mientras limpiaba el rastro de jugos que corría por su boca con su mano derecha y veía a su mujer convulsionar con un rostro ahegao y feliz, - solo debo meter mi pequeña lengua en su travieso y ligero coñito - seguía burlándose de ella incluso ahora, pero no mentía, solo basto un cunnilingus profundo para que la otrora temible quinta Hokage se corriera como si no hubiese un mañana.
- Oh... aunque al mismo tiempo, cada vez que todas esas eróticas y sexys feromonas hacen que un chico como yo se pierda a si mismo mas y mas - se refería al simple hecho de que aun ahora ante el su mujer estaba con su espalda encorvada en el aire sosteniéndose solo con sus hombros y sus pies, su cuerpo temblando por el placer orgásmico y aun ahora uno que otro chorro de jugos salia disparado de su coño mientras los alrededores del mismo eran un desastre húmedo donde sus jugos se deslizaban camino hacía abajo manchando y lubricando su culo, el aroma de eso lo estaba enloqueciendo ciertamente, - ya no puedo vitar que mi polla se vuelva loca con esto - y no mentía con dicha afirmación, en ese momento la polla le dolía de lo dura que estaba, no es que dejara de estar dura, pero los jugos de su mujer siempre eran como un poderoso afrodisíaco para el y ya no podía contenerse mas.
- De hecho, tengo que meterla ahora mismo - se noto desesperación en su voz en aquella declaración antes de tomar su endurecida verga y enfilarla hacía el coño de su esposa.
- ¡Ahaaaaa! - termino gimiendo la rubia en cuanto sintió la punta de la polla de su esposo tocar su sensible coño para luego irse hundiendo en ella, finalmente aquello por lo que ansió durante tres meses volvía a ella.
- ¡Hmp! - fue el bufido que salió del rubio justo cuando decidió enterrarse por completo en el coño de su mujer, se deslizo como un cuchillo sobre mantequilla caliente y el placer fue inenarrable mientras empezaba a bombear en el coño de la rubia la cual aun mantenía sus piernas separadas para darle mas acceso a su agujero del amor, - woah, ¿te corriste de nuevo? - le dijo con cierta sorna en su voz, no se estaba burlando de ella como tal, solo le sorprendió lo rápido que se corrió nuevamente cuando apenas empezaba la follada, al parecer estaba mas ansiosa y necesitada de lo que creyó, pero quien era el para decir algo cuando el estaba por el mismo camino necesitando su fuerza para no correrse demasiado rápido.
- ¡Realmente no seras suave conmigo hoy Tsu-chan! - se suponía que eso debería decirlo ella, pero estaba tan absorta por el placer con sus ojos abiertos de par en par y su lengua de fuera mientras su cabeza se iba para atrás, que no decía nada mientras su marido se enterraba una y otra vez en ella al tiempo que abrazaba y manoseaba sus enormes tetas.
- Quiero decir, estoy yendo tan duro - le dijo mientras una estocada mas entraba en la mujer con toda la fuerza y violencia del empuje de sus caderas, - y tu codicioso coño ya se ajusta a mi como un guante - sentía la presion sobre su eje, pero al mismo tiempo podía sentír coo se acoplaba a su medida perfectamente, era algo irreal, - estas retorciendo cada pliegue a mi alrededor... chupando toda mi polla hacia dentro - era como si su coño tuviera vida y mente propia pues sentía como parecía reacio a dejar retroceder a su polla y lo feliz que se sentía cuando se volvía a enterrar en ella.
- Son momentos como este... los que me hacen... increíblemente feliz de estar vivo - para ese momento su polla estaba enterrada hasta lo mas profundo y se encontraba dándole con la punta de su polla un húmedo beso a su útero que se retorcía feliz ante el gesto mientras en compensación el resto del coño de la rubia apretaba, retorcía y lubricaba con cada pliegue el resto de la enorme polla dentro de ella.
- Jeeez... idiota - fue todo lo que llego a decir en ese momento mientras se embriagaba con la sensación de su coño siendo perforado por su esposo, con sus brazos detrás de su cabeza y la almohada donde descansaba a misma, con su cabello rubio desarreglado y pegado sobre las finas facciones de su rostro y también sobre sus voluminosas tetas debido al sudor, ahora su rostro era una mueca de felicidad y placer, sus ojos levemente entrecerrados pero cegados por la lujuria, sus labios curvados en una sonrisa satisfecha y la saliva aun corriendo de esos carnosos labios color carmesí, todo mientras vía atentamente como su esposo martillaba su coño con su polla haciendo que un sonido pegajoso y humano se produjera mientras jugos salían volando con cada estoque ensuciando mas su coño y el vello finamente recortado y arreglado sobre el mismo, sabía que eso acabaría dándole un aroma muy obsceno pero poco le importo realmente en ese momento, - bueno, creo que, son momentos como estos cuando soy mas feliz... tambiennn - no se refería solo al sexo, aunque si que jugaba un papel importante, era todo lo que era su vida actual, un hombre que la ama, la mima, la consciente y la complace, como no ser feliz con eso.
- ¡Gwoooh! - en un punto mientras follaban se volvió incontenible para el rubio su deseo de una vez mas correrse, esta vez en lo profundo de su mujer, - ¡aquí viene!, aquí viene otra carga fresca de semen directo de mis bolas y que llenara de nuevo ese cuerpo caliente y erótico tuyo - en cuanto dijo aquello sus caderas arreciaron su movimiento, estaba ansioso de liberarse y se notaba en la violencia de sus acometidas contra el coño de la mujer mientras apretaba sus dientes ansioso de llegar a aquel mágico momento.
Mientras tanto, Tsunade estaba enloqueciendo, la follada era demasiado intensa para ella, y ahora que su esposo quería correrse se había transformado en un animal movido solo por su lujuria, el ataque a su coño era demasiado para soportarlo pero quería su semen inundandola a cualquier costo.
- Si, dámelo, directo en mi útero -en este punto estaba drogada por el placer, su cabeza presionada hacia atrás contra su almohada mientras su boca estaba abierta y su lengua de fuera, de hecho era la primera vez que se permitía cerrar los ojos en todo este tiempo y solo lo hacía porque era su deseo poder concentrarse en sentir el glorioso momento cuando su esposo derramara su blanquecina lava hirviente directo en su sedienta matriz, - continua bombeando y lléname de tu enorme y espesa cargaaaa - era increíble pero ambos eran como dos animales cuyo único propósito era copular, pero estaban absortos, el chapoteo de su coño cada vez que era penetrado, el como sus pechos eran aplastados por el cuerpo de su macho, la presión en su polla en busca de ordeñar toda la leche posible y el hedor aseo en el aire, era demasiado para que ellos lo resistieran.
- ¡Aquí tienes! - fue todo lo que el rubio fue capaz de decir antes de hundir su polla hasta el fondo de la vagina de su esposa y luego empezar a correrse liberando un verdadero rio de semen, tanto que la rubia no era capas de soportarlo todo dentro y parte de la abundante corrida acababa escapando del coño de la mujer cuyas caderas estaban levantadas en busca de profundizar aun mas la penetración y recibir directo en su matriz la mayor cantidad de semen posible de su convulsionante esposo el cual no paraba de correrse y de hecho ella tampoco.
- ¡NHAAAAAAH! - era un grito lleno de euforia de parte de la dichosa mujer, luego de tres meses de abstinencia, su cuerpo era regado nuevamente por la dulce esencia fértil de su esposo, - ashombroshooooo - le costaba habar pues el placer la superaba en ese momento, pero era suficientemente capaz de sentir como la punta de la polla de su esposo la cual presionaba la entrada de su útero no dejaba de regar el interior del mismo con espeso, caliente y delicioso semen.
Continuarían follando un buen rato donde el y ella no dejaban de correrse pero sin sentirse saciados del otro en ningún momento y ahora ahí estaban ellos follando una vez mas con ella dándole la espalda al rubio apoyada sobre sus rodillas en la cama en la posición del perrito mientras el chico no dejaba de perforar su coño teniendo una perfecta visión del gordo culo de su mujer.
- ¡Aquí viene!, ¡con esta sera la quinta descarga en tu útero! - la estamina del chico estaba lejos de acabarse y lo mas increíble, sin importar cuanto se corriera, su semen seguía igual de espeso que al principio y el espectáculo para el rubio seguía siendo ver a ese codicioso y glotón coñito tan apretado beber y beber semen en cada descarga hasta que como en ese momento la cantidad desbordaba la capacidad y terminaba explotando dentro de su agujero de placer hacia las afueras regando en el proceso su magnifico culo redondo y las sabanas bajo ella.
- Nhhhhhn - su gemido estaba cargado de placer, mientras sentía la inundación en su útero, pero seguía sorprendida de que a pesar de todas sus corridas aun pudiera correrse tanto, - es demasiado, ¿de nuevo? - no pudo evitar el reproche pues parecía que entre mas tiempo pasaba el chico de hecho se corría cada vez mas en lugar de ser al revés.
- Jeez, ya ni siquiera puedo meterlo completo - aunque su declaración no era de sorprender considerando todo el semen que estaba vertiendo en el pequeño agujero y que estaría mas lleno en un rato pues mientras hablaba seguía bombeando sus caderas dentro de su esposa que continuaba en cuatro patas, - ¿te sorprende?, me asegure de guardar una ingente cantidad de chakra solo para hoy también - eso explicaba porque pese a que llevaban horas follando el rubio parecía como nuevo mientras ella estaba al borde del colapso orgásmico, ese pequeño tramposo, guardo toda la energía que pudo solo para gastarla destrozándole el coño, debería estar enojada con el, pero todo lo que podía sentir era una dicha increíble al saber que esto estaba aun lejos de terminar, su esposo de por si tenía una energía ridículamente grande aun en estado normal, pero ahora que sabía que guardo aun mas chakra solo para ella, eso era el paraíso para la rubia.
- Quería asegurarme de que podría llenar por completo tu cuerpo con hasta la ultima gota de esperma que tenga el día de hoy - no necesitaba justificar sus acciones, pero que lo hiciera solo la estaba calentando, reservarse solo para ella, era injusto que la enamorara así pero no podía evitarlo cuando el era tan considerado con ella, incluso si su consideración se limitaba a desgarrarle el coño a punta de polla.
- J-Jeez, ya paso el medio día - llevaban horas follando desde la mañana hasta ese momento y no parecía que fueran a parar pronto, - no quieres al menos tomar un descanso para almorzar o... - cualquier cosa que le quisiera decir en ese momento no logro terminarlo de decir cuando sintió su cuerpo levantado de la cama sorpresivamente.
- ¿acaso estas jugando?, ¡no me vas a convencer de que realmente quieres parar cuando no dejas de liberar ese obsceno y erótico sudor de tus axilas! - mientras le decía aquello, con su mano izquierda amasaba uno de sus pechos cerca del pezón y tenía al mismo tiempo su cabeza debajo de su brazo izquierdo levantado dándole acceso a su axila de la cual empezó a lamer el sudor que producía, todo mientras la mantenía ensartada en su enhiesta polla.
- Nhoooooh - quiso negarse, pero su rostro delataba su placer al saber que su esposo era adicto a ella a ese punto, uno de sus ojos cerrados mientras el otro miraba en dirección a su esposo tratando de ver lo que le hacía aunque sin mucho éxito al ser el ojo mas alejado de ese punto y su brazo interponiéndose para que girara la cabeza, sus cejas arqueadas, su boca abierta y su lengua de fuera chorreando baba ante la deliciosa y húmeda sensación de la lengua del rubio en su axila.
- O cuando tus tetas continúan estando así de duras - al decir aquello la mano en su pecho rápidamente se desplazo directo hacía su erecto pezón el cual empezó a estrujar ante la atenta mirada de su mujer que veía como la mano completa de su marido apretaba sus hinchadas areolas y su erecto pezón al mismo tiempo tratando de ordeñarla y eso solo la hacia gemir, - ademas, si me das un segundo, puedo ordeñar de estas obscenas tetas algo que sin duda vas a disfrutar mucho mas, ¿no es verdad? - era definitivo, su esposo quería hacerla lactar ordeñándola y si lo lograba su mente se perdería por completo, no sería nada mas que un agujero para follar ansioso de cumplir con su rol y por extraño que pareciera, si era con Naruto, la rubia estaría feliz de serlo.
- Aquí, ¿lo ves? - en ese momento dejo de bombear su coño para sacar la polla la cual alcanzo a ver la punta la cual la miraba con su único ojo seduciéndola - tengo mucho mas esperma para ti, si es que aun tienes hambre - tal parece que las intenciones de su marido era alimentarse ambos solo de leche, el de su leche materna y ella de la leche de su polla.
- De hecho, tengo toda la leche que puedas beber - al parecer el chico estaba al borde del orgasmo cuando la saco pues en cuanto termino de decir aquello un géiser de semen broto de su uretra y dada la enorme presión con la que salio disparada llego hasta la abierta boca de la sorprendida rubia dándole lo que Naruto consideraba era el almuerzo de su mujer si es que tanta hambre tenía.
- ¡Hapwwwhh! - termino diciendo la rubia victima de la sorpresa tanto de la inesperada descarga de su esposo como de la potencia del chorro que llego hasta su boca, pero que no cerro con el fin de que mas semen entrara en ella, todo mientras sus manos apretaban por los costados sus tetas desde la base permitiendo el paso del esperma al abrir el canal entre sus pechos y cerraba uno de sus ojos una vez mas y veía todo el suceso con el otro totalmente abierto para no perder detalle, mientras que el sonrojo no desaparecía de su rostro.
- Haaahhn, no - apenas si podía hablar, mucho menos oponerse a lo que hacía en este momento Naruto con ella, solo podía temblar mientras abría la boca, - si me haces beber mas, harás que pierda la cabeza de nuevo - se refería al hecho de que en ese momento, su esposo estaba recogiendo con sus dedos el semen que regó sobre sus gigantescas tetas y luego lo estaba llevando a su boca para hacerla beberlo, el problema era que ella a pesar de su supuesta protesta, felizmente lamia el semen de los dedos del rubio y claro esta, sus ojos los cuales miraban a la nada con una expresión soñadora, habían recuperado esas pupilas en forma de corazón luego de ser bombardeada tanto con semen y ahora ser alimentada con mas semen, - no seré capaz de pensar en nada mas salvo tu vergaaaaa - pero sus palabras caían en oídos sordos pues el rubio no dejaba de alimentarla con el semen sobre sus enormes pechos enviando cada vez mas a paseo su mente.
- ¿y eso sería algo malo? - era una pregunta de la que no esperaba respuesta claro esta y tampoco es que ella estuviera en capacidad de darla de todos modos, - vamos, olvidate de todo lo demás y solo se esa sucia, traviesa y adicta a mi polla que sueles ser, Tsunade - la conocía muy bien, sabía que ella estaba ansiosa de volver a sentir su polla y que con cada segundo su mente solo se plagaba con obscenos pensamientos sobre ordeñarle mas y mas la polla y el que en ese momento le estuviera chupando el dedo como si fuera su polla mientras sorbía el semen en el solo se lo confirmaba.
- ¿Pero que hay sobre esta noche...? - eso lo confundió, no sabía que ella tenía planes, aunque igual la haría cancelarlos pues tenían asuntos mas urgentes que atender, claro esta, Tsunade ya estaba pensando en enviar un mensaje a Shizune para posponer su salida, pero no era de eso de lo que hablaba, - ¿qué vamos a hacer cuando Hitomi-chan llegue a casa? - su argumento tendría valides si no fuera porque en ese momento ella aun continuaba chupando con gula el semen en su dedo, mientras sus ojos aun permanecían con esa mirada de pupilas en forma de corazón y sus mejillas estaban hundidas debido a la fuerza con la que chupaba el dígito de su esposo.
- No te preocupes por eso Tsu-han - fue lo que dijo el rubio a su mujer mientras hacia a la rubia sacar su lengua y con dos dedos de caga mano jugar con el húmedo musculo depositando en el proceso el semen que había recogido con ellos aunque claro esta parte de esa leche igual acababa sobre sus pómulos o sus mejillas y mientras tanto la chica solo podía mantener la boca abierta participando del juego mientras su mirada en forma de corazón no dejaba de ver al vacío soñadoramente y ni que decir de su cabello que estaba tan desarreglado y pegado a su rostro aumentando el erotismo de la imagen proyectada por la rubia en aquel momento, - haré que uno de mis clones la cuide esta noche, ¿de acuerdo? - el chico tenia todo planeado al parecer y en sus planes, no estaba contemplado el dejar que Tsunade se separara de el ni de esa cama en un buen rato.
- Así que vamos, vamos - de repente la mujer se sorprendió y se alarmo cuando sintió las manos de su esposo sobre su vientre, apretando y hundiendo sus dedos en la carne de su estomago haciéndola temblar y deshaciendo los corazones en sus ojos ante la sorpresa que la embargaba, - si recuerdo bien, tus lindos y maduros ovarios deben de estar por aquí y aquí, ¿cierto Tsu-chan? - ahora entendía porque llevo sus manos a esos puntos, eran justo las áreas de sus ovarios, entonces un pensamiento le llego a la mente, no seria posible, ¿o si?.
- E-espera, noooo, esos puntooooss - no importaba que en ese momento ella un estuviera ebria de placer o el hecho de que tanto sus enormes tetas, sus gordas areolas, sus erectos pezones o incluso su vientre entero estuviese cubierto del semen del rubio mareando sus sentidos, aun era suficientemente capaz de saber lo que podría estar tramando el rubio.
- Y aquí - de repente sintió un pulso fuerte y cálido directo sobre su matriz y no tenía que ser una genio para saber que era, - acabo de inyectar un poco de mi chakra en tu útero para revitalizarlo, debe estar cansado luego de tanto semen que recibió - si, era justo lo que pensaba y su cuerpo tembló de anticipación, al parecer su esposo no seguiría postergando mas sus deseos con ella y siendo sincera ella tampoco quería seguirlo haciendo pero uno de los dos debía ser la voz de la razón, especialmente cuando sintió retorcerse sus ovarios y al mismo tiempo agitarse su útero tan lleno de leche.
- Espera, detente, paraaa - empezó a decirle la rubia a su esposo mientras sentía como el empezaba a mover de nuevo sus caderas desde atrás de ella y para asegurarse de que ella no intentaría resistir, la tomo de sus brazos haciéndolos para atrás, de esa manera ahora la mujer estaba de rodillas en la cama ensartada en el coño con la polla de su macho, mientras sus tetas iban y venían ante cada estocada y como si no fuera suficiente el sonido húmedo de el impacto de la pelvis de su esposo contra sus carnosas nalgas la estaba enloqueciendo, sus ojos abiertos de par en par y su boca en una extraña expresión de felicidad mientras su lengua estaba de fuera y la saliva corría por su mentón, no podía evitar lo que habría de pasar, ella lo sabía y la felicidad la estaba embargando ante tal hecho.
- He he, ¡ahora parece que mi siempre caliente y erótica esposa se muere porque la preñe! - era injusto, cuando se acerco a ella y sus rostros quedaron lado a lado, escucharlo decir aquello, no solo que quería preñarla si no ser llamada su esposa, era demasiado, ademas el continuaba minando su razón follandola, agarrando sus pechos con fuerza, manoseándolos y estrujándolos buscando hacerla lactar y como si fuera poco con sus manos libres de las del hombre no fue capaz de evitar llevarlos tras la cabeza de su esposo en un abrazo mientras sus ojos se iban hacia arriba por la sobrecarga de placer, su boca se mantenía abierta en forma de o y su lengua colgaba de su boca escurriendo baba de su punta y halos de vapor salían de su boca con cada respiración que daba.
- NHOOOOOH - si bien dijo o mas bien gimió aquello, la realidad es que se preguntaba si de verdad era tan malo volver a embarazarse, ella quería una familia numerosa con su esposo, muchos hijos y si bien debería de esconderlos como hijos suyos y del rubi hasta que se revelara su relación, ya no podía reprimir mas ese deseo, ya cruzaría ese puente cuando llegara a el, y con eso se abandono a las caricias de su esposo el cual no dejaba de bombear, agitando su coño, removiendo el semen en el y preparándose para derramar aun mas dentro de ella.
De repente el la soltó y ella con todo su peso se fue hacia adelante regresando a la posición del perrito, aunque claro esta vez ella estaba sosteniéndose con sus manos del cabecero de su cama matrimonial y con su resolución tomada, se preparo para encarar a su esposo y hacerlo asumir las consecuencias de reactivar ea parte de si misma que hasta ese día tan bien controlada había tenido.
- Ahora si la hiciste, ya no hay vuelta atraaaassss - le dijo mientras giraba su rostro para mirarlo una vez mas y revelar que sus ojos de corazón habían vuelto con mayor intensidad, intensidad que se tradujo a la presión que con su coño ejercía sobre la hombría del rubio en clara señal de que no lo dejaría ir hasta que acabara, - mi cuerpo entero esta rogando por tu esperma de nuevo - y eso lo desempotraba fácilmente, pues ahora ella acompañaba los empujes de su esposo en su coño con el respectivo retroceso de sus caderas para encontrarse con el pene de su esposo logrando una penetración aun mas profunda haciendo que el impacto contra sus nalgas fuera mas fuerte y las hicieran temblar con mas intensidad al tiempo que sus pechos rebotaban como locos ante la fuerza aplicada por el par de amantes.
- Ya no puedo suprimir este deseo ni un segundo maaaaassss - conforme hablaba su felicidad crecía, su placer se desbordaba y la mirada llena de amor en sus ojos en forma de corazón solo relucía mas, - así que mas vale que estés listo para las consecuencias, Narutooooo - el la iba a preñar, de eso no había duda, así que mas vale que estuviera preparado pues no pensaba detenerse hasta que lo lograra y en el proceso de ese pensamiento no pudo evitar correrse sobre la enorme polla que seguía machacándola.
- Por supuesto que lo estoy, Tsu-chan - y con eso dijo la agarro de sus carnosas nalgas para enterrarse hasta el fondo en el útero de su mujer donde planeaba dejar todo su caliente esperma para preñarla de una vez por todas.
- Aunque trabajar como el Hokage es agitado... lo tengo todo controlado - al parecer el llevaba planeando esto desde hace ya un buen rato, aunque era difícil prestarle atención cuando el seguía metiendo mas y mas profundo su polla en ella, para este punto, mientras la follaba y la sostenía de los hombros de los cuales se asía sobre la mujer, esta pudo percatarse de algo que solo la estaba calentando mas, era algo que le recordaba la enormidad de su marido y los estragos que causaba en su coño cuando se la metía hasta lo profundo, aquello de lo que se percato era como su vientre se deformaba al aparecer periódicamente un bulto sobresaliente justo sobe su vientre, eso era lo que pasaba cuando la punta de la polla de Naruto llegaba hasta el tope, se podía notar desde afuera como ese abultamiento en su vientre y aquello solo la hacia chillar de placer aun mas.
- Así que no te preocupes, estaré siempre al pendiente de ti, ¡así que tengamos otro hijo ya! - se lo decía mientras no dejaba de empujar su polla en el coño de su esposa ansioso de correrse para dejar en cinta a su mujer luego de tanto tiempo.
- NHAAAAAAH - fue su única respuesta a modo de gemido cuando sintió su coño rogar por el semen de su esposo, miro hacia abajo por entre el canal de sus tetas y mientras apretaba sus dientes para intentar contenerse un poco pudo apreciar el abultamiento en su vientre causado por la polla de su marido y pudo ver como el semen en su interior se empezaba a salir, todo mientras su amado no dejaba de penetrarla una y otra vez.
- ¡Porque después de tantos años!, ¡NO HAY MANERA DE QUE PUEDA PASAR OTRO DÍA SIN PREÑAR A MI PERFECTA Y AMADA MUJER DE NUEVO! - era una declaración perfecta del sentir de su esposo y que sin saberlo también aplicaba a ella, habían retrasado por mucho tiempo la llegada de un nuevo hijo de ambos y al parecer para su esposo ya había sido suficiente, por eso ahora mas que nunca se aferro con fuerza a las nalgas de su mujer con las manos, mientras enterraba con furia y vilipendio su polla en el coño de la rubia llegando cada vez mas y mas cerca de su propia liberación, algo que se podía sentir en como poco a poco el miembro viril del rubio se hinchaba mas y mas preparándose para la abundante descarga.
- Entonces dámelo - fue todo lo que dijo la mujer, ansiosa ya de sentir su matriz ser fecundada con el potente y poderoso esperma de su esposo luego de años de espera, - disparalo todo directo sobre mi huevo - era una orden simple la que le daba la mujer a su esposo, de hecho era la aprobación de su propio deseo y confirmado por el deseo de su mujer y eso solo lo hizo arreciar mas sus embestidas.
- Mi útero, quiere tanto ser preñado, ¡se esta volviendo locoooo! - al decir esas ultimas palabras se corrió de nuevo y en el proceso su rostro demostró lo mucho que lo disfrutaba, pues su boca si bien tenía los dientes apretados, sus labios estaban en una sonrisa de placer, la saliva corriendo sin control por su mentón , sus cejas fruncidas entre si y sus ojos de corazón idos hacia arriba de su cabeza debido al desbordante y enloquecedor éxtasis que sentía en ese momento con cada nueva acometida de su esposo en espera del momento de su liberación.
- ¡Tsunadeee!, ¡voy a embarazarte! - esta vez se lo dijo de frente a ella, pues una vez mas se habían cambiado las posiciones y ahora estaban en la posición del misionero, con la rubia abrazando con sus brazos del cuello al rubio mientras con sus piernas abrazaba su cintura para impedirle que se separara, algo que no estaba en sus planes mas próximos, - ¡VOY A EMBARAZARTE DE NUEVO! - sus intenciones eran claras y eso la alegraba pues ella también quería que lo hiciera, por eso ahora mientras seguían haciendo el amor se besaban una y otra vez, incluso en ocasiones solo eran sus lenguas fuera de sus bocas realizando una húmeda y obscena danza al aire libre.
- Si, pgreñameeeeeh - esta vez la rubia cambio la posición quedando ella arriba en posición de vaquera mientras se empalaba por si misma en el eje de su marido, - preñame de nuevo con tu bebé, Narutoooo - mientras decía eso sus ojos estaban idos, lo veía y era como si viera lo mas maravilloso del mundo, estaba enloquecida por tanto placer, su lengua se movía en el aire de un lado al otro buscando algo que probar y sus caderas no dejaban de subir y bajar de la enorme tranca haciendo aun mas visible el abultamiento por la polla en su vientre el cual estaba siendo violado hasta el fondo por el rubio y mientras sus gigantescos pechos se balanceaban suave mente con sus erectos pezones justo frente al rostro del complacido rubio.
Fue entonces que el rubio no aguanto mas las seductoras acciones de su esposa y con rapidez agarro entre sus manos las enormes jarras de su mujer y empezó a amasarlas de nuevo, mucho tiempo se habían estado resistiendo a darle aquello que el quería y no lo permitiría mas, por lo cual las amasaba de arriba a abajo mientras exprimía sus pezones y continuaba follando su coño.
- Me corro, me corro - las sensaciones eran mas de lo que la rubia fue capaz de soportar y finalmente exploto presa del ataque a sus hinchados y llenos pechos y claro esta las constantes y profundas puñaladas del ariete de carne de su amante contra las paredes de su cervix, eso la hizo sonreir con sus dientes apretados mientras intentaba aguantar un poco mas hasta que su marido la llenara una vez mas, - me corro, me corro, ¡ME CORROOOOOO! - su ultimo grito fue ensordecedor pero quien la culpaba cuando el placer la ahogaba y mas aun, cuando sintió la polla de su esposo hincharse por completo y luego descargar su simiente dentro de ella finalmente.
- ¡AGHAAAAHH!, ¡OGHOOOOOHHH! - su capacidad de hablar n ese momento se fue, solo podía gemir y chillar como un animal eufórico mientras echaba su cabeza para atrás mientras sentía su orgasmo y el de su esposo estallar juntos, era la mas grande descarga de su marido hasta el momento y con ella sentía su vientre hincharse por tanto semen, mientras tanto ella su coño temblaba, se mojaba e incluso se orinaba cual squirter profesional, ademas de que su orgasmo venía de partida doble pues ahora también sus pechos se corrían y la clara prueba de ello era toda la leche materna que salia disparada a chorros de sus erectos pezones y que se notaba tan espesa que el rubio al verla sintió muchísima hambre pero quería seguir corriéndose en ella sin interrupciones.
- ¡Estoy quedando embarazada de nuevo! - el rostro de placer y satisfacción en ella al decir aquello no tenía precio, su sonrisa torcida por el excesivo placer, su lengua colgando de su boca y la saliva cayendo de la misma a raudales por su mentón, sus ojos enardecidos de lujuria y amor con las pupilas en forma de corazón y llorando de la felicidad, su cabello desarreglado y pegado a su rostro con algunos mechones cruzandole la cara, - puedo sentir el chakra moviéndose... - era la misma sensación que tuvo cuando quedo embarazada de Hitomi y quería que su amado lo supiera, cada detalle del momento de la fecundación de su ovulo por parte de los espermatozoides del rubio.
- Tu semen lo esta rodeando - podía sentirlo, ella era mas que capaz de sentirlo pues era una gran mujer, una kunoichi entrenada y la mas grande medico en el mundo, quien mejor para saber que en ese momento todo el semen de su esposo estaba subiendo por sus trompas de falopio alcanzando el ovulo que había liberado hace un rato, - están haciéndole un gang-bang a mi huevo por todos lados... inseminandolo - ella tenía la imagen muy clara en su mente, todo ese mar de semen ahogando su ovulo en el preparándose para fecundarlo, era algo tan maravilloso para ella, saber que pronto volvería a ser madre.
- Y she shiente marhavilloshooo - era imposible para ella no disfrutarlo, aun ahora su esposo seguía corriendose ahogando cada vez mas y mas su huevo en su cálido y fértil semen, casi pudo jurar que sintió el momento en el que uno de los espermatozoides finalmente logro fecundar el huevo enviándole una corriente de felicidad por la espina dorsal hasta su cerebro.
- Woah, ahora... - pese a que estaba disfrutando el momento de su fecundación, no debía olvidar qu aun estaba siendo ensartada por su esposo y por lo dura que aun sentía su enorme verga, aun estaban lejos de acabar, - no creerás que esto significa que ya hemos terminado - se lo estaba confirmando, su esposo aun tenía ganas de mas marcha al parecer.
- Ni siquiera estoy cerca de haber liberado totalmente mi frustración por haber sido apartado de mi hermosa Tsunade los últimos meses - el era un tramposo, decirle cosas tan lindas en estos momentos, aun si quisiera no podría resistirse si el se ponía en ese plan y el lo sabía, por eso lo hacía, para que ella no quisiera dejarlo y claramente no quería, - de hecho, creo que voy a inseminar los huevos que saque de tus dos ovarios - le dijo mientras con la punta de su polla seguí presionando contra su útero enviando constantes descargas de placer por su cuerpo y lo peor es lo que le dijo sobre inseminar su otro huevo, aquello sonaba tan bien, pero era imposible que ella hubiese ovulado de ambos ovarios al mismo tiempo, ¿o si?, como fuera, eso significaba que el rubio planeaba correrse todavía mas dentro de ella, no se le hacía raro que en un rato su vientre estuviera hinchado de tanto semen como en otras ocasiones.
- Estas siendo realmente... ridículo - no pudo evitar reprocharle totalmente sonrojada su comportamiento a su esposo mientras se besaban de nueva cuenta, sus labios carmesí seguían incitándolo y no perdía oportunidad de probarlos ni de que sus lenguas jugaran una con la otra de vez en cuando como en este momento, algo que la rubia disfrutaba también de hecho, a ella le encantaba que su rubio la besara, podía pasarse horas solo con besos, el que lo hicieran mientras hacían el amor solo aumentaba el placer que el ósculo le producía.
- ¿Qué, acaso estas cansada? - no pudo evitar burlarse de ella en ese momento luego de su comentario de reproche fingido, sabía que ella también quería mas, pero estaba tratando de seguir fingiendo dignidad con el, - porque si es así, aun tengo mucho chakra que podría darte mi amor - ese chico era un tramposo, no la dejaría ir hasta estar saciado y si para ello debía compartir su chakra con ella y así continuar follando lo haría, pero se le olvidaba con quien hablaba y era hora de recordárselo, no era una sannin por nada.
- Bien - le dijo de manera retadora mientras lo veía a los ojos luego de separar sus lenguas del beso que se daban dejándolas conectadas por un puente de saliva y al mismo tiempo realizando una posición de manos para moldear su propio chakra, una posición que el rubio conocía muy bien y ya sabía lo que haría su mujer haciéndolo sonreír, - si es así como va a ser, entonces continuemos hasta que ambos nos desmoronemos por completo - era un reto, un delicioso reto pues ambos eran insaciables y podían seguir aun por horas y horas y si su mujer pensaba usar eso, entonces tal vez las horas se convertirían en días, bueno, de todas formas el estaría con ella toda la semana así que ese no era un problema.
- Te mostrare cuantos usos tiene... - conforme decía aquello la marca en la frente de su esposa desaparecía y en su lugar una extraña marca negra se formaba, una marca que el reconocía como la técnica secreta de sanación de su esposa, la primera etapa del Byakugou, el Sozo Saisei había sido activado y aquello solo le endureció la polla aun mas, ahora si que no pensaba contenerse, - la técnica definitiva de la princesa de las babosas de Konoha - verla sentada con su polla enterrada en lo profundo de su coño, con sus gigantescas tetas manando leche de sus pezones sin parar, con ese adorable sonrojo en sus mejillas, esos ojos insinuantes cargados de afecto y en ese momento de lujuria también, esa sonrisa coqueta y un tanto desafiante y con esa declaración de guerra de su parte, fue mas que suficiente para que ambos se abalanzaran sobre el otro listos para liberar tres meses de frustración por estar separados.
Salio de sus recuerdos cuando se corrió con fuerza y orinándose de placer sobre la cama que compartía con su esposo en cada ocasión, no pudo evitarlo, pero al recordar aquellos eventos ya no pudo controlarse mas y empezó a masturbarse con furia mientras en su mente repasaba cada segundo de esa ocasión tan especial.
Tal vez lo mas interesante era que el y ella no dejaron de follar como conejos durante el resto de la semana, de mas esta decir que el rubio la castigo cuando el clon que envió para pasar tiempo con su hija mientras el original se encargaba de perforar el coño de su esposa se desvaneció y a su mente llegaron sus recuerdo forzándola a revelar que la razón por la que no encontró a su pequeña niña era porque estaba en una misión y no volvería en al menos dos semanas mas, aunque por otro lado, eso le valió a los rubios para no tener que contenerse y follar a placer en cualquier rincón de la casa como antaño lo hicieran cuando eran unos recién casados o porque no en su luna de miel.
- Mmmm, nuestra luna de miel - la manera soñadora en la que lo dijo, demostraba los maravillosos recuerdos que tenía de esa fecha particular, todo mientras una vez mas empezaba a meter sus dedos en su sensible coño para volverse a masturbar con el recuerdo de su luna de miel, - en esa ocasión mi Naru-chan estaba tan nervioso, pese a que ya habíamos follado antes, estaba tan asustado, era tan inocente, tan inexperto, tan... corrompible - no pudo evitar sacar sus dedos de su coño y llevárselos a la boca para saborear sus jugos y también el semen que aun cargaba dentro de ella, los chupo como si fueran la polla de su marido ante el recuerdo de lo que hizo.
Fue en esa ocasión donde ella transformo a ese niño travieso y juguetón, en el depravado pervertido que era ahora, lo moldeo a su entero gusto para que fuera un follador natural, el hombre de sus sueños y le enseño todos los puntos débiles de una mujer, sus puntos débiles, todo para que incluso fuera capaz de hacerla correr solo con una caricia en las zonas correctas, Tsunade se encargo de corromper a su esposo y lo peor, no se arrepentía en lo mas mínimo, de hecho si tuviera la oportunidad, gustosa lo haría de nuevo.
Lo único que lamentaba de aquella ocasión era que aun no podía lactar, ya estaba investigando esa posibilidad pero aun no podía hacerlo, fue lo único que no pudo hacer con el cuando aun era solo ese lindo y corrompible niño que la amaba como madre y como mujer, lo peor era que ella lo había transformado en un amante de los pechos enormes y eso se traducía en que el solía chupar mucho sus tetas, bueno de hecho aun lo hacía, pero la diferencia estaba en que ahora ella podía amamantarlo, de hecho sus pechos dolían si no lo amamantaba a diario pues se cargaban mucho de leche, en ese sentido las ultimas dos semanas habían sido un doloroso infierno para ella que no llego a peor gracias a cierta peliazul de ojos perlados.
Daría lo que fuera por tener la oportunidad de volver a amamantar a su pequeño Naru-chan ahora que estaba en capacidad de darle su leche materna y con eso en mente se volvió a correr con fuerza al imaginar a su rubio esposo en su forma de niño alimentándose de la leche que manaba de sus ahora gigantescas tetas mientras lamía sus dedos llenos de los jugos orgásmicos de su coño y el semen de su esposo hasta dejarlos limpios y dejarse caer en la cama para descansar.
Como fuera, su mente divagaba entre los recuerdos de aquella luna de miel y recordó que fue en esa ocasión cuando uso por primera vez el sello en su frente para casos que nada tenían que ver con batallas o supervivencia, bueno al menos supervivencia por heridas pues si lo necesito cuando entendió el alcance del lívido de su esposo quien podría matarla de tanto placer en ese entonces cuando recién redescubría los placeres de ser mujer.
Lo único que la aliviaba era el hecho de que en ese entonces aun era incapaz de engendrar vida, habría frenado mucho su progreso de no ser el caso pues lo conocía, era un hombre de familia que lo habría dejado todo por ella si lo necesitaba a su lado para criar a su hijo y fue bueno que fuera así pues le permitió crecer, hacerse fuerte, cumplir sus sueños, ahora podía cuidar de verdad a su creciente familia, por que si, una semana después de que el rubio saliera en aquella misión, un chequeo medico hecho por ella misma le confirmo que de verdad estaba embarazada.
No pudo evitar llevar su mano a su vientre y acariciarlo con mimo, creyó que debería de esconder a su segundo hijo también hasta que llegar ale momento, pero pareciera como si ese niño en camino fuese a ser la señal de cambio que tanto esperaba en su vida al lado de su marido.
- Llegaste en el mejor momento de todos pequeño, ahora podremos ser una familia de verdad, tu padre, tu hermana, tu y yo, sin tener que escondernos nunca mas - le hablaba a su hijo en desarrollo con tanto amor y anhelo, su vida seguía cambiando y siempre para mejor, de eso no había duda.
Curiosamente ahora que estaba embarazada de nuevo, eso significaba que el día de su parto pondría en practica nuevamente el método de alumbramiento Senju-Uzumaki que desarrollo para su primer parto y la sola idea le hizo estremecer, dejándola muy tentada a masturbarse por tercera vez esa noche.
- No, no, debo ir a casa de Hinata-chan, ya me he retrasado lo suficiente - se reprendió a si misma cuando recordó que tenía un destino al cual acudir y que su hija la esperaba ahí, no podía pasar mas tiempo auto complaciéndose, ya tendría tiempo para eso después y no tendría que ser ella quien lo hiciera si no su esposo el encargado de tal 'misión'.
Termino de empacar lo que necesitara para aquella noche y salio de su casa presurosa para ir con su familia que la esperaba, - ademas, porque debería masturbarme cuando en casa esta Hinata-chan y juntas podemos hacernos compañía esta noche - la sola idea hizo que relamiera sus labios ansiosa de llegar por lo cual acelero el paso hasta alcanzar la residencia de Hinata la cual nada mas entrar la recibió feliz y la hizo sentir como en casa.
Encontró a su hija ya dormida jutno a Himawari en su cuarto, - Estaba muy felices de verse y jugaron hasta que se cansaron y cayeron rendidas en la sala, así que las lleve a su cuarto para que durmieran - la explicación de Hinata la hizo sonreír y avergonzarse también pues no pudo evitar preguntarse cuanto tiempo se quedo en casa masturbándose sumida en sus recuerdos que su hija ya estaba dormida siendo que cuando estaba con su hermana era muy difícil hacer dormir pues quería estar siempre jugando con la pequeña.
De repente una pequeña risita discreta la saco de sus pensamientos y vio a Hinta señalarle que la siguiera de vuelta al comedor para que comiera algo y ya sentada y mientras comía Hinata le revelo algo que de hecho ya se esperaba, - sabes, cuando las deje en la cama, nada mas las solté ellas se buscaron entre sueños y se abrazaron para seguir durmiendo, estoy segura de que lo notaste - claro que lo noto, ambas estaban abrazadas entre sí mientras dormían y no parecía que tuvieran intenciones de separarse en realidad, pero eso no era sorpresa, esas dos se amaban mucho, eran inseparables desde que Himawari nació, de hecho salvo los tres adultos, Himawari lloraba en los brazos de cualquier otra persona salvo los de su hermana, ni siquiera con Boruto dejaba de llorar demostrando el poderoso lazo que las unía y que con el tiempo solo se afianzo aun mas.
Sonrió con ternura al ver el grado de cariño que se tenían las hermanas y eso le hizo saber que los cambios por venir no las afectaría en lo mas mínimo, de hecho casi podría apostar que solo las haría mas felices el por fin poder comportarse como las hermanas que eran dentro y fuera de las paredes de su hogar.
Cuando terminaron de comer las dos mujeres se fueron a la habitación siendo la primera en prepararse la rubia, desato su cabello, limpio su boca, lavo su cuerpo y humecto su piel, no es que lo necesitara pero un poco de vanidad no le haría daño y cuando salió ataviada en una toalla sobre su cuerpo le cedió el turno a su compañera la cual repitió el proceso.
Ambas pecaban de vanidosas cuando se trataba de cuidar sus cuerpo, pero ninguna de las dos veía aquello como algo malo, especialmente por los resultados que eso demostraban sobre cierto rubio dueño de sus corazones.
Como fuera cuando la ojiperla salió del baño también ataviada solo con su toalla, decidió hablar con la rubia aunque sus ojos estaban cerrados luego del baño, se sentía libre ahora que se quitaba todo de encima para mostrarse como en realidad era.
- Crees que la aldea tome bien el que Naruto-kun tenga tal secreto, Tsunade-cha... - no pudo terminar de hablar pues cuando abrió los ojos se sonrojo de gran manera ante la vista frente a ella y que hizo palpitar no solo su corazón si no también su entrepierna.
Ahí sentada en la cama frente a ella estaba la rubia totalmente desnuda, con sus piernas abiertas dándole una buena vista de su coño y con sus tetas colgando ansiosas de ser acariciadas, incluso podía ver leche saliendo de sus pezones y como si fuera poco la rubia le sonreía de manera sugerente mientras en una de sus manos sostenía un consolador doble muy conocido por ella pues era de las dimensiones de su esposo y era el que siempre usaban para follarse la una a la otra cuando su esposo no estaba.
- No te preocupes Hinata-chan, nuestro esposo sabe lo que hace - sonreía con suficiencia al ver como la mujer frente a ella se había quedado estática con su mirada fija en sus tetas y en su coño, - ahora deja de preocuparte por eso y ven aquí, aun tengo ganas de ti y quiero que me sacies esta noche - no era una sugerencia, era una orden, pese a todo el sexo que tuvo ese día, pese a que se había masturbado previamente, de nuevo estaba caliente, su esposo lo dijo, ella era una guarra ninfomana y en este momento esa guarra ninfomana y depravada quería jugar con su amada peliazul.
La ojiperla solo trago duro antes de sonreír con lujuria y con sus ojos ensombrecidos por el deseo y parada donde estaba se retiro la tolla que dejo caer al piso revelando su gloriosa desnudez a la mujer frente a ella, antes de empezar a avanzar hacia ella insinuante como una fiera a punto de abalanzarse sobre su presa, si, pocos conocían la verdadera naturaleza de Hinata escondida bajo esa apariencia tímida y mojigata, ella era una de las pocas que sabía que Hinata de hecho era igual que ella, una puta en celo viciosa y degenerada cuando su interruptor se encendía.
De hecho en ese momento mientra vía acercarse a Hinata recordó que durante la semana que paso con el rubio donde quedo embarazada por segunda vez, en algún momento su esposo le sugirió traer a Hinata para jugar con ellos, algo a lo que ella respondió con un puchero apretando la polla de su marido mas duro en su coño mientras estrujaba con fuerza sus bolas molesta.
No tenía nada en contra de la ojiperla, de hecho la amaba mucho y el sexo con ella se sentía increíble, en otras circunstancias encantada ella misma habría traído a Hinata para jugar con ellos, pero ahora se estaba permitiendo ser egoísta, no había estado con su esposo por tres meses y ahora quería todo el semen que trajera en las bolas solo para ella, por lo cual no permitiría que nadie mas estuviera ahí, solo ellos dos.
Ahora, viendo el lujurioso cuerpo que la mujer escondía del mundo acercarsele, se pregunto si haberse negado a esa sugerencia fue realmente una buena idea en ese momento, aunque dejo de pensar en ello cuando la tuvo enfrente y ella se inclino para besarse, un segundo después ambas estaban acostadas en la cama desnudas y con sus piernas entrecruzadas mientras continuaban besándose y dejando a sus pechos besarse entre ellos también, sintiendo la dureza de los pechos de la otra sobre la cálida y suave carne de sus propias y enormes mamas.
- Preparate Hinata-chan, no creo que vallamos a dormir esta noche - fue la advertencia hecha por la rubia a su compañera luego de que el beso terminara y vio en los ojos de la peliazul el deso consumiéndola, algo que ella entendía muy bien.
De pronto vio como la chica tomaba de su mano el enorme consolador doble para lamer toda su longitud de punta punta y luego meterse la mitad del mismo en la boca antes de sacarlo y sonreirle perversamente, - que curioso, pensaba decirte justo lo mismo Tsunade-chan, espero que estés preparada para responsabilizarte de desatar mi lado juguetón - y luego de eso se volvieron a besar antes de iniciar una noche de pasión lésbica.
Por suerte la rubia había aprovechado la entrada de su hermana al baño para colocar sellos de silencio en la habitación, así sin importar canto chillaran como cerdas por el placer, nadie las oiría, de lo contrario estaba segura de que sus pequeñas terminarían traumadas, ahora con la total seguridad de que sus pecaminosos actos se mantendrían en la ignorancia de los demás residentes del hogar dejaron salir la lujuria que ya las desbordaba.
Mientras tanto en el hospital de la hoja, en el cuarto del rubio el cual se encontraba dormido, los inquilinos dentro de el estaban todo menos descansando.
- Muy bien, creo que es hora de empezar - Kokuo fue quien hablo primero, siendo el mas pragmático de todos y el que al parecer sería el líder en lo que estaban por hacer.
- No creo que sea una buena idea, nos meteremos en problemas - por sorprendente que parezca era Kurama quien intentaba ser la voz de la razón en ese momento, aunque se podía notar cierta incomodidad o incluso miedo en su tono de voz, algo que no paso desapercibido por sus hermanos.
- Espera, no me digas que tienes miedo Kurama, tu de entre todos nosotros - esta vez fue el turno de Isobu de hablar o mas concretamente de burlarse de su hermano el cual lo miro de manera asesina, casi advirtiéndole que midiera sus palabras no fuera que terminara sufriendo las consecuencias de seguir hablando de temas que no entendía.
- No seas ridículo, no es miedo lo que siento, es preocupación, para que todo salga bien no podemos llamar la atención y eso es justamente lo que haremos si decidimos ejecutar un cambio como ese sobre el - su argumento tenía su merito, pero no era solo eso lo que le preocupaba al zorro, sin embargo, ni muerto les diría a sus hermanos que no quería que el rubio lo castigara entregándolo al par de engendros femeninos en la aldea que tenía por hijas, ya paso por eso una vez y no tenía intención de repetirlo.
- Entiendo que esto te preocupe, pero, ¿qué acaso no quieres salvar la vida de tu Jinchuriki? - una vez mas fue el turno de Kokuo de hablar haciendo que su hermano se debatiera internamente sobre como responder a eso sin revelar sus propios intereses de auto preservar su orgullo, - si no hacemos esto, es muy probable que Naruto no sobreviva y tu lo sabes - se estaba quedando sin argumentos, porque era muy cierto, si no hacían nada posiblemente el chico no soportaría la carga y perecería.
- Ya viste lo que paso cuando llego a la aldea, se desmayo de inmediato, por petición tuya retrasamos esto hasta que se recuperara lo suficiente y ya lo hizo, es hora de proceder - que Isobu se pusiera del lado de su hermano no facilitaba las cosas, se sentía acorralado, especialmente porque sabía que tenían razón, el rubio quisiera admitirlo o no, se había hecho alguien importante para el pese a sus estupideces y lo incomodo que lo ponía en ocasiones, era s amigo y no quería que muriera por su culpa, pero aun tenía dudas.
- Debes decidir Kurama, si no hacemos esto ahora, quizás luego sea demasiado tarde - era plenamente consciente de ello, no necesitaba que Kokuo se lo recordara, pero sabía que eso acabaría mal, al menos para el, - entonces, ¿que decides Kurama? - pese a que pensaba en una solución no perjudicial para el no lograba encontrarla, así que resignado se vio forzado a aceptar.
- Esta bien, hagamoslo, pero se los aseguro, ese tonto se va a enfurecer con nosotros - termino cediendo y en su voz se denotaba el cansancio y la resignación de parte del mas fuerte de todos los nueve biju, pero no tenía de otra, - al menso conservemos algunas partes de su actual yo, tal vez eso mengue su ira cuando se de cuenta de lo que hicimos - el tenía muy claro que partes salvar de su actual forma, de hecho tal vez incluso las mejoraría, haría lo que fuera con tal de evitar que ese idiota la tomara con el o al menos solo con el.
"Bien, si así están las cosas, me asegurare de salvar mi pellejo primero y si me tengo que hundir, ustedes se vienen conmigo" fue el pensamiento aislado que tuvo Kurama asegurándose de que sus hermanos no pudieran oírlo mientras los tres se ponían en posición y cerraban los ojos para iniciar con aquello que tenían planeado hacer para salvar la integridad del rubio que les tendió la mano.
Cerraron los ojos para concentrarse y entonces de ellos empezó a emanar su chakra, creando resonancia entre los tres antes de que todo en el interior de Naruto comenzara a brillar con fuerza prueba de que lo que sea que estuvieran haciendo comenzaba a funcionar.
El chakra de los tres biju pronto empezó a correr por toda la red de chakra del actual líder de la aldea de la hoja y empezó a hacer efecto sobre el, liberando las peculiares y únicas habilidades en el caso de cada uno de ellos empezando a afectar gradualmente al hombre que dormía ignorante de lo que ocurría en su interior a causa de sus tres inquilinos.
Pronto su cuerpo empezó a expulsar ingentes cantidades de chakra rojizo proveniente de los tres bijus y antes de darse cuenta toda la habitación estaba invadida por aquel chakra, mientras tanto el rubio aun dormido se encontraba flotando sobre su cama mientras los efectos de lo que estaban haciendo los biju empezaban a manifestarse en el.
Y entonces tan rápido como se manifestó tal evento este desaparecido y todo el chakra rojo que envolvía el lugar regreso al interior del rubio que despreocupado seguía durmiendo sin saber lo que acababa de ocurrir y que no notaría hasta despertar a la mañana siguiente.
"Aun creo que esto fue mala idea, pero ya no vale la pena llorar sobre la leche derramada, lo hecho hecho esta, solo espero que se lo tome mejor de lo que creo", se dijo mentalmente el zorro cuando terminaron el proceso antes de recostarse con la intención de dormir, algo le decía que después de esto poco tiempo tendría para dormir de nuevo.
"No te preocupes tanto Kurama, todo saldrá bien, tu Jinchuriki lo entenderá y sobre sus mujeres podemos hacer algo parecido si es necesario", como siempre Kokuo parecía creer que todo se arreglaría fácilmente, a veces eso le exasperaba de el, pero quizás un trato con esas mujeres si fuera buena idea, al menos eso podría reducir su condena a manos del rubio o eso esperaba.
"Si, deja de ser tan cobarde Kurama, por los recuerdos que vimos de tu contenedor y la historia de esa rubia de pechos enormes estoy seguro de que todas agradecerán esto, así que, deja de quejarte tanto", por otro lado su hermano Isobu no perdía la oportunidad de fastidiarlo, bueno al menos no era ese estúpido tanuki de Shukaku.
"Tsk, idiota", fue lo ultimo que comento Kurama en sus pensamientos antes de cortar la conexión mental con sus hermanos e irse a dormir, mañana sería un día largo y confuso y ciertamente no sabía que le deparaba el despertar de su amigo, así que mejor aprovechar esa ultima noche de tranquilidad y dormir algo que al parecer era un pensamiento que compartía con sus hermanos.
Mientras tanto ajeno a todo eso, el rubio seguía durmiendo, soñando con sus mujeres, su familia y su felicidad, pero a partir del día siguiente las cosas no serían iguales y a nivel de su vida personal, no sabía si eso era o muy bueno o... muy malo.
-CONTINUARA-
Bueno, aquí el nuevo y ultimo capitulo sobre el pasado de los rubios, que como dije antes se centraría ya en la época mas reciente de la vida de esta peculiar pareja, una vez mas siento que le exagere en cuanto a la extensión con un total de mas de 29,000 palabras, nada mal en realidad, espero que les guste y en particular que piensan sobre el nuevo embarazo de Tsunade, el cual por cierto aun no sabe Naruto, bueno mas allá de lo que le dijo Tsunade mientras la inseminaba, solo falta confirmarselo.
Como verán la relación de los hermanos mayores es como se esperaba de dos hermanos de edades similares, competitivos a mas no poder, no me malentiendan, se quieren mucho, pero dada su edad lo primordial para ambos es demostrar quien es el mejor, aunque... como que se les esta pasando la mano en su competencia.
En cuanto a lo que paso sobre el final me gustaría saber que creen que paso y porque parece que Kurama teme a las hijas de Naruto, ademas de que como verán al parecer Tsunade se fue de bocona en un momento de debilidad etílica y al menos dos personas saben sobre su secreto, una amenazada para que no abra la boca y otra que recurrió al chantaje, ahora al parecer Naruto resolvió ese problema pro ¿como?, eso es lo que falta saber.
Como sea, a partir de ahora se irán revelando mas y mas secretos, desde ya les digo, que no solo Naruto tiene sus secretos, quienes mas pueden tenerlos y que implicaciones pueden tener estos secretos, esa es la sorpresa que pienso mantener hasta que sea el momento, hasta entonces, me gustaría leer como se queman el coco tratando de descifrar cuales son los posibles secretos y quienes son los poseedores de los mismos.
Ahora si, como ya saben, cualquier comentario, queja, reclamo, alago o lo que sea déjenmelo en los reviews que son mi salario por el tempo invertido en la creación de estas historias.
Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior
rudycuc
Quiero dejar lo mas detalladas las escenas, que casi puedas ver sus reacciones en el momento que esta ocurriendo un evento, trato en lo posible de no escribir por escribir, porque de lo contrario la historia saldría mal y leerla terminaría siendo mas una bazofia que otra cosa que cansa los ojos tratar de entender, créeme, ya me he topado con historias así y eso nunca sale bien. Paciencia mi joven padawan (si, soy fan de Star Wars, bueno al menos de las seis primeras películas), hay secretos esperando por ser revelados, muchos son de Naruto y su familia, pero otros mas ni el mismo Naruto los conoce, así que sorpresas hay para rato.
Me alegra que el capitulo te gustara y espero que también disfrutaras de este.
El angel de la oscuridad
Yo no dije que Tsunade se follara a Shizune y Anko, que la falta de información se preste para que tu entiendas eso ya es cosa tuya marrano-kun, ademas, como esperarías que se Naruto se las folle si una esta aterrada de su maestra y la otra lo estaba chantajeando, no son precisamente los escenarios ideales para llevárselas a la cama precisamente XD, como sea, e alegra que te gustara el capitulo y espero disfrutes este también, ya sea por la trama o por lo que de verdad te interesa, es decir ver como las chicas se abren de piernas ansiosas de que su marido les perfore las entrañas a pollazos.
Elchabon
Gracias me alegro que te gustara.
Bueno quería precisamente eso, una relación donde ambos se amaran pero las dudas y los miedos de ella la alejaran luego de ciertos eventos, parece que logre ese efecto que deseaba. Como bien dices, no quería una relación que nada mas se casaron y desde entonces era una cama de flores con nubes de algodón de azucar, si no algo mas real, como una pareja que sufre hasta que logra superar sus problemas.
Trate de que la pareja se viera envuelta en los eventos del canon, como el miedo a la muerte los alejo en determinado momento y luego como los vuelve a unir y claro esta, los efectos de llevar una relación ya por mucho tiempo como altera algunas nociones del canon también, vamos que trato de darle sentido a todo para que se mueva dentro del canon pero al mismo tiempo muy original a su modo.
Hinata tenía una resolución fija, quería estar con Naruto sin importar que, a la larga la benefició tener una hermana de harem, de lo contrario no soportaría el ímpetu sexual de su marido creo yo. Bueno, depende de que tan buen final resulte que a Shizune la amenace de muerte su maestra y Anko quien sabe que le harán por el chistecito del chantaje. Si, Anko del final de la historia, ni siquiera tiene una justificación plausible que explique porque ese descuido, Shizune, del otro mudo me imagino te refieres a ese mundo Tsukuyomi donde era una pechugona o algo así?, igual razón no te falta en que les falta un buen hombre. Obviamente merecen mas, pero el que pasara con ellas en esta historia, eso por ahora no te lo puedo revelar. Hay mucho por verse todavía, en cuanto a secretos, mujeres y demás, tendrás que esperar para ver que paso con muchas mujeres en esta historia.
Tratare de mantener la calidad de la historia, así que espero continúes apoyándola.
Espero el capitulo nuevo te haya gustado también y feliz año tambien, muy demorado y todo pero vale.
Saludos.
chisa192811
Bueno espero que estés bien, no quiero cargar con un muerto por hemorragia nasal por exceso de rikura XD, como sea, quise probar en ese momento una Tsunade totalmente desatada luego de tres años sin verse, por eso que prácticamente le restregara su empapado coño por la cara a su esposo, luego esta claro, el hambre que traía encima que la hizo querer tener tantas vergas de Naruto como pudiera soportar (considerando que te esperabas esto desde hace rato espero que me haya salido bien), la lactancia natural de la rubia, esta ultima seré honesto, no pude evitar imaginarme que con tremendas tetas Tsunade no lactara aun sin estar embarazada, simplemente no puedo imaginármelo (si, Chisato también lacta pese a no estar embarazada, es curioso, siempre entre mas pechugona sea una MILF mas alta es la posibilidad de que lacte), en fin, la de guarrerías que hicieron tras tres años y por lo que pudiste ver, es mas que suficiente tres meses para que ambos enloquezcan. La parte del sexo con una embarazada Tsunade simplemente no pude resistirme a poner esa imagen, una Tsunade con el vientre abultado por el embarazo mientras su marido la 'alimenta' con u buen batido alto en proteínas XD. y eso que no fue la única, recordemos que ahí también estaba Hinata esperando por su turno sentada en un charco de sus propios jugos. En la variedad esta el placer, trato de que cada escena de sexo sea única y particular, para que de esa manera no se sienta como que siempre es lo mismo, venga que en una relación real, caer en la monotonía es peligroso y aburridor.
Trate de plasmar a una Tsunade totalmente vencida por el placer, donde todo rastro de racionalidad se había perdido y solo quedara la mujer enamorada y hambrienta de sexo que se sentía luego de tanto tiempo sin su esposo, por eso el rostro de desastre que se cargaba la rubia, es decir una mezcla de saliva, mocos, semen y lagrimas mientras el rubio la mataba de placer.
Esa era la parte que mas me importaba plasmar, demostrar que pese a lo mucho que se amaban, en cierta forma el fantasma de la duda persistia al menos en uno de ellos, bien lo dijiste, un matrimonio real no es que todo valla miel sobre hojuelas todo el tiempo y en este en particular, habían muchos factores que lo podían condenar al fracaso, por eso quise trabajar esa parte de la relación en especifico, obviamente para Tsunade su mayor dolor era la edad, aunque como se dijo, si es lo suficientemente maduro para matar entonces también lo es para casarse si así lo desea, lo que mas la atormentaba era ese detalle de que tarde o temprano su esposo le pediría hijos y ella no se veía en capacidad para matar esa ilusión, por eso temía a esa verdad escondida y eso es lo que provoca sus celos de Hinata en un principio, su juventud y salud la hacían apta para darle hijos a su esposo pero la realidad era que siempre sentiría celos de la Hyuga por poder hacer algo que ella no, digamos que fue un capitulo donde el drama estaba muy presente pese a todo el sexo que se plasmo en el mismo.
No se si se puede considerar infidelidad, digo aun no se sabe exactamente que paso ni como terminaron desnudas las tres en la misma cama, solo se sabe que Tsunade abrió la boca mas de la cuenta producto de su borrachera y nada mas, sin embargo, aun si algo ocurrió y no digo que ocurriera, ¿se puede considerar infidelidad un trió de tijeras? La idea es obviamente darle intriga a la historia, vamos que hasta el titulo lo dice, hay secretos, los secretos causan intriga y la intriga es emocionante al ser un camino incierto frente a uno, supongo que algunas dudas te habré resuelto y otras mas te habré sembrado, aun así espero que te gustara este capítulo también. Retomando el tema, hasta donde Tsunade supone, en medio de u ebriedad les vomito encima y por eso el que estaban en su cama con ella y todas desnudas, solo Shizune y Anko saben que pasó y al menos la primera no esta mucho por la labro de decirlo por la veguenza.
Tengo planes para ellas, particularmente porque creo que muchos esperan saber que fue lo que paso en esa noche, aunque por alguna razon todos ya dan por hecho que esas tres se acostaron y no precisamente para dormir, así que no te preocupes por eso. Mi intención es hacerles justicia en esta historia, porque vamos, en Boruto el dibujante lo único que mostró es el desprecio que tiene por muchos personajes, tirarse así a la Hinata MILF que como ya viste cuando esta a solas con su esposo y amante se transforma en otra versión de ella, una mas lasciva y coqueta, ya abordare eso mas adelante sobre la segunda mas pechugona de la aldea tras Tsunade, arruinar a la sexy Kurenai y engordar de esa manera tan bestia a la erótica de Anko, casi me hace llorar, así que aquí modificare y reparare muchos de esos que a mis ojos considero errores, ademas Mei digamos que se salvo por el simple hecho de que para Boruto no ha tenido trascendencia su participación,de lo contrario muy seguramente también la arruinarían. Ino pues como que ya fue suficiente castigo el baboso con el que se casó como para que ademas arruinara su físico y Sakura, bueno ella desde el principio estaba arruinada, ya mas bajo no podía caer aunque quisiera.
Las lunas de miel, las dejare para otro momento, pero como ya viste, deje un pequeño aperitivo que revela lo que fue la luna de miel de Naruto y Tsunade, de hecho deje por ahí uno que otro detalle importante sobre muchas cosas, ya cada quien sera el responsable de identificarlos, lo único que te puedo decir es que tanto Tsunade como Hinata, lo que se refiere a guarrerias, no se contuvieron en lo mas mínimo y por cierto se acercan las bodas de plata de Tsunade y Naruto, así que ya te imaginaras lo que va a pasar.
Hay muchas cosas que faltan por mostrar, muchos fetiches y experimentos sexuales, de por si estoy seguro muchos se preguntan y me preguntaran que es eso del método de parto Senju-Uzumaki, así que como te darás cuenta hay fetiches para rato.
Quien asegura que no ha pasado, Tsunade se vuelve una temblorosa gelatina en manos de su esposo, así que si ella acaba bañada en la leche de su esposo, porque su esposo no va a acabar bañado en sus jugos, mas si el es el que provoca ese estado en ella.
