#2

Música

I am your angel of music

Come to me angel of music

Magia en su más puro estado. Su voz. Para ella, escucharlo hablar era algo que jamás pensó iba a disfrutar. Pero ahí estaba. Algo tan simple como una exposición para la clase de Historia de la Magia. Con mucha pena debía admitir que le gustaba oírlo. Su dicción era suave, articulaba cada palabra de una forma clara y firme, era...gratificante. Sus labios... ¿cómo describirlos? El inferior era un tanto más grueso, pero no desentonaba con su rostro. Por supuesto que no. Eran...bonitos...no podía negarlo. Muy cautivadores, y por ende expresivos. Se preguntó si eran jugosos, daban esa pinta, pero una cosa era ver y otra probar.

Únicos. No era una palabra para hacerle justicia a esa parte de su cuerpo, pero se acercaba, y, además, no podía pensar en otro término para describirlos. De esos dulces labios salía cada palabra que ahora parecían tenerla en una especie de trance. La transportaban a un mundo en donde una relación entre ellos no era mal vista. Era obvio que ese tipo de pensamientos llegarían a su cabeza luego de pasar tantas horas viéndolo. En algún momento se iba a tener que fijar en otros rasgos de él, sin embargo, este mes los elegidos fueron sus labios.

Se cuestionó su mala suerte. Porque eso era lo que tenía. Mala suerte. Por querer hacer caso omiso a lo evidente, a lo que comenzaba a crecer en su corazón. Sabía lo que era, pero aún se negaba a llamarlo por su nombre. No aún. No hoy, no mañana ni nunca. ¿Con qué motivo? ¿Para qué amargarse la vida con algo que no se haría realidad? Y pese a saber eso, aunque sabía que debía dejar de pensar en él, no podía. Era como un ciclo vicioso. Su cabeza le pedía poner un alto, no obstante, su corazón se oponía a cumplir tal mandato.

Imaginar un mundo diferente al actual se le estaba haciendo costumbre. Era tan fácil pensar en un ambiente diferente para ellos, en donde podían dar rienda suelta a sus sentimientos, sin temor a ser juzgados. Ansiaba que él pudiera tomarla de la mano por los pasillos del castillo, sentarse juntos en cada comida del día, ir a la biblioteca para estudiar, o mejor, pasar el rato bajo un árbol para comentar cualquier tontería. Soñar era fácil, pero luego recordaba quién era ella y quién era él. Y tristemente debía aceptar que, tal vez, esos sentimientos solo venían de un lado. Amaba atormentarse. Le gustaba crear realidades donde podía ser dichosa. Eran pensamientos un tanto estúpidos, se dijo cuando comenzó a notarse más interesaba en Draco, pero tras una ardua batalla consigo misma llegó a la conclusión de que era algo normal. Era humana, y el ser querida por un hombre era un sentimiento común que ansiaba vivir al menos una vez en su vida.

Claramente, no sería posible. Al menos no por ahora. Guardaba ciertas esperanzas porque...

A veces él daba señales de notarla. Como ahora. Mientras exponía. En un aula donde había alrededor de 20 estudiantes. Podría enfocar su vista en la pared, en sus amigos, o en el profesor. Mas sus ojos estaban sobre ella. Única y exclusivamente sobre ella. Parecía no querer parpadear, sus hermosos orbes grises...no...azules… ¿verdes? No sabía. El punto es que él la miraba solo a ella, con una ligera sonrisa en su rostro. "Me habla a mí", se dijo Hermione. Sus palabras, esa bendita boca emitía palabras que sonaban a la mejor música que había escuchado en años. "No es malo soñar", se repitió por enésima vez la castaña. Porque si él le daba alas para hacerlo, no podía haber nada de malo con seguirle el juego, ¿verdad?


Muchas gracias a LoraElena por su comentario en el capítulo anterior. Se me fue la mano en una palabra, el cambio ya se hizo.

Estamos aquí con el segundo drabble del Fictober 2021. Igual, si les gustó o ven algún error háganmelo saber con un review.

De antemano gracias por darle una oportunidad a esta historia.

Nos vemos pronto.