Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.

- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando

" Esto no puede ser real" Pensamientos

- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu

Los secretos del Hokage

Capítulo 14: El anhelo de un gato, el secreto de un zorro

La mañana se pintaba totalmente hermosa ese día, las nubes se mantenían alejadas y el sol brillaba en todo su esplendor en lo alto del cielo dando abrigo a cada ser bajo su cuidado, los arboles susurraban una suave canción cuando el viento pasaba entre sus ramas y el viento traía ese día el cálido aroma de las flores que había visto durante su viaje.

Viendo el hermoso día que había y la paz que se respiraba mientras caminaba por las calles concurridas y animadas, era difícil creer que su hogar había visto tiempos oscuros, tanta muerte, tanta guerra, tantos seres perdidos incluso para ella, pero finalmente todo estaba en paz, era raro a decir verdad, parecía casi un sueño, uno del que no quisiera despertar por cierto, pero era su realidad, la realidad de todos y lo agradecía si era honesta consigo misma.

- Me pregunto, ¿qué debería de hacer para el almuerzo de hoy? - la paz que sentía le permitía la oportunidad de poder dejar que su mente vagara por diferentes nimiedades, cosa que en el pasado no podría siquiera considerar, es decir, vivía siempre vigilando su espalda como para pensar en cosas simples como que haría de almuerzo, nunca creyó encontrar tanto gusto en una vida así de pacifica como la que tenía hoy en día.

Dejo que el viento que soplaba le acariciara la piel y moviera su cabello de manera libre, disfrutando de aquel momento mientras cerraba sus ojos y rememoraba todo por lo que había pasado hasta ese día, cuanto había cambiado y la felicidad que había alcanzado luego de quizás demasiados golpes de parte de la vida y en la persona que increíblemente termino ayudándola.

- ¡Okaa-san! - se sobresalto cuando escucho aquella voz a su espalda, al parecer se había concentrado de mas y no se percato de su llegada, por lo cual se giro a verla, - te estaba llamando desde hace rato, ¿no me escuchabas? - frente a ella ahora estaba su hija, una fiel copia de si misma en varios sentidos de hecho.

- Lo siento cariño, estaba pensando - se excusó mientras le sonreía a su hija que la veía con un puchero, pese al tiempo que había pasado, habían algunas cosas que su hija simplemente no había dejado atrás y estaba muy segura de que en parte se debía a esa persona.

- Jooo, ¿acaso estabas pensando en alguien en particular? - la mirada burlona que le dio le hizo sobresaltarse mientras un sonrojo empezaba a aparecer en sus mejillas, - estabas pensando en el, ¿no es así Okaa-san? - esa niña en serio había adoptado lo peor de ese hombre, no tenía la mas mínima duda de eso viendo como disfrutaba de burlarse de ella y su nerviosismo.

- ¡N-Niña burlona!, ¿¡pues con quien crees que estas hablando!? - decidida a no dejarse molestar por su hija decidió tomar el control de la única manera que sabía hacerlo, ejerciendo su autoridad como madre, - ¡te recuerdo que soy tu madre y no importa que ya hayas crecido, aun te faltan años para hablarme así jovencita! - la reprendió como mejor pudo mientras el sonrojo en su rostro no se iba, podía sentirlo.

- Jujuju, ¡HAI, HAI!, no tienes por qué negarlo Okaa-san - pero claro esta su hija no se dejo intimidar y por el contrario aprovecho su arrebato para seguir molestándola, - no tiene nada de malo que lo extrañes, ¿lo sabes, no? - lo que le faltaba, ahora resultaba que su hija era mas madura que ella, eso ya era el colmo.

Bufo rendida al darse cuenta de que no llegaría a ninguna parte si seguía en esto, así que solo le sonrió a su hija quien le regreso la sonrisa antes de hablarle ya de manera mas normal.

- Muy bien niña burlona, ya que tienes tanto tiempo como para burlarte de tu madre, ¿por qué mejor no dedicas ese tiempo a ayudarme con las compras? - la escucho reír y sabía bien lo que le quería decir con esa risita, sentía que le había ganado pero ella no estaba dispuesta a admitir tal cosa, todavía tenía algo de orgullo como para hacerlo.

Su hija acepto antes de empezar a caminar con ella mientras hablaban de todo un poco y de igual forma daban posibles ideas para el almuerzo, curiosamente el plato favorito de él fue propuesto en algún momento por ambas al mismo tiempo, se rieron al percatarse de ello y pensó que quizás su hija no era la única que con el tiempo se había visto influenciada por esa persona, aunque no le molestaba tal cosa de hecho.

Sacudió su cabeza para dejar de pensar en aquello y mejor centro su atención en su hija y en el hecho de que aun no decidía que era lo que iba a preparar para el almuerzo, por lo cual continuo caminando con su hija por el distrito comercial comprando diferentes ingredientes que podría usar en diferentes preparaciones, todo mientras hablaba muy animada con su hija.

"Me pregunto si todo estará saliendo bien", aun así no pudo dejar de pensar en él y en lo que podría estar ocurriendo justo en ese momento, deseando que todo saliera bien con el y con sus planes mientras continuaba su viaje con su hija, esta vez a casa ya con todas las compras hechas para el almuerzo.


Las calles estaba bastante concurridas, la algarabía se sentía por doquier mientras tanto pobladores como turistas se movían de un lado para el otro por aquel lugar ya fuera para trabajar o como en su caso, para disfrutar de lo que aquella ciudad tenía para ofrecerles, cosa que maravillaba a la pareja que en ese momento caminaba con la mujer entrelazando sus brazos en el izquierdo de el y con la cabeza sobre su hombro proyectando a sus alrededores un aura rosa que denotaba el amor que se tenían.

- Viendo lo que es ahora, nadie imaginaría el oscuro pasado en el que vivieron sus habitantes - menciono el rubio a su pareja mientras continuaba caminando, mirando a todos lados como aquel pequeño pueblo que conoció siendo solo un niño era ahora esta prospera ciudad donde el comercio y el turismo eran el motor de su siempre creciente economía.

- Fu fu, hiciste mucho por ellos Naruto-kun - esta vez quien hablo fue la mujer junto a el mirándolo con sus hermosos y aperlados ojos sin dejar de recostar su cabeza sobre el, sonriendo hermosamente y haciéndolo avergonzar.

- Nah, yo no hice nada Hinata-chan - estaba avergonzado y rascándose la cabeza, nunca fue bueno con eso de que lo vieran como un héroe o cosas así y mas cuando le decían cosas como esa mirándolo con tanta inocencia en los ojos como lo hacía su esposa

- Claro que si, peleaste por ellos cuando nadie mas lo hizo y por eso ahora pueden ser felices - lo estaba reprendiendo, sentía que estaba reprendiéndolo, pero que lo hiciera mientras hacía un adorable puchero hacía difícil creer que lo estaba regañando y eso lo hizo sonreír.

- Me encanta cuando haces esos pucheros, Hinata-chan - le dijo mientras la abrazaba en un segundo sorprendiéndola, - te ves tan adorable que solo puedo pensar en comerte a besos - le dijo aquello al oído haciéndola sonrojar al punto que casi parecía que humo salía de su cabeza por la vergüenza.

- B-Ba-¡BAKA! - fue todo lo que pudo decir con su rostro escondido en el pecho del rubio justo antes de que el rubio la tomara del mentón para hacerle levantar la cabeza y que lo viera.

- Te amo Hinata-chan - le dijo como un susurro que solo ella podía escuchar, como si no quisiera que nadie mas lo escuchara, como si nadie mas que ella fuera digna de escuchar esas palabras y luego la beso amorosamente, cosa que la tomó con la guardia baja.

¿Estaba sorprendida?, si, ¿estaba avergonzada?, si, ¿quería que se detuviera?, ni en un millón de años, le gustaba que la besara, sentir que la quería y que no le molestaba demostrárselo cada que se le presentara la oportunidad y claro esta, también le gustaba demostrarle que el sentimiento era mutuo, por eso empezó a corresponder el beso tan rápido como pudo, enlazando sus brazos tras la cabeza de su esposo mientras el la tomaba por la cintura.

Antes de darse cuenta el rubio la levanto y empezó a girar sobre su propio eje haciéndola reír con ese improvisado movimiento de su parte, aunque claro que no le molestaba, en cierta forma le encantaba la facilidad con la que podía cargarla tan alto como sus brazos le permitían, porque cuando la cargaba así, se sentía protegida al sentir a su rubio sosteniéndola con fuerza pero suavidad, como si temiera hacerle daño con sus manos, era irónico si lo pensaba, un hombre con el poder que tenía el rubio y aun así era tan delicado con ella.

Pero por sobre todas las cosas, le encantaba que la cargara porque al mirar hacía abajo, se encontraba con esa mirada azul como el cielo que la veía radiante y en esa mirada encontraba la felicidad que ella le producía al estar a su lado y el amor que le profesaba a ella y solo a ella.

De hecho cuando sus miradas se conectaban en momentos como ese, en mas de una ocasión se desconectaban de todo a su alrededor para centrarse solo en lo que aquella mirada era capaz de transmitir el uno a la otra, el amor, el cariño, la confianza, la felicidad, absolutamente todo y podían pasar quizás mas tiempo del que era prudente perdidos en la mirada del otro, lo cual se traducía en que siempre era un agente externo el que tenía que sacarlos de su trance, pero hasta entonces, solo les importaba el otro.

Todo era romance en el aire entre ellos dos, lo cual no sería malo en condiciones normales, sin embargo tan sumidos en su mundo se encontraban en ese momento que se olvidaron de un detalle sumamente importante, detalle que los trajo de regreso a la realidad cuando escucharon cuchicheos a su alrededor mencionándolos.

Sí, se habían olvidado de que estaban en publico y acababan de ser particularmente efusivos en sus muestras de cariño, así que ahora que notaban a su alrededor las miradas curiosas, los ojos soñadores de algunas mujeres que era obvio que deseaban una historia como la que obviamente tenían ellos, las miradas de orgullo de los hombres al ver que el rubio era tan buen esposo, en fin, terminaron sonrojados mientras la ojiperla volvía a tocar el suelo con sus manos y su rostro estaba ardiendo de la vergüenza.

Ambos sentían sus rostros arder, acababan de dar todo un espectáculo en la calle, cosa que no les molestaba como tal, pues les encantaba demostrarse el amor que tenían por el otro, pero llamar tanto la atención sera algo que no sabían manejar bien y en el caso del rubio estaba sonriendo tensamente mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza tratando de restarle importancia a el hecho de que todas las actividades a su alrededor se habían detenido por causa de su efusiva muestra de cariño.

Claro que no era nada comparado con su mujer a la cual volteo a ver encontrándola con la cabeza gacha pero con un sonrojo tan fuerte que se extendía hasta sus orejas, se notaba como quería que la tierra se la tragara por la vergüenza y no ayudaba el que escuchaban algunas risitas de las chicas mas jóvenes no burlándose de ella sino como en complicidad con su sonrojada esposa por lo que acababan de ver, cosa que hizo que Hinata no supiera ni donde meterse y terminara jugando con sus dedos chocandolos entre si, un tic nervioso que tenía desde joven y que cuando se avergonzaba lo suficiente siempre acababa volviendo a ella haciéndola aun mas adorable a sus ojos.

La abrazo por la espalda de manera protectora, a veces olvidaba que pese a ser una gran kunoichi y una gran mujer, había momentos en los que ella también podía ser tan frágil como la mas fina de las porcelanas y que merecía ser cuidada y protegida como el tesoro mas valioso del mundo, por eso cuando sintió como pese a que aun sentía vergüenza la Hyuga se fue relajando, apretó mas el abrazo a su cintura como para transmitirle esa seguridad que en ese momento tanto necesitaba.

El acto solo hizo que los transeúntes que aun los miraban sonrieran al ver tanta devoción de un hombre hacia su mujer como para protegerla incluso de la vergüenza que sentía en ese instante, poco a poco los hombres a su alrededor empezaron a continuar sus caminos sonrientes viendo que aquella pareja estaría bien, mientras los mas ancianos caminaban junto a sus esposos recordando toda una vida amándose y lo mucho que fueron felices, otros matrimonios parecían recobrar la fuerza y la fe en la relación, aunque algunas mujeres les decían a sus esposo que fueran mas como el rubio con su esposa.

Sin embargo la mas conmocionada era la ojiperla, después de todo estaba escuchando como muchas mujeres decían cosas sobre ellas como, 'esa chica tiene tanta suerte', 'que piel tan fina que tiene, me causa envidia', 'que amor tan puro desprenden esos ojos', se sentía avergonzada y peor cuando escuchaba a los hombres también alabarla con algunas cosas como, 'esa chica es como una princesa', 'él debe protegerla bien, es un verdadero tesoro', 'me encantaría tener a una mujer como ella a mi lado', entre otras cosas, nunca fue mucho de recibir halagos por eso se apabullaba fácilmente cuando los recibía en demasía.

Por su parte Naruto escuchando como elogiaban a su esposa solo inflaba el pecho con orgullo, el mejor que nadie sabía la hermosa persona que era Hinata y sonreía con suficiencia al saberse el único hombre en su vida, aquel que recibía todo su amor, bueno amor de mujer, porque el amor de madre estaba con sus hijos pero eso era punto y aparte, sin embargo cuando miro a Hinata y la veía aun tratando de esconderse por la vergüenza, una parte de el decidió jugar con ella, ese lado tan bromista que tuvo de niño simplemente no fue capaz de resistirse a la presa fácil para molestarla en que se había convertido su chica en ese momento y por eso bajo un poco su cabeza para quedar a la altura de la de ella y de esa manera susurrarle al oído.

- Me pregunto que pensarían si se enteraran que la chica pura de la que tanto hablan en realidad esta casada con un niño - le susurro divertido viéndola como se crispaba, no solo por la sorpresa del susurro, sino por la connotación de sus palabras, cosa que la hizo sonrojar, - que le encanta el sexo y es una depravada en secreto - podía sentir como hervía por la vergüenza, cosa que se notaba en como se intensificaba el color de su sonrojo con cada palabra que le decía, - y que incluso es una lesbiana consumada con fetiche por los pechos enormes - ese fue el golpe definitivo para verla reaccionar mientras temblaba entre sus brazos, se sentía mal por molestarla tanto, pero simplemente no pudo resistirse, le encantaba verla así de sonrojada.

- E-Eso no e-es cierto, n-no tengo un fetiche raro c-como ese - dijo solo para que él lo escuchara, estaba avergonzada y por eso tartamudeaba, ella era tan fácil de molestar si sabías cuales eran sus puntos débiles que a veces era incluso aburrido lo sencillo que era avergonzarla, pero el no fue el bromista numero uno en su momento por tener clemencia ante nadie y por eso continuo con su asedio.

- Heee, bueno, tal vez debamos preguntarle a Tsunade por su opinión, ¿que te parece? - la escucho chillar un segundo después de esa oración, ese era su principal punto débil, Tsunade, esas dos se hicieron amigas, hermanas y amantes demasiado rápido, tanto que era imposible de creer lo fácil que congeniaron, pero así era y por ello Tsunade sabía todo sobre la ojiperla, gustos, disgustos, fetiches, posiciones favoritas, en fin y de manera reciproca la rubia era un libro abierto para ella.

- B-Baka - lo dijo tan suave que sus palabras fácilmente se las llevo el viento haciéndolo reír cuando noto que aquella discusión la había ganado al usar ese truco tan bajo pero tan eficiente.

Sí, por mucho que ella lo quisiera negar, Hinata tenía ese fetiche y los pechos de Tsunade eran su mayor fijación, especialmente cuando la rubia la seducía con su leche materna, Hinata Hyuga tenía sus secretos también, secretos que solo la familia que había formado con su esposo conocía y para vergüenza suya explotaba.

- Warii, warii - se disculpo con la mujer luego de haberse divertido lo suficiente molestando a su mujer, pero era hora de continuar con su cita y no lo lograrían si se quedaban ahí con la pobre ojiperla explotando en vergüenza, - ¿vamos? - se separo de ella al decirle aquello antes de con una cálida sonrisa mirarla y extender su mano para que ella la tomara y de esa manera continuaran con su cita.

Porque si, aquella mañana Naruto la invito a salir, solo ellos dos, quería aprovechar que Tsunade estaba ocupada atendiendo unos asuntos con Tsunami respecto al futuro viaje y a lo que podrían necesitar una vez allí, ademas de algunos planos y demás, Shizune estaba preparando provisiones medicas entre otras para cuando reemprendieran el viaje, centrándose mucho en el hecho de que Tsunade por su embarazo podría ser quien mas necesitara de ellas y en el caso de Anko, ella quería quedarse a jugar con las niñas y cuidarlas mientras se iban al bosque, así que tenían una oportunidad de pasar tiempo solo los dos, cosa que ella acepto gustosa.

- ¡HAI! - ya mas tranquila le respondió también sonriendo antes de tomar su mano fuertemente y alcanzar a su esposo ates de volver a abrazarse a su brazo izquierdo, aunque esta vez asegurándose de que el mismo quedara enterrado entre sus pechos con la intención de avergonzarlo cosa que funciono cuando vio el sonrojo en su rostro.

Se había asegurado de que para esa cita se viera lo mejor posible, las ventajas de no estar en la aldea era que no necesitaba esconderse bajo el henge que usaba siempre, por eso su cabello lucía largo y sedoso, atado a la altura de los hombros con un lazo blanco dejando que la cola que se formaba cayera hacia adelante por sobre su hombro izquierdo, Usaba una falda larga y blanca perlada que le daba toda la movilidad que deseaba así como una camisa purpura sin mangas que estaba quizás demasiado entallada a su torso dejando ver sus mas que generosas curvas.

Porque sí, salvo su familia, nadie en la aldea sabía de las despampanantes curvas que se gastaba la Hyuga, los pechos que en su madurez nada tenían que envidiarle a los de Tsunade, la cintura estrecha y las caderas anchas demostrando su gran fertilidad y aunque la falda las escondía, una largas y esbeltas piernas, de piel nívea y sedosa que en mas de una ocasión habían vuelto loco al rubio.

Tal vez no necesitaba maquillaje debido a sus finas y delicadas facciones, pero aun así llevaba un ligero maquillaje que le hacía resaltar aun mas por la belleza que desprendía, sus ojos con una ligera sombra, sus pómulos con algo de rubor, tenue e imperceptible pero ahí estaba resaltando sus mejillas y sus labios con un hermoso tono carmín producto del labial que usaba y hacía una invitación imposible de rechazar a besarla, en definitiva la hacían lucir hermosa, bueno, mas hermosa de lo que ya era.

En el caso del rubio, el cual por evidentes razones usaba el henge para ocultar el hecho de su actual condición física de infante, por lo demás, su ropa era elegante a su manera, un pantalón negro de mezclilla junto a una camisa Naranja oscuro con detalles en negro que se pegaba a su torso demarcando el fruto de toda una vida de entrenamiento, es decir, músculos cincelados pero sin llegar a la exageración, casual pero atractivo, ese era el aspecto que mostraba el chico.

Continuaron con su cita, aun querían hacer muchas mas cosas juntos, no lo habían hecho hace un tiempo y querían sentirlo de nuevo, ademas, sería una buena manera de despejar la mente de cara a lo que pasaría esa noche.

El encuentro con Matatabi, un encuentro que traería mas de una sorpresa a la familia del rubio.


- ¡Te digo que esta pared esta medio metro mas corto de lo que debería! - como ya se estaba haciendo costumbre entre esas tres, estaban peleando de nuevo, bueno dos de ellas en realidad, pero la tercera sabía que era cuestión de tiempo para que tuviera que intervenir, de nuevo.

- ¿¡Acaso estas loca!? - le recrimino la otra al sentirse ofendida sobre su capacidad para seguir instrucciones simples, - ¡esta justo en la marca!, ¡Ve a revisarte los ojos! - y ahí empezaban, una vez que los insultos comenzaban era solo cuestión de tiempo a que terminaran peleando, revolcándose en la tierra, eso era lo que las retrasaba, sus peleas infantiles y el que fueran mas de una vez al día solo empeoraba las cosas.

- ¿¡Haaa!? ¿!que fue lo que me dijiste!? - ambas eran tan fáciles de provocar que incluso la mas mínima insinuación de una burla servía para que se empezaran a pelear y lo peor, ella estaba en medio de ese par de monos de circo sin poder hacer nada, - ¡mas bien tu deberías hacer que te revisen el cerebro, porque algo obviamente no funciona ahí arriba! - escucho como le respondía con saña y burla en su voz, estaban a nada de enloquecer y ella lo sabía.

"¿Por qué solo yo soy la madura de este equipo?" se lamento la mujer viendo a sus compañeras pelear, tantas opciones para hacer esto y la mejor de ellas tenía que incluir a este par de idiotas que al parecer encontraban un gusto que llegaba a lo perverso por hacerse rabiar una a la otra.

- Ahora lo entiendo, estas en esos días, ¿verdad? - dijo la mayor de las dos peleoneras mientras chocaba su puño derecho contra la palma de su mano izquierda como si fuera el martillo de un juez, indicando que en ese momento entendía todo, - como estas tan sensible por tu periodo eres completamente ¡inútil! - lo estaba disfrutando, ridiculizarla le daba gozo, se le notaba en la cara de placer al ver a su oponente temblar, mas al remarcar la ultima palabra, - debe ser difícil que tu cabello sea un eterno recordatorio de que estas menstruando ¿verdad? - se estaba regocijando en molestarla se notaba a leguas, mas por la prepotencia con la que definía ahora sus facciones.

- ¡Al menos eso significa que yo aun soy fértil, tu cincuentona arrugada! - tras eso se instalo un silencio sepulcral en el lugar, ni siquiera el viendo hacía ruido al pasar mientras dos de ellas se quedaban congeladas y una sonreía con suficiencia, - de seguro ahí abajo ya no te funciona, es decir, todo debe estar arrugado y fofo, no me extrañaría que esas tetas tuyas se cuelguen cuando te quitas la ropa - la había hecho, casi se podía ver como la aludida mataba a la pelirroja con su mirada mientras la única muestra del esfuerzo que hacía para no tirarsele encima era su temblorosa ceja izquierda.

Claro que no era la única que se sentía aludida con lo que acababa de decir su compañera, la mas serena del grupo también se quedo estática al escucharla sintiéndose aludida, no en la parte de estar fofa ni nada de eso, aunque estuviera mal decirlo, su cuerpo se mantenía terso y suave y según su novio, tan apretada como para dar la impresión de que se la quería arrancar, no, lo que la dejo en su actual estado meditativo era lo primero que dijo, fertilidad, tenía el sello que impedía que quedara embarazada, pero ya que hasta ahora no le había dado un hijo a su amado empezaba a preguntarse si quizás desde un principio no podía hacerlo, no lo había considerado pero el tiempo corría y de un tiempo para acá, la idea de formar su propia familia se le hacía mas y mas atractiva.

- ¡C-Como te atreves!, ¡para que lo sepas conservo todo en su lugar y según él estoy bastante apretada ahí abajo! - no era la mejor defensa, bueno, en realidad no era siquiera una defensa real, pero su orgullo como mujer estaba siendo insultado y ella en ese campo, era bastante sensible, - mas bien, creo que solo tienes celos de que sin importar que jamas tendrás un cuerpo como el mío y eso te hace rabiar, ¿verdad? - cuando se calmo decidió golpear del mismo modo con la principal debilidad de la chica, su cuerpo, no lo negaría tenía un hermoso cuerpo con buenas y generosas curvas, pero todos sabían que ella tenía un complejo con el mismo debido a su tardío desarrollo, por no mencionar que sus curvas aunque pronunciadas no alcanzaban el calibre de las mas maduras del grupo.

Como si quisiera darle mas peso a sus declaraciones poso de perfil para la chica dejando que todo su sex appeal hablara por ella, asegurándose en el proceso de que sus grandes pechos así como su carnoso culo quedaran muy bien resaltados y por como empezó a temblar la chica luego de tomarse de sus pechos y comparar su tamaño con los de la mujer ante ella, sabía que había golpeado justo donde quería.

Tan ensimismada sobre lo dicho por su compañera estaba que se sorprendió cuando los gritos de ambas retándose a pelear la sacaron de su trances solo para ver como ambas con caras desencajadas por la furia y dando zancadas fuertes se fueron acercando la una contra la otra con la sola intensión de matarse entre ellas y debió actuar rápido poniéndose entre las dos para una vez mas fungir de mediadora, cosa que ya empezaba a cansarla, pero por ahora mas valía detenerlas no fuera que hicieran alguna locura.

- ¡YA FUE SUFICIENTE USTEDES DOS! - grito mientras extendía sus manos a lado y lado para parar el avance de ambas que solo se veían entre si amenazadoras antes de ver a la que interfería en el ajuste de cuentas entre ambas, - ¿¡podrían comportarse como adultas por una vez!?, recuerden que aun tenemos trabajo que hacer y ya nos retrasamos suficiente con sus peleas destrozando el trabajo - les recordó, habían arruinado mas de un avance solo porque ambas parecían encontrar un placer por demás perverso en provocar a la otra hasta terminar peleando y no quería retrasarse mas.

- ¡Díselo a esa malhablada/anciana! - ambas gritaron al unisono como tratando de negar su culpa en cuanto a los diversos destrozos que habían retrasado y entorpecido su trabajo, cosa que la hizo suspirar, era increíble como para ciertas cosas si que estaban de acuerdo y para otras no, de verdad que la sacaban de quicio, pero alguien debía centrarlas de nuevo y por desgracia, ese papel era suyo, así que respirando para tratar de calmarse las encaró y volvió a hablar.

- Escuchen, estamos retrasadas, los materiales escasean como para desperdiciarlos así y es cuestión de tiempo antes de que ellos lleguen, ¿de verdad quieren que crean que no somos capaces de hacer una tarea tan simple como levantar lo que sera nuestro hogar? - lo último fue un golpe bajo y rastrero, pero tiempos desesperados, medidas desesperadas y esperaba haber apelado a la razón en ellas o cuando menos a su ego para poder acabar con esto pronto, no quería recibirlo con una casa a medio terminar por culpa de dos idiotas que no pueden llevarse bien.

- ¡HUMP!, solo mantén alejada de mi a esa delincuente - suspiro aliviada cuando vio que al menos una de ellas parecía haber cedido cuando la escucho decir eso y luego retirarse del lugar dándoles la espalda, tal vez un tiempo de descanso separadas era lo que necesitaban, todas ellas.

- BRUJA - abrió los ojos anonadada, justo cuando creyó que ya todo había acabado, esa idiota de cabello rojo tenía que abrir la boca para soltar esa simple palabra de manera tan suave que creyó haberla imaginado, pero por el estado congelado de la otra mujer ahí supo que no solo no había imaginado aquello, sino que ademas, ella la había escuchado.

- ¡Ahora si!... ¡YA SACASTE BOLETO MALDITA PERRA CALLEJERA! - sip, la había escuchado y estaba furiosa, lo siguiente que supo es que ella se había apartado del camino entre las dos, no porque tuviera miedo, mas bien era porque esas dos ahora si no se detendrían por nada y eso solo significaba una cosa, la construcción estaba en peligro y ella tenía la intención de protegerla.

Por eso ahora estaba dándole la espalda al casi terminado edificio, estaban cerca de terminar y no iba a permitir que ese par de idiotas volvieran a arruinar las cosas, dudaba que tuvieran el tiempo y los materiales como para soportar otro de los altercados de ese par de niñas malcriadas, las cuales ahora estaban atacándose con todo, mientras que ella usaba sus propias habilidades para erigir una barrera que protegiera su casa, aunque sabía que no duraría mucho y cuando cayera la barrera esperaba que las dos estuvieran lo suficientemente cansadas como para poder ponerlas en su lugar por su falta de sensatez.

"Por favor, ven aquí pronto, no se cuanto mas pueda aguantar a este par" rezo para sus adentros mientras las otras dos estaban peleando con mas y mas fuerza entre ellas, no pudo evitar pensar en su novio, donde estaría y que estaría haciendo en ese momento, pero estaba segura de que fuera lo que fuera, era mil, no, un millón de veces mas placentero que tener que lidiar con ese par al que llamaba hermanas, "aunque visto de otra forma... es un buen entrenamiento en crianza de niños", no pudo evitar el pensamiento al ver el modo tan infantil en que se comportaban ambas y como básicamente siempre tenía que ser ella la que ponía orden en ese lugar, quizás, eso de ser madre si era para ella, es decir, ¿qué tan difícil podía ser criar un hijo comparado con tener que lidiar con ese par de locas belicosas frente a ella?


- Jijiji, ¡vamos atrapame! - fue le grito de una niña en el bosque mientras miraba a sus espaldas a su compañera de juegos que venía corriendo hacía ella aunque haciendo pucheros.

- ¡Moooo, no es justo Hitomi Onee-chan! - gritaba la pequeña niña mientras perseguía a su hermana por entre los arboles, no estaba enojada, era mas bien que la tomo con la guardia baja cuando iniciaron el juego y eso le dio la ventaja a la mayor, - ¡no estaba preparada todavía! - se quejo aunque no por eso dejo de ir árbol tras árbol tras su hermana mayor en un intento por alcanzarla para diversión de la rubia.

- Lo siento Hima-chan, pero la que da el primer golpe es la que gana - no pudo evitar burlarse de ella mientras la perseguía, cuando se le ocurrió jugar a las traes con ella no le dio un aviso ni le pregunto si quería jugar, tampoco es que lo necesitara, ya sabía la respuesta, pero al tomarla con la guardia baja pudo salir corriendo antes de que la menor pudiera reaccionar siquiera.

Llevaban en eso un buen rato, corriendo de aquí para allá jugando un sin fin de juegos en aquel claro del bosque cerca de un lago, todo bajo la atenta mirada de una hermosa mujer de pelo morado oscuro y gabardina que las veía sonriente viendo como las dos se llevaban tan bien.

le encantaba pasar tiempo con ambas, a ojos de cualquiera fuera de su familia podría parecer una madre con sus hijas, pero a sus propios ojos era mas bien una hermana mayor cuidando de sus hermanitas mas jóvenes y el hecho de que le encantara jugar con ellas apoyaba esa creencia en su mente, con ambas se sentía como una niña también, podía sonreír por las cosas mas simples, con una inocencia que creyó perdida hace mucho tiempo atrás, mas concretamente desde que cayo en las manos de cierto Sannin de las serpientes a quien aun ahora no toleraba.

Pero eso no era lo importante, hace mucho que dejo aquello atrás y ahora tenía una magnifica vida, podía sonreír de corazón y aquellos miedos que una vez la asolaron habían desaparecido, era libre de vivir su vida como quisiera y vaya sorpresa, jamas se imagino en una vida familiar y ahora no se podía imaginar una vida diferente, no, era mas correcto decir que no quería una vida diferente.

- ¡Anko Nee-chan, ahora tu las traes! - salio de sus pensamientos cuando sintió dos manitas presionarse cada una contra sus muslos y al ver en aquella dirección se encontró con dos sonrisas tan cálidas e inocentes que calentaron su corazón antes de verlas salir corriendo risueñas a la espera de que ella las siguiera.

- ¡Jooo, así que creen que tienen lo necesario para retar a la gran Anko Mitarashi! - hablo con burla aunque siguiéndoles el juego a ambas niñas que a la distancia solo se reían como si hubieran realizado la máxima travesura, - ¡aun les falta crecer mucho para enfrentarse a esta sexy Onee-san! - y tras decir aquello salio en persecución de ambas niñas que solo gritaron emocionadas y risueñas al ver como la mayor empezaba a perseguirlas totalmente sonriente, participando del juego propuesto por las dos infantes.

Podría haberlas atrapado en un segundo, después de todo ella era una kunoichi entrenada, una verdadera jounin, atrapar a dos pequeñas niñas no era tarea difícil, ella lo sabía, pero, eso no tendría chiste y claro esta, no tendría nada de divertido, por eso no usaba sus habilidades ninja, por el contrario se movía como una mujer normal corriendo tras ellas y aunque aun así podría alcanzarlas rápidamente, era mas divertido para las tres si dejaba que estuvieran delante de ella siempre, le encantaba escucharlas sonreír, desbordar aquella inocente felicidad, llenaba su corazón y hacía que la idea que llevaba años gestándose en su mente solo se hiciera mas fuerte.

Jugaron hasta casi desfallecer, riendo y diviertiendose en aquel claro, cosa curiosa si se consideraba el hecho de que hace muchos años atrás, mas de una década para ser exactos, una de las mujeres de su familia intento quitarse la vida en ese mismo lugar, pero era un recuerdo de un pasado lejano que ya no representaba mas que un simple y desagradable recuerdo.

Finalmente cuando Anko las alcanzo a ambas, las tomo en brazos antes de empezar a girar en el pasto mientras reían divertidas y recuperaban el aliento de tanto jugar, todo sin dejar de sonreír completamente felices, al menos hasta que un sonido bastante particular aunque fácil de identificar se escucho a lo largo de aquel bosque.

¡GRRRR!

- Fufu, parece que ciertas señoritas tienen hambre después de tanto jugar - dijo la pelimorada con gracia al escuchar los gruñidos de los estómagos de las dos princesas a sus lados, las cuales se sonrojaron por la vergüenza que les hicieron pasar sus traicioneros estómagos.

¡GRRRR!

Abrió los ojos sorprendida ante el nuevo sonido, sonido que vino de su propio estomago esta vez y que le causo su propio sonrojo, - y al parecer no son las únicas - sin embargo pronto empezaron a reír las tres cuando se dieron cuenta que estaban todas en la misma situación, - entonces... ¿qué les parece un descanso para comer unos bocadillos? - pregunto sonriendo a ambas niñas que se levantaron rápido asintiendo ante la idea de la mayor.

- ¡Hum!, ¡queremos unos dangos! - dijeron al unisono y totalmente motivadas sacandole una risa a la mayor pues aquellas niñas le acababan de leer la mente respecto a los bocadillos, al parecer ella a su manera si que había influido en las hijas de su hombre, no, de su amo.

Así pues se sentaron cerca del lago, a las niñas les encantaba ese lugar, cada vez que venían siempre hacían un día de campo en aquel lugar, donde los niños podían correr a gusto, sonreír y si como en esa ocasión el día era tan maravilloso, nadaban un poco, así que una vez se sentaron, la pelimorada empezó a sacar de la mochila que llevaba diferentes recipientes con comida, irónicamente la mayoría eran dangos que las niñas rápidamente empezaron a comer para diversión de la mayor que las veía disfrutar de su bocadillo mientras ella empezaba a servir un poco de te para acompañar la comida.

Hablaron de muchas cosas, como la emoción que sentían las niñas en ese viaje, lo mucho que querían ver a su hermana y jugar con ella, a quienes querían ver cuando llegaran, en fin, de todo un poco y lo sorprendente era la facilidad con la que ella se desenvolvía con las niñas, tal vez por su propia naturaleza juguetona, tal vez porque eran su familia, familia que nunca sintió tener o simplemente porque una parte de ella las amaba como si fueran sus propias hijas y quería sentir que podía ser un apoyo para ellas diferente al que sentían con sus padres, lo que fuera, ciertamente lo disfrutaba.

Para cuando terminaron de comer y con las chicas cansadas de tanto jugar, antes de darse cuenta, Anko se encontraba recostada en un árbol mientras sobre sus muslos se asentaban un par de cabecitas las cuales les acariciaba con ternura sus sedosas cabelleras.

Podía sentir sus calmadas respiraciones, al parecer tanto juego les paso factura y ahora estaban tomando una siesta, todo mientras el las miraba y acariciaba como velando su sueño, verlas así de tranquilas a su lado, sentir eso que sentía cuando las veía, era oficial para ella, ya no retrasaría mas eso que llevaba deseando desde hace un tiempo.

"Ya es hora, estoy segura de que esto es lo que quiero", sus pensamientos eran claros, sus deseos evidentes y sabía con quien quería dar ese paso, bastante había pospuesto esta decisión debido a algunas inseguridades que marcaban su vida, pero ahora, tales inseguridades no existían, era plenamente consciente de su anhelo y lo mucho que lo quería realizar, ahora solo había un detalle, "creo que es hora de retirar el sello", lo pensó relamiéndose los labios.

Sí, tenía un sello, uno muy particular, puesto en una zona muy particular y que si bien podía ocultarse, a ella le encantaba dejarlo tan visible como el día en que se le coloco, aunque claro esta, no por eso lo exhibía a todo el mundo, un sello con ciertas similitudes en cuanto a los trazos del mismo con el byakugou desarrollado por Tsunade pero cuyo propósito era muy diferente.

Su sello de control de natalidad, no sería diferente a los métodos estándares de las kunoichi para evitar quedar embarazadas involuntariamente que eran enseñadas durante la academia a todas las mujeres que optaran por la vida ninja de no ser por un detalle insignificante, este sello no era de conocimiento publico, fue desarrollado al interior de la familia y solo ellos tenían conocimiento de el, de hecho hasta hace poco Tsunade también lo usaba, aunque parece que lo retiro finalmente considerando su actual estado.

Ademas, en su caso fue el rubio quien lo coloco en ella justo arriba de su monte de venus y quería que el fuera quien se lo retirara para oficialmente abrir la fabrica de bebes.

Ese pensamiento le causo un gran estremecimiento pero no en el mal sentido, mas bien por la emoción y el morbo que aquello le suponía, después de todo, lo que deseaba requeriría de mucho esfuerzo y aun mas importante varios intentos lograrlo, "entre mas intentos mejor", ese simple pensamiento sonrojo su rostro mientras un mas que conocido cosquilleo empezaba a nacer entre sus piernas.

Sacudió su cabeza rápido para despejar su mente de esos pensamientos, lo último que quería era calentarse ahí a mitad del bosque con sus dos hermanitas sobre sus muslos, era una degenerada cuando se trataba de sexo pero tampoco llegaba a tanto como para traumar a las niñas mostrando su indecente comportamiento, por eso respiro profundo tratando de calmarse aunque por dentro rogaba que el estúpido celibato que al parecer su amo le prometió a sus mujeres hasta el día del aniversario de los rubios se terminara finalmente.

"Me pregunto, ¿que estarás haciendo ahora Naruto?", pensó mirando al cielo mientras pensaba en el rubio el cual en ese momento debía estar a mitad de su cita con la ojiperla, cosa que le causo algo de celos por la suerte de la mujer, aunque, ya tendría su turno ella también y pensaba aprovecharlo.


- Hnng, Na-Naruto-kun - Hinata llamo a su esposo luego de un fuerte gemido, - n-no chupes tan fuerte - estaba sonrojada aunque como no estarlo si tenía a su rubio chupándole con desesperación sus pechos en medio de un callejón luego de estarse devorando los labios el uno a la otra.

- Hinata... Hinata... Hinata - por su parte Naruto estaba como en trance mientras chupaba, mordía y estiraba aquellos botones rosa que coronaban los enormes globos de carne de su esposa, no la escuchaba eso era obvio, es mas, ni siquiera parecía ser consciente del lugar donde estaban y tampoco parecía importarle mucho la posibilidad de que fueran descubiertos.

No la escuchaba, eso era claro y por mas que ella quisiera negarlo, no quería que la escuchara, quería que siguiera en lo suyo, jugando con sus enormes globos de carne, que los chupara, que los estirara, la emoción de saber que estaban peligrosamente expuestos, Dios, era tan placentero que se ahogaba en ese placer y la mayor prueba estaba en el simple hecho de que mientras que con su boca profería negativas a su esposo para que dejara de torturar deliciosamente con sus pechos, con sus manos acariciaba su rubia cabellera que ahora era mas larga de lo habitual como consintiendo lo que le hacía y mas importante, tenía enredadas sus piernas sobre su cintura como si le aterrara la sola posibilidad de que él la dejara a medias en este punto.

Claro que eso estaba lejos de siquiera ser algo que llegara a considerar para luego descartar, no, en este punto el infierno se podía congelar y ni así dejaría de hacer lo que hacia, de permitir ahogarse en el insano deseo de poseer a su esposa y hacerla chillar su nombre mientras se rendía al placer, se notaba en sus ojos nublados por el placer y distorsionados por la lujuria, su único pensamiento estaba en que la quería ahí y ahora y ese fue el problema en el que ninguno de los dos reparo.

Tan concentrado en sus desos, desconecto de cualquier cosa diferente a tomar a la ojiperla y eso incluía descuidar el control de chakra que mantenía el henge que le hacía ver en su forma adulta, lo cual como resultado acabo con una explosiona de humo que gracias al cielo nadie noto, bueno el bullicio de la vida cotidiana en la ciudad camuflo el sonido, pero una vez que el humo se disperso, Naruto estaba una vez mas en su actual verdadera forma como un niño con Hinata aun aferrada a el pero debido al cambio en la estatura, el balance se perdió y como consecuencia perdieron el equilibrio acabando en el suelo el sobre ella.

Si Tsunade supiera de eso los reprendería a ambos, especialmente a el, el henge que usaban era el mismo que ella diseñara en el pasado para ocultar su verdadera forma, imperceptible, perfecto y por sobre todo con un requerimiento mínimo de chakra y concentración para mantenerlo de manera permanente y el rubio acababa de perder el control sobre el mismo solo por estar chupando unas tetas, ciertamente era una deshonra a su creación y su amada Senju bien podría molerlo a golpes, aunque no es que ella tuviera base para replicar cuando ella también tenía su historia con perder el control.

Como fuera, aquel golpe imprevisto logro detenerlos un instante, instante en el que con las respiraciones agitadas y el calor a flor de piel se miraron a los ojos buscando que hacer, fue mala idea claro esta pues los ojos azul intenso del rubio aun que estaban perdidos en un mar de lujuria que ensombrecía su mirada se encontraron con los perlados ojos de la chica en las cuales parecía formarse un corazón rosa en el centro debido a lo mucho que disfrutaba de sus caricias y eso fue mas que suficiente para que ambos entendieran algo, si lo que buscaban era un atisbo de que el otro lo quisiera detener lo que ocurría, todo lo que encontraron fue el gozo de saber que ninguno de los dos estaba dispuesto a parar hasta estar satisfechos aunque fuera un poco y con eso, unieron sus bocas mientras que el chico amasaba con desespero sus enormes senos y ella llevaba las suyas propias a las caderas de su esposo para bajar su pantalón en busca de su miembro.

No se dejaron de besar en ningún momento y en eso conllevó a que retirarle los pantalones al chico se hiciera particularmente difícil aunque no imposible pero claro esta, si no fuera porque tenían hambre de la boca del otro como para separar sus labios, la tarea habría sido mucho mas simple, pero una vez libre de la molesta prenda, la ojiperla vio su enorme barra de carne palpitando ansiosa de recibir sus caricias, eso fue suficiente para que cualquier vestigio de raciocinio se desvaneciera de su mente y antes de darse cuenta, estaba de rodillas en aquel callejón, besando, lamiendo y upando el eje de su esposo con demasiada pasión y desespero y no podría importarle menos la posibilidad de que la descubrieran.

"Haaa, esto es tan... pervertido", dijo, bueno, mas bien pensó la ojiperla en ese momento pues en ese momento su boca estaba ocupada en algo mucho mas importante, al menos desde su distorsionado punto de vista y es que mas que chupar, lo estaba succionando, se marcaba en sus mejillas el vacío que hacía alrededor de su punta y luego de que el se corriera en su boca se separo no para recomponerse sino para darle la espalda, levantar su falda y mostrar que así como con la parte superior, bajo aquella falda la pervertida que llevaba adentro se había encargado de no llevar ropa interior.

- Naruto - lo llamo mientras meneaba sus caderas o mas concretamente su carnoso culo hipnotizando al rubio con su movimiento pero manteniendo los suficiente su atención en lo que fuera que le quisiera decir su esposa, - recuerda... meterla esta prohibido - fue todo lo que le dijo mientras separaba un poco sus muslos cosa que el entendió fácilmente.

Mientras no la penetrara, podía hacerle lo que quisiera y en ese momento ya que ella tampoco podía evitar desear sentir su hombría, quería al menos poder sentir su dura longitud rozándose contra su coño empapado y necesitado, quería que se masturbara entre sus piernas y sentir la deliciosa fricción del pene de su esposo restregándose contra sus labios vaginales y su clítoris y claro que el la complació, antes de darse cuenta, el ya estaba contra ella mientras sentía su hombría y venir entre sus suaves, carnosos, firmes y torneados muslos mientras usaba una de sus manos para sostenerse de la pared mientras con la otra tapaba su boca para evitar que sus gemidos salieran de su boca y fueran escuchados por oídos inescrupulosos.

Porque sí, sería muy vergonzoso que los atraparan en esa situación, es decir, ya de por si habría sido malo que los atraparan luego de que volviera a su forma de niño con el chupándole las tetas mientras ella enredaba sus piernas en el, lo ultimo que necesitaba ahora es que dada la situación la encontraran y acusaran de ser una pervertida shotacon y era aun peor revelar que ese niño era su esposo y que ella era una depravada shotacon, como fuera la peor parte se la llevaría ella, especialmente porque en cualquiera de los dos escenarios tendrían razón, era una depravada y pervertida esposa shotacon y le encantaba serlo, aunque claro esta, solo porque era con Naruto.

"Kami... ¿cómo es que llegamos a esto?", no pudo evitar preguntarse en su mente mientras aplicaba mas fuerza en su mano contra su boca para evitar los gemidos que desesperados pugnaban por salir, aunque eso no fue suficiente par evitar que la saliva escurriera por entre las comisuras de sus dedos dándole un aspecto obsceno a su rostro con la saliva derramándose por entre su mano.

No pudo evitar rememorar lo que los llevo a esta instancia y lo mas curioso es que no fue algo que ninguno de los dos planeara, no fue como que vieran un callejón y decidieran probar los limites del exhibicionismo que tenían, que por cierto eran bastante altos considerando ciertas anécdotas que se avergonzaría si algún día se descubrieran, no, la idea era tener una cita normal como lo que eran una pareja de esposos que se amaban, pero noooo, el destino tenía otros planes para ellos que se revelaron ni bien llegaron a un parque que detrás tenía de fondo un pequeño grupo de arboles y flores adornando el paisaje del lugar.

Caminaron como lo que eran, una pareja de esposos que se amaban y solo se detenían para darse un beso que fuera el recordatorio constante de que se amaban, no importaba que ese recordatorio se lo dieran cada par de minutos y mucho menos les importaba el que los demás les vieran sonrientes de ver tanto amor desbordando de ellos por mucho que se avergonzaran y entonces mientras caminaban mas al fondo de aquellos arboles a la zona mas desolada del mismo fue cuando se congelaron sorprendidos y sonrojados.

Habían entrado para disfrutar de la belleza de las flores que se extendían por todos lados en ese lugar dándole un hermoso paisaje florido que ambos disfrutaban, ese era el plan, al menos hasta que empezaron a escuchar gemidos provenientes de algunos arboles cerca de ellos y que le llamaron la atención, en un principio creyendo que quizás estaban asaltando a alguien, pero descartaron la idea cuando agudizaron el oído para localizar a la posible victima e ir a ayudar y lograron identificar el tipo de sonidos que estaban escuchando haciendo que los colores se les subieran a la cabeza

Se miraron entre si como preguntándole al otro que era lo que debían hacer y lo que encontraron en la mirada del otro fue la misma respuesta a la que ellos mismos llegaban, por lo cual movidos por la curiosidad decidieron mirar solo un poquito, es decir, no podía ser tan grave, ¿o si?

Ni bien encontraron a la voz que gemía y se asomaron sin ser detectados, se escondieron arrepentidos de lo que vieron, dos jóvenes revolucionados por las hormonas "experimentando" con sus cuerpos, de mas esta decir que se abochornaron y los hizo sentir culpables pues estaban violando su privacidad, por lo cual con un solo movimiento de cabeza de parte del rubio cuando su esposa lo miro ambos acordaron salir de ahí y no mencionar nunca lo visto.

Tristemente no fue el único escenario que se encontraron y pronto entendieron que al parecer independientemente de la hora del día, esa especie de bosque que hacían aquel cúmulo de arboles en lo profundo del parque, servía como desfogadero de los jóvenes, lo descubrieron luego de al menos cinco encontronazos con el mismo tipo de gemidos que escucharon la primera vez poniéndolos mas avergonzados e increíblemente también un tanto calientes.

De alguna manera mientras intentaban salir de ahí, acabaron en el centro de todo ese descontrol de hormonas escondidos entre unos arbustos esperando su oportunidad para poder salir sin ser descubiertos ni cortarles el rollo a ninguno de los muchachos, pero se crisparon cuando escucharon una voz femenina demasiado cerca de ellos, ahora si estaban asustados, no querían que los descubrieran, los tacharían de fisgones en el mejor de los casos y al menos en el caso del rubio sabía que su hermosa mujer no soportaría la vergüenza de ser vista como una voyeurista, por mucho que si lo fuera en realidad.

Decidido a evitarle la vergüenza se preparo para mirar tras las ramas para saber que tan lejos estaba, pero ella lo convenció de dejarla hacerlo, usando su Byakugan podría ver mas fácil sin exponerse tanto y ante esa lógica no tuvo ningún argumento por lo que le dejo proceder, viendo como activaba su doujutsu y esperando por el veredicto.

Lo siguiente que supo es que su esposa estaba temblando, con la cara tan roja que dejaría en vergüenza a un tomate y con humo saliendo de su cabeza tartamudeando cosas ininteligibles a un tono de susurro que solo le confundió mas sobre que era lo que había visto para acabar en un estado como el que tenía en ese momento.

Le pregunto en voz baja para no delatarse que era lo que había visto y no importa cuanto le llamo por su nombre y le pregunto, ella no le respondía y lo mas curioso es que no dejaba de ver en esa dirección ni desactivaba su Byakugan, eso solo estaba haciendo que la curiosidad aumentara mas y mas en él y ya que su esposa no parecía tener la intención de responderle en un futuro cercano, decidió comprobarlo por si mismo.

Como en su plan original, lentamente abrió un espacio para tener mejor visual entre las ramas y vio que era lo que ocurría, de mas esta que sus ojos casi se salen de sus cuencas de lo abiertos que los tenía por la impresión, esa vista era... sucia y considerando que era el quien lo decía, entonces no era precisamente cualquier cosa.

Claro que la sorpresa no fue su única reacción y en ese sentido la encargada de saber su otra reacción no fue otra que Hinata quien dio un ligero respingo cuando sintió algo duro y caliente entre sus piernas, algo que ella conocía muy bien, solo entonces separo su vista del punto donde la tenía enfocada para ver a su esposo ya con su doujutsu inactivo.

Al sentir su mirada el la vio también y ahora ambos enfrentados y totalmente sonrojados se quedaron así un segundo antes de que mordiéndose los labios de una manera por demás erótica, la ojiperla sobre el empezó con un suave y leve movimiento de caderas sobre su erecta longitud, cosa que le saco el aire al chico pues no era algo que se esperaba pero que pronto acompaño cuando una de sus manos fue a su cadera y la otra a uno de sus senos.

Antes de darse cuenta se estaban besando escondidos entre los arbustos mientras que la fricción entre sus sexos solo se intensificaba y seguramente habrían ido a mas si no hubiera sido por el atronador chillido que los saco del trance en el que estaban y no necesitaban ser unos genios para saber lo que aquel chillido significaba, es decir, ambos lo conocían muy bien y sabían que lo producía.

Se vieron sonrojados viendo como se descontrolaron solo por ver a un montón de adolescentes cogiendo, por lo cual tartamudeando un poco decidieron retirarse mientras aun podían y tras asegurarse de que no había peligro de ser descubiertos espiando salieron de ahí todo lo rápido que podían, aunque claro, el llevaba una erección de campeonato y ella tenía su coño al borde de derretirse en jugos.

Todo debió acabar ahí, se suponía que así debía ser y se esforzaron en que así fuera, de verdad que lo hicieron, pero bueno, cuando estaban juntos siempre eran bastante fogosos y toda aquella experiencia fue sorpresiva, es decir, chicos que estaban seguros no superaban los 15 metidos en un bosque follando como animales y especialmente lo ultimo que vieron, eso si que fue muy loco, una jodida orgía donde un montón de adolescentes calenturientos rodeaban a una pechugona que estaban convencidos de que no podía ser otra cosa que una puta para aceptar algo así, por todos los cielos, la juventud de esos días estaba loca, aunque quienes eran ellos para juzgar cuando incluso mas jóvenes ya hacían cosas incluso peores y al menos en el caso de uno de los dos incluso había dejado de ser virgen.

Como sea, ademas de la sorpresa, la excitación de ese involuntario acto voyeurista fue mas de lo que lograron soportar y cada vez que sentían que nadie los veía se metían mano un tanto hasta que ya no resistieron mas y acabaron empujándose el uno al otro en aquel callejón donde se encontraban actualmente.

Hinata, quien ahora estaba con los pechos presionados contra la pared mientras aun se cubría la boca con su ensalivada mano, salio de los recuerdos debido a un orgasmo que le llevo todo su autocontrol no dejar salir de su boca con chillidos y gritos de éxtasis mientras que su mano restante ahora libre pues ya no la usaba para sostenerse de la pared ya que su cuerpo estaba recostado sobre la misma, llevo la misma entre sus piernas para ponerla frente a la polla entre las mismas la cual un segundo después empezó a liberar su copiosa carga, al parecer ella no era la única que estaba al límite en ese momento y la enorme cantidad que era derramada contra la palma de su mano lo demostraba.

Cuando se separaron ella se dejo caer, las piernas no le daban para mas y su respiración era muy pesada en ese momento, lo peor es que vio su mano llena de la crema espesa de su esposo y por acto reflejo la empezó a lamer, bueno, solo una parte, la otra la restregó contra su sensible coñito, el calor fue en extremo placentero y aunque se moría de ganas de sentirlo ahora en lo profundo de su matriz por ahora no era el momento, aunque no sabía cuanto mas podría resistir.

Vio a su esposo el cual estaba sentado tratando de recobrar el aliento, era obvio que el también quería mas, se reflejaba en sus ojos y era lo que ella quería también pero era mejor no tentar a la suerte, ambos lo sabían, por lo cual no sin esfuerzo, luego de un rato en el que aprovecharon para recuperarse y ordenar sus ropas, que en el caso del rubio fue mas sencillo, aunque eso no evitaba cierto orgullo en ella al ver su polla marcada a lo largo de su eje con su pintalabios.

En el caso de ella si fue un ligero problema mayor ya que su falda estaba algo húmeda tanto por sus jugos como por el semen que logro escapar para ir a parar ahí, pero por suerte estaba hasta la parte mas baja de la misma y con algo de esfuerzo y otro tanto de suerte nadie lo vería o eso esperaban, en cuanto se recompusieron y estuvieron seguros de que su apariencia no los delataba, poco a poco fueron saliendo del callejón, asegurándose de que nadie los veía salir de ahí y actuando como si nada continuaron con su cita o lo que quedaba de ella.


- Por favor tengan cuidado, los tres - dijo una hermosa mujer de largo cabello azul oscuro mientras veía a los tres ante ella con preocupación antes de despedirlos en la entrada de su residencia.

- No te preocupes Tsunami, todo saldrá bien - el rubio decidió decirle mientras le sonreía con consuelo, aunque luego miro curioso hacia abajo encontrándose con sus dos princesitas abrazando sus piernas, - oh, no se preocupen, volveremos pronto, pero hasta entonces deben ser fuertes y proteger a nuestra familia, ¿esta bien? - se agacho para abrazarlas y luego de que ambas asintieran y se separaran, luego fue el turno de sus dos esposas de despedirse de sus hijas para despedirse de sus pequeñas antes de que empezaran la marcha hacia su destino.

- Estas seguro de que no quieres que los acompañemos, me preocupa, especialmente por el actual estado de Tsunade-sama - esta vez la que hablo fue Shizune, estaba preocupada, como amiga, como amante y como medica, no quería que su maestra corriera riesgos innecesarios, especialmente ahora que la rubia estaba embarazada.

- No te preocupes, Naruto las protegerá, como siempre nos ha protegido siempre - Anko intervino con su característica energía y carisma, para tratar de relajar el ambiente, así como reducir los miedos de las chicas que parecían reacias a dejarlos ir solo a los tres, - pero si necesitas ayuda, tal vez yo... - aun así al igual que Shizune, se ofreció de escolta para los tres.

- No es necesario, no hay de que preocuparse, ademas ya escucharon, quiere vernos solo a los tres - les dijo sonriendo esta vez para las dos, esperando calmarlas, aunque no es que pudiera ser así de fácil cuando se iban a enfrentar a un escenario totalmente desconocido, - aun así, gracias, les prometo qeu las compensare por esto - igual les agradeció para reducir tensiones, ademas de prometerles una compensación que las hizo sonrojar, especialmente a la pelimorada que ya tenía muy claro que era lo que deseaba como compensación.

Así pues, luego de despedirse de todas con un beso, en los labios para sus mujeres y en la coronilla de sus cabezas en el caso de sus hijas, finalmente partieron a su destino resueltos a cumplir con su misión.

Y así acompañados por el velo nocturno de la noche, avanzaron resueltos y conscientes que finalmente el momento había llegado, se dirigían a hablar con Matatabi.

- Aun no se por que quiere vernos a nosotras dos también - una vez que se alejaron de la casa de Tsunami, la que hablo fue una rubia de enormes pechos que sujetaba su mentón con una mano mientras trataba de descifrar el misterio que sentía que había en las palabras de la biju de dos colas.

- No creo que ponernos ansiosos por eso nos vaya a ayudar, entonces mas vale esperar para saber sus razones - la otra mujer del grupo hablo mirando con sus perlados ojos a su compañera la cual parecía no poder evitar pensar de mas sobre los motivos de Matatabi.

Cuando Hinata y Naruto regresaron de su cita ya siendo media tarde y muy sonrojados por cierto fueron recibidos por todos en la casa ya relajados de sus actividades previas, aunque muy curiosos por lo nerviosos que aun se encontraban, nervios que aumentaron cuando les preguntaron como les había ido pero ninguno se atrevió a decir nada producto de la vergüenza, cosa que causo curiosidad en las demás y sospecha en algunas.

Solo Tsunade y Anko que estaban jugando cartas en el momento y quienes estuvieron cerca cuando la ojiperla paso por la sala a toda prisa lograron captar un aroma particular viniendo de ella, un aroma que conocían bien porque ellas mismas lo habían desprendido innumerable cantidad de veces también y basto aquello para que supieran o al menos se hicieran una vaga idea de lo que pudiera haber pasado.

Hinata no pudo evitar sentir que esas dos la habían descubierto y giro su rostro para verlas encontrándose con dos miradas acusatorias y un par de sonrisitas cómplices proviniendo de ambas mujeres, junto con la lectura de labios que hizo de Tsunade y Anko quienes le dijeron que era una suertuda y que estaba celosa respectivamente fue suficiente para que los colores volvieran a su rostro y en un tartamudeo subir al segundo piso avisando que se daría una ducha antes de salir corriendo para evitar la vergüenza.

Las otras dos mujeres quedaron confusas y miraron al rubio que solo desviaba la mirada causando mas suspicacia pero la intervención de las dos niñas acabo con la tensión y regreso el lugar a un ambiente mas familiar mientras le contaban a su padre lo mucho que se divirtieron jugando con Anko a quien cuando quiso agradecerle resultaba que ya no estaba ahí y al ver a Tsunade, esta con la mirada le dijo a donde había ido.

Como sea no fue si no hasta la hora de la cena que finalmente llego la noticia que esperaban cuando Kurama llamo a Naruto desde su paisaje mental y le dio la noticia, noticia que aun ahora mientras caminaban al punto de encuentro no dejaba de darle vueltas en la cabeza.

"- Naruto... Matatabi ya esta aquí, te espera en lo profundo del bosque sur y ademas... quiere que lleves contigo a la Senju y la usuaria del Byakugan - ", era una petición extraña de parte de Matatabi, no importa como lo viera, pero si eso permitía que aceptara el plan, entonces no veía porque no hacerlo, no es como que fueran a pelear de todas maneras.

Luego de eso y ante el hecho de que su rostro demostró la sorpresa de esa noticia, las demás decidieron preguntar lo que ocurría, demás esta decir que en cuanto el rubio revelo la noticia de que Matatabi había llegado las sorprendió a todas y luego cuando con seriedad vio a las dos personas extras solicitadas las cuales se sorprendieron por su mirada para luego escuchar que de hecho ellas también eran requeridas por la biju.

Las niñas se preocuparon, habían crecido con a enseñanza de que los biju eran buenos seres, amables y que querían vivir en paz, luego estaba todas las veces que su pare les entrego a Kurama para jugar, amaban a los biju, pero aun así, podían percibir que la situación era seria y tesa, cosa que las asusto, por eso que se abrazaran a sus piernas antes e irse.

Claro esta que decidieron que mejor era que Naruto se presentara ante Matatabi como ella lo recordaba, en otras palabras, en su forma adulta, era mejor evitar tener que dar explicaciones respecto a que ahora era un niño de 13 de nuevo y que al parecer se quedaría así de ahora en adelante gracias a la intervención de sus hermanos, por eso antes de salir uso el Henge que cambiaba su apariencia para verse de nuevo en su forma adulta y partieron luego de despedirse de todos, especialmente de sus dos pequeñas que al parecer estaban entre emocionadas por querer ver a Matatabi y temerosas de que sus padres pudieran salir lastimados.

Pero no importaba como lo viera o cuanto lo pensaba, simplemente no entendía que era lo que podría querer de sus dos mujeres, esperaba que no fuera nada malo, pero había una parte de el, una pequeña y minúscula parte de él que implemente no dejaba de decirle que fuera lo que fuera que quería la biju, eso solo iba a traer problemas.

"No importa cuanto intente calmarme, simplemente los nervios sobre lo que pueda querer Matatabi no dejan de torturarme", pensaba el rubio, no importaba que por fuera se viera completamente relajado, por dentro estaba totalmente tenso sobre como podría ir la reunión, pero simplemente no podía exteriorizar ese sentimiento, necesitaba proyectar seguridad y confianza para que el ambiente no se hiciera tenso entre ellos, es decir, de nada les serviría tres personas totalmente nerviosas.

- No necesitas preocuparte tanto, si es Matatabi, debe ser una petición sencilla, es quizás de todos nosotros la mas tranquila - Isobu le estaba diciendo aquello luego de escuchar su debate interno sorprendiendo al rubio por el consuelo dado por el biju de tres colas.

"Isobu... gracias" no pudo evitar decirlo en su mente mientras sonreía, si ellos quienes eran sus hermanos le decían que no había problema entonces no tenía nada de que preocuparse.

- Claro que es la mas tranquila de nosotros, esa jodida neko es una total desobligada - al parecer no podía contar mucho con su propio biju para calmar sus nervios, para variar, cuando necesitaba su ayuda para cosas mas simples, siempre le daba la espalda, eso le saco una gota al rubio.

"No hay como contar con tus amigos... muchas gracias Kurama" esta vez sus pensamientos iban contra su amigo de nueve colas, aunque le causaba curiosidad que el hablara de desobligados cuando era precisamente el zorro quien parecía ser el mas interesado en pasársela durmiendo todo el día dentro de él, pensamiento que le valió una queja de parte del biju ademas de justificaciones que carecían de sentido, especialmente la de que el estaba ahí encerrado cuando el mas de una vez le había ofrecido dejarlo vivir en su casa aunque con un tamaño mas acorde y siempre se había negado.

- No le hagas caso a nuestro hermano Naruto, es solo que Matatabi siempre ha ido a su bola, haciendo lo que quiere y tiende a ser bastante insistente cuando quiere algo, pero en el fondo es alguien buena - Kokuo esta vez fue quien trato de tranquilizar al rubio dando quizás demasiados detalles sobre el comportamiento natural de Matatabi.

Naruto por su parte solo podía tener un tic en una de sus cejas, no sabía si estaban tratando de calmarlo a él o de desprestigiarla a ella, porque esos comentarios del final, no eran precisamente de ayuda, era increíble que fueran hermanos en realidad.

Tan ensimismado estaba en su platica interna y escuchando como ahora los tres bijus hablaban mal de su hermana que no se percato de que en el exterior, su rostro estaba haciendo todo tipo de muecas que llamaron la atención de sus acompañantes.

- Naruto, ¿que ocurre? - la pregunta de la rubia lo saco de su ensimismamiento para pasar a verla un tanto confundido, mas cuando la vio al parecer preocupada por el.

- ¿Hmm?, no pasa nada, ¿por qué preguntas? - la curiosidad le pudo pues no entendía el porque de sus rostros, porque no era solo el de Tsunade, también se percato de que de igual manera le veía Hinata por lo cual su confusión solo estaba aumentado sobre que podía causar tal estado.

- B-Bueno es que... estabas haciendo gestos raros y muecas mientras caminabas, así que nos preocupamos - ahora era Hinata quien terminaba de contar sus motivos para preocuparse, cosa que le hizo abrir los ojos, a veces olvidaba que mientras estaba en su paisaje mental eso no le eximía de la realidad donde a veces sus actos tendían a ser extraños, en este caso por su rostro que reflejaba sus acciones mientras hablaba con los biju.

- Ajaja, eso, no hay que preocuparse, solo hablaba con Kurama, Isobu y Kokuo sobre Matatabi, lamento si las hice preocupar - estaba sonriendo un tanto apenado luego de su accionar inconsciente rascándose tras la cabeza, pero al menos saber que era por estar hablando con los biju los calmo, bueno medianamente, porque ahora solo tenían intriga sobre lo que pudieron decirle.

- Y... ¿qué te dijeron? cualquier cosa que nos sirva para prepararnos para ver a Matatabi creo que deberías decírnoslo - Tsunade volvió a increpar, como shinobis la información era vital y considerando con quien se iban a encontrar mejor estar preparados y al ver a Hinata sabía que ella estaba de acuerdo con su pensamiento, lo demostraba el rostro serio y la mirada fija que le daba a Naruto instándolo a compartir información.

- Oh créanme, no quieren saberlo, es mas bien vergonzoso y un tanto decepcionante como se ven entre ellos los biju - lo escucharon mencionar esta vez al rubio mientras se rascaba una mejilla incomodo y una gota de sudor bajaba por su sien, aunque eso las dejo intrigadas sobre que tipo de relación tenían realmente los biju entre si, aunque se podían hacer una idea de como se veían seres tan orgullosos entre ellos.

"Ni de chiste puedo decirles que ellos se comportan como niños berrinchudos" desvió la mirada, aunque se alegro de que al parecer a ambas les valió la explicación para dejar de preocuparse de cosas como esas, aunque igual el chico debió de aguantar los gritos de los tres bijus dentro de el sobre que no eran unos berrinchudos, aunque por la forma en que lo hacían, no es que lo estuvieran haciendo cambiar de opinión.

Continuaron caminando un rato mas, tal vez el lugar no estuviera lejos de casa de Tsunami, pero no por ello llegarían rápidamente, la tensión se aumentaba si se quedaban callados mucho tiempo, por ello hablaban de todo un poco, para vergüenza de Hinata de lo que tuvo que ocurrir ese día en su cita con el rubio para que ella llegara como llego y luego la burla de su amiga cuando le dijo que al parecer no había sido suficiente si después había hecho cositas con Anko en el baño, de mas esta decir que quería que se la tragara la tierra pero entre burlas hacia la ojiperla que por cierto devolvió mencionando que Tsunade debía tener los pechos muy cargados ya que su esposo no la había estado ordeñando recientemente, algunas cuantas bromas, panes respecto al embarazo, y lugares que visitarían en el viaje, lograron evitar pensar en exceso sobre lo que podían enfrentar una vez que tuvieran frente a ellos a Matatabi.

Al final llegaron al punto y cuando lo hicieron, se encontraron solos, cosa rara pues se suponía que ella los estaría esperando, sentían algo de nervios al no encontrarla ahí y por ello se acercaron mas al centro del lugar tratando de ver algún indicio de la biju.

- Etto. ¿acaso llegamos tarde? - la que hablo fue Hinata considerando la posibilidad de que quizás Matatabi se había cansado de esperar y se había ido, cosa que puso tensos a los otros dos pues no era precisamente un escenario muy favorable para ellos, sin embargo antes de que alguno de ellos contestara a aquella duda escucharon un ruido, seguido de una voz proveniente de algún lugar entre los arboles.

- Finalmente están aquí - esa voz al menos para el rubio era conocida, pese a que de hecho solo la había escuchado en un par de ocasiones nada mas y eso le hizo relajarse pues significaba que por ahora todo iba bien, - no se preocupen, llegaron justo a tiempo de hecho - la voz se escuchaba cada vez mas cerca y entonces entre la oscuridad que cubría entre los arboles ante ellos un fulgor azul fue surgiendo, - lamento no mostrarme desde el principio, sin embargo considere que era mejor mantenerme oculta hasta su llegada solo en caso de que alguien mas diera con este lugar por casualidad antes que ustedes - entonces aquel fulgor azul se fue intensificando hasta que finalmente la luz dejo ver al causante del mismo cuando un enorme cuerpo felino envuelto en llamas azules con destellos negros, unos ojos con heterocromía, uno amarillo y el otro verde y su rasgo mas distintivo, sus dos enormes colas.

- Matatabi - quien la llamo fue Naruto cuando la vio, en cualquier otro escenario incluso el mas experimentado shinobi estaría asustado, incluso para el Shodaime Hokage Matatabi era alguien de temer y respetar, pero para Naruto, era como ver a una vieja amiga y pronto corrió a su encuentro, - ¡ha pasado un tiempo ciertamente! - se notaba feliz y en cuanto la biju lo vio acercarse bajo su cabeza para poder verlo directamente, aunque claro esta, el rubio acabo aprovechando la oportunidad para extender su mano y empezar a rascar bajo su hocico como si de un gato cualquiera se tratase.

Ante los atónitos ojos ya no solo de las dos esposas del rubio, sino también de los tres biju dentro de el, Matatabi no solo permitió tal caricia, cosa difícil de creer considerando que su cuerpo era en esencia una llama viva, pero de alguna manera había dado solidez a la zona donde estaba la mano del rubio y evitaba que se quemara mientras la tocaba y ademas de eso, sus dos colas se movían quizás con demasiada efusividad, por no mencionar que al menos para los biju, casi podían jurar que estaban escuchando a Matatabi ronronear.

Por unos segundos que se les hicieron eternos a todos, vieron como Matatabi parecía un gato mascota en manos del rubio quien disfrutaba de consentir al gran gato ante él.

- ¡Ahem! no es que quiera interrumpir pero creo que estamos aquí con un propósito mas que dejar a esta baka neko ser una consentida - Kurama hablo fastidiado de la escena desde el interior de Naruto para que este lo oyera pero usando su habilidad telepática para comunicarse con sus hermanos para que de esa forma Matatabi también les escuchara y cuando ambos se percataron de sus acciones rápidamente recuperaron sus anteriores posturas serias, aunque en el caso de Naruto se rascaba la mejilla y Matatabi tosía ligeramente tratando de simular que lo anterior no paso.

- L-Lo siento, me deje llevar por la emoción - estaba avergonzado, pero aun con todo no dejaba de sonreír y con Matatabi ya mas repuesta y restandole importancia al asunto, finalmente el rubio volvió junto a sus dos compañeras quienes lo veían entre reprochandolo y divertidas al ver la facilidad del chico para acercarse a las consideradas como los mas poderosos seres en el mundo shinobi.

- Matatabi-san, un gusto verla - con una reverencia de su parte Hinata saludo a la biju quien devolvió el saludo con un asentimiento mirando curiosa a la mujer de largo cabello oscuro quien se sintió cohibida al tener la mirada de la biju fija en su ser, antes de desviarla hacia Tsunade quien la vio con sorpresa en sus ojos color marrón.

- También están aquí, la descendiente de ese hombre y la princesa de los ojos de luna - al parecer la biju se sentía complacida de tenerlas a ambas ahí como había requerido, aunque ciertamente la forma en que se refirió a ella alteró a Tsunade, es decir, sabía a que se refería, su abuelo fue el responsable de que acabara sellada, lo ultimo que quería era tener que lidiar con algún posible rencor de parte de la biju y que por ello pidiera su presencia, - has estado ocupado cachorro - menciono de pronto la biju mientras al parecer olfateaba a ambas mujeres las cuales empezaban a sentirse incomodas con la evaluación que al parecer realizaba Matatabi, - las marcaste a ambas como tus hembras, puedo percibir tu aroma en ellas, el de la chica Hyuga es mas reciente al parecer, aunque es la rubia quien carga a tu cachorro - se quedaron helados, sonrojados y con la respiración cortada.

Era increíble lo directos que podían ser los biju cuando querían, pero nunca se esperaron que con solo una olfateada, pudiera saber tanto de su relación tan estrecha, por no mencionar que incluso pudo percibir a su hijo con Tsunade, aunque ciertamente lo que mas les causaba vergüenza, especialmente a Hinata era que percibió de alguna manera el aroma de Naruto en ellas, sobretodo en la ojiperla la cual ahora se quería morir sintiendo que incluso una biju la molestaba recordandole lo pervertido que se comportaron hace algunas horas.

- S-Si bueno... ambas son mis esposas entonces... ya sabes - no sabía como decirle esto a una biju, pero al menos quería dejar claro que relación tenía con ellas sin llegar a ser demasiado explicito sobre los beneficios de la misma.

- Ya veo - fue todo lo que dijo antes de volver a erguirse sobre sus patas, - pero por que mis hermanos aun no se manifiestan, ¿acaso me tienen miedo? - aquello último lo dijo con cierta sorna al sentir a los biju dentro de Naruto quienes tras sus palabras parecían haberse agitado bastante.

Un segundo después y diciéndole a Naruto que era hora de salir, este abrió el canal para que se manifestaran en este plano y entonces una nube de humo exploto de repente en el lugar, la cual tras desaparecer dejo ver a los tres biju restante mirando a su hermana, Kurama particularmente molesto ante las palabras de su hermana y por eso la veía con el ceño fruncido.

- ¿¡Quién tendría miedo de ti!?, ¡gata perezosa! - y ahí estaba, el particular genio del biju de nueve colas explotando y haciendo que esta reunión que estaba destinada a ser tranquila se complicara mas, todo gracias a el enorme orgullo de su biju.

- ¿Qué ocurre hermanito, es esa la forma en que saludas a tu hermana mayor luego de tanto tiempo? - si esperaba algún tipo de sensatez de parte de Matatabi, acababa de demostrarle que le estaba rezando al santo equivocado, eso solo le hizo suspirar, de verdad, ¿así era la verdadera personalidad de los biju cuando estaban entre ellos? era la pregunta que no podía evitar hacerse el rubio viendo tan penoso comportamiento.

- O-Oi, relájense quieren, no debemos llamar la atención - Naruto trato de calmar las aguas antes de que esto se saliera de control, se conocía el humor de Kurama y era mejor no encender la llama cerca de ese polvorín por el bien de todos.

- Hum, Naruto tiene razón, no estamos aquí para pelear Matatabi - Kokuo hablo tratando de sonar serio aunque un atisbo de sonrisa se notaba en su rostro, tal vez debido a la gracia que le hacía ver a Kurama perder tan fácilmente los estribos cerca de su hermana biju, - estamos aquí para discutir un asunto mas serio - sin embargo manteniendo la compostura recalco el motivo de la actual reunión.

Por su parte las dos mujeres se sentían como en una ilusión, todo eso era para no creerse, bueno, conocían lo suficiente a Kurama como para saber que su carácter no era precisamente dócil, salvo con las niñas a quienes por mucho que quisiera negarlo, no podía engañarlas, las quería, no había otro motivo por el cual dejaba que ellas hicieran lo que quisieran con el orgulloso biju, pero esto, acababan de perder el respeto por los bijus en gran medida luego de ver tan ridícula escena.

- Cough.. es cierto, la noche no es eterna y aun no sabemos cual es su decisión Matatabi-san - Tsunade fue la primera en hablar luego de salir del trance y haciendo gala de su experiencia como diplomática durante su tiempo como Hokage, trato de encaminar todo este asunto hacía el asunto que los reunía en ese momento.

- Tienes razón, descendiente de Hashirama - declaro la biju de dos colas viéndola y estando de acuerdo en que no tenían tiempo para perder en ese momento.

- Tsunade - escucho entonces mencionar a la rubia, cosa que la confundió y que al parecer la rubia percibió cuando se decidió a explicar, - Mi nombre es Tsnuade... Tsunade Senju Uzumaki - al final dijo su nombre completo usando también el apellido de su esposo, cosa que al decirlo le cosquilleo placenteramente la lengua, amaba poder expresar libremente el lazo que demostraba la relación que tenía con su marido.

- A-Ahm, yo soy Hinata... Hinata Hyuga Uzumaki, un placer - rápidamente la ojiperla también se presento mientras que una vez mas hacía una reverencia formal para presentarse ante la biju un tanto sonrojada por el momento en que desconecto por la escena anterior.

- Hum, un placer... Tsunade y Hinata - respondió luego de unos instantes la biju, antes de regresar su atención al asunto que importaba, - tienen razón, no tenemos mucho tiempo, así que dejemos los juegos de lado - dijo eso ultimo fijándose en Kurama quien parecía muy dispuesto a seguir con la disputa previa.

- ¡Hmp!, haz lo que te de la gana - y con eso dicho, Kurama solo se dio la vuelta para alejarse de todos y echarse en el lugar dándoles la espalda en todo momento, sacando una gota de sudor en la cabeza de los tres shinobi ante tan infantil comportamiento.

- Cielos... aun sigue siendo un bebé - se burlo una ultima vez de Kurama al que escucho gruñir en respuesta antes de centrar su atención de nuevo en el resto del grupo, - entonces... quiero escucharlo desde el principio, ¿que es lo que esta ocurriendo? - con eso cualquier ambiente relajado que pudiera quedar se acabo y procedieron a explicar la situación.

Empezaron por la misión en la que ayudo a Kokuo e Isobu y la sorpresa que implico la existencia de nuevas células que al parecer quería el poder de los biju, ya no con propósitos como el de Madara por suerte, pero aun así era preocupante saber que querían usarlos como instrumentos de guerra una vez mas o cuando menos como baterías por su ingente cantidad de chakra.

Los cuatro bijus estaban de acuerdo en que estos nuevos grupos solo estaban movidos por codicia y un poco perturbados por secuelas dejadas por la guerra pero que con su nivel fácilmente podrían eliminar su rastro, pero ese era el problema, de atacar desmesuradamente y sin considerar nada, existía el riesgo de causar daños que las aldeas ninja no podrían simplemente pasar por alto y entonces su libertad se pondría en tela de juicio, sin importar mucho el que Naruto pudiese abogar por ellos.

Ahí era donde entraba el plan de Naruto, claro no era un plan que inicialmente pensara para una situación así, de hecho jamas llego a considerar algo como eso, pero que viéndolo bien parecía encajar perfectamente en las necesidades actuales y con las historias adecuadas sería la mejor manera de mantenerlos a todos a salvo, no solo a los biju, también a los humanos, especialmente de su propia codicia, después de todo, ¿cuanto tiempo podría pasar antes de que su ambición les hiciera querer recuperar tan valiosos activos de guerra?, era algo que si podía quería evitar.

- Ya veo... ciertamente es un plan decente y abarca la seguridad de mas que solo la mía y de mis hermanos - Matatabi concluyo una vez que termino de escuchar la historia que los había traído hasta ahí, ciertamente ya tenía una pincelada general de la situación por contacto previo con sus hermanos, pero escuchar todos los detalles era un asunto diferente, - no me molesta la estrategia y ciertamente me gustaría ser parte de esta nueva y esperanzadora oportunidad, pero como dije antes... tengo una condición para aceptar - dijo dejando claro que tenía la intención de aceptar pero llevando la conversación justo al punto que deseaban saber, ¿cual era esa condición?

- Entendemos y si esta en mis capacidades, te puedo asegurar que lo cumpliré, dattebayo - Naruto dijo un tanto tenso por lo que fuera a pedir la biju de dos colas, todo mientras a su alrededor todos se mantenían expectantes de lo que podría desear alguien como Matatabi.

- Quiero... - en cuanto sus labios se movieron, todos abrieron enormemente sus ojos, incrédulos de la petición de la biju.


Se despertó de golpe y un tanto alterada, era la primera vez que tenía un sueño de ese tipo, esas cosas no eran lo suyo, nunca lo fueron, ese era terreno de esa chica, pero de ella aprendió que en ocasiones si bien los sueños no son necesariamente premoniciones, si que podían ser advertencias.

Pero era tan extraño, no llegaba a comprender que estaba pasando aquí, que eran esos tubos y lo que había en los mismos, simplemente no tenía sentido, pero sentía que era solo cuestión de tiempo para que lo supiera y solo esperaba que lo que fuera no terminara siendo algo malo o trayendo problemas innecesarios a su hogar.

- Y pensar que esta tarde todo era tan hermoso - replico la mujer recordando el maravilloso día que había tenido, disfrutando del paisaje, su favorito al ser tan florido en esa época en particular, en su lugar favorito y al lado de su hijo.

Sonrió con anhelo, no hace mucho que lo había visto y ya quería verlo de nuevo y aunque se sentía intranquila, una parte de ella le decía que quizás no tardaría mucho en reencontrarse con él, solo esperaba que no trajera problemas consigo, pero claro, considerando de quien hablaba bueno, los problemas eran una celosa amante suya, así que mejor no hacerse muchas ilusiones.

Miro por la ventana un segundo, sentía que algo grande se venía, aunque se dijo a si misma que lo afrontaría como todos los retos desde que decidió dejar de huir, ademas, no podía ser peor que la paciente secreta que tenía actualmente en su morada y con eso, se acostó de nuevo para intentar conciliar el sueño de nuevo rogando que si los sueños le asaltaban de nuevo, al menos esta vez fuera uno mas agradable y placentero, quien sabe, quizás algunas de las calientes aventuras que habían tenido juntos, incluyendo la aventura que había dado pie a ese caliente y pervertido rumor que bien o mal se había asegurado de no erradicar, al menos no por completo.


- N-No puedes hablar en serio - era difícil de creer lo que acababan de escuchar, es decir, no tenía sentido, era imposible, - ¿estas consciente de lo que estas pidiendo? - Naruto preguntó a la biju que lo veía seriamente con sus enormes ojos con heterocomía.

- Soy plenamente consciente y esa es mi condición - no daría su brazo a torcer en esto, eso era obvio, aunque nunca se imaginaron que lo que pediría sería algo de ese calibre.

"¿Si quiera es posible?", la pregunta que se hizo en su cabeza la rubia fue rápidamente respondida por si misma, claro que era posible, la había visto de primera mano funcionar, pero pedirles algo así, los estaba colocando en una situación por demás incomoda y aunque la primera reacción que tendrían sería un rotundo no, esto era algo que debían de tratar con cuidado, de ser posible convencerla de que cambiara de opinión, aunque algo le decía que eso sería una tarea imposible.

- Se los dije, es solo una neko que causa problemas - Kurama si bien no se había acercado si que había prestado atención a todo el asunto y como sus hermanos se sorprendió de lo que estaba pidiendo su hermana, ¿qué estaba pasando por su cabeza exactamente en ese momento?, era la pregunta que no pudo evitar hacerse.

- Kurama, por favor - Naruto trato de evitar poner la situación mas tensa con los comentarios fuera de lugar de su biju, lo ultimo que se necesitaba era eso en una situación ya de por si compleja.

- Me temo que en esta ocasión debo estar de acuerdo con Kurama - Isobu fue quien hablo esta vez sorprendiendo al rubio quien lo vio con curiosidad, aunque el biju no centro su mirada en el si no en su hermana de dos colas, - Matatabi, lo que pides no es algo tan simple y de realizarse los estarías condenando, estoy seguro de que lo sabes - trato de ser razonable con ella, pero la conocía lo suficiente para saber que no se retractaría, esto era mas que un simple capricho para la biju.

- Se los riesgos, pero ese es mi deseo, mi condición, si quieren que acepte - esto se complicaba cada vez mas, era obvio que hacerla cambiar de opinión no podía ser una opción, pero lo que pedía era una locura y como si quisiera remarcar su deseo continuo hablando, - entonces tráiganla de vuelta a mi, quiero a mi amiga de nuevo conmigo, regresenme a... Yugito - sí, estaban en un verdadero predicamento.

- ¿Entiendes lo que estas pidiendo? - Kokuo le pregunto tratando de hacer que viera las implicaciones, - les estas pidiendo que realicen para ti el... - no necesitó continuar hablando, no cuando fue uno de los tres humanos en el lugar quien termino la oración misma.

- Edo Tensei - se suponía que fuera un susurro mas para si misma que otra cosa, pero fue lo suficientemente fuerte como para que todos la escucharan y giraran a ver encontrando su rostro pálido y no era para menos, aquello era una aberración en si misma, un delito como ningún otro, rompía las reglas de este mundo y también del otro.

- Hinata - Tsunade en cuanto la vio en ese estado corrió hacia ella y la abrazo, ella estaba impactada también y al igual que ella, la ojiperla también debió de enfrentar el horror del Edo Tensei en la ultima gran guerra y aunque sentía cierto temor cuando hablaban de esa técnica, en comparación con la rubia, para Hinata quien era mucho mas sensible, recordar tal aberración que torturaba a vivos y muertos usando los recuerdos de los seres amados bueno, era algo que una chica de corazón tan puro simplemente no podía soportar, no sola al menos.

Todos se quedaron en silencio un momento viendo como la rubia consolaba a quien consideraba una hermana tratando de alejar ese miedo de ella, no podían decir que no la entendían, incluso Kurama sentía cierta aversión ante la idea de una técnica tan impura como esa, ni que decir de Naruto que viendo a su esposa en ese estado se sintió un tanto frustrado, por no decir enojado, podía ser la petición de la biju, pero no por ello él estaba obligado a aceptarla.

- Un pedido como ese excede por mucho los limites Matatabi, lo siento pero... - no llego a terminar su frase cuando Tsunade se le adelanto, aun con la ojiperla entre sus brazos declaro con voz fuerte.

- ¡Sacrificar una vida para condenar otra a vagar eternamente en este mundo va mas allá de toda cuestión! - estaba furiosa y no era para menos si consideraba que en su caso personal, en la ultima gran guerra debió enfrentar sus propios fantasmas pasados cuando se encontró cara a cara con Dan Kato revivido con tan horrible método y despojado de su propia voluntad mas no de su consciencia, - ¡no dejare que arrastres a mi esposo en esto, no importa que seas un Biju, no lo permitiré! - en ese momento abrazo mas fuerte a Hinata como queriendo protegerla a la vez que enviaba un mensaje, no arriesgaría su familia, aunque eso significara enfrentarse a existencias como los nueve biju.

- ¿De que están hablando? nunca dije que quería que usaran el Edo Tensei - la biju sonaba confundida cuando comprendió el proceso de pensamiento de los demás, sin entender como fue que llegaron a ese tipo de conclusión, - tal aberración de la naturaleza, jamas incurriría en tal sin sentido - era oficial, estaban confundidos, todos y cada uno de ellos, pues ahora si que no sabían a donde quería llegar la biju, - ademas, no funcionaría aunque lo intentaran - aquello último intrigo a todos, ¿que motivos tendría la biju para asegurar que esa técnica no funcionaría? al parecer había algo mas en todo esto.

- Matatabi... ¿que diablos hiciste? - Kurama de un momento a otro se levanto alterado, como si de hecho ya entendiera que era lo que probablemente su hermana había hecho y se notaba bastante tenso ante tal posibilidad.

- ¿Are?... ¿que esta ocurriendo aquí? - Naruto de un momento a otro empezó a sentirse perdido y el como los tres biju veían a Matatabi solo lo desconcertaba mas, ¿que sabían ellos que nosotros no?, esa era la pregunta que pasaba por su mente viendo como los biju parecían en una especie de concurso de miradas donde ciertamente la de Kurama, era la que mas letal se sentía, aunque al parecer a su hermana no es que le estuviera afectando en lo mas mínimo.

- Naruto... dime ¿que sabes de la técnica conocida como el Edo Tensei? - Kokuo lo miro, cosa que lo puso curioso, no es que la técnica fuera conocida en todo el mundo en cuanto a su ejecución, pero luego de la guerra, si que se necesito dejar en claro algunos aspectos de la misma, entre ellos la necesidad de un sacrificio.

- Pues, fue desarrollada por el nidaime Hokage y es una técnica que permite traer de nuevo a nuestro mundo el alma de un difunto - la dijo a grandes rasgos, tampoco es que la conociera completamente o le interesara conocerla, es decir, eso le ponía los pelos de punta.

- Mi amor, esa técnica requiere de un sacrificio vivo para funcionar, así como el ADN del difunto para invocar su alma a este plano - Tsunade tal vez nunca leyó la técnica en los pergaminos prohibidos, pero si que era consciente de como funcionaba, era la técnica de su tío abuelo después de todo, aunque eso no es que la enorgulleciera en realidad.

- El Edo Tensei... es una técnica que transfiere el alma invocada en un cuerpo vivo, intercambiando el alma original por la invocada - ahora Hinata continuo ya mas calmada aunque aun incomoda con el tema, claro que sabía de la técnica, Tsunade le contó los pormenores cuando le preguntó movida por la curiosidad, aunque se arrepintió de adquirir ese conocimiento cuando supo los pormenores, - sin embargo el Edo tensei no es eficaz si el alma a ser invocada esta en paz o... - era cierto, un alma que no tenía arrepentimientos ni resentimientos respecto a su muerte no podía ser invocada pues la técnica tomaba las almas que se encontraban en el limbo, sin embargo existía otra posibilidad y eso la hizo abrir los ojos a la ojiperla y no solo a ella, Tsunade también los abrió cuando al parecer llego a la misma conclusión.

- O que el alma en cuestión ya no exista en el otro lado - Kurama termino la oración inconclusa de la Hyuga, era algo difícil de creer, por no mencionar que era imposible, es decir, ¿acaso era siquiera posible eliminar un alma de la faz de la existencia? esa era la cuestión detrás de las palabras de Kurama, - te lo pregunto una vez mas Matatabi, ¿¡qué carajos fue lo que hiciste!? - esta vez no evito alzar la voz, el silencio de la biu lo estaba desquiciando, mas con la serenidad que mostraba su rostro.

- Matatabi, acaso... ¿hiciste algo con el alma de Yugito Nii? - Naruto era distraído en muchos sentidos, pero contaba con una mente sagaz y un ingenio increíble, no le tomo mucho tiempo entender hacia donde iba esa conversación así como crisparse ante la idea que se formaba en su mente, por eso fue directo en su pregunta, nada de rodeos, necesitaba saber exactamente que era lo que estaba ocurriendo, solo esperaba que no fuera todo lo perturbador que su mente le hacía imaginar.

- Creo que es mejor empezar desde el inicio para que logres entender - al parecer Matatabi no daría vueltas o intentaría desviar el tema, aunque si tenía intención de dejar claro todo el contexto que la llevo a hacer lo que sea que haya hecho, - que todos logren entender - esta vez miro a todos los presentes, en particular a sus hermanos centrándose en Kurama quien parecía el mas alterado en todo esto.

- Muy bien, te escuchamos - Isobu fue quien termino hablando cuando se percato del silencio que se formaba, al parecer debido a la tensión que se estaba acumulando luego de entender que lo que sea que estuviera ocurriendo, Matatabi tenía que ver mucho en el actual paradero del alma de Yugito Nii.

- Haaa, supongo que no es necesario decir, que en el principio, nosotros, todos y cada uno de nosotros los nueve bijus fuimos vistos como nada mas que erramientas, un arma, un eje del equilibrio de poder entre las grandes naciones - era un tema deicado ciertamente, es decir, hablaba de su epoca cuando su libertad les fue arrebatada, a todos y cada uno de ellos, - en eso ciertamente tuvieron mucho que ver tus antepasados... Tsunade, después de todo fueron quienes nos sellaron y repartieron como si fueramos simple mercancia entre las cinco grandes aldeas - en ese momento miro a la rubia quien se sintio incomoda ante la mención de las acciones realizadas tanto por su abuelo como por su abuela en relación al encierro de los biju.

- Si, lamento lo que ocurrió, se que no cambia nada pero, esa era una epoca tan caotica aun, supongo que el miedo fue lo que guio sus acciones - Tsunade se estaba disculpando, no tenía que hacerlo pues no estaba implicada en ello, pero siendo la descendiente de quienes era, bueno, sentía en cierta medida que era su responsabilidad aunque fuera ofrecerle una disculpa a estos seres que no fue si no hasta la llegada de su esposo que finalmente fueron vistos en todo el mundo como seres vivos mas que como armas.

- No te preocupes, a este punto ya es agua pasada, no tienes porque cargar con los pecados de tus ancestros - Kokuo fue quien hablo y por la mirada relajada que le daban la mayoría sabía que hablaba por todos, incluso Kurama quien tenía su eterno ceño fruncido, pero eso era lo normal en el y con el tiempo todas habían aprendido a leer entre lineas tras ese gesto del zorro, - aun así, si te hace sentir mejor, aceptamos tus disculpas - Kokuo continuo haciendo suspirar a la rubia al saber que sus disculpas fueron aceptadas, por la forma en que soltó ese suspiro fue como si estuviera soltando una enorme carga de sus hombros.

- Como sea, vivir encerrada todo ese tiempo a la espera de finalmente ser libre, fácilmente llena tu ser de resentimientos - ese era un sentimiento que todos los bijus podían entender de Matatabi, de una u otra forma todos fueron prisioneros, - entonces cuando fui sellada en mi contenedor, mi jinchuriki, inicialmente tenía una sola intención... me aseguraría de borrar su existencia a la primera oportunidad que se me presentara y así podría ser libre una vez mas - una vez mas no era algo que no entendieran, es mas Kurama hasta poco antes de la guerra se aseguro de aprovechar cada oportunidad que el chico le daba al bajar su guardia para intentar tomar el control, poder ser libre, así que era un sentimiento entendible.

Así pues Matatabi empezo a contar los inicios de su relación con su jinchuriki, de sus roces con Yugito Nii y el como intento forzar a la mujer a ceder a la tentación que ella le presentaba para dejarla tomar el control, liberarse de su sello, apelando quizás con una lengua demasiado venenosa al hecho de que como jinchuriki sería odiada incluso por sus propia aldea a la que tanto quería servir, sería una paria y sobre ella recaería la frustración de los pobladores, incitándola a dejar que el odio la consumiera y usara su poder para hacerles pagar por su sufrimiento, lo que fuera con tal de ser libre.

- Admito que no confiaba en ella en un principio, es decir, solo era mi carcelera, una prisión mas de las muchas en las que ya había estado, no cambiaba nada - no es que se equivocara, todos los biju habían pasado por algo medianamente igual, es decir, en determinado momento o cambiaban de jinchuriki o eran sellados en algún contenedor especial a la espera del siguiente prospecto a jinchuriki, - sin embargo... Yugito resulto ser diferente, en algún momento que ni siquera recuerdo ya, las cosas empezaron a cambiar cuando ella empezó a querer acercarse a mi de manera diferente, aunque claro, yo solo creía que estaba intentando otra manera de acceder a mi poder completo - esa era la eterna lucha de el biju y el jinchuriki, lograr el lazo que los hacía amigos, incluso familia, pocos lo habían logrado en el pasado, aunque en la mayoría de los casos no pasaba de ser un simple trato cordial.

"- Me gustaría que un día lleguemos a ser amigas, claro, si tu quieres -", recordó aquellas palabras que la marcaron tanto, nunca un humano le había dicho aquello desde su padre, fue la primera vez que sintió calidez en la palabra de un humano y eso basto para que ella empezara a observar con mayor atención a la mujer que era su jinchuriki y vaya sorpresa que se llevó, una mujer de gran carisma, amable, incluso amorosa con aquellos que consideraba familia, protectora con sus estudiantes, tal vez por la difícil vida que llevo desde muy niña siendo su jinchuriki, no quería que otros niños sufrieran, era a falta de mejores palabras, una mujer curiosa.

- No es que nos hiciéramos amigas de inmediato, pero permitirme conocer mas a fondo a Yugito, a la verdadera Yugito me hizo ver las cosas de otro modo - no mentía, ver como la mujer pese a todo siempre estaba dispuesta a ayudar, lista para defender a su aldea, a los suyos y como no era prejuiciosa respecto a nadie, era algo que la hacía ver a la mujer de Kumo con otros ojos o cuando menos que considerara mas a esta mujer, - entonces llego el día en el que se enfrento a la cascado de la verdad y posteriormente a mi - Naruto sabía a que se refería, es decir, el paso por lo mismo también cuando intentaba acceder al poder de Kurama sin dejar que este le corrompiera.

DE mas esta decir que decidió probarla en ese momento, ya se hacía una idea de quien era Yugito pero este era el momento de la verdad, cuando estuvieran frente a frente, sin ataduras de ningún tempo restringiéndola, quería probar su valía y solo conocía un método para hacerlo, la atacaría con intención de matar, si sobrevivía y aun mas, si incluso llegaba a vencerla y tomar su poder aun seguía viéndola con esa sonrisa, entonces demostraría que tenía un corazón puro, que era digna de confianza y darse la posibilidad de conocerse de verdad, tal vez ser verdaderamente amigas como en su día ella le sugirió.

- Nuestro encuentro fue increíble, Yugito era una verdadera maestra en el combate, me dio muchos problemas - era extraño ver como considerando que esa batalla había sido con intención de matar, Matatabi parecía particularmente orgullosa mientras hablaba de la jinchuriki rubia, - al final increíblemente logro vencerme, estaba sorprendida, pero en cierta forma agasajada de tener a tan formidable compañera y cuando todo termino, se acerco a mi y sonriendo me acarició como si la anterior pelea nunca hubiera ocurrido - recordó con nostalgia, en ese momento cuando Yugito había cumplido su objetivo y podía dejarla de lado como una herramienta rota, se acerco y le sonrió como si nada, con tal calidez que Matatabi ya no peleo mas.

"- Eres increíble, ¿sabes? de verdad me sorprendiste... espero contar con tu apoyo d ahora en adelante -", era curioso como aunque no recordaba cuando empezó a reconsiderar su forma de ver a la rubia de Kumo, si podía recordar sus palabras, sus platicas, todo, quizás porque eso era lo que atesoraba mas.

- Nos fuimos acercando y conforme lo hacíamos me vi nuevamente sorprendida al ver como era cada vez mas capaz de manejar mi poder - relato mientras rememoraba esos momentos donde veía como con algunos consejos de su parte, Yugito se volvía cada vez mas una esplendida jinchuriki, - pero cuando mas disfrutábamos el hecho de que nos habíamos hecho amigas, mi primera amiga y la mas querida, todo cambió - ahí su tono cambió y se sintió mas depresivo a la vez que cargado de lo que solo podía considerarse odio puro.

- Etto, ¿podemos saber que ocurrió? - la pregunta de Hinata era una pregunta que al menos los tres shinobi se estaban haciendo, aunque al menos en el caso del rubio, sentía que ya conocía la respuesta y que no le iba a gustar.

- Ellos aparecieron... Akatsuki, mas específicamente Kakuzu y Hidan - el resentimiento en su voz lo decía todo, eran los responsables de arrebatarle su felicidad y no era algo que no entendieran, después de todo no fue solo Matatabi quien perdió algo en sus manos, es decir, todo Konoha conoció el horror a manos de Pain, el líder del grupo, - me habría encantado destazarlos con mis manos cuando prácticamente flagelaron el cuerpo de Yugito... pero en ese momento mi principal prioridad era evitar que mi amiga pereciera por las heridas - sabían que para el grupo matar al jinchuriki no era una opción pues era lo mismo que perder al biju que cazaban, eso les hizo preguntarse, que tan grave fueron las heridas que le infligieron a Yugito como para que Matatabi debiera concentrar todos sus esfuerzos en evitar la muerte de su amiga.

- Te entiendo, créeme, me enfrente a uno de ellos, Kakuzu era su nombre - Matatabi se notaba sorprendida, no se esperaba que el rubio se hubiese enfrentado a esos infelices, - un completo desgraciado y su habilidad de reponer su corazón con los repuestos fue un completo incordió - eso era algo que ella sabía muy bien, después de todo vio como Yugito lo asesinaba solo para al instante siguiente volver a levantarse, - es un verdadero alivio el que ahora este muerto - lo miro como si quisiera confirmar su suposición y cuando lo vio a los ojos lo noto, esos ojos junto a la pequeña sonrisa como si le adivinara el pensamiento fue todo lo que necesito para confirmarlo, el chico se había desecho de ese monstruo y con ello se había ganado la gratitud de la biju sin saberlo.

- Si, pensando en lo que paso después tal vez hubiera sido mejor desatarme en ese momento, pues lo siguiente que supe fue que me encontraba siendo separada de Yugito para ser atrapada dentro de esa estatua viendo como ella perdía la vida frente a mi antes de quedar encerrada en el Gedo Mazo - se notaba el dolor en sus palabras y como no estar dolida ante la impotencia que debió sentir al ver como su amiga moría sin poder hacer nada.

- Lo siento, debió de ser algo demasiado difícil de vivir - Naruto le mencionó aquello, él mejor que nadie sabía lo que era esa impotencia, por eso miro hacia atrás a cierta ojiperla que parecía al borde de las lagrimas ante la historia de Matatabi mientras era abrazada una vez mas por la rubia que se notaba la fuerza que hacía para soportar la furia que sentía con esos hombres.

- Lo fue, estar en ese vació donde incluso tu consciencia te es arrebatada, mi único consuelo fue que un tiempo después volví a reunirme con Yugito, aunque claro, no de la manera que deseaba, es decir, ella no era mas que un cadáver siendo manipulado y con aquellas barras negras sobre su cuerpo insulso me controlaba a mi al encadenar mi consciencia - se refería a la guerra, cuando los jinchuriki asesinados fueron revividos y sometidos a obedecer como simples títeres sin alma, un momento difícil pero la sonrisa de Matatabi les decía que incluso en ese momento encontró la manera de salirse con la suya, - sin embargo gracias a la completa comprensión que ya teníamos Yugito y yo para ese momento, aunque en el plano mas físico estábamos controladas, en lo profundo del espacio donde solo biju y jinchurii puede residir, nos reencontramos, ahí le dije mi nombre, algo que no pude previamente y aunque por un breve momento volvimos a estar unidas, sabes de que hablo, ¿verdad Naruto? - aquello ultimo lo dijo mirándolo y el asintió, claro que conocía ese lugar.

- Hum, el lugar donde me encontré con los nueve bijus y siete de los jinchuriki una vez que Kurama y yo nos hicimos amigos - ante ese comentario Kurama gruño un poco, no negaba su amistad con el rubio, pero odiaba que lo vieran como que se había ablandado, aunque poca atención le pusieron a los berrinches del zorro, - ahora que lo pienso, de entre los ahí presentes, parecía que eran tu y Yugito quien tenían mejor relación aparte de Bee-san y Gyuki - menciono con aire distraído rememorando el momento y sin saberlo haciendo sonreír al gato de dos colas.

- Pocos lo saben, pero Yugito y yo fuimos el modelo de Bee para forjar su relación con su biju, nos admiraba de hecho - se notaba el orgullo que sentía al decir esas palabras, cosa que saco gotas de sudor a mas de uno por lo altanera que se veía en ese momento Matatabi, - como sea, no quería perder a mi amiga una vez mas, pero luego de que nos liberaste, sabía que el tiempo era un factor que jugaba en nuestra contra y por eso decidí lo que decidí - en ese momento todos prestaron atención, finalmente habían llegado al punto importante de la historia de Matatabi y todos tenían curiosidad sobre lo que había hecho el gato de dos colas, aunque sin que nadie se percatara, Kurama parecía estar algo ansioso en ese momento.

- ¿Fue el momento donde el alma de Yugito desapareció o algo así? - Tsunade pregunto aunque algo temerosa de la respuesta que pudiera obtener, sin embargo era una pregunta que todos se hacían y que Matatabi solo mirara al cielo estrellado los estaba alterando mucho.

- Podría decirse de alguna manera, pero estas equivocada - ahora estaban confundidos, la respuesta de Matatabi era ambigua y al parecer eso ella lo notó, - el alma de Yugito sigue existiendo, solo que ahora es parte de... mi - no lograron captar lo que la biju intentaba decirles, bueno, al menos los tres shinobi, porque sus hermanos si que sabían a que se refería y en el caso de Kurama, estaba con una de sus patas delanteras contra su cara en un movimiento que denotaba frustración.

-Matatabi, ¿de verdad lo hiciste? - Isobu le pregunto totalmente incrédulo y no era para menos, era difícil de creer incluso para los biju que algo como eso realmente estuviera pasando.

- Ya lo dije, no estaba dispuesta a perder por segunda vez a Yugito, hice lo que tenía que hacer - eso dejo las bocas de Isobu y Kokuo abiertas mientras que Kurama solo se estiraba el hocico con la pata en señal de hartazgo ante la nueva información.

- Etto... ¿que fue lo que hizo Matatabi-san? - ya que al parecer los biju estaban hablando en su propio idioma sin participarles lo que estaba ocurriendo Hinata finalmente pregunto movida por la curiosidad, aunque no era la única pues pronto los dos rubios secundaron su pregunta asintiendo con la cabeza ansiosos de saber lo que ocurría.

- Matatabi absorbió... el alma de Yugito - Kokuo lo dijo sin mayor miramiento, soltó aquella información como si nada mientras los tres shinobi solo veían asombrados a la gata de dos colas quien no parecía tener intención de negar tal acusación.

- Eso es... ¿siquiera posible? - pregunto aturdido Naruto, no, mas que aturdido, la palabra que lo describiría sería incrédulo y con justa razón.

- No contaba con mucho tiempo, pero si, el proceso no es tardado - Matatabi lo estaba diciendo como si no fuera nada del otro mundo el hecho de que acababa de admitir que había devorado el alma de su antigua jinchuriki.

- P-Pero si devoraste su alma, ¿entonces realmente se puede considerar que aun existe? - Naruto simplemente no podía creer nada de esto, no era algo tan fácil de asimilar de ninguna manera.

- No la devore, solo la conecte a mi - seguían sin entender, es que ella estaba haciendo de algo que era claramente trascendental como si fuera una charla insulsa de una tarde de te o algo por el estilo.

- Naruto - Isobu lo llamo cuando se percato de que no estaba entendiendo nada, - es un proceso sencillo de hecho, Matatabi usa su propio chakra para conectar por resonancia su alma con la de Yugito - trato de explicar de manera sencilla al rubio lo que estaba ocurriendo.

- Básicamente, Matatabi sustenta el alma de Yugito con su propio chakra permitiéndole mantenerse en este plano - cuando Kokuo termino de hablar miro que los tres estaban realmente sorprendidos ante lo que significaba aquello, - el alma de Yugito esta en Matatabi ahora, no esta viva pero tampoco esta muerta - la forma en que lo decía era un tanto sombría, al parecer no era algo que los bijus hacían pese a que podían.

- En otras palabras, Matatabi esta fungiendo el papel de una batería para sostener el alma de Yugito en este mundo dotándole de energía como para que no desaparezca - al parecer Tsunade si lo había entendido y simplificado, aunque eso no hacía menos impresionante lo que estaba pasando.

- Yugito hace parte de mi, pero como dijeron mis hermanos, no esta ni viva ni muerta, esta en su propio limbo, alimentar su alma no es problema, pero no es suficiente para mi, quier tener a mi amiga, poder hablar con ella de nuevo, estar juntas, sentirla a mi lado - ahora entendían a donde iba la biju, tal vez tuviera el alma de Yugito, pero eso no significaba que pudiera comunicarse con ella, es como si estuviera en un sueño profundo y no era lo que deseaba.

- Pero en todo esto, ¿como encajamos nosotras? - finalmente hizo la pregunta Tsunade pues aunque entendía que era lo que quería la biju, aun no entendía donde encajaban ambas.

- Primero quiero que Hinata confirme algo, por eso quiero que use el poder de sus ojos y mire dentro de mi, busque el alma de Yugito y me diga si esta bien - eso no se lo esperaban ciertamente, al parecer Matatabi pese a todo, necesitaba saber que su amiga estaba bien antes de proceder con lo que sea que tuviera planeado y para eso necesitaba de una usuaria del Byakugan en la que confie y quien mejor que la esposa del rubio para ello, - si bien puedo sentir a Yugito dentro de mi, debí apresurarme cuando enlace nuestras almas, quiero asegurarme de que ella esta bien, así que... por favor - eso si que era raro, un biju pidiendo algo por favor, pero demostraba lo delicado de la situación y lo importante que era para Matatabi.

- ¿Are?, ¡H-HAI! lo intentare - Hinata estaba algo sorprendida del rumbo que tomaba todo aquello, pero si podía ayudar, estaba en su naturaleza hacerlo, solo esperaba tener buenas noticias para la biju, - ¡BYAKUGAN! - entonces activo su doujutsu y fijo la vista directamente sobre Matatabi buscando aquello que le había pedido.

Su doujutsu era muy útil para ver el chakra, de esa manera podían detectar las redes de chakra de una persona y saber que bloqueaba las mismas, en condiciones normales eso sería suficiente para detectar incluso el mas leve chakra anómalo dentro de una red estándar, pero en un caso como este, donde literalmente estaba viendo una masa concentrada de chakra ante ella, bueno, esto podría tomar algo de tiempo para diferenciar un ser del otro.

El tiempo pasaba y conforme lo hacía también aumentaba la tensión en el lugar por parte de todos, el silencio de Hinata era difícil determinar si era algo bueno o malo, pero al menos en el caso de los dos rubios, confiaban en sus habilidades y que si alguien podía encontrar a Yugito dentro de Matatabi y determinar si estaba bien, esa era ella, pero la espera se estaba volviendo insoportable.

Cuando parecía que no se lograría nada, de repente vieron como Hinata abría los ojos con sorpresa ante lo que sea que estuviera viendo en ese momento.

- ¿Y bien, puedes verla Hinata? - Naruto pregunto ansioso luego de ver los últimos movimientos de su esposa y esperando que tuviera buenas noticias que comunicarles.

- Hum... la veo - eso fue una sorpresa para todos pero al mismo tiempo los alivio y en el caso de Matatabi le daba esperanza de que todo saliera bien, - fue difícil de encontrarla, pero puedo verla, esta débil, pero no veo ninguna anomalía en su esencia misma si es que eso es indicativo de algo - quería dejar claro que ella no era doctora y mucho menos había lidiado con un alma precisamente, pero sus palabras fueron mas que suficiente para Matatabi, estaba bien y eso era lo que mas le importaba.

- Ya veo, me alegra saberlo y te agradezco el que lo confirmaras - ante el asombro de todos, vieron como Matatabi se inclinaba ante una nerviosa Hinata que no sabía lo que iba a hacer la biju, para un segundo después pasar su lengua con delicadeza por la mejilla de la Hyuga dejando anonadados a todos los presentes por su accionar.

Nadie dijo nada cuando Matatabi regreso a su postura natural, ninguno de los rubios reacciono, era la primera vez que miraban a un biju dar una muestra de afecto tan clara y en el caso de sus hermanos, bueno, jamas creyeron que verían a uno de los suyos despojarse de su orgullo hasta ese punto, no era algo común, aunque al parecer a Matatabi no le importaba y entonces giro su vista hacia la otra mujer en el lugar la cual en cuanto sintió su mirada sobre ella solo pudo tragar duro ante lo que fuera que estuviera por pedirle la biju.

- En cuanto a ti Tsunade... - estaba nerviosa, solo esperaba que lo que fuera que estuviera por pedirle no fuera alguna locura, aunque no apostaría por ello, tal vez su suerte hubiera cambiado para mejor las ultimas décadas, pero nunca era buena idea tentar a la suerte, - quiero que crees un nuevo cuerpo para Yugito - si, menos mal que no apostó, porque lo que le acababa de pedir no podía definirse como nada mas que una completa locura.

- ¿Perdón? - estaba incrédula y no estaba tratando de ocultarlo por la forma en que dijo aquello, - debes estar bromeando, ¿verdad?, ¿en serio me estas pidiendo que cree un cuerpo desde cero? - necesitaba que la biju entendiera la ridiculez de lo que le estaba pidiendo.

- Hum, si puede ser igual al que tenía mucho mejor - tal vez estaba esperando mucho de la biju, especialmente porque se notaba la emoción en su voz mientras le decía que quería que este supuesto nuevo cuerpo fuera idéntico al anterior, - si necesitas referencias sobre la forma, puedo crear una imagen mental para ti - y no parecía que fuera a cambiar de parecer en un futuro próximo, se notaba muy emocionada sin prestar atención a nada mas que su futuro y fantasioso reencuentro con su vieja amiga.

- ¡O-OI! ¡no te adelantes a los hechos! - llamo alterada Tsunade a la biju que ya hasta movía sus dos colas de la felicidad, debía detenerla antes de que se emocionara mas, - ¡lo que me pides es imposible, ¿sabes? no hay forma de crear un cuerpo humano de la nada así como así! - estaba agtada luego de gritar eso, pero es que estaba realmente alterada ante las peticiones tan locas que estaba haciendo esa biju.

- Hmmm, pero... ¿no fuiste tu quien recreo el brazo que Naruto perdió? - de repente la biju pregunto confundida mientras giraba hacia un lado la cabeza al ver a la Senju decir aquello.

- P-Pues si, lo hice... pero - dijo un tanto cohibida ante lo dicho por la biju en ese momento pero antes de continuar con su replica Matatabi volvió a hablar.

- ¡Entonces no sera un problema para ti hacer el cuerpo de Yugito también! - era oficial, esa gata no les estaba prestando la debida atención, estaba desestimando la complejidad de la situación y de su propia petición movida por su propia esperanza y eso era un problema.

- ¡ESPERA!, ¡recrear un brazo no es lo mismo que recrear el cuerpo entero de Yugito! - ni siquiera entendía como es que estaba teniendo esta discusión, todo era tan ridículamente surrealista, le costaba incluso creer que de verdad estaba ocurriendo y lo peor es que parecía que Matatabi no veía los problemas de esto.

- Pero... Naruto me dijo cuando recupero su brazo que todo fue gracias a la mejor ninja medico del mundo... osea tu - lo dijo con tanta calma que solo provoco mas la furia de la rubia, solo que esta vez, esta no iba dirigida a la biju, mas bien era contra su esposo al que en ese momento quería matar a golpes por bocón.

- ¡NARUTO!, ¿¡QUE DEMONIOS FUE LO QUE LE DIJISTE!? - se fue acercando a -naruto mientras se tronaba los nudillos dispuesta a poner las muelas de Naruto en orbita en ese mismo momento, auqneu fue detenida por la ojiperla para enorme alivio de un totalmente aterrado rubio al enfrentar la ira de su mujer en ese momento.

- ¡Tsu-chan, tu embarazo, recuerda tu embarazo, no debes alterarte o le haras daño al bebé! - estaba haciendo un enorme esfuerzo por retener a la rubia que no dejaba de removerse intentando alcanzar a su esposo, pero su linda hermanita siempre era la voz de su consciencia y con eso fue suficiente para que se calmara, todo lo que fue capaz de hacerlo.

- Hmp, esta bien, pero hablaremos de esto después solos tu y yo mi amor - generalmente le encantaba cuando le decía 'mi amor', pero en ese momento, con el tono que estaba usando y la mirada que prometía dolor que le estaba dando, bueno, sabía que de esto no se iba a salvar de ningún modo, - en cuanto a ti Matatabi, aun si pudiera hacerse y no digo que se pueda, no tengo con que trabajar como para hacer algo así - era obvio que la biju no iba a dar su brazo a torcer y ya que al parecer no iba a safarse solo diciendo que no, empezó a pensar como hacer tan ridículo pedido y ver cual puede ser el inconveniente que usaría para que desistiera.

- ¿Cómo recreaste el brazo de Naruto? - al parecer en esta pelea Matatabi estaba dispuesta a participar y en este caso usaría el ejemplo que tenía de las habilidades de la Senju, es decir, el mismísimo brazo del rubio.

- Lo recree cultivando las células de mi abuelo - tarde se dio cuenta de lo que había dicho y de a donde quería llegar la biju, se maldijo a si misma por lo descuidada que fue en ese momento y peor aun, ella sola acababa de anular su propio argumento diciéndole que podía conseguir lo que necesitaba para hacer el cuerpo en su base, - ¡eso si que no! no puedo disponer de ese tipo de células así como así, así que olvídalo - sería un verdadero dolor en el trasero realizar un cultivo así para algo tan grande como un cuerpo, aunque si lo pensaba, Naruto le dijo que Obito parecía tener reconstruido la mitad de su cuerpo con ese tipo de células, así que era factible, pero... no podía ser así de simple, ¿o sí?

- No necesitan ser las células de tu abuelo, pueden ser las tuyas - eso si que la saco de balance, la miro confundida ante su sugerencia, - en esencia la base genética debería ser la misma, ¿verdad? y de esa manera puedes limpiar mas las células para que sean células madre en blanco - se quedo asombrada, esa jodida neko sabía mas de lo que se imaginaba y la estaba acorralando en su propio juego.

Trataba de pensar en algún método para salir de esto, pero entre mas lo pensaba, menos argumentos encontraba y lo peor, como medica, su curiosidad científica solo estaba elevándose mas y mas, es decir, esto abría todo un nuevo campo y lo mejor de todo, no estaba incurriendo en los oscuros caminos del ese idiota de las serpientes al que alguna vez considero su compañero.

"Recrear órganos, podría ser muy útil en la ciencia medica", de pronto ya no se encontraba pensando como rechazar la propuesta de Matatabi, por el contrario, empezaba a considerar los pros que le podría traer una investigación así, es decir, cuantos shinobi no había visto morir debido a que uno de sus órganos estallaba luego de una pelea, si podía reponerlos y trasplantarlos, eso podría salvar muchas vidas.

Los demás solo la veían curiosa, de repente era como si cualquier contra que pudiera tener a esa idea se hubiera desvanecido de su mente, se veía tan concentrada, tan metida en sus pensamientos, Naruto y Hinata conocían esa mirada, era la que hacía cada vez que como medica, algo llamaba su atención, se metía en su propio mundo y era difícil hacer que saliera de el.

"Pero, ¿siquiera es posible? digo, creo que con tiempo podría probarse pero... la efectividad podría ser un problema dada la falta de información", su rostro se contorsiono cuando encontró un bache en su propio raciocinio, es decir, si iba a hacer esto, quería que fuera de la manera mas limpia posible, no como Orochimaru quien sin mostrar el menor reparo era capaz de llegar a la tortura solo para establecer un método o descubrir algo, lo había visto, la carnicería que ese imbécil había realizado en el pasado y ella no quería repetir esos errores.

El rubio vio esas expresiones, la conocía lo suficiente, mas de dos décadas juntos, sabía todo lo que debía saber de ella y sabía que en este momento su propia mente e inseguridades le estaban jugando una mala pasada y también sabía lo que debía hacer, ella ya había tomado una decisión, había dado una respuesta, ahora solo era cuestión de que confiara en su propia habilidad.

- Tsu-chan - se sorprendió cuando sintió la mano del rubio en su hombro y volteo a verlo encontrándose con esa sonrisa que siempre le daba cuando quería calmarla, odiaba cuando lo hacía porque siempre funcionaba no importaba que tan molesta o frustrada estaba, - se que ya tomaste la decisión y te puedo asegurar que si alguien puede lograrlo, esa eres tu, confío en ti, no, confiamos en ti absolutamente, ¿verdad, Hinata? - en ese momento giro la vista tras el chico donde se acercaba la ojiperla con una mano sobre su pecho.

- ¡HUM! ¡Tsu-cha es la mejor medico del mundo, seguro puede lograrlo! - era increíble la energía que transmitía no solo en sus palabras, también en su sonrisa y eso la hizo sonreír a ella también, de verdad que amaba a su familia, pero su inseguridad seguía estando ahí.

- Chicos, es solo que yo... - no quería decepcionar a nadie, eso era lo que quería decir, pero las palabras se atoraban en su garganta y eso lo noto el rubio quien solo suspiro, a veces Tsunade podía ser tan terca.

- ¡OI chicos!, ¿podrían disculparnos un momento? necesitamos hablar algo entre nosotros - de pronto el rubio le hablo a los biju quienes ante su petición solo asintieron y se reunieron para hablar entre ellos, mientras que Naruto y sus dos esposas hacían lo propio para hablar.

- Tsunade, ¿qué es lo que te preocupa? - cuando estuvieron solo los tres y en un tono que solo ellos escucharan le pregunto a la rubia quien desvió su mirada.

- Es solo que... no me siento preparada para asumir un reto como este - decidió sincerarse, era su familia después de todo, con ellos podía mostrar sus inseguridades sin temor y sabía que ellos la escucharían sin juzgar, - es algo que nunca he hecho antes, tengo miedo... ¿y si fallo? yo no podría... - sus palabras se cortaron cuando recibió un abrazo del rubio y luego uno de Hinata la cual coloco su cabeza sobre sus pechos y empezó a acariciar la misma, era irónico, era el mismo truco que usaba para consentir a la ojiperla y ahora lo usaba contra ella, pero podía darse el lujo de admitir que lo disfrutaba.

- Tsunade, no vas a fallar y sabes ¿por qué? - ante las palabras del rubio la rubia solo negó, claro que sabía la respuesta, pero quería escucharla de sus labios, eso le daría fuerzas, - porque no estas sola en esto, nos tienes a nosotros, a todos nosotros - le sonrió, Dios, como lo amaba, solo él sabía como despejar sus dudas y ahuyentar sus miedos.

- Así es, Tsu-chan, somos una familia - Hinata tomo sus manos mientras le sonreía sonrojada, la pureza de corazón de la ojiperla aliviaba el suyo propio, - tu solo dinos lo que hay que hacer y considerarlo hecho, ¿si? - de verdad que estaba bendecida con la familia que había conseguido, en ese momento quería poder besarlos a ambos, pero no era el momento, limpio sus ojos de las lagrimillas que intentaban escapar, para asentir con una sonrisa, tenían razón, no estaba sola en esto y con su ayuda, todo saldría bien.

- Así esta mejor Tsu-chan - Naruto sonrió cálidamente como era normal en él y luego la miro un tanto mas serio pero sin dejar de sonreirle para demostrar que estaba ahí con ella, que ambos estaban ahí con ella para lo que llegase a necesitar, - entonces... ¿qué necesitas? - le pregunto finalmente haciéndole sonreír y soltar un suspiro, sería una nueva aventura de eso no había duda, pero a su lado no tenía nada que temer.

Así empezaron a hablar de todo lo que podría llegarse a necesitar y de lo mucho que al parecer ambos se podrían llegar a involucrar en esto, considerando todos los posibles escenarios y donde podrían llevar a cabo algo de una magnitud como la que requería este proyecto de regeneración de un cuerpo, todo guiado por la experiencia medica de Tsunade quien sería la líder en esto y claro, tendría que hablarlo con Shizune, para contemplar todos los posibles parámetros médicos y del mismo modo abordar la mayor cantidad de información posible sobre anatomía y biología humana disponible.

Mientras ellos empezaban a hablar de este nuevo proyecto, los biju tenían su propia discusión, bueno al menos tres de ellos, pues desde hace un rato uno de ellos, mas concretamente la causante de todo este desorden, no dejaba de ver con curiosidad hacía el grupo de humanos, mas concretamente hacia el rubio y por ello ni siquiera prestaba atención a lo que sus hermanos decían.

- Espero que entiendas que lo que pides podía no ser factible ni con ella a cargo del proyecto Matatabi - Kokuo le decía aquello aunque noto que ella ni siquiera le estaba prestando atención a sus palabras, - ¡OI, Matatabi! - la llamo un tanto mas enojado por sentirse ignorado, pero una vez mas no recibió respuesta alguna.

- Déjala Kokuo, esa neko es demasiado tonta como para entender incluso las mas simples palabras - Kurama aprovecho para molestarla sonriendo mientras la veía de lado esperando su respuesta, respuesta que jamas llego, cosa que también lo extraño, es decir, Matatabi era de las que nunca dejaban que la ofendieran sin responder la ofensa, que se quedara callada, eso si era extraño, - etto, ¿Matatabi? - ahora si se preocupa, quizás estaba enferma, aunque por otro lado, ¿un biju siquiera podía enfermarse?

- Creo que ahora si la perdimos - fue un comentario simple de parte de Isobu, pero al igual que todos los demás este cayó en oídos sordos pues Matatabi ni siquiera se daba por aludido.

Matatabi por su parte no dejaba de ver al rubio, su ceño incluso se frunció cuando se aseguro de que lo que veía y también lo que estaba segura de que sentía no era solo producto de su imaginación, por eso cuando se percato de que lo que sea que estuvieran hablando los tres humanos finalmente había concluido, decidió saciar su propia curiosidad llamando la atención del rubio.

- Ne, Naruto - ante su llamado todos dejaron de hablar y pasaron a prestarle atención, empezando por el aludido, - desde que te vi, me percate de que algo extraño sucede a tu alrededor - lo dijo como si nada, pero aun así todos abrieron los ojos.

Naruto estaba impresionado, no se esperaba que Matatabi pudiera notar precisamente eso, pero suponía que era de esperarse de un biju, las dos chicas estaban un tanto preocupadas si era lo que creían y en el caso de los tres bijus restantes, solo desviaban la mirada, ellos si sabían perfectamente a que se refería su hermana.

- ¿A q-que te refieres? - pregunto intentando fingir ignorancia respecto al asunto, aunque por desgracia sus nervios lo traicionaron, cosa por la que se maldijo a si mismo.

- Hmmm, bueno es que, tu chakra se ve extraño y siento como si el tu ante mi no fuera el verdadero tu, no se si me explico - decir que todos estaban asombrados era decir poco, no se esperaban el grado tan alto de percepción de la biju, bien podría ser una sensora del mas alto rango y nadie se lo discutiría.

Los bijus tras su hermana solo se maldecían por dentro, habían olvidado lo perceptiva que podía llegar a ser Matatabi cuando se lo proponía y en el caso de los tres shinobi, bueno, no tenían ni idea de como actuar en este punto, bien podían inventarse cualquier excusa, pero sentían que sería en vano, ella no creería tal cosa si podía ver con sus ojos lo que realmente estaba pasando.

- Haaa, supongo que no hay de otra - Tsunade soltó con hartazgo viendo que al parecer no es que tuvieran muchas opciones en este momento.

- ¿T-Tsu-chan? - Naruto la volteo a ver confundido sobre a lo que se refería la rubia, la cual ahora tenía una de sus manos en sus caderas mientras tenía un ligero ceño fruncido y desviaba la mirada.

- Tsunade... no estarás pensando en... - Hinata hablo como sabiendo que era lo que se traía entre manos la rubia la cual la vio y asintió con resignación sorprendiéndola una vez mas.

- No tiene caso esconderlo, eventualmente lo sabrá, así que es mejor hacerlo ahora - tenía un punto, de una u otra forma Matatabi acabaría sabiendo lo que pasaba, era mejor que lo hiciera de una vez y así evitar malentendidos futuros.

Por su parte, digamos que los biju solo se ponían aun mas nerviosos, lo ultimo que necesitaban era que Matatabi los juzgara, es decir, acababan de regañarla por lo que hizo con el alma de Yugito, esto podría poner las cosas en su contra ahora.

- Hmmm, s-supongo que tienes razón... bien entonces - estando de acuerdo con la rubia en cuanto a su argumento, decidió ponerse manos a la obra y dejarle ver a la biju lo que escondía y por ello realizo una posición de manos fácil de reconocer, - ¡KAI! - y con eso dicho una nube de humo se presento alrededor de Naruto mostrando que había liberado el henge que cubría su actual apariencia.

Matatabi se notaba curiosa cobre lo que ocurría, sea lo que sea que iba a mostrarle esa era la verdad, ya no sentía la dispersión en el flujo de la energía del rubio, así que el henge que resultaba estaba usando se había anulado, pero sin duda, nada de lo que había pensado la preparo para lo que termino viendo en ese momento.

Es decir, en cuanto el humo se despejo y dejo ver la figura de Naruto, paso de ver a un adulto de alrededor de 30 años a un niño de 13 años a lo sumo, si era una broma era una de muy mal gusto, pero no parecía ser algún tipo de jugarreta, así que esperaba que le explicaran lo que estaba pasando.

- ¿Qué se supone que significa esto? - Matatabi estaba confundida sobre el porque de que el rubio se presentara ante ella ahora como un niño, por eso miraba al rubio quien se rascaba la mejilla, a las mujeres que miraban sonrojadas el suelo y a sus hermanos biju quien se hacían los locos mirando en cualquier dirección para evitar el contacto visual con ella.

- B-Bueno, pasaron muchas cosas últimamente y básicamente... - no le estaba diciendo mucho, no, de hecho no le estaba diciendo nada y eso solo la confundía aun mas, - esta es mi apariencia actualmente - dijo lo ultimo con una sonrisa que se notaba totalmente incomoda y que dejo a Matatabi muda unos instantes, instantes que a los demás se les hicieron eternos.

- ¿Esto es alguna clase de broma humana que no entiendo? - la biju pregunto con una voz monótona, como tratando de demostrar que si era una broma no encontraba la gracia en la misma, aunque cuando Naruto negó, solo quería saber una cosa, - ¿que fue lo que paso? - esa simple pregunta puso en alerta a los biju, pero nada podían hacer en este punto ya.

No tuvieron de otra mas que explicarle los acontecimientos que llevaron al rejuvenecimiento de Naruto hasta tener la edad de un niño de alrededor de 13 años, de mas esta decir que Matatabi de vez en cuando miraba a sus hermanos incrédula de que de verdad esa fuera la solución a la que llegaron y por como lo contó Naruto cuando se percato de lo que le habían hecho tampoco es que estuviera particularmente feliz, aunque ya no tenía de otra mas que acostumbrarse a que gracias a tres idiotas su apariencia ya no iba a cambiar.

- Ya veo, entonces mis hermanos fueron los causantes - lo dijo tras escuchar los acontecimientos que llevaron al actual cambio en la apariencia del rubio antes de girar su cabeza hacia sus hermanos que se notaban incómodos y entonces les dirigió la palabra, - y me acusan a mi de ser una problemática - en el caso de los tres bijus, hubiesen preferido que no les dijera nada, era mejor su silencio incriminatorio a que les restregara en la cara la hipocresía de sus actos, pero ya no había de otra.

- No teníamos de otra, ¿esta bien? - Kokuo fue el primero en defenderse de las acusaciones de su hermana, no solo las verbales, también aquellas que les hacía con sus ojos y que ciertamente lo estaban poniendo incomodo.

- Es cierto, su red de chakra no soportaría tal cantidad de chakra, no importa que sea un Uzumaki - Isobu continuo con la justificación, aunque igual estaba incomodo, ya no tanto por las miradas de Matatabi, mas bien por ver la ironía de los papeles invertidos respecto a quien regañaba a quien en todo esto, - al menos con su actual edad física, su cuerpo no solo soportara la carga de los tres, también se adaptara mas fácil - estaba explicando lo mismo que hace no mucho le explicaran a Naruto y sus esposas, aunque en esta ocasión si que sonaba a una simple excusa para sus jugarretas.

- Yo solo quiero dejar una cosa en claro en todo esto... ¡yo no estaba de acuerdo con esto desde el principio! - Kurama decidió lavarse las manos, cosa que hizo abrir los ojos de sus dos hermanos al oírlo, - ¡todo fue su culpa desde el principio, fu su idea, su idea y solo su idea! - era para no creer, Kurama actuando como un niñito acusando a sus hermanos mientras los apuntaba con una de sus patas, solo para librarse de la reprimenda.

- ¡OI, KURAMA MALDITO TRAIDOR! - sus hermanos una vez salieron del asombro de inmediato empezaron a incriminar a su traicionero hermano el cual de inmediato respondió con alaridos iguales a los suyos para defenderse.

Era patético si lo pensaban bien, es decir, los siempre orgullosos biju, aquellos seres que otrora causaron tanto temor que incluso el Shodaime Hokage se vio en la necesidad de sellarlos y ahora enfrente de ellos tres, se comportaban peor que sus propios hijos cuando hacían alguna especie de berrinche, la imagen y el respeto que tenían por ellos se acababan de ir por el desagüe, bueno, al menos el poco respeto que aun les tenían, especialmente a Kurama.

- Dejando de la do a mis hermanos - Matatabi decidió ignorar a sus hermanos los cuales continuaban gritándose tratando de pasarse la culpa el uno al otro y mejor se centro en los tres humanos frente a ella, - si Naruto lleva en ese estado durante las ultimas semanas y su aroma esta en ustedes dos, incluso Tsunade lleva a su cachorro, entonces ustedes... - la insinuación era clara y la curiosidad era máxima por parte de Matatabi.

No era necesario que terminara la pregunta para dejar en claro que era lo que quería saber y eso lo demostraba la reacción de los tres, así como tampoco necesitaba la respuesta de algunos si con su solo accionar ya le decían todo lo que quería, especialmente las dos mujeres que estaban con sus rostros enrojecidos a mas no poder y con humo saliendo de sus cabezas hirviendo de la vergüenza, desviando la mirada incapaces de decir nada que no las dejara mal paradas, bueno, mas de lo que sentían que ya sentían que estaban.

- Hmmm, entiendo lo de copular entre un hombre y una mujer para reproducirse, pero... - era como si no se percatara de la actual situación de ambas mujeres o mas bien que si lo noto no es mucho lo que le importaba, - noto el dulce aroma de una mujer en ustedes ademas del suyo propio... los humanos son raros - lo ultimo lo dijo cuando tras su ultima observación cuando noto como las dos mujeres se crisparon al ser descubiertas en sus actividades mas lésbicas y eso fue todo lo que necesito para entender lo que ocurría y ya que era algo que no entendía termino lanzando aquel comentario final.

Si antes ya era vergonzoso el hecho de que Matatabi intuyera el hecho de que pese a la apariencia de su esposo no se cortaban en lo mas mínimo a la hora de sus responsabilidades conyugales, el que también pudiese percibir que no se limitaban a intimar solo con su esposo fue mas que suficiente para hacerlas querer morirse de la vergüenza o en su defecto, que al menos se las tragara la tierra, ya se imaginaban la imagen que tenía ahora Matatabi de ellas dos y esa era que eran unas totales y completas depravadas y pervertidas.

- ¡C-Como sea!, ¡YA TENEMOS UNA RESPUESTA PARA TI MATATABI! - Naruto ya no soporto mas y decidió cortar por lo sano aquel vergonzoso momento especialmente para ellas mas que para él, aunque en su intento termino gritando su respuesta haciendo que quedara incluso mas avergonzado y en evidencia respecto a lo que resultaba que hacían en la privacidad de su hogar, pero valió para desviar el cause de la conversación y acabar con tan vergonzoso momento.

- ¡Oh! y, ¿que han decidido? - fue todo lo que dijo Matatabi como si todo lo que acababa de ocurrir, lo que acababa de descubrir y el bochorno que les acababa de hacer sentir, jamas hubiera ocurrido, incluso los demás biju dejaron de protestar para mirar a los tres shinobi en espera de su respuesta.

- Lo que pides no es fácil Matatabi, es algo que tienes que entender - empezó dejando claro la dificultad de su pedido, algo a lo que la gata de dos colas solo asintió, pese a su anterior comportamiento tan estrecho que demostraba que no pensaba permitir un no como respuesta, ella era plenamente consciente de lo complicado que podría llegar a ser a final de cuentas, - aun así... lo haremos o al menos lo intentaremos - respondió Naruto finalmente haciendo que los ojos de Matatabi brillaran de emoción al ver su petición aceptada.

- ¿¡De verdad!? - no lo podía creer y era entendible, acababan de darle una esperanza y eso la emocionaba y mucho, - ¡Gracias, en serio, muchas gracias! - se notaba en su voz la felicidad que la embargaba.

- Pero tomara tiempo, es algo que jamas se a intentado y no tenemos mayor información sobre como hacer algo así - esta vez Tsunade fue quien habló y trato de hacer que Matatabi fuera mas prudente, - y aun con todo eso resuelto, no hay ninguna garantía de éxito, ¿lo entiendes? - quiso dejar en claro para la biju, esto era algo nuevo para todos, no había garantía de nada, era algo que debía estar presente en la mente de todos.

- ¡Hum, hum! - aun así Matatabi estaba emocionada, era consciente de que era una probabilidad en un millón, pero mientras esa pequeña posibilidad existiera entonces se le permitía tener esperanza de volver a ver a su amiga y eso era suficiente para ella.

Naruto, Tsunade y Hinata se sentían ignorados por la biju, como si después de que le dijeran que lo harían lo demás le hubiese dejado de importar, solo pudieron sonreír al verla tan emocionada cual niña, sabían que ella les había entendido, pero al parecer la emoción le estaba ganando y ante eso no podían hacer nada, solo esperaban poder cumplir con sus expectativas y esperanzas.

Por su parte los bijus solo pudieron suspirar, sentían que era una mala idea, pero para variar Matatabi se las había arreglado para conseguir lo que quería, solo esperaban que esto no acabara mal, aunque uno de ellos parecía particularmente aliviado de que el tema finalmente hubiera concluido, por su propia seguridad.

- Pero es increíble, nunca me imagine que algo así fuera posible - Naruto soltó al aire sonriendo incrédulo de la situación en la que habían terminado el y su familia, al parecer no importaba cuanto pasara el tiempo, su celosa amante llamada problemas no tenía intención de dejarlo ir y siempre le traía aventuras nuevas y por demás extrañas.

- Sinceramente me sorprende que no hayan intentado algo como esto antes - el comentario de Matatabi los dejo sorprendidos y también confundidos sobre el por qué de su comentario, aunque alguien de los presentes si se crispo de manera imperceptible, - mas teniendo la oportunidad tan cerca de ustedes - ahora si estaban confundidos sobre sus palabras y uno de ellos empezaba a sudar.

Todos ahí se preguntaban a que se refería, especialmente la familia de Naruto quien no entendía siquiera que impulsaba la creencia de la biju sobre que ya tenían la oportunidad desde antes de intentar traer de nuevo al mundo de los vivos a alguien basados en el método que proponía Matatabi.

- Matatabi - de manera imperceptible un susurro fue lanzado por uno de los biju, mas concretamente un zorro de nueve colas que quería que su hermana se callara a la de ya, aunque claro esta, fue completamente ignorado y eso quedo claro cuando Naruto movido por la curiosidad decidió preguntar.

- Etto, ¿por qué dices eso Matatabi? - la curiosidad le estaba ganando, no era el único en realidad y eso era lo que estaba poniendo mas ansioso al biju, - es decir, es la primera vez que escucho algo como el caso tuyo, así que no es que tuviéramos una oportunidad así en el pasado, ¿verdad? - ante ese comentario las dos mujeres solo asintieron en total acuerdo con su esposo.

- ¿Are? ¿que no lo saben? - ahora si estaban confundidos, mas porque ahora la confundida era Matatabi, como si lo que sea que ella supiera fuera algo de conocimiento común.

- Matatabi... en serio - esta vez Kurama hablo mas fuerte para llamar la atención de su hermana, pero como ya era de esperarse, la biju ni siquiera le presto atención al zorro, aunque en el caso de los demás si que se percataron de la actitud del biju de nueve colas.

- Disculpe Matatabi-san pero, ¿que es lo que se supone que deberíamos saber? - Hinata pregunto mientras que Tsunade empezaba a ver con sospecha a Kurama y en el caso de Naruto sentía que lo que fuera que le iba a terminar revelando la dos colas iba a dejarlo frío y de paso por como se comportaba Kurama también le iba a hacer querer matar a su biju o cuando menos causarle todo el daño que fuera humanamente posible.

- Me causa curiosidad que no lo hayan notado antes - parecía que estaba evadiendo la pregunta o al menos así se lo figuraban los chicos, - aunque claro, la capacidad sensora de un humano por excelente que sea no llega a los niveles de un biju como yo - sí, estaba evadiendo la pregunta y para colmo venía y se adulaba a si misma al tiempo que los insultaba a ellos de alguna manera.

"Eso si es multifuncionalidad" pensó Tsunade con una gota en la frente al darse cuenta de lo que hacía Matatabi, al parecer quería hacer que de verdad los invadiera la curiosidad, bueno al menos mas de lo que ya lo hacía si es que eso era posible.

- Matatabi, ya cierra la boca - Kurama ya no estaba haciendo nada por disimular su inquietud por lo que sea que estaba intentando decir su hermana y eso solo aumentaba la propia inquietud de los tres shinobi sobre ¿qué era lo que pasaba con el biju?, ¿qué era lo que estaba escondiendo como para que se pudiera en el estado actual?

- Matatabi, ¿podrías decirnos por favor, que es lo que te hace decir todo esto? - Naruto ya estaba impaciente con todo el rodeo que estaba dándole al tema la biju, por no mencionar el comportamiento tan extraño de su propio biju que ya lo tenía de los nervios.

- Pues a que Kurama aquí presente también tiene integrado a su ser un alma - lo dijo sin tapujos, dejando a los presentes con los ojos abiertos ante esa revelación, - de hecho son dos almas... y si no me equivoco, esas dos almas pertenecen a sus anteriores jinchuriki - cuando dijo aquello las mandíbulas de todos los presentes cayeron hasta el piso de la impresión, empezando por sus hermanos menos Kurama y luego los tres humanos que estaban que no cabían de la impresión.

- L-Las a-almas d-de... - ni siquiera fueron capaces de terminar la oración pues no se la creían, no se esperaban siquiera tamaña revelación, era a todas luces, algo imposible de digerir de buenas a primeras y por eso pasaron a mirar al biju de nueve colas.

- ¡MATATABI, TE DIJE QUE CERRARAS EL JODIDO HOCICO! - grito al sentirse observado o mas bien acusado, culpando de todo a su hermana la cual incluso podía jurar estaba disfrutando de haberlo metido en este lío tan gordo.

- ¡KUUURAAAMAAAAAAA! - luego a sus oídos llegaron el grito de dos personas y no necesitaba girar para saber quienes eran, podía sentir el instinto asesino de los dos rubios, ahora sí, estaba metido en la inmunda y dudaba que alguien lo fuera a salvar.

-CONTINUARA-


Bueno, finalmente acabe este capitulo que quería escribir desde hace un buen rato pueden creerme, toda una odisea para llegar hasta aquí y revelar cual era el pedido de Matatabi finalmente, estoy seguro que nadie se esperaba algo como eso, pero ya que al parecer la teoría de las células de Hashirama es tan usada en la historia canon, pues usarlo aquí también aunque con mi propio toque particular donde el concepto esta en la célula misma y no porque sea de Hashirama.

Por cierto, es increíble la cantidad de comentarios que llegaron donde apostaban que Matatabi pediría hacer snu snu con Naruto, cuanto furro hay en el fandom, pero lo siento, eso no pasara, por mucho que Matatabi sea mujer o cuando menos tenga sexo femenino, no voy a humanizarla, así que los que querían ver ese tipo de escena se van a llevar una gran decepción.

También con este capitulo dejo ver el regreso de otros personajes, todo gracias a Kurama, pero porque el las tiene eso ya lo explicare después, el hecho es que con eso el camino esta mas o menos marcado respecto a lo que pasara mas adelante, por no mencionar otras sorpresas que tengo planeadas y que di un ligero guiño en este capítulo.

Aun hay un sin numero de cosas que no se han visto pero por algo el titulo de la historia lleva la palabra secretos en el mismo, ya sera cuestión de ustedes determinar que tipo de secretos tiene Naruto y como se relaciona con su mas que interesante vida familiar, la cual dicho sea de paso se va a ampliar mucho con los eventos futuros, es decir Tsunade embarazada y algunas chicas ya empiezan a sentirse listas para dar ese paso, ¿quién sera la siguiente?, se abren las apuestas.

Este es el primer capitulo de una de mis historias lanzado este 2021, así que aprovecho para desearles feliz año a todos, carajo un nuevo año, es difícil creer que sigamos aquí luego de un año tan loco como el último, pero ya las cosas solo pueden mejorar a partir de aquí, aun así la prevención no esta de mas, entonces, espero que se cuiden mucho, sigan todos los protocolos y tengan un prospero año, ya nos veremos en el próximo capítulo.

Sin mas que decir me despido deseándoles salud y que se estén cuidando en estos tiempos tan locos.

Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior

Reviews:

Fernando Murillo

Bueno, me alegra que te haya gustado o sorprendido, me suenan a lo mismo pero como sea me alegra, XD y respecto a quien era la candidata del capitulo, lamento decepcionarte, sobre si ella estará o no, si debo responder a eso, entonces eres menos observador de lo que creí.

Se parece y mucho, ese es quizás el problema, están usando la misma formula de Naruto con su hijo y lo están arruinando, pero eso ya es otro cuento, por cierto no me veo ni el anime ni me leo el manga, pero tiene que estar muy entretenido, nótese el sarcasmo, si el mismo Kishi tiene que volver para intentar salvar algo que ya se murió, pero si, conforme pase el tiempo y Boruto salga de su etapa rebelde, empezara a convivir mas con su familia, familia que esta creciendo mas de lo que ya es y de formas que ni te imaginas, por cierto, madres es lo que tiene, también hermanos y hermanas aunque en algunos casos no como tu crees y para muestra un botón, Anko es como una Nee-chan para ellos y no es precisamente de su sangre.

Ino tu mismo lo dices, esta casada, tal vez no con la mejor opción, es decir finalmente se libero de la obsesión de Sasuke y va y se casa con uno que se lo recuerda, pero bueno, cada quien con sus demonios y Sakura, mejor ni hablemos, ella solita se clavo el puñal por mucho que Kishi y los demas quieran arreglar o adornar una relación que desde un principio no se justifica.

Interesantes propuestas para las chicas de Naruto, una Kage, la hermanita de Hinata, que es de los pocos diseños interesantes de la nueva generación y sobre la tetona secretaria de Kumo, se llama Mabui, aunque la que era la vaca de esa aldea era la rubia Samui, como sea, sobre quienes estarán, no quiero arruinar la sorpresa, XD.

Sobre lo de Matatabi, ¿te imaginabas que era eso lo que quería o eras mas del equipo furro que quería que Matatabi tuviera snu snu con Naruto?, por cierto, ¿te gusto el argumento?

vosty88

Gracias, me alegra que te gustara el capítulo y ni te imaginas los secretos que se guarda, tu solo sigue leyendo.

Elchabon

Gracias, me alegra que te encantara, fue muy emotivo incluso de escribir y espero que este capítulo te gustara también.

No es sencillo mantener los secretos pero hago lo que puedo para mantener toda la expectativa, por cierto, ¿qué tal el argumento del capítulo respecto al deseo de Matatabi?

Espero que te gustara este capítulo también y por supuesto que vendrán mas sorpresas.

Saludos.

honter11

Esta historia aun tiene mucho que revelar, eso te lo aseguro. Lo de Anko y Tsunade, si tienen su cuento y todo gracias a la misma Tsunade ya se dijo antes y lo de Naruto, bueno, también digamos que tiene mucho que ver con Tsunade cuando a cambio de aceptar ser su esposa la condición es que le dejara inscribirlo en la ley de restauración de clanes, aunque igual salio ganando... y mucho. Si, la cosa con Ino es que ella es el tipo de chica que es extrovertida, hasta coqueta diría yo, el problema esta en que no supieron como manejar esa parte y terminaron planteándola mas como una especie de chica fácil o algo así, aunque si, cuando es con Naruto es mas amigable, a veces algo burlona pero es como dije, parte de su personalidad y encanto. Si, la primera vez que intento el drama, me alegra saber que me salio bien. La otra historia que estoy planeando pues no es la de ese trío, pero creo que ya se como podría ser la trama para ese trío, tal vez un one-shot cargado de drama y ero, aunque no necesariamente en ese orden, quien sabe.

Ajjam Mital

Nice to meet you, I'm from Colombia. Ah Google Translate, a very useful tool, XD. I don't speak English but I'll try write it for talk with you.

Yes, I understand you, sometimes these stories are so... flavorless. The problem is that, in that stories the main purpose is the Lemon, the love is in a second place in that stories. In my case, I try that the story are balanced, same quantities of love, mistery, drama and ero, i'm glad that all is going well in that sense, that of that one girl simply fall in love of one guy only because yes, for me not function.

About your theory, no, he will not be the jinchuriki of all bijuu, but he will interact with all of them for his plans. About if any of his wives will be a Jinchuriki, my answer is ... maybe.

Thanks, i'm glad that my style like you, it's simple but maybe that's what makes it good. Well, all girls are over the 30 years old, so that yes, theoricaly the mostly are MILFs, XD.

Don't worry, conform the story advance, you will discover who are. I believe that in that case, was really obvious that is Shion, I say, what other girl have premonitory dreams? besides, the clue about the eyes color, was very very specificity, How much left for her apparition, I don't know but she'll do it.

Koyuki Kazahana, I gave a clue in this chapter about that affair. Don't despair, everything will clear up in time

Here are the new chapter, enjoy it. Sorry for the delay, but I hope that you really enjoy this chapter of the story of Naruto and his family

chisa782911

Gracias me alegra que te gustara el capítulo, el lemon no quise que fuera fuerte para que no rompiera con la esencia del capítulo dedicado a Tsunami en general. Tsunami no es muy usada porque mas allá del arco en Nami no kuni pues no es que participara mucho en la historia, pero por eso es que me pareció atractiva la idea de usarla y creo que tiene merito considerando los planes en los que esta incluida, cosa que creo que ya quedo claro cuales son.

Por cierto, para tan ferviente admirador de Kushina, ¿qué tal la táctica a usar para traerla de vuelta?, a que no te la esperabas, creo que nadie lo hizo en realidad.