Un recuerdo de un recuerdo.

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El Redentor 777. Tsubasa siendo ella misma y sí, no podía faltar Kotori en Akihabara jaja. Claudia le echó el ojo a Ramón, a ver que sigue.

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RinMakoto. Esperanza mira cómo puede tener una oportunidad con Joan y solo queda ver que él pueda poseer sentimientos por ella. Con Claudia, Ramón deberá cuidarse un poco con Claudia, quien sabe que pase jaja.

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Sin más, comencemos…

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Hace aproximadamente 13 años, una pareja dejaba su país natal para mudarse a otro continente. El señor, Raúl Cortés Saavedra y su esposa, Lucia María del Río de Cortés junto con su hija Esperanza Cortés del Rio, se mudaban hacia México, esto por motivos de trabajo.

La compañía con la que trabajaban había abierto una nueva sección en México, más específico en Culiacán, por lo que fueron designados a esa sección y decidieron mudarse todos juntos.

La peli verde solo tenía 4 años en ese momento, aun así, extrañaba un poco a los amigos que había hecho en el vecindario en el que vivía en la ciudad de Valencia.

Aun así, cuando llegaron al norte de México, estos compraron una casa bastante buena, al lado de otra de igual modo, aunque esta parecía un poco más lujosa.

- ¿Ya vamos a jugar hermana? – preguntó un joven de aquel entonces 3 años al lado de una chica de piel morena y cabello negro.

- Ya Carlos, a eso voy – justo cuando van saliendo, la mayor miró como el camión de la mudanza estaba al lado de su casa - ¿y eso?

- ¿Qué es eso hermana?

- Tal parece que alguien se está mudando – dijo la mayor a lo que el señor Fábregas salía – papá, ¿Qué pasa?

- Parece que alguien se está mudando al lado.

- ¿En la casa que dicen que está embrujada? – tembló un poco el castaño.

- N-No digas cosas como esas Carlos – la morena tembló también.

- Son nuevos vecinos nada más, es lo bueno, no jueguen muy cerca de la calle, por mientras voy a ir a cambiar a María, desde que su madre se fue ahora me toca estar con todos al mismo tiempo – decía Alfonso Fábregas, el cual se hacía cargo de sus hijos luego de que su ex mujer haya abandonado a sus hijos, por lo que él se hacía cargo de ellos, aunque recibía ayuda de sus padres mientras él se iba a trabajar.

Sin más, los dos chicos solo miraron de reojo al lado para ver como bajaban los muebles hacia la nueva casa y también vieron como bajaban los que parecían ser los nuevos propietarios. El señor Raúl el cual poseía la piel clara y el cabello negro al lado de su esposa la cual poseía el cabello largo verde oscuro, piel morena y los ojos ámbar, lo mismo salió su hija.

- ¿Aquí es donde viviremos? – preguntó Esperanza la cual aún mantenía el acento total de España.

- Así es, no te preocupes, al menos podrás irte adaptando al ambiente.

- No sé cómo lo haré – dijo la chica bastante triste – no conozco a nadie y todos mis amigos quedaron en España.

- Lo sé Esperanza, pero de igual forma venimos aquí por el trabajo, trata de adaptarte al ambiente.

- B-Bien.

- Parece que ella ha venido aquí de otro lado al igual que sus padres – dijo por lo bajo Claudia, antes de ver como los señores se le quedaron viendo por un segundo antes de que se escondieran.

- ¿Nos vieron hermana?

- No lo creo.

- De igual forma, ¿Quiénes serán?

- Mejor vamos a dentro, no vaya a ser que pase algo – con eso, ambos hermanos Fábregas entraron a su hogar y solo fueron a ver algo de televisión al lado de su padre y de sus hermanos más pequeños.

A la semana siguiente, las clases en el estado estaban comenzando. Claudia iba a jardín de niños y en ese momento miró como cuando la fue a dejar su padre, la niña que había visto el otro día también iban con ellos. Justo en ese momento, los señores se acercaron a su padre y por sorprendente que parezca, estos se saludaron.

La peli verde solo se miraba algo tímida, aunque Claudia de igual forma estaba con bastante curiosidad de saber quién era ella. Las dos no hablaron nada hasta que llegaron al jardín de niños y cada quien tomó su asiento. Aunque de igual forma todos estaban nerviosos por el nuevo momento que vivirían.

- ¿Puede presentarse? – preguntó la maestra a la morena la cual solo se levantó.

- H-Hola a todos, soy Claudia Fábregas Díaz y soy de aquí… creo que solo eso.

- Gracias Claudia, a ver usted – dijo ahora mirando a la española la cual solo tragó un poco de saliva.

- B-Bien – la peli verde se levantó – s-soy Esperanza Cortés del Río y… soy de España.

- ¿De España? ¿Es española? – preguntaron varios de los alumnos mirando a la chica la cual se ponía más tímida por eso y más por ser el centro de atención.

- Calma niños, nuestra compañera pude ser de afuera, pero de igual modo es compañera nuestra también.

- Es increíble – dijo Claudia al lado de la española la cual solo suspiró un poco antes de sentarse y seguir con las presentaciones.

Durante el receso, Claudia miró como la española se iba a un lado y está sin más, decidió irse al lado de ella.

- ¿Quieres que comamos juntas? – preguntó la mexicana a lo que la peli verde solo asintió y la morena se sentó a su lado. Unos minutos después sin hablar, Claudia tomó la decisión de iniciar – por cierto, ¿en verdad eres de España?

- S-Sí, nos mudamos con mis padres, pero de igual forma no me encuentro aquí…

- ¿Quieres que seamos amigas? Después de todo vivimos al lado.

- ¿En serio serías mi amiga?

- Sí, como dije, soy Claudia y si mal no recuerdo te llamas Esperanza ¿verdad? – la morena de cabello verde asintió – bien, entonces vamos a ser amigas, incluso después del kínder podemos jugar en mi casa, además, Carlos estaría feliz de jugar contigo.

- ¿Carlos?

- Mi hermanito, apuesto que le gustará jugar contigo.

- ¿Segura? – con eso, la chica asintió y cuando terminaron las clases ahí, ambas fueron recogidas por los abuelos de Claudia. Esperanza fue encargada a los abuelos de los pequeños debido al trabajo de ellos. Ambas estaban en la residencia Fábregas y justo Joan miró como su hermana mayor venía con su nueva amiga.

- ¿Claud?

- Carlos, ella es nuestra vecina, Esperanza.

- Espe… ranza.

- ¿Por qué te dice Claud?

- Claud es una forma corta de mi nombre, él se llama Joan Carlos, pero siempre lo llamé Carlos.

- Joan – la peli verde miró como el castaño estaba jugando con una pelota de béisbol y en eso, él le lanzó la pelota a sus pies para que la recogiera - ¿eh?

- ¿Quieres jugar? – preguntó el chico mirando a la peli verde la cual se sonrojó un poco y al final solo sonrió.

- Sí, juguemos.

Con eso, inició la amistad de los 3 chicos la cual se extendió a lo largo de muchos años. Esperanza y Joan se convirtieron en grandes amigas desde ese día y la amistad con Joan era también fuerte. Tanto los padres de Esperanza como el de los hermanos Fábregas se llevaron bien desde el inicio, tanto que incluso, como Esperanza aún no había sido bautizada al igual que Joan, el bautizo de los dos se llevó a cabo allí en Culiacán, siendo ambos hombres, compadres.

Al pasar los años, todos se seguían llevando bien. Joan iba en sexto grado y las dos mayores ya iban a primero de secundaria, todos llevándose de la mejor, aunque de igual forma muchas de las amigas de Esperanza le decían que parecía que Joan era su pareja por la forma en que se llevaban, cosa que ella negaba siempre, sin embargo, ella había empezado a sentirse diferente estando con él, un nuevo sentimiento que había surgido en ella la cual no entendía que significaba.

Claudia fue a hablar con Esperanza, aunque ambas fueron a una salida entre las dos. Mientras estaban en un centro comercial de la ciudad, decidieron ir a tomar algo y hablar un poco sobre un asunto que la mexicana quería tratar.

- ¿Y de que querías hablar Claudia? – preguntó la peli verde de ahora 13 años al igual que su mejor amiga. Cabe decir que la pubertad les hizo un gran favor a ambas morenas y que sus cuerpos se desarrollaron bastante bien para sus edades.

- Esperanza, quiero que me seas sincera.

- ¿De qué hablas?

- ¿Te gusta Carlos? – cuando la peli negra preguntó, los colores se le subieron a la cara a la española la cual solo quedó sin palabras.

- ¡¿D-D-De que hablas?! N-No tengo idea de lo que me dices, a-a mí no me gusta Carlos de ese modo, s-solo es mi mejor amigo, vamos tía, no me hagas pensar en otra cosa y…

- Esperanza, hemos sido amigas por muchos años para saber qué te pasa y no me puedes engañar.

- C-Claudia – la peli verde solo bajó la mirada totalmente roja – c-creo que me conoces muy bien.

- ¿Le dirás tú?

- N-No lo sé, tengo miedo a que me rechace y perdamos todos estos años de amistad – decía la chica dándole vueltas a su malteada.

- Es mejor que se lo digas, no vaya a ser que Carlos vaya a salir con una chica y te quedes arrepentida por no haberle dicho.

- P-Puede que sea cierto – la peli verde solo miró a su mejor amiga - ¿tú estás de acuerdo con esto?

- ¡Por supuesto! ¿Quién más podría ser la mejor cuñada si no fuera mi mejor amiga?

- Me alegro – sonrió la española – por cierto, ¿es cierto que ya terminó Mauricio contigo?

- P-Pues… - la peli negra desvió la mirada algo sonrojada – sí… ¡no entiendo Esperanza! ¿Por qué todos los chicos con los que salgo me terminan?

- Puede que sea que no eres considerada con ellos.

- ¡Pero si soy atenta!

- Claudia, con José olvidaste 6 citas porque te quedaste a ver al América.

- P-Pero es que eran los partidos de liguilla.

- Con Leonel te quedaste dormida en varias de sus salidas.

- Me quedé hasta tarde jugando Smash Bros.

- Y con Gabriel casi lo matas con lo quemada que estaba tu comida, es más, recuerdo que no pudo ir al viaje de graduación por eso y te mandó a la chingada por eso.

- N-No estaba tan quemada mi comida.

- Claudia, hasta un pedazo de carbón era más comestible.

Con eso, ambas solo se fueron del sitio y justo cuando cada quien se fue a su hogar, Claudia miró como su padre estaba hablando con Joan, Roberto, Frida y María.

- ¿Papá?

- Claudia, justo a tiempo, tengo que anunciarles algo importante – dijo el señor a lo que la morena solo se sentó en uno de los sillones de la sala – verán, me ha salido un trabajo con mejor paga, sin embargo, el único inconveniente es que es en Nueva York.

- ¿En Estados Unidos?

- ¿Eso significa que… nos mudamos allá?

- No, no nos mudamos, me iré yo solo allá, sin embargo, Joan vendrá conmigo – cuando el señor dijo eso, los demás hermanos miraron al castaño.

- ¡¿Te irás con papá?!

- Sí, quiero aprender el inglés a la perfección, además, me salió una oportunidad para jugar en un equipo de béisbol de allá, por lo que me iré una vez me gradúe.

- Carlos – Claudia parecía estar más sorprendida por eso, aunque los más pequeños estaban aún sorprendidos, más por la menor María la cual no quería que su padre y su hermano se fueran, aun así, logró calmarla diciendo que volverían cuando pudieran, además, estarían a cargo de sus abuelos.

Esperanza cuando se enteró no le cayó nada bien la noticia y más porque no vería a su mejor amigo e interés amoroso en lo que parecía ser mucho tiempo.

Cuando llegó el día, la española fue con los otros hermanos Fábregas a despedir a Joan y al señor Fábregas.

- ¿Cuándo volverás? – preguntó la peli verde al castaño.

- A lo mejor puede ser hasta dentro de uno años, quien sabe.

- Carlos.

- Atención, los pasajeros al vuelo hacia Nueva York por favor abordar el vuelo ya que saldrá en 5 minutos – los altavoces del aeropuerto los llamaron y finalmente tenían que ir hacia allá.

- Bueno, es un hasta pronto chicos – la familia Fábregas se reunió en un fuerte abrazo antes de que los dos se fueran del lugar.

- Esperanza – Claudia le dio un golpecito a su mejor amiga en la espalda como diciéndole que le dijera algo a su hermano antes de irse, pero los nervios pudieron con ella y no dijo.

- L-Lo siento Claudia.

Con eso, tanto Joan como su padre se fueron del país hacia el norte de Estados Unidos, siendo un golpe fuerte para Claudia y Esperanza, pero la cosa más fuerte estaba por venir cuando los padres de la española le dieron una noticia.

- ¿N-Nos regresamos a España?

- Sí, el contrato con la empresa en esta sucursal aquí en México ya terminó y aunque quisimos renovarla, no pudimos y nos transfirieron hacia la que estaba en España. Sin embargo, al parecer la que estaba en Valencia fue trasladada hacia Cataluña.

- P-Pero volver a España… ¿voy a dejar a todos mis amigos?

- Lo siento, pero no podemos hacer nada – con eso, las cosas se vinieron abajo y más cuando Claudia se enteró fue peor, los ánimos de las dos cayeron por los suelos.

El último día, justo cuando ya habían empacado todo y solo estaban para tomar el avión que los llevaría de vuelta al viejo continente, en el aeropuerto, se reunieron no solo los hermanos Fábregas, sino también todos los amigos y amigas que la chica de cabello verde hizo en todos sus años en México.

La despedida con Claudia fue la más dolorosa para ella, ambas en un mar de lágrimas se fueron despidiendo prometiendo volver a verse luego de todo, al final de todo eran mejores amigas.

Luego de eso, pasarían 4 años antes de que se volvieran a encontrar.

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Esperanza se levantaba de su cama luego de haber soñado todo lo que había vivido desde que había llegado a México hasta que volvió a su natal España.

- ¿Tantos años han pasado desde que nos conocimos? – preguntó la española mirando al techo, aunque de igual forma se sonrojó – como hemos cambiado, aunque no pude confesarme a Carlos, esta vez lo haré, ya verás.

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En la residencia Fábregas…

- ¿Claud? – Joan miraba a su hermana la cual tenía algunas cosas sobre la mesa - ¿Qué haces?

- Carlos, verás, me quedé a leer un poco sobre la comida hondureña y escuché que las baleadas son el platillo estrella de allá, así que si Ramón prueba mi comida se enamorará de mí, después de todo el estómago de un hombre se conquista.

- He escuchado de eso, pero ¿segura que harás eso?

- Segura, ya tengo los frijoles de los que sobraron de ayer, tengo queso rallado y mantequilla, solo tengo que ponerlos todo en orden y estará listo.

- Ya regreso – el castaño solo fue al baño y luego de lavarse la cara, bajó a la cocina y miró como había fuego en la sartén - ¡¿Qué carajos?!

- ¡Carlos, se me queman los frijoles!

- Tírala al fregadero – con eso, todo terminó, aunque de igual forma Claudia estaba con una nube gris en la cabeza – Claud, solo me fui por 2 minutos, ¿Qué demonios pasó?

- Q-Quise calentar un poco los frijoles y le añadí un poco de aceite y no me di cuenta que agarró fuego…

- De suerte papá no se dio cuenta, tienes suerte que se fue temprano, pero de igual forma no puedo creer lo inútil que eres – dijo el castaño a lo que su hermana mayor solo se fue a un rincón con una nube negra encima.

- Soy una inútil, soy una inútil – se repetía la chica – Ramón no me prestará atención así, toda mi comida se quema, no es justo.

- Y eso sin contar que no puedes lavar tu ropa, tengo que lavar hasta tu ropa interior, le vas al América cuando toda la familia le va a Dorados, toda la familia le va al Barcelona mientras que tú le vas al Madrid, también le vamos al City y tú le vas al United y eso sin contar que no puedes cocinar y que comes como si no hubiera un mañana, aparte de que las relaciones que has tenido terminan mal por lo desconsiderada que eres…

- ¡No le eches sal a la herida Carlos!

- Bien – con eso, Joan sacó su celular y le mandó un mensaje a Ramón – por favor amigo, ten cuidado con mi hermana, es mejor que te mantengas alejado, quiero salvar tu vida.

- ¿Me harás desayuno Carlos?

- No, hazlo tú.

- ¡¿Eeeeeeeeeeeeeeeh?! ¿M-Me dejarás morir de hambre? – con eso, la típica discusión continuó entre ambos.

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Continuará…