Estoy on fire, volvieron las actualizaciones semanales, lo prometo.
Disclaimer: Salvo por los ocs y la trama en sí, nada me pertenece, sino a Dreamworks y a Cressida Cowell
Temblaba, pero aún con los dedos temblorosos, cambiaba las páginas del libro, buscando la sección de exorcismos. Sabía algo del protocolo, aunque no era mucho: debía saber el nombre del demonio para poder liberarlo, y aunque lo sabía, no tenía ni idea de cómo se desterraba uno.
Hiccup estaba caminando de un lado a otro en la habitación, Mala les había prestado una cabaña par despejarse un poco, nadie hacia ni un sonido, ni siquiera Snotlout, quien apenas había despertado y todo el mundo le comentó lo que estaba pasando, siendo él el único que no parecía tan aterrado como todos los demás. Astrid sabía el peso que estaba cargando ahora, había visto con sus propios ojos a Kaira, había hablado con él demonio que estaba habitando en ella, que se la estaba comiendo desde dentro. Sabía que no le quedaba mucho tiempo.
Ni siquiera sabía cómo dirigirse a Hiccup ahora, no sabía si tenía que disculparse, seguramente sí, porque de no ser por ella, esto jamás habría pasado, y eso le dolía más que cualquier cosa que haya sentido antes. Había visto como los ojos de su amigo se habían humedecido al ver a su pareja en ese estado; no lo culpaba si él dejaba de confiar en ella, o si dejaba de hablarle para siempre, ella lo aceptaría.
Jamás había sentido tanta culpa en su vida.
Volvió a llorar, está vez, sin tantos sollozos. Se avergonzaba de eso, después de ser expulsados por el demonio, Astrid se había aferrado a Eret y no pudo parar de llorar hasta que los rítmicos latidos del corazón del hombreton la calmaron lo suficiente. Había sido demasiado vergonzoso.
Una de sus lágrimas cayó sobre el libro, limpió su mejilla rápido, disimulando lo mejor que podía, en cuanto a la página mojada, Astrid admiró que se trataba del capítulo de exorcismos. Aclaró su garganta, tanto para que su voz sonara mejor así como para que todos la escucharán.
—Creo que encontré algo.— habló Astrid con voz pastosa. Volvió a aclararse la garganta, no contenta con su voz.—Es el proceso para sacar un demonio del cuerpo.
Hiccup freno en seco, miró a Astrid con una mezcla de alivio, esperanza y necesidad en los ojos. Los demás, suspiraron aliviados, los gemelos incluso lanzaron un pequeño gritó de jubilo, la rubia trató de sonreír.
—¿Y como se hace?— preguntó Eret, aliviado.
—Primero, debemos averiguar el nombre del demonio— enumeró mientras leía.— Él nos lo dijo, así que primero debemos investigar sobre él, quizá haya forma de expulsarlo sin ninguna complicación.— Dijo, miró con pena a Hiccup, y antes de que ella pudiera pedirlo, él sacó una hoja de papel, y se lo pasó.— Gracias.— susurró y escribió el nombre:— Se llama Ajurbeterdup, todos los demonios tienen un origen, ¿Alguien puede identificar de dónde viene el nombre?
—¡Uhh! Creo que yo puedo. — se ofreció Fishlegs, quien tomó la hoja de papel. Eret también la miró por encima del hombro del rubio.— No suena para nada a las islas del sur, ni a los nombres ingleses... quizá es de más al sur...
Eret frunció el ceño, y luego cerró los ojos con fuerza. Cuando los demás notaron su reacción, él simplemente tomo un carbón y escribió en el papel.
—No podemos saber de dónde viene.— dijo mientras escribía.—Porque ni siquiera nos dio su nombre en realidad.— y expuso el papel.
En este, estaba escrito en letras grandes "PUDRETE BRUJA".
—Ajurbeterdup significa "Púdrete bruja" al revés.— descifró Fishlegs, Astrid suspiró frustrada y se cubrió la cara con las manos, sintiendo sus ojos arder de coraje.— Estamos en el principio.
—Oye, eso no se vale.— reprochó Tuffnut, molesto.
—Es un demonio, ¿Que esperabas?— le respondió Ruffnut, como si fuese algo obvio.
Astrid se puso a pensar, pensó en la desaparición de Kaira. Esa noche había sido la de su posesión, en la que había participado su tía Mørke, por lo que, entonces, tuvo que convocar a un demonio para hacer eso. Rápidamente, sacó su otro libro, el de hechizos y busco como convocar a un demonio; no había nada, por lo que sacó todos los que había duplicado, buscando como se convocaba un demonio.
—¿Tienes una pista?— preguntó uno de los gemelos, Astrid ni siquiera levantó la mirada para contestar.
—Para saber su nombre, debemos saber cómo es que mi tía lo trajo hasta aquí arriba. Los demonios no simplemente salen del infierno dispuestos a poseer personas.— Astrid buscó a toda velocidad en los libros.— Tiene que hacer algo aquí, que nos diga cómo se hace, quizás haya una pista aquí.
—¿Puedo?— Fishlegs se había levantado de dónde estaba y había tomado uno de los libros, Astrid lo miró dudosa.— Así sería más rápido.
—Muy bien, todo aquel que sepa leer tome un libro y busque la palabra demonio en él.— ordenó Eret, tomando otro de los libros, los gemelos tomaron uno y Snotlout se colocó entre ellos, diciéndoles que ellos no siquiera sabían leer.
—No todos están en el idioma de ustedes...— lo detuvo Astrid.
—Vale la pena intentarlo.— habló por primera vez Hiccup.— No dejaré que ese demonio se consuma a mi novia.
Todos se encontraban en circulo, como si fueran brujas infantes buscando un hechizo sencillo. Como Astrid suponía, algunos libros se encontraban en noruego antiguo y en latín, así que decidió escribir las palabras que debían buscar: "identificar demonios"; de todas formas, cuando los libros tenían demasiados símbolos extraños, se los pasaban a Astrid.
— ¿Esto suena bien?— intervino Fishlegs.— Dice las palabras, pero no estoy muy seguro de que dice.— le paso el libro a la bruja, quien leyó por un momento el libro. Decía sobre los tipos de demonios y algunas formas de como invocarlos, Astrid alzó una ceja, leyendo mas y más sobre el tema.
— ¿Lo encontraste?— preguntó con entusiasmo Hiccup, mientras Astrid seguía leyendo.
— Algo así.— Astrid también estaba algo emocionada por ello.— Aquí dice que para invocar a un demonio debes romper su sello primero... Lo que quiere decir que si encontramos su sello podamos identificarlo y saber que hacer.
— ¿Y dónde buscamos ese sello o lo que sea?— cuestionó Snotlout.
— ¿Dónde fue poseída Kaira?— Preguntó Fishlegs a Hiccup, quien simplemente alzó los hombros.
— Throk fue el que la encontró.— recordó Hiccup, parecía estar recobrando el color y su tono de voz sonaba un poco mas con vida de lo que había estado antes.— Aquí no hay demasiados claros. No pudieron haber ido demasiado lejos.
— Vamos a por él, entonces.
Throk no hablaba mucho, pero sabía escuchar bastante bien, por lo que no debían hablar sin cuidado en su presencia; caminaron por los bosques rocosos de la isla de los Defensores. Los gemelos parloteaban algo sobre la vegetación tan buena que tenían ahí, pero en realidad se encontraban alerta de por si podían robar manzanas de los arboles (de repente desaparecían y reaparecían con manzanas en las manos), Fishlegs tomaba nota de donde estaban y a pesar de que Hiccup era el que debía estar junto a Astrid, él prefería estar junto a Throk, como si se asegurara de a donde se estaban dirigiendo.
Desafortunadamente, la persona a lado de Astrid, era Heather, quien le miraba con atención a veces; Astrid en varias ocasiones trataba de ahuyentarla, pero si no podía hablar unicamente podía conformarse con que Stormfly le gruñera y le lanzara espinas cuando no estaba mirando. Heather se les había pegado al plan debido a que se encontraba demasiado curiosa como para quedarse en su casa sin hacer nada; Kaira también era su amiga y realmente quería ayudarla, de paso también, quería conocer a una völva por primera vez.
— Cuando estaba buscando, después del grito, escuche gemidos por aquí.— habló Throk después de un largo silencio. Throk era un sujeto pelirrojo, la parte inferior del cuero cabelludo afeitada, tenía una barba de hace dos días, que justo ahora parecía una sombra en su cara, cejas gruesas y rostro serio, sublime, estoico. Su armadura se componía de unas gruesas hombreras en capas, de color plateado, muñequeras y una fresca túnica verde sin mangas, llevaba dos espadas en su espalda y la correa que las sostenía le atravesaba el musculoso pecho. Era muy alto, incluso mas que Hiccup (pero no mas que Eret), atlético y bastante amenazante; Ruffnut le había murmurado que era sumamente guapo.
El guerrero siguió guiándolos por el bosque, apartando las ramas.
— Cuando llegue hacía demasiado frio, no es usual que tengamos nevadas, en especial en esta época del año. Pero esa noche fue mucho mas helada de lo usual, en especial...— se abrió paso para revelar un claro, perfectamente bien redondeado y con un pasto de casi medio metro de alto, los gemelos murmuraron con asombro lo soprendentemente verde que era aquel lugar.— aquí.
— ¿Fue aquí donde la encontraste?— preguntó Hiccup, peinando con la mirada el claro. Throk asintió.
— Me costó verla en un principio debido a que, bueno, la hierba es alta. Pero no tardé mucho, vaya, casi la piso.— confesó, aunque aquello había sido algo cómico (en una manera un poco retorcida), Throk parecía no tener ánimos de aligerar el ambiente.— La encontré ahí, justo en el centro.— y señaló el punto donde la había encontrado. Astrid vio entonces una oportunidad doble: se despegaría finalmente de Heather y encontraría el sitio del ritual, por lo que corrió a toda velocidad hacia ese punto, Stormfly se le adelantó y voló también hacia ese punto.
Al principio no vio nada, y la hierba estaba haciéndola sudar por la humedad que despedía, miro bien el suelo donde estaba parada, la tierra, se concentró. Algo había pasado ahí y tenia que descubrir que era.
Hiccup la imitó y también buscaba entre la hierba alta algo fuera de lo común, fue entonces cuando Astrid le susurró algo en el oído.
— Ella quiere que busquen en todos lados, debe haber una roca, algo con un símbolo que parezca raro.
Los demás asintieron y empezaron a peinar el claro, buscando algo. Hiccup no quiso añadir la parte del pentagrama debido a Throk y a Heather, que seguían parados en un extremo del claro, Heather sin saber exactamente que hacer y Throk simplemente parecía vigilarlos.
Hiccup rascó la oreja en donde Astrid le había hablado, ella le miró con cautela.— Es que, me haces cosquillas.— murmuró casi sonriendo, se notaba que intentaba no parecer destrozado por dentro.— ¿Tu... alguna vez habías visto algo como eso?— susurró, intentando disimular buscando entre la hierba, Astrid negó con la cabeza, buscando también.— ¿Jamás?
—Los demonios no suelen aparecer mucho.— Astrid habló en un tono de voz tan bajo, que parecía que solo movía los labios, si los oídos de Toothless no fueran lo suficientemente desarrollados, Hiccup no hubiera podido ser capaz de escucharla.— Es raro verlos.
Astrid observó como Heather caminaba hacía ella. Harta, le dirigió una mirada a Hiccup para que se deshiciera de ella; no le agradaba, se la pasaba observándola y a su falso báculo, y realmente no quería hacerle un hechizo para alejarla. En especial, porque eso no sería algo propio de una völva.
— ¿Que es exactamente lo que estamos buscando?— Heather también miró a sus pies, Hiccup tampoco se sentía con ganas de hablar con ella, todavía estaba algo cohibido y abrumado.— ¿Ella ya hizo el diagnostico?— agregó al ver que la rubia se iba fingiendo que ya había acabado de revisar ese sitio.
Astrid observó una roca inusualmente blanca, la levantó y la sostuvo frente a sus ojos, analizándola: era de un brillante color blanco, lisa y suave, de una forma redonda casi perfecta. Escuchó a Stormfly graznar cerca de ella, con una roca parecida en sus patas, quiso preguntarle a Throk si ese tipo de ricas eran endémicas de la isla, pero eso significaba acercarse a Hiccup y, agh, a Heather.
Halló otra roca cerca de la primera y luego otra después de esta, Astrid supuso que las rocas no estaban puestas en esa manera solo por casualidad y decidió seguir el rastro.
— Ella cree que alguien la maldijo.— mintió Hiccup, sin mencionar que, en realidad, Kaira estaba poseída por un demonio, y que la causante de esa posesión, había sido Mørke.— Es de... sangre y Astrid esta buscando cualquier indicio de que tipo de maldición es.
— ¿Una maldición hecha por una bruja?— interrogó Heather, preocupada.— Eso significaría que no estamos a salvo...
— Astrid va a resolverlo.— Hiccup interrumpió la preocupación de su amiga.— Por ahora es encontrar el como pudieron entrar.
Muy en el fondo, Hiccup sabía que en realidad no había forma de detener a Mørke y a su aquelarre. Con la Tryllestav, como Astrid había dicho antes, no había imposibles.
Salió de sus pensamientos cuando Heather giró su cabeza, para ver a Astrid arrancando pasto conforme caminaba, parecía seguir algo. Hiccup se acercó, para observar que en realidad, Astrid estaba revelando que debajo del césped crecido, se encontraba un camino de piedras que formaban un circulo perfecto.
— ¿Es una figura?— preguntó Heather. Hiccup no contestó, y también empezó a buscar las rocas lisas, Heather le imitó, no muy convencida de lo que estaba haciendo.
Poco a poco, la figura se fue aclarando, revelando lineas dentro de él que formaban una estrella, un pentagrama perfectamente dibujado con piedras, siendo su centro el lugar donde habían encontrado a Kaira.
Esto no se ve bien.
— ¡Eh, Astrid! ¡Creo que lo encontramos!— los gemelos emergieron del espeso bosque, cada uno con dos trozos de roca, en la cual parecía estar el dibujo de una serpiente o una lombriz dibujada, justo partida a la mitad. Fishlegs venía detrás de ellos, con velas en sus manos, Snotlout también había encontrado velas rojas y medio gastadas.
— Alabado sea Satán.— farfulló Astrid, aliviada.
— Gracias a todos los dioses.— sonrió Hiccup, casi al mismo tiempo.
—¡Ya te tengo!— señaló Astrid, triunfante.— Se llama Apofis, La Lombriz Devoradora.— leyó desde el libro de demonios de las Doncellas Aladas.— Es un demonio parasitario, engulle a su victima desde dentro, y este no suele demorarse mucho.— esto ultimo le heló la sangre, los demás se acercaron curiosos.— "Cuando este acaba con su victima, salta a un siguiente huésped. Las siguientes victimas usualmente son personas que estuvieron cerca de la victima."
Hiccup observó su mano.
— Eso fue lo que dijo.— recordó, apretó su mano contra la otra.— ¿Hay alguna forma de ahuyentarlo?
Astrid se saltó la parte de la historia del demonio, buscando sus debilidades. Era una entidad demasiado poderosa, provocaba paranoia en sus siguientes victimas y le encantaba estar en personas inseguras y pecaminosas.
— "Si llega darse el caso de infección, alejarse de la víctima, evitar tocarla y si lo hace, bañarse diariamente en agua de mar mezclada con jugo de sparer destilada con luz de luna llena... En caso de ser una bruja, tener cuidado con la concentración a usar. Arde."— aunque eso era útil para Hiccup, en este momento a él le importaba mas, saber que hacer con la víctima.— "... Salvar a la victima no es una opción viable puesto que la única forma para expulsar a este demonio del cuerpo es con...— Astrid suspiró, sintiendo sus ánimos caer.— un exorcismo."
La tripulación miró a Astrid sin entender, Hiccup también le dirigió una mirada confundida; Astrid negó con la cabeza, sin saber como le iba a dar la noticia a Hiccup.
— Un exorcismo es un ritual que realizan algunas otras religiones; consiste en ahuyentar a los demonios pidiéndole a los falsos dioses usar sus poderes.— explicó Astrid, sin observar cambios en las caras de sus compañeros.— Es muy peligroso, en el proceso los integrantes del ritual pueden salir heridos o inclusive pueden matar a la persona a exorcizar...— advirtió, con una mirada seria.— Y las brujas como yo, no podemos realizarlo.
— ¡¿Qué?!— graznó Hiccup, frustrado, llevándose las manos a la cabeza.— ¡¿Por qué no puedes?! ¡Eres una bruja, deberías saber como...! ¡Ustedes deberían saber como ahuyentarlos!
— Hay formas de ahuyentar a algunos, capturándolos, por ejemplo.— contestó la rubia, tratando de calmar a Hiccup, quien parecía a punto de estallar.— Pero este tipo de demonios necesitan estar fuera del cuerpo para poder capturarlos.
— ¿No puedes intentarlo?— atajó Eret, buscando una solución razonable, Astrid negó con la cabeza.— Quizá si lo intentas funcione, no sé, debe haber un hechizo mágico o algo así.
— Las únicas personas que pueden realizarlo son personas con magia... magia blanca... como las völvas. Si yo trató de hacerlo, probablemente termine ardiendo.
— ¿Dónde conseguiremos una völva, ahora?— refunfuñó Snotlout levantándose del suelo donde había estado sentado.— Me refiero a una de verdad.
Hiccup empezó a calcular cuánto tiempo se tomaría en ir a por Gothi, o de regresar al Mercado del Norte en busca de una völva dispuesta a ayudarle, se preguntó si las alas de Toothless ya habían sanado lo suficiente para volar a toda velocidad. Cualquiera de las opciones requerían de tiempo que no tenía.
— ¿Que hay de Heather?— propasó Fishlegs, tratando de mantener la cabeza fría.— Ella sabe curar a las personas.
— No es una völva.— negó Astrid.— No tiene magia, es tan mortal como todos ustedes... sin ofender.
— Yo no soy un mortal.— la contradijo Hiccup, quien tenia el rostro mas serio que antes.— Hay algo de magia en mí. Quizá si lo intentó, pueda funcionar.
— Hiccup, hablamos de exorcizar a alguien.— le recordó la bruja, dejando en claro que no era algo de lo más sencillo.— Puede que tengas algo de magia, pero no sabemos si es suficiente.— razonó, Hiccup se veía decidido, y no parecía querer cambiar de opinión.— Puedes morir.
Hiccup realmente se lo pensó entonces. Si moría, entonces Astrid perdía todos sus poderes, pero habría una ligera esperanza de liberar a Berk, ¿Realmente Kaira valía el hecho de dejar su pueblo abandonado a su suerte?
Todos le miraron en silencio hasta que Tuffnut tuvo el valor para protestar.
— Eso es algo sumamente estúpido, Hiccup— lo había dicho sin ningún tipo de empacho.— Pero como alguien que ha cometido muchas estupideces, lo apruebo.— dijo orgulloso.
Las brujas no preparan exorcismos.
Pero tampoco las brujas ayudaban a los vikingos. Ni desobedecían a sus tías. Ni a sus aquelarres. Ni mucho menos finjian ser völvas.
Astrid preparó todo lo que debían llevar, después de un rato, Heather apareció en la casa con aún más preguntas. Había investigado algunas cosas sobre maldiciones y quería preguntarle tantas cosas a Astrid que la estaba mareando; por lo que, para satisfacer su hambre de meterse en dónde no le importaba, Astrid la puso a moler sparers hasta hacerlas polvo. Era un proceso de alta concentración, primero debía meterlas en un horno de piedra, esperando tostarlas, sin quemarlas (si se quemaba una, se quemaban todas), luego las trituraria en un mortero, sin aplastar, sin desjugar...
Eso serviría para ayudarle al demonio a salir. O eso había leído.
Hiccup por su parte, estaba tratando de aprender lo que iba decir durante el exorcismo, pero estaba demasiado nervioso como para poder aprenderlo correctamente, Toothless trataba de enfocar su mente también, pero la de Hiccup estaba tan revuelta que terminaba distrayéndolo; ¿Y si moría? ¿Que garantía tenía de que Berk fuese salvada? ¿Podía Astrid continuar la búsqueda de la Tryllestav para liberar Berk? ¿Realmente confiaba en ella?
¿Esto valía la pena?
Recordaba lo que decía su padre: ser el jefe de Berk era mucho más complicado de lo que aparentaba. Ahora no solamente debía salvarse a sí mismo, ni solo a su madre o a una parvada de dragones, sino a un pueblo entero; familias enteras que deseaban volver al lugar donde crecieron, gente que depositaba su confianza en él para desterrar a las brujas. No solo era salvar a Kaira, era preguntarse si salvarla valía la pena, si de las decenas de familias que habitaban Berk valían menos que el alma de su novia, ¿Su amor hacía Kaira era mucho más fuerte que el que tenía por su pueblo?
¿Que era mejor? ¿Morir por alguien a quien amaba, o salvando a su pueblo?
¿Y si no mueres? Preguntó Toothless, desde un rincón de su cabeza. Astrid dijo que podías morir, pero no lo aseguró, tal vez se pueda sobrevivir.
Caminó en dirección a Astrid, dispuesto a hablar con ella. Tenía que saber los riesgos, las posibilidades... No iba a dejar a Kaira morir, pero tampoco quería hacerlo él. Todavía no podía dejar a Berk desamparado.
—¿Estás ocupada?— le preguntó, ella leía más sobre el apartado de exorcismos.—Tengo que preguntarte algunas cosas.— le dijo, Astrid simplemente le dedicó una sonrisa incómoda, señalando con la cabeza a Heather, quien estaba moliendo las sparers disecadas, con extremo cuidado. Hiccup también lo notó, conocía lo suficiente a Heather como para saber que estaba sospechando algo y que justo ahora estaba agudizando el oído para escuchar todo lo que pudiera.—Ya veo...— susurró.— Ven conmigo...— dijo, señalando fuera de la pequeña cabaña. La tripulación estaba afuera, buscando como unir el sello de piedra roto.
—¿Qué sucede?— intervino Heather, antes de que Astrid pudiese moverse.— ¿Tiene que ver con Kaira? ¿Van a verla?
Ni Hiccup ni Astrid estaban dispuestos a entrar a la casa de nuevo. No después de haber sido expulsados... Y sin un plan.
—Es sobre el ritual que haremos esta noche.— respondió Hiccup, cosa que, de hecho, no era mentira.— Tengo algunas dudas sobre lo que tenemos que hacer...
—Bien, Hiccup, ¿Puedo hablar contigo primero?— Heather se veía algo frustrada. No debía ser fácil ser una sanadora y no tener idea de lo que tenía tu paciente, así como el hecho de tener a una völva ahí, y que no te diga el diagnóstico definitivo.— En privado.
Astrid al principio no quiso salir, no era momento para que alguien en la isla se enterara que ella era una bruja y luego salir pitando del lugar, en especial con una mujer poseída que ponía en riesgo a toda la isla. Hiccup le dio una mirada de seguridad, como si tratara de decirle que estaba bien; no conocía a Heather, pero no le gustaba estar con ella, era como si Heather estuviera probándola todo el tiempo, mirándola para verificar si sabía lo que hacía. Hizo una mueca, no muy convencida, antes de salir.
Aunque claro, antes de irse, Stormfly le lanzó algunas espinas a Heather por la espalda.
— ¡Auch!— exclamó Heather, sacándose las espinas, las cuales parecían pequeños alfileres clavados en su brazo.— De esto quiero hablarte, Hiccup, ¿qué es lo que le pasa?— inquirió enojada, Hiccup pareció no entender a que se refería.— Esa völva es rara. Es sumamente hostil conmigo, actúa como si le estuviera estorbando todo el tiempo.
— Bueno, que sea una völva no quiere decir que tenga que ser siempre amable.— la defendió el castaño de una manera tranquila, buscando evadir demasiadas preguntas.— Y a Astrid no le gustan mucho las personas, prefiere mas... hacer las cosas a su modo.
— ¿Y eso no te parece extraño?— Heather estaba tratado de no parecer paranoica, pero simplemente había algo en Astrid, la völva, que no cerraba.—Quiero decir, soy una sanadora, debería decirme que pasa. Investigue sobre maldiciones, incluso traté de mostrarle los libros que tenía sobre ellos y ella ni siquiera me miro, solo me puso a moler sparers como si yo fuera una simple aprendiz. Es como si todos supieran que hacer excepto yo...
— Bueno, es que así somos, trabajamos todos juntos. Ya estamos completos, no es necesario que estés aquí.— dijo Hiccup, buscando tener tacto con ella, puesto que la estaba alejando de ahí.— Cuidaste a Kaira desde que enfermó, debes tomarte un descanso.
— No creo que sea correcto simplemente tomarme un descanso.— le refutó, cada vez sintiéndose mas paranoica.— ¿De dónde conoces a Astrid?
No quieres saber.
— Ya se los dije, es aprendiz de Gothi.
— ¿Y cuándo llegó a la isla?
Diablos.
— No tiene mucho...
— ¿Y olvidaste decírselo a alguien?
— ¿Tengo que decirte todo lo que pasa en mi isla?— la atajó Hiccup, haciéndose el desentendido.
— N-no...— titubeó Heather, quedandose con pocos motivos para sospechar.— Es que de verdad creo que es extraño, llegas aquí con una tripulación de Viggo Grimborn que viene de quien sabe dónde, con una völva que jamas había visto y a la que jamás mencionaste antes.
— ¿Y?
— Y que tu isla esta plagada de brujas, ¿cómo sabes que ella no es...?— Heather se detuvo justo donde estaba, dándose cuenta de la acusación que estaba a punto de hacer. Hiccup, por su parte, sentía que estaba haciendo un pésimo trabajo encubriendo a Astrid.
— No estoy poseído, Heather.— Hiccup le habló de una manera dura, la ultima persona que había puesto en duda su juicio casi lo ahogaba.— Y Astrid no es una bruja.
...Una bruja mala, acompletó en su mente. Toothless estuvo de acuerdo.
Heather lo miró con reproche, aun sin convencerse del todo.
— Hiccup, nos conocemos desde hace años...
— Astrid no es peligrosa.— la interrumpió.— Y esa tripulación de quien sabe donde nos ayudo a salir de una isla llena de lunáticos que adoraban a un sujeto que aseguraba que se convertiría en dragón.— Heather se confundió aun mas, ¿que había pasado de camino a la isla de los Defensores?— Ella sabe lo que hace, tenemos un mapa y llegaremos hasta el final de él...
— ¡Ni siquiera pareces saber que es lo que estas buscando!— espetó la pelinegra, negando con la cabeza.— Una Tryllestav no solo es una varita mágica, es un objeto que no cualquiera puede tocar, si no eres el indicado, esa cosa solo hará que vuelen en pedazos. — explicó, aunque esto era nueva información de la varita, Hiccup no cambio su semblante.— Si es que la encuentran, y si es que tienen la suerte de que ella pueda tocarla, ¿que puede hacer una simple aprendiz de völva con ella?
— No creo que lo entiendas...
— ¡Vi que habló con el capitán de la tripulación antes de salir de la cabaña de Kaira!— admitió Heather como último recurso. Hiccup palideció, oh no...— Ninguna völva tiene votos de silencio tan específicos, y aun si los tuvieran, no los romperían por nada, ademas, ¿que es ese maquillaje extraño que tiene en la cara? Lo he buscado en los libros que tengo...— reveló, antes de darse cuenta del error que había cometido. Era obvio que Hiccup estaba hechizado por esa bruja y que unicamente habían llegado ahí para terminar el trabajo... o quien sabe para qué.— Olvídalo, iré a decirle a...
Algo delgado la inmovilizó y una rama tapó su boca, Heather intentó soltar un grito de sorpresa. Intentó liberarse, pero el agarre era demasiado fuerte, miró hacia sus ataduras, dándose cuenta que se trataban de ramas que provenían del suelo. Giró su mirada hacia atrás, de manera instintiva, y con horror, observó a la "völva" que acompañaba a Hiccup, se encontraba con un rostro serio, y retorciendo un estambre entre los dedos índice de ambas manos, mientras lo hacía, Heather sentía que el agarre se volvía mucho mas fuerte.
La habían atrapado.
— ¿Alguien te había dicho que eres demasiado entrometida?— le reclamó Astrid, hablando en voz alta por primera vez.— Y no eres para nada discreta en ello.— agregó con evidente fastidio, luego, bajando sus muñequeras, le exhibió sus marcas de bruja a la sanadora.— Sí, tienes razón, soy una bruja.— confesó, como si admitiera que alguien tenía razón en una discusión.— Y ahora que lo sabes, debes dejar que Hiccup y yo te lo expliquemos.
Heather miró a Hiccup, buscando ayuda, este se encogió de hombros.
— Es que... si eres algo entrometida.— admitió.
Al principio, Heather no quería escuchar ni una palabra de lo que querían explicarle; estaba mas enfocada en escapar de las fuertes ramas que la ataban, sin embargo, cuando llegaron a la parte donde Hiccup explicó que Astrid no lo había matado en su bautizo, empezó a tratar de prestar atención. Hiccup trataba de cambiar las partes en las que revelaba que era mitad-dragón, o simplemente las omitía, cambiándolo a que un dragón los había llevado hasta el Mercado del Norte y posteriormente huido (no importa el porqué), de ahí todo lo demás se quedo casi igual.
— Muy bien, ahora Astrid va a soltarte...— aclaró Hiccup después de terminar con el relato.
— ¡¿Qué?!— chilló Astrid, sin entender.— ¡Claro que no!
— ¿Por qué no? Ya terminamos, no hay razón para que Heather siga atada.
Astrid resopló, y con lentitud, liberó a la sanadora. Heather, cayó al suelo, perdiendo el equilibrio, sintiéndose extraña, era demasiado por procesar.
—Es una locura.— jadeó ella, levantándose.— Ningún vikingo ha intentado hacer un exorcismo y las brujas no pueden hacerlos.
—Hiccup puede.— sentenció la rubia, cruzando los brazos sobre el pecho.— Sé muy bien que él tiene algo de magia adentro... Además, sus falsos dioses van a ayudarlo.
—No son falsos.—la contradijo Hiccup— Son de verdad.
—Cómo digas.
—Entonces quiero ayudar.— dijo Heather de pronto, Astrid rodó los ojos con fastidio evidente, ¿Había algo en ella que no le resultará molesto?—Alguien puede salir herido.
— Solo si prometes no decirle nada a nadie.— le condicionó Hiccup, con seriedad, Heather hizo una mueca. Ella no podía mantener el secreto tanto tiempo, tener una bruja en la isla era sumamente peligroso, ¿Y si se revelaba en contra de Hiccup? ¿Y si ese demonio y ella se unían?
—¡Claro que no!— repitió Astrid casi de inmediato.— ¿Que tal si algo sale mal? Ella es la que ha estado más tiempo con Kaira, será la siguiente.
El rostro del muchacho se ensombreció. Si Kaira moría, el demonio saltaría hacía él o hacia Heather.
—Necesitamos ayuda.— dijo. Astrid suspiró resignada y asintió, mascullando un "de acuerdo".
—Bien, ¿Que haremos mientras tanto?
—Eret y los demás están arreglando el sello del demonio.— explicó Astrid.— Hiccup se memoriza lo que debe decir y en realidad no hay mucho más que podamos hacer... Salvó, quizá, atar a Kaira.— luego, miró a Heather con dureza, realmente no gustaba mucho de ella, y eso era peligroso para Heather.— Necesitamos que la ates, y evites que siga vomitando tierra... Hay que alinear sus elementos, ella tiene demasiada tierra en su cuerpo, necesita agua y aire... Con una solución de eso bastará, si es que la acepta, claro.
—¿Quieres que le dé agua mineral?— Heather sentía que la estaba tomando del pelo; tampoco le agradaba Astrid. No solo por ser una bruja, sino porque no era para nada amable.— ¿Y ya? ¿Eso lo detendrá?
— Si se la das con amor, quizá.— se mofo Astrid.
Kaira se encontraba aún postrada en la cama, esta vez con los miembros atados con algunas sparers para que fuera un poco mas difícil romperlas. Heather le había dado algo de agua mineral que provenía del volcán, lo que había reducido considerablemente el vómito de grava; ahora mismo la cara de la chica se encontraba roja debido a un extraño salpullido que le había salido, babeaba y estaba en una posición incomoda. Hiccup y los demás se infiltraron a la cabaña de uno en uno, sin hacer mucho ruido.
Habían resuelto lo del sello: habían pegado ambas partes con hierro al rojo vivo, por lo que ahora estaba listo para contener a un demonio dentro, Astrid llevaba una manta (no iba a tocar al demonio con sus manos desnudas, asco) y una cadena delgada para mantenerlo dentro. Fishlegs había armado una caja mediana para contenerlo en lo que encontraban un lugar para deshacerse de él. Los gemelos eran los encargados de lanzar polvo de sparer a Kaira cuando fuese el momento.
Heather llevaba algunos objetos para usar en caso de alguna herida, vendas, algunas soluciones desinfectantes, y calmantes. Astrid ya tenía a la mano mas de su poción curativa; Hiccup estaba nervioso, sentía que apenas podía respirar, trataba de actuar estoico como su padre, Toothless le brindaba apoyo moral, al menos él estaba siendo algo positivo al respecto.
Una vez entraron todos, la luz de las velas en la casa, así como la chimenea, se apagaron. Astrid chasqueo los dedos mientras decía la palabra "Ilys", lo que provocó que las velas volvieran a encenderse. No bien la chimenea se apagó, la estancia se llenó con un frio casi insoportable que se coló hasta en los huesos de cada uno de los precien llegados, Heather se abrazó a si misma, y suspiró, liberando un halo de vapor. Afuera ni siquiera hacía tanto frio.
— Aaaasssstriiiiiidddd— se escuchó en la estancia, haciendo temblar a los gemelos, quienes no sabían de quién era la nueva voz.— Asssstriiiiiddd y el enamorado... Hiccuuuuuup.— los nombró, levantándose de la misma manera en la que lo había hecho la vez anterior.— ¿Hiccup? ¿Cómo ese sonido que hago cuando consumo demasiado de su novia?— rió Apofís, relamiéndose los labios. Hiccup suspiró, entraba en lo peor que le habían dicho sobre su nombre.— ¡Hic... uuppp!— se mofó entre carcajadas, imitando el sonido del hipo.— Trajeron amigos, es maravilloso, mas comida... Me gustan los gemelos, debo empezar a decidirme por quien de los dos tomar primero.— dijo, mirándolos, sonriente, los aludidos se abrazaron entre ellos, asustados.— ¿O debería empezar con el gordito?— pensó en voz alta.
— No le hagan caso, solo esta tratando de asustarlos.— los tranquilizó Astrid, sin demostrar que sentía miedo hasta en los huesos.
— Si planeas expulsarme, fallaras rotundamente.— Apofis parecía divertido con la escena, moviendo la cabeza de Kaira de un lado a otro, con alegría.— Las brujas no pueden hacer exorcismos.— canturreó.— No puedes sacarme de aquí...
— No, yo no, pero él sí.— le aseguró mirando al castaño a su lado.— Empieza ahora.— le pidió y Hiccup, muerto de miedo, empezó con el ritual.
— Sabemos cual es tu verdadero nombre.— dijo Hiccup, su voz sonaba soprendentemente bien, fuerte y clara.— Apofís, lombriz devoradora.— lo nombró, provocando que la cara de "Kaira" cambiara de una confiada a una sería, el cuerpo de la joven se retorció y se quejó de dolor.
— Tu no puedes hacer nada contra mí, abominación.— escupió Apofís, la saliva que ahora emanaba de la boca de Kaira no era transparente, sino espumosa y blanca.— No tienes ningún poder sobre mí.
— Invocó a Odín el poderoso y sabio, dios de la magia, muerte y sabiduría... Visítanos, dios poderoso, padre de Thor, intercede por nosotros...
— ¡Eres un imbécil! ¡Eres un recipiente, no tienes idea de lo que eres, y tendrás que lidiar con eso toda tu vida! Me comeré a todos tus amigos, uno por uno...
— Invoco a Thor, el mas fuerte entre todos los dioses, Visítanos e intercede con tus truenos...— enunció Hiccup, escuchando como afuera empezaba a llover, afuera, resonó un trueno.— Invocó a Freyja, diosa del amor, haz que el odio se vaya, intercede por nosotros...
Hiccup enuncio a todos los dioses que recordaba, con la esperanza de que de verdad intercediera por él, el cuerpo de Kaira pronto empezó a retorcerse de una manera mas dolorosa, chillaba de dolor. En un momento, de forma inesperada, el demonio elevo el cuerpo de Kaira y lo hizo levitar, siendo las ataduras lo único que lo mantenía aun sobre la cama, las velas volvieron a flaquear, pero Astrid evitó que se apagaran.
— Invoco a Tyr, dios del valor, intercede por mi y expulsa a Apofis, devuélvanlo al infierno donde pertenece.
"Kaira" gritó, se deshizo de las ataduras de sus manos con furia.
— ¡No funciona!— Exclamó Hiccup, sintiendo que había viento en la habitación, sin embargo, el estaba sudando a mares, incluso sentía el cabello húmedo.
— ¡Continua!— le alentó Astrid.— Deja que la energía se concentre, ¡sigue!
Hiccup siguió llamando a los dioses, en busca de ayuda. Al poco tiempo, Heather se le unió en los rezos, nombrando ella a su padre también, implorando que le ayudase.
— ¡Invocó a Oswald el Amigable, intercede por nosotros!
No era común en los exorcismos llamar a tus parientes, pero era algo que se podía hacer, Heather sabía que eso era como el último recurso, pero al ver pocos resultados, decidió tratar. Poco a poco, los demás se unieron a Hiccup, llamando a sus familiares y a cuanto dios podían recordar.
— ¡Invoco a Eret, Padre de Eret, intercede por nosotros y llevate a este demonio devuelta a donde pertenece!— gritó Eret, a todo pulmón, para sorpresa de Astrid.— ¡A Brenda, esposa de Eret, y a Olaf, Hijo de Eret!
"Kaira", ahora con un aspecto espantoso (con el cabello levitando sobre su cabeza y los ojos en blanco), se lanzó hacía el grupo, buscando tomar a Hiccup del cuello, sin embargo, todos dieron un paso atrás a tiempo. Astrid escuchó como Ruffnut gritaba de horror, mientras Tuffnut cerraba los ojos con fuerza en medio de una oración hacía "Gallina" una mascota suya.
— ¡Estas contaminado!— vociferó el demonio, volviendo a intentar atacarlo.— ¡Nadie te aceptara como eres! ¡Como son!
— ¡Invoco a Sirgurd, el tuerto!— le ayudó, Fishlegs. A esta altura, todos gritaban a sus muertos por ayuda, todos menos Astrid.
— ¡Invoco a Stoick el Vasto! ¡Intercede por nosotros, padre, con tu fuerza y agilidad llevate a este demonio y destiérralo al infierno!— Hiccup enuncio el nombre de su padre con tanto coraje, que la cabaña dio una fuerte sacudida. Se sintió escuchado, incluso el olor de su padre le llenaba ahora las fosas nasales.
— ¡Tu padre murió por tu culpa! ¡Por la abominación que son ustedes juntos! ¡Tu y el Furia Nocturna!
— ¡Dioses, nuestros muertos, préstennos su poder! ¡Expulsen al demonio!— Vociferó Hiccup, sin embargo, sentía que algo iba mal.— ¡No podemos, no tenemos suficiente fuerza!— le dijo a Astrid, quien jadeaba por la energía presente en la habitación.
— ¡Claro que la tienen!— repuso ella, y concentrándose, recordó los nombres de algunas brujas del aquelarre, fallecidas.— ¡Invocó a las brujas que dieron su vida para que yo viviera... Invocó a Lena y Sigrid, salgan a la luz, Benévolas! ¡Sal, Madre de la Oscuridad! préstennos su poder, ¡expulsen a Apofis! ¡Visítennos hermanas, intercedan por nosotros!— gritó y eso la hizo caer de rodillas, como si algo la atara al suelo, sentía que su cabeza se iba a partir a la mitad...— ¡Visítame, Eyra Hofferson, madre... expulsa a Apofis!— dijo y sintió el sabor metálico de la sangre en su boca. Estaba sangrando por la boca y de sus ojos manaban gruesas lagrimas de sangre; era claro que ella no pertenecía a la naturaleza de ese ritual.
Aun así, pareció funcionar, porque Kaira cayó a la cama de nuevo. Los gemelos corrieron hacia la cama, arrojando polvo de sparers, Kaira se retorcía mientras el polvo tocaba su piel y la quemaba.
— ¡Visítennos, dioses y familiares, intercedan por nosotros!— gritaron todos al unísono.
El cuerpo de la rubia se quedó quieto, estirándose. El torso se le infló, podían verse las costillas marcadas en él. Tuffnut gritó:— ¡Va a explotar!— aterrado.
— ¡Aléjense de él!— les advirtió Astrid, los gemelos corrieron lejos de la cama.
Hubo una serie de crujidos, luego, fue visible como algo, recorría el torso de la joven, buscando una salida, llegó hasta la garganta y por unos segundos, Kaira pareció ahogarse y tener arcadas. Astrid se levantó y se colocó delante de Hiccup, abrió los brazos para que nadie mas pudiera pasar, no sabían que podía pasar si esa cosa salía.
El cuerpo de la joven se levantó y con dolor, escupió algo a un costado de la cama. Kaira se quedo quieta unos instantes, jadeando, antes de desmayarse, desplomándose en la cama de nuevo.
Astrid suspiró con alivio al ver a una criatura, parecida a una lombriz gorda con dientes, retorcerse entre un chaco de saliva verde humeante, en su cuerpo habían restos de sangre y mas saliva.
— ¿Se... terminó?— preguntó Snotlout, quien en ese momento estaba abrazado a Fishlegs, el rubio también estaba rodeando a el otro con los brazos.
— Eso espero.— susurró Astrid, observando al demonio.— Si parece una lombriz... vaya...
— Bueno, ¿ahora que?— balbuceo Eret. Astrid dio unos pasos hacía el demonio, saco de su bolso la manta y la cadena, echó el trozo de tela sobre la lombriz y con asco la envolvió en ella, usando la cadena, aseguró la envoltura y la dejó sobre el suelo.
— Fishlegs, ¿tienes la caja?— volteo su cabeza hacia atrás, buscando al aludido con la mirada. Fishlegs intentó caminar hacia ella, pero la bruja se lo impidió.— No, no te acerques, lánzala.— pidió extendiendo los brazos, aun dudoso, Fishlegs puso la caja en el suelo y la pateó. La solida caja de madera se deslizo hasta Astrid. Ella metió al demonio dentro y después cerró la caja.— Debemos llevarlo al volcán, directo al infierno.— dijo, limpiándose los surcos de sangre en su rostro.
Aun seguía lloviendo cuando salieron a arrojar la caja con Apofis adentro, la lluvia los empapaba por completo, pero a nadie parecía importarle demasiado, Astrid iba a la cabeza del grupo; sentía su garganta arder (esperaba no quedarse afónica) y la cabeza aun sentía que iba a estallar, tenía el rostro solemne mientras caminaba en dirección al cráter, con la caja frente a ella. Hiccup iba a su lado, aún sin creer que su exorcismo había funcionado, todo gracias a su padre, que había venido en su ayuda; sentía que un enorme peso se había retirado de su pecho, ahora todo parecía estar bien, Kaira se recuperaría...
Y Berk se salvaría, porque iban a encontrar la Tryllestav.
— ¿Entonces, vas a tirarlo al cráter?— rompió el silencio Heather, Astrid asintió.— Oh... Creo que es un buen plan.— concordó con voz suave. Astrid le ignoró.— ¿Necesitas ayuda con... tus heridas?— le preguntó, lista para pasarle una botella de agua o lo que ella quisiese. No sabía exactamente lo que le había pasado, pero intuía que le dolía.
Astrid le miró de forma pesada, ni estando herida la dejaba en paz. Vamos, ni siquiera la dejaba de mirar justo ahora.
— Quizá luego.— la rechazó, con voz ronca. La verdad era que si necesitaba ayuda, tal vez agua o algo frio, pero justo ahora quería terminar con el demonio.
Hiccup sintió que debía hablar con Astrid mas tarde, incluso presentarle con propiedad a Heather.
Caminaron durante horas, en ese tiempo, la lluvia había aminorado un poco, volviéndose más delgada y facilitando un poco más la visión. Fishlegs y Snotlout, se quedaron en la aldea, cuidando de la inconsciente Kaira, los gemelos también se quedaron en la cabaña, demasiado asustados como para ir con ellos, y también demasiado cansados, Eret había sido el único que había decidido acompañarlos, no podría irse a dormir sin confirmar que el demonio había Sido regresado a dónde pertenecía. Una vez cerca del cráter del volcán, se detuvieron Astrid sintió como la caja volvía a moverse, la sostuvo con más fuerza.
— ¿Quién tiene el sello?— preguntó la rubia, Eret, quien cargaba el pesado sello de piedra, se acercó— Bien, es hora.— le dijo a la caja, ambos ataron el sello a esta con una cuerda y sin pensarlo dos veces Astrid la arrojó al cráter. Hiccup temió por el Erupciodón, pero Toothless se había asegurado de que este no estuviese cerca.— Listo.— dijo la rubia, una vez se escuchó como la caja se estrellaba contra la lava.
— ¿Eso hará que no vuelva?— preguntó Heather, quien se había acercado al cráter para observarlo. Hiccup la imitó.
— Sí, no subirá en ese estado... Y con el sello lo único que hará será cavar hasta el infierno.— aseguró Astrid.— No volverá a molestar a nadie.
— Esa es una excelente noticia.— comentó Eret, viendo hacía el cráter.
— Sí...— Astrid suspiró, agotada. Sintió que alguien pasaba un brazo por sus hombros y le daba un ligero achuchón, esperaba que fuese Eret, pero se sorprendió bastante que se tratase de Hiccup, quien seguía teniendo la mirada perdida en el cráter. Ella se encogió un poco, no muy acostumbrada al afecto... Bueno, al afecto por parte de alguien que no fuese su tía o Stormfly.
—Gracias.— Hiccup la miró a los ojos, sus orbes verdes estaban llenos de lágrimas de gratitud. Los labios de la rubia temblaron mientras sentía que su corazón iba cada vez más rápido; recordó el dibujo que había visto de él en la fragua de Berk y lo que había dicho: Hiccup era guapo, incluso más ahora, que se veía alegre de nuevo, con esa mirada llena de sentimiento, su cabello mojado y con un sonrojo en sus mejillas producto del esfuerzo hecho para subir al volcán y del contraste de temperatura con la lluvia. Se veía adorable, de una manera masculina, incluso se vería mas joven de no ser por la barba creciente en su barbilla.
Por un momento, ella se preguntó si él pensaba lo mismo de ella. Si en ese momento la veía de una forma atractiva o no. Lo más probable, era que no; estaba mojada, con la cara llena de sangre (su sangre) y con pintura corrida en todo el rostro, formando un extraño color púrpura en ciertas partes dónde tanto la pintura como la sangre se había mezclado. Seguramente su rostro ahora parecía un auténtico desastre, uno incluso difícil de mirar, anudado a eso, Hiccup debía estar más feliz porque acaban de salvar a su novia y no tanto por verla.
Sin embargo, Hiccup le sostenía la mirada, ahora dedicándole una sonrisa.
¡Diablos, ahora está sonriendo! Pensó mientras sentía como se ruborizaba.
— Creo que ahora si quiero el agua.— le dijo a Heather, tratando de despejarse un poco y de despegar la mirada del castaño o si no, probablemente el corazón se le saldría del pecho, tal como Eret le había dicho la mañana anterior, con todo y tripas, con sus huesos disparados hacia el cráter. Por Satán, eso era nuevo. Heather buscó entre sus cosas la botella de agua, completamente ajena a lo que estaba pasando a Astrid. —Y... yo... Eh, de nada.— le devolvió la sonrisa a Hiccup lo mejor que pudo.
— ¡Hoy habrá una fiesta para celebrar que Kaira esta viva!— anunció Mala en medio del comedor del pueblo, los aldeanos que se encontraban ahí vitorearon en respuesta, en medio de aplausos, aquella mañana. Hiccup hizo una mueca, no tenían demasiado tiempo para fiestas.— ¿No les parece genial?— dijo mientras un niño se balanceaba en su regazo, Niels, su hijo, era pelirrojo como su padre, con los orbes de su madre. Era sumamente inquieto, por lo que no paraba de moverse.
— No creo que sea una buena idea.— dudó Hiccup, rascando su cabeza; apenas había probado bocado de su desayuno y se encontraba distraído.— De hecho, esperaba solamente quedarme hasta que Eret consiguiera suficientes provisiones para el camino.
— Entiendo que deban irse, pero realmente me gustaría verte mas animado.— repuso Mala con suavidad, Niels extendió sus manos hacía Hiccup, pidiendo que lo sostuviera entre sus brazos, en respuesta, el castaño le sonrió al bebé y con la mirada le pidió permiso a Mala para cargarlo.— Además, debemos agradecerles a los dioses la tormenta de ayer, no siempre se tiene una de esa escala.
Hiccup rió falsamente, casi sin animo, mientras sostenía al niño de un año. No era que le gustasen los niños, pero a Toothless le encantaban, siempre que podía los observaba y olía; eran fantásticos, olían a leche fresca y a melaza, eran animados y sumamente dulces. Hiccup, por su parte, creía que eran demasiado frágiles y pequeños, él no era el niñero perfecto, se distraía con facilidad y no soportaría arrojar al bebé de Mala al suelo por error.
Así que Hiccup tenía que balancear el hecho de que Toothless quería jugar con Niels, mientras que él necesitaba avisarle a Mala que ya se iban.
Estoy en control, estamos en control.
— De todas formas, no creo que sea prudente para mí...
— Entonces será solo una cena.— condicionó la reina.— Así se quedan, comen un poco y se van mañana en la mañana.
Hiccup podía aceptar eso, a lo lejos, vio como Astrid comía con el resto de la tripulación, se encontraba con Eret y Fishlegs, los gemelos comían como si fuesen animales junto con Snotlout, quien buscaba impresionar a Ruffnut consumiendo lo mas que podía del desayuno.
— Aún no sé lo que es esto.— alcanzó a escuchar a Astrid, aun en voz demasiado baja, pero nadie reparaba mucho en ellos debido al ruido que ocasionaban los gemelos, ella les mostró el objeto parecido al ojo del dragón que él y Ruffnut habían encontrado en la Isla de las Doncellas Aladas.
— ¿Ya intentaste usarlo como un Ojo del Dragón?— preguntó Fishlegs, Hiccup volvió a prestar atención a Niels y a Mala.
El niño estaba muy interesado en las escamas de su traje. Hiccup recolectaba las que se caían y luego las confeccionaba para que el traje no se incendiara, de ser necesario, también eran un gran escudo contra las flechas. Toothless sintió la necesidad de levantar a Niels por encima de su cabeza y el castaño cedió ante la petición, mientras el niño reía y se retorcía.
— Eres muy bueno con los niños, Kaira debe sentirse afortunada.— observó Mala, después de darle un sorbo a su té, Hiccup no contestó inmediatamente, Toothless quería seguir viendo al niño a contraluz, para ver si era posible apreciar lo que tenía dentro.— ¿Sigue durmiendo?
El niño era demasiado denso, no se podía ver nada.
— Sí, Heather me pidió que la dejara descansar. No debe tardar en despertar.— aseguró Hiccup, antes de bajar al niño a una altura mas razonable; Toothless acercó el rostro de Hiccup, pegando nariz con nariz, luego movió la cabeza a ambos lados mientras trataba de gorjear.
Mala no lo veía extraño, todos eran raros cuando tenían a un bebé en sus brazos.
— Espero que ella se encuentre mejor para esta noche.
— Igual yo... ¿Dagur ha mandado alguna carta?
— Por el momento todo tranquilo en la isla de los Berserkers.— respondió ella, su esposo se mantenía diariamente en contacto por correo de Terrible Terror. Toothless usó los brazos de Hiccup para voltear al bebé de cabeza.— Oh, no hagas eso, puede marearse.
— Lo siento.— Hiccup forzó a sus brazos a volver a su control, dejó a Niels sobre su regazo, de espaldas a su torso. — De verdad espero que aun tengamos tiempo.
Vio a Heather entrar al comedor y acercarse a Astrid, casi sonríe cuando vio que ella inmediatamente ponía mala cara cuando se levantaba, luego Heather caminó hasta Hiccup, con una sonrisa de oreja a oreja.— Kaira esta despierta.— anunció.
La primera en entrar fue Astrid, esta mañana se había duchado a conciencia, había vuelto a maquillarse, esta vez asegurándose que su maquillaje quedara mucho mas simétrico. Le había pedido a Ruffnut que tratara de hacerle un peinado similar al suyo, para parecerse aun mas a una völva, por lo que ella fue la primer persona a la que Kaira vio. Ambas intercambiaron una mirada incomoda, la chica no parecía tener idea de lo que había pasado la noche anterior, ni sobre su posesión, por lo que miraba a Astrid sin saber quién era, entrecerrando sus bonitos ojos color miel; Astrid por su parte, quería decirle algo, pero no sabía que decirle, ademas de que no podía hablar, si Kaira no sabía que ella era una bruja, entonces ella podía seguir fingiendo que no lo era, ¿cierto?
Kaira se levantó, esta vez como una persona normal; sus heridas habían desaparecido y estaba aún pálida, pero sin ese subtono verdoso que tenía antes, sus labios no estaban completamente rosas, pero ahora ya no eran negros, los tenía secos por la sed y por respirar por la boca, sus dientes ya no parecían estar sucios y no había rastros de la espumosa saliva que había tenido la noche anterior. Los brazos, se le veían níveos, sin lesiones. Su cabello le caía por los hombros, sí, enmarañado y algo grasoso, pero no se parecía al estropajo que era cuando Apofis estaba dentro de ella.
Lo que se mantenía era la falta de peso, pero nada como una buena sopa de hígado de res no pudiera solucionar, sabía horrible, pero era lo mejor que se le podía dar a alguien para adquirir algo de peso. Las ojeras persistían también, por lo que Kaira debía estar sumamente cansada.
Astrid decidió compartir su poción curativa con ella, por si acaso. Buscó un algo en que hacerla con la mirada.
— ¿Quién eres?— susurró Kaira, débilmente, Astrid simplemente le regresó la mirada.— ¿Que me pasó?
Sí, era ella.
Se asomo a la puerta e hizo una seña para que Hiccup y Heather entraran, los ojos de Kaira brillaron al verlos, y una sonrisa cruzo su rostro.
— ¡Hiccup!— exclamó la joven, sonriendo con emoción.— ¡Viniste! ¿Que haces aquí? Creí que Berk...
— Es una larga historia.— cortó Hiccup, arrodillándose a lado suyo, tomó sus manos entre las suyas. — ¿Cómo te sientes ahora? ¿Estas bien?
— Sí, me siento mucho mejor, no recuerdo mucho de estos últimos días...
Astrid se acercó con la poción, Heather la miró como si llevara un trozo de hierro al rojo vivo para atender a Kaira. Moviendo los labios le preguntó que era eso, y Astrid simplemente le devolvió una mirada de fastidio.
— Es para curar.— movió sus labios, de todas formas, la pareja estaba muy ocupada conversando. Astrid le paso el cuenco con la pócima a Kaira, quien le agradeció, aún dudosa.
— Oh, Kaira, ella es Astrid.— la presentó Hiccup, colocándose junto a Astrid, esta le sonrió.— Es... una amiga, es aprendiz de völva. Y no habla.— agregó el castaño, la rubia por su parte, negó con la cabeza. — Ella nos ayudó a curarte.
Kaira la miró, esta vez de una forma mas detenida, prestando atención a los detalles. Le parecía haberla visto en algún lugar, pero no estaba segura de en donde, cada que intentaba recordarlo, todo se ponía borroso y le daban punzadas en la cabeza.
—¿No hablas?— le preguntó Kaira, estaba segura que la reconocía. Astrid volvió a negar con la cabeza, esta vez colocando una cara mas seria; se puso de puntitas y le susurró a Hiccup algo al oído, este asintió ante la atenta mirada de la joven.— ¿Pero... tu le entiendes?
— Ella solo puede hablar conmigo, es un extraño voto de silencio... No importa.— Hiccup hizo un ademan con sus manos, restándole importancia, Heather, por su parte, solo rodó los ojos sin decir nada.— Ella dice que bebas esto, es para que te sientas mejor.
— De acuerdo... Eh, sé que esto sonara extraño, pero, ¿que me pasó?— preguntó ella, tomando el cuenco en las manos.
Hiccup y Astrid se miraron entre ellos, luego ambos miraron a Heather, quien alzó las cejas. Hiccup suspiró pesadamente, sabiéndose acorralado, en algún momento le tenía que decir la verdad.
— Te contare todo.— le prometió, sentándose en la cama, junto a ella.— A solas.— les dijo a Astrid y a Heather.
— No puedo creer que estés en una búsqueda con una völva.— murmuró Kaira.— Sobre lo que dijiste, sobre la Tryllestav, ¿Estas seguro de a donde están yendo? ¿Que pasará si no hay una Tryllestav?
Hiccup no respondió, solo suspiró. La verdad es que la Tryllestav era su único plan, no había forma de escapar de la magia de Mørke sin ella. Si la Tryllestav no estaba en ese lugar, entonces no habría mas esperanza.
— Es demasiado descabellado.— murmuró Kaira mas para sí, que para Hiccup. Él se sostenía el mentón con el dedo índice y el pulgar, pensando.— Aun no puedo creer que un demonio haya estado... dentro de mí.— admitió la joven, pensando en el suceso.
— Hablando de eso, ¿recuerdas que paso esa noche?— inquirió, Kaira le miro sin entender.— La noche en la que despareciste, ya sabes, cuando empezó.
— Es todo muy confuso.— dijo ella, dándole el ultimo sorbo a la poción que Astrid le había dado.— Recuerdo que estaba por cenar cuando ellas vinieron por mí.— recordó, con un poco mas de lucidez.— Eran tres, llevaban capuchas y... ¡cielos, debo decirle a Mala!
— ¿Decirle que?— la detuvo Hiccup, Kaira estaba con los ojos muy abiertos, como si los recuerdos le vinieran de golpe. Posiblemente, la poción de Astrid le había curado la amnesia.
— Eran brujas, Hiccup.— ella tomó el brazo de Hiccup.— Ellas me pusieron algo en la boca y me llevaron al bosque.— recordó, ahora inquieta.— Recuerdo que me ataron y se deshicieron de mis botas, entonces me llevaron un claro y una de ellas...— tomó aire, Hiccup se veía extremadamente preocupado.— Me dijo que era una mensajera, y que esto era tu culpa...
— ¿Cómo era?— se apresuró a preguntar, ella estaba apretando su brazo y se veía a punto de llorar. Kaira negó con la cabeza, asustada.— ¿Se veía joven, con el cabello negro?
— No lo sé, estaba... demasiado asustada.— jadeó, con la mano libre, se tomó la cabeza, la cual le dolía de sobremanera.— Entonces, sentí mucho dolor, solo sentía eso y a alguien torturándome.— sollozó, Hiccup le abrazo, sintiendo como ella temblaba.— Me decía cosas horribles, sobre ti y sobre que eras una abominación... Y no paraba de repetir que ustedes eran los que tenían la culpa de todo eso, de todo el dolor...
— ¿Nosotros?— la interrumpió nuevamente, ¿sabía ella sobre que Toothless y él eran la misma persona? Era algo poco probable, pero la única persona a la que se podía referir, ademas de él era...
— Tu y Astrid.— la chica se separó de él en el momento en el que pronuncio el nombre de ella, cubriéndose la boca y nariz con ambas manos. De ahí la conocía, recordaba el dialogo que ambos había tenido cuando se quedaron solos, así como el exorcismo.— Ustedes dos... ¡Ella es una bruja!
— Kaira, calmate, no hay forma en la que...
— ¡Es una bruja! Él lo sabía, y yo también... me dijo que puedes convertirte en dragón, que es por eso que Mørke quiere tu cabeza.— espetó ella, presa del pánico.
— Kaira, respira, mírame.— acercó su cara a la de ella, tratando de calmarla, pero en sus ojos solo observa pánico puro. Oh, no, nos odia... Era verdad...— Sé que es algo difícil de creer, pero...— suspiró, no estaba preparado para revelar su secreto tan pronto.— Sí, puedo convertirme en dragón, pero no es como tu crees, somos... Somos Toothless y yo.
— ¿El dragón tiene nombre?— reparó Kaira, asustada por la revelación.
— Toothless es el nombre del dragón, del furia nocturna.— explicó Hiccup atropelladamente.— Es un poco raro, pero los dos vivimos aquí, en mi cuerpo.— se señaló a si mismo, temblando también.— El tiene su propia mente y yo la mía... Ambos acordamos que controlaríamos unicamente el cuerpo al que corresponda... nuestra mente. Es de nacimiento, esto siempre ha sido así.
Kaira, seguía llorando silenciosamente, su respiración era agitada mientras trataba de procesar toda la información.
— Respecto a Astrid, ella no es como tu crees. No es mala, es buena. Ella es la que me habló de la Tryllestav, y ella puede controlarla. Su tía es Mørke, la que te hizo esto, ella quiere dominar todo el archipiélago, es por eso que hizo que Apofis te consumiera, ella intenta frenarnos.— explicó, tomando las manos de su novia con fuerza, desesperado porque ella le creyera.— Tienes que creerme.
— ¿Por qué me lo ocultaste tanto tiempo?— habló en voz baja.
— No quería... no quería que pensaras que yo era una abominación.— confesó.
Kaira se quedó callada. Pensando y recordando mas cosas, su labio inferior temblaba sin que ella pudiera controlarlo.
— ¿Te lo dijo, cierto?— rompió el breve silenció, Hiccup la miró, sin entender a que se refería.— Él te dijo que estaba enferma, ¿cierto?
— ¿Enferma?
— Te lo dijo, es por eso que fue tan fácil que me poseyera...— dijo, con un deje de vergüenza y desesperación.— Sabe que... sabe que estoy mal de la cabeza, dijo que no me gustabas por ser...— tomó aire, resignada.— Hombre.
Hiccup sintió como el alma se le iba a los pies. Toothless no pudo evitar sentirse mal por ello, sabía lo mucho que Hiccup quería a Kaira, lo mucho que había sacrificado la noche anterior... Y ahora podía sentir su corazón romperse.
— Es que no puedo evitarlo.— lloriqueó Kaira.— No sé porque, siempre... lo lamento tanto, Hiccup.
— No, no, no tienes que disculparte.— la consoló, volviendo a estrecharla entre sus brazos.— Esta bien, tranquila... No estas enferma.
— Si lo estoy, sé que no es natural... Y además te utilicé, sabía que si me casaba contigo nadie lo sabría.— lloró en su pecho, sollozando de manera profunda.
— No tienes que avergonzarte por eso, lo entiendo.— le dijo, apartándose de ella, le tomo del mentón con suavidad, apenas tocando la piel.— No estas enferma, y lo que tienes es algo que quizá no sea normal, pero eso no quiere decir que sea malo.— Habló mirándola a los ojos.— Y si alguien quiere hacerte daño por eso, entonces tendrá que verselas con un furia nocturna.
Ambos sonrieron débilmente, Kaira soltó un suspiro.
— ¿Podemos seguir siendo amigos? No pienso casarme contigo si no te amo.— le preguntó ella, Hiccup ensanchó su sonrisa mientras asentía.— ¿No estas enojado conmigo por eso?
— ¿Por qué lo estaría?— preguntó retorica mente, ambos se abrazaron durante un rato mas.
— Debes tener cuidado con esa bruja... Hay algo en ella que a él no le agradaba.— dijo ella, en sus brazos, recordando nuevamente a Apofis.— Dijo que ella tenía... Luz.
Afuera, la fiesta ya estaba empezando mientras el sol caía, Astrid estaba preocpada porqué no había visto a Hiccup en todo el día, nunca se habían separado por tanto tiempo (estando él en la misma isla y sin estar secuestrado). Necesitaba que alguien fuera su pilar al momento en el que alguien se le acercara; todos en la isla eran sumamente amables y atentos, le habían ofrecido un vestido sencillo blanco, que le llegaba abajo de las rodillas, las mangas terminaban justo debajo de su hombro. Cuando se dieron cuenta que Astrid no protestaba demasiado, decidieron seguir sobre ella: unas niñas le soltaron su cabello, para posteriormente hacerle una trenza, que empezaba en el lado izquierdo y terminaba reposando en su hombro derecho; justo ahora le colocaban una corona de flores. Sentía el Dejá vú de su bautizo, solo que esta vez no la habían bañado para purificarse, ni le habían pedido matar a algo o jurar por nada. Las flores en su corona eran bonitas, de colores violetas, rojos y amarillos, Astrid se fijo que la mayoría de las chicas llevaban vestimentas similares.
— Es por la primavera.— Heather estaba acomodando la corona, Astrid giró su cabeza hacía la pelinegra.— Y por Kaira, ella ha estado cuidando al pequeño príncipe, es muy apreciada aquí.— explicó. Astrid estaba sentada en medio del pasto de la plaza principal, Heather se sentó a su lado. Nadie las miraba.— Esto me recuerda al Midsommar, ¿a ti no?
— No sé lo que es.— masculló Astrid entre dientes, apenas separando los labios.
— Oh, cierto.— Heather lo recordó. Aunque no quería ser grosera, Astrid encontró aquello algo grosero.— Lo siento.— se disculpó, para luego ser ignorada.— Creo que Hiccup no me ha presentado antes.
— Ya sé tu nombre.— respondió de la misma manera.
— Soy Heather, soy la hermana de Dagur, y Dagur es el esposo de Mala. Soy de la tribu Berserker, pero estoy aquí porque soy sanadora; yo antes no tenía ni idea que era hermana de Dagur hasta que Hiccup nos hizo enfrentarnos... Creo que esa es la explicación de porque soy una excelente guerrera.— explicó Heather con orgullo.— Y lamento si fui algo encimosa contigo. Es que, eras algo sospechosa, sé que no te agrado, pero...
— No quiero ser tu amiga, Heather.— le espetó Astrid con voz dura.— De verdad, solo no.
— No es que quiera serlo.— Heather se sentía herida por la frialdad de la muchacha, aunque no quisiese demostrarlo.— Es solo que creí que... como trabajamos juntas...
En parte tenía sentido lo que decía, pero de todas formas, no quería formar migas con ella. Heather quizá no estaba siendo muy irritante ahora, pero no le gustaba la idea de confiar en alguien que después se quedaría en la isla, ¿y si Mørke iba tras Heather? Quizá no podría sacar a Apofis de nuevo, pero, ¿y si metía otro demonio en su cuerpo? Habían tenido suerte exorcizando a Kaira, pero puede que esa suerte no les alcance para una segunda vez.
— Probablemente después de todo esto.— concedió la bruja, Heather entonces se relajó un poco.
Astrid no lo hizo. Hiccup todavía no volvía, y no podían comunicarse de ninguna manera a menos que él fuese un dragón. Suspiró mirando al horizonte, perdida en sus pensamientos; desde la noche anterior, no podía dejar de pensar en el ligero abrazo que le había dado Hiccup, era extraño, siempre que estaba con él todo era mucho mas... confortable. Él la había salvado tantas veces, pero ese sentir no era el estar en deuda con él, ni mucho menos, era distinto, no sabía si así era tener un amigo o si estaba sintiendo algo distinto.
Es decir, con Eret no sentía tanta adrenalina, ni con Ruffnut, ni con nadie más.
Ni siquiera con verlos obtenía la paz que le generaba ver a Hiccup. Sabía que probablemente esa paz era generada por verlo vivo, pero aun sentía que no era solo por eso, si bueno, su magia estaba en juego, pero verlo ahí, solo existiendo era...
Ella no podía ignorar que Hiccup era lindo, bastante para ella, pero no era para tanto. A veces lo que arruinaba su cara eran algunos gestos, quizá lo expresivo que era o el hecho de que lo había visto mas preocupado que alegre. Le hubiera gustado estar ahí, justo ahora, sentada junto a él, hablándole de lo ridícula que le parecía la corona de flores y pidiéndole que le explicara que era el Midsommar, probablemente después le pediría que le explicara todas las tradiciones que tenían los vikingos. E incluso le confesaría lo mucho que le gustaría ser uno de ellos.
De hecho, no había nada mas en el mundo que deseara. Ser una de ellos. Estar en aquel viaje no para encontrar la Tryllestav, sino para visitar a Mala y a su hijo.
No quería admitirlo, pero le hubiese gustado tomar el lugar de Kaira, sin la posesión, claro. Ser una chica normal, incluso como Heather, que sabía pelear, seguramente sería la mejor de todas las guerreras; sus hombros temblaron al darse cuenta de lo que estaba pensando, Kaira no era una chica normal, era la novia (y probablemente futura esposa) de Hiccup.
— Hey, chicas.— Eret y la tripulación caminaron hacía ellas, con las manos repletas de manzanas empaladas, algunas tenían una capa marrón al rededor de las manzanas.— ¿Quieren?— les ofreció.
— ¡Robamos todas las manzanas!— grito Tuffnut, su hermana le dio un codazo al instante para después hacer un "shhh" para callarlo.
— ¡Callate, zopenco!
— El punto de robar algo es que nadie se dé cuenta, Tuffnut.— le regañó Snotlout.
— ¿Que son esas?— preguntó Astrid sin emitir sonido, señalando la manzana empalada marrón. Heather le contestó:
— Manzanas con jarabe de arce. Las colocan en palos para no ensuciarse las manos.— explicó brevemente.— Son sabrosas.
— Ademas estas son las mejores manzanas en todo el archipiélago.— agregó Ruffnut, masticando una. Astrid decidió que comer una no le haría ningún daño, así que tomó la que Eret le ofrecía, intentó descifrar como se comía sin tocar la manzana con las manos.
— Intenta así.— Eret le mostró como con una de sus manzanas. Astrid le imitó lentamente.
Astrid la mastico, era dulce, la manzana era jugosa, tanto que hizo que resbalara algo de jugo en su barbilla, ella saboreaba el dulce mientras mantenía una cara seria, todos estaba atentos a su reacción, esperando saber cual era.
— Esta buena.— dijo sonriendo y en voz alta, los demás vitorearon. Ella nunca había comido algo así.
Hiccup seguía en la cabaña de Kaira, ambos conversaban sobre lo que había pasado durante el viaje. Cuando este se dio cuenta del tiempo, decidió irse, debía decirle a Eret que tuviera todo listo para mañana en la mañana; cada vez estaban mas cerca.
— Hiccup.— lo llamó Kaira, aun desde la cama. Se veía mucho mas fuerte que en la mañana, sin embargo, el castaño le había ordenado no levantarse.— Ten cuidado.
— Lo tendré.— le aseguró antes de abrir la puerta.— Vendré a verte cuando todo esto termine, lo prometo.
Después de dar unos pasos, ya afuera, dejó de hacerlo, como si sus pies fuesen de plomo. Ahora que el frio de la noche lo golpeaba y que no había nadie al rededor, pudo sentir como la tristeza fluía, como le cortaba las ganas de respirar y lo hacía jadear quedamente, como un coagulo de sangre apretaba su garganta, sin dejarlo pensar demasiado.
Esta bien si quieres llorar, amigo.
Hiccup miró a su alrededor, buscando a alguien que pudiese verlo. Estaba solo en medio de la calle. Soltó un sollozo ahogado. No podía llorar ahora por esto, no podía permitírselo, estaba siendo demasiado inmaduro, los jefes no lloraban, actuaban, estaban en control.
No tienes porque ser un jefe todo el tiempo, Hiccup. Le consoló Toothless. Ya verás que mañana será mejor.
— Es que es...— sollozo con la voz rota, se horrorizó al pensar que podía perder el control, por lo que cubrió sus labios para no hacer ningún sonido.
¿Quieres que tome el control por un momento? Le preguntó. Toothless le había hecho la misma pregunta cuando, después del funeral de su padre, Hiccup lloró solo en su habitación. Él había aceptado, y no se había convertido en hombre hasta que se mostró a Astrid.
Era tan patético, Toothless siempre teniendo que solucionar sus problemas. Quería acabar con eso ahora, esto no podía derrumbarlo, no ahora que estaban un paso mas cerca de la Tryllestav; el hecho de que Kaira nunca lo amó, podía tumbarlo otra noche, pero no esa.
Negó con la cabeza.
— No esta vez.— dijo con la voz rota, sí, iba a llorar unos minutos, pero estaría mejor después de ellos. Solo quería irse.
Caminó con pesadez, llorando en silencio, como le había dicho su padre. Fue siguiendo la alegre música que hacía contraste con su estado de animo, ¿como es que ellos podían continuar? El mundo podía derrumbarse en cualquier momento y los niños todavía reían divertidos; él mismo sentía que su mundo se derrumbaba lenta y dolorosamente, pero los demás estaban bailando.
Se recargó en uno de los arboles, con su mano extendida en los labios y el mentón, observando a la gente divertirse. Entendía porque Mala había hecho esa celebración, ella sabía que probablemente, no habría otra oportunidad para su pueblo de entretenerse, de festejar, de vivir. Vio a su tripulación beber, a Ruffnut y Tuffnut robar disimuladamente manzanas, y a Eret en una competencia con Snotlout sobre quien bebía mas hidromel (ganó Eret, por cierto). A Mala cargando a su bebé, haciéndole cosquillas, seguramente añorando que Dagur estuviera ahí.
Sonrió cuando vio a Astrid bailar con las demás chicas. Estaba sorprendido, pero verla tratar de seguirles el paso a las demás, le enterneció el corazón; Mala daba ordenes de que dirección tomar, provocando que algunas muchachas, ya cansadas, cayeran al suelo y perdieran el juego. Ellas daban vueltas y vueltas, a veces sosteniéndose de los brazos, otras, tomandose de las manos, a veces saltando al ritmo de la música, yendo de atrás hacía adelante o viceversa, se les veía cansadas, pero sin ganas de perder, mostrándose Astrid como la más perseverante.
Su falda volaba mientras ella giraba, riendo. Viéndola así, parecía una más, una guapa muchacha que bailaba al son de la música, no parecía una bruja en absoluto, no parecía alguien que hubiese comido bebés, alguien que podría masacrar a un pueblo entero. Por un momento, ella no parecía la sobrina de alguien que había matado a su padre, no, solo una hermosa muchacha que bailaba alegre para ser la reina de mayo.
Heather quien bailaba con Astrid, con aspecto de cansancio y algo de mareo, tropezó llevándose a las otras cuatro chicas con ella, resultando Astrid la única en pie. Hiccup rió quedamente, entre lagrimas, cuando los demás la vitorearon a gritos y ella solo los observaba algo asustada, sin entender que había pasado. Un sujeto la cargó sobre sus hombros y ella soltó un grito de sorpresa.
Aun así, con todo el barullo de la multitud y el mar de caras, ella supo encontrar la de él. Todavía no estaba seguro de cómo, pero ella siempre sabía encontrarlo.
Kaira sabía que no podía caminar demasiado, pero tenía que intentar hablar con Mala. Estaba sorprendida por la fiesta, pero se alegró al instante al ver la casa de Throk iluminada, era algo obvio, Throk no era un fanático de las fiestas, y adoraba madrugar.
Tocó su puerta con debilidad, esperando que dentro, el soldado le escuchara. No pasó mucho para que este atendiera la puerta.
— ¡Señorita Kaira!— exclamó Throk apenas la vio, encorvada y con una manta sobre su espalda. La ayudó a sostenerse.— ¿Qué esta haciendo levantada? Debería estar descansando...
— Throk, tengo algo importante que decirte.— le dijo, la preocupación estaba latente en sus ojos. Lo cual puso alerta al soldado.— Es sobre Hiccup... creo que está en peligro.
¿Cómo estamos? ¿Cómo va la pandemia? La mía va fatal, estudio odontología y es un infierno en linea :c
Tambien a Hiccup le va fatal, por lo visto :c
¿Han visto la pelicula Midsommar? ¡Es buenisima! La recomiendo, aunque eso sí, no la vean con sus padres, es un poco fuerte y eso (xd). Hice una referencia a eso, pero tranquilos, aquí no van a pasar cosas similares a la pelicula ni nada de eso.
Y, ¡hey! ¡Tenemos un cliffhanger otra vez! ¿Qué pasara con nuestra tripulación favorita? ¿Esto les traera problemas?
¿Qué esta sintiendo Astrid? ¿Afectará en la busqueda de la Tryllestav?
¿Por qué estoy haciendo tantas preguntas? ¿estas leyendo esto con la voz de un locutor de radio?
¡Todo esto y más en el siguiente capitulo de este fic! (Vale, no, quiza no conteste todo, pero ustedes entienden)
Pd: Las actualizaciones serán los lunes en la noche a partir de ahora, andamos on fire bandita :3
