Fascíname

Por: Escarlata

Precure pertenece a Toei, el plot es mío

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La Princesa de Fuego no podía sacarse de la cabeza la preciosa imagen de Kirara yendo en su dirección, con ese movimiento fuerte, firme cual soldado pero grácil y capaz de hipnotizar a cualquiera que tuviera la gracia de verla. Y vaya que la Princesa de las Estrellas era alguien más que vista, aparecía en más de una revista de moda y en las tan llamadas páginas de internet, a Towa le constaba que Kirara en serio brillaba y era capaz de fascinar con su sola presencia, con su simple andar.

Se sentía orgullosa de ver todo ese poder en su acompañante y su vez se sentía celosa (y Kirara estaba más que al tanto de ello) de que esa belleza y gracia fuera para todo el mundo. Se lo había hecho saber más de una vez en cada ocasión. Las ventajas de ser la hermana menor en una familia real, era que la obligación de seguir la tradición y la descendencia era el mayor. Kanata no tenía problema con ello, de hecho ya estaba en pleno cortejo con una hermosa doncella de una buena familia de la zona y a Towa le agradaba mucho la chica. Veía mucho futuro en ellos, un buen futuro.

Y aunque la tradición decía que ella a su vez podía desposarse con alguien noble y con poder para mantener precisamente poder y estatus, para Towa no había nadie más con tanto poder y estatus, con tanto brillo como la Princesa de las Estrellas.

Para Towa no había nadie más brillante en ningún reino humano o mágico y su hermano estaba al tanto de ello, fue él quien le enseñó la técnica de transporte entre mundos. Le costó pero lo logró y Towa era libre de visitar a sus amigas siempre que quisiera.

Y justo estaba ahí, en un profundo estado de fascinación viendo a Kirara acomodar los últimos detalles de su vestido de esa noche de gala. Era la fiesta de celebración luego del increíble desfile precisamente en la Ciudad Luz, París. Y ni todas esas luces de ciudad, ni la brillante Torre Eiffel que se levantaba a la distancia, ni la Luna en el cielo que tenían encima se comparaban a Kirara; y el sólo pensar en ello la tenía con las mejillas ardiendo.

─¿Qué opinas? ─preguntó Kirara, dando una vuelta completa para lucir el vuelo de su vestido amarillo y blanco.

Towa tragó saliva y miró a un lado, se sentía como tonta viéndola de esa manera tan embelesada. Juraría que casi ni respiraba y lo último que necesitaba era quedar en ridículo ante Kirara. ─Se... Se te ve muy bien ─respondió la princesa de manera torpe pero firme. Sí, aún con los nervios a flor de piel mantenía muy bien el porte.

─No sé si lo dices en serio si no me miras, Towacchi ─dijo la modelo con una sonrisa traviesa y un tono coqueto. ¡Por supuesto que sabía todas y cada una de las reacciones que le provocaba a Towa! ¡Y la amaba por eso! Podían haber pasado ya varios años, pero seguía siendo la misma torpe, dulce y tímida chica que sólo ella y nadie más conocía.

─Te vi muy bien, te lo aseguro ─respondió la princesa luego de aclarar su garganta. Seguía tan roja que hasta las orejas las sentía al rojo vivo. Suspiró hondo. Ya la había visto lo suficiente, si la miraba más entonces los ojos se le quedarían pegados en Kirara y eso sería inapropiado. ¡Tenían un evento importante en un rato más! ¡Todos esperaban a la Estrella de la noche!

Kirara soltó una risa divertida. Towa y su encanto y ese amor que no podía esconder por mucho que se esforzara siempre hacían que se enamorara más y más de ella. Imposible no quererla tanto como lo hacía, incluso más.

─Towacchi...

Ese tono insistente hizo que Towa respingara de nervios y se volteara toda, sobre todo al escuchar el sonido de los tacones de Kirara, la inequívoca señal de que caminaba hacía ella. Towa tragó saliva de nuevo. ─Tenemos que ir a la fiesta, anda.

─Towacchi, mírame.

Más que orden, era una petición, un deseo. La Princesa de Fuego sabía que tenía a Kirara justo a su espalda. Podía sentir su cercanía, su calor, su perfume... ¡Iba a matarla como siguiera así! Negó torpemente con la cabeza.

─¿Por favor?

─No debo ─respondió con su voz llena de pena.

─¿Porqué? ─Kirara la abrazó por la cintura y se pegó a su espalda a sabiendas de lo que eso provocaría en la princesa real─. Me estuviste viendo toda la noche durante el desfile ─le dijo al oído, dejando que su cálido aliento acariciara la oreja ajena.

Towa tragó saliva mientras un escalofrío completo la recorría de pies a cabeza. Pese a sus nervios, se sujetó de los brazos de Kirara con fuerza. ─Si te veo ahora mismo no podré dejar de hacerlo y... Y eso no es apropiado si estaremos en la fiesta. Mucha gente te entrevistará y querrá hablar contigo y yo debo comportarme ─básicamente era por eso... Eso y que en serio se le iba el aliento con sólo contemplarla. No quería quedar como tonta y hacer quedar mal a Kirara de paso.

Y Kirara estaba completamente consciente de ello. Saber lo mucho que Towa la procuraba siempre le calentaba el corazón. Depósito un dulce beso en su cuello antes de soltarla sólo lo suficiente para hacerla girarse y poder encararla. Y cuando lo hizo, sonrió de amorosa y dulce manera al verla completamente roja. Esa chica iba a matarla de amor si seguía comportándose así.

─Ganas no me faltan de no ir a esa fiesta e ir contigo a celebrar al hotel ─dijo Kirara con un tono coqueto y provocador que hizo que Towa temblara de viva emoción. Sonrió─. Pero tengo un contrato que me obliga a hablar en la fiesta y... También quiero que todos me vean contigo, con la chica más linda en todo París.

Towa rió un poco por culpa de los nervios, del amor y de todo lo que Kirara le provocaba. Suspiró hondo. ─¿Y si no puedo dejar de verte?

─No dejes de verme como lo haces, Towacchi ─le pidió la modelo y depósito un beso en su mejilla derecha, luego en la izquierda y finalmente pegó sus labios a los de la princesa, pero en vez de darle un beso, habló contra ellos─. Hazlo todo lo que quieras, siempre que quieras... Me gusta que lo hagas.

Towa no resistió más y fue ella quien selló el beso mientras se aferraba a su cintura. Tampoco le faltaban ganas de ceder a la propuesta de Kirara e irse de la fiesta, pero compromisos eran compromisos y eso era algo que Towa respetaba a rajatabla como la buena princesa que era.

El beso duró unos segundos antes de que tocaran la puerta del vestidor de Kirara. Su representante le avisó que ya todos las estaban esperando.

Towa suspiró mientras se despegaba de Kirara, ésta también suspiró mientras se lamía los labios como si quisiera quedarse con el sabor que Towa le dejó en la boca. Sonrió.

─¡Ya estamos listas, enseguida vamos! ─respondió la modelo en voz alta y escuchó cuando su representante se retiró. Miró a su acompañante con una sonrisa e hizo el suficiente espacio para ofrecerle su brazo─. ¿Nos vamos, princesa?

─Vamos ─respondió Towa con un poco más de propiedad, pero no por ello dejando de lado todos los sentimientos que Kirara le provocaba. Suspiró y ambas salieron del vestidor camino a la gran Gala.

Y como Kirara se lo pidió, Towa no dejó de verla con amor, con sincera fascinación a la Estrella más brillante de todas.

FIN