Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir pertenece a Thomas Astruc y Zag Entertainment


La Confesión de Marinette


- Lo siento - ya esperaba esa respuesta, aun así, dolía escucharla de sus labios - no puedo aceptar tus sentimientos, me gusta alguien más - mi mirada seguía el movimiento de mis manos nerviosas en mi regazo.

- L-lo sé - inspiré profundo para darme algo de valor - y-ya lo habías c-comentado antes - me levante apresuradamente, tenía que salir de ahí antes que mis lágrimas empezaran a derramarse - p-pero no t-tienes de que p-preocuparte - puse mis manos temblorosas entre los dos para no verle directamente aun moviéndolas, él también se paró tratando de acercarse a mí - y-yo solo quería q-que lo s-supieras - agarré fuerte el bolso que traía a Tikki dentro y di la vuelta - p-podemos seguir s-siendo amigos ¿c-cierto?

- Claro que si Marinette - lo escuche suspirar - eres de mis mejores amigas, no podría alejarme de ti - di el primer paso aun sin sentir completamente mi andar, pero no volví a girarme.

- Nos vemos el lunes en clases entonces, Adrien - y como la cobarde que siempre soy cuando no llevo la máscara salí corriendo en dirección a mi casa.

¿Qué se supone que estaba esperando? Si esa vez que fuimos al museo de cera me quedó claro que él sintió algo por alguien más. A parte que yo misma lo vi con Kagami el día que Chloe nos traicionó por culpa de mis propios celos. Ellos están seguramente juntos ahora, era claro que no iba a aceptar mis sentimientos.

Entré a casa por la puerta lateral, no quería que mis padres se preocuparan al verme llegar en este estado, era fin de semana y ellos tenían varios pedidos aun por entregar, no podía cargarles de más preocupaciones, de la cocina tomé un pote de helado de chocolate que compré en la mañana, era para este momento, y una cuchara, entré a mi habitación y cerré la trampilla con seguro. Tikki salió rápidamente de mi bolso.

- Marinette - escuché su vocecita llamarme.

- Estoy bien Tikki - le sonreí lo mejor que pude, aunque pensándolo mi sonrisa debería ser más triste que otra cosa ya que sintió mi rostro húmedo, las lágrimas comenzó a caer desde que dejé el parque - solo necesito comer un poco de helado y después de un par de horas debería estar mejor.

Puse alguna película en la computadora, no le presté demasiada atención, y me senté a comer, Tikki se acomodó silenciosamente en mi cabeza tratando de reconfortarme, pero lo único que estaba logrando era hacerme sentir peor, ¿Qué clase de guardiana era si no podía controlar mis propios sentimientos? El pote de helado ya iba a la mitad, pero mis lágrimas no dejaban de caer, ya era suficiente de estar llorando, tenía que aceptar la realidad y era esta, no podía seguir así o sería una presa bastante fácil para Hawk Moth. Dejé el helado en mi escritorio y empecé a limpiar el lugar, si quería que dejara de doler, tenía que quitar todas las cosas que me recordaran de él, su horario, fotografías y todo, me dolió cada foto que retiraba de mi tablón pero tenía que aceptarlo, solo dejé las que salíamos en grupo y una que otra foto de los diseños que más me gustaban de la colección del señor Agreste, retiré su horario, el fondo de pantalla de mi celular y mi computadora fueron cambiados, Tikki me veía from la mesa junto al bote de helado ya olvidado, tomé todas las cosas que retiré y las metí en el baúl donde tenía guardado todos los regalos que planeaba entregarle en sus próximos cumpleaños o navidades, ya no están para él, ahora tenía que pensar que hacer con esos regalos , algunos podrían usarlos, otros tal vez los regalaría; hasta el fondo del baúl estaba también la caja de los miraculous, la saqué para ordenar y de paso hablar tal vez con algunos, teníamos ya algunas semanas desde que el Maestro Fu nos dejó para viajar a Inglaterra sin sus recuerdos,

- Maestra - Wayzz siempre tan correcto.

- Solo Marinette Wayzz - le corregí - ¿Cómo están ahí dentro? - pregunté mientras sacaba unos cuantos regalos para ver que eran, ya casi ni recordaba los primeros que hice.

- Todo bien Mae-Marinette - tomé los regalos del suelo y la caja miraculous y me dirigí mi cama - pero algunos quieren salir, el Maestro Fu algunas veces se los permitía, pero no saben si sea correcto pedírtelo - lo pensé un rato y decidí que no haría daño alguno, a parte me ayudarían a distraerme. Cuando todos estaban fuera iniciaron su recorrido por mi habitación y sus preguntas.

- ¿Esta es tu habitación Marinette? - Daizzi miraba todo con sus grandes ojos y una sonrisa - es taaaaan bonita - suspiró mientras se tiraba sobre un cojín.

- Muchas gracias por permitirnos salir - Barkk se posó sobre mi hombro derecho - aún no conocíamos el lugar donde nuestra caja miraculous ahora reside - asentí mientras abría el primer regalo.

- Eso es ... ¿Un regalo? - Mullo se acercó rápidamente mirando atento mientras terminaba de cortar el papel - a mí me gustan los regalos - saqué lo que fuera que estaba dentro y resultó ser una gorra negra tejida.

- Se ve bastante caliente - Orikko se sentó junto a Daizzi, quien seguía en el cojín.

- Este era un regalo - suspiré y lo dejé a un lado.

- ¿Para quién era? - Ziggy se colocó encima del gorro - en verdad es calentito - se frotó un rato y luego fue donde Tikki.

- Le quedó muy bien hecho - Longg se sentó junto a los otros dos.

- Gracias - saqué el siguiente regalo y me encontré una playera verde, era algo grande para mí, pero podría usarla al menos para dormir, así no era una pérdida.

- Y ¿Qué se supone que haces? ¿Sacando regalos? ¿No que los regalos son para darles a otros para que lo abran? - Barkk me miraba con la cabecita algo ladeada.

- Sí, pero estos ya no tienen un dueño - abrí el tercer regalo que había sacado, era una pulsera de cuero.

- ¿Por qué? - Kaalki se posó en mi hombro izquierdo - acaso el que iba a recibirlos ahora ¿Ya no es digno?

- No es eso - dije acomodando las tres prendas sobre mi regazo - esa persona ya tiene a alguien especial y no soy ella - hablarlo siempre es bueno, y que mejor que tener varios oídos, aunque fueron kwamis, para escucharme.

Nadie dijo nada por unos segundos hasta que Stompp bufó.

- No se merece - dijo - quien te rechace no es digno de permanecer a tu lado - todos lo vocearon

- No es así - dije rápidamente - yo ya sabía lo que iba a pasar, pero quise seguir insistiendo a pesar de todo, tal vez creí tener algo de

- Esperanza - Pollen se posó frente a mí - así como yo la tengo con mi reina - bajó su cabecita triste - sé que ella se ha portado mal y se ha unido al portador de Nooroo, pero es porque ella se siente sola en verdad - la tomé en mis manos tratando de reconfortarla - pero quiero creer que en el fondo ella sabe que hizo mal, y que verá que puede ser alguien bueno si se lo propone.

- Lo sé Pollen - acaricie su cabecita - y yo también tengo parte de la culpa de que ella aceptara ayudar a Hawk Moth, si hubiera actuado más responsablemente el Maestro Fu no habría tenido que marcharse ni yo convertirme en la nueva guardiana y-

- El pasado no se puede cambiar - dijo Sass - las decisiones que se toman son para dirigirse al futuro, no para tratar de volver a arreglarlas si salen mal.

- Tiene razón Marinette - Tikki llego a mi lado - todas las decisiones que has tomado, sean buenas o malas te han traído hasta este momento, y como te he dicho antes, eres una gran Ladybug, y estoy segura que llegaras a ser una gran guardiana también - todos la apoyaron brindándome ánimos.

- Marinette - Trixx me llamó - ya no volveré a ver a Alya ¿Cierto? - negué triste - ya lo sabía - dijo moviendo su manita - cuando la vi siendo controlada esperaba que algo así sucedería.

- Lo siento tanto - miré a los otros Kwamis de mis amigos, Longg, Sass, Wayzz, Trixx, Xuppu, Kaalki, Pollen.

- Ya sabemos cómo es esto Marinette - Roaar se movió hasta quedar a mi lado - todo el tiempo sabemos que nuestros portadores solo son pasajeros hasta que los descubran, por su propia seguridad y por la nuestra no podemos ser detectados por el enemigo - todos afirmaron .

Seguimos hablando hasta que mi mamá me llamo a cenar, y después regresé a dormir, pero no tenía sueño, así que decidí salir un rato, algo de patrulla antes de acostarme no vendría mal, después de transformarme salí saltando por los tejados, durante la tarde los kwamis me he hecho compañía, pero ahora me han mostrado nuevamente sola y otra vez sentí que dolía, rápidamente me balancee hasta la torre Eiffel, una buena vista podría ayudar a despejar mi mente.

- Buenas noches gatito - saludé a mi compañero cuando lo vi al llegar a la cima de la torre.

- Buenas noches mi Lady - volteó a verme desde donde estaba sentado, pero no se movió - ¿Qué tal va tu fin de semana? - pregunto mientras nuevamente miraba al horizonte.

- En lo que va empezando no me quejo - moví mis hombros aparentando estar despreocupada, pero que buena mentirosa soy, me mordí el labio cuando lo recordé - ¿Y tú?

- Igual - estaba preocupado por algo, lo podía notar por como llevaba de vez en cuando su mano derecha a sus cabellos y como movía sus dedos de la izquierda sobre la viga de metal.

- Pues no lo parece - me cruce de brazos - ¿Sucedió algo malo? - porque a mí me rechazaron, quise decir pero no hubiera soportado ver mi mismo rostro de decepción reflejado en las facciones de mi compañero de batalla.

- No, nada, ¿Qué podría suceder? - se puso nervioso, pero no continuó - ¿Estás agripada? Tu voz se escucha algo ronca - sí, mis padres también me lo dijeron, supongo que era una consecuencia de estar comiendo helado mientras sollozaba cuando ya empezaba a refrescar aquí en Paris.

- Bueno sí, algo así - tomé asiento a su lado y fije mi vista al frente también - respóndeme algo Chat - volteo a verme - tú dices que me quieres, pero puedo preguntar ¿Por qué? - lo tome por sorpresa porque sus ojos se abrieron un poco más de lo normal, pero se compuso rápidamente.

- Porque eres una chica increíble mi lady, eres fuerte, inteligente, decidida, tenaz, tienes todas las cualidades que volvería loco a cualquier chico, eres perfecta.

- No lo soy Chat - moví mi cabeza negando - ¿Qué pasaría si bajo esta mascara solo estaba una chica que se asusta por todo, débil, insegura y es un completo desastre? - levantó una ceja incrédula.

- No eres nada de eso mi lady - volví a negar pero no me vendrá decir nada - ¿Recuerdas que yo estuve ahí tu primer día como súper heroína? - fije mi vista en sus ojos verdes que me miraban fijamente - recuerdo como me caíste del cielo y quedamos enredados por la cuerda de tu yoyo, dijiste que eras un completo desastre y no lo puedo negar - se rio sacudiendo la mano como quitándole importancia - las primeras veces me pegaste con el yoyo un par de veces, pero después te vi tomar confianza en ti misma, te vi ingeniándotelas para salir de los problemas que se nos presentaban, el día que Hawk Moth hizo su presentación ante Paris tú lo enfrentaste con valentía, tal vez necesitaste algunas palabras de apoyo para darte valor, pero el resto lo hiciste por ti sola, por eso sé que tú eres más que una simple chica torpe bajo esa mascara, eres mi lady,

Reí ante las ocurrencias de Chat, pero creo que tenía razón, a lo mejor y esa Ladybug si existía en mi interior, solo que no había forma que la podría sacar a flote porque me hacía falta algo, suspiré y volví a ver al frente.

- ¿Por qué me preguntaste mi lady? ¿Qué es lo que te preocupa? - voltee a verlo - sé que no planeas corresponder a mis sentimientos, pero por algo me lo estas preguntado.

- Yo ... - ¿Sería buena idea decirle? ¿Sería muy egoísta de mi parte contarle mi confesión fallida cuando sé que él siente algo más por mí? - pues, yo ... - pero quería ser egoísta, quería que alguien me consolara, quería llorar a gusto sin tener que preocuparme porque podría atraer algún akuma, simplemente llorar a lagrimas sueltas y sabía que mi compañero podría deshacerse de la mariposa negra si llegara a aparecer - hoy me confesé con el chico que me gusta - dije despacio, pero estoy segura que escuchó porque respondió con un "oh" y luego silencio - pero ... él dijo que le gusta otra chica - y las lágrimas empezaban a salir - sé que no debería sentirme así porque ya me lo había dicho, incluso le ayudé a invitarla a salir hace unos meses,

- Está bien mi lady, déjalo salir - suspiró profundo y me apretó más a él - estas triste y mereces llorar, supongo que tu kwami no te habrá dejado hacerlo en casa, ¿Cierto?

- ¿Cómo sabes? - dije demasiado bajo, pero como me tenía abrazada podía escucharme.

- Mi kwami suele distraerme a su modo cuando me siento triste, supongo que se preocupa que atraiga algún akuma - recordé a Chat Blanc, ¿Acaso eso tenía que suceder? No quería, y si me pasara algo similar ¿Quién me detendría? - así que conmigo puedes llorar, yo te cuidare mientras tanto - Chat no necesitó repetirlo dos veces cuando me tenía llorando casi escandalosamente entre sus brazos, no solo era por Adrien, no me había permitido sentirme triste por la partida del maestro Fu tampoco, o porque fue mi culpa el hecho que se fuera y que Hawk Moth ahora tuviera el grimorio descifrado del maestro.

No sé cuánto tiempo lloré o cuánto tiempo Chat me sostuvo, solo sé que me empezaba a entrar sueño y que mis ojos ardían, al rato las lágrimas fueron disminuyendo y ya solo salían pequeños resoplidos de entre mis labios, me sentí un poco más ligera luego de eso, me separé despacio mirándole.

- Muchas gracias

- No hay de que mi lady, por algo somos compañeros - trato de secar los restos de lágrimas con su mano enguantada - debemos cubrirnos las espaldas - le sonreí lo mejor que pude y me puse de pie.

- Ya es tarde, quizás deberíamos irnos, no debe faltar mucho para que nos quedemos sin energía - apunté mis pendientes.

- Quizás tengas razón - dijo devolviéndome la sonrisa, tiró de mi brazo y me envolvió nuevamente - no dejes que ese chico te haga sentir mal nuevamente, podrás superarlo en poco tiempo, estoy seguro mi Lady, tú eres fuerte.

- Tienes razón Chat - me separé de él y me paré de puntas para dejarle un beso en la mejilla - gracias por todo.

- De nada Bugaboo - se inclinó graciosamente haciéndome reír.

- Estoy segura que podré superar a Adrien - lancé mi yoyo rápidamente cuando escuché el primer pitido de mis pendientes.

- E-Esp-pera mi señora, ¿Dijiste A-Adrien? - oh no, al parecer no solo lo había pensado - ¿El modelo? - me mordí el labio antes de mirarlo asustada.

- Por favor no digas nada - supliqué y salí corriendo, dejando sin darme cuenta a un Chat Noir pálido.

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FIN


Nota: Esta historia ha estado guardada en el baúl por mucho tiempo, luego de terminar la tercera temporada así que no sabía que Ladybug volvería a dar los miraculous a los mismos portadores o que la personalidad de los kwamis era más infantil.