Joder, que buen cliffhanger me avente, ¿No? Bueno, aquí en siguiente capítulo uwu.

Por cierto, ¿Han escuchado los demos del instrumental de la primer película de HTTYD? Suenan bastante diferentes, cómo que muy serios. Bueno, me gusta usar la versión demo de This is Berk como inspiración para escribir cuando los chicos huyen de alguna isla, lol xD

Disclaimer: Salvo por los ocs y la trama en sí, nada me pertenece, sino a Dreamworks y a Cressida Cowell


—Anda, para la suerte.— la animó el mismo sujeto que la había levantado en sus hombros cuando ganó, Astrid odiaba no poder hablar; ella solo negaba con la cabeza mientras olía el pescado frente a su cara.

Era Bagre, el pescado de la suerte, las reinas de la cosecha debían tratar de comer uno para la suerte; cuando vio que era inevitable, abrió la boca para simplemente tragarlo, pero apenas y lo sintió pasar por su garganta, lo cortó con los dientes y tragó por acto de reflejo lo que había en ella, jadeó, asqueada, con lágrimas en los ojos, tratando de vomitar. Los demás rieron y aplaudieron, pero ella solo quería ahorcar a quien sea que había sugerido esa idea tan asquerosa, escuchó como Mala decía que había sido un buen intento, pero que debían dejarla tranquila.

Vomitó después de correr a los árboles y se sintió mejor. Bueno, no todas las tradiciones de los vikingos podían ser bonitas; Hiccup seguía recargado en el mismo árbol, sin acercarse a la fiesta, caminó hasta él, todavía sintiendo como sus piernas estaban flojas, como si se le fueran a despegar de las rodillas. Era como si le hubieran puesto mantequilla en las articulaciones. Este la vio acercarse, regalándole una sonrisa sin ánimo, ahora con los brazos cruzados en su pecho. Astrid entrecerró los ojos, él había visto todo eso, desde la nueva corona (ahora con Sneezeworts, pequeñas flores blancas con centros amarillos), hasta lo del pescado... ¡Y ni había dicho nada! Puso sus manos en las caderas, tambaleando un poco.

—¡Oye!—le llamó groseramente, muy enojada. Hiccup se volvió perezosamente hacia ella.— ¡Viste todo eso y no trataste de evitarlo! ¡Casi me ahogan con un estúpido pescado "de la suerte"!— hizo comillas con sus dedos al decir lo último, Hiccup sonrió triste al ver su reacción.— Pudiste decirles algo, cómo "oigan, ella no está acostumbrada a eso"... ¡Tuve que vomitar en un árbol!

— Es parte de la tradición, la que gana el Høstdans, es la reina, y la reina se come el pescado.— dijo con voz pastosa, ahí Astrid se dio cuenta de que su amigo no estaba bien.— En realidad no importa si lo comes, lo que importa es que lo intentes.

— ¿Que tienes?— le preguntó frunciendo el ceño, examinando su cara, se observaba húmeda, y algo hinchada, no podía ver el enrojecimiento que tenía por la luz de las antorchas y de la fogata que se había hecho en medio de la plaza, bañando todo de una luz naranja que formaba sombras extrañas y evidenciaba aun mas sus ojos vidriosos.— ¿Estas bien? No creo que tengas un buen aspecto...

Llevo una de sus manos hacía la frente de él, casi colocándose de puntitas, ¿cuanto medía? No era mas alto que Eret, pero... Era alto. Sintió la piel caliente, sin duda Hiccup no se encontraba bien, este cerró los ojos ante su tacto, el cual era frio, ella deslizo su mano hasta su mejilla, encontrando la humedad típica de las lagrimas. Al sentirla, retiró la mano rápidamente, asustada, dandose cuenta de que él no le había dadopermiso para hacerlo.

— Oh, yo no...

— La verdad no estoy bien.— Confesó el castaño en voz baja, suspiró.— Kaira y...— suspiró con pesadez.— bueno...

— ¿Ella esta bien, cierto?— preguntó ella, asustada. Kaira estaba débil, pero no la veía tan mal. En su libro se decía que los pacientes con posesiones a veces solo vivían unos cuantos minutos después del exorcismo, debido al enorme esfuerzo al que su cuerpo había sido sometido. Oh, y esta fiesta era para ella...

— Sí, lo esta, la deje descansando.— se apresuró a contestar, Astrid respiro aliviada.— No tienes que preocuparte.— le aseguro, nuevamente tratando de sonreír, si Kaira estaba perfectamente, ¿entonces, por qué...?— Kaira y yo terminamos, es todo.— dijo tratando de que no sonara demasiado importante, Astrid abrió sus ojos aun mas por la sorpresa, negó ligeramente la cabeza, sin poder creerlo.

— P-pero, ¿por qué?— tartamudeo en voz baja.

Hiccup resopló, no sentía correcto revelar el porqué. Kaira era quien debía hacerlo, no él.

— Realmente, no importa.— sopesó, justo iba a pedirle que lo distrajera con algo, como por ejemplo el sabor del bagre en su garganta, pero ella se le adelantó.

— Claro que importa, vi como se miraban antes, no pudo terminar así como así.— dijo ella, recobrando el mismo tono de antes. Ella no sabía mucho de relaciones, pero sabía que, el amor no se podía acabar así como así. Bueno, el caso de su tía era una prueba de que sí. Pero no podía repetirse muchas veces. — Quiero decir, así no es como debe ser, tú...— lo señalo.— Y ella deben estar juntos porque...

— Porque nos queremos.— a completo Hiccup con un deje de amargura.— Ese es el problema... Dos personas no pueden estar juntas si no se quieren... Y ella no me quiere, y lo respeto.

— Pero esta mañana...

— Lo sé.

Astrid no sabía como sentirse. Quizá era el hecho de que fuera un poco mayor que ella, y también el hecho de que había vivido con mas personas, había tenido mas aventuras que cazar pollos salvajes que apenas cubrían su apetito, porque se estaba sintiendo como una niña pequeña que no tenía idea de nada, la cual estaba haciendo un berrinche por el final de un cuento que era injusto.

— Pero si la salvaste.— reclamó Astrid con enfado evidente, ella también había rezado por Kaira, todos lo habían hecho.— Ella pudo morir y tú la salvaste, eso no es...

— Astrid...

— ¡Eso no es justo!— espetó ella, sintiendo sus mejillas arder, a lo lejos, la gente empezaba a entonar canciones, ajenos a la conversación de ambos jóvenes. Hiccup alzó las cejas, sorprendido de que Astrid estuviese haciendo una rabieta.— Nadie puede ser tan cruel, si ella hubiera visto...— estaba tan enojada que apenas y podía abrir la boca para hablar, estaba rechinando los dientes.— ...tu cara.— acompletó entre dientes.— La forma en la que le pedías a todos tus falsos dioses... tus dioses...— se corrigió.— que expulsaran a ese demonio solo para verla de nuevo y ella te hace esto, es... ¡Agggh!— gruño, apretando los puños.

— Esa no es razón suficiente.— la contradijo Hiccup.— No puedes retener a alguien solo porque salvo tu vida, eso tampoco es justo.— dijo, tratando de tranquilizarla, pero la mirada de ella seguida infectada de rabia.— Yo hice eso porque la amo... Y volvería a hacerlo incluso si no me lo agradeciera.— la cara de Astrid paso de enojo a desconcierto.— Es lo que uno hace cuando ama a alguien. Ella, es... ella no puede amarme de la misma manera en la que yo la amo, y eso a veces pasa...— suspiró pesadamente.— De verdad... esta bien.

Astrid lo miro, aun sin entender porque él se lo estaba tomando demasiado bien. No se veía enojado, solo triste, desolado...

Se acercó a él, con el corazón golpeándole las costillas, no sabía si eso era lo correcto y ciertamente, no había estado tan cerca de el (A conciencia, claro), pero cuando rodeo sus brazos alrededor de él, realmente quiso que funcionara, que lograra transmitirle la paz que él generaba en ella. Era un abrazo torpe, no abrazaba a la gente muy a menudo, pero...

Él reaccionó diferente a como esperaba, le regresó el abrazo con fuerza, pegándola mas a él, recargando su cabeza (poco importándole se su espalda tuviera que arquearse considerablemente) en el hombro de ella. Astrid, que ahora podía alcanzar el hombro de su amigo, recargo su barbilla en él, froto con consuelo su espalda mientras escuchaba la respiración de él entrecortarse. Extendió la mano lo suficiente para acariciarle el cabello de forma distraída, tal y como lo había hecho cuando lo había tratado de curar en el feo hostal en el Mercado del Norte.

Toothless también estaba ahí, consolando a su amigo, a su hermano. Deseando estar junto a él.

— Esta bien.— susurró ella, sin saber que mas decir.— Vas a estar bien...—repetía, los sollozos de Hiccup parecían querer taladrarle el corazón. Y lo estaba logrando.— Puedes con esto...— dijo ella, sin pensar bien en cómo animarlo.— Quiero decir, puedes convertirte en dragón, ¿que otro hombre puede hacer eso?— bromeo quedamente, le alivio saber que Hiccup se reía un poco, entre lagrimas.— Y controlas a los demás dragones, no solo eso, eres el jefe de Berk, el único lugar donde los dragones y los vikingos conviven en paz... Y también eres el que va a salvarlo de Mørke.— agregó nerviosa, admitiendo en el proceso porque lo admiraba tanto.— El primer vikingo en aliarse con una bruja y en encontrar la Tryllestav.— dijo antes de separarse, le miro a la cara, ambos muy cerca del otro.— Confío en ti, Hiccup Haddock, eres el sujeto mas fuerte que conozco, sé que encontraras a alguien mas, alguien que te ame hasta los huesos.

Este sonrió, le agradeció con la voz rota y volvió a abrazarla, esta vez de una forma un poco mas suave.

— Vamos, tal vez comer algo te levante el animo, Eret tiene de esas... manzanas con algo dulce.— dijo ella separándose y apenas dando se cuenta que estaba tomando su mano, jalándolo suavemente para ir a la fiesta. — El azúcar levanta el animo, no lo subestimes.

Hiccup apenas dio dos pasos cuando soltó: — No eres una bruja Astrid.— ella le miró confundida, sin saber a que se refería, claro que lo era, las marcas en sus muñecas ardían si alguien lo ponía en duda.— Eres la Reina de Mayo. La que nos dará suerte en las cosechas, y en todo lo demás.— le dijo, sonriendo.

Astrid se sonrojó enternecida.


— ¿Cuantos terribles terrores harían falta para elevar el barco?

La tripulación completa estaba aun en la plaza, observando el barco a lo lejos, las velas sobresalían de las puertas que protegían la aldea, pero desde aquel lugar podían verlo casi a la perfección. Todos estaban ebrios, menos Hiccup y Astrid; Hiccup prefería no beber y consideraba que Astrid era algo pequeña para el hidromel, sumando también, a que no estaba acostumbrada a él.

Observaron el barco, de arriba a abajo. Todos inclinaron la cabeza a la izquierda casi al mismo tiempo, para verlo mejor, era un barco grande, algo pesado...

— Quizá unos cientos.— respondió Eret a la pregunta de Tuffnut.

— Si tomamos en cuenta cuanto pesa un terrible terror... Quizá necesitemos todos los de la isla, aunque, el barco tendría que estar vacío, sin barriles o comida, y sin nosotros.— la respuesta de Fishlegs fue mucho mas satisfactoria que la de Eret.— Necesitarías a toda una flota de terribles terrores para elevarlo tan solo unos centímetros así como esta.

— Pero Astrid puede hacerlo menos pesado, ¿no?— cuestiono Ruffnut, esta vez.— ¿Puedes hacer eso, verdad? Puedes hacer al barco invisible, por supuesto que puedes hacerlo mas ligero.— se respondió a si misma, Astrid, sin embargo asintió.

— Hay un conjuro para eso.

— ¿Lo ves?— confrontó Ruffnut a a Fishlegs.

— Y Hiccup puede llamar a todos los terribles terrores que se necesiten, ¿no?— preguntó Tuffnut, mirando a Hiccup.— Todos los de aquí, ¿no?

— Algo así.— Hiccup rasco su cabeza. En realidad, Toothless tendría que hacerlo.

— ¿Hay acaso algo que no puedas hacer?— le preguntó Snotlout con desagrado, Hiccup hizo una mueca.

— De hecho si hay...

— De acuerdo, digamos que Astrid puede reducir el peso del barco a... un cuarto de lo que pesa.— condicionó Fishlegs, levantándose y interrumpiendo a Hiccup. Astrid lo interrumpió:

—De hecho, puedo hacer que tenga el peso de una pluma...—pero Fishlegs no le hizo caso.

— Y que Hiccup llama a todos los terribles terrores de esta isla, que, serian, ¿cuantos?— siguió.

— Todos aquí tienen uno, probablemente sean como cincuenta... O cien— respondió Eret con simpleza.

— Nop, aun harían falta.

Los ebrios lanzaron un grito de desaprobación, Astrid y Hiccup rieron.

— Vamos, no es para tanto, ¿Por que querrías volar el barco?— preguntó Fishlegs molesto porque ahora lo veían mal por decir la verdad.— ¿En que situación seria útil volar el barco?

— Para huir rápido de los malos, duh...— dijo Tuffnut como si eso fuera lo mas obvio del mundo.— ¿Que tal si nos persiguen?

— Tenemos a Stormfly, ella nos puede llevar rápido.

— Ya, pero podríamos levantar el barco...

El barco estaba cargado, igual no hacían falta demasiadas provisiones, Eret unicamente se encargó de rellenar los barriles de agua que estaban vacíos. Según el mapa y con esa velocidad, no demorarían demasiado.

Era de madrugada, la fiesta había acabado (bueno, aun se escuchaba algo de gente por ahí), y aunque estaba cercano el amanecer, se observaba todo muy oscuro. Incluso estaba haciendo algo del frio característico de la mañana. Astrid había vuelto por sus cosas a la casa en donde había dormido la noche anterior, la corona de flores seguía en su cabeza y había decidido quedarse con el vestido, los demás aun debatían si se podía o no, elevar el barco y si era factible a largo plazo.

Stormfly era la única que había podido dormir esa noche. Después de su charla con Hiccup, Stormfly volvió de los arboles para reposar en su hombro y dormir profundamente en él; Astrid ya empezaba a sentir deseos de dormir, los ojos demasiado secos, con sus parpados pesados, sin dar cuenta, apoyo la cabeza en el hombro de Hiccup, quien no dijo nada al respecto, bailar tanto seguramente la había dejado exhausta.

De pronto, Toothless escuchó algo, eran pasos acercándose a ellos, eran rápidos y no sonaban casuales. Hiccup miró por encima del hombro, por donde debían salir las personas que caminaban hacia ellos. El problema es que nadie salió...

Frunció el ceño, su amigo estaba seguro que había oído algo, volvió su cabeza hacía el frente cuando lo escuchó de nuevo, esta vez junto con ramas. Esta vez giro todo su torso, ocasionando que la cabeza de Astrid cayera hacia adelante, ella despertó de su estado de sopor y miro con mala cara a Hiccup, quien miraba fijamente hacia un punto en el bosque.

— ¿Que pasa?

Del bosque, salió Heather, apresurada. Se acercó a ellos e ignoró que los demás le saludaran con entusiasmo.

— Hiccup, Astrid, deben salir de aquí.— dijo ella atropelladamente, sin responder el saludo.

— ¡JA! ¡Se los dije!

— Espera, ¿irnos? ¿por qué?— chilló Hiccup, Heather realmente se veía preocupada.— ¿que sucede?

— Descubrieron que Astrid es una bruja, y vienen por ustedes.— explico rápidamente Heather, los demás que quedaron congelados, bajando drásticamente el efecto que había causado en ellos el alcohol.

— ¿Como lo saben?— preguntó Astrid.

Heather suspiró.— Solo... lo saben.— no quería confesar que había sido Kaira quien había dado la alarma.— Deben irse, Mala esta molesta...

— Pero...— Hiccup fue interrumpido por Toothless, quien ahora escuchaba mas movilización. Era cierto, alguien iba a buscarlos. No todo estaba perdido aun y lo sabía.— Muy, bien debemos calmarnos. No hay que entrar en pánico.— se refirió a la tripulación.— Hablaré con Mala, quizá fue alguien escéptico...— dijo Hiccup, calmándose un poco, tratando de no volverse loco.— No hay manera en la que ellos puedan descubrir que es una bruja...

— Se me ocurren algunas maneras.— mustió Astrid, recordando las sprarers y las marcas en sus muñecas.

— Exacto, ellos no tienen como probar...— empezó a decir Fishlegs, antes de que un dardo tranquilizante aterrizara en sus pies. Ahogo un grito y los demás giraron su cabeza hacía donde había venido el disparo: se observaba como un montón de sombras se acercaban, trepadas en arboles, así como algunas antorchas. — ¡Oh, cielos!

Astrid abrió los ojos con terror. Si lograban dormirla, alguien podría quitarle las muñequeras, o frotarle sparers... O quemarla viva.

Entre los soldados vestidos de negro, estaba Mala, que tenía el ceño fruncido. Llevaba una antorcha en una de sus manos, aunque Hiccup sospechaba que no iba a necesitarla mucho mas tiempo, el cielo estaba pasando de azul a violeta.

— ¡Hiccup Haddock!— gritó, desde el otro lado de la plaza.— Si es que aún eres tu.— añadió con desconfianza, Heather tenía razón, Mala se veía furiosa.— Entréganos a la bruja, y consideraré conservar nuestra alianza. De lo contrario... los condenaremos a todos a la hoguera.— sentenció.

— Muy bien es hora de salir de aquí.— dijo Snotlout.— Por lo menos estuvimos aquí mas tiempo.— agregó antes de echar a correr junto con los gemelos, Eret y Fishlegs le siguieron, así como una fugaz horda de dardos.

— Mala, esto es ridículo, no hay ninguna bruja en nuestras filas.— Hiccup se acerco hasta donde estaba Mala, tratando de mentir lo mejor que podía. — No veo el porqué...

— Hicieron un ritual en mi aldea.— le interrumpió Mala entre dientes, furiosa, Hiccup trató de no actuar demasiado sorprendido.— No solo contaminaron mi aldea, sino que festejaron con nosotros, jugaste con nuestra amabilidad...

— Mala, no tengo idea de...

Los demás lograron llegar hasta la puerta, arriba, los guardias no le permitieron abrirla, Astrid observó esto y pensó en el hechizo para abrir puertas mas básico... Aunque liberarlos probaría que ella era una bruja.

Hiccup estaba equivocado, los llevarían a la hoguera al amanecer, no podían arriesgarse. Dijo el hechizo mientras apuntaba a la puerta, esta cedió ante el hecho, Eret y la tripulación, quienes hasta ese momento estaban tratando de abrirse paso a empujones; los gemelos y Fishlegs cayeron al suelo, los que seguían en pie, ayudaron a los caídos, corriendo a toda prisa.

— ¡Acaba de volverlo a hacer!— exclamó Mala con ira, Hiccup entonces dio dos pasos atrás. No, esta vez no serviría de nada.— ¡A ellos!

— ¡Corre!— le gritó a Astrid, ella vaciló, sin querer correr y dejarlo atrás, pero cuando vio las cerbatanas de los demás listas para dispararle. Uno de los dardos hirió a su dragón, haciéndola dormir, Astrid jadeo, herida

— ¡Stormfly!— quería vengarse, pero los dardos estaban a punto de darle de lleno.

Corrió hacía los arboles, buscando protección en la zona que no estaba cubierta por los aldeanos. Heather, por su parte, recibió uno de los dardos tranquilizantes y cayó al suelo.

— Escúchame Mala, esto no es como crees.— Hiccup intentó volver a acercarse.— Ella no va a hacerles ningún daño...

— Estas contaminado... Y contaminaste a Heather También... Tocaste a mi bebé...

Astrid una vez en el bosque sabía que no tendría mucho tiempo para llegar hasta el barco, ninguno, de hecho tenía suficiente tiempo, por lo que sacó su cuchillo-hacha y corrió con ella, dispuesta a golpear o cortar a quien sea con ella. La lanzó hacia atrás, dando golpes a todo aquel que se encontraba cerca, el hacha volvió a su mano como si fuese un boomerang.

¿Como podrían salir de ahí? Stormfly ya no podría sacarlos a toda velocidad.

— Mala, tienes que escucharme. Astrid no quiere herir a nadie, ella pudo sacar al demonio de Kaira.— explicó, colocando sus manos frente a él.

— ¿Demonio? ¿Ella ha traído un demonio?

— ¡No! ¡Ha sido Mørke! Mørke, la tía de Astrid, ella ha causado todo esto, y quiere detenernos...

Cayo en la cuenta, dándose cuenta de que lo que iba a explicar, de hecho, explicaba todo, quizá si estaba contaminado. A donde sea que iban, Mørke iba con ellos, no en cuerpo, pero su sombra los asechaba en cada rincón, afectando a todos a su alrededor, tratando de hundir el barco, llevándolos a islas peligrosas... Nadie estaría a salvo si no la derrotaban.

Ellos solo expandían la infección. La oscuridad.

Eret dio un salto hacía el barco, aterrizando en él con gracia, aunque algo mareado por el alcohol, encontró la escalera de cuerda y la arrojo hacía un costado del barco para permitir que los demás subieran. Tan pronto como vio a Fishlegs en la cubierta, le ordeno subir el ancla, necesitarían algo mas de viento para zarpar con la suficiente velocidad para irse pitando de ahí, y algo de magia.

Reparó en el hecho de que Stormfly no estaba con ellos. Ni lo estaría, le habían disparado.

— ¡Ahora sería útil mi idea con los terribles terrores!

Eret tuvo entonces una idea.— Iré por Astrid, Snotlout, mantén el curso. Tuff, Ruff, icen las velas, lleven el curso al norte, eviten las rocas...— dijo antes de saltar fuera del barco.

— ¿A dónde vas?— le gritó Snotlout, corriendo hasta el borde donde Eret había saltado.

— ¡A probar la teoría de Tuffnut!

— ¡No es tiempo de probar teorías! ¡Van a matarnos!

Si Astrid lograba que el barco pesara lo mismo que una pluma, ningún terrible terror tendría problema llevando el barco fuera de ahí.

Se introdujo en el bosque con cautela, buscando a la muchacha de capa roja. Mirando en todas direcciones, cuando por fin la encontró, corriendo hacia el barco, ella casi le golpeaba con su hacha.

— ¿Que haces aquí?— siseó ella,si Eret estaba con ella, ¿quien estaba dirigiendo el barco?

— Necesito que tu y Hiccup se lleven el barco... volando.— respondió de forma atropellada.

Ella frunció el ceño.— Fishlegs dijo que era imposible con la cantidad de terribles terrores.

— ¿Y si el barco no fuera mas pesado que una pluma?— dijo Eret, tomándola de los hombros.— Dijiste que podías hacer que fuera tan pesado como una pluma... ¿Puedes hacerlo ahora?

Ella titubeo, nunca había hechizado algo tan grande... tendría que intentarlo. Su dragón seguía dormido y no parecía querer despertar, su respiración era queda, ligera.

— No lo sé, quiero decir, es un barco... con personas...

— Sé que puedes hacerlo.— dijo, ella se mordió el labio, pero finalmente asintió. Recordaba que era un hechizo facil.

Ambos volvieron al barco, en el camino Eret ayudo a Astrid a escapar de los dardos tranquilizantes, impresionándose de lo genial que era Astrid con su hacha, noqueando a los Defensores del Ala; Astrid había colocado a Stormfly en su bolso, cuidando no moverlo demasiado, la cabeza y la cola de su pequeño dragón sobresalían del bolso, con los ojos firmemente cerrados.

La curaría mas tarde, saco su libro de hechizos y busco como aligerar cosas. Era un hechizo en latín, algo largo, pero no requiera nada mas que una rama fuerte.

— Entra al barco, yo lo hechizare.— le dijo a Eret. Este asintió y toco su hombro como si quisiera darle animo.

— Haz tu magia.

Hiccup, viendo que razonar no funcionaria (después de agotar todas sus opciones de negociación) se fue alejando de Mala, ¿debería transformarse en Toothless? ¿De que serviría? Aun no sabían si podían volar...

— ¡Haces que pierda mi paciencia, Hiccup!— gritaba Mala mientras este corría, observando continuamente hacía arriba, buscando de donde provenían los dardos, la débil luz lila lo ayudaba, pero no lo suficiente. Por lo menos como Toothless podría lanzarles disparos de advertencia. Sacó a Inferno, su espada.

— No estoy bajo su merced, no te mentí al decir que quería la Tryllestav.— dijo al aire, sintiendo los dardos mas cerca. Podría usar su gas de cremallerus para despistarlos con una explosión. Se agacho mientras daba una vuelta, creando una nube de gas en forma de aro al rededor de él— Ella sabe como usarla, liberaremos a Berk... Mala, tienes que creerme, si ella quisiera matarnos, ya lo habría hecho.

— Es una bruja, Hiccup, no sabes lo que quiere en realidad...

Viéndose sin escape, encendió la inferno, provocando un incendio.

Mientras tanto Astrid apuntó la rama hacia el barco, el cual se alejaba lentamente.

Aspice barco gravibus est quod quid est,

Ecce ego levissimum esse id quod lux e qua minutissima avis pinnullam,

Gravibus quod est levissimum ac vertere in minima.

Recitó a la perfección, al momento de decirlo, el barco se tambaleo fuertemente, como si se tratase de una hoja siendo arrastrada por el rio. Astrid se mordió el labio e intentó llamar a Hiccup con la mente, pero lo único que escuchó fue una explosión, observó que detrás de sí, una nube densa de humo se elevaba, así como llamas alimentándose de los arboles.

¡Necesitamos terribles terrores!

— ¡Hiccup!— gritó ella, de forma ahogada. Volvió al bosque, preocupada por el castaño, olvidándose de subir al barco, ¿de donde había venido ese incendio?

Sin embargo, el barco iba ahora mucho mas rápido, casi elevándose del agua. Alertando a los tripulantes, quienes ahora se aferraban a no caer de este, este se ladeaba peligrosamente, como un barco de papel. Parecía que estaban en medio de una tormenta a pesar de que estaban en un mar tranquilo.

En la isla, Astrid se acercaba cada vez mas al incendio. Observó a una figura acercarse entre el humo, el ambiente olía a madera quemada, y a manzanas.

— ¡Astrid!— escuchó la voz nasal de Hiccup, para después ver que la figura era él, lo reconocia por la armadura, ya que la cara no podía verla debido a que tenía una especie de careta en ella, protegiéndolo del humo.— ¡El barco!— gritó desesperado al no verlo.

— ¡Necesitamos los terribles terrores!— le respondió, creyendo que el ya sabía de lo que estaba hablando, el se acercaba. Este le miro con confusión.— ¡Llámalos para que se lleven el barco!

¿Llamarlos?

— ¿De que hablas?— preguntó deslizando su careta hacía la parte superior de su cabeza, aplastando el rebelde cabello castaño rojizo.

— ¡Le dieron a Stormfly! La única forma de salir sin que sus barcos nos sigan es elevando al barco.— explicó la rubia rápidamente, giro la cabeza, para darse cuenta de que el barco estaba ya algo lejos, probablemente balancenadose peligrosamente.— Ya lo hice ligero, dijiste que podías llamar a los terribles terrores.— continuó, en ese momento, el mayor le tomo del brazo, jalándola con el, buscando una salida del bosque y alejándola del fuego.— ¿Que es lo que haces?

— Llevarnos a todos los terribles terrores les dejaría incomunicados.— respondió Hiccup, aun la tenía agarrada firmemente del brazo, con ella siguiéndole el paso.— No puedo hacer eso...

— Pues nos atraparan si no lo haces.— le contestó. Hiccup ladeo la cabeza, algo convencido.— ¿Como vamos a alcanzarlo?— dijo preocupada, refiriéndose al barco.

Creo que podemos volar ahora, ¿no? Las mujeres que intentaron comernos curaron nuestras heridas...

— Dice que... Quiero decir, creo que puedo intentar volar.— le dijo, apresurado.

Reparó que estaban subiendo a una saliente de la isla.— ¡¿Estas loco...?! ¡Ni siquiera sabemos si puedes volar!

— Será entonces un gran impacto.— el muchacho freno en seco, antes de caer al mar, tomó el brazo de Astrid para detenerla También. Mala y los demás tras ellos de nuevo, después de todo, habían logrado encontrarlos, los dardos se habían terminado (afortunadamente) lo cual convertiría el arresto en uno con mas violencia.— Mala, por ultima vez, solo queremos salvar a Berk.

— Si esa es la forma en la que quieres salvar Berk, entonces no quiero tener que ver nada contigo.— respondió Mala, los soldados les apuntaban ahora con hachas.— No puedo dejar que te vayas y consigas esa varita mágica, Hiccup Haddock.

— Como dije antes, Mala, debo salvar a mi pueblo.— dijo Hiccup, como si no lamentara lo que implicaba eso.— Y al archipielago.— Agregó, para luego arrojar a Astrid al vacío.

Esta gritó, mientras caía libremente hacia el mar. Hiccup estaba completamente loco.

— Gracias por la fiesta, por cierto. Y lamento esto.— agradeció Hiccup antes de arrojarse también al vacío.

Los aldeanos y la reina miraron atónitos, corriendo hacía el acantilado.

Astrid, quien seguía cayendo y gritando, apenas y observó como una mancha pasaba a su costado, pero pudo sentir como esa mancha la atrapaba y detenía su caída, volando a gran velocidad. Astrid, apenas sintiendo la facultad de pensar se sujeto de las salientes del furia nocturna mientras este volaba hacia arriba, elevándolos a ambos y alejándolos del mar; se sintió aliviada de sentir el viento casi quemándole la cara, empujándola hacía atrás.

Los defensores no podían creerlo, el hombre que acababa de saltar había sido reemplazado por un furia nocturna. Cuando este llego hasta las nubes, se escucharon aleteos en todas direcciones. Mala vio con terror como cientos de Terribles Terrores emprendían vuelo, con el bosque de su aldea en llamas que se elevaban al cielo del amanecer. Los Terribles Terrores, como si estuvieran hipnotizados, siguiendo al furia nocturna, a su alfa, para luego bajar y apegarse al barco que se tambaleaba peligrosamente en el mar.

El barco se elevó en el aire, siendo llevado por todos los terribles terrores de la isla los cuales se aferraban a las velas, liderados por el alfa de dragones, que llevaba en el lomo a una bruja.

Mientras se alejaban, Tuffnut gritó desde el barco.

— ¡Volamos! ¡Les dije que era posible! ¡Es posible! ¡WUUUUUHUUUUU!


El dragón volaba con fluidez, sintiendo como nuevamente, el viento acariciaba sus alas, que, aunque aun adoloridas, volvían a ayudarlo a volar. Astrid sonreía, maravillada, observando como el sol lentamente subía desde el mar, bañando todo de luz naranja, sentía el calor de este, agradable en sus mejillas, arriba de ella, las nubes de observaban como esponjosas hileras que se manchaban con los colores del amanecer.

¿Quieres tocarlas? Sé que te gustó hacerlo antes. Escuchó la familiar voz nasal de Hiccup en su cabeza, casi casi como un susurro. Ella apenas y pudo pensar en una respuesta cuando el dragón subió aun mas en el cielo, para abrirse paso entre las nubes, una vez arriba de ellas, voló lo mas cerca que podía, tratando de no desplazarlas de Astrid, ella alargó la mano, y sintió la familiar sensación de tocar una nube, esta vez de una forma distinta, sí, estaban huyendo, pero se sentía simplemente diferente...

Lleno de euforia de poder volar de nuevo, Toothless lanzó un disparo de plasma a las nubes que se encontraban frente a ellos, destruyéndolas en el acto. ¡Oh, no, agachate! Exclamó Hiccup, Astrid lo hizo antes de que una ola de plasma y vapor le golpearan la cara, la fuerza de este, logro llevarse su corona de flores, la cual se perdió entre las nubes. Astrid sintió algo de pena por ella, le gustaba.

Lo siento, a veces pasa. Se disculpó el dragón, Astrid rio.

— Es maravilloso.— dijo, observando el amanecer desde arriba. Extendió los brazos, sintiendo el viento sobre su piel, como si quisiera volar como él.

De pronto, de entre las nubes, cientos de terribles terrores se abrieron paso, llevando consigo un barco. Astrid lo miró boquiabierta.— ¿Tu controlas eso?— chilló emocionada. Nunca había visto el poder de Hiccup como alfa, bueno, no de una forma tan directa. Ella apenas había visto lo sucedido en Nepenthe.

Digamos que sí.

— ¡Heeeey! ¡Hiccup puede volar!— señalaron los gemelos desde el barco, balancenadose con cuerdas entre las velas. Fishlegs estaba encogido en su canastilla, sin querer observar el paraíso de nubes que lo rodeaba.— ¡Hola, Astrid!

— Será mejor que aterrices en el barco, no quiero que te lastimes.— Astrid dijo la ultima frase sin pensarlo, se sonrojó, apenada.— Bueno, supongo que tu tampoco... Solo aterriza.

El dragón gorjeó como si se estuviera riendo, la risa de Hiccup También se escuchaba en su mente. A sus ordenes m'lady.

Toothless bajó, situándose cerca de este, agilmente sus patas tocaron la cubierta. Espero a que Astrid bajara y luego Hiccup volvió a ser el mismo, su cabello se le veía mucho mas agitado que de costumbre.

— ¿Qué es eso de m'lady?

Hiccup le sonrió y simplemente se encogió de hombros. El que ella no pudiera escuchar sus pensamientos como Hiccup lo reconfortaba.

— Esto es increíble.— dijo Eret, llegando hasta donde estaban ellos.— ¿Estas haciendo esto tu solo?

No exactamente.

— Mehhh...— dijo Hiccup ladeando la cabeza.— Algo así, ellos nos llevaran a donde debemos ir.

— Bueno, muéstranos el mapa.— le pidió Eret, Hiccup quiso sacarlo de entre su traje, hasta que un recuerdo lo golpeo, helándole la sangre. Se palpó la armadura, pensando que no era verdad y que probablemente lo había guardado en otro lugar, Eret se preocupó al ver la reacción del castaño.— ¿Tienes el mapa, cierto?

— No me digas que perdiste el mapa.— dijo Astrid, palpando ella misma la armadura del castaño, metiendo sus manos entre las capas de cuero y tela del muchacho, buscando el pedazo de papiro que le había prestado.— ¡Hiccup!— chilló, enojada, sin encontrar nada... En ese momento ella quería golpearlo, y eso hizo, le golpeo el pecho con tanta fuerza que le sacó el aire. — ¡Te lo presté un segundo! ¡¿Como pudiste perderlo?!— exclamó furiosa, esta vez golpeando su brazo.

Eret hizo una mueca, preocupado.

— ¡Auch, ya basta!— gimió de dolor el castaño. Aunque Astrid era pequeña, sus golpes dolían demasiado.— Se lo presté a Mala, ella debe tenerlo...

— ¡Ah, fantástico!— exclamó la rubia, se veía muchísimos mas enojada y alterada que cuando le habló de su ruptura con Kaira.— No sé si ya te diste cuenta, pero NO hay forma de volver... ¡Y Mala te odia!

— Siendo justos, nos odia a todos.— Hiccup intentó disminuir el enojo de la rubia bromeando un poco, pero provocó lo contrario.

— ¡Vaya, te lo tomas bastante bien teniendo en cuenta que ahora no sabemos a donde vamos!— le espetó con furia, volvió a darle un puñetazo, esta vez en el estomago, haciendo que se doblara de dolor.— ¡¿Cómo se supone que llegaremos a donde esta la Tryllestav?! ¡¿Por qué le diste el mapa?!
— Ella me lo pidió. Es la única forma en la que ella iba a creerme.— dijo Hiccup, con la voz adolorida, pero esto tampoco ayudo.

— ¡Ohhh! ¡¿Y no se te ocurrió, no sé, pedírselo?!— le gritó ella, tomándolo de la armadura, para enderezarlo con brusquedad, Hiccup se hallaba tan sorprendido por la fuerza de la bruja que no se podía defender.— ¡Eres un idiota!— dijo antes de patearlo en la entrepierna, y luego soltarlo en el suelo.

Los demás en el barco se habían acercado a ver, e hicieron una mueca de dolor, incluso Ruffnut sabía que eso había dolido.

— ¡Voy a matarte!— gritó ella, antes de abalanzarse sobre él y repartir golpes a diestra y siniestra. Hiccup no sabía que cubrirse, si el lugar donde antes lo había pateado o su cara.— ¡Yo misma voy a matarte!— decía.— ¡Era la única chance que teníamos!

Eret decidió parar la pelea. Esto no llegaría a nada.

— ¡Hey, basta!— le llamó la atención, pero Astrid no se detuvo. Se acercó y con uno de sus brazos la sostuvo por la cintura, mientras que con el otro, trataba de inmovilizar las manos de ella.— ¡Basta! ¡Basta!— ordenaba, la fuerza de ella lo obligaba a sacudirse. Ella a su vez, le ordenaba que la soltara.— ¡Ya fue suficiente, basta!— gritó y la aventó a una distancia considerable de Hiccup, quien se levantaba con dificultad.— ¡Necesitamos calmarnos! ¡No podemos perder la cabeza!— habló con voz fuerte y autoritaria, pero Astrid no parecía reparar mucho en ello.—No quiero peleas en mi barco, ¿esta claro?— se dirigió a Astrid, quien tenía el cabello revuelto y el rostro rojo de ira.— Muy bien, quizá no sea muy tarde para volver con los defensores del ala para que nos den ese mapa, solo hay que ajustar el curso y ya.

— No podemos volver.— Jadeó Hiccup, Astrid pegaba fuerte. Muy fuerte.— Creo que inicié un incendio forestal... Y rompí la alianza que tenían con Berk.— dijo, apenado, Eret se llevó una mano a la frente, sin poder creer que Hiccup había arruinado su propia misión.

Astrid dio un grito de desesperación antes de correr hacía él, dispuesta ahora si, a matarlo. Eret la sostuvo para evitarlo.

— ¡Es algo demasiado importante! ¡¿Como pudiste DEJARLO?!— le gritó ella, retorciéndose en los brazos de Eret.

— ¡Lo siento!— le gritó Hiccup, desesperado También.— Trataré de arreglarlo, solo... ¡Voy a dibujarlo de nuevo!— reparó en que no solo él había visto el mapa, sino También Toothless, y Toothless nunca olvidaba algo... Bueno, no algo importante.— Solo dame un momento y yo...

— ¡No puedes dibujarlo de nuevo! ¡Esa cosa se supone que tiene una escala!— le refutó Astrid, logró darle un codazo a Eret en las costillas, el cual lo tomo desprevenido, este aflojó un poco el agarre, liberando a Astrid. Ella no se abalanzó a Hiccup esta vez.— Es mas, ¡Sería mucho mas inexacto!

— Eso lo veremos, mis mapas son excelen...

— ¡Oh, claro! ¡¿Yo debo CREER que te aprendiste TODO el mapa, no?!— Astrid rió sarcásticamente después de decir aquel comentario. Realmente quería herirlo con sus palabras, hacerlo ver lo estúpido que era y el como había arruinado todo.

— Si lo hice.— la desafió, sacando un pedazo de papel de su traje y un carbón, dispuesto a trazar el nuevo mapa. Astrid quiso patear su cara con fuerza hasta hacerlo sangrar, en especial porque decidido, su cara parecía mucho mas atractiva.

—Ah, no me digas, ¿Es que en serio hay algo que no puedas hacer?— le preguntó con acidez, Hiccup esta vez puso una mala cara, enfadándose. Él debería estar más enfadado que ella. Estaba en juego su aldea.—¿Quieres resolverlo así como trataste de hacerlo con Mala?

—¡Quería que entrara en razón!

—¡Pues no lo hizo! ¡Apenas y logramos escapar!—Astrid ahora más que enojada, estaba algo decepcionada.— ¡Me arrojaste de un precipicio!

—¡Iba a atraparte! ¡Siempre voy a hacerlo, sin importar qué!— Hiccup se levantó y la encaró, ahora enfadado de verdad. Astrid casi suaviza la expresión de su rostro, hasta que Hiccup añadió:— ¡Estamos condenados uno con el otro! ¡¿Recuerdas!?— señaló la mano donde estaba la cicatriz que probaba que habían hecho un pacto.— Y además, tu hiciste lo mismo en la isla de las doncellas aladas...

—¡Yo NO te empuje!— Astrid apretaba los puños, herida, sabía que Hiccup solo la atraparía porque era la única que podía usar la Tryllestav, pero aún así le dolía escucharlo de su propia boca.—¡Esto es tu culpa si no te hubieras distraído con...!

—¡Astrid no voy a...!

—¡... Tu tonta y malagradecida novia esto no habría pasado!— espetó, con odio.— ¡Nos distrajiste a todos y por eso lo perdiste! —con su dedo índice le golpeó el pecho, haciendo énfasis en sus palabras.— ¡¿Sabes que es lo peor?! ¡Ni siquiera te dio las gracias! ¡Ni siquiera NOS dio las gracias por salvarle el trasero! ¡Seguramente ella fue la que nos delató!

Oh, eso había dolido.

—¡Ella no nos delataría!

—¡Claro que sí!— chilló Astrid.— ¡Porque lo sabe! ¡¿No es así?! ¡Le dijiste que soy una heks y ella le dijo a Mala!— Hiccup no sabía que decir, Astrid estaba en lo correcto. Aunque no quería creer que Kaira lo había traicionado.—¡Tal vez si dejaras de creer que eres la MEJOR persona del mundo con tus discursos y tus ESTÚPIDOS planes no estaríamos en esa situación!— le dijo, odiándolo de verdad en aquel momento.— ¡Es todo tu culpa!— finalizó, dándose cuenta que si continuaba iba a llorar. Todo si esfuerzo tirado a la basura y ¿Por qué? Por un sujeto despistado que simplemente había olvidado un mapa. No podía imaginarlo más humillante.

Hiccup por su parte, no quería contestar, no quería perder el control de nuevo. Respiraba con fuerza.

Ruffnut decidió meterse en el frío silencio que se había formado.— Oigan, ¿que hay con eso que parece un cilindro con rompecabezas? ¿Eso sirve?

Astrid la miró como si hubiera sugerido revisar en los barriles por si ahí estaba el mapa.

—Quizá sirva.— Ruffnut se adelantó antes de que Astrid pudiera decir algo hiriente.— Tu collar, se iluminó con eso.

— ¿Y qué?

— Gothi te lo dio por una razón.— razonó Hiccup, su voz sonaba sería, cómo si realmente no quisiera hablarle. Astrid entornó los ojos.— Tal vez sea algo con lo que podamos... No sé, guiarnos... El Ojo del Dragón original tenía mapas también.

Astrid rebusco en su bolso, despertando a Stormfly, la cual voló confundida, analizando el nuevo entorno. Cuando lo encontró, lo sostuvo con fuerza.

— Tómalo entonces.— dijo ella antes de arrojarlo a la cabeza del castaño con fuerza. Este se quejó y por un segundo vio estrellas, vaya, eso le ocasionaría una jaqueca.

Astrid, harta de todo, se dirigió al la bodega donde dormían, ante la atónita mirada de todos, refunfuñando y maldiciendo por lo bajo, pateando el suelo. Tratando de no llorar de rabia hasta llegar al allí.

Hiccup, quien sobaba su frente con una mano y con la otra sostenía el artefacto parecido al Ojo del dragón, no hizo nada para detenerla. Ni siquiera quería hacerlo. Eret se giró hacía él.

— Eres un idiota.— le dijo. Luego rectificó.—Y ella es sumamente cabezota.

— Sí, lo sé.


Las aguas que rodeaban Berk se volvían de un tono oscuro, provocaban erupciones al tocarla y apestaba. Era extraño, como si se estuviera pudriendo lentamente, los peces habían huido, los arboles de Berk se marchitaban lentamente, añorando la luz solar; no solo los dragones estaban viéndoselas mal, el resto de la fauna de Berk moría lentamente, las ovejas (las que estaban vivas) se deshidrataban y bramaban por comida, la cual no recibirían jamás.

El pueblo era un desastre, el fuego en algunos sitios seguía ardiendo débilmente, resistiendo apagarse. Varias de las casas elevadas se habían caído, aplastando a otras; olía a muerte, debido a los cuerpos de vikingos descomponiéndose. Las brujas habían tomado algunas de las casas que todavía se encontraban en buenas condiciones para retomar fuerzas, el Gran Salón tenía un enorme agujero en el techo, manteniéndose encendido con la luz de las velas y la chimenea. Sentada en la silla del jefe (misma que Hiccup no pudo utilizar jamás) , se encontraba Mørke, que, observaba atenta a las brujas que tenía de frente.

Todo Berk se había ido, habían descubierto, Stoick y su abominable hijo habían creador un plan de contingencia. Era halagador que Después de todo ese tiempo la recordaran, se imaginaba a el Gran Stoick The Vast sin poder dormir noches enteras, haciéndose chequeos de salud, mirando a su hijo y saber una forma de revertir lo que le había hecho; aunque se notaba que había convertido aquello en una ventaja, el pequeño bastardo podía transformarse a voluntad. Se los imaginaba cada año triunfantes, viendo a Stoick cada vez mas sano, salvándose de nuevo de la bruja que le había complicado la vida, pero aun así, sabiendo que no importaba, porque cuando Stoick fuese a morir, eso anunciaría su llegada, derrumbando todos los sueños que ambos habían construido.

Ellos nunca iban a ser libres. Berk estaba condenado. Siempre lo había estado, por mucho que quisieran ignorarlo.

Astrid estaba volviendose molesta. Su acto de caridad empezaba a cansarla; sabía a donde estaba yendo su sobrina, y sabía que fallaría rotundamente. Lo único que lograría sería decepcionarse, caer al suelo de una forma tan dolorosa que no hallaría el como levantarse, volvería, con el rabo entre las patas, aceptando su castigo. Y si no volvía, entonces ella la haría fallar una y otra vez, aplastando cada sueño, cada esperanza que ella tuviese, la dejaría sin ninguna otra mas opción que volver. Después del castigo ella volvería a ser parte del aquelarre, claro, y quizá podrían intentar ser una familia feliz de nuevo.

Quizá...

Pero se estaba tardando demasiado. Era lista y hasta el momento no había habido bajas. Hiccup Haddock parecía mucho mas resistente de lo que creía, lo del exorcismo había servido, por muy poco, pero había funcionado. Hablando del exorcismo, le sorprendía que a su sobrina no le hallase estallado el corazón Después de participar en ese ritual a los falsos dioses, pero, ¿qué podía decir? La madre de Astrid siempre había sido distinta, y ella lo había heredado. Una heks con su resistencia era algo que definitivamente necesitaba en sus filas.

Debía convencer a Astrid pronto. Y si no, buscar un reemplazo, chicas fuertes podían estar en cualquier lado... e incluso hacerse.

— Iremos por los Berserkers pasado mañana.— anunció Mørke como si no fuese importante.— Mañana en la mañana sacaremos a los mortales de sus ratoneras. Seguro ya deben tener poca comida y deben creer que su líder los abandonó.— se mofó, Después, observando el mapa con el que monitoreaba a su sobrina, soltó un suspiro al ver al barco siendo cargado por terribles terrores, surcando los cielos.— Que dramático.— murmuró para sí. Además de dramático, le parecía sumamente cursi.— Yo traeré al líder y a mi sobrina pronto. Quiero que Hiccup sufra otro poco... Y También darle una lección a mi sobrina.


Le dolía la cabeza, pero no tenía ganas de levantarse. Había llorado poco, pero supuso que el esfuerzo de sollozar le había pasado factura, ya no usaba el vestido blanco debido a que lo había hecho jirones por la rabia que le causaba recordar que mientras ella bailaba y perdía el tiempo, Hiccup pudo ir a por el mapa. Stormfly había tratado de calmarla en un principio, pero no tuvo éxito, por lo que ahora se encontraba en la cama, tratando de distraerse; Astrid estaba en un rincón de la habitación, sentada contra una de las paredes de la bodega, abrazaba sus piernas con fuerza y recargando su cabeza en las rodillas.

Seguía molesta y triste. No había forma de volver, y matar a Hiccup no ayudaría en nada. Supongamos que lo lograba, que le golpeaba hasta matarlo, ¿eso le regresaría el mapa? No, pero quizá la haría sentir mejor, claro, no conseguiría la Tryllestav, y probablemente miles de inocentes morirían, su tía Mørke Después la mataría, para luego revivirla y matarla de nuevo, si bien le iba.

Pensar en su tía le hizo recordar algo que desde el inicio de este viaje no quería recordar: nadie la quería. Si moría en ese mismo instante, si el barco se desplomaba sobre el mar y la destrozaba en mil pedazos, nadie lloraría su ausencia, su tía quizá no la reviviría, ni le lloraría. Y si Hiccup vivía, lo mas probable era que le preocuparía mas no volver a caminar que ella, bueno, por lo menos él tenía una mejor excusa, había mejores cosas por las cuales preocuparse en su caso. Ella se sentía demasiado tonta, Hiccup no había querido ser su amigo, solo trataba de lidiar con ella, de ser amigable, de ser pacifico...

Él no le lloraría, pero ella a él sí. Y eso era sumamente estúpido.

No quería admitir que le gustaba, porque sentía eso demasiado infantil. Sí, quizá había desarrollado un apego a él, algo de empatía, incluso admiraba lo bien que se podía tomar las cosas, su madurez, vaya, eso que le había dicho cuando Kaira rompió con él era algo sumamente maduro, ella esperaba que él explotara, pero no lo hizo. Incluso ahora, que le había dado una golpiza, Hiccup en ningún momento pareció perder el control, sí, lo había perdido antes, pero era genial el como se acostumbró a ella, a su forma de ser...

Le daba vergüenza admitir que Hiccup le gustaba de una forma distinta. Sentía que era debido a la edad, a que ella era una chica boba que jamás había visto un hombre de frente, tenía diecisiete, sabía que estaba en una edad en donde todo le impresionaría, que Hiccup jamás se fijaría en una chiquilla que ni siquiera conocía el nombre de la comida que le ofrecieron en el banquete de ayer. Y que ademas era una bruja.

No solo eso, era una heks.

Pues era un idiota, de todas formas ella no se perdería de mucho. Hiccup siempre terminaba siendo irritante, se tomaba demasiado tiempo en tomar decisiones y realmente necesitaba ensayar su liderazgo. Si todo esto llegaba a salir bien, definitivamente tomaría un barco fuera de Berk, así no tendría que verle la cara todos los días, no tendría que sentir esos extraños sentimientos...

Alguien toco la puerta, ella hizo mover la cama para que esta se estrellara contra la puerta, bloqueándola. Sabía que Hiccup intentaría lidiar con ella, y eso lejos de consolarle, le parecería mucho mas hiriente.

— ¡Largate!— le gritó.

— Soy yo.— le respondió la voz detrás de la puerta. Era Eret.— Eh, Hiccup hizo algo de comer y re hizo el mapa... Me pidió que te preguntará si querías verlo... Y si querías comer algo.

— No quiero nada de él, gracias.— espetó ella, sarcásticamente, la verdad era que no tenía mucha hambre y siendo honesta, prefería morirse de hambre en ese momento que ver al castaño.— Y dile que me importa una mierda su nuevo mapa.

Eret se encogió de hombros.— De acuerdo.— dijo como si ella hubiera aceptado de la mejor manera.— Se lo diré.

Eret volvió a subir a la cubierta, rascándose la nuca. Hiccup seguía dándole los últimos toques a su mapa, Toothless También aportaba un poco con lo que él recordaba, Eret y la tripulación También le habían aportado ideas, solo necesitaba que Astrid mirara el mapa.

Pero sabía que con lo molesta que estaba ahora, ni siquiera se atrevería a mirarle a la cara. Lo entendía, claro estaba, pero aun así... Tampoco estaba muy entusiasta de verla de nuevo.

Es que ella era tan difícil.

— Dice que puedes irte a la mierda tú y tu mapa.— anunció Eret, colocándose frente a él.— Y creo que lanzó algo a la puerta, por lo que no puedes entrar.— informó, cruzándose de brazos, como si no fuera importante.— Y no, no quiere comer.

Habían pasado horas desde aquel altercado, en ese tiempo, los gemelos se habían puesto a jugar "veo veo" con las nubes, Eret estaba menos al pendiente del timón (ya no servía, debido a que estaban a la merced de Hiccup y su extraña habilidad de controlar dragones) y Fishlegs había bajado de la canasta para analizar el nuevo Ojo del Dragón, tratando de resolver el rompecabezas.

Hiccup había tratado de pasar luz de la llama de Toothless para observar si tenía información, pero no se podía observar nada claro: parecía como si la imagen fuera una extraño rompecabezas, y conforme movías el mecanismo del cilindro, la imagen cambiaba. El mecanismo eran unas extrañas ruedas octagonales, las cuales rodeaban en su totalidad el cilindro, tenía en ellas runas, que ninguno sabía leer y que no parecían patrones. Fishlegs estaba convencido que debía tener una clave secreta o algo así, y que lo resolvería en un santiamén.

Pero estaba anocheciendo y todavía no tenía ni una pista.

Snotlout había tomado su lugar en la canasta, aunque Después de un rato se había dormido en ella, y por su estatura no se le veía. De todas formas, no había mucho que ver, los terrores sabían ubicarse.

— Veo veo... algo esponjoso... y algo gris...

— ¡Uhhh!

— ...Y tiene forma de pastel de crema.

— ¿Es una nube?

— ¡Sí! ¿Cómo lo supiste?

— ¡Jamás te diré! Bien... eh, veo veo, algo eh, con forma de... una ardilla esponjosa.

— ¡Es una nube!

— ¡Sí!

Hiccup resopló, estaba cansado, no había dormido la noche anterior y la anterior a esa realmente no había descansado lo suficiente. Justo ahora solo quería comer un poco e irse a la cama...O donde pudiera quedarse dormido.

— Me lo imaginaba... De todas formas, los Terribles Terrores están siguiendo este nuevo mapa...

— ¿Crees que funcione...?

— ¡Chicos!— chilló Fishlegs con alegría, los demás de volvieron hacía él, excepto por Snotlout, quien roncaba en el quinto sueño.— ¡Lo logré! Creo que logré...

Un extraño humo salió del cilindro, este era de un color negro intenso, Fishlegs, aterrado soltó el objeto y dio dos pasos atrás. Del humo, se formo la silueta humanoide, todos dieron un paso atrás y Hiccup sacó su espada, encendiéndola para intimidar.

Una voz ronca, de mujer, habló.

— Vaya... ha pasado tiempo.


Astrid estaba a punto de quedarse dormida mientras leía su libro de hechizos cuando alguien golpeo con fuerza la puerta, en realidad, fueron mas puños de los que esperaba, tanto que la hicieron levantarse de un salto.

— ¡Astrid!— gritaban detrás de la puerta, podía identificar la voz aterrada de los gemelos y de Fishlegs,con la voz preocupada de Eret y Hiccup.— ¡Astrid!

— ¡Abre la puerta!— gritó Eret.

— ¿Que sucede?— preguntó moviendo la cama, dándole espacio para pasar, aun sin abrir la puerta.— Juro que si este es un truco...

— ¡No es un truco!— respondió Eret al instante.

— ¡Hay un demonio afuera!— exclamó Tuffnut, volviendo a golpear la puerta.

— ¡Dejanos entrar!

Astrid iba a abrir la puerta, no muy segura. Los demonios solían ser muy engañosos.

— Hiccup, ¿como dijiste que se llamaba tu madre?— preguntó, si el demonio titubeaba, entonces no abriría la puerta.

— ¡Valka! ¡Ahora abre la puerta!— respondió Hiccup. Astrid abrió inmediatamente la puerta. La tripulación casi cae perdiendo el equilibrio, Eret cerró la puerta con fuerza y los gemelos arrastraron la cama para bloquearla.

— ¿Demonio?

— Fishlegs descifró el rompecabezas, pero eso liberó un demonio.— explicó rápidamente Hiccup, Astrid le miró confundida.— El del cilindro del ojo del dragón. Intentamos pasar luz en el, pero para hacerlo, debíamos resolver un rompecabezas.

— ¿Dices que había un demonio ahí adentro?

— Sí.— respondió Fishlegs.— Por lo menos parece uno... y nos dijo que lo era... ¡Y vendrá por nosotros!— gritó aterrado.

— Muy bien, cálmense, si era un demonio atrapado entonces se puede volver a atrapar. Por ahora necesito que... eh...— Astrid buscó en su libro el como retener a un demonio.— debemos evitar que salga del barco. Bien, todos, formen un circulo y tómense de las manos.— les pidió, extendiendo sus manos, recordando el protocolo que tenían en Red Death cada que un demonio llegaba a salir. Aunque los navegantes titubearon lo hicieron.— Necesito que se concentren, ¿vale? Con este conjuro evitare que el demonio salga del barco, Después de eso, lo atraparemos... No lo olviden y no se lo digan a nadie mas, ¿entendido?

Todos asintieron.

— Bien... Repitan conmigo...

Haec est túnica est, erit túnica est.

Ubi nemo poterit relinquere.

Quando conversa fuerit ad moenia ferri angulos erit signata.

Et nullus poterit relinquere.

Después de eso, la cama se movió, estrellándose contra una de las cajas en la bodega, Fishlegs ahogó un grito, Astrid llamó a un frasco, este salio de su bolso y cayó directamente en su mano.

— Una Hofferson esta aquí-— dijo la misma voz grave femenina que los chicos habían escuchado antes.— Eres una Hofferson, hueles a Hofferson...— un humo entró por las rendijas de la puerta, para formar nuevamente al demonio.

Su piel era pálida, lisa, tenía cabello encrespado unicamente en la parte media y baja de la cabeza, la cara estaba deformada, tenía una enorme frente y una nariz ancha. Las mejillas estaba hundidas, los ojos eran pequeños y los dientes en su boca se veían sucios y puntiagudos, como los de un animal. Sus extremidades eran huesudas y las uñas de sus manos se asemejaban a garras. Llevaba puesta una túnica café rasgada con una capa de piel (a Hiccup le recordaba a la capa que solía usar su padre) así como un broche en medio del pecho, similar a la forma que Fishlegs había logrado formar en el rompecabezas.

— Hueles a la misma bruja que me atrapó aquí.— continuó, tratando de acercarse. Astrid entorno los ojos, aunque estaba sorprendida.

— ¿Quien te atrapó?— le preguntó.

— Eyra Hofferson.— respondió, el corazón de Astrid dio un vuelco, ¿que tenía que ver su madre con ese artefacto? ¿por qué lo tenían las doncellas aladas?— Ella me atrapó aquí, hasta que el chico robusto me trajo de vuelta... Debe ser un chico muy listo.— se burló. Fishlegs se encogió en su lugar.

— Como sea, ¿quien eres y que es lo que quieres?— le preguntó Astrid con brusquedad. Usualmente eran demonios molestos que solo buscaban entretenerse con los niños, atormentándolos o escondiéndolos de sus madres.

— Yo soy Batibat, reina y señora de las pesadillas.— se presentó, haciendo una reverencia. Astrid destapó el frasco.— Tu madre me encerró por treinta años, y no permitiré que su mocosa me encierre de nuevo.— anunció antes de correr hacia ellos.

Fue entonces que Astrid actuó rápido, sostuvo el frasco con una mano, apuntando la boca de este hacia Batibat, para luego gritar:

¡Turpis et infernis in terris pariunt.

Adiuro vos tamen hoc graecas manos!

Acto seguido, Batibat volvió a convertirse en humo, siendo absorbida por el frasco. Astrid lo cerró y lo sostuvo contra su pecho.

— ¿Se terminó?— preguntó Eret. Eso había sido sencillo.

— ¡Acabo de atrapar a mi primer demonio!— anunció Astrid con una sonrisa, antes de colocar el frasco en su bolso.— Cielos, fue genial...

— ¿Tu madre atrapo al demonio?— preguntó Fishlegs.

— También es una sorpresa para mí.— admitió ella, encogiéndose de hombros.— Sé muy poco sobre ella, lo único que sé es que fue una bruja admirable, solitaria y que murió cuando yo nací.— explicó con algo de nostalgia.

— ¿Crees que ella conoció a las doncellas Aladas?— preguntó Eret, Astrid negó con la cabeza.

— No tengo idea. Pero sea lo que sea, debe esperar hasta mañana.— cortó Astrid. Jamás había hablado de su madre con alguien que no fuera Mørke.

— Vaya, eso casi me da un susto de muerte.— soltó Tuffnut.— Casi me orino.

— Yo creo que lo hice un poco.— le respondió Ruffnut, los demás hicieron cara de asco.— Oye, Astrid, ¿que hubiera pasado si no atrapabas a esa tal Batibat?

Astrid se lo pensó un momento, sintiéndose muy agotada de repente.— Bueno, he leído algo de ella... Es un demonio de pesadillas, así que nos hubiera puesto a dormir para meterse en nuestros sueños y convertirlos en pesadillas aterradoras.— explicó, antes de dar un bostezo. No dormir mas de 24 horas estaba empezando a pesarle.— Como sabe que esta atrapada en el barco, nos separaría en nuestros sueños y nos torturaría hasta dejarla salir del barco...

— Eso suena...— Tuffnut bostezó con pesadez.— ... terrible.

— Lo sé, pueden ser pesadillas de tu mayor miedo.— agregó Astrid, mientras los demás salían de la bodega, miró con mala a cara a Hiccup, que parecía querer quedarse. Rendido, él suspiró.

Como Astrid no quería que Hiccup durmiera en la misma habitación se sentó fuera de esta, en el pasillo. Los gemelos y todos los demás, fueron a la oficina de Eret, buscando las telas que usaban como hamacas: si no había preocupación de vigilar el barco, ¿por qué no dormir un poco?

Nadie se percató que Snotlout no estaba con ellos. Ni que, en realidad, Astrid no había atrapado a Batibat.


¡Oh, no!

Bueno, se viene el capitulo que me inspiró a hacer esta historia. Vi este episodio de The Chilling Adventures of Sabrina y dije: tengo que hacer un fic de esto. Y ya, de ahí nació esta historia que me ha llevado como 2 años escribir (con todo e hiatus).

He estado editando algunos capitulos, sin alterar nada, solo colocando los guiones largos y editando la ortografia, algo de la gramatica, para que sea mas comodo para ustedes el leer. Antes escribía todos los capitulos desde mi telefono, entonces el autocorrector hacía de las suyas, e imaginense, la tonta de mi no releía a veces lo que escribía.

Ahí por si quieren releer la historia, pueden hacerlo uwu

Los chavos no tienen ningun descanso, luego luego de enfrentarse con un demonio tienen que enfretarse con otro, nombre, ¿podrán salir de esta?

Hiccup perdió el mapa, lo cual los mete en aprietos, ¿podrán perdonarlo? ¿su mapa los llevará con la Tryllestav?

¿Cómo serán las pesadillas de los marineros? ¿Serán tan horribles? ¿Qué relación tiene la madre de Astrid con el vendkort?

¡Todo esto la siguiente semana, asi es!