V
El primero en llegar al lugar convenido en la playa de Hastings fue Ignotus. Contempló el cielo en soledad, consciente de que tal vez no volviera a verlo en su vida. Amanecía un día nublado, lo cual no era raro en aquel lugar. "Un buen día para viajar montado en la escoba".- pensó.- "las nubes nos ocultarán de la vista de los muggles".
Ignotus rebuscó en su bolsa y sacó un pergamino con un mapa. Contempló por enésima vez la ruta que se había trazado para llegar a la India. Partiría por el norte, evitando Francia, hasta la región del remoto país que le había mostrado Ferdinand Fortesque como el lugar más propicio para iniciar su búsqueda. Una vez allí, tendría que empezar a hacer averiguaciones. Volvió a plegar el mapa y revisó el resto del contenido de la bolsa: el poco dinero que poseía, un libro de hechizos de autotraducción, algo de ropa, una selección básica de productos para pociones, su caldero, su daga, su pequeño telescopio (éste lo llevaba más por una cuestión sentimental, porque realmente no creía que le fuera a ser útil), pergaminos, tinta y plumas; una calabaza llena de agua, un pedazo de queso y un trozo de pan. No era un gran equipaje, pero era todo lo que se le había ocurrido que podría necesitar. De todas formas, sus pertenencias totales no eran mucho más que aquello. Suspiró, acarició el bolsillo interior de su túnica, donde guardaba su varita y volvió a mirar el mar.
Antioch le sacó de su estado contemplativo con un grito. Lo vio caminar hacia él a buen paso, desde un extremo de la playa. Llevaba su escoba en una mano y su hatillo en la otra, y su varita cruzada en el cinturón, a modo de puñal, lista para ser blandida. No parecía demasiado inquieto, pero no era extraño. Antioch siempre había experimentado una extraña fascinación por la aventura. Le hizo un gesto con la mano, a modo de saludo, que el otro le devolvió. Después le hizo señas para que mirase hacia el otro extremo de la playa. Ignotus se dio la vuelta y vio aproximarse a su otro hermano. Cadmus era más bajo y más ancho que Antioch. Iba envuelto en una gruesa capa negra y llevaba un sombrero de alas anchas. Parecía realmente un peregrino. Ignotus dejó escapar una risa ahogada. Para un muggle, ir hasta Santiago era prácticamente como ir al fin del mundo. Para ellos, era el destino a priori más fácil. Se preguntó si el viaje le cambiaría, como decían muchos muggles que pasaba.
Se reunieron los dos junto a Ignotus casi a la vez. Los tres contemplaron el mar, la frontera que marcaba el inicio de un viaje del que no sabían si regresarían, aunque ninguno lo dijo en voz alta.
- Bien. Recordad que, cuando encontremos los objetos, lo haremos saber a los otros conjurando nuestro sello. Cuando los tres símbolos aparezcan en los objetos, sabremos que podemos regresar.- dijo Antioch.- Entonces nos volveremos a encontrar en este mismo lugar.
Se miraron en silencio durante unos momentos, incapaces de decir nada más.
- Buena suerte, entonces.- concluyó Antioch. Y los tres hermanos se fundieron en un abrazo.
Instantes después, tres magos montados en sus escobas partían hacia tres lugares del mundo.
Fin de la Primera Parte
Notas
- Sobre el nivel educativo de los magos en el siglo XIV: En otros fics he construido una concepción de mundo mágico hispano porque quería introducir parte de la riqueza de las varias tradiciones nacionales sobre el tema de la hechicería y el mundo fantástico, pero había que respetar el canon, así que estuve pensando sobre la construcción de Rowling y llegué a la conclusión de que la magia de sus magos se basa en la cultura greco latina más que en el modelo celta de Merlín y Morgana. Los hechizos se formulan en su mayoría en latín, algunos títulos de libros están en latín y los magos tienen un enfermizo gusto por los nombres clásicos.
En la época de Roma, saber leer y escribir no es algo extraño y los niños van a la escuela. Con estos antecedentes, no es de extrañar que los magos consideren que no es adecuado transmitir los saberes a los aprendices, de boca de druida a oido de druida, y funden un colegio de magia en el año mil. Siguiendo el mismo argumento, posiblemente la lengua de estudio es entonces el latín. Seguramente el hijo de magos ya era iniciado en casa en el idioma, tanto oral como escrito, mientras que el hijo de muggles muy posiblemente era analfabeto. Esta situación nos proporcionaría una explicación racional de la reticencia de Slytherin a educar a aquellos que no provienen de familias de magos: tiene que empezar enseñándoles a leer y escribir, y justifica que Draco diga que no los han educado como a los magos ni conocen sus costumbres, aunque en el siglo XX el fundamento del rechazo de Slytherin haya quedado casi totalmente superado y ahora solamente se mantenga por puro prejuicio. Y digo casi porque los alumnos de familias muggles saben leer y escribir, pero desconocen el latín, y la prueba de los riesgos que se corren con esta ignorancia la tenemos en Harry usando Sectumsempra sobre Draco. No hay canon que indique que los de familias de magos lo aprenden, pero tampoco hay canon que lo rebata. Y no olvidemos además que si la cuestión de sangre, por puro racismo, hubiera sido tan importante para Salazar, entonces hubiera puesto algo en el sombrero que impidiera seleccionar a magos de media sangre (de manera que Snape, el mismo Harry y el mismísimo descendiente de Salazar Tom Riddle no habrían sido considerados para esa casa).
Volviendo al principio, tenemos entonces que todo lo que en su día fue parte de Roma debe tener un sustrato común importante, de manera que un Reparo sea idéntico en todas partes. Uno de los Peverell va a transitar, entre otros lugares, por la ruta de Santiago, y ahí espero explicar un poco cómo se construyen los localismos, especialmente en España, donde además de los pueblos pre romanos tenemos que añadir invasiones musulmanas y un sustrato hebreo. Y todo ello en un contexto en el que las fronteras muggles cambian cada poco (espero que cuando llegue el momento quede en la historia suficientemente claro e interesante). Los otros dos Peverell irán muy lejos, de manera que veremos otras sociedades mágicas.
- Del Plan de la Obra: Este es un capítulo de transición, y por eso es tan breve. Sin embargo he intendado que en el mismo se refleje algo la personalidad de cada hermano. Comienza ahora la segunda parte: El Viaje de Cadmus. La tercera y la cuarta corresponderán a los viajes de Antioch e Ignotus, aunque todavía no se en qué orden. Después se encontrarán de nuevo. Ah, y las tres reliquias tendrán su momento, claro, que para eso dan título a la historia...
Nos vemos con Cadmus pronto, muy pronto...
