Disclamer: Todo lo que reconozcan es de Horikoshi, no mío.

Portada: satsuki_bktd en Twitter.

Día 2 del Kinktober 2021 - Edge play.
Dejaré la pequeña explicación de que, para quien no lo sepa, edge play no es lo mismo que Edging. En este caso es el uso de algún objeto cortante o punzante, algo que tenga punta, vamos (edge = punta), incluyendo cuchillos, palos, lo suficiente de hielo o fuego como para abrir la piel...

TW: Nunca menciono que le saque sangre pero eso se debería entender por el kink, así que quedan avisados.
Los espera una posible mala negociación de kinks y quizás un momento algo tóxico... ups!

Y bueno, eso... Vamos acercándonos a estar al día, aunque me parece que no será tan facil... la verdad :(


El sonido de la puerta retumbó en todo el apartamento cuando Shouto entró, alarmando a Katsuki en el proceso y logrando que fuera enseguida a su encuentro, deteniéndose súbitamente a unos metros de su novio. Shouto estaba cubierto en sudor, tierra y polvo, haciendo que Katsuki se pusiera extremadamente alerta al verlo; no tenía ni idea de cómo había llegado a ese estado pero le preocupaba… no es que lo diría en voz alta, claro.

Katsuki acortó la distancia que lo separaba de su novio y prácticamente lo haló por el brazo hasta el baño, arrastrándolo mientras le preguntaba sobre lo que había pasado; Shouto no le respondía y Katsuki quería girarse para amenazarlo con un par de explosiones pero se contuvo hasta que encendió la luz del baño y pudo observar mejor la expresión en el rostro de Shouto y los pequeños cortes que cubrían toda su piel expuesta.

—Katsu, mi don —susurró Shouto, trastabillando al intentar alejarse de su novio.

—Sho, ¿qué coño pasó? —preguntó, sosteniéndolo para que no se cayera.

—Me inyectaron algo, —Katsuki podía ver el miedo en sus ojos—, y no puedo controlar mi don… aléjate, por favor.

—¿Eres imbécil o qué te pasa? —Katsuki no quería desquitarse con él pero sus nervios actuaban solos—. Cuéntame qué pasó.

—Déjame solo, Katsu, por favor. —La voz le salía mucho más bajita de lo normal, las palabras entrecortadas por vapores de distintas temperaturas que salían de su boca.

—Ni loco —respondió, comenzando a sacarle su traje de héroe para que pudiese entrar a la ducha—. Vamos, colabora.

—Katsuki, no. —Shouto movía los brazos en un intento de quitarse las manos de su novio de encima—. Te voy a hacer daño…

—No me interesa, idiota —exclamó, inmovilizando una de sus muñecas contra la pared—. Necesitas ayuda… urgente.

—No, Katsuki. No puedes estar cerca… —se notaba lo molesto que estaba por el ceño en su expresión—, Katsu, vete.

—Vamos, a la ducha. —Katsuki ya lo había desvestido y ahora lo empujaba hacia la regadera—. Tú sabes más que bien que puedo resistir tu don.

—No es lo mismo, Katsuki. —Shouto jadeaba por el esfuerzo de mantenerse a raya hasta que su novio se alejara—. Ahora estoy drogado.

—Y a mí me importa una mierda que lo estés, —Katsuki giró la perilla hacia el agua helada y mantuvo a Shouto bajo el chorro—, no sigas intentando alejarme, idiota.

—No quiero hacerte daño, Katsuki —susurró en respuesta, temblando por el cambio de temperatura.

—Estás ardiendo, Shouto —su tono sonaba más suave que antes—. Por favor, explícame qué te hicieron.

Resulta que Shouto había encontrado la guarida de un clan que se había escapado de la policía hace un par de meses y había pasado la barrera de protección invisible SOLO, y tampoco le había dicho a nadie que iba a ver si el dato que le dieron era verdad. Al final se encontró con dos de los jefes del grupo, seguramente lo habían reconocido, uno de ellos tenía el don de detener a su oponente con la mirada y el otro podía sacar agujas de su piel como si nada.

En menos de lo que Shouto hubiese querido reconocer, ambos lo tuvieron estático y con una fina aguja pinchándole el brazo izquierdo. Un líquido de dudosa procedencia entró a su cuerpo enseguida y Shouto empezó a sentir cómo su temperatura subía y subía, y él no lograba equilibrarla como siempre; lo que le habían inyectado logró que su singularidad se descontrolara.

—Es que hay que ver que eres tarado —dijo Katsuki mientras le ponía acondicionador en el cabello—, sabes que ahora estás a salvo… recuerda que la casa es a prueba de fuego y explosiones.

—¡Pero tú no! —gritó Shouto, con un dejo de dolor en su tono—. Katsuki, no me quiero sentir peor.

Katsuki terminó de bañarlo en un par de minutos más. Shouto no se daba por vencido, seguía pidiéndole que lo dejara solo y Katsuki, que era mucho más testarudo que él, lo ignoró hasta que cerró la regadera y volvió a sentir cómo la temperatura de su novio aumentaba del tirón; vapor comenzaba a salir de todo su lado izquierdo pero ni un solo granito de hielo cubría su cuerpo… y eso preocupaba a Katsuki más de lo que demostraba.

Agarró la toalla más grande que tenían para secar a su novio pero cuando se volteó a verlo, se dio cuenta de que Shouto ya estaba prácticamente seco y arqueó una ceja, no porque su novio se hubiese secado solo sino porque no había pasado ni un minuto de que habían terminado y eso no era para nada normal.

Tomó de la muñeca a Shouto cuando intentó pasarle por un lado para salir del baño y recibió una fiera mirada de sus ojos bicolor, haciendo que él abriera los suyos por la sorpresa de esa nueva expresión en el rostro de su novio. Lo haló hacia él y le sostuvo la barbilla con la mano libre, Katsuki se mordió el labio dubitativo.

Como casi siempre, lanzó la cordura por la ventana y empujó a su novio hasta que pegó su espalda a la pared que tenía detrás. Katsuki se puso de puntillas y besó a Shouto con intensidad, entreabriendo sus ardientes labios con el pulgar y sujetando con la cerámica la muñeca que seguía entre sus dedos; Katsuki pensó que sería buena idea hacer que su novio pensara en otra cosa para ayudarlo a calmarse… pero estaba muy equivocado en la forma.

De la mano izquierda de Shouto comenzaron a salir pequeñas llamas, quemándole la piel a Katsuki al instante. Shouto intentó empujarlo para alejarlo al escuchar el quejido de dolor que salió de su novio pero se detuvo al ver la expresión en su rostro; parecía que, aunque le había tomado por sorpresa, el dolor del fuego le había gustado. Shouto tomo aire profundamente antes de carraspear y acercarse al cuello de su novio.

—Katsuki, ¿estás seguro de esto? —preguntó, bajando el tono de su voz y entrelazando sus dos manos con las de su novio—. Sabes lo que puede pasar.

—Y tú sabes que ya lo hemos hablado antes, njhm, —Katsuki jadeó al sentir el borde de la encimera contra la parte baja de su espalda—, además, sabes que me gusta verte así.

—Recuerdas lo que tienes que hacer si se vuelve mucho, ¿no? —interrogó Shouto, con los labios rozándole la oreja.

—¿Por quién me tomas, idiota? —respondió Katsuki, ladeando el rostro para darle más espacio a su novio—. No te detengas hasta que yo lo diga.

—Creo que tienes los papeles invertidos, Katsu —murmuró contra su cuello, lamiendo desde su clavícula hasta su mandíbula al terminar la frase.

—Deja de esperar, mitad y mitad. —Katsuki se subió a la mesa mientras lo decía.

—Impaciente, como siempre. —Shouto rodeó su cintura con un brazo y le levantó la cabeza con la otra.

Shouto dejó un rastro de besos por todo su cuello y hombros. Desvió sus dos manos hasta su pecho y tomó sus pectorales, presionando sus pulgares contra sus pezones, arrancando un gruñido de Katsuki, transformándolo en un gemido cuando subió la temperatura de sus dedos; Katsuki no estaba seguro si había sido a propósito o no, pero le había gustado y quería que siguiera tratándolo así.

Katsuki bajó el rostro, para intentar besar a su novio y ahogar los sonidos que escapaban de su garganta, y Shouto le siguió el juego unos segundos pero él ya tenía otros planes en mente; una idea que le parecía muy arriesgada pero que la llevaría a cabo ahora que su novio le había dado vía libre para hacer lo que quisiera… Shouto no podía ignorar el dolor en su entrepierna y la creciente presión en su abdomen.

No pasó mucho tiempo cuando Shouto subió una de sus manos al cabello rubio de su novio y lo jaló hacia atrás, quemando la punta de varios mechones en el proceso, y le dijo, con la voz más apasionada que antes, que fuese al cuarto y se acostara en la cama; Katsuki obedeció apenas tuvo algo de espacio para salir del baño, casi corriendo delante de su novio.

Shouto lo siguió hasta que lo tuvo sobre el colchón, explayado debajo de él. La mirada de ambos detallaba los músculos y cicatrices que cubrían el cuerpo del otro, momento que Shouto aprovechó para frotar sus erecciones con lentitud; gemelos gemidos inundaron la habitación por el contacto. Katsuki subió las manos para posarlas en las caderas de su novio pero Shouto las golpeó, repitiendo la fricción con un poco más de presión y mordiéndose los labios en su dirección.

—Katsuki, voy a usar el fuego —musitó Shouto, llevando sus dedos al abdomen de su novio.

—No sé qué estabas esperando, ton… ¡Ahhh! —El gritó que soltó Katsuki, junto con la forma con la que arqueó la espalda, hizo que sus miembros volvieran a frotarse y ambos sollozaron de improvisto.

—Te ves tan atractivo así, Katsuki —susurró Shouto, trazando líneas con el índice sobre su piel, una pequeña llama ardiendo en la punta.

—Shouto, —Katsuki cerró los ojos y suspiró antes de seguir hablando—, sólo tú me haces ser así.

Shouto sintió sus palabras dirigiéndose a su polla enseguida y una corriente recorriéndole la columna cuando Katsuki empujó sus caderas debajo de él. Decidió que no le daría lugar para moverse a su novio, así que se levantó ligeramente y lo giró, presionándolo contra la cama con su propio cuerpo.

—Te estás portando mal, Katsu —susurró Shouto, colocando dos dedos sobre el hueso entre sus hombro, elevando la temperatura enseguida—. No sigas moviéndote.

La frase detuvo a Katsuki en un instante, haciendo que agarrara las almohadas con fuerza y escondiera el rostro en ellas. Shouto comenzó a bajar por su espalda, finas rayas rojas cubrían su piel, sin resaltar mucho por el tono moreno de ésta, pero contrastando con la palidez del color de la de Shouto; no pudo ahogar el sollozo que subió por su garganta.

—Voy a escribir palabras en tu espalda y quiero que repitas lo que entiendas, —Shouto se acercó a la nuca de su novio mientras hablaba y depositó un corto beso al llegar, ganándose el escalofrío que recorrió a Katsuki—, ¿está bien?

—¡Sí, Shouto! —gritó en respuesta, ansioso por repetir las sensaciones y así llegar al clímax que tanto esperaba.

Shouto pasó las yemas de sus dedos sobre su piel, escribiendo una letra detrás de otra hasta que terminó de escribir el nombre de su amante, arrancándole sollozos, gruesas lágrimas y gemidos a Katsuki. Shouto no quería dejar de escuchar cómo su novio se descomponía bajo su tacto pero necesitaba algo de estimulación para no volverse loco.

Volvió a girar a Katsuki y, a sabiendas de lo mucho que a él le gustaba mamársela, Shouto colocó las rodillas a ambos lados de su cabeza y elevó un poco la cadera, para que a Katsuki se le hiciera más fácil; desde esa posición él podía ver cómo la polla de su novio vibraba cada vez que su don hacía contacto con su piel y eso le fascinaba.

Ni siquiera esperó a que Katsuki se acomodara antes de pasar una de sus manos por el interior de sus muslos y apretarle la cadera en intento de conseguir algo de soporte, pequeñas llamitas salían de ambos lados gracias a la droga que aún circulaba en su cuerpo. Katsuki lo recompensó con una sonora succión, haciendo que sus ojos rodaran hacia atrás y se tuviese que morder el labio más fuerte de lo que hubiese esperado.

—¿Estás bien, Katsuki? —preguntó, respirando hondo para lograr apagar las llamitas en sus yemas.

—¡Njhm!

Shouto no estaba seguro de si eso fue una afirmación o qué, así que dio lo mejor de sí para crear una capa de hielo en su mano derecha, aunque la tuvo que hacer más gruesa de lo normal para que no se derritiera enseguida y tenía que renovarla continuamente para que no desapareciera; acercó los dedos al pene de su novio y los curveó alrededor de la base.

—¡SHOUTO! —gritó, cuando sintió el extremo cambio de temperatura, sin poder evitar la convulsión de su cuerpo ni la forma en la que empujó un par de veces contra la mano helada de Shouto; derramándose en la mano de su novio.

—Katsuki, —él no quería seguir en esa condición, a punto de pasar el punto pero sin el impulso suficiente para hacerlo—, por favor.

Y su novio, como si le hubiese leído la mente, obedeció. Le pasó las uñas por la espalda mientras lamía y succionaba su polla con fuerza, brillantes líneas comenzaron a cubrirle el cuerpo. Le raspó los muslos con los dientes, subiendo hacia su miembro, antes de morder justo en el doblez de su entrepierna y presionando un dedo en la punta de su pene, recogiendo el líquido que se había acumulado.

Katsuki sólo le dio chance de meterse el miembro de su novio en la boca antes de que éste se corriera, su semen bajando por su garganta sin poder evitarlo y sus caderas empujando un par de veces antes de que Shouto fuese capaz de detener todos sus movimientos e inhalar aire profundamente, deshaciéndose sobre su novio por la intensidad de su orgasmo.

Llevaban un par de semanas sin sentirse así, sin ser capaces de disfrutar juntos de algo tan placentero… el trabajo de héroe siempre interrumpía cualquier escena que había planeado al saber que iban a estar ambos en casa. Ninguno se movió por unos segundos, intentando tranquilizar sus respiraciones y los latidos de sus corazones.

—No te hice daño, ¿no? —preguntó Shouto, aun apoyando el rostro sobre uno de los muslos de su novio.

—Para nada, tonto —murmuró Katsuki, su voz seguía ronca por los gritos.

—Quiero besarte pero no me quiero mover —dijo Shouto, suspirando.

Katsuki lo agarró de las caderas y lo volteó hasta que sus labios se encontraron. Un corto beso y la suave caricia de una húmeda lengua atacaron a Shouto a petición; él no pudo evitar sonreír dulcemente por la romántica atención y corresponder a sus lentos movimientos.

Shouto adoraba esos momentos en los que Katsuki dejaba sus barreras caer y lo abrazaba, estrujándolo entre sus brazos, le acariciaba la piel con extremo cariño y se perdía en la ternura de sus acciones; aunque Katsuki nunca lo decía, él sabía que sentía lo mismo porque siempre buscaba esos momentos al terminar… y siempre se quedaban dormidos así, estrechados entre los brazos del otro.


Espero que les haya gustado, aunque sea sólo un poquitito...

Mañana debería estar publicando dos historias: pet play y role play.

Gracias por leer esta historia y los leo en el cuadrito de allá abajo :)