Revelación.

Declaimer: Ya saben, BNHA no me pertenece sino a su respectivo creador. La historia es sin fines de lucro, solo para el disfrute de las personas lectoras.

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Injusto. Ese día no podía ser más injusto a percepción de Hado Nejire quien salía de su casa haciendo un puchero que denotaba su molestia. ¿La razón? Su casa había sido invadida por una plaga de insectos que le imposibilitó a su familia permanecer en la vivienda hasta tanto los exterminadores no llegaran. Oh, pero eso no fue lo peor. Nuevamente sus queridos padres salieron de la ciudad por trabajo – en ocasiones le dolía un poco la falta le tiempo que le dedicaban- indicándole que, le consultara a Togata o Amajiki si podía quedarse en sus viviendas mientras sacaban la plaga y ellos volvían.

Su primera opción obviamente fue el rubio. Desde los acontecimientos ocurridos el año anterior, ella y Amajiki evitaban estar juntos o a solas, principalmente para evitar levantar sospechas. Sin embargo, la razón clave del por qué ella se había alejado del peli azul no se debía necesariamente a eso, sino a otra cosa.

Los tres como era natural se habían egresado. Oficialmente eran super héroes y, aunque lo común sería pensar que los tres seguirían juntos como equipo la realidad fue muy distinta. Cada quien tenía misiones por su lado o eran emparejados con otras personas. Ahí radicaba el principal punto de su discordia. Amajiki fue visto en muchas ocasiones al lado de una chica con quien últimamente se encontraba haciendo equipo.

Eso la hizo sentir un tanto celosa y dolida ya que, una parte de ella sintió miedo a que su compañero se alejara y que lo que habían pasado juntos no representara nada en lo absoluto para él. Que ella no significara algo para él.

Con ese pensamiento tan doloroso volvió a la realidad en cuanto sus pies llegaron a la residencia Togata. Para su sorpresa no había nadie en apariencia, así que decidió tomar su teléfono y contactar al rubio.

-¡Hadou! ¡Me alegra escucharte!

-Togata…- habló con su típico tono infantil. - ¿Puedo quedarme en tu casa unos días? – suplicó, rezando a todos los dioses del cielo que Mirio respondiera afirmativamente.

-Oh, realmente eso sería genial, pero mis padres quisieron salir de vacaciones por unos días. – se disculpó el sol del Big 3.

Con resignación la chica colgó y sin más se enrumbó a la residencia de su otro compañero.

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El ruido del timbre lo despertó de su sueño, pero no se animo a levantarse de su cómoda cama, sabía que su madre abriría por lo que no se molestó. Estaba cansado ya que en la última semana había tenido un sinfín de misiones, por lo que hasta ese día descansaba.

Gracias a su ventana entreabierta pudo escuchar los gritos de emoción de su madre, la cual al ver a la jovencita se puso en demasía feliz.

-¡Hadou-san! ¡Mira qué grande y bonita estás! ¡Has crecido muchísimo! – la voz de su madre lo hizo levantarse como un resorte. ¿Nejire? ¿Qué hacía su compañera en su casa?

-H-Hola señora Amajiki. – saludó la chica con nerviosismo. – Lamento mucho la intromisión, pero ¿podría quedarme unos días con ustedes? Entró una plaga de insectos a mi casa y mis padres no estarán. – explicó con pena la chica.

Tamaki escuchó atento la conversación. Su estómago dio un vuelco en cuanto la dulce voz de su compañera llegó a sus oídos.

El Big 3 se había distanciado un poco luego de egresarse, sin embargo, seguían en contacto ocasional. Lastimosamente la última vez que la vio fue hace tres meses en los cuales realmente la extrañó. No se confundan, ellos continuaron su amistad, pero en el fondo él entendió que se había enamorado de su amiga, solo que nunca tuvo el valor de expresarle sus sentimientos.

-¡Claro que sí querida! – A Tamaki no le extrañó la reacción de su madre, adoraba a Nejire.

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Con algo de curiosidad bajó y la encontró con una maleta frente a la puerta. En cuanto sus miradas se encontraron, ambos se sonrojaron.

-H-Hola Amajiki- saludó ella con su tono usual tratando de ocultar el creciente nudo en su estómago. Tamaki estaba muy cambiado. Había crecido aún más, se notaba que se musculatura había aumentado y su cabello también estaba más largo.

-H-Hola. – devolvió el saludo mirándola de reojo. No sabía cómo era posible, pero estaba aún más bonita que la última vez. A pesar de que había cortado un poco su cabello, su esencia seguía intacta. Aún era más alto que ella, pero sin duda lucía como una adulta ahora.

La señora Amajiki miró con curiosidad de la interacción entre ambos y sin una pizca de tacto habló:

-Pero ¿qué pasa con ustedes dos? Es como si no se conocieran de toda la vida. – regañó la mujer. – Tamaki, anda, lleva las cosas de Nejire a tu habitación mientras preparo la cena. Ve con él linda, así te instalas a comodidad.

Era increíble el cambio de personalidad que sufría su madre cuando la joven de cabellos lavanda estaba cerca. A él lo regañó y a ella le hablaba con cariño.

En cuanto llegaron a su habitación, la chica miró curiosa la habitación. Era la primera vez que estaba en el cuarto de un chico. La habitación de Amajiki era bastante sencilla; tenía una cama grande, un armario, un escritorio y un estante con varios libros. Sin embargo, algo que le llamó bastante la atención fue la enorme ventana que daba una vista magnífica.

-Disculpa el desorden, he estado ocupado así que no tuve tiempo de acomodar. – Él solo deseaba que la tierra se lo tragara. Nejire estaba ahí con él, en su habitación, pero más importante, ¿las intenciones de su madre era que ellos durmieran juntos?

-Si, me lo imagino. Te he visto mucho últimamente en las noticias al lado de tu compañera. – mencionó dejando ver un poco de sus celos acumulados.

-¿Compañera?

-Si, la chica que siempre te acompaña. ¿Qué acaso no sabes el nombre de tu propia compañera? – indignación total. Ella que ha sufrido los últimos 3 meses pensando que su Tamaki ha estado en una relación con esa chica, y resulta que él ni el nombre recuerda.

-Ella no es mi compañera. Solo está asignada al mismo circuito que yo durante esta primera fase de prueba. – respondió el joven restándole importancia al asunto.

Nejire lo miró algo avergonzada. Qué tonta era, debió lucir como una niña inmadura.

Acto seguido un silencio incómodo se formó entre ambos jóvenes, mismo que fue interrumpido por el llamado de la madre de Tamaki solicitándoles bajar a cenar.

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Aquel escenario era de lo más incómodo para ambos jóvenes. La señora Amajiki los había sentado juntos mientras ella permanecía frente a ambos. Sentía que estaba en una especie de…

-Cena con mi nuera. Se siente como si estuviera cenando con mi nuera y mi hijo. – mencionó risueña la mujer mirando a ambos jóvenes.

Tamaki se atragantó con su comida mientras la chica se puso roja como tomate.

-M-Madre…- el peliazul se puso tan pálido que empezó a sudar frío.

-A-Agradezco que mi presencia no le incomode señora. – se inclinó con cortesía Nejire. Sin importar que, el hecho de estar al lado de la persona que amaba y de su madre la sentir en un verdadero hogar. Cenas en familia no era algo común en su casa.

-Oh querida tu puedes venir cuando quieras. Por cierto…¿cómo están tus padres?

-Ellos están bien. Nuevamente están de viaje. – respondió la chica con alegría.

Tamaki la observó con ojo analítico. Por mucho que Nejire aparentaba estar feliz, él la conocía lo suficiente como saber que algo la entristecía. ¿Qué cosas difíciles atravesaba Nejire? ¿Será que él pueda protegerla de eso que la hace sentir tan triste?

Luego de terminada la cena, ambos lavaron los platos y posteriormente le cedió la habitación a la chica para que se cambiara de ropa. Al final, optó por cederle la cama a Nejire y él dormir en el suelo. La joven de cabellos lavanda estaba a borde del colapso, todo se sentía tan incómodo que quería vomitar. ¿De cuándo acá ella se sentía así al estar con Amajiki? Claro, desde que se dio cuenta que estaba enamorada de él y desde que tuvieron sexo en su casa.

Tamaki escuchaba la no tan apacible respiración de la fémina, por lo que intuyó la incomodidad de esta. Se armó de valor y tomó la palabra:

-H-Hadou-san…

-Nejire. – interrumpió la chica corrigiendo. – Dime Nejire.

-N-Nejire. – mencionó sonrojado el joven. Al notar que la joven se incorporaba decidió hacerlo también y se recostó al borde de la cama dándole la espalda. Eso le traía recuerdos. – Tus padres…¿viajan mucho?

-Así es. – contestó ella mientras se acercaba a la amplia espalda del joven.

-Eso significa que pasas mucho tiempo sola. – continuó el joven con pesar. Así que era la soledad lo que aquejaba a su amada.

-Estoy bien, descuida. He aprendido muchas cosas gracias a eso. – respondió la joven recargando su cabeza en el hombro masculino.

Tamaki guardó silencio. Sentía la suave respiración de su compañera en el cuello, por lo que, sintiendo una oleada de valentía, tomó la palabra y le confesó lo que hacía tiempo quería decirle:

-Nejire…yo me independizaré el próxime mes. Conseguí un apartamento espacioso así que viviré ahí.

-Vaya, te felicito Amajiki-kun. – otra vez, otra vez estaba ese cosquilleo en su vientre producto de la cercanía con el peliazul.

-V-Ven a vivir conmigo. – solicitó el joven sonrojado. Nejire se levantó algo sorprendida de la cama, pero en cuanto procesó un poco mejor las cosas entendió que era el momento para sacar lo que sentía de una vez por todas.

-¿Por qué me iría contigo? Ya te dije que estoy bien sola. – respondió sintiendo mariposas en el estómago.

-¡No es cierto! – estaba cansado de que ella fingiera estar bien cuando la soledad estaba apagando su hermosa sonrisa. – Si vienes conmigo…nunca más estarás sola. Aunque tenga misiones, vendré cada noche a casa. Te responderé "Bienvenida a casa" o te diré "Estoy en casa". Yo…no te dejaré sola nunca.

-Yo…no quiero vivir con mi amigo. – respondió la chica con voz suave. – Con el único hombre que viviré será con mi esposo.

Tamaki volteó sonrojado por las palabras de la joven; se la encontró con su camisa totalmente abierta dejando ver el sostén que cubría sus generosos pechos. Notó que, a pesar de su tierno sonrojo, su mirada estaba brillosa por el deseo y el cúmulo de sentimientos que estaban explotando en esos momentos.

-Entonces…ven a vivir conmigo como mi esposa. Cásate conmigo Nejire. Te amo. – confesó por fin el peliazul mientras se abalanzaba sobre la joven y la devorada.

-Te amo, Tamaki. – susurró la joven mientras abrazaba el cuerpo masculino.

Al fin…al fin estaban juntos como siempre debió ser desde que sus sentimientos ganaron. Ahora todo estaría bien porque se tenían el uno al otro. Se amaban, eso era lo único que importaba. Nuevamente se entregaron a la pasión, pero esta vez fue distinto, ya se conocían el uno al otro, por lo que no era la curiosidad quien estaba presente, sino el amor que se profesaban.

Esa noche se entregaron como marido y mujer, no había necesidad de ceremonias si ellos eran los únicos protagonistas. Decidieron decir sus votos luego del acto y así sellar ellos mismos su unión. Ya después habría tiempo de fiestas y formalidades, por ahora solo se disfrutarían y recuperarían el tiempo perdido.

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Fin.

Wow, debo decir que este fic no lo tenía pensado, pero de pronto quise hacer una continuación en la que el final no fuera tan agridulce para los chicos. Son una pareja que me parece tan adorable (canónica o no), fue por eso que espero disfruten muchísimo el fic.