Segunda Parte: El Viaje de Cadmus

VI

"Pasar por Francia no es sensato".- pensó Cadmus.- Al fin y al cabo, estaban en guerra con Inglaterra, y algún mago francés podría tomarlo por un espía o simplemente por un enemigo, por mucha apariencia de peregrino que luciera. Mejor evitarse problemas y dirigirse por el sur al reino de Navarra, un territorio que se extendía a ambos lados de los Pirineos, poblado por una mezcolanza de gentes que hablaban lenguas diversas, incluido un galimatías ininteligible, y con una concentración poco usual de gente mágica, especialmente de brujas, y que todo el mundo atravesaba para ir a Santiago.

Aterrizó en los alrededores de la pequeña aldea de Ostabat, cerca de la ciudad fortificada de San Juan, al pie de los Pirineos por el lado del norte, donde se encontraban las varias rutas que transitaban por Francia. Desde allí los peregrinos, venidos de todas partes, se juntaban para emprender el difícil tramo del paso de los Pirineos. Podría habérselo evitado, pero como realmente desconocía en qué lugar encontraría lo que estaba buscando, pensó que era mejor no saltarse ninguna etapa.

Disimuló su escoba como si fuera el palo del hatillo y desde una pequeña loma contempló las riadas interminables de personas, de toda procedencia y condición. Suspiró un poco nervioso. Con tanta gente ¿Cómo encontraría quien le orientara? De pronto, su tarea parecía un imposible. Entonces desvió la vista y contempló el paisaje. Era, sin duda, muy hermoso. Los prados verdes, las ondulaciones, el bosque...allá a lo lejos algún caserío iluminado por el sol...Era realmente un paisaje mágico. Aquello le infundió valor para encaminar sus pasos hacia San Juan.

La ciudad, capital de la Navarra del norte o Baja Navarra, bullía de gente. Entre pisotones, empujones y un griterío ensordecedor se desplazó por la calle principal, buscando algún lugar en el que pudiera encontrarse con magos. Estaba bastante harto y a punto de salir huyendo de allí cuando apreció una puerta disimulada que obviamente correspondía a una taberna. Una taberna poco usual. Encaminó hacia ella sus pasos empujando y pisando entre la muchedumbre y el vocerío, hasta que alcanzó la puerta. Entró con alivio en un recinto mucho más luminoso de lo que parecía, y con mucha menos gente.

Los clientes y el tabernero le miraron unos instantes, y después volvieron a sus asuntos sin hacerle el menor caso. Cadmus buscó con la vista un lugar donde sentarse. Ninguna mesa estaba libre. Entonces un tipo alto, con vestimenta de soldado, le hizo señas desde un rincón. Puesto que no tenía nada que perder, se acercó hasta él.

- Eh, tu. Ven, siéntate aquí.- invitó. Era bastante joven. Tenía el pelo corto, la cara bien afeitada y una sonrisa medio burlona en el rostro. No tenía aspecto de mago, y sin embargo se encontraba en un local claramente de magos. Cadmus se puso a la defensiva.

- Eres un brujo.- constató como la cosa más normal del mundo.

- Y si así fuera, ¿qué?

El soldado soltó una buena carcajada.

- Pues estarías en el lugar correcto. Esta taberna está atestada de ellos.- dijo haciendo un gesto con la mano. – Sin embargo, ninguno te ha invitado a sentarte.

En eso tenía razón, pensó Cadmus mientras dejaba caer su bolsa junto a la silla vacía.

- Una jarra de vino de la casa para el amigo, Mateo.- dijo el soldado al tabernero.- Y no se te ocurra aguarselo.- Añadió sonriendo, aunque el tono destilaba un poso de amenaza.

- ¿Peregrino?.- preguntó a Cadmus.

El mago asintió con la cabeza.

- Hay muchos por aquí.- siguió hablando el soldado.- En realidad, casi todo el mundo lo es. Incluidos los magos. No siempre peregrinan por razones religiosas. Los hay que no creen en Nuestro Señor, pero dicen que la ruta guarda misterios mágicos que se revelan a los iniciados. Tu ¿qué clase de peregrino eres, cristiano o de los otros?

- Cristiano.- dijo inmediatamente. Si contestaba otra cosa a un completo desconocido cabía la posibilidad de que el soldado lo denunciara a la Inquisición, y entonces tendría problemas adicionales.

El soldado se echó a reir.

- Ya...Pues no pareces muy pío...

- No parecen asustarte los brujos...- dijo Cadmus intentando cambiar de tema.

- Para nada. – contestó el otro tranquilamente.- Soy hijo, nieto y hermano de brujas.- añadió sin bajar la voz.

- Aquí tienes.- Una mano gorda y rojiza posó sobre la mesa una jarra de vino. – Y no está aguado, Martín de Baygorri.- añadió con un deje de reproche. El soldado volvió a reir de buena gana.

- Mas te vale, Mateo, mas te vale. Bebe, es un buen vino.-añadió dirigiéndose a Cadmus.

Cadmus se acercó la jarra a los labios y bebió un largo trago. En efecto, era un buen vino.

- No parece aguado, señor Martín de Baygorri.- dijo.

El soldado volvió a reír.- Martín de Baygorri, al servicio del vizconde del mismo título. - Se presentó.

- ¿Un pariente?.

- Mas bien no. El señor de Baygorri se llama Garzia. Mi apellido hace alusión al lugar de procedencia de mi familia.

- Una familia de magos...

- Más bien tampoco. De brujas, diría yo.

- ¿Eres un squib?.- preguntó Cadmus con cuidado.

- ¿Un qué?

- Un no mágico, hijo de magos.

- No exactamente. Mi padre no era un mago, aunque su mujer si era una bruja. Mi abuelo por parte de madre también se casó con una bruja. Así que soy un NoMago, que debe significar lo mismo que "escuib", pero un poco particular. Por aquí hay muchas brujas. Más que brujos, a saber por qué...¿Eres soltero?.- añadió con un guiño.

Cadmus asintió con la cabeza.

- Entonces tal vez encuentres por aquí alguna poderosa razón para quedarte.- volvió a reirse.

- Estoy de paso, ya sabes....- Cadmus negó.

- Acompañaré a algunos peregrinos ilustres, dando escolta, por orden de mi señor, y por un motivo personal. Si quieres, puedes unirte a nosotros.

- ¿Acompañas a brujos? .- preguntó asombrado.

- No, no he dicho que sean brujos. De hecho, no lo son. Por eso el viaje será mas largo. Pero si eres un cristiano, no te tendría que preocupar, puesto que el viaje es tiempo de meditación.- añadió con sorna.

Cadmus suspiró.- ¿Por qué quieres ayudarme?.- preguntó intentando que su voz no delatara ningún rastro de desconfianza.

- Ya te lo he dicho. Porque para mi no supones ninguna rareza de la naturaleza ni el resultado de ningún pacto con el maligno. Además, será agradable poder hablar de brujería con alguien que lo considere normal.

- Bien, Entonces acepto tu generosa oferta.

- Estupendo. Puedes alojarte aquí. Mateo te dará un cuarto decente, y no te estafará demasiado. Partiremos en dos días.

Y así, Cadmus Peverell hizo amistad con Martín de Baygorri, hijo y nieto de bruja. Y hermano también de una. Aquella noche, mientras reposaba en su camastro mirando al techo, pensó en todo aquel galimatías genealógico. Antes de dormirse, la pregunta de si Maud habría dado a luz ya revoloteó juguetona por su consciencia, aunque duró poco, porque en seguida se durmió.

Notas:

- Baja Navarra o Ultrapuertos: parte del reino de Navarra en el continente, actualmente pertenece al departamento francés de Pirineos Atlánticos. Fernando el Católico invadió Navarra en 1512, y posteriormente la incorporó a la Corona de Castilla, como reino privativo. Los reyes de Navarra se refugiaron en Francia y desde allí intentaron recuperar el reino, llegando a sitiar Pamplona (durante ese asedio Ignacio de Loyola, soldado del ejército castellano, fue herido y así inició su periodo de conversión. Se da la circunstancia de que, con las tropas francesas, servían los Jasso, hermanos de Francisco de Javier, con el tiempo otro ilustre jesuita y copatrono del viejo Reyno junto con San Fermín). Carlos V se retiró definitivamente de San Juan a pie de Puerto, posiblemente porque consideró que no merecía la pena defender el trocito en Francia. Así, la dinastía navarra siguió intitulándose como tal, hasta que en el siglo XVIII se incorporó definitivamente a Francia. Enrique IV, ese al que atribuyen lo de París bien vale una misa, fue rey de de Francia y de Navarra. Históricamente, la Comunidad Foral es por tanto la anterior Alta Navarra o Navarra Peninsular.

- Menciones de Rowling a España en los libros de Harry Potter: equipo de Quidditch, incluyendo un jugador con el curioso apellido de Madero, que mas bien parece el apodo despectivo de un poli, otro que se llama Felino y otro que se llama Santini ¡que será italianini); Tía Marge está de vacaciones en Canarias; si tío Vernon cierra la venta de los taladros, se comprarán un apartamento en Mallorca; hay huelga de los que manejan los equipajes en los aeropuertos; y Salazar Slytherin...¿Salazar? Pues sí. Seguramente quiso con el nombre aludir al dictador portugués Allende Salazar, pero seguramente no cayó en cuenta que es un apellido toponímico. ¿Que donde está ese lugar llamado Salazar? Pues dónde va a a ser...En Navarra. El valle de Salazar es vecino del valle del Roncal, al noreste, cerquita de Aragón. Si es que nos cayó en la historia todo lo mejorcito... así se explica que me empeñe en diseñar un mundo mágico mucho mas guay que el british...