¡Rumbo a la final! ¡Disfruten el antepenúltimo capítulo!

Disclaimer: Salvo por los ocs y la trama en sí, nada me pertenece, sino a Dreamworks y a Cressida Cowell

Adverntencia: Este capitulo puede llegar a tener algunas escenas que pueden ser sensibles para algunas personas. Se recomienda discreción.


Despertó en la cama, todavía con los parpados pesados, deseando volver a dormir de nuevo. Se acurrucó abrazando las mantas; suspiró antes de pensar en como había llegado a su cama. Le gustó pensar que Hiccup la había llevado en sus brazos hasta ahí, pero también le dio algo de vergüenza, a él no le gustaba ella de esa manera, se sentía incorrecto pensar que sí. Dolería mucho a la larga.

Además, cada vez estaban mas cerca de la Tryllestav. Claro, si el mapa de Hiccup era mas exacto, o si no terminaban exactamente del otro lado de donde debían estar, gimió, ella aún no había revisado el mapa y debía hacerlo para corregirlo, vino a su mente el nuevo mapa, el que se encontraba en el vendkort, el mapa de Hiccup coincidía, aunque bien y pudo haber sido por la emoción.

Arriba, Hiccup analizaba el nuevo mapa, mientras tanto, los terribles terrores despertaban lentamente, poniéndose al día, estaban listos para volar hasta que repararon en el peso del barco, que había recobrado su antiguo peso. Toothless les dijo que esperaran y que, en lo que Astrid despertaba, fueran a conseguir algunos peces para desayunar.

Eret caminó hasta Hiccup.

— Estaba pensando en lo que dijiste ayer.— habló Eret, Toothless ahora ya no quería gruñirle (ya no estaba con Astrid, después de todo... Y ya había aclarado que no la odiaba.) pero eso no significaba que ahora le agradaba. A Hiccup, de hecho, le agradaba Eret, a pesar de que él casi los ahorca en Nepenthe.— Sobre lo de dejarnos en una isla y continuar ustedes solos.— le recordó. Hiccup asintió, era verdad que era lo que le había recomendado, ahora que él y Toothless podían volar, no veían la necesidad de seguir arrastrando a Eret y su tripulación en aquella aventura llena de maldiciones y oscuridad. Eret había dicho que lo pensaría.— No creo que sea correcto.

Hiccup levantó una ceja.— ¿Por qué? El trato era que nos llevarían hasta la isla de los Defensores, salió mal, pero podemos dejarlos en una isla cerca... Y les pagaremos cuando acabé.— añadió, recordando que Astrid le había prometido un sin fin de cosas con la Tryllestav.— Los buscaremos y...

— Esto no es por el dinero.— Eret se cruzó de brazos, ligeramente ofendido.— Es solo que creo que ya estamos involucrados. Los gemelos le agarraron cariño a los dragones, Fishlegs tiene demasiado interés en ese... Extraño ojo del dragón o lo que sea...

— Astrid dice que se llama vendkort.

— Eso. Y Snotlout ya no parece querer dejarlos en medio del mar. — concluyó Eret, Hiccup seguía sin entender.

— Yo no creo que esta sea como salir de vacaciones.— No quería ser grosero, pero el hecho de que ahora todos se estaban divirtiendo un poco más no volvía aquella aventura menos peligrosa.— Eret, tu lo has visto, lo peligroso que es, los Defensores querían mandar a tu tripulación a la hoguera.

— Eso paso porque alguien resultó ser un soplón.— atajó Eret, Hiccup ignoró la intención del comentario.— El punto es que nos necesitan, y no vamos a dejarlos solos en esto.

En el fondo, Eret tenía razón, Hiccup no estaba seguro todavía de cuanto tiempo podía volar Toothless, si bien sus heridas estaban mucho mejor, aún le dolían ligeramente, ademas, la rubia le había pedido volar moderadamente, por lo menos hasta que sus heridas se curaran por completo. No hubiesen podido resolver el rompecabezas del vendkort sin Fishlegs, descifrar el mapa sin Tuffnut, derrotar a Batibat sin Snotlout, huir de Nepenthe sin Eret y rescatarlo de ser estofado sagrado de no haber sido por Ruffnut. Por otro lado, no se perdonaría si mismo si algo les pasara a los chicos, tanto a él como a Toothless les caían muy bien, en especial Fishlegs, que siempre que podía le preguntaba cosas sobre los furias nocturnas.

Sería muy feliz en la biblioteca de Berk, la cual estaba en el Gran Salón, Hiccup había estado realizando tomos y tomos sobre el "Libro de los Dragones", el cual había modificado, transformando lo que antes era una guía de como matar dragones, a una practica guía de como entrenar a tu dragón. Le vendría bien un poco de ayuda extra.

— De acuerdo.— Aceptó Hiccup al fin, asintiendo, Eret sonrió con suficiencia.— Pero si las cosas se ponen demasiado feas, ustedes tendrán que irse, no me gustaría que alguien resultara herido...

— Estaremos bien, somos duros.— le aseguró Eret. Hiccup suspiró para después sonreír. Astrid se acercó hacia ellos.

Cambió un poco su vestimenta, la falda ya no era lisa, sino con picos pequeños de metal, la túnica había cambiado de color a un rojo oscuro, cambió sus muñequeras por vendas de cuero, mucho las ligeras que las anteriores. Pero lo que llamaba su atención es que ya no llevaba su típica trenza, ahora llevaba el cabello mas suelto, con dos trenzas sosteniendo los mechones mas cercanos a su cara, ambas se encontraban en la parte posterior de su cabeza, uniéndose, con el fleco cubriendo su banda en la coronilla. Su cabello se veía suave, mas dorado con la luz solar.

Al principio, ella no entendía porque no estaban en el agua, hasta que recordó que tenía que aminorar el peso del barco. Hizo una mueca, dándose cuenta que no tenía una rama, la que había usado la tiró después de haber cumplido con el hechizo. Pero un palo de escoba serviría.

— ¿Tienen otro palo de escoba?— preguntó, Eret le alzó las cejas a modo de saludo y Hiccup intentaba no hacer obvio que la estaba viendo demasiado.— Para encoger el peso del barco.

Ruffnut bajó de una cuerda del barco de un salto frente a ella.— Nop, solo el del trapeador.

— Lo tomaré.— aceptó, Tuffnut a su espalda, aterrizó, haciéndole dar un salto de sorpresa. El gemelo ya tenía el trapeador en la mano.

— ¡Lindo cabello!— comentó Tuffnut, Astrid le agradeció. Si algo le había gustado de su pesadilla, era que le gustaba el como se veía su cabello mas suelto.

Una vez teniendo el barco mas ligero, los terribles terrores volvieron nuevamente para levantarlo. Retomaron el curso rápidamente, Toothless se les adelantó mientras Astrid observaba el nuevo mapa.


Con la Tryllestav, Mørke removió con suma facilidad las sparers que cubrían el escondite de los vikingos. La intromisión fue tan violenta como esperaba, no eran demasiados mortales, solo unos cuantos que habían sobrevivido; Mørke identificó a Gobber, el hombre que la había sostenido mientras maldecía a Hiccup estando todavía en el vientre de su madre y a Valka, la mujer que había arruinado su plan. Gothi estaba también ahí, era la única que se mantenía impasible con lo que estaba pasando, como si estuviera confiada de algo.

Bueno, esa confianza no duraría mucho, su sobrina estaba cerca.

Observó como sus compañeras arrojaban a los vikingos a unas jaulas, para después ser encadenados, sus dragones fueron asegurados también, con un poco de magia, las trampas y arneses que Drago había dejado en Berk funcionaban de maravilla. Ordenó construir algunas hogueras. Era tiempo de pasarle factura a Berk y empezar en otro lugar, como la Isla Berserker o la isla de los Defensores; esa le gustaba, tenía un clima mucho mejor que la roca y húmeda piedra que era Berk.

— No quiero que nadie los toque hasta que traiga a Astrid de vuelta.— ordenó Mørke, sabía que las brujas de su aquelarre solían ser sumamente impacientes.— Si regreso y encuentro a cualquiera de estos vikingos herido, o si falta alguno, me encargaré de que la responsable sea quemada con ellos.— amenazó, las demás hicieron muecas, pero asintieron. Mørke se giró hacia la jaula de Valka Haddock, quien le miraba desafiante.— Dicen la tristeza de una madre es mucho mas grande que el infinito.— le dijo, simulando pena, pero Valka no cambio su semblante.— Que pena que no pueda traer a tu pequeño de vuelta, para que se reencuentren, ¿que te parecería eso, Valka? El pequeño Hiccup no puede huir de su destino y creo que tu bien sabes eso.— con sus largas uñas, quiso acariciarle el rostro, pero Valka se apartó a tiempo.— Sabes que no debía nacer, no debió haber vivido tanto tiempo... Hiccup te costó tu aldea, a tu esposo...

— Hiccup te quitó a tu sobrina.— la interrumpió Valka valientemente, Mørke dejo de mofarse para verla con los ojos repletos de odio.— Sabes que ella te va a vencer y que sin esa varita no eres nada para Hiccup, apuesto que él podría desgarrarte la garganta en menos de un segundo.

Mørke volvió a sonreír, pero sus ojos seguían serios.— Tienes razón, Hiccup me quitó a mi sobrina.— aceptó asintiendo.— Pero a diferencia de ti, yo haré que lo sufra hasta en los últimos momentos de su existencia.

Se giró, lista para aparecer en el Mundo Oculto, lugar donde se encontraba la Tryllestav de su hermana y a donde Astrid se dirigía. Hacía diecisiete años que no ponía un pie ahí, debía asegurarse que su sobrina lo encontrase en un buen estado.


Adoraba la sensación del viento a toda velocidad golpeando su cara. Hiccup añoraba sentirla en su propio rostro, pero tampoco tenía problema en hacerlo desde el de Toothless; ademas a esa velocidad, lo probablemente no podría ni mantener sus ojos abiertos.

Bajaron la mirada, no había islas cerca, unicamente niebla. La cual era espesa y se mezclaba con las nubes, lanzó un tiro de eco-localización, tratando de localizar algo cerca, pero las ondas se alejaban intactas, indicando que solo había mar mas adelante; temieron lo peor, ¿y si estaban yendo en la dirección contraria a donde deberían llegar? Hiccup no quería admitir que su mapa era inexacto y que había olvidado todas esas runas que estaban en el mapa con indicaciones. Si llegaban, lo harían de pura suerte.

Eso, o no faltaba mucho para llegar.

Pero, ¿llegar a dónde? ¿Qué era exactamente lo que estaban buscando? ¿Era una isla? Él siempre se imaginó que sí, incluso creyó que se trataba de una pequeña roca en medio del mar, un iceberg, o algo así. Ahora, ¿que tal si en realidad la Tryllestav estaba en el fondo del mar? ¿qué harían entonces? Los pulmones de Toothless eran mas grandes que los de Hiccup, por lo que podría nada hasta allí, todo bien hasta ahí, pero entonces un recuerdo lo golpeo: Solamente un lys podía tocar la Tryllestav, eso mismo había dicho Astrid, y a menos que ella muriera...

No, esa ni siquiera era una opción. Ademas, no sabía como usarla, ¿era como una maquina para producir deseos? Astrid la había pintado así, pero eso sería demasiado sencillo...

¿Te imaginas, amigo? Decir solamente: deseo que Mørke desparezca y todo vuelva a la normalidad, dijo de repente Hiccup, Toothless gorjeó en respuesta. Quién sabe, quizá es algo complicado, ya sabes, tal vez debas hacer un movimiento de muñeca, o decir las palabras en un idioma extraño...

No lo sé, pero debe haber una razón por la que Astrid pueda usarla, ¿no?

Cierto.

Volaron unos momentos mas, no todo era felicidad, las alas de Toothless empezaban a doler una vez que volaban mas de quince minutos, los giros le costaban un poco, y si se esmeraba en ir mas rápido, un agudo dolor en el centro de ellas se lo impedía, pero el dragón no quería dejar de volar.

¿No sientes que esto es algo familiar? Preguntó Toothless, Hiccup se volvió, sin entender a que se refería. El camino se me hace familiar...

No, jamás he estado aquí, respondió Hiccup, pero sabía lo que estaba sintiendo Toothless. Era como una necesidad urgente de seguir volando. Deberíamos volver con los chicos.

Toothless, ignorando el instinto, decidió volver.

Astrid miró como el furia nocturna surcaba los cielos. Una vez estuvo cerca ella, le preguntó:

— ¿Encontraste algo?— dijo en dirección al dragón.

No, solo agua... Y niebla, mucha niebla. Respondió Hiccup. No hay islas cerca, pero Toothless siente algo extraño, como un sentimiento familiar.

— ¿Ya has, han estado aquí?— a ella le costaba algo de trabajo nombrarlos juntos. Hiccup negó.— Bueno, tal vez ya han estado en un lugar similar...

Tal vez...

— ¿Les duelen las alas?— preguntó ella con suavidad.

Solo cuando nos reímos. Bromeó Hiccup, bueno, solo nos duele al girar.

— Bajen, pueden hacerse daño.— pidió Astrid, sonriendo.

Me alegra que se hayan contentado, opinó Toothless, aunque le cuesta trabajo entender lo que somos, ella es muy dulce conmigo... Y contigo.

No es tiempo de pensar en eso.

—¿Pensar en qué?— contestó Astrid, escuchando únicamente lo que Hiccup decía.

¡Oh, es verdad! ¿Me escuchas a mi, Astrid? ¿Hola?, Exclamó él dragón, divertido por la situación. Creo que a mi no me escucha, ¡Vamos!, piensa algo rápido, dile que su cabello se ve lindo... Se ve dorado y súper suave...

Toothless dice que tú cabello se ve lindo así, soltó Hiccup antes de aterrizar. Toothless protestó.

¡Eso debías decirlo tú!

Aterrizaron en la cubierta, Astrid se acercó a ellos, tenía un bonito sonrojo en las mejillas, sonriendo.

—¿Ah sí? Pues gracias entonces, Toothless.— le dijo al dragón, acariciando las escamas de su cuello. El dragón cerró los ojos con regocijo, sus uñas rascaban de una forma placentera su cuello.

¡Vaya, no hay de qué! Exclamó Toothless.

Dice que no hay de qué.

Astrid asintió, todavía sintiéndose extraña, ¿Cómo funcionaba? ¿Que encanto había hecho su tía para unir a dos especies distintas en un solo cuerpo? Debió requerir demasiada magia, a un bebé no nacido y un dragón en el mismo estado.

Y lo más importante, ¿Por qué lo había hecho?

¡Dile que más a la izquierda!

No, no le voy a decir eso, ¡Ya basta! Tenemos que volver a mi cuerpo...

Ella no podía imaginar cómo era tener a alguien en tu cabeza, uno que tenía mente propia y con la que tenías que compartir todo. Se preguntó cómo era simplemente comer, ¿Si algo no le gustaba a Toothless, Hiccup no lo comía? ¿Que pasaba con el asunto de las parejas?

Ni a mí ni a Toothless nos gustan las anguilas, respondió Hiccup de improviso, Astrid le miró con algo de desagrado. A ella no le gustaba especialmente que hiciera eso. Lo siento... Y sobre las parejas, no lo sé, con Kaira era... Bueno, a él le agradaba ella.

Seh, no era una mala persona, respondió Toothless a su vez.

Y jamás hemos encontrado otra furia nocturna para Toothless...

Las otras chicas no son tan atractivas para mí, repuso Toothless, asintiendo. Astrid parpadeo, sorprendida, sí era como hablar con dos personas distintas, aunque se hallaba un poco pérdida, era como si se perdiera media conversación. Ella no podía oír al dragón, solo a Hiccup.

Bueno, antes de que crean que está loca, te dejaré hablar con ella; dijo Toothless, antes de regresarle el control a Hiccup, ella apartó su mano antes de terminar con ella en el cuello o en el pecho del castaño.

—Hola de nuevo.—le saludó Hiccup, tenía el cabello revuelto y sonreía de nuevo.

—Solo para confirmar, ¿Con quién estoy hablando?— bromeó la rubia, Hiccup hizo una mueca, divertido.

—Con Toothless.— le siguió la broma, ella rio mientras negaba con la cabeza.— ¡Soy Toothless, el alfa de dragones! ¡Y siempre estoy cansado, quiero dormir todo el día!— simuló él con un tono muchísimo más grave y chusco que el que tenía.

¡Yo no habló así!

—Si lo haces.— repuso Hiccup con su voz normal y en voz alta.— Todo el tiempo se duerme, incluso cuando estoy despierto...

—¿Pueden hacer eso?— preguntó ella, curiosa por cómo era que una persona tuviese un dragón durmiendo en su cabeza.

—Oh sí, siempre está roncando aquí dentro.— el mayor se dió un par de golpecitos en la cabeza.— Ambos sentimos lo mismo, si a uno le duele la cabeza, al otro le dolerá...

—¿Y si los hieren?

Hiccup suspiró.

— Es lo mismo. Lo que no sabemos es como funcione si alguno de los dos... Muere.— añadió, con aire algo sombrío.— Suponemos que el otro también lo hace, pero, bueno, no hemos muerto recientemente.— bromeó. Astrid volvió a sonreír.— A veces él puede tomar el control de este cuerpo, pero es solo cosas pequeñas, a él le gusta usar mi mano derecha.— Toothless levantó su mano derecha en respuesta, para luego agitarla como si estuviera saludando. Si Astrid no hubiese visto como se comportaba el dragón en el cuerpo del vikingo la noche anterior, no le hubiese creído.— Aunque yo escribo con la izquierda.

—¿Y usas ambas manos?

—Solo si Toothless necesita usar la otra mano.— aseguró, caminado por la cubierta, Astrid le seguía a su lado, escuchando atentamente.— A él también le gusta dibujar, pero no es tan bueno.— recordó todos los "dibujos" de su amigo, los cuales parecían más bien dibujos de un niño de seis años.— Y sabe escribir, un poco, no demasiado.

—¿Cómo se entienden?— Astrid sentía que estaba haciendo demasiadas preguntas, pero Hiccup no parecía incómodo en absoluto.

—Con el tiempo, yo supe cómo entender dragonés, y él a reconocer mi idioma.— se encogió de hombros.— Estamos acostumbrados tanto el uno con el otro que es más fácil.

—¡Hey, hombre dragón!— gritó Eret acercándose a ellos.— ¿Viste algo interesante más adelante?

—No mucho.— respondió Hiccup. Observó como Snotlout había tomado el lugar de Fishlegs, observando todo desde la canastilla. Esa posición lo había salvado después de todo.— Solo niebla, es muy espesa. Se mezcla con las nubes.

—¿Entraremos en un banco de niebla?

—No es peligroso, no parece haber algo con lo que podamos chocar.— aseguró Hiccup. Tampoco había islas cerca, por lo que no corrían el riesgo de estrellarse y morir.— Debemos estar en la dirección correcta, no pudimos desviarnos demasiado.

—Quiero creer eso.— opinó Eret. Volvió la vista a Snotlout, quien ahora trataba de descifrar cómo usar un catalejo.— ¡Mantén tus ojos abiertos, habrá niebla más adelante, Snotlout!— ordenó, Snotlout simplemente le contestó con un "sí, sí, sí", como si lo que había dicho no fuese importante.— Fishlegs, ya te dije que preferiría que estuvieras arriba...

—¡Ni loco! ¡Debemos estar a cientos de metros!— se defendió Fishlegs, asustado aún por la altura.— Prefiero estar en la cubierta, trapeando y haciendo... Lo que sea que hacía Snotlout.

—¡Hacía muchas cosas importantes!

—¡Nombra una!

—Ah... ¿Asegurar los cabos?

Toothless dió un saltó, había captado algo. Algo había cambiado. Se sentía distinto.

Pero no entendía que era.

Hiccup se separó del grupo para ir hacia la proa del barco, él también tratando de encontrarle sentido a eso, miró hacía abajo, tratando de asegurarse de dónde provenía. Era como si algo les llámase, una sensación familiar que inundaba el cuerpo de Toothless y por ende el de él.

Se giró con preocupación cuando se dió cuenta de que Stormfly también lo sentía. Ella se removía en el cuello de su dueña, como si estuviese inquieta, dirigió la mirada a las velas, los terribles terrores estaban nerviosos también.

Ya, ¿Pero que era? ¿Era algo o alguien?

—¿Pasa algo?— le preguntó Eret, mientras la rubia trataba de averiguar que era lo que tenía su dragón. Hiccup no contestó, no estaba seguro.

Entonces lo sintió. Alguien había dejado de obedecer al alfa.

Toothless, lo señaló, dirigiendo los ojos de Hiccup al pequeño que había decidido dejar de sostener el barco y volar por su cuenta. Desapareció entre el banco de niebla que se encontraba justo al frente, el cual los rodeo y opacó toda vista del cielo o del mar que tenían, oscureciéndolo todo.

Uno más se le unió a su amigo. Este si lo pudieron ver los demás, el dragón graznaba "casa, casa" mientras se iba, Hiccup entonces supo que nuevamente estaban en serios problemas.

—¿A dónde van?— preguntó Fishlegs, Snotlout observó que los terribles terrores empezaban a comportarse demasiado extraño.

—Oh, no.— murmuró Hiccup antes de volver al centro del barco, con Astrid, Stormfly a este punto estaba graznando lo mismo sobre "casa" y volando en círculos.

—Hiccup, ¿Que les pasa a los dragones?— preguntó ella.

—Quieren dejar el barco.— respondió sombrío, los demás le miraron sin querer entender lo que estaba pasando.— Están desobedeciendo las órdenes... Y no tenemos... Tengo idea de porqué.

Se sintió un jalón hacia atrás, una banda de dragones había soltado una de las velas traseras, el barco se ladeó hacia la popa.

—¡Snotlout, baja de ahí ahora!— ordenó Eret, preocupado, preparándose para lo que venía.— Pues arreglalo, quizá están cansados, yo no sé...

—¡Se están yendo! — exclamó Snotlout mientras bajaba del mástil, se tambaleó un poco al detectar otra descompensación en la parte izquierda.— Se ponen inquietos y se van...

—Quien sabe, tal vez es porque nos movemos mucho.— reparó Tuffnut, su hermana asintió. El barco descendía peligrosamente, perdiendo metros y terribles terrores.

—No, no es eso.— Hiccup se volvió a Astrid, quien tampoco sabía que decir.— El barco no se romperá, ¿Cierto? Para eso lo hechizaste...

—Pues, sí, pero eso no nos incluye a todos los que estamos dentro, ¿No se supone que no se pueden negar a lo que les ordenan?

— Sí, pero esto que viene debe ser mucho más grande.— explicó brevemente el vikingo, mientras el alfa trataba de ejercer su control, sin éxito aparente.

—¿Más grande? ¿Quieres decir que lo que hay es más grande que tú?— preguntó Fishlegs, entre fascinado y asustado. Hiccup negó con la cabeza.

—En realidad, hay dragones más grandes que yo en tamaño... Me refiero a que lo que sea que sea eso, tiene más poder que yo.

—¡Claro, por supuesto que hay alguien más poderoso que tú!— comentó Snotlout molesto.

—¿Y si nos aseguramos en la bodega?— aventuró Ruffnut, señalando las escaleras que los llevaban abajo.

—El impacto nos haría ir hacia arriba, probablemente nos rompamos la nariz contra el techo.— le respondió Eret.

—¡Da igual! ¡Vamos a rompernos la nariz con la cubierta!— gritó Snotlout.

De manera casi teatral, los últimos terribles terrores soltaron el barco. Casi fue en cámara lenta, como si se burlaran de ellos.

—Ay, no.— murmuró Hiccup, antes de sentir un tirón hacia arriba.

—¡Sujetense!— exclamó Eret.

El barco empezó a caer, adquiriendo cada vez más velocidad. La fuerza de empuje era tal, que en vez de ir hacia abajo, los elevaba fuera del barco.

—Amigo, siento molestarte, pero tenemos que transformarnos de nuevo.— murmuró Hiccup a Toothless. Perezoso como siempre, renegó un poco antes de transformarse.—Vamos, amigo, alguien va a...

Le interrumpió un grito, Ruffnut se había soltado de uno de los postes del barco y ahora salía disparada hacia el cielo.

— ¡Ruff!— gritó Tuffnut antes de soltarse también.

Ah sí, ya veo el problema, dijo Toothless a su vez.

No se elevaron demasiado, por lo que Toothless logró atraparlos, sosteniendo uno de los pies de cada uno con sus patas, ambos se balanceaban graciosamente, intentando volver a controlar su cuerpo. No faltó mucho para que Fishlegs no resistiera y se uniera a los aires, lanzando un grito que probablemente se escuchó en todo el Archipiélago.

Toothless...

Sí, lo tengo.

El furia nocturna lo atrapó de la misma manera, a pesar de estar a salvo ahora, Fishlegs no paraba de gritar aterrado, en medio de una crisis de nervios. El pobre no sabía ni a dónde mirar, le aterraba que estuviese siendo únicamente sostenido por su pierna izquierda.

Los dos siguientes fueron Snotlout y Astrid. Viéndose en aprietos, decidió atrapar a Astrid primero, para luego pedirle a la chica que sostuviera a Snotlout, no fue su mejor idea, obviamente, porque ahora cargaban ellos solos a cinco personas de diferente peso. Una de ellas sufriendo un ataque nervioso, Astrid también sentía eso, por lo que le pidió a los gemelos que le ayudaran a sostener a Snotlout, Tuffnut sostuvo uno de los pies del pelinegro mientras que Ruffnut sostuvo una de sus manos, haciendo que el sujeto estuviera de cara al mar.

— ¡Oh, Thor!— exclamó Snotlout, observando el vacío.

Fue él, de hecho, el primero que observó a Eret soltarse. A pesar de ser el mas fuerte del grupo, la velocidad y las sacudidas eran tales, que lo hicieron soltarse, el barco caía como si fuese una pluma, dando vueltas y saltos, Eret salió despedido de este, mareado.

Ni Toothless ni Hiccup tenían mas manos.

Bien, será una atrapada desagradable, comentaron ambos.

Mientras caía, Eret sintió como una de sus manos era jalada en dirección opuesta, seguido de una sensación húmeda y desagradablemente viscosa, así como una superficie lisa y blanda. Abrió los ojos para encontrar su brazo siendo mordido por un furia nocturna, este no tenía dientes en ese momento y trataba de no romperle la muñeca con la fuerza de su mordida, el hombretón gritó de sorpresa, pero después comprendió y como pudo, paso su otro brazo por el cuello del dragón. Abajo, se escuchó un sonoro splash.

El barco había caído. Pareció rebotar, pero en realidad estaba siendo elevado nuevamente por el agua, se ladeo varias veces sin control hasta que, nuevamente dio un giro completo. Ahí iban sus ultimas provisiones de agua, pensó Eret, imaginando que los barriles habían estallado esta vez (milagrosamente, no lo habían hecho la ultima vez que el barco se había sacudido) e imaginando el desastre que seguro habría en la bodega.

Astrid estaba tranquila, quizá el hechizo también cubría la carga.

— ¡Tienes que detenerlo!— le gritó Eret a Astrid, ella volvió a susurrar las palabras para anularlo. Conforme el barco recuperaba su peso, este empezó a ladearse mas pesadamente, hasta finalmente quedar balanceándose ligeramente sobre el agua, volviendo a pesar lo mismo que antes.

Todos jadeaban, Fishlegs gemía débilmente, cubriendo sus ojos, Snotlout miraba fijamente al mar, sin querer mover ni un musculo, Astrid estaba incomoda, al igual que Ruff, quienes sentían que sus faldas ahora se encontraban en la parte superior de su abdomen, revelando las mallas que tenían debajo.

Bueno, podría ser peor, podría no estar usándolas, pensó Astrid. Hiccup muy a su pesar lo escuchó y no pudo evitar sentirse abochornado.

Eret estaba casi extrangulando al dragón, preocupado por el estado del barco. Tuffnut, al igual que Ruffnut sostenían con una mano las extremidades de Snotlout y con la otra, sus cascos, dejándole mas trabajo a Astrid, quien sostenía la mano del pelinegro con ambas de las suyas.

Una vez el barco dejo de balancearse tan agresivamente, Toothless observó con alivio que ahora ya era seguro bajar. Cargar tanto estaba resintiendo en sus alas recién curadas. Fishlegs soltó un sonoro gemido, seguido de el característico sonido de una arcada y vomitó, todos los demás hicieron una expresión de asco, en especial Snotlout, quien recibió algo del liquido en uno de sus costados, debido a la dirección el viento. El resto se perdió en el mar, afortunadamente.

El furia nocturna prácticamente arrojó a sus pasajeros a la cubierta, incluso a Hiccup, puesto que decidió simplemente no aterrizar y tomarse una merecida siesta, Hiccup cayó sobre uno de sus brazos, ganándose un buen golpe, aunque no lo suficiente como para fracturarlo o romperlo.

Eret, desde el suelo, preguntó:

— ¿Todos están bien?

— ¡Por su puesto que no! ¡Fishface me acaba de vomitar encima!

— ¡Lo siento tanto, Snotlout!— lloriqueó el rubio, aferrándose al suelo, avergonzado pero feliz de ya no estar en los aires. Y de estar vivo.

— ¡Estamos bien!— avisó Ruffnut, levantándose de un salto.

— ¡Fue divertido, debemos hacerlo de nuevo!— exclamó Tuffnut a su vez, levantándose tal y como lo había hecho su hermana. — Pero sin el vomito de Fishlegs, eso fue asqueroso.

Hiccup se levantó lentamente, observando como la parvada de Terribles Terrores se alejaba y se perdía en la niebla, Stormfly, quién por un momento había perdido el control, bajó para ver a su bruja, quien se encontraba buscándola. La dragón no paraba de bramar que estaba cerca de casa, del inicio.

Creo que los entiendo mejor ahora, mustió la voz jadeante de Toothless en su cabeza. Hablan del Mundo Oculto, del nido de dragones...

— ¿El lugar de dónde dijiste que venías?— preguntó Hiccup en voz alta, sin importarle que el resto de la tripulación le mirara como si estuviera loco.— ¿Es real?

Sí, y nos está llamando a todos. Hiccup, estamos en el borde del mundo.

— ¿Y ahora que te pasa?— Eret empezaba a asustarse por la expresión de Hiccup. El castaño estaba pálido, mirando asustado a la nada, incrédulo, como si tratara de entender algo que simplemente no tenía explicación. Astrid se encontraba de la misma manera, parecía que el sujeto se iba a desmayar.

— ¿A que te refieres con el borde del mundo?— preguntó Hiccup en un hilo de voz, ignorando la pregunta y a los demás, que le miraban preocupados..

Eso, el borde del mundo. El final del mundo de "ustedes" y el inicio del nuestro... Este es el camino hacía casa... ¡Nuestra casa! Toothless de repente se sentía feliz de volver a su hogar, Hiccup, a pesar de sentir que el corazón se le salía del pecho, sonrió al escuchar a su amigo. ¡después de años! ¡Finalmente estamos aquí! ¡¿Puedes creerlo!? Sí, solo vi muy poco, pero sé que es fantástico, lo vas a amar...

Mientras Toothless parloteaba feliz, Hiccup se sintió desvanecer.

El mapa los había llevado al borde del mundo, de Midgard*, del mundo mortal...

Los ojos se le pusieron en blanco, perdió la conciencia y por ende el equilibro, antes de que su cabeza diera contra el suelo, tanto Astrid como Eret lo sostuvieron a tiempo. Astrid le dio unas cuantas palmadas en la mejilla, tratando de despertarlo, pero era inútil. Toothless, también intentaba también despertar a su hermano, pero el cuerpo de este tampoco respondía.

— ¿Que quiso decir con el borde del mundo?— preguntó Eret a Astrid, buscando una respuesta. Ella negó con la cabeza hasta que lo recordó...

"... Se creía que estaba del otro lado del mundo, justo pegado al borde. Donde el mar tenía fin y donde las aguas se filtraban hacia abajo..."

— ¡No puede ser!— exclamó Astrid, apretando aún mas el brazo del castaño. Eret ahora temía que ella se desmayara también.— Creo que estamos cerca del borde del mundo, este mapa nos llevó al final...

— No es el borde del mundo.— interrumpió Tuffnut como si Astrid hubiese dicho una ridiculez, ella se volvió confusa.— El mundo es redondo, es obvio que no tiene bordes.

— ¡El mundo no es redondo, cabeza de carnero!— le espetó Snotlout. Eret rodó los ojos y negó con la cabeza, Tuffnut era tan idiota que creía que el mundo de verdad era redondo.

— ¡Lo es! El cielo se ve redondo de los bordes...

— ¡Ay, lo estas inventando!

— ¡Pero sí es!

Los gemelos junto con Snotlout seguía peleando a gritos sobre la forma de la tierra. Astrid trató de mirar frente al barco, dándose cuenta de que estaban avanzando sin que nadie direccionara el barco...

Algo los estaba arrastrando. El agua se estaba acabando.

— ¿La Tryllestav esta en el borde del mundo?— preguntó Eret sintiendo lentamente a la corriente llevándoselos,

— Eso creo.

— Déjalo en el suelo, debo dirigir el barco.— le pidió Eret, cayendo en cuenta de lo que significaba. Una vez de vuelta en el timón, observó como este se movía solo, apenas desviándose, dirigiéndolos en linea recta.

La niebla cada vez se hacía mas espesa y mucho mas húmeda, mojando sus cabellos y haciéndolo sudar.

Stormfly volvió a chillar y a volar en círculos.

— ¿A dónde nos esta llevando la corriente?— preguntó Fishlegs, ya recobrando el color.

— Astrid dijo que al borde del mundo.— respondió Ruffnut bastante optimista. Fishlegs respondió con un agudo "¡¿QUÉ?!", antes de correr a sostenerse del mástil con la canastilla.

— No es un borde.— aceptó Astrid, volviendo su mirada a los demás.— Es un agujero... Y el mapa que venía en el vendkort... Ese es su nombre...— mientras hablaba, lo descubrió, era tan obvio.— El agujero, la entrada al Mundo de los Dragones, se llama Heksøyet...

— Alto, ¿mundo de los dragones?— intervino Eret.

— ¿Agujero?— preguntó a su vez Snotlout, mas preocupado por eso que por lo demás.— ¿Dices que es un agujero... en medio del mar?

— No lo sé...

Un golpe la interrumpió, el barco se sacudió fuertemente, luego volvió a chocar, haciendo perder a todos el equilibrio. Los gemelos se asomaron por uno de los bordes.

— ¡Alerta de rocas!— avisaron al unisono y a todo pulmón. Snotlout dio un salto y, pasando por encima de Fishlegs subió por el mástil. Una vez en la canastilla, lo observó...

Rocas, el nivel del agua bajo, y cada vez mas niebla.

— ¡Rocas a ambos lados!

— ¡Ruff, Tuff, bajen las velas, deprisa!— ordenó Eret.— ¡Fishlegs, trae el ancla, AHORA! ¡Astrid... resguarda a Hiccup, ayuda a los gemelos! ¡YA, MUEVANSE!

Todos se pusieron en marcha, mientras tanto, el barco iba adquiriendo mas velocidad, arrastrado por la fuerte corriente, y chocando contra las rocas en la superficie, zarandeándose y saltando , perdiendo el control del barco, quien trataba de seguir el viento, la corriente y la dirección en la que las rocas le forzaban a seguir conforme chocaban, todo al mismo tiempo. Poco podía hacer Eret, quien cayó y por poco se mata de un golpe en la cabeza con el timón, el cual ahora giraba sin control.

Oh, no...

— ¡Carajo!— exclamó Eret. El barco estaba perdido.

Frente a ellos, estaba el temido borde del mundo. El Heksøyet.

— ¡Mierda!— exclamó Snotlout, dándose cuenta de que ya no podía resguardarse en la cubierta, se abrazó al mástil, esperando morir.

— ¡TODOS A LA POPA!— ordenó Eret, Astrid quien llevaba a Hiccup en brazos, trató de arrastrarlo hacía la popa, los gemelos le ayudaron torpemente, pero estaban tambaleándose con tal fuerza que apenas y podían dar dos pasos sin caer. Fishlegs arrojó el ancla al mar, con la esperanza de lograr algo, para después correr y echarse a Hiccup al hombro.

— ¡Vamos!— les gritó mientras trataba de ayudarlos. El agua ahora les golpeaba la cara, y las gruesas nubes lo hacían también, sus voces eran ahogadas por el fuerte estruendo del agua al caer al vacío. Todos, excepto Snotlout llegaron hasta ahí.

Las nubes de disiparon de repente. Dando paso a una vista al borde, que mas bien era redondo, con rocas a su alrededor, la superficie era visible, la cual estaba forrada por roca. Se aferraron todos a la cerca de la popa, esperando caer.

Cuando la proa toco el borde, el barco se inclinó hacia adelante, lentamente, elevando el barco. Conforme caía, todos observaron con horror el fondo repleto de rocas y oscuridad, debajo de ellos, se extendía un breve segundo piso, donde el agua se asentaba un rato para después caer nuevamente al oscuro vacío. Un cuarto del barco ahora estaba dentro de ese segundo piso y lo que quedaba se iba elevando , separándose del mar y arrastrándolos hacia el vacío.

— ¡Este es el fin! ¡El de verdad!— exclamó Tuffnut, abrazado a su hermana.

Y de pronto, algo tiró de ellos hacia atrás. Era el ancla, que había alcanzado a engancharse a una roca. La cadena de hierro de gronckle se tensó, tratando de devolver el barco al mar. El barco dio una sacudida antes de ceder ante la cadena, enderzandose un poco, quizá no por mucho.

— Despierta a Hiccup.— alcanzó a decir Eret a Astrid, tremendamente asustado. Fishlegs quería vomitar de nuevo, pero ahora su estomago estaba vacío.— Ahora.— le ordenó, ella asintió.

— Creo que me orine.— admitió Ruffnut como si fuera una niña pequeña.

— Yo también.— coincidió su hermano.


Estaba demasiado húmedo.

¡Hiccup! ¡Despierta! ¡Arriba, arriba! ¡Tu cuerpo se desvaneció...!

Apretó los parpados, tenía nauseas, le dolía el brazo. Estaba sudando y lo único que escuchaba era el sonido de una potente cascada, así como a Toothless, animándolo para levantarse. El aire se sentía mas denso de alguna forma, todo su traje estaba empapado...

¡Rápido! ¡Levantate!

Ahí estaba de nuevo. El olor que lo había traído de vuelta en sí. Era algo como hidromel, amargo, amoniacal, demasiado fuerte, tanto que le obligaba a abrir los ojos y alargar la mano para quitarlo. El corazón lo sentía al cien por hora, probablemente por culpa de Toothless, quien no paraba de bramar que despertara.

Por los dioses, ¿que carajo era ese ruido?

¡Despierta, despierta! ¡Despierta! ¡Des...pierta! ¡Ahora, ahora! ¡Ya, ya, ya, YAAAA!

— Sí, sí, ya te oí.— Hiccup movió la boca, pero apenas y se pudo escuchar la ultima palabra como un feo y débil graznido. Abrió los ojos, para encontrarse con Astrid, el sol le daba directo a la cara, iluminando bellamente su rostro, los ojos azul ultramar eran iluminados por la luz dorada, haciéndolos brillar de preocupación, su cabello ondeaba con el viento, suelto como estaba, era bastante hermosa...

¡Hiiiiiccccuuuuuuuuppppp! Canturreó Toothless, desesperado como un niño pequeño. ¡Deja de verla! ¡Estamos en el Mundo Oculto!

— ¿Qué?— Hiccup sentía que el tiempo se había detenido, flotando en esa burbuja de ensueño. El rostro de la rubia se tornaba cada vez mas preocupado, pero lento, como si fuera en cámara lenta.

¡El Mundo Oculto! ¡El nido mas grande de dragones que haya existido! ¡Mi casa! ¡Y donde esta la Tryllestav! ¡Ya llegamos a la entrada! ¡Estamos aquí!

Y llegó a él.

El mundo recobro su velocidad de tiempo normal e hizo que recordara todo de golpe. Jadeó, para luego tratar de incorporarse rápidamente, la mano de Astrid le detuvo.

— No, no, despacio.— le pidió, este se detuvo, mirando a su alrededor. No había mas niebla, el cielo estaba sumamente despejado, sin una sola nube en el cielo. Vio a Eret detrás de Astrid, así como a los gemelos y a Fishlegs junto a Snotlout.— Te desmayaste, Hiccup.

Ah, sí, creo que colapsaste.

Snotlout empujo a Astrid.

— ¡Escucha, Hiccup, hace apenas cinco minutos, casi caemos por el borde del MUNDO!— le reclamó, señalándolo con su dedo indice.— ¡Casi nos matamos!

— ¿Ustedes que?— Hiccup volvió a intentar incorporarse, pero su visión dio vueltas. Parpadeó, mareado, Astrid evitó que siguiera intentándolo.

Aún así, volvió su mirada a su alrededor. Frente a él se extendía un enorme cráter, lleno de agua, el barco se balanceaba, hacia adelante y hacia atrás.

Tembló.

¿Ves? Ahí está.

—Ese, el borde del mundo.

—¡No es un borde!— se quejó Tuffnut, aunque, en realidad tenía razón.

—Es el Heksøyet, la entrada al Mundo Oculto.— presentó Astrid, cuando el mundo dejó de darle tantas vueltas, Hiccup se levantó, tratando de caminar hacía la proa. La mano de Eret le detuvo, fue ahí cuando se dió cuenta que una buena parte del barco se sostenía en el aire.

No era buena idea pasar por ahí.

—Bien ya estamos aquí, ¿Ahora que?— preguntó Eret a la bruja y al Jefe de Berk. Toothless seguía emocionado, también podía escuchar a Stormfly, volando al rededor de ellos, feliz por haber encontrado el camino a casa.

Está no era la forma en la que quería conocer el Mundo de Dragones.

—Supongo que debemos entrar.— habló Hiccup, señalando el cráter. Astrid ladeó la cabeza, estando de acuerdo.— Pero no creo que sea una buena idea, aunque el barco no se rompa, si intentamos entrar en él...

—Es obvio, nos romperemos el cuello.— interrumpió Snotlout. Los demás le regresaron una mala cara.—¿Qué? No sabemos que tan profundo sea eso, ¿Que tal que terminamos no sé, en el infierno? ¿Y si no tiene fin?

—¡Sería divertido!

—Seh, ¿Te imaginas estar cayendo por siempre?

—Oh.— exclamó Fishlegs, sintiendo una dolorosa arcada.

Hiccup se lo pensó, por mucho que no quisiera aceptarlo, Snotlout tenía razón. No sabían lo que había abajo, así que ignorando que la mano de Eret, decidió ir solo a la proa, cuidando de pisar suave, sin hacer movimientos bruscos. Una vez ahí se asomó por la borda: el cráter era profundo, oscuro, con más rocas adentro.

Lanzar algo para revisar su profundidad no era viable. Había demasiado ruido por parte del agua cayendo, no escucharía nada de nada.

Solo se puede entrar volando, aventuró Toothless.

—¿Crees que haya agua?

Ni idea.

Volvió, ya más decidido. Los demás ansiaban saber el plan.

—Bien, solo puedo llevar a una persona.— avisó, acercándose a la tripulación.— Entraré ahí con Astrid mientras ustedes esperan aquí.

—No, no, no.— negó Eret, los demás parecían estar de acuerdo, incluso Snotlout.— Iremos con ustedes, esta cosa está apunto de caer.

—No puedo llevarlos a todos.— admitió el castaño, se acomodó el cabello húmedo que ahora le caía por la frente, mojando sus pestañas y forzándolo a entrecerrar un poco los ojos.— No se lo tomen a mal, pero ustedes son algo...

—Pesados.— adivinó Fishlegs, todavía aferrado al borde de la popa.

—Y Fishlegs le teme a las alturas.— completó Hiccup, recordando como él y Toothless tuvieron que ingeniárselas para no soltar al muchacho.— No sabemos lo que haya allá.— aunque Toothless recordaba poco del lugar, y lo que recordaba pintaba bastante bien. Pero Hiccup sabía que algunos dragones eran bastante territoriales, si los veían en su territorio, lo más probable era ser atacados.

Podía ser el alfa en el Archipiélago, pero no tenía idea de si había un alfa mucho más grande en el Mundo Oculto. Y no, no iba pelear con él por ese puesto.

—¿Y que hacemos entonces con el barco?

Astrid miró su collar brillante. La luz verde no parecía tan intensa en la luz del día, pero aún así le molestaba; también seguía con la mirada a Stormfly, quien aún volaba en círculos arriba del barco. Sacó de su bolso el nuevo mapa, el que venía en el vendkort, que Hiccup había copiado para no tener que transformarse siempre y ambos lo observaron detenidamente.

Tal vez si se daban prisa... No se veía muy lejos.

—Nos daremos prisa.— sentenció Astrid, guardando el mapa.— No es muy lejos. Volveremos pronto.

Les sonrió y todos los demás simplemente lo aceptaron. Tendrían algo de tiempo para tratar de enderezar el barco y checar si aún tenían provisiones.

—Dense prisa, en serio.— se despidió Eret.— Y traigan esa varita.


Viendo el Heksøyet desde arriba, era mucho más aterrador. Astrid tragó saliva, aferrándose a las salientes de la cabeza de Toothless, nerviosa. Principalmente por el hecho de estar tan cerca a la Tryllestav, y por lo profundo que estaba el cráter.

¿Lista?

—No del todo.— admitió en un susurró. Stormfly volaba junto a ella, preparada para seguirlos.— Vamos.

El furia nocturna bajó con velocidad, justo en el centro del enorme agujero, Astrid gritó de nervios al verse cara a cara con el vacío, mientras que la velocidad hacía que el cabello de la rubia se arremolinara en su cara. Su gritó se perdió en medio del estruendo del agua.

Llegaron al fondo del cráter, Toothless estando alerta de las estalactitas y estalagmitas que se encontraban en el dentro de este, esquivándolas. Pronto, encontró una salida fuera de la enorme cascada de agua, se resguardó en esta, dándose cuenta que estaban en un vestíbulo de roca, donde la única luz que había se filtraba por el agua cayendo dentro, debajo de ellos el agua se concentraba y parecía escurrirse todavía mas al fondo del suelo rocoso. Toothless siguió avanzando por el vestíbulo, la el piso de roca se fragmentaba, descubriendo la lava del volcán en donde se estaba metiendo.

Astrid se aferró todavía mas al dragón, sintiendo la lava cerca, la cual burbujeaba y continuaba su camino hacia el centro del volcán.

Solo estaban ellos y varias estalagmitas de un inmenso tamaño y altura. Hiccup tenía razón, no había forma de llevar a los demás ahí, mucho menos en el barco. El vestíbulo era enorme, lúgubre y no parecía haber un camino claro el cual seguir.

¿Por dónde es? preguntaron Hiccup y Toothless, pero Astrid solo escuchó a Hiccup. Ella revisó el mapa, buscando algún indicio, pero no había nada acerca de ese vestíbulo, o de donde partir exactamente; solo un dibujo de lo que parecían ser hongos.

—No tengo idea.— ni bien dijo eso, Stormfly emprendió el vuelo de lleno, a toda velocidad, separándose del grupo.—¡No, Stormfly!— jadeó Astrid, Toothless intentó detenerla, pero la Nadder los ignoró.

¡Dile que no se preocupe, no puede ir lejos! dicho esto, Toothless siguió a la dragón; ella empezó a volar un poco mas bajo, olfateando, como si buscara algo, giro brevemente, antes de introducirse en una caverna. Ahora sí la luz se había ido permanentemente, Astrid apenas podía ver por delante de su nariz, el resplandor verde la obligaba a entrecerrar sus ojos.

—Ah, chicos, ¿A dónde estamos yendo?

Stormfly se metió por aquí, no pudo haber ido lejos, respondió Hiccup. Los tres observaron como en el mar, una luz azul fluorescente marcaba el camino a seguir, iluminándolo todo nuevamente, en el lugar hacía algo de calor, y había niebla presente, dificultando un poco la visión. Fue breve, porque de un momento a otro la temperatura volvió a temperarse, la niebla se disipó y dio lugar al espectáculo mas bello de sus vidas.

Ahí, frente a ellos, enormes torres de hongos brillaban con fluorescencia sobre la luz negra que cubría todo el lugar, eran de diversos colores neón, que iban desde el morado, hasta el cyan. Astrid jadeó de sorpresa, maravillándose con el paisaje. Hiccup intentaba simplemente no gritar de la emoción, así como de no mover la cabeza de Toothless sin su permiso, el furia nocturna, por su parte, adoraba el lugar, se le antojaba mas familiar y acogedor de lo que recordaba.

Stormfly volvió, pegando su hocico a la nariz de Astrid, dio un par de aleteos antes de que sus escamas se iluminaran, marcando los patrones de sus escamas y espinas, resaltando los colores de ella. La rubia soltó una exclamación ante esto.

Las luces del rio, no son luces, son dragones, informó Hiccup, como si él lo hubiera descifrado. Astrid volvió su vista hacia abajo, verificando que era verdad. Eran de esos dragones que vivían en el mar.

El frio termino de forma abrupta, revelando que el fondo era, de hecho, mucho mas abajo, Hiccup estaba que no se lo creía, algunos dragones tenían sus nidos en lo alto de los pilares de hongos, los huevos ámbar de estos brillaban, haciendo posible ver a los fetos de dragón que se encontraban dentro. Atravesaron todo el lugar, antes de seguir, Astrid observó nuevamente el mapa.

—Debemos llegar hasta una zona con cuarzos, esta todo recto.

Suerte que Stormfly halló la entrada, comentó Hiccup, antes de que él y Toothless se adentraran a una parte donde los pilares se iluminaban con una potente luz naranja neón. Dentro hacia calor; la luz que brillaba se fragmentaba en miles de luces pequeñas que, si mirabas bien, te dabas cuenta que se trataban de pequeños dragones, quienes ardían e iluminaban todo su cuerpo en el proceso.

¡Son Gusafuegos! Reconoció el castaño, Astrid alargó una mano hacia ellos, como si intentara tocarlos, pero el vikingo la detuvo. No los toques demasiado, queman.

Aun así, la rubia no devolvió su mano hacia la saliente de Toothless. Había una salida mas abajo, así que, volando un poco mas abajo, el furia nocturna encontró su camino fuera de la sala con la luz azul. Ahora se encontraban en una sala con hongos, sí, pero con diferente iluminación, por lo que el lugar a no brillaba en tonos neón. La luz que se filtraba era mucho mas amarilla, revelando que el color de las setas era rojizo, de un solido color terracota . El agua fluía desde arriba, y caía del techo a los hongos, formando delgadas cascadas y piscinas.

En el fondo de la nueva sección, al centro, se erguía la fuente de luz. El cuerpo de Toothless hirvió de emoción, feliz de estar en casa de nuevo, hasta que escucho a mas dragones acercarse.

No son amistosos, dijo, antes de ladearse y bajar a altura, el suelo estaba repleto de champiñones que iban desde el metro y medio hasta los tres o cuatro suelo seguía siendo de roca, plagado de peligrosas estalagmitas que no pasaban del medio metro, ahí fue donde Toothless decidió aterrizar.

Los dragones de aquí no son fanáticos de los intrusos, explicó Hiccup mientras aterrizaban, es aquí adelante, Toothless dice que hay un enorme cuarzo en por allá, el dragón señaló con su hocico hacia la fuente de luz. Es como dice el mapa.

—¿Caminaremos?—susurró Astrid, no quería alertar a ningún dragón.

Tú no, Toothless y yo sí. Es peligroso.

El dragón trotó por todo el bosque de setas, a veces volviendo su mirada hacia arriba. No puedo creer que realmente exista, exclamó maravillado. El dragón se topó con el borde de donde estaban y se asomó por el. Habían llegado.

Era un cuarzo enorme de color blanco, que brillaba con luz propia y emergía de un espejo de agua, se encontraba en medio de montones de replicas similares, acomodadas como si se trataran de salpicaduras del mayor. Si mirabas hacia arriba, otro cuarzo coronaba el techo, terminando de iluminar la estancia. Tallada en este cuarzo, dando la imagen de una calavera, estaba la cueva a donde debían ir. A diferencia del resto de este, la superficie parecía ser mas bien de roca, la abertura de la boca parecía tener unicamente los dientes superiores de uno de los maxilares, estos en mal estado, como si estuvieran rotos. Pequeños hongos salían de las cuencas y del agujero de la nariz. Dentro se veía del mismo color que en el lugar con luz azul y tonos neones.

—Ahí esta.—señaló Astrid. El dragón siguió la trayectoria de su dedo indice y también la observó.—Debemos subir hasta allá.

Entendido, respondieron nuevamente vikingo y dragón, sube, le pidió Hiccup, ponte la capa, no dejes que te vean.

La bruja obedeció, se agachó somo si tratara de desaparecer entre las salientes del dragón. Toothless volvió a despegar, volando lo mas rápido que podía teniendo en cuenta que seguramente alguien notaria por el bulto rojo en su espalda si no se daba prisa, Stormfly también voló deprisa, lo mas que sus ahora pequeñas alas se lo permitían . Una vez llegaron, se metió por donde debía estar la boca , cuidando no hacer demasiado ruido. Apenas Astrid bajó, el dragón se sacudió y dio paso a Hiccup.

Este soltó un suspiro de alivio, antes de desenvainar su espada de fuego y encenderla. La luz, al parecer, solo abarcaba la parte superior del lugar, dejando el primer piso en tinieblas. Silbó, iluminando una de las paredes, la cual estaba cubierta de runas y dibujos de dragones.

—Parece que alguien ya ha estado aquí.—murmuró observando los dibujos. Eran extraños, tenían la forma de furias nocturnas, pero alguien los había pintado con pigmento blanco en vez de negro.

—Todas las Tryllestav tienen guardianes.—negó Astrid, paso la cadena que sostenía en dije de luna llena en su cuello, y usó ahora la potente luz para ver también por donde estaban pisando. —Debemos convencer al guardián que nos la... preste.—tropezó, pero no cayó. Casi se infarta del miedo.

—¿Estas bien?

—Sí, solo fue una de esas rocas.—aseguró, refiriéndose a las estalagmitas.—No debe estar lejos.

—¿Y es solo así? ¿Estará ahí, en medio de esta roca?

—Eso espero.

Avanzaron un poco mas, Hiccup le tomó de la mano, para evitar que ella resbalara de nuevo. Astrid intentó ignorar el ridículo subidón de adrenalina que le provocaba ese gesto. Llegaron a un vestíbulo, iluminado con una luz azul sumamente leve, probablemente de los hongos, lo suficiente para ver que en el centro de este, había una enorme antorcha. Pisando con cuidado, Hiccup la encendió, con ayuda del magnesio ardiente de Stormfly, la llama primero se elevo para luego regularse. El fuego pareció extenderse por la antorcha hasta llegar al suelo, donde dio un recorrido, iluminando la estancia.

Lentamente, se formaba la figura de un dragón muy parecido al furia nocturna en el suelo, Hiccup tuvo que pisar en otro lugar para que la bota izquierda no ardiera, el fuego se siguió extendiendo hasta revelar unas escaleras, iluminando con fuego el barandal de estas, siguió subiendo hasta la cima, formando una especie de cerca al rededor de un hongo que fungía como pedestal.

Y ahí, iluminada por el fuego y por la luz azul, se encontraba la Tryllestav.

Astrid se llevo las manos a la cabeza, enterrando sus dedos en los costados de la coronilla, agradeciéndole al Señor Oscuro por la oportunidad que le había dado. Estaba ahí, intacta, en su forma de varita; era de un color plateado casi blanco, con detalles en diagonal, una empuñadura de plata y aros en espiral con pequeñas perlas atravesándolos, la punta era chata, terminando en un diámetro menor al resto del cuerpo.

Era perfecta.

—Wow...— exclamó Hiccup, sintiendo sus piernas temblar. Finalmente, lo que tanto había buscado en esa semana de locos, se encontraba justo frente a ellos, a unos cuantos escalones. Incluso parecía brillar con luz propia ahora que ya la habían descubierto, volvió hacia Astrid, emocionado, con una enorme sonrisa en sus labios, ella se encontraba en el mismo estado.

—¡Esta aquí!—gritó Astrid en voz alta, apretando su cabello, queriendo llorar de la emoción. Hiccup corrió hacia ella, sin importar quemarse. Tal y como había hecho la noche anterior en el barco, la elevó por la cintura, esta vez ella se sostuvo de sus hombros. Él dio vueltas, alegre, Toothless también lo estaba, quería lamer a la chica, pero eso no se vería correcto en el cuerpo de Hiccup.

Ella reía feliz, para luego acercarse y darle un abrazo, rodeando sus brazos en el cuello de él, este le regresó el abrazo, rodeando su cintura, dejó de girar. Astrid aun tenía los pies colgando.

—Gracias.—le murmuró él en el oído, haciéndola temblar, esta solo apretó su cuello con un poco mas de fuerza en respuesta.—Gracias, gracias, gracias...

...Podría besarte, pensó, pero dado lo que había pasado antes, no era una buena idea. Toothless estaba de acuerdo.

Ella volvió a besarle la mejilla, el problema fue que Hiccup se giró justo en ese momento, sin pensar. Los labios de la bruja terminaron sobre los suyos, dejándolo helado. Ambos tardaron unos cuantos segundos en reaccionar y separarse. Antes de que Hiccup viera su sonrojo Astrid se soltó para volver a estar sobre sus propios pies, aunque lo que había pasado casi la hace morir de la verguenza, la euforia pudo mas, por lo que tomó una de sus manos, alegre como estaba, tiró de él para rodear la habitación y correr hasta las escaleras.

¡Oh, eso fue lindo! Exclamó Toothless enternecido, Hiccup lo mando a callar.

Ambos subieron las escaleras corriendo hasta llegar al segundo piso. Astrid soltó su mano y Hiccup deseó que no lo hiciera; ella se acercó con una sonrisa hacia el hongo cuando algo la frenó.

No. Esto no cuadraba.

Parpadeó, confusa, volvió su mirada al castaño, quien al verla borró lentamente la sonrisa de su rostro.

—¿Qué sucede?— preguntó al ver como el rostro de la bruja se ensombrecía de duda.

—Es demasiado fácil.— respondió en voz baja.— ¿Dónde esta su guardián?

Hiccup volvió la vista hacia atrás, todo se encontraba igual. Stormfly había recobrado el puesto en el hombro de la bruja, y gruñía por lo bajo, como si tratara de advertir algo.

Ella siente a alguien, tradujo Toothless, pero Hiccup ya lo había entendido antes. La atmósfera cambió de repente, ya no era alegre, solo era... pesada.

Astrid regresó la vista hacia la Tryllestav, seguía intacta, no había ningún cambio.—No lo entiendo, debería estar aquí, junto a ella, ¿no sienten si hay algún otro dragón?

—No.—negó el castaño, de repente, algo cambio.—Toothless, vuelve a hablarme.—le pidió al dragón.

Dije que no, que no siento a nadie, respondió el dragón, pero Hiccup apenas pudo escucharle, era como si su hermano estuviera en otra habitación. ¿No me escuchas? Me siento algo... Como esa vez, ¡es ese muro de nuevo!

—¿Que tiene Toothless?—preguntó ella, Hiccup le devolvió la mirada preocupado.

—Esa vez, cuando las doncellas aladas me rescataron, en la tormenta, sentí lo mismo. Algo o alguien nos separa momentáneamente, todavía siento que esta ahí, pero es como si estuviera encerrado en otra habitación.—explicó él atropelladamente, Astrid frunció el ceño. Esa no era buena señal. Caminó en dirección de la supuesta Tryllestav.

—Debe de ser una...—alguien la empujó hacia la varita con fuerza, haciéndola perder el equilibrio y asustando a Stormfly, quien se perdió de vista. Se golpeó las costillas contra el hongo, el cual era extrañamente duro, casi como el metal; sintió como dos costillas se le rompían, dando paso a un dolor agudo en la zona. Su mano apretó la varita, como si esta la ayudara a mantenerse de pie, no funcionó, porque perdió el equilibrio y cayó junto al pedestal, el puño fuertemente cerrado en la Tryllestav.

—¡Astrid!—la llamó Hiccup, corriendo en su auxilio, la chica llevo una de sus manos a donde se localizaba el dolor. Esperaba que no fuera grave.—¿Estas herida?

Un tirón la hizo gemir por lo bajo. Era la varita, era como si ella drenara algo de ella, pero no sabía exactamente qué, jadeo horrorizada sintiendo que sus marcas ardían y como la piel de su mano derecha se fundía con la varita. Llevándose la muñeca izquierda a la boca, rasgó con furia las muñequeras, revelando sus marcas, estas ya no tenían ese tono negro característico, sino ahora eran mas bien de un gris débil y azulado.

—¡Esta no es...!—dijo con voz ahogada, como si el aire le faltara. La garganta se le hinchaba y picaba de una manera horrible, Hiccup intentaba abrir la mano de ella, sin éxito. La sostenía con tanta fuerza que los nudillos se estaban poniendo pálidos y estaba abriendo la carne de la palma con sus uñas.— ¡Esta no es la Tryllestav!—tomó su hombro, asustada, sintiendo como le drenaban la magia lenta y dolorosamente.

Como si la exprimieran.

—Dime que hacer, Astrid, quedate conmigo.—chilló Hiccup, viendo que la rubia palidecía, ahogándose lentamente. Ella trataba de jadear alguna respuesta, pero la presión era tal, que no podía ni siquiera mover los labios.— ¡Astrid, por favor!—la sacudió, desesperado. Ella le miró fijamente por un segundo, para luego elevar la mirada, trató de apuntar algo detrás de Hiccup, pero la presión no se lo permitió.

De su cuerpo se escuchó un crujido, un ultimó sonido salio de su boca abierta y después cayó muerta.

Su mano se abrió sin fuerzas. La varita falsa rodó por el piso.

—¿Astrid?— preguntó Hiccup con un hilo de voz, la sostuvo entre sus brazos, su cabeza colgaba de su cuello. Él busco su pulso, sin respuesta. volvió a moverla, sin poder creerlo todavía.—No, no, no, ¡no! ¡Astrid!— sus ojos entreabiertos no se movían, se mantenían fijos, con sus pupilas dilatadas, colocó una de sus manos frente a su nariz, tratando de sentir su respiración, sin éxito.—¡No, no puedes dejarme!—le gritó, gruesas lagrimas salían de sus ojos. No podía creer que estaba muriendo, había sido tan rápido.— ¡Quedate aquí, quedate conmigo! ¡Con nosotros!— esta vez llevó su boca a la suya, en un intentó de pasarle aire y ayudarla a despertar. —¡Por favor!—sollozó.

¡Hiccup, hay alguien atrás de...!

Un dolor agudo en su pierna izquierda hizo a Hiccup gritar de dolor, dicho grito interrumpió a Toothless, quien sintió el mismo dolor en una de las alas traseras en su cola, seguido de un adormecimiento y lo que parecía sentirse como un calambre. Poco le importaba en ese momento.

—¡Por favor, Astrid! ¡Por favor! ¡Que...!

Antes de que pudiese volver a intentar reanimarla, un duro golpe en su cabeza le interrumpió. Su visión se nubló, seguido de un agudo sonido inundando sus oídos y los de Toothless; el dragón intentó tomar el control, pero no pudo hacerlo, no estaba en un mejor estado que su hermano.

¿Qué es lo que...?

Otro golpe, esta vez mas fuerte que el anterior, Hiccup pudo escuchar como algo chocaba contra su cráneo, esta vez mas húmedo. Dejo de sostener el cadáver de Astrid, para tratar de ponerse de pie, pero perdió el equilibrio, chocando su nariz contra el suelo, haciéndola sangrar. A lo lejos, escuchaba a Toothless decir palabras sin sentido, repitiendo algunas palabras.

Hiccup tuvo un breve momento de claridad antes del siguiente golpe: Mørke los había encontrado.

Cuando el golpe llegó, la fuerza con la que había aterrizado en su cabeza hizo que la piedra rebotara en su ya abierta herida, la cual no paraba de sangrar y formar un creciente charco de sangre a su alrededor. Hiccup perdió el conocimiento, mientras Toothless ya no podía articular bien las palabras, y tenía unas inmensas ganas de reír; el cuerpo del vikingo se convulsiono violentamente, pero a Mørke no le importó demasiado, unicamente elevó la roca de nuevo con un gesto de su varita y con fuerza, la arrojó a la cabeza de él, matándolo definitivamente.

Matando a Hiccup Haddock y a Toothless, el Furia Nocturna.

La cueva quedó en silencio. Ni siquiera se escuchaba el crepitar del fuego.

—Eso fue aparatoso.— habló Mørke, observando con desagrado la escena. La sangre de él estaba en todas partes, manchando el suelo de roca, la sangre seguía manando, lentamente, el hueso se había roto en mil pedazos, algunos trozos estando en el suelo, restos de su carne le hacían compañía. Tenia los ojos abiertos, parecía que con las pupilas dilatadas observaba a Astrid, quien reposaba muerta a su lado.

Mørke suspiró.

—Muy bien, Astrid, levantate.—con un movimiento de muñeca, apuntó a su sobrina con su propia Tryllestav. Dio un paso al frente, y con un pisotón aplastó la varita falsa, rompiéndola en mil pedazos.

La aludida tembló violentamente, antes de abrir los ojos de golpe, dio una fuerte bocanada de aire, inflando nuevamente sus pulmones, sintiendo el dolor de la fractura en sus costillas. Sentía como poco a poco, sus terminaciones nerviosas volvían a funcionar y como su corazón volvía a latir, con fuerza, bombeando lo mas rápido que podía.

¿Qué había pasado?

—Te sentirás mejor, te lo prometo.—le aseguró Mørke, sonando maternal de nuevo, como si Astrid simplemente se hubiese caído y raspado su rodilla.— Trata de levantarte despacio en lo que tu cuerpo se acostumbra a estar vivo otra vez. Dale algo de tiempo.— se acercó nuevamente hacia ella, tratando de ayudarla a levantarse, sosteniendo su cabeza.—Lo siento, pero era un mal necesario, no te acostumbres demasiado a resucitar.—bromeó con simpatía.

Astrid aun confundida, se dejó hacer. Lentamente empezaba a recordarlo todo.

—¿Tía Mørke?— su voz sonaba adormilada. La mujer le sonrió, ahora la rubia ya estaba sentada.— Yo... ¿dónde esta Hiccup?—le preguntó preocupada, su tía dejo de sonreír, cambiando su mirada por una de enojo.—Nos tendiste una trampa, esa no era la...

—La Tryllestav de verdad.—completó Mørke, resoplando.—Sí, digamos que hice trampa, sabía que no te detendrías y realmente tenía que detenerte, corderito. Creo que ya fue suficiente de esta rabieta.

—¡¿Dónde esta...!?— Astrid todavía no podía hilar bien las oraciones, estaba mareada.

—¿La de verdad?— adivinó la pelinegra, ladeando la cabeza.—No lo sé, tu madre la destruyó hace años, antes de que yo pudiera encontrarla.—le confesó, Astrid le miró sin entender.— No te lo conté porque realmente creí que nunca llegaríamos a esto, amor. De verdad. Jamás.— se sentó frente a ella, desapareciendo el cadáver de Hiccup por unos instantes, para que ella pudiese prestarle atención.—Antes de que nacieras, cuando Eyra y yo eramos jóvenes, nuestra madre decidió escoger a la guardiana de la Tryllestav de la familia.

"Las Hofferson siempre hemos sido afortunadas, entre nuestras reliquias se encontraba una Tryllestav. Dicen que estaba hecha de la mismísima espada del Señor Oscuro—agregó, orgullosa, Astrid aún no entendía.—Una de nosotras dos debía cuidarla, y la estúpida de mi madre la escogió a ella.

"Eyra era tan... boba. No le interesaba ser parte del aquelarre, ni siquiera quería bautizarse, ¡ella nunca amo tanto al Señor Oscuro como yo lo había hecho, comoaún seguía haciendolo, hasta ahora, claro! No le interesaba aprender a usar la varita, solo la usaba para fingir que era una völva...

"Ella no debía ser la guardiana sino yo.

"Intenté que no me importara. Incluso intenté hacer una aprovechándome de la tonta esposa del jefe de Berk, necesitaba un la sangre de un primogénito a punto de nacer, un diente de furia nocturna y la piel de un yak.—enlistó Mørke, Astrid cayó en la cuenta que se trataba de la madre de Hiccup.— Ya tenía todo, un furia nocturna aquí a punto de nacer y el ritual del niño... Pero se arruinó, así que le regresé el favor. Pasé tres años de mi vida buscando a mi hermana, hasta que la encontré aquí, en el Mundo Oculto, viviendo entre dragones.— hizo un gesto de asco.— Y cuando la encontré, ella ya no tenía la Tryllestav. La destruyó.— agregó con voz grave, cargada de odio. Astrid negó con la cabeza.— En su lugar, había una hermosa bebé que dijo haber tenido con un sujeto desconocido; en fin...—se levantó para terminar el relato.—Me enfadé tanto con ella, que la única reacción que tuve fue...— se agachó, para levantar la roca llena de sangre—... golpearla con esto hasta matarla. Ella arruinó tantas generaciones, tanto trabajo, todo el poder del mundo...—Mørke estaba triste, enfadada, decepcionada, casi al borde del llanto. Astrid sentía que las lagrimas rodaban por sus mejillas.—Solo por querer ser una de ellos...

"Me arrepentí de inmediato. Intenté regresarla a la vida apenas llegué con el aquelarre, pero me demore tanto que no se pudo hacer nada; si una persona dura mas de una hora muerto, es imposible regresarla a la vida. A menos que tengas una Tryllestav, pero ya sabes, corres el riesgo de que no salga bien.—explicó, la mujer moqueo por la nariz antes de seguir con su relato, se limpió las lagrimas con el dorso de la mano.— Así que para compensarlo, decidí llevarte conmigo. No sabía si eras una mestiza, pero algo me decía que eras sumamente especial; te crié como a una hija, te protegí y te enseñé todo lo que podía enseñarte... ¿Tienes idea de lo mucho que te amo y de lo que me hiciste pasar?—le reclamó, viéndose cómo una verdadera madre preocupada.— Ya sé que no confías en mi por lo que dije en el bautizo, pero te juro, por todo lo que es pecaminoso y por el propio Señor Oscuro que no iba a dejar que te tocaran un pelo.— habló con tanta seguridad que Astrid dudó si creerle o no.—Lo hice porque, bueno, alguien debe ser la dura ahí.— se excusó, temblando.

—No sé si lo que dices es verdad, acabas de decirme que mataste a mi mamá.— repuso Astrid con voz fuerte.— ¡Mataste a mi mamá! ¡A tu propia hermana!— le gritó furiosa.

—Y no iba a cometer ese error de nuevo.— dijo Mørke, con voz autoritaria.—Te traje de vuelta, Astrid, porque necesito que estés conmigo. Te quiero, pero esta rabieta y este enamoramiento debe terminar.

Astrid se puso pálida. — ¿A qué te refieres con...?— sacudió su cabeza, esperando lo peor.— ¿Dónde esta Hiccup?— preguntó en un hilo de voz.

—Un día vas a perdonarme, Astrid.— Mørke se veía apenada, mientras que el cadáver del castaño, junto con su sangre, volvían a la habitación. Astrid sintió el liquido escarlata en una de sus manos, giró su cabeza, lentamente, sin querer hacerlo.— Un día vas a entender que fue necesario, que era algo que se debía hacer. Y me lo vas agradecer.

A lo lejos, la cadena de Gronckle se había vencido. Finalmente el barco se estrelló en el fondo del volcán, reventando en mil pedazos, mientras Astrid gritaba de dolor.


Notas:

*Midgard: Ese era el nombre que le daban los vikingos al planeta tierra.


Ahora si me pase de verdolaga. Compermisito dijo Monchito aaaa

Ok, antes de esconderme en un bunker (jaj), dejenme decirles que estoy muy emocionada por los siguientes capitulos. Ya nada mas quedan dos o tres.

¡Santa cachucha! ¡Hiccup está muerto! ¡La Tryllestav no existe! ¡El barco! ¡Hiccup esta muerto!

¡Hiccup y Toothless están muertos! D:

Y ahora... ¿Qué va a pasar?

¡Descubranlo la siguiente semana!

Cuidense mucho, les quiero, aunque quizá ustedes no a mi (chale :C).