Y el MundoPotter se extendió hasta mediados del siglo XIV, sin ningún ánimo de lucro…
IV
- Está deprimida.- La vieja Agnes Prewett comentó en cuanto Maud se retiró a la habitación para dar de mamar al bebé.
- A muchas mujeres les pasa.- Comentó Meg. Si sigue así dentro de un mes, dímelo y veré de darle alguna infusión que sirva con los muggles.
- El muy cerdo del padre no ha dado señales de vida…
Por respuesta, Meg se encogió de hombros.
- …Y la niña va a cumplir un mes….- continuó Agnes.
- Hombres…
- Es un mago, Meg. Uno de los nuestros.- Agnes hizo hincapié en la última palabra.
- No deja de ser un hombre, Agnes.- insistió Meg.
- Pero el bebé…
- ¿Te preocupa que pueda ser una mediasangre?
- Pues si. Claro que me preocupa. ¿Quién la va a educar si es una bruja?
- Supongo que como si fuera hija de muggles.
- ¡Oh! ¡Vamos, Meg! ¡Sabes de sobra lo duro que es para los hijos de muggles. La inmensa mayoría ni siquiera saben leer cuando reciben su lechuza.
- Pero después pueden convertirse en grandes magos.
- Después de pasarlas canutas. Y además a menudo no vuelven a saber de sus familias muggles porque les tienen miedo.
- Cosa que, por lo que me has dicho, no parece que le vaya a pasar a esta niña. Porque su madre sabía que su padre era uno de los nuestros. ¿No?
- Al menos, lo debía intuir, porque me buscó. En cualquier caso, creo que la niña debería tener una supervisión.
- ¿Una supervisión?
- Alguna bruja debería, er, ser como… como una tía para ella. O una madrina…ya sabes… Sería un alivio para la madre tener un apoyo. Criar un bebé sola es difícil… y si resulta que es una bruja…
- ¡¿No estarás pensando que yo…?!
- No. Tú eres joven y cualquier día formarás tu propia familia. Me refería a mí.
- ¿Tú? Si tú siempre has despotricado de los críos…
- Y no voy a dejar de hacerlo ahora, pero si resulta que la pequeña Catriona es una bruja, entonces…
- ¿Catriona?
- Es el nombre que le ha puesto su madre.
- ¿No era así como se llamaba la tuya?
Agnes Prewett no contestó. Meg observó que se ponía colorada y que miraba para otro lado con disimulo. Suspiró. Estaba decidido. Agnes lo había decidido, y más valía que la niña fuera una bruja, porque si no, la pobre, que no soportaba a los niños, se llevaría un disgusto. La pequeña Catriona tenía bruja madrina.
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Antioch extendió el pergamino sobre la mesa. Era un mapa del mundo conocido. África tenía el aspecto de una cebolla aplastada, y hacia el oeste, sobre un océano en el que chapoteaban monstruos, aparecía la leyenda "mare incognito". El mago mojó la punta de su pluma en tinta azul índigo y procedió a señalar: Compostela, junto al Finnis Terrae; el río Indo, al este;… y Persia.
- Creo que lo mejor es que lo echemos a suertes.- dijo.- No me parece que ir los tres en pos de cada objeto sea lo más sensato. ¿Os parece bien?
A ninguno de los otros dos se les ocurrió ninguna razón que justificara ir juntos, por lo que asintieron. Antioch entonces apartó un pergamino en blanco, lo partió en tres trozos y escribió en cada uno el nombre de uno de los objetos. Después los dobló cuidadosamente.
- Tu sombrero, por favor.- pidió a Ignotus. El joven se descubrió la cabeza y Antioch arrojó los tres pedazos de pergamino dentro. Sacudió un poco el sobrero y lo ofreció a su propietario. Ignotus lo miró, después miró a Cadmus, que asintió, y en silencio introdujo la mano. Extrajo un trocito de pergamino, lo desdobló y leyó en voz alta: "Espada".
Antioch asintió con la cabeza y pasó el sombrero a Cadmus. "Caldero", anunció tras leer su trozo.
- Bien.- dijo Antioch.- Entonces eso me deja a mí.- y sacó el tercer trozo.- La lanza. Quedan dos días para partir. Sugiero que los dediquemos a preparar el equipaje. Mañana deberíamos estar en Hastings...
- Espera un momento.- interrumpió Cadmus.- Nos puede llevar mucho tiempo encontrar los objetos…
- Puede llevarnos la vida.- concretó su hermano mayor. Ignotus se estremeció.
- Pero no podemos volver sin ellos. Deberíamos acordar una forma de comunicación, para saber que los tenemos.
- Buena idea, Cadmus. Se me ocurre que podemos utilizar nuestro anagrama.
- ¿Nuestro anagrama?.- preguntó Ignotus.- ¿Cómo?
- Sacad vuestras varitas. Las conjuraremos sobre nuestro sello y sobre los tres trozos de pergamino. Que cada uno lo dibuje a fuego, por orden, terminando en su inicial. Tu, Cadmus, quítale el palo a la D, para que no se confunda con la I de Ignotus. Cuando cada uno haya encontrado el objeto y esté listo para regresar, lo hará saber a los demás conjurando el anagrama sobre su trozo de pergamino. Aparecerá en el de los otros dos y así sabremos…
- ¡Es brillante!.- interrumpió Ignotus con admiración. Antioch sonrió satisfecho.
Y los tres procedieron a formular con fuego mágico el conjuro que, más allá del tiempo y la distancia, les permitiría saber que los otros habían tenido éxito.
Antioch decidió pasar la noche de taberna en taberna. Cadmus prefirió visitar un burdel. Ambos invitaron a Ignotus a acompañarle, y el menor rechazó las dos propuestas. Pasó la noche en su habitación despierto, nervioso. A la mañana siguiente, montados en sus escobas, partirían hacia Hastings.
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Meguera había oído muchas cosas sobre las parteras y sus manejos, y la mayoría no eran precisamente agradables, así que decidió acudir a Meg Sprout.
- Desvístete de cintura para abajo y túmbate ahí.- ordenó Meg señalando un catre estrecho que utilizaba para sus exploraciones. Meguera, procurando mantener el rostro impasible, se desprendió de la ropa interior y se remangó la túnica. Echó un rápido vistazo al camastro. Estaba pulcramente cubierto con una inmaculada sábana de lino. Se tumbó, dobló las rodillas y separó las piernas. "Al menos".- pensó.- "Meg es limpia".
- No, no. Baja esas piernas.- dijo Meg.- Eso es para parteras muggles. Voy a tocarte la tripa.
Meguera cambió de postura, aliviada. Meg puso las dos manos sobre su abdomen, presionando ligeramente mientras palpaba. Tenía la vista perdida. A un lado, al otro, en el centro…el tiempo se le hizo eterno a su paciente.
- Es un feto fuerte y sano. Y está bien implantado.- diagnosticó al fin. Era lo que la mayoría de las madres esperaban ansiosamente oírle decir. Y Meguera no era una excepción. Se sintió aliviada, pero no dijo nada.
- ¿Un par de faltas?.- preguntó Meg.
- Dos, sí. - Meg era una partera experta. Calculaba muy bien.
- Bien. Puedes vestirte.- Meg se aproximó a una mesa, cogió su varita e hizo aparecer pergamino, tinta y una pluma, y empezó a escribir algo.
- ¿Alguna molestia?
- Tengo los pezones irritados.
- Normal. Los pechos se van preparando para amamantar. Se pasará pronto.
- Y me dan calambres en los pies.
- Forma su esqueleto chupando de tus huesos. Tres vasos de leche de cabra al día y te aliviarás. ¿Náuseas?
- No
- Qué suerte…
- Y…
- ¿Y?
- De eso, nada de nada ¿no?
- ¿De qué?.- Meg seguía apuntando en el pergamino.
- Ya sabes. He oído que se desaconseja durante la preñez…- Había mantenido a Mortimer a raya durante el último mes sin una excusa definida, pero en el fondo de su ser no estaba completamente a gusto.
- ¡Ah! Eso.- Meg pareció caer en cuenta.- Todo lo contrario. Lo recomiendo si todo va bien, como es el caso. Favorece la elasticidad de la zona. Ten en cuenta que por ahí va a salir el bebé. Además, algunas mujeres me han dicho que es precisamente cuando mejor se lo pasan.
Meguera se permitió alzar las cejas, pero tampoco hizo comentarios.
- Vuelve al mes que viene, y comprobaremos cómo sigue todo.
Meguera asintió con la cabeza y se despidió. Meg le abrió la puerta de su casa y salió. Un tipo grandote que parecía esperar en el exterior le dirigió una mirada afectada. Meguera se la devolvió antes de desaparecerse con un suave pop.
- Vaya. Philip Longbateau.- exclamó Meg.- ¿Qué haces tú por aquí?
- Vi entrar a Meguera Slytherin .- contestó un tanto azorado.
- ¿Y?
- ¿Te ha molestado?
- ¿Molestado?
- Ya sabes, ella puede ser bastante … desagradable.
- No. No ha sido desagradable.
- ¡Ah!
Se hizo un silencio. Meg era muy profesional. No contaría nada de ninguna mujer que solicitara sus servicios de partera.
- Bueno, veo que estás bien…
- Perfectamente.
- En ese caso…espero verte pronto.- La última palabra la dijo en un tono casi inaudible.
-Hasta pronto, entonces.
- Hasta pronto.
Meg le vio alejarse, apoyada en el quicio de su puerta. El niño regordete y tímido se había convertido en un hombretón de casi dos metros, de anchos hombros sobre los que caía el cabello ensortijado, de un dulce castaño. Meg se preguntó cuándo se habría producido esa transformación que a ella hasta entonces le había pasado desapercibida.
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Notas
- Ignoro qué clase de ropa interior llevaban las mujeres en el siglo XIV. Tal vez no llevaban nada… En cualquier caso, sí creo que la inmensa mayoría de la población no sabía leer, menos el latín, así que ser hijo de muggles era una dificultad añadida para aprender. Tal vez eso fue lo que no le gustaba a Salazar…
- Iba a poner que África parecía una patata, pero claro, el tubérculo se trajo de América, y de momento no está descubierta oficialmente, así que…hala, cebolla, lo primero que me vino a la mente, eso si, un poco aplastada.
- Longbotton suena a "culo gordo". Me parece que suena mejor que haya derivado de un supuesto apellido normando, "long bateau", en clara referencia a los "barcos largos" de los normandos de Guillermo el Conquistador. En cualquier caso, este antepasado de Neville tiene en común con él que es timidito pero valiente, ha puesto los ojos en una bruja de mucho carácter.
- Me encanta el término "Bruja Madrina". No estaba en los fragmentos originales. Se me ha ocurrido mientras montaba el capítulo. Me reservo el copyright.
- Del anagrama: como el Victor de los estudiantes que culminaban el doctorado o el de Tolkien. ¿Nadie se ha dado cuenta de que el triángulo, el círculo y el palo también hacen una A, una C y una D y una I? Bueno, pues mejor que no, que así lo uso yo en esta historia (y puede que en alguna otra).
- De los Tuata: pueblo mitológico y mágico que, según sus mitos, invadió Irlanda. Fueron vencidos por Miles Espaine (que se llamaba así porque decían que venía de Galicia, hala). La mitología irlandesa dice que se retiraron a otra dimensión, la de las hadas. Algunos los relacionan con los hebreos, pero es un poco rizar el rizo. En mitología, en realidad, cabe todo.
- Lo de MundoPotter en lugar de Potterverso, que suele ser mi favorito, es influencia de Terry Pratchett y su MundoDisco. Es hilarante, aunque solo he leído un par de libros.
Estoy leyendo Crepúsculo, de la Meyer, supongo que porque van a estrenar la película. Tal vez me influencie y meta un vampiro…
See you soon, que van a empezar los viajes de los tres hermanos…
