Ben

Miro a la hermosa mujer dormida en mi cama. Su tranquila respiración hace que su pecho se eleve y vulva a bajar lentamente, su cabello castaño esta esparcido como cascada sobre mi almohada. Entre sueños se mueve un poco para reacomodarse y ahora queda en posición fetal, se ve tan pequeña, tan frágil. ¿Cómo llegamos a este punto? Recuerdo la primera vez que nos vimos, hace cinco años en la preparatoria, cuando aún era alguien feliz…

Cinco años atrás.

Estábamos en el último año de la preparatoria Jedi, era un viernes por la tarde, ya habían terminado las clases. Yo estaba en actividades extracurriculares, en lucha para ser precisos. Me dirigía al gimnasio por la parte trasera de los salones y la vi, una chica delgada de cabello castaño siendo rodeada por tres chicos, más altos y fuertes que ella, era obvio que la estaban molestando, sus risitas burlonas se escuchaban a lo lejos, no lograba distinguir lo que estaban diciendo, pero por como habían puesto sus manos a la altura de su cabeza encerrándola y por como la intentaban tocar en los brazos a la altura de sus pechos eran demasiado obvias sus intenciones. Reconocí al de en medio, era Hux, un hijo de puta insufrible que por la posición económica de su padre creía que podía hacer lo que quisiera sin ninguna consecuencia. Me eche a correr en su dirección para ayudarla. Hux puso su mano sobre su mejilla y acero su rostro para forzarla a besarlo, pero ella le dio un rodillazo en la entrepierna, en cuanto él se agacho a cubrir sus partes ella comenzó a darle de puñetazos a los otros dos. Legué frente a ellos y me detuve a ver el espectáculo que ella estaba montando; se supone que yo había corrido a ayudarla, pero no lo necesitaba en absoluto. Cuando termino con los dos secuaces se volteó frente a Hux, aún estaba hincado en el piso con sus manos en su entrepierna y con cara de dolor, ella le dio una patada, nuevamente en los genitales con lo que logro que este se tirara por completo al piso. "Le había dado duro. Bien se lo tenía merecido".

- ¡No te vuelvas a acercar a mí, imbécil! -. Grito. Dejo de prestarle atención a Hux y levanto la vista hacia mí. Me tope con un par de bonitos, pero furiosos ojos color avellana. - ¿Y tú que estas mirando? – pregunto agresiva.

-Yo…- volteé a ver a los tipos en el suelo -vi lo que paso y vine a ayudarte- me rasqué la nuca, dadas las circunstancias mis razones parecían tontas y me sentía algo inútil.

-No necesito tu ayuda- tomo su mochila del suelo, se la puso en el hombro y comenzó a caminar con dirección hacia la salida de la preparatoria.

-Espera- grite. - ¿Estas bien? -

-Si, ¡ahora lárgate! - me grito sin detener su andar. Pasamos de largo por el grupo de idiotas,

-Espera- le volvió a decir, esta vez alcance a sostener su codo para voltearla y encararla, en respuesta ella me dio una patada en la espinilla -Maldita - me queje "Vaya que golpeaba duro".

- ¡Te dije que te largas! - se puso en posición defensiva.

- ¿Qué diablos te pasa? Te dije que quería ayudarte- ella aún me miraba desconfiada -Tranquila, no voy a hacerte nada, solo quiero ayudar- subí mis manos en posición de rendición.

-Yo… aggg, déjame en paz- se volteo nuevamente y siguió su camino a la salida.

-No, espera. Ya te dije que vi lo que paso. Si quieres ir al Consejo y levantar una queja yo iré contigo- camine a prisa alcanzándola.

Ella se detuvo de golpe y me miro -No...- se puso nerviosa -Solo olvídalo y ya- siguió caminando y yo la seguí nuevamente.

- ¿De qué hablas? Si es porque los golpeaste fue en defensa propia-

-Mira, sabes las reglas de aquí. Así que preferiría que el Consejo no se enterara que golpee a otros estudiantes-

-Fue en defensa propia- volví a insistir comenzando a alterarme "¿Por que carajos estaba rogándole?" - ¿Podrías parar de una maldita vez? – le hable en un tono de voz alto. Ella detuvo su andar y se me miro a la cara para hablar conmigo "Por fin".

-Escucha, enserió agradezco que quieras ayudare, pero de verdad preferiría que los del consejo no se enteraran. Así que olvida lo que paso y déjame en paz-

-Tranquila, de acuerdo, no voy a decir nada. Y en cuanto a esos inútiles- dije señalando hacia atrás con el dedo -dudo que digan algo, no querrán tener una queja de acoso en su historial y tampoco creo que quieran que todo el mundo se entere de que les pateo el trasero… ¿Cómo te llamas? – pregunte ladeando un poco la cabeza "No sabía su nombre después de todo, me picaba la curiosidad".

-Si no vas a decir nada ¿para que quieres saber mi nombre? - Ella se cruzó de brazos. Yo le sacaba por lo menos una cabeza de alto.

-Es lo menos que me debes por golpearme sin razón ¿no crees? - dije haciendo énfasis en pierna golpeada.

-Yo, lo siento, estaba bastante alterada- dejo la posición defensiva, bajo los hombros y miro al suelo por un momento. Agito un poco la cabeza deshaciéndose de lo que sea que estaba pensando. Volvió a levantar la vista y puso los ojos en blanco -Rey, me llamo Rey Palpatine- por fin dijo.

-Vaya, que bonito nombre…Rey…muy imponente- apareció un ligero color rosa en sus mejillas -Yo me llamo Ben Solo- le extendí la mano, ella dudo un poco, pero al final la tomo y nos dimos un ligero apretón. En cuanto la toque pude sentir una corriente eléctrica que me recorría desde la mano hacia mi cuerpo y como los vellos del brazo se me erizaron.

-Bien, adiós Ben- soltó abruptamente mi mano y se dio la vuelta "Ya estamos otra vez".

-Espera- camine más rápido que ella hasta rebasarla y ponerme frente a ella -Por favor espera. Te propongo algo. Yo no diré nada de lo que paso a cambio de que almuerces conmigo-

- ¡¿Qué?! Antes dijiste que no dirías nada- frunció el ceño formando una pequeña V entre sus ojos "Se veía linda cuando se molestaba".

-Cambié de opinión- me encogí de hombros.

-Vete a la mierda- paso de lado y siguió caminando.

Yo caminé a su lado como perro fiel y la seguí molestando –Vamos Rey, solo iremos por algo de comer, lo prometo- ella me ignoro -Iremos a mi casa, con mis padres, no intentare nada- ella se detuvo y se me quedo mirando -Si intento algo puedes dejarme estéril como a ese idiota- volví a levantar las manos en señal de rendición.

Ella sonrió por el comentario. - ¿Por qué insistes? -

-Perdí la práctica de lucha por estar aquí contigo y tengo mucha hambre, así que no veo una mejor opción - me encogí de hombros. -Vamos, seguro que mi mamá ha cocinado algo rico- la anime -Te prometo que no le diré a nadie lo que paso-

-No puedo confiar en ti, hace un rato dijiste que no le dirías a nadie y ahora me chantajeas-

-Yo no prometí nada la primera vez, pero lo estoy haciendo a ahora- levante mi mano izquierda y puse mi mano derecha sobre el corazón, una sonrisa algo sínica apareció en mi rostro.

Ella dudo mucho si confiar en mi o no y tenía toda la razón, la estaba chantajeando, pero no quería perder la oportunidad de conocerla un poco más. Era bonita y llamaba mi atención. Rey miro al suelo y cambio el peso de su cuerpo de un pie a otro; en eso un ruido bastante sonoro surgió de su estómago, abrió los ojos como platos por la sorpresa "Esta hambrienta" no puedo evitar que mi risa estallara, ella levanta el rostro lentamente de un color completamente rojo por la vergüenza.

-Anda- dije -No vivo lejos de aquí- señale con la cabeza.

-Es…está bien. Pero que quede claro que hago esto porque tengo hambre. Y mas te vale que cumplas tu palabra- dijo en tono orgulloso.

Comenzamos a caminar uno al lado del otro, no dijimos nada durante el recorrido, pero de vez en vez voltee hacia ella para observarla mejor. Su cabello era algo corto, de un color castaño que reflejaba la luz del sol en tonos miel; tenía una piel clara y linda; sus labios eran rosados y rellenos; era más baja que yo y menuda. El uniforme de la escuela asentaba su figura; sus pechos lucían redondos a través de la camisa y su culo era redondeado y respingón, cada que daba un paso hacia que la falda del uniforme se moviera de manera sexy. "Con razón Hux quería forzarla"

Diez minutos después estábamos en mi casa, era sencilla pero espaciosa, casi en el centro de la ciudad, siempre había vivido aquí con mis padres. Han y Leia Solo. Le abrí la reja principal y me hice a un lado para que ella pasara primero, después, nos dirigimos a la puerta y repetí el proceso. -Mama, esto en casa- avise.

-Cariño, ¿Qué ha pasado, que haces aquí tan temprano? - mi mama se asomó hacia la entrada y paso su mirada de mi a Rey y de regreso; "Si mamá, he traído a una chica a casa".

-Mamá te presento a mi amiga Rey Palpatine- Rey me lanzo una rápida miradita molesta, seguramente porque me réferi a ella como amiga lo cual no era cierto. Luego ofrecio su mano hacia mi madre.

-Mucho gusto señora Solo, Ben y yo vamos a la preparatoria juntos, él me ha invitado a comer, espero que no sea una molestia- "Vaya, así que tiene modales" pensé.

Mi madre tardo unos segundos en reaccionar y luego esbozo una amplia sonrisa, encantada por Rey. -Por supuesto que no, pasa, y puedes llamarme Leia- dijo tomando el hombro de Rey y guiándola hacia el interior de la casa.

Yo las seguí a ambas desde atrás, el ambiente olía delicioso, mi madre siempre había cocinado riquísimo, mis fosas nasales se llenaron del aroma de estofado de res y pastel de chocolate. Nuevamente escuche un "Grrrrrr" proveniente del estómago de Rey, ella agacho la cabeza avergonzada y mi madre soltó una risita.

-¡Vaya! Veo que tienes mucha hambre querida. Vamos siéntate, enseguida te sirvo. Hay estofado de res y pastel de chocolate, son los favoritos de Ben- dijo mi madre guiñándome un ojo y sacando una silla del comedor junto a la mía para Rey se sentará.

-Gra…gracias- dijo tomando asiento.

-Vamos Rey, tranquila, a mi madre les has caído muy bien- le sonrió y le guiño un ojo. Hasta ahora no habíamos cruzado palabra. – Así que ¿hambriente he? - no pude evitar molestarla.

Ella no contesto a mi provocación, pasaron unos minutos sin que dijera nada y de repente me soltó -No te lo dije antes, pero, gracias-

- ¿Por qué? - pregunte. - ¿Por la comida? -

-Por ir a ayudarme. Se defenderme bien, pero eso idiotas eran más grandes que yo y me superaban en número, la verdad es que no sabia si iba a poder manejar la situación- se encogió de hombros.

-No tienes nada que agradecer. No suelo ser el tipo de idiota que se queda viendo una situación así y no hace nada- le serví un poco de jugo que nos había traído mi madre.

- ¿Porque te estaban molestando? - le pregunte mirándola a los ojos.

-Hux había estado insistiendo en acostarse conmigo. Muchas veces. Supongo que no le gusto mi constante negativa-

-Te volveré a insistir en que deberías denunciarlo en el Consejo. El que tu no hayas querido nada con el no le da derecho a ir por ti de esa forma, ni siquiera tuvo las bolas de ir el solo- señale,

-Estoy segura de que ahora sus bolas recordaran que no es no-

-Aun así- insistí -yo vi lo que paso, si necesitas algún testigo-

-No, ya te lo había dicho. No tengo intención de ir al Consejo y decir que le patee el trasero a uno de sus más ricos estudiantes y a su grupo de amigo. Por muy imbéciles que sean-

-Aquí tienes Rey, espero que te guste- mi madre nos interrumpió "Creo que no logro escucharnos". -Aquí tienes cariño- puso los platos enfrente de nosotros, el de Rey tenia al menos mas de la mitad de comida que el mío.

- ¡Gracias! Señora So…digo, Leia- Rey se sonrío, "Se veía muy bonita cuando sonría".

-Y dime Rey, ¿Estas en el mismo grupo que Ben? - mi madre pregunto, y temporalmente la conversación que teníamos entre la castaña y yo había quedado en pausa. "¿Que podía ser tan importante para que ella no quisiera ir al Consejo?".

-No, yo estoy en el grupo B…a Ben lo conozco…desde hace poco- me lanzo una rápida mirada casi como pidiéndome que mantuviera la complicidad con ella. Yo le guiñe discretamente el ojo para que estuviera tranquila. Note como dejo escarpar el aire que esta reteniendo en sus pulmones, estaba tensa.

Mi madre y Rey mantuvieron una plática animada durante el resto de la comida, hablan sobre la escuela, bandas de música y otras cosas. Yo me limite a observarlas y a responder con un "no" o un "si" de vez en cuando, era obvio que estaban metidas en una clásica conversación de chicas y yo no pintaba para nada ahí, había quedado completamente en segundo plano. Al parecer Rey estaba muy hambrienta pues se comió todo lo que mi madre le había servido "Es linda" pensé nuevamente. Miré como la punta de su lengua se asomaba ligeramente por la comisura de sus labios y los recorría saboreando los restos de chocolate. Sentí como mi miembro se agitaba un poco entre mis pantalones en respuesta a ese gesto. Hasta ahora nunca me había interesado particularmente por nadie para tener un noviazgo o algo parecido, no porque no me gustaran las chicas, me gustaban, y mucho, solo que nadie había llamado demasiado mi atención. Había tenido algunos besos y unos cuantos fajes con compañeras de la preparatoria, pero nada más allá de eso.

Cuando terminamos, le ayudé a mi madre a recoger los platos y ponerlos en el fregadero, Rey se ofreció a lavarlos, pero le dije que no era necesario. Me disculpe con mi madre y me lleve a Rey mi habitación.

-Pasa, ponte cómoda-

- ¿A qué viene esto? - "Ahí estaba la desconfianza de nuevo"

-Me parece que tu y yo tenemos una conversación pendiente, solo eso- fruncí los labios. Ella puso los ojos en blanco y paso dentro de mi habitación, yo me quedé junto a la puerta que cerré tras de mí.

-Vaya que organizado eres- señalo ella mientras miraba el interior de mi habitación. Siempre me había gustado el orden, saber exactamente dónde estaba cada cosa.

-Pues gracias, supongo- me rasque la nuca "¿Qué se supone que se debía decir ante ese alago? Tal vez debería preguntarle más tarde a mi padre".

Rey se sentó en el borde de mi cama, -Bien ¿Qué es lo que según tu tenemos que hablar? -

-Bien, mi madre no nos escuchara aquí, así que puedes ser honesta conmigo. ¿Por qué no quieres denunciar a Hux? - pregunte serio.

- ¿Por qué te interesa tanto? - Rey se removió un poco incomoda.

-No creo que sea justo que un idiota como él se salga con la suya- me acerque a ella y me puse en cuclillas para que nuestros rostros quedaran a la misma altura, la mire a los ojos, "Que bonita era".

-Yo…tengo una beca…el Maestro Windu me ayudo a conseguirla…pero el resto del Consejo no estaba de acuerdo de que alguien como yo entrara a la preparatoria, así que me advirtieron que si causaba cualquier problema me la quitaría y me echarían- giro su rostro cortando el contacto de nuestras miradas.

Puse mi mano en su mejilla y volteé delicadamente su rostro hacia mí, nuevamente la corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. Carraspee un poco para aclararme la garganta - ¿Alguien como tú?- no entendía a que se refería.

-Soy de Jakku- confeso. Ahora entendía, Jakku era conocido por ser un barrio de mala muerte, era bastante violento y siempre se decía a voces que todo el que salía de ahí terminaba siendo un criminal

-Los del Consejo siempre van por ahí con un palo metido en el culo- respondí evidentemente molesto, "¿Como se podía juzgar a alguien por causas tan estúpidas como su lugar de origen?".

-Ben, ellos no pueden saber que golpee a otros estudiantes. Si se enteran me quitaran la beca y yo no puedo pagar una escuela así- sus ojos estaban brillaban con la angustia impresa en ellos.

-No, tranquila. No diré nada- dije para tranquilizarla.

-Estoy segura de que Hux tampoco dirá o hará nada, creo que lo humille bastante- sonrió de lado sin demasiado ánimo.

-Les pateaste el culo- volví a recordar la escena y una sonrisa con algo de orgullo impresa en ella apareció en mi rostro.

-Si, lo hice- ahora se dibujaba una sonrisa en su cara "Por fin logré una sonrisa sincera".

Me puse de pie quedando enfrente de ella, levanté su barbilla con mi mano para que me viera a los ojos -Todo estará bien-

- ¿Lo prometes? - pregunto

Y justo como lo había hecho mas temprano, puse mi mano derecha sobre mi corazón y levanté la izquierda. -Lo prometo-.