Fantasmas
El sol comenzaba a ponerse en el horizonte y estaba empezando a molestarle la vista. Buscó en la puerta del auto su estuche de cuero negro y sacó los lentes de sol. Suspiró cansado y se estiró en el asiento haciendo sonar sus entumecidos músculos. Observó a su compañera de viaje que estaba dormida, por suerte, había tenido una horrible experiencia esa mañana y necesitaba descansar.
Observó la ruta que se enfrentaba a ellos y no puedo evitar recordar, con un escalofrío, el rostro perturbado y el horror reflejado en los ojos verdes de su esposa. Sakura era una mujer inteligente y muy madura. Trabajaba en "Sol y Cuero", una de las casas de moda más prestigiosas de su ciudad y desde hacía ya cuatro años que no tenía esos sueños turbadores.
Cuando su hija había muerto ella perdió parte de la razón, fueron momentos muy angustiosos y difíciles para ellos. En más de una ocasión había pensado en rendirse y dejar que todo termine, pero sabía que le estaría fallando a la memoria de su amada hija, la niña de sus ojos, la niña que tenía sus ojos, aún podía ver claramente sus ojitos llenos de lagrimas al saber que su muerte era inminente.
Por eso estaban ahí, en la ruta, con su Mercedes. Todos los años para su aniversario se tomaban una semana y se iban de viaje, para pasar tiempo juntos, que el día a día y sus ocupaciones les quitaban. Amaba a su esposa, su ingenio, su carisma, el sentido del humor tan extraño que tenía. Podría hacer una lista interminable de todas sus cualidades. Volvió la mirada para verla fugazmente, aún seguía descansando, miro por el espejo retrovisor y sonrió. Ella merecía ese momento de paz, como había dicho, esa mañana tuvo un fuerte brote, después de tanto tiempo.
Luego de desayunar en el hotel en el que habían descansado, salieron de la ciudad por la carretera y se detuvieron en la estación de servicio que estaba en las afueras. Cargó combustible mientras Sakura entraba en el Shop a comprar algún dulce y bebida para el viaje, ya que hasta la siguiente parada tenían aproximadamente unas cinco horas de viaje. Salieron a la ruta y ella colocó su música preferida en el estéreo. Pasaron unas tres horas hasta que todo comenzó.
-¡Sasuke cuidado!- el grito repentino casi logra que gire involuntariamente el volante y los saque despedido de la ruta -¡No!- volvió a gritar aterradoramente y se volcó contra el asiento de atrás observando contra el vidrio- ¡Dios mío! ¿Cómo no lo viste?, ¡Frena! – Golpeo su brazo fuertemente- ¡que frenes!
Sin saber realmente que estaba pasando aminoró la velocidad lo más rápido que pudo y colocó el auto al costado de la ruta. No había detenido del todo la marcha cuando Sakura salió disparada por la puerta y corrió desesperadamente hacía la reversa del camino. Sasuke también se desprendió el cinturón y corrió tras ella. El corazón le latía velozmente y no fue hasta que la alcanzó que se dio cuenta que estaba temblando. Ella se encontraba inmóvil sobre la banquina y miraba hacia el maizal que adornaba ese campo abstraída.
-¿Qué sucedió?- logró articular por fin, entre jadeos por la corrida. Pero no obtuvo respuesta, ella seguía mirando el maizal- Cariño ¿Qué pasa?
- ¿No lo viste?- se dio vuelta bruscamente, con las pupilas totalmente dilatadas- Casi atropellas a un niño, Sasuke, ¡¿Cómo no lo viste?!- su respiración era agitada y hablaba gritando, hiperventilando.
Él la observó por un largo momento, intentando intuir que pasaba nuevamente, que otra vez volvían los fantasmas. Suspiró y hablo pausadamente para que ella no se altere aún más- Cariño, no había nadie en la ruta- y como el preámbulo de una crónica anunciada, comenzó la discusión.
Amaba a su esposa, su ingenio, su carisma, el sentido del humor tan extraño que tenía. Podría hacer una lista interminable de todas sus cualidades. Pero era totalmente obstinada y terca en lo que sus ojos veían, su memoria recordaba o sus iodos creían escuchar. Muchas noches despertó oyendo la llamada de Sarada desde el otro cuarto, insistió que corría en el piso superior de la casa, la soñó hamacándose en el patio, bajo el gran árbol que solo tenía un maltrecho rosal que se esforzaba por sobrevivir cada invierno.
El regreso al auto y el resto del viaje pasó en un incómodo silencio. Sakura describió perfectamente al niño que vio parado en medio de la ruta y que supuestamente casi arrollan. Tendría unos once años de edad aproximadamente, vestía un short y remera negra, con sandalias de verano. Su cabello era rubio platinado y atado en una pequeña coleta baja, con unos ojos celestes que la miraron fijamente en el momento en que lo atropellaron. Por la exactitud del relato Sasuke estuvo tentando a preguntar si también había escuchado su voz, no le extrañaría que la respuesta fuera sí.
Así que allí estaba, le quedarían unos treinta minutos de viaje. La sintió removerse y el asomo de sus ojos jades despertando. Sakura se estiró y observó por la ventanilla, unos minutos después giró para observar su esposo que seguía mirando a la carretera.
-No era de verdad, ¿cierto?- habló de golpe- Me estoy volviendo loca de nuevo- sus ojos se llenaron de lagrimas y ahogó un hipido- perdóname mi amor.
-Está bien- dijo Sasuke luego de unos minutos. Le permitió que se calmara antes de seguir hablando- No es algo que puedas controlar. Cuando volvamos iremos de nuevo con el doctor Spencer a que te revise y acomode tu medicación- intentó que su tono no demostrara su preocupación.
Era alguien que estaba acostumbrado obtener lo que quería. Era socio de una firma de abogados que creció muy rápido, Sasuke era bueno con las palabras y como si de un sabueso se tratara sabía oler las debilidades de las demás personas, cosa que no dudaba en utilizar en los juicios. El hecho de no poder hacer nada por Sakura lo dejaba con una frustración enorme. Suspiro, desde niños era así, no sabía hacerla feliz y darle aquello que ella necesitaba ¿verdad?. Miró por el espejo retrovisor y enfiló hacía la gasolinera que estaba a solo unos metros de ellos.
Al detenerse Sakura se fue directamente al baño de damas, él aprovechó para rellenar el tanque y acomodar el vehículo en el estacionamiento. Cuando ella salió ambos entraron a la cafetería de la pequeña estación.
El ambiente le recordó a Sasuke el de una película norteamericana de los años '80. La disposición de los asientos fijos y la barra de metal. Solo faltaba la mesera acercándose con la jarra de café y la frase de "¿te lo relleno cielo?" Dejó de divagar en la decoración del lugar cuando su esposa se dirigió a una de las mesas y tomó asiento.
Recibió la carta de parte de una mesera con un uniforme muy corto y un pequeño delantal. Cuando se fue él se rió y comentó la idea a su esposa, sin embargo ésta tenía la mirada fija en algo detrás del mostrador.
-Querida ¿siquiera me escuchas?- preguntó al ver como ella abría los ojos cada vez más. Era obvio que no, así que dirigió la mirada hacía donde ella estaba viendo y se quedó congelado en el lugar.
Dándoles la espalda contra el fondo del local había un hombre trabajando, era de contextura media y vestía un equipo deportivo azul, sin embargo lo que produjo un escalofrío en Sasuke fue su cabello, era totalmente albino y el corte, desprolijo hacia un lado. Estaba concentrado cortando algo que sonaba tierno y acuoso, poco a poco por el costado de la tabla un liquido rojo comenzó a chorrear y deslizarse hasta el suelo, sin embargo el tipo parecía no darse cuenta solo sacaba algo de una cubeta, lo trozaba y devolvía los pedazos a otra.
Desde donde estaba no llegaba a divisar que era, pero fue suficiente para correr su vista y tomarle tranquilamente la mano a Sakura, ella dio un respingo y lo observó agitada y con los ojos muy abiertos- vámonos por favor- dijo en un murmullo ahogado- hay cosas que no quiero ver. Él está aquí- Se puso de pié y comenzó a salir del lugar.
-Yo no veo nada- le dijo a la espalda de su esposa mientras se acercaba a la barra para devolver la carta y salir detrás de ella.
-Yo creo que sí Sasuke- dijo el hombre sin darse vuelta. Y un fétido aroma a podrido inundo de golpe el lugar, haciendo que el hombre casi devuelva el contenido de su estómago. Apuró el paso y se dirigió al auto, Sakura ya estaba sentada esperándolo.
-No puedes dejar que te dominen- le dijo malhumorado- Tienes el medicamento Sakura, debes ser más fuertes que tus visiones.
-Eso lo dices porque tu no los ves- Se dio vuelta para encararlo- No sabes lo que es que personas terroríficas aparezcan de golpe en tu vida. Adentro estaba el tipo de pelo blanco y mascara en el rostro, Sasuke lo vi claramente, otra vez aparece, es un sentimiento horrible y…- la angustia ganó nuevamente y comenzó a llorar.
-Ya. Lo siento- dijo suspirando-he hecho todo lo que está a mi alcance para que no aparezcan mi amor. Pero ellos son un producto de tu imaginación, nada más. Toma algo y duerme, te despertaré cuando lleguemos a la ciudad ¿de acuerdo?
Sakura asintió calmándose un poco y tomó un sedante, al poco de partir ya estaba dormida. Sasuke suspiró y guardó los lentes de sol en el estuche, ya era de noche prácticamente así que no los iba a necesitar. Giró y la observó dormir, una sonrisa de dibujo en los labios del hombre.
-Ya no sé que más hacer- Dijo mirando al espejo retrovisor. Cuando su mundo fue destruido por el clan Otsutsuki y Sarada fue asesinada frente a ellos dos. Sasuke solo pudo crear un portal que lo llevó a Sakura y a él muy lejos de allí, usando lo último que chakra que quedaba borró por completo la memoria de Sakura y creó una nueva. Aunque no lo había hecho bien, a veces volvían algunos en formas de fantasmas, como la última vez que ella los vio- Una pena que haya perdido mi chakra al completo- continuó, sino terminaría de acomodar la mente de Sakura para que esos recuerdos filtrados desaparezcan por completo-¿verdad Naruto?- habló a su acompañante en el asiento trasero, el espectro que siempre lo acompañaba recordándole que dejó morir a todos.
La rubia y silente figura sólo lo miró con sus cuencas vacías como siempre hacia y de su boca no salió sonido alguno, sólo sangre y el gemido de una agonía constante. Sakura al menos era afortunada de creer que estaba un poco loca, él debía vivir con la verdad el resto de su vida.
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Si llegaron hasta acá espero que les haya gustado y dejen su comentario que me vendría muy bien para el concurso y para saber que piensan de la idea del fic. Nunca escribí algo de suspenso o terror, pero me gustaría incursionar un poco más en el género, así que me gustaría saber que piensan.
FIN.
Bueno, hasta aquí la historia. Si les gustó déjenmelo saberlo con un comentario. Nos leemos pronto espero, un saludo enorme a todos. Besos!
