Parte tres

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Día: 861

El desagradable encuentro con el gusano ha sido una buena señal de alerta para reiniciar mi entrenamiento. Los alardes no me servirán contra una amenaza más seria. El registro nacional de kendo tiene dos buenos candidatos cerca de casa.

Día: 870

El dojo Kamiya era una opción muy buena, pero el dojo Shidou tiene a una pequeña guerrera en entrenamiento que me conmovió. La pequeña Hikaru es una delicada flor llena de talento y su cabello rojo me recuerda a mi propia madre.

Día: 900

Al mirar a esta familia de artistas marciales en kendo no puedo evitar el imaginar cuan diferentes sería mi vida si Genma hubiese fundado un dojo para enseñar su arte. Mi pequeño Ranma podría entrenar acompañado de muchos estudiantes.

Día: 915

No me he dedicado a la búsqueda de un nuevo empleo con el empeño que debería. Recuperar mi arte será un largo camino. Al final de la clase el sensei, Satoru Shidou anunció que el dojo permanecería cerrado por varios días, ya que su familia viajaría a una boda. Lo peculiar en el aviso fue la invitación ante la clase para acompañarlos a la fiesta. ¿Por qué invitar extraños a un evento donde solo asisten familia y amigos?

Día: 918

A falta de planes sociales decidí aceptar la invitación. La familia Shidou parecía muy aliviada por mi compañía. Uno de los hermanos del sensei me acompañó hasta el salón de eventos y fue en ese lugar en el que pude comprender la razón de su invitación abierta.

La proporción de invitados del novio y la novia es muy dispar. La novia tiene una docena de mesas con invitados, mientras que el novio solo cuenta con la familia del dojo y otra mesa con amigos. Me coloqué en la mesa de los amigos como correspondía.

La ceremonia aunque de estilo occidental fue muy emotiva tanto así que cuando fue el turno de los familiares y amigos para felicitar a la nueva pareja quise dar unas palabras de ánimo al nuevo esposo.

La intención era el dar unas pocas palabras de apoyo, sin embargo con el micrófono en la mano hablé un poco de más al darle a la pareja varios consejos para su vida. El muchacho estaba prestando mucha atención a mis palabras y al terminar una lluvia de aplausos cerró mi accidental discurso.

La fiesta fue muy normal después de ese incidente, pero al momento de retirarme una mujer me dio una sorpresa.

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—Esa fue una interpretación impecable, querida.

—¿Disculpe?

—Me refiero a tu discurso para el novio. Normalmente no apruebo las salidas fuera del guión, pero el niño estaba tan conmovido que no rechazó el cargo extra.

—Todavía no comprendo de que habla.

—De tu pago, querida. Recibirás un bono extra por el discurso.

—Debe haber una confusión. No estoy haciendo ningún trabajo, he venido a la fiesta acompañando al clan Shidou.

—Oh, lo lamento entonces. Se instaló en la mesa con los empleados que apoyaban al novio y creí que era una de nuestras trabajadoras.

—¿Trabajo durante una boda?

—En efecto, somos una empresa de asistencia en bodas. Soy Yukari Kansaki, coordinadora en esta boda, mis disculpas…

—Nodoka Saotome.

—Lamento la confusión, Saotome-san. Pero disfruté mucho su discurso, si en algún momento desea usar su talento para un ingreso extra no dude en buscarnos.

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Al llegar a mi hogar dejé la tarjeta de presentación de la mujer en el espejo del tocador sin creer lo que había sucedido.

Eran un grupo de invitados falsos para una boda.

Día: 925

A la doctora Noda le ha parecido de lo más hilarante el incidente de la boda y me anima a probar suerte en ese trabajo. Después de su advertencia para que no «proyecte mis sentimientos maternales» en la pequeña Hikaru, considero que el cambio de ambiente será apropiado.

Aunque la fantasía de mi Ranma jugando y entrenando con la pequeña pelirroja no me abandona con facilidad.

Día: 932

El empleo no tiene un horario tan estable como el anterior por tratarse de un asunto solo de eventos sociales, aunque existen muchas personas con escasos acompañantes a una boda, creo que serán muy pocas las que usen un servicio de: «asistencia para bodas».

Día: 944

Fue un completo error de mi parte pensar en un horario laboral más cómodo; la demanda de «asistencia» es enorme. Con cuatro eventos por semana, debo correr la mayor parte del tiempo por la ciudad.

La soledad en algunas personas jóvenes es una situación que me preocupa.

Mis ahorros aumentan a buen ritmo y la idea de un automóvil propio ya no parece tan disparatada.

Día: 1123

Me he creado una buena reputación en mi trabajo, mi educación tradicional y los discursos severamente maternales son un sello distintivo en mis labores. Nodoka Saotome ha sido una hermana mayor, amiga de la infancia, sempai académica o de trabajo en muchas fiestas. Lo que nunca comento es que muchos de mis inspirados sermones son mezclas de guión y consejos para mi propio hijo y su esposa cuando llegue el momento de su boda.

Las palabras a mi distante Ranma ya no son dolorosas como si fuese un anhelo lejano, son pequeños frascos de ingredientes que usaré si es posible.

Mi experiencia previa como compradora disfrazada ha sido de gran utilidad con mi pequeño grupo de trabajo. Añadimos pequeños detalles como son conversaciones casuales con los clientes, ovaciones esporádicas y los constantes cambios de vestuario o roles para no ser un grupo predecible y que seamos reconocidos.

Los ingresos son lo suficientemente buenos como para permitirme un capricho largamente pospuesto. Este fin de semana iré por mi primer auto

Día: 1125

Desde que visité la sala de exposición de Mazda mientras esperaba una de mis asignaciones de compras quedé enamorada de un modelo en particular. El Mazda Roadster fue mi preferido. Pero en mis primeras aproximaciones reales para una compra encontré una variante exacta de lo que buscaba, el Miata era una opción americana más potente y rápida. Con un nombre «aparentemente» japonés, pero que en realidad era una variante alemana de «regalo» lo hacía un auto engañosamente sencillo en la superficie, pero con muchas capas ocultas.

Es el automóvil de mis sueños, con el color rojo cereza que siempre busqué, sin embargo al no tener el color en el país tuve que hacer un ajuste en el precio de compra para terminar en los tres millones de yens. Lástima que no se puede regatear el precio como en las agencias extranjeras.

Semejante gasto dejó mis reservas bancarias en niveles bajos por lo que tendré que ajustarme a usar solo el dinero heredado de mi padre. La renta del hogar de Kyone se iría directo al banco para recuperar mis finanzas.

Como despedida para mi doctora decidí que ella y su esposo serían mis primeros pasajeros en un viaje por carretera para llevarlos a su viaje de aniversario.

No me quedé con ellos, pero el viaje cerca del mar con la luna llena iluminando mi sendero es un recuerdo que nunca olvidaré.

Día: 1234

La movilidad es mucho mejor con un auto propio, la molestia con los lugares de estacionamiento es mínima comparada con el beneficio de ir a donde quiera.

Mis salidas para hacer turismo serán más amplias desde ahora.

Día: 1307

Me aburro en el trabajo, atrás quedó la novedad de las fiestas y bailes. Y antes de que eso comprometa la calidad en mis servicios es mejor cerrar esta etapa laboral.

Día: 1320

Kansaki-san ha ofrecido duplicarme el sueldo para que me quede. Y al explicarle mi desgaste por todos los eventos me sugirió un cambio de ritmo… e ir a una empresa asociada con la suya.

Día: 1322

La propuesta de trabajo no ha resultado como lo esperaba es bastante inusual, pero me da la misma sensación de «actuar» que en otras ocasiones. Mi potencial jefe me contrató por la impecable recomendación de Kansaki-san, pero ha dejado en claro que ese tipo de trabajo no es para cualquier persona. Por mi parte no mencioné que yo también lo estaría poniendo a prueba. Se me ha pedido llevar ropa cómoda (es decir occidental), calzado deportivo y una cámara fotográfica. Al no tener una propia se me prestará una.

No he tomado una fotografía en años, tengo algunas que hice con Genma que tienen más amor que talento. Esos asuntos siempre los dejé en manos de los profesionales.

Me siento bastante incierta sobre este trabajo, pero no deseo irme sin al menos intentar.

Día: 1323

Tal y como ocurrió en el asunto de las bodas aquí también existe un cliente al que se le otorga un servicio, pero en este caso no es ningún secreto lo que hacemos y de hecho nos han dicho que nuestro trabajo debe ser lo más llamativo posible.

¿El trabajo?

Fingir ser un grupo de periodistas y fotógrafos para una persona que en realidad… no es famosa.

Hoy pasé una buena parte del día corriendo tras nuestra clienta y tomando fotografías. En mi caso solo se limitó a observar a mis superiores inflar artificialmente el ego de nuestra clienta con gritos de adulación, preguntas halagadoras y fotografías constantes.

No presté mucha atención a la mujer por mi constante lucha para sujetar la cámara y tratar de capturar algunas imágenes apropiadas.

Día: 1325

La puesta en escena para nuestros clientes tiene varios niveles y como se me dijo al final del día hoy fue uno de los paquetes más costosos. A diferencia de los días anteriores hoy se me pidió usar mi kimono para las labores. El cliente era un hombre de mediana edad con un grupo de acompañantes y escoltas. Viajamos en una limusina hasta el hotel Setagaya. Las jovencitas con ropas occidentales pretendían ser «invitadas» del cliente, mientras que otros tres jóvenes fingían ser sus protectores. Mi papel en esa farsa fue el ser una especie de secretaria glorificada, el guión me pedía tener una libreta siempre a la mano donde fingía tomar notas del cliente. En otros momentos mencionaba «inversiones en América o llamadas con políticos reales», no fue necesario improvisar nada por el libreto que tenía literalmente en la mano y nuestro cliente había memorizado sus propios diálogos.

Nuestra actuación terminó poco después de entrar en la habitación del hotel donde varios fotógrafos reales hacían varias capturas que el cliente guardaría como recuerdo. El resto del equipo agradeció el esfuerzo con algunos aplausos.

Esa noche mientras guardaba mi kimono decidí que esa línea de trabajo no era para mí. Sin embargo me ha dado algunas ideas para la libreta:

Un verdadero hombre no finge recursos o talentos que no tiene.

Es válido no saberlo todo, pero engañar de manera premeditada para crear una falsa imagen no.

Estar orgulloso de un talento o logro es correcto, pero no lo es el alarde repetido al punto de solo hablar de ese tema.

Día: 1340

Con el asunto de los aduladores falsos atrás solo me quedó una pequeña curiosidad por las cámaras fotográficas. Tal vez compre un modelo sencillo para intentarlo realmente.

Día: 1350

Con algunas recomendaciones del amable vendedor compré una cámara en una tienda de empeños:

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«La cámara Canon 6DG es ideal para hacer fotografía rápida o fotos callejeras sin llamar mucho la atención.»


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He gastado la mitad de la película en fotos de prueba dentro de mi hogar, pero la otra mitad deseo usarla fuera. Llevo mi cámara colgando al cuello en mis salidas de fin de semana por si encuentro algún momento interesante.

Día: 1368

No tenía planes especiales cuando lo encontré a él. En realidad estaba tratando de fotografiar un atardecer con una copa de árbol seco cuando la lente de mi cámara lo encontró por mí.

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—¡KANEDA!

—…

—¡Kaneda Asakura!

—… ¿Nodoka? ¿Eres realmente tú?

—Sí.

—Amiga mía. ¡Es una sorpresa muy agradable!

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Aunque su cara se había vuelto más madura desde nuestra época en preparatoria fue imposible olvidarme de uno de mis más antiguos amigos. No hubo mucho tiempo para hablar como queríamos en ese momento, pero si pudimos acordar una reunión para el fin de semana.

Nuestras vidas tomaron caminos muy diferentes y siempre deseé saber lo qué ocurrió con Kaneda.

Día: 1373

Hace mucho tiempo que no me siento nerviosa para una reunión, en este caso no se trata de compañeros de trabajo, conocidos del vecindario, personas cercanas como el matrimonio Noda o mi hermana. Kaneda fue un gran amigo de mi época de escuela. Compartimos momentos alegres, tristes e indignos. Él conocía mi temperamento real y yo recuerdo su eterno problema de indecisión. De camino a la pequeña cafetería que elegí mi mente divaga hacia dos ideas.

¿Habré cambiado mucho desde esos días? ¿Cambió él?

Mi primera sorpresa agradable al llegar es que Kaneda ya estaba esperándome, aun cuando he llegado a nuestra cita temprano.

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—Todavía te gusta llegar con anticipación a las reuniones, Nodoka.

—Todavía lo recuerdas, Kaneda.

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Y esa pequeña broma entre viejos amigos fue como un rayo de luz recordándome días más agradables y simples.

Día: 1376

Disfruté tanto nuestra reunión que le pedí encontrarnos de nuevo.

Día: 1381

Y de nuevo.

Día: 1390

La vida nos llevó por caminos muy diferentes a los que habíamos planeado en nuestros días escolares. Mi sueño de nunca casarme y fundar un dojo cambió y el sueño de Kaneda de entrar en el cuerpo de policía tomó un rumbo totalmente inesperado cuando me contó que se volvió un maestro repostero. El seguía soltero y yo no.

Cuando me mostró la encantadora panadería donde hornea vi un cartel que me llamó la atención. Tengo curiosidad por ver la expresión en la cara de mi amigo si mi plan resulta.

Día: 1399

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—¿Doka?

—¿Ya se conocían ustedes dos?

—Somos viejos amigos, Honda-san.

—Bueno, eso sin duda facilita las cosas, Saotome-san.

—Estaré a su cuidado, sempai.

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Lo admito tuve que morderme el labio para no estallar en carcajadas ante la cara que hizo Kaneda al verme. Por un momento su rostro de la escuela se sobrepuso a su cara actual.

Se veía exactamente igual.

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—Ya tenías esto en mente, Doka.

—Para nada, solo fue una feliz coincidencia.

—Claro y por eso tienes la misma sonrisa de la escuela cuando te divertías a expensas mía.

—Ja, ja, ja, ja

—¡Deja de reírte! No es gracioso.

—Para ti tal vez…


Día: 1410

Aunque motivada por la broma y la compañía, tomar ese trabajo no es un capricho de mi parte. Un ambiente más cotidiano me parece apropiado en este momento.

Nuestros horarios de trabajo hacen difícil vernos. Mientras Kaneda trabaja por las noches yo lo hago de día y atendiendo clientes.

Pero podemos reunirnos algunos fines de semana.

Día: 1455

Puedo notar que el asunto de la academia de policía es un tema muy sensible para mi viejo amigo. La pausa extra en su mirada al mirar a los uniformados y ese anhelo por un camino que no pudo seguir sigue presente para él. Es algo que ha enterrado con disciplinado esfuerzo, pero que no lo abandona del todo.

Sé lo que siente, porque yo misma tengo episodios similares al ver algunos estudiantes jóvenes o una familia pequeña disfrutando un paseo.

Día: 1498

Un territorio en común en el que Kaneda y yo podemos ventilar frustraciones es beisbol. Nos atacamos con la ferocidad de un samurái blandiendo un globo alargado como espada.

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—Está claro como el cristal, Nodoka. ¡Fue un «safe»!

—De ninguna manera, Kaneda. Ese torpe intento de robar base terminó con un «out».

—¿Torpe? Fue una barrida magistral, Doka.

—Fue igual que mirar la caída agonizante de una mula. Solo se tiró al suelo esperando algún milagro.

—Estás siendo necia de nuevo, Doka.

—No es necedad cuando es la simple verdad, Kan-chan.

—Nada de eso. Tengo razón, pero si por algún milagro me equivoco te invitaré la cena en cualquier lugar que quieras de la ciudad.

—¿Estás seguro? Puedo dejarte en la ruina con facilidad.

—No sucederá, porque yo ganaré. Y cuando lo haga le pondrás mostaza a todo lo que compres en los partidos de la temporada.

—Niño necio.

—Tú eres la necia, fea.

—…

—…

—Bien, veremos el partido de nuevo por televisión, las cámaras probarán mi victoria.

—Nada de eso, pero haré reservaciones en ese lugar de la torre de Tokio donde te puedes disfrazar. Sé cuanto te «encantan» los ninjas.

—No te atreverías.

—Solo mírame, Kaneda.

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Esa noche mientras buscaba la tarjeta del restaurante más infantil de mi repertorio me di cuenta de algo en el espejo.

Estaba sonriendo como una tonta.

Pero solo fue por la imagen de Kaneda tratando de hacer los sellos de mano de un ninja.

Sí, solo eso.

Día: 1521

Hoy hablé sobre el asunto del contrato a Kaneda.

Cada vez que cuento ese tema a una persona la mirada que tienen en su cara es la misma: unos ojos en blanco que parecen perdidos, que se esfuerzan en dar sentido a algo incomprensible es la mirada ante un idioma desconocido.

Esos ojos que solo entienden el honor como algo dicho en las películas y no en la vida real. Miradas de endulzada lástima cuando digo el tiempo que llevo esperando a mi esposo e hijo y lo que todavía falta.

Kaneda no me miró de esa forma. Sus ojos se abrieron con el asombro de una persona frente a una montaña y dijo:

—Eres muy valiente, Nodoka. La espera me volvería completamente loco, pero ¿tienes alguna garantía de que tu esposo cumplirá su parte del trato?

—Sí. Fracasé al hacer un contrato detallado, pero tengo una garantía de que se tomará el asunto con absoluta seriedad.

—¿Y tu pequeño?

—Ranma también está atado al juramento.

—¿Cuál es el castigo por fallar?

—La muerte por ritual samurái.

—… eso es severo, pero a menos que tu hijo se transforme en un criminal horrendo no creo que lo cumplas para él.

—Es un asunto de honor.

—Sé que encontrarás la forma de satisfacer el honor familiar sin destruirte en el proceso. Tengo completa confianza en ti.

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Mi amigo entendía. En todos estos años de incierta espera era la primera persona que me comprendía. Incluso adivinó la parte sobre Ranma.

No sé qué expresión tendría mi rostro pero por el rubor en la cara de mi amigo creo que hice una mueca de dicha muy indigna.

No me importó.

Día: 1540

Estaba muy contenta por Kaneda cuando me dijo que haría un último intento por ingresar en la fuerza de policía. Por la edad que tiene solo puede ir a un trabajo de escritorio, pero eso no le molesta a mi amigo, él será feliz mientras pueda ser un policía.

Día: 1622

La dedicación de Kaneda para el examen de ingreso es admirable. A pesar de la amplia pausa entre su último intento y el actual no parece haber olvidado mucho del material. Entonces ¿cuál es la causa de sus repetidos fracasos?

Día: 1637

Solo fueron necesarios veinte minutos de ejercicio en el parque para que el problema de Kaneda saliese a la luz.

No tiene condición física, no hay resistencia ni hay coordinación. Nada de nada. Un policía que tropieza mientras corre no era algo de utilidad en la fuerza.

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—Tenemos que arreglar esos dos pies izquierdos antes de cualquier maniobra para el examen.

—No tenías que decirlo tan directo, Nodoka. Casi te escuchas como mi sensor del segundo intento.

—No puedo suavizarlo para ti. El tiempo que no estés trabajando deberás pasarlo en un régimen de ejercicio, para tallar memoria muscular en tu cuerpo.

—¿Memoria muscular?

—Esto te va a doler como el infierno, Kaneda.

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Día: 1640

El ver a Kaneda haciendo el entrenamiento básico de kendo fue instructivo. Ni una sola vez lo escuché quejarse por estar rodeado de estudiantes más jóvenes, hace el entrenamiento con la misma dedicación con la que atiende su horno de pan y el sensei Satoru también se ve complacido por esa actitud suya. Y aunque de inicio creí que ignoraba las burlas disimuladas de los estudiantes más jóvenes no fue el caso.

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—Clase, en línea frente a mí… he notado que durante el día han estado haciendo comentarios susurrados a su compañero más nuevo. Tal vez asumen que se incorporó a nuestro dojo como una broma, tal vez sientan que la edad es un asunto importante cuando se trata de iniciar el aprendizaje en el arte. Podría ponerlos en combate de práctica contra alguien mayor para demostrarles lo contrario… tal vez contra… Saotome-san. ¡Ah! Veo que eso no les gustaría. Saben bien lo que sucedería, ella se toma con total seriedad los combates incluso los de práctica. Ya sé, para hacerlo más justo todos tendrán un asalto contra alguien más joven. Hikaru, al frente.

—Hai, sensei.

—Ella es la más joven en el dojo. Quien logre conectar dos puntos contra su compañera, quedará libre del castigo.

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Naturalmente (para mí) nadie pudo contra el pequeño huracán pelirrojo.

He agregado una nueva nota al cuaderno:

Un verdadero hombre se mantiene enfocado al enfrentar retos, sean nuevos o viejos. Demostrará disciplina independientemente del resultado y los afrontará con el mayor compromiso personal posible.

Las cartas de Genma siempre aseguran que Ranma es un prodigio del arte, pero al ver a la pequeña Hikaru en acción me pregunto, ¿quién ganaría en un combate amistoso?

Día: 1719

He establecido una rutina que llena mis días por completo, entre el trabajo, el entrenamiento y las ocasionales salidas de paseo no he tenido mucho tiempo para meditar en los cambios que ha experimentado mi vida. Me he acoplado a la compañía de Kaneda como una vieja y querida manta, su cercanía es confortable y cálida. Pero tiene límites que no se mueven, que no cambian. Al final del día de trabajo yo regreso a mi casa y él a su departamento. No conozco nada de su hogar más allá de la sala donde miramos películas o los partidos de beisbol. Por mi parte él nunca cruza más allá del comedor o mi pequeño jardín en mi hogar.

Y ese arreglo debería ser suficiente, pero en noches solitarias como esta me gustaría tener compañía para beber un poco de sake, solo disfrutando de la presencia de otra persona en la habitación. Fue una vieja rutina que hacía con Genma antes de mi embarazo.

Mi esposo era un amplio cobertor donde me podía sentir relajada y a salvo, mi amigo es una pequeña y querida manta que aleja el frío, pero que no cubre por completo. No puede ser de otra forma, no debe ser de otra forma.

Es solo que algunos días desearía que fuese…

… Ni siquiera puedo darle forma a ese pensamiento porque no sé lo que deseo. Algo falta, pero no sé lo que es.

Día: 1899

Esconderme debajo de las mantas a las dos de la tarde es tan absurdo como el irracional enojo que me hizo salir en mitad de mi jornada en la panadería para esconderme en mi casa.

No debería sentirme molesta por el comentario tan inocente de unos clientes. Pero esas palabras se sienten como una quemadura por agua hirviente en este momento.

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—Panadero onii-chan siempre hace las donas más divertidas.

—Es cierto, pero debes agradecer a Nodoka por guardarnos algunas para disfrutarlas fuera de horario.

—No es ninguna molestia, Kiyama-san. Kaneda me pidió apartar algunas para ustedes.

—En ese caso, agradezca a Kaneda-sensei por sus atenciones cuando lo vea.

—Él está atrás haciendo un pedido especial para un cumpleaños, si desea puedo llamarlo para que le dé sus amables palabras en persona.

—¿Puede?

—Desde luego… ¡Kaneda!

—…

—¡Kaneda!

—Tal vez esté ocupado.

—Nada de eso, es solo que en ocasiones se concentra tanto que se olvida de todo. Tengo un truco que uso cuando quiero que venga al mostrador de inmediato. ¿Te gustaría verlo, Mitsuko-chan?

—Hai.

—Oh cielos, lamento que esta pieza de pan esté quemada, se lo diré al panadero de inmediato. Puede tomar otra de…

—…

—¿Cuál pieza quemada? ¿De qué charola?

—¡Panadero, Onii-chan!

—¿Eh?

—Lo vez, siempre funciona.

—Nooodooookaaa.

—Nada de Nodoka, es la única forma de hacerte salir. Kiyama-san y Mitsuko-chan quieren hablar contigo.

—Oh. Hola, Mitsuko-chan.

—Hola, panadero-nii. Gracias por las donas azules.

—Sin duda conoce bien a su esposo, Nodoka-san.

—Mi… ¿Qué?

—Vamos, Mit-chan. Ya hemos abusado del tiempo de Kaneda-san y su esposa.

—No es ninguna molestia, Kiyama-san. Pero creo que lo entendió mal. Nodoka no es mi esposa, ella es una buena y querida amiga.

—Oh, disculpe el malentendido. Es solo que parecen conocerse tan bien que…

—No hay ofensa, sucede de vez en cuando.

—Bye, bye. Panadero onii-chan.

—…

—No debes usar el truco del pan quemado muy seguido, Doka. Estaba colocando el glaseado y… ¿Doka?

—Creo que no me siento, muy bien.

—¿Quieres que busque a Honda-san?

—No. Llamaré a Ibuki para que cubra el resto del turno.

—¿Te encuentras bien? ¿Quieres ir al médico?

—Estaré bien. Solo es cansancio.

—De acuerdo, Doka. Llama si necesitas algo.

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Estaba molesta con la clienta, estaba molesta conmigo misma por dudar al responder, estaba molesta por descubrir que ya había pasado antes sin saberlo, pero sobre todo me indignaba que Kaneda se hubiese robado mis palabras. Era la forma apropiada de romper el malentendido, pero de cierta manera me incomodaba de una forma extraña.

¿Por qué me molestaba la respuesta correcta de mi amigo?

¿Por qué sentía tanta vergüenza por un error inocente?

¿Por qué Kaneda tenía esa mirada al responder?

La incertidumbre de no tener una razón específica para mi molestia dolía tanto como un puñetazo en el pecho.

Día: 1901

Nada era extraño, todo estaba en orden en mi vida y la actitud de Kaneda es tan propia y respetuosa como siempre.

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—¡Saotome! ¡Deja de perder el tiempo contemplando a Asakura!

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Día: 1920

Solo soy una buena amiga apoyando a un viejo colega en sus momentos de necesidad.


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—Doka, ¿puedes ayudarme con algunas bolsas? Esto pesa.

—¿Y librarte de tu castigo por no memorizar la tercera sección del reglamento vial? No.

—Pero son tus compras y podríamos llevarlas en tu auto.

—No.

—Doookaaa, se me están separando los hombros por cargar esta estatua.

—Silencio, Kaneda. No es varonil gimotear por un pequeño esfuerzo. Además te recompensaré al llegar a casa. Tengo algunas latas de Yebisu esperando en la nevera.

—Síííí.

[Ah, ¡el amor joven!]

—¡…!

—Me temo que está en un error, señor ella es… ¿Doka?

—Eres muy lento para caminar, Kaneda. Te ayudaré con un par de bolsas. ¡Dame!

—Espérame, Doka.

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Día: 1930

Todo es como debe ser.

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—Perdiste, Nodoka. Ahora ven aquí y acepta tu castigo.

—¿En verdad vas a mancillar a una pobre dama?

—Y con placer.

—Eres un bruto.

—Sin duda, ahora quédate quieta, terminaré rápido.

—Por favor… Kane-kun.

—Oh no. No te librarás de esta con tus ojos de cachorrito.

Por-fa-vor.

—Nnnnnngggg está bien, pero a la próxima que pierdas sí te pintaré la frente con un marcador.


Día: 1924

Genma es Genma y Kaneda es Kaneda.

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—¿Qué le pasa a esos dos? Ya están de nuevo en las nubes, parecen dos colegiales espiándose. ¡Oe par de tortolos! Dejen de mirarse y lleven esos sacos de harina a la bodega.


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Día: 1941

Kaneda Asakura es mi amigo.

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—Este color de yukata te queda bien, Doka.

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Día: 1957

Y yo soy su amiga.

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—¡Bien hecho, Kaneda! Estoy orgullosa de ti.

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Día: 1972

Podría culpar al mal clima, podría culpar a Kaneda o podría culpar a mi propia soledad y la calidez que ese hombre trajo a mi vida como responsable.

Él solo dijo unas cuantas palabras y yo pude responder de un modo diferente, yo DEBÍ responder de un modo adecuado. Pero no lo hice.

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—No tiene caso movernos, con semejante diluvio no llegaremos a ninguna parte, Doka.

—Pero odio las tormentas, Kaneda.

—Este lugar es pequeño, pero nos librará de mojarnos y un buen resfriado.

—No me molesta el agua sino los… ¡Oh!

—Los relámpagos… ¿Doka?

—Los odio.

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Si tan solo no lo hubiese abrazado en pánico como una niña asustada.

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—Está bien, Doka.

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Si tan solo él no fuera tan cálido y alejara la fría soledad de mí como lo hace. Ambos sabíamos lo que pasaba, pero estábamos bien fingiendo, sin decir nada que pudiera romper esa frágil fantasía. Pero él lo dijo.

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—Está bien, Kaneda ya puedes soltarme.

—…

—¿Kaneda?

—¿Podemos…? ¿Podemos permanecer así… un poco más?

—…Sí.

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Y nos quedamos abrazados bajo ese tejado en silencio por mucho tiempo. Incluso cuando la lluvia se detuvo y las personas salieron de nuevo a las calles, no nos movimos. Él me sujetaba con gentil firmeza y yo lo sostenía con fuerza. Pude percibir su colonia con aroma a lavanda, sus fuertes brazos rodeándome, escuché su corazón latiendo tan violentamente como si gritara la más intensa melodía de amor para mí. Ese hombre tan perfectamente imperfecto estaba ahí para mí, protegiéndome ya no como una pequeña manta sino del mismo modo que una fuerte casa resguardaba a sus residentes.

Y enterrada entre sus brazos sentía mi cara arder, de la dicha y el pánico. Porque finalmente sucedía y fue lo que desee hacer en secreto por mucho tiempo con Kaneda. Mi cuerpo estaba paralizado entre sus brazos. No quería moverme, porque si lo hacía sabía que lo besaría con desesperación, sabía que si me movía lo arrastraría a mi cama para amarlo sin duda o piedad. Al final no tuve que decidir. Kaneda separó mi ruborizado rostro de su pecho y me besó en los labios.

Fue un contacto tímido, casi casto de su parte. Pero ese impulso suyo rompió mis defensas y le devolví el beso con pasión.

Aun así al separarme de él no vi al dulce pastelero sino a un muchacho de cabello negro y sonrisa arrogante que me miraba tras sus lentes redondos con ojos llenos de dicha.

Y el encanto se rompió.

Y corrí lejos de él llena de miedo.

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Continuará…

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Notas: Otra faceta de la soledad, el tema es complicado de tratar porque existen posturas a favor y en contra. Además, del hecho de que la ceguera para ver lo evidente de Ranma debe venir de algún lado y no creo que sea de Genma. Por otro lado aparece una mini-Ranko en escena, Hikaru Shidou (Lucy) es la otra pelirroja con trenza, un prodigio en el kendo por derecho propio, ya que en su historia canon ella derrota a su padre en un combate serio a la edad de ocho años.