Parte dos
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Día: ¿?
De algún modo me las arreglé para volver a casa sin descomponerme en el camino. No sé qué expresión tendría mi cara para que mi hermana se mantuviese callada, pero creo que fue lo único bueno que ocurrió ese día.
Día: ¿?
Lo único que quiero es volver a mi cama a dormir, es sorprendentemente fácil lo rápido que consigo conciliar el sueño, solo un poco de agua y volveré al único lugar en el cual no debo pensar, ni planear nada, ni sentir.
¿Para qué querría estar despierta si lo he perdido todo por mi propia mano?
Un estúpido pedazo de papel con una nebulosa fantasía de virilidad es todo lo que me queda en lugar de familia.
El ideal que parecía tan poético y digno de cualquier samurái es tan solo una burla cruel para un abandono glorificado.
¿De qué me servirá encontrar a mi hijo convertido en un ideal si será un extraño ante mis ojos?
Y para el caso: ¿Qué es un hombre entre los hombres?
Soy una completa idiota.
Día: ¿?
Tal vez esa mujer repugnante del parque no estaba equivocada y Genma simplemente me arrojó de su vida. Posiblemente no valía ni como esposa ni como madre.
¿De qué me sirve despertar si todos mis errores se burlan con crueldad de mí?
Tal vez sea mejor no despertar más.
Y así tener paz…
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Día ¿?
—¡Ya la encontré, Hiroshi! ¡Ven rápido!
—¡Por todos los kamis!, ¿qué le pasó en los pies?
—Ayúdame a levantarla— shhh ya estoy aquí hermana, estoy aquí.
—¿Debemos ir al hospital?
—No, las heridas de sus pies aunque aparatosas no son profundas. Debió ser por culpa de todos los vidrios rotos. Necesitamos atender eso y la deshidratación que tiene. Sujétala de los hombros para sentarla en esa silla. De ahí la moveremos al baño.
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—¿Kyone?
—Sí, tu hermanita en persona. Hola, Doka-chan.
—Viniste.
—Siempre, hermanita.
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Día ¿?
—No veo rastros de su esposo ni de mi sobrino, amor.
—Sabía que esa basura humana con la que se casó le haría daño, Hiroshi. Tarde o temprano sucedería, pero parecía tan animada antes de esa llamada telefónica y la última vez que hablamos no dejaba de hablar sobre sus planes para visitar el templo en año nuevo. Creí que solo era una disputa de casados, creí que no me correspondía interferir. Por suerte hice caso de mi presentimiento o tendríamos un dilema mucho más grave.
—Nodoka necesita cuidados en ese estado tan frágil. ¿La llevamos a casa?
—No serviría. En cuanto estuviese más repuesta fingiría que todo está bajo control y escaparía. Mi padre le grabó con fuego las normas sociales y el hecho de mantener las apariencias. Nodoka siempre fue así: se lo guardaba todo y mantenía una impecable fachada para el mundo aunque estuviese sufriendo por dentro.
—En ese caso debemos mudarnos con ella por un tiempo.
—Podría funcionar, pero mi hermana podría malinterpretarlo como caridad o lástima. Creo que es mejor que solo yo venga de visita. La hermanita menor pidiendo ayuda por su próximo hijo es más discreto para los curiosos y le da a Nodoka una mejor «razón» para tenerme cerca.
—Es un buen plan, pero voy a extrañarte en casa.
—Lamento imponerte mis deseos egoístas, anata. Pero mi hermana soportó toda la carga en casa para que yo pudiera ser libre… y conocerte. Es mi turno para ayudarla.
—Escucho movimiento arriba.
—En ese caso es momento de poner en marcha esta idea.
Día: ¿?
Despertar arropada por una manta con aroma a vainilla, es una sorpresa curiosa. En especial por mi capricho personal por la lavanda. Esa suave fragancia desconocida es mi primera pista de que no me encuentro sola en casa. Cuando retiro las mantas de mi persona me descubro en mi ropa de dormir limpia.
Otro detalle nuevo, no recuerdo haberme cambiado o colocar el futón en el suelo.
Cuando me pongo de pie una pequeña punzada de dolor me hace mirar hacia el suelo de inmediato.
Mis pies están vendados.
Eso libera una penosa colección de imágenes y recuerdos. Pero casi al final de ellos vienen algunas memorias más agradables con la voz de mi hermana Kyone calmando mis pensamientos más cortantes. No recuerdo todo, pero debo hacer un control de daños, si ella está aquí quiere decir que he fallado al mantener mis asuntos personales dentro de mi hogar.
Me siento agotada, pero mucho más enfocada que antes.
Ya me he colocado a mi misma en un escenario indigno del que no recuerdo mucho, debo recuperar el control de la situación lo más pronto posible
Con más lentitud de la que quisiera me preparo para enfrentar a mi visita.
Esperaba reproches por mi conducta o palabras azucaradas, pero no me preparé para una hermana embarazada.
Kyone ha pedido quedarse en mi hogar mientras su esposo se encuentra en América por trabajo. Ninguno de los dos ha mencionado mi situación previa y con algo de esfuerzo casi puedo imaginar que ambos llegaron a mi hogar por ese motivo y no otro.
Casi.
Día: ¿?
Tener a mi energética hermana dando vueltas por la casa es refrescante, en cuanto pueda le prepararé algunos de sus platillos favoritos
Día: 404
De cierta manera creo que Kyone está disfrutando un poco esta situación. La pequeña sin duda se divierte al darme órdenes sobre las comidas saludables y nuestras clases improvisadas de Taichí en casa. Mi intento de retomar el control al mencionarle las visitas al médico tuvo un curioso revés cuando me indicó que ambas visitaríamos el hospital.
—Debemos mantenernos en la mejor forma física y mental, hermanita.
Aunque ha mostrado un exquisito cuidado al no mencionar la forma en que me encontró o el paradero de mi esposo e hijo, no me va a dejar escapar o negar el problema de fondo.
Los ojos color zafiro de mi hermana tienen el mismo brillo feroz que al momento de informarle a mi padre que: primero sería un médico y luego una esposa. Con un suspiro admito que debo buscar ayuda.
—Iremos a buscar algún especialista, para ambas—le digo a Kyone y como una curiosa broma agrego—: ¿en qué momento te convertiste en la hermana mayor?
Y como si hubiese ganado alguna batalla desconocida me responde con su actitud de siempre:
—No te preocupes, Doka. Te devolveré el puesto cuando estés lista.
Día: 409
No sé qué es lo que esperaba al visitar a un especialista de la mente, pero sin duda la doctora Noda no es nada que hubiese imaginado.
Y mucho menos que mi primer día de terapia fuera en un acuario.
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—Un cambio de ambiente para nuestras sesiones es lo más adecuado. Mi consultorio sin duda te pone tensa y debemos tener cierta libertad para hablar.
—Pero, ¿Por qué un acuario?
—Bueno, es menos llamativo que visites una tienda especializada para iniciar tu propio acuario en casa que ir a la clínica. Puedes venir regularmente por alimento o algunos adornos para tu nueva afición… y podremos charlar mientras escoges entre un cofre de tesoro o un barquito hundido. Puedes llevar y traer los productos sin necesidad de comprarlos. Eso te ayudará con las apariencias que cuidas tanto.
—Lamento las molestias.
—Para nada, Nodoka. También es un cambio de escenario para mí. Tengo un paciente con el que me reúno en el parque mientras fingimos jugar ajedrez. Cada persona se cura mejor en un ambiente diferente.
—¿Curar?
—Sí, Nodoka. Trabajaremos juntas para que esa mirada opaca se llene de luz otra vez.
—Eso me gustaría.
Y mejorar es algo que realmente quiero.
Día: 411
Le he contado a mi hermana la causa de la partida de Genma y Ranma de mi hogar. Sé que ella no comprende del todo mis motivos, pero los acepta. La doctora Noda ha insistido en que es poco saludable el encapsular todos mis asuntos, debo usar mi criterio para compartir algunas situaciones en mi vida.
Al paso de las sesiones trato de incorporar algunas de sus ideas a mi vida:
«—Nuestras experiencias y aprendizajes no son un asunto inerte como si fuera un destino grabado en piedra. Son asuntos vivos y como tal cambian, maduran e incluso se marchitan.»
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¿Puede ser un pacto de honor una situación firme y a la vez cambiante?
La doctora insiste en que es muy posible, pero debo descubrir por mi misma la forma de ajustarlo sin que pierda su esencia. Otro aspecto en el que no deja de insistir es el hecho de que debo tener claridad en mis objetivos personales, otros tal vez no los entiendan, pero deben ser claros para mí.
Compré una libreta para definir con claridad la idea: hombre entre los hombres.
Si mis fantasías idiotas no sirven debo pulir un nuevo concepto por mí misma y para mi hijo.
Día: 459
Tengo que admitir que el plan de mi hermana para mi primera carta a Genma es muy… imaginativo.
Usar el reverso de una copia de nuestro contrato para escribir mis cartas, le dará en qué pensar.
Y algo para temer.
Siento una buena cantidad de satisfacción al imaginar a mi esposo en constante pensamiento de lo que pasará si no cumple su parte de nuestro acuerdo.
Fue positivo el compartir mi situación con Kyone.
La carga no ha disminuido, pero el saber que puedo contar con la ágil mente de mi hermana para apoyarme es agradable.
Día: 459
Me he repetido mentalmente tantas ocasiones las palabras de la doctora que las memoricé:
«Concentrarse en el éxito de un plan ayuda a mantener el enfoque, es útil para no decaer o renunciar, pero considerar uno o más planes de respaldo también es importante, ya que si solo piensas en una victoria total sin una salida o puerta trasera no sabrás qué hacer si el plan falla.»
Nunca consideré que mi plan fallase, aplazarlo sí, negociar sí o incluso imponer para tener éxito. Pero no tenía en mente un fracaso tan rotundo para recuperar a mi errante familia.
Lo cual me deja con un par de preguntas:
¿Cuál es mi «puerta trasera» si el plan de hacer a mi hijo un hombre entre los hombres falla? ¿Qué hacer con mi vida si ellos nunca vuelven?
Día: 468
Tengo que admitir mi falta de ideas para crear una ruta alterna si el pacto con Genma fracasa de forma inesperada. Ahora ya tengo una serie de requisitos para el asunto: «hombre entre los hombres». Pero todo se derrumbaría si de ese viaje de entrenamiento solo vuelve uno de ellos.
¿Cuál sería el camino a seguir si solo vuelve Ranma?
¿Qué hacer si Genma regresa sin mi niño?
«Necesitas expandirte, tener intereses diversos y probar cosas diferentes para darte cuenta de otras opciones si tu plan principal falla.»
Ni pensé (de nuevo) en lo que debo hacer si me convierto en viuda o mi hijo llegase a morir.
No tengo idea de por donde comenzar a buscar.
Día: 470
La salida de compras con Kyone tuvo un giro inesperado. Mi experiencia en compras infantiles ha demostrado ser útil. Por ejemplo: los diseños llamativos para biberones de mi hermana compiten contra algunas opciones más clásicas de mi parte, al final mis argumentos son considerados y aprobados.
Kyone es práctica en sus asuntos profesionales, pero se deja llevar con la facilidad de una adolecente en asuntos de apariencia y moda.
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—Los colores neutros y el algodón son tu mejor opción en mantas para dormir.
—Pero son tan aburridos, Doka-chan. ¡Mira estos otros con la figura de Doraemón!
—El diseño es lindo, sin embargo la tela como puedes sentir es más delgada.
—Hmp, eres tan aburrida.
—¿Prefieres un bebé lindo y con frío o uno «aburrido» y cálido?
—Bien, pon tres de los aburridos en el cesto, pero si encuentro mantas de buena tela y lindas dejaremos esas. ¿De acuerdo?
—Desde luego, Kyone.
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Nada en nuestros asuntos domésticos me pareció inusual o llamativo. Pero una de las dependientas se acercó a mí con una propuesta de trabajo.
No para trabajar en la tienda, sino para ser…
Día: 472
El próximo regreso de mi hermano en ley me ha dado cierto impulso para investigar la oferta laboral. Kyone no permanecerá por siempre en mi hogar y aunque es tentador no puedo imponer mi presencia en su hogar con un bebé en camino. La idea de SOLAMENTE permanecer aguardando en mi hogar mientras Genma regresa me molesta. Creo que ese tipo de espera me convertiría en una persona horrible si no se cumplen mis deseos de manera exacta y con la idea original de «hombre entre hombres» siendo tan imprecisa, cumplir el acuerdo sería imposible para Ranma.
Mi vida como esposa y madre ha sido pospuesta, pero mis pláticas con la doctora Noda me han recordado que además de esas dos facetas de mi vida también soy mi propia persona.
Nodoka Saotome no necesita un trabajo, no requiere un trabajo, ella quiere un trabajo. Una actividad productiva y honorable que me permita tener nuevas experiencias de vida fuera de mi hogar es algo que deseo. Me ayudará a definir y mejorar como persona además de precisar y nutrir mi idea de: hombre entre los hombres.
No espero que la oferta laboral sea un trabajo propio para una mujer casada pese a las entusiastas palabras de la mujer que recomienda la vacante. Tal vez sea una de esas labores de mesera en la que se pide usar algún disfraz, pero el simple hecho de ir a confirmarlo me entusiasma. No deseo ser solo una pieza decorativa acumulando polvo en mi propia casa a la espera de que mi vida se reactive.
Estoy viva y voy a moverme de nuevo, sean experiencias buenas o malas las experimentaré.
Mi hermana parece tan animada por mi perspectiva de salir de casa que me ayuda a maquillarme para la entrevista.
Día: 473
Kyone está de buen humor ante mi contratación, pero estoy teniendo algunas dificultades al explicarle la naturaleza del trabajo.
Para ser franca yo misma aún no lo creo del todo.
—¿Es un trabajo legítimo, cierto?
—Lo es.
—¿Con un salario por nómina, prestaciones y todas las garantías?
—Sí.
—Bueno, Doka. Me resulta un poco difícil de creer. Me estás diciendo que te pagarán por ir a comer en restaurantes, ver funciones de cine y comprar ropa en tiendas departamentales.
—Sí, esas son parte de mis funciones.
—Se sigue escuchando como uno de esos fraudes laborales en los que caen los adolecentes o un truco para unirse a un culto extraño.
—Yo también tuve mis reservas al inicio, pero tan lindo como imaginas mi trabajo tu idea no es del todo exacta. Haré todas esas actividades, sin embargo no elegiré los menús ni los lugares de comida, no serán funciones de cine que quiera ver o ropa para mi uso personal o regalos. Es un trabajo serio, incluso bajo esa cubierta inusual.
—Oh. Ya veo la trampa. ¿Me repites el nombre de ese oasis laboral de nuevo?
—Comprador disfrazado.
—Tienes que admitir que es un trabajo peculiar, casi parece hecho a tu medida.
—¿Qué quieres decir con: a tu medida?
—Nada, Doka. Nada.
—Kyoooneee~.
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Aunque nunca lo admitiré en voz alta, mi hermana tenía razón. Era un trabajo bastante excéntrico y muy adecuado para lo que estaba buscando. No era una labor tenue como trabajar medio tiempo en una tienda de conveniencia o una tradicional como asistente en una tienda de kimonos. Ese tipo de actividades eran adecuadas para «Nodoka-esposa» o «Nodoka-madre».
Pero mientras mi familia volvía yo sería: Nodoka Saotome, la mujer.
Día: 483
Entrenarse para «pretender» fue interesante. Se me dijo que debía asumir un «personaje» para varios de mis objetivos. Desde una esposa tradicional, una mujer impertinente de negocios, una temerosa dama llegada del campo e incluso una ruidosa clienta con pocos modales. Casi toda máscara era válida para lograr el objetivo.
Descubrir cómo se comportaban los empleados realmente y no cómo fingían ser ante un cliente con dinero.
La idea también es útil para mi libreta de hombre entre los hombres. Mi Ranma no debe ser un hipócrita fingiendo honor, pero escapando ante los problemas, él puede usar cualquier «máscara» para esconder su carácter honorable, pero al final debe ser responsable con sus obligaciones.
Me siento un tanto nerviosa por mi primer día de trabajo «real» y aunque tendré un acompañante no puedo dejar de estar alerta por lo que vendrá.
Día: 484
El día laboral fue mucho más tranquilo de lo que esperaba. En el primer lugar compramos un par de bicicletas semi profesionales. Mi pareja de trabajo, resultó ser una jovencita universitaria en apariencia pero una veterana en la empresa.
Mi falta de experiencia fue usada con astucia por mi compañera y al final «compramos» dos buenos equipos además de verificar el entrenamiento de los vendedores.
Para la segunda labor fui sola a un local de comida extranjera. Los alimentos se sentían tan extraños en mi paladar como el dejar mi ropa tradicional por atuendos más simples. Al final el servicio fue lento, pero cuidadoso.
En casa me esperaba mi hermana casi rebotando de curiosidad. Con calma y un agradable té recapitulé el día para ella.
Y entre tantas experiencias nuevas no hubo mucho tiempo para la nostalgia.
Día: 489
Redactar informes es la parte más tediosa de mis nuevas labores, pero he descubierto que salir de forma regular no es tan extraño como imaginaba.
Día: 522
He gastado buena parte de mi salario en regalos para mi hermana. Su expresión de sorpresa fue todo un deleite. El día para el regreso de su esposo está muy cerca y quiero que recuerde lo agradecida que estoy por su apoyo en mis momentos oscuros.
Día: 544
El silencio en mi hogar no se parece al de un año atrás, la tranquilidad es muy agradable de disfrutar después de un largo día recorriendo la ciudad. Algunos dulces y mi pijama preferido son dos cosas que me ayudan a terminar los informes de esta semana de forma más cómoda.
Por otro lado debo considerar la sugerencia de mi jefe y buscar una escuela de manejo. La doctora Noda me ha recomendado un lugar en el que su esposo aprendió los fundamentos. Admito que ir en el asiento del conductor parece atractivo.
Día: 563
Estudiar el reglamento de tránsito es muy aburrido y ya estoy deseando pasar del nivel uno en la escuela de manejo.
Día: 587
El ánimo inicial por ver una película de artes marciales se ha diluido muy rápido. Una sala sucia y dos empleados ausentes son el remate de una mala actuación en la pantalla. Bien sé que pocas personas pueden compararse al nivel de mi esposo, pero detener una piedra gigante con un solo dedo es absurdo.
Tendré que buscar un par de aspirinas para mitigar mi dolor de cabeza.
Día: 601
El momento esperado con mi hermana debe ser en los siguientes cuatro o cinco días. Lejos de las miradas indiscretas Kyone tiene un severo caso de miedo por los dolores de parto. He hablado desde mi propia experiencia y ella tiene más que suficiente información por su carrera y con todo eso no deja de pedirme que le cuente la verdad sobre el parto.
Al final, la nerviosa carrera de madre y tía ha resultado ser una falsa alarma. Kyone no ha dejado de llorar al regresar a su casa y no estoy segura de la causa.
Día: 603
Mi nueva sobrina llegó al mundo por la mañana. La pequeña Tenma-chan es un ruidoso paquete de energía. La dicha de los nuevos padres ilumina la habitación cuando salgo.
Mi memoria ha regresado una y otra vez al momento en que Ranma y yo nos conocimos por primera vez. Con ese pequeño cuerpo cálido descubrí el verdadero amor. Sin planearlo desvió mi camino hacia un templo para hacer una plegaria por mi errante niño en entrenamiento.
Extraño mucho a mi Ranma.
Día: 682
Es un orgullo para mí el llevar a mi pequeña hermana y su niña de paseo en auto. No es tan importante que sea un vehículo de la compañía sino el hecho de que la tía Nodoka tenga una nueva habilidad tan útil.
Kyone se está mordiendo ocasionalmente el labio. Era una costumbre suya cuando quiere contarme algún evento importante. Solo me queda esperar.
Día: 730
He ganado una segunda casa sin proponérmelo, pero mi hermana parte con su familia al extranjero. En el aeropuerto Kyone casi me ha exigido que deje las apariencias y llore de una buena vez.
Solo para complacerla me despedí con una gran sonrisa y los ojos llenos de lágrimas.
Pero lo hice solo por complacerla.
Una nueva postal de Genma me esperaba al volver a casa. Son pocas noticias, pero con las toscas palabras de mi esposo puedo saber que sigue honrando su promesa.
Tal vez debería mudarme a la casa de Kyone o alquilarla a las personas adecuadas.
Día: 811
El nuevo jefe de la empresa me tiene… inquieta. Se ha presentado de forma profesional con todos los empleados, sin embargo hay algo en su mirada que definitivamente no me agrada. No parece ser un problema para mis labores, ya que solo lo veré en las reuniones o para que apruebe mis reportes.
Día: 845
Es una de las mejores semanas laborales que he tenido, pero las señales de alarma en mi cabeza no dejan de sonar. Viajar por los distritos para llegar a las empresas de los clientes era un complemento natural de mis labores no así los últimos días en los que he tenido lugares cercanos a Tokio y empresas fáciles.
Y la sensación de que alguien me mira se ha vuelto más intensa.
Aunque la situación me obliga a llevar en mis documentos personales mi título de kendo he decidido comenzar a llevar mi katana oculta como una sombrilla mientras estoy fuera de casa.
Día: 852
Mi iniciativa para llegar temprano y completar los reportes tuvo un efecto desagradable y útil.
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—¡Estoy harta de viajar por toda la maldita capital!
—Para eso te alquilaste, querida.
—Ya lo sé. Pero es peor ahora. Desde que Murayama-san tomó el puesto de director solo tenemos asignaciones horribles. Solo sus dos protegidas tienen las mejores visitas.
—¿Cuál de las dos crees que se acuesta con el jefe?
—Por lo que investigué ninguna… aún. Pero no tardará en exigir su pago por los privilegios.
—¿Crees que lo intente con ambas?
—No seas tonta, Kasama. Eso solo pasa en los mangas de grado H. Mi teoría es que hará su movimiento con la más fácil, seguro es la frígida de Saotome. Lleva un anillo de casada, pero siempre camina y se comporta como si tuviese una estaca metida en el culo.
—¿Nodoka? Pero siempre me pareció tan tranquila y correcta.
—Esas son las peores. Por eso nunca la invito a las reuniones para beber fuera del trabajo. Ni hablar, los esclavos decentes debemos sufrir por el salario.
—¿Tienes alguna asignación de comida para hoy?
—Un local de comida rápida, sucios extranjeros y su carne de caballo.
—Te lo cambio por una visita a la tienda de bebés, me subieron la renta de nuevo y mi nevera está vacía.
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Mi intuición no me engañaba. Pero con mi katana a mi lado no me siento desprotegida. Espero no llegar al extremo de tener que sacarla de su funda. Me gusta mucho este empleo y no deseo ponerme enérgica.
Día: 854
La excusa de ser humano hizo su «jugada» hoy. Sabía de mi costumbre de llegar temprano al trabajo. No comprendo en qué clase de fantasía enferma vive para proponerme ser su amante como si fuese algún tipo de favor especial.
Exageré un poco con mi respuesta, pero en una empresa en la que básicamente nos dedicamos a mentir y a fingir no entiendo cómo pudo creer semejante farsa de mi parte.
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—Puedo aceptar eso, Murayama-sama. Pero debe comprender que soy una mujer con necesidades especiales que no cualquier hombre puede atender.
—No te preocupes, querida. Soy lo bastante macho para dejarte satisfecha y tengo el dinero para cumplir todos tus caprichos. Dime ¿Cuál es esa necesidad tuya?
—Oh cielos, es un verdadero hombre entre hombres si tiene semejante confianza en sus capacidades. En ese caso le contaré… yo tengo un gusto especial por… cortar carne. El sonido de mi amiga especial abriendo la piel es tan excitante, me excita ver a mis hombres sangrar. Nada muy profundo o permanente únicamente lo necesario para marcar a mi pareja como mía. Mi katana es muy caprichosa y solo la alimento con la carne de verdaderos sementales. Ha pasado un tiempo desde que pude hablar de esto, pero con semejante ejemplar dispuesto a complacerme no tengo ningún temor.
—¿De qué demonios hablas mujer?
—¡Tómeme ahora, Murayama-sama! Tenemos tiempo para que pueda marcarlo como mi hombre.
—No.
—¿No? ¿Acaso no dijo que cumpliría mis caprichos? ¡Pues ese es mi deseo! Hacerle unas cuantas líneas de amor antes de nuestro primer encuentro.
—¿De dónde sacó esa espada, Saotome?
—Es mi hermana de amor. Soy una experta certificada en su uso. No debe temer, mi mano es firme, ahora quítese la camisa. He visto sus amorosas miradas y no puedo esperar más… ¡Ahora!
—¡No! ¡Aléjese, mujer enferma! ¡No! ¡Seguridad!
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Día: 855
El triste gusano me esperaba al día siguiente con dos escoltas en su oficina en el horario normal. Estaba más concentrado en mirar el paquete alargado en mis manos que en la carta de renuncia que le entregué.
Al salir con mí chequé fui directo a casa para preparar una maleta y hacer algunas anotaciones en la libreta:
Un verdadero hombre no debe hablar o tratar a las mujeres como si fuesen productos desechables para su disfrute.
Un verdadero hombre no doblará la espalda ante la sola promesa de dolor, es válido temer ante el sufrimiento real, pero no ante la promesa de sufrimiento.
Cierta resistencia es apreciada, pero no es indispensable.
Me he ganado un fin de semana de descanso y aguas termales fuera de la ciudad.
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Continuará...
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Notas:
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El verdadero impacto del viaje de entrenamiento para Nodoka es devastador. No tiene ningún control para comunicarse con su familia, Genma escribe cuando y como quiere. En cierto modo es como descubrir una mutilación corporal. El aspecto de Kyone Saotome no será mostrado, es algo que se regala a cada lector. Por otro lado al recuperarse Nodoka se plantea a la fuerza opciones por si su plan falla, también define el concepto del contrato a términos más realistas.
Debo señalar que el trabajo de comprador disfrazado es real y bastante complicado de mantener. El manejo de la situación con su «jefe» fue divertido de escribir, la matriarca Saotome tiene sus propios recursos para la defensa.
Todos los trabajos que tendrá Nodoka son reales por muy absurdo que algunos de ellos aparenten ser.
Y para finalizar una explicación del «motivo» que la impulsa a llevar su katana. No, aquí Nodoka no es torpe en el uso de la espada.
