El Redentor 777. Todo el mundo disfruta mucho de la playa, como es un paraíso bastante bueno, los chicos la pasarán bien.

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RinMakoto. Fue algo de trampa, pero bueno, se le declaró, no dijo que debía hacerlo en español jaja. Joan comienza a sentir cosas por Esperanza y en cuanto a Claudia, pobre Ramón si le toca estar con ella jeje.

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Sin más, comencemos…

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- ¿No puedes nadar? – preguntó Joan a Esperanza los cuales seguían estando solos en una zona alejada de los demás.

- Sí, solo que no le he practicado mucho, ¿acaso no recuerdas cuando fuimos a nadar a Baja California?

- Sí, aunque fue hace tiempo que casi no me acuerdo, pero de igual modo míranos ahora, estamos en Okinawa – río el chico – por cierto, ¿ya me dirás que me quisiste decir cuando hablaste en valenciano?

- E-Eso… - la peli verde solo volteó la mirada – Carlos, ya te dije que lo que debía decirte, es tu culpa por no haberme entendido.

- Eso no es justo, yo no hablo valenciano.

- Lo siento, però el confessar-te els meus sentiments per tu fins i tot em fa pena, per això és que millor t'ho dic en valencià, fins i tot no em sent llista (pero el confesarte mis sentimientos por ti aun me da pena, por eso es que mejor te lo digo en valenciano, aun no me siento lista).

- No me hables en valenciano – dijo algo molesto el chico – quiero saber lo que me quieres decir, ¡háblame en español!

- ¡Te dije que tengo prioridad y es mejor que no lo sepas hasta el momento!

- ¡Bien, si no me quieres decir entonces me voy! – cuando el mexicano se iba, de la nada sintió como su amiga lo abrazaba por la espalda, cosa que lo sonrojó debido a que sentía los grandes pechos de la española en su espalda - ¿Esperanza?

- Lo siento Carlos, es que la verdad quiero decirte esto cuando sea su tiempo, me da cosa que lo sepas directamente – dijo en voz baja la morena - ¿lo entiendes?

- B-Bien, es que me molestó que no me dijeras eso como que no confiabas en mí.

- No… no es eso – la chica se pegó más al joven poniéndolo más rojo – no te preocupes.

- Yo debería decirte eso, al final de todo cuando te sientas bien, me dices lo que me tengas que decir – susurró el joven a lo que Esperanza sonrió, aunque Joan tuvo que decir que verla con su sonrisa lo hizo sonrojarse.

- ¿Carlos?

- S-Solo sigamos.

- Bien – ambos fueron a nadar un poco en el mar, esto más para relajarse y disfrutar del excelente clima de la zona.

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Claudia tomaba el sol mientras tomaba un vaso de jugo de naranja, cuando en ese momento miró como el hondureño del grupo se iba a nadar un momento.

- ¿Qué debería hacer para llamar su atención? – se preguntó por lo bajo para ella misma y de la nada pensó en una idea - ¡lo tengo! Papá siempre decía que hay que ser a veces directo, por lo que haré eso.

- Oye Ramón, ¿Qué no te quemas o algo? – preguntó Yasmina mirando al moreno el cual estaba flotando en el agua.

- ¿Por qué la pregunta?

- Es que como no usas protector solar y te miro que no te quejas luego de pasar todo un rato entero en el sol.

- Bueno, no es como que por ser de piel oscura me hace inmune, simplemente en Honduras hay muchas variaciones de clima lo que nos hace bastante resistentes al calor y al frio, por eso no me preocupo.

- Que suerte tienes, muchas veces tenemos que ponernos mucho bloqueador solar – dijo Kudo el cual estaba al lado de Tsubasa.

- Aunque tengamos el mismo color de piel, no soy muy inmune al sol – dijo Claudia la cual se acercó al peli negro hondureño.

- De Joan escuché que él no es así.

- Sí, Carlos necesitaba mucho bloqueador solar para cuando jugaba bajo el sol los partidos de béisbol.

- Nunca tuve ese problema cuando jugué futbol en Honduras – sonrió el hondureño, cosa que Claudia tomó como oportunidad para intentar ligar con el chico.

- B-Bueno… por cierto Ramón, ¿tienes novia?

- ¿Eh? – el moreno quedó callado cuando la mexicana preguntó eso, aunque Claudia quería darse un golpe en la cara por haber preguntado algo así.

- ¡N-No quise decir eso, solamente fue que…!

- No te preocupes, no es como que me moleste, solamente me tomó por sorpresa – río Ramón – no, la verdad es que no, no tengo pareja por el momento, es que no me ha interesado eso.

- ¿En serio?

- Sí, aunque quien sabe, no sé si encuentre alguna chica que me guste, no es como que las hondureñas no sean lindas, solo que no me ha atraído alguna.

- Ya veo – Claudia sonrió por eso – entonces vamos a…

- ¡Ramón, una carrera de nado o te acobardas! – Yasmina llegó a donde estaba el hondureño y lo miró fijamente.

- ¡Adelante! – exclamó el chico lanzándose al mar junto con el peli rosa, aunque a Claudia esta la dejó con algo de tristeza.

- Se supone que yo lo iba a invitar a nadar para que pasáramos tiempo juntos – dijo la morena con lágrimas en los ojos, aunque de forma divertida.

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De vuelta con Joan y Esperanza…

- ¿No crees que el agua se siente de lo mejor Carlos? – preguntó la peli verde al lado de su amigo de infancia el cual asintió.

- Sí, el agua se siente cálida, perfecta para estar en estos calores que como lo joden a uno, en especial si es de piel que sufre mucho con el sol.

- España tiene calores bastante fuertes a veces, aunque en Culiacán o hay que descartarlo por lo caluroso que llega a ser.

- Horrible – río el castaño – por cierto, no creo que debas ir más allá Esperanza, te puedes meter en problemas.

- No te preocupes, no soy una niña como para que me digas eso.

- No es eso, es solo que he escuchado que hasta a los mejores nadadores les da problemas este tipo de corrientes – Joan decía eso porque miraba que la española se alejaba bastante de la orilla.

- Carlos, no soy una cría para que me digas eso – río la chica la cual solo siguió nadando sin hacerle caso a la advertencia de su amigo.

Llegando un momento, Esperanza sintió como una corriente de agua la llevaba un poco más lejos de lo que debería, por lo que nado para llegar a la orilla, sin embargo, no pasaba nada.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no me voy a la orilla? – la chica empezó a perder la paciencia cuando sintió como es que el agua no la dejaba moverse y la energía de seguir moviéndose contra la corriente se le estaba acabando - ¡¿Por qué me pasa esto?! ¡Carlos! ¡Carlos, ayúdame!

- ¿Esperanza? – el mexicano escuchó la voz de su amiga y cuando miró hacia el mar, notó como es que la española estaba luchando por nadar y mantenerse a flote y sin más se tiró al mar - ¡Esperanza! ¡Espérame!

- ¿C-Carlos? – Esperanza luchó por estar a flote, pero finalmente los brazos le dijeron basta y la chica se comenzó a hundir haciendo que entrara en pánico, pero evitó que el agua entrara en sus pulmones. Sin embargo, antes de que cayera inconsciente, sintió un par de brazos que la tomaron y la sacaron del agua.

La peli verde abrió un poco los ojos y se miró como es que Joan la llevaba hacia la arena y después de eso, sintió como el chico se acercaba a ella y le daba respiración de boca a boca, esto para ayudarla a sacar un poco alguna cantidad de agua que se le haya metido a los pulmones.

El mexicano hizo esto varias veces hasta que finalmente una pequeña cantidad de agua salió de los pulmones de Esperanza y esta sin más se levantó mirando hacia todos lados.

- ¿Estás bien Esperanza? – preguntó el chico bastante preocupado – realmente me diste un susto, te dije que no te fueras más allá.

- Carlos – la chica solo abrazó con fuerza a su amigo mientras lloraba - ¡tenía miedo! ¡S-Sentí que me ahogaba! ¡Pensé que me moriría!

- No iba a permitir eso, mientras yo esté presente, yo te protegeré – susurró dulcemente el castaño mientras dejaba que la española se desahogara en su hombro. La zona en la que estaban estaba libre de personas estando solo ellos dos, por lo que nadie los iba a interrumpir en ese momento - ¿quieres irte?

- No… déjame estar así – dijo en voz baja la chica de cabello verde la cual solo se aferró más al mexicano, cosa que él solo aceptó, el calor que le daba su amiga realmente le encantaba y ahora, sentía que debía cuidar más a su amiga de infancia.

Estuvieron en esa posición un buen rato hasta que Esperanza cambió de posición y se puso al lado del castaño colocando su cabeza en el hombro izquierdo de Joan, este no se inmutó ya que quería estar así por alguna razón con la chica.

- ¿Te parece si vamos a dar una vuelta por la playa?

- Sí – la peli verde y el castaño se levantaron y decidieron caminar con calma, aunque Esperanza decidió ir un poco más allá y tomó del brazo a Joan.

- ¿Esperanza?

- Déjame estar así – susurró a lo que al final el mexicano accedió y los dos tuvieron un momento a solas.

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Unos minutos después de eso, los chicos se reunieron en el comedor del hotel a degustar la gastronomía de la zona, la cual para los japoneses pudiera ser familiar, aunque a los extranjeros era una cosa diferente ya que se les hacía bastante conocida.

- ¿Soy yo o parece que la comida es muy americana?

- He escuchado que la comida de Okinawa es americanizada, no creí que fuera cierto – dijo Waka.

- También leí mucho de aquí, no comen muchos lácteos y el pan no es muy popular – dijo Shinji el cual sabía de antemano varias cosas por haber leído varios libros.

- Que montón de platillos hay aquí y… - Joan miró a su hermana - ¿podrías dejar de babear Claud?

- ¿Eh? – la chica se limpió la baba que se caía de su boca – lo siento, es que realmente todo se mira delicioso.

- Claudia nunca cambia – dijo Esperanza al lado del mexicano – realmente sigues con ese apetito tan grande.

- La hemos visto comer algo y realmente come mucho – dijo Tomoe riendo un poco.

- Yo no soy de comer mucho, no es como si me quisiera cuidar la figura – la española comentó.

- Si figura tienes, pero de tamal mal amarrado – Honjou dijo eso en voz baja, aunque fue escuchada por la peli verde.

- Al menos no tengo los pechos que parece que se van a caer – le respondió para luego pasar sus brazos debajo de sus pechos – al menos los míos son más grandes que los tuyos.

- Que pechos – varios chicos miraron a la chica, aunque fueron detenidos por sus parejas, Ramón por otro lado solo veía el menú del sitio sin prestar atención a eso, Joan no pudo evitar mirar los pechos de su amiga de infancia y se sonrojó por eso ya que durante las horas que pasaron los sintió.

- Ordenemos mejor – susurró Iwaki riendo un poco con su mejor amiga. Todos comieron en paz, aunque se fijaron en la gran comida que poseía Claudia comiendo.

- ¿No crees que comes mucho? – dijo Kurashiki a la morena de pelo negro.

- Para nada, solo lo común.

- Claud, pero tienes 4 tazones de arroz blanco, 2 platos de Okinawa Soba, 2 platos de Seitan y… 8 platos de Taco rice.

- Pero es que el Taco rice se mira bueno – dijo la chica – además, por lo que leí, este es un plato popular aquí, es carne molida para tacos al estilo Tex-Mex sobre arroz y cubierta de lechuga, tomate, queso y salsa picante, sabes que amo la salsa picante Carlos. Además, tengo una amiga en Texas que, aunque odia el picante, le gusta la comida Tex-Mex.

- Y eso sin incluir que pidió 10 chinsuko.

- No sé de qué se quejan, solo como lo que mi cuerpo me pide.

- Aun no entiendo cómo es que no engordas.

- Aun así, creo que es genial, yo también soy de los que come mucho, por lo que no me parece extraño – dijo Ramón sonrojando a Claudia la cual solo le sonrió a lo que el hondureño correspondió. Esperanza y Joan se miraron entre sí.

- ¿En serio ellos dos podrían ser una buena pareja sabiendo cómo es Claudia? - pensaron los dos – pobre de Ramón, no sabe lo que le espera.

Una hora después, todos volvieron a la playa, aunque Esperanza y Joan decidieron volver a la zona en la que estaban parea tener algo más de privacidad. Aunque todo lo dejaron ya que cuando iban llegando al sitio escucharon algunos sonidos.

- ¿Qué es eso?

- ¿Son gemidos? – los dos chicos se acercaron a unas rocas que había en el sitio lo que hacía que pareciera una zona aislada en la que nadie podía verte. Al asomarse para ver qué pasaba, se quedaron rojos - ¿e-eh?

- ¿Te gusta tu recompensa Kudo-kun? – preguntó Tsubasa mirando a su novio, ambos sin sus trajes de baño… en pleno asunto.

- Sí, realmente es impresionante – dijo el peli negro siguiendo sus asuntos con la castaña de ojos azules, al parecer no pensaban que alguien los estaría viendo ya que estaban concentrados en lo suyo.

- C-Creo que es mejor irnos – susurró el mexicano tomando de la mano a la española, ambos alejándose de la zona muy rojos luego de presenciar a Tsubasa y Kudo en pleno acto amoroso.

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Continuará…