#1
No entendía muy bien cuándo comenzó a notarlo.
Siempre supo que él era un buen estudiante, pero jamás sería como ella.
Eso la hacía sentir bien. No es que fuera una competencia, pero le daba placer saber que alguien tan estirado como él jamás sería capaz de superarla. En ninguna asignatura.
"No está a mi nivel"
Esa era una frase un tanto jocosa.
Hablando de niveles, en ese mundo, ciertamente ella era menos de acuerdo a las clases sociales previamente establecidas.
Él era un sangre pura y ella...ella era simplemente una nacida de muggles.
Pero he ahí su satisfacción: ironías de la vida, supuso.
Se esperaba de él lo mejor solo por su condición de ser puro, algo así como la realeza del Londres mágico.
Y ella, a pesar de no contar con tales privilegios, lo superaba con creces en todo. Absolutamente todo.
Eso fue hasta que llegó el día en que finalmente él logró superarla.
Pociones.
Había leído poco sobre esa materia, pero no supuso que sería tan complicada.
Era una cuestión de solo seguir los pasos ya establecidos.
"¿Qué puede haber de difícil en seguir una receta?"
Ahora, se arrepentía de haber hecho esa pregunta.
Era complicado, bastante. Y ver que él era mejor que ella en eso la molestaba.
Probablemente, fue entonces cuando decidió prestarle más atención.
"¿Por qué él se ve tan pulcro haciendo una simple poción crece - huesos, pero yo no?"
Una de las tantas interrogantes que se hacía.
Los humos que salían de los calderos parecían incomodarla única y exclusivamente a ella.
Pociones siempre había sido una clase con pocos estudiantes.
Apenas había unos 10 pupitres en esa aula, oscura y alejada de su sala común, y estaba segura que cuando la clase estaba completa algunos asientos quedaba vacíos.
"Un crece - huesos no lleva gran ciencia"
¿Entonces por qué demonios tenía el pelo tan alborotado, los ojos llorosos y su caldero lucía como si algún unicornio hubiera vomitado en él?
Estaba cansada y…sí, también enojada.
No podía ser tan perfecto.
Se negaba a reconocerlo.
Pero ahí estaba, sin poder apartar su mirada de su figura, concentrado en picar, aplastar y extraer cada ingrediente para la bendita poción.
Nada parecía desconcentrarlo, ni el ruido que hacían los calderos al hervir, ni el profesor que estaba dando algunas directrices a otros estudiantes, ni su mirada penetrante en él; ni mucho menos el molesto vapor que predominaban en esas cuatro paredes.
"¿Acaso no lo siente?"
No habían pasado ni 10 minutos cuando toda esa humareda hizo estragos en su cabello.
Parecía querer joderla solo a ella, mientras él seguía imperturbable, sin ningún cambio en su figura.
De pronto, el hombre hizo un movimiento.
Sus labios comenzaron a estirarse de forma perezosa hacia arriba apenas imperceptible, pero para alguien como ella que tenía un buen rato viéndolo el cambio lo captó al instante.
Luego, levantó sus curiosos ojos grises hacia el frente e inhaló profundamente.
Cerró sus ojos por unos cuantos segundos y después exhaló todo el aire en sus pulmones.
Giró brevemente su cabeza hacia donde estaba ella y fijó su mirada en sus orbes castaños.
-Es solo niebla
¿Estaba hablando con ella?
- ¿Qué? - replicó sorpresivamente
-Imagina que el calor es solo niebla. Tal vez así consigues concentrarte en hacer una opción decente y dejas de fisgonear en los asuntos ajenos.
Y así, sin más, continuó en su trabajo.
"Espera
Un
Maldito
Momento"
Desde que comentó a fijarse más y más seguido en el muchacho, sus pláticas internas consigo misma eran más habituales de lo normal.
"¿Qué mierdas fue eso? ¿Me acaba de dar un consejo? ¿Por qué? Yo no se lo pedí, no quiero nada que venga de él.
¿Niebla? ¿Pensar que el tremendo calor que predomina en esta condenada aula es solo niebla? ¿Acaso está loco? Me estoy asando aquí. Estoy sudando en partes que no sabía se puede sudar, me siento caliente, maldita sea… ¿y él quiere que yo piense que este calor es una puta niebla?
-Quizás se te baje la temperatura, se ve que lo necesitas.
Oyó que el rubio hablaba a lo lejos, pero esta vez sin echarle un vistazo.
¿Y sigue parloteando cosas sin sentido?
Estaba tan ensimismada en su conversación interna que no se dio cuenta de lo obvio.
La había descubierto.
La había descubierto mirándolo.
La había descubierto mirándolo intensamente a ÉL.
De pronto, sus mejillas adquirieron un tierno color rosáceo.
¿Qué diablos he hecho?
-Estúpido Malfoy.
Fue lo único que pudo decir tras su metida de pata.
Gracias por leer.
Espero tener listo el otro capítulo mañana, voy con retraso, lo normal en mí.
xD espero les haya gustado. Cualquier error háganmelo saber en un comentario, así como lo que piensan de este primer capítulo.
