XXII
Jalal trepaba trabajosa e infructuosamente. Antioch se acercó hasta él, lo agarró por los brazos, tiró con fuerza y lo sacó del río. Lo arrastró hasta unas piedras que podían darles algún cobijo de la lluvia y se sentó a su lado. El diminuto mago tosía un poco. Incluso llegó a vomitar agua. De pronto se puso a rebuscar nerviosamente en el interior de su túnica. Antioch pensó que comprobaba si tenía su varita, pero para su sorpresa el mago derviche buscaba la pluma del Simurgh y pareció aliviado cuando comprobó que no la había perdido. Antioch se dejó caer a su lado. En silencio, esperaron a que parase de llover.
- Y ahora ¿qué vamos a hacer?. Mi escoba no es lo suficientemente resistente para llevarnos a los dos, y todavía debe quedar mucho hasta Persépolis.- dijo Antioch mientras extraía un poco de queso de su bolsa y lo examinaba atentamente. Parecía que todavía era comestible. Ofreció un trozo a Jalal que lo tomó y se lo metió en la boca todo entero.
- Oh, Shaib.- dijo masticando el queso.- Debemos encontrar mi alfombra.
- La alfombra debe estar en el fondo del río, en compañía de los peces...
- Es una alfombra de familia. Una réplica exacta de...
- Ya, ya lo se. Una réplica de la alfombra de Salomón. Pero, como te decía, a saber dónde está. Puede que hasta haya llegado al mar...- Antioch rebuscó una vasija en la que llevaba agua.
- No, Shaib. No me iré sin buscar primero mi alfombra. Está en alguna parte, lo se...
- Mira, Jalal...
No siguió hablando. Sintió una presencia junto a él y a continuación algo húmedo le pasó por la mejilla. Antioch se giró.
-¡AAAAHHH!
- ¡BEEEEEEEEE!
Se había puesto de pie de un salto. El corazón le latía con fuerza y la mano, en la que asía firmemente la varita, le temblaba un poco. La oveja, que también se había asustado, se alejaba trotando dando la impresión de una gran pelota de lana que botaba.
Pronto aparecieron unas figuras alargadas acompañadas de más bolas de lana. Eran hombres curtidos, vestidos con largos ropajes y con las cabezas cubiertas para protegerse del sol.
- Son Yoruk, nómadas de la península de Anatolia.- Por alguna misteriosa razón, Jalal se sintió complacido.
- Y estos Yoruk ¿son amigos?
- La hospitalidad es sagrada en estos lugares.- dijo Jalal sonriendo. Se levantó y les hizo señas. Los nómadas devolvieron el saludo y se acercaron mientras las ovejas bebían en la orilla del río.
- ¿Qué hacéis aquí, como caídos del cielo? – preguntó uno que parecía muy joven. Para sorpresa de Antioch, que nunca le había visto hacer nada parecido, Jalal se irguió muy ufano y se presentó..
- Soy Jalal Wallad, de los Wallad de Konya.
El muchacho no parecía muy impresionado.
- Yo soy Muhamed Abd Ahmed. Mi padre es el jeque de la tribu. ¿Acaso sois magie?
- En efecto. Soy un magie oriundo de Shiraz. El shaib es un magie del oeste, de una tierra lejana.
- ¿Está enfermo?
- ¿Enfermo? ¿Yo? ¿Por qué?
- Como está tan pálido...
- Más allá de los mares, de donde es el Shaib, los hombres no están curtidos por el desierto...
- ¡Pobres!
Por alguna razón esa conmiseración en cuanto a su aspecto personal no agradó demasiado a Antioch. Se echó la capucha por encima de su cabello castaño claro y miró fijamente al joven yoruk con sus ojos azules. El muchacho le respondió con una dulce sonrisa.
- Acompañadnos al campamento. Allí podréis descansar.- dijo intentando congraciarse.
Fueron con los pastores hasta un lugar no muy alejado del río donde tenían plantadas sus tiendas de color oscuro, rodeadas de camellos, niños y enseres varios. No eran muchos, pero parecían muy contentos.
- ¡Mi alfombra! – gritó Jalal. Y salió corriendo hacia un bastidor que sostenía una bellísima alfombra de seda de vivos verdes sobre la cual una mujer inclinada estaba confeccionando cuidadosamente los flecos.
- Esa no puede ser tu alfombra.- dijo Antioch. - Esa es una alfombra nueva que...
- ¡Es mi alfombra!
- Es mía.- dijo la mujer con calma sin levantar la vista de lo que estaba haciendo.
- No, no lo es. Reconocería mi alfombra en un zoco repleto de ellas...
Antioch ahogó una risa. ¿Cómo iba a ser aquella alfombra que parecía recién tejida la misma cosa mugrienta y agujereada que habían perdido en el río?
- Aquí llega el Jeque. El decidirá. – dijo la mujer tranquilamente.
Ahmed Abd el Rassuhl, jeque de la tribu Yoruk, era un hombre entrado en carnes y no muy alto. Lucía una barba cuidada y sus ojos eran negros como carbones. El hombre saludó ceremoniosamente a los recién llegados y después se dirigió a la mujer.
- ¿Qué pasa, Fátima?
- Que este magie acompañado de ese extranjero dice que esta alfombra es suya. Y es mía.
- No recuerdo que tuviéramos una alfombra verde. ¿La has tejido durante la mañana? ¿Toda ella?
La mujer se dio cuenta de que era absurdo alegar que había tejido una alfombra en tan poco tiempo.
- No. La encontré a las afueras del campamento, sucia y rota.
- ¿Ve cómo es mi alfombra? Yo la perdí...
- Y ¿Cómo? – preguntó la mujer desafiante.- ¿Cómo se puede perder una alfombra? ¿No la tirarías más bien?
- ¡Es una alfombra mágica!
- ¡Ja!
- ¡Aquí! ¡Aquí! – Primero fue como si un viento inexistente sacudiera la alfombra. Después como si ésta cobrara vida. Finalmente, la alfombra, con los flecos a medio terminar, abandonó el bastidor y voló hasta enrollarse alrededor del cuerpo de Jalal.
- Y ahora ¿qué? – Jalal, envuelto en la alfombra, dijo con tono retador a la mujer.
- Puede que fuera tuya antes, pero yo la encontré, la he lavado y la he reparado. Tengo derecho a quedármela.
- No te obedecerá.
- Lo veremos. ¡Aquí!
La alfombra no se movió.
- ¡Aquí! ¡Aquí! ¡AQUIIIIIIII!
Las mujeres y los niños habían empezado a hacer un corrillo divertido en torno a ellos. Antioch observó que el Jeque parecía incómodo.
- La alfombra ha reconocido a su anterior propietario...- comenzó a decir el Jeque...
- Tu lo has dicho. Anterior propietario. Insisto que ahora tiene nuevo dueño...Pueso que soy tu mujer, tu eres su nuevo dueño...
- Esta alfombra es una réplica exacta...
-...de la de Salomón.- terminó Antioch.
- Tu no lo comprendes, Shaib.- dijo Jalal dándose la vuelta.- Mi familia – y se golpeó el pecho con una mano – es una de las más antiguas de magie de Persia, y esta alfombra es una auténtica reliquia.
- Bueno, puesto que sois magie... – dijo el Jeque con una expresión más relajada.- Eso es muy interesante. Fátima, nuestro invitado ha demostrado su poder sobre la alfombra. Creo que deberías reconocer que es suya...
La mujer no dijo nada, pero le dirigió una mirada muy expresiva. Una cosa era la apariencia, pensó Antioch, de que aquel hombre era poderoso y gobernaba la tribu. Y otra, muy distinta, debía ser lo que ocurría puertas adentro de la tienda. Antioch sintió simpatía por el.
- Muy bien. Entonces haremos una cosa. Si nos libráis del Ifrit, os quedaréis con la alfombra.- dijo de pronto el jeque. Fátima cambió su expresión adusta por una gran sonrisa y el resto de la tribu vitoreó.
- ¿Qué es un Ifrit? – preguntó Antioch.
- Criaturas malignas.- contestó Jalal. Geniecillos astutos que quieren controlarlo todo.
- Al menos, no son pájaros.
- Erblís.- dijo el Jeque – está disgustado con nosotros porque tiempo atrás mi abuelo encontró un tesoro. Los Ifrit tienen fama de excelentes orfebres. Se dice que cuando un poderoso señor moría y era enterrado con un ajuar confeccionado por Ifrits, éstos permanecían en el lugar de la tumba, esperando que algún humano tocara el tesoro. Este hecho les legitimaba para recuperarlo. El Ifrit cree que es suyo, y desde entonces nos viene siguiendo y cuando puede nos hace trastadas.
Antioch suspiró. Aquella zona tan desértica, que en principio podría suponerse carente de formas de vida, estaba repleta de criaturas mágicas. Pero con ésta pensó que podría intentar algo distinto a batirse con su varita.
- Viene todas las noches.- añadió el Jeque – a robar leche y comida y a reclamar su oro amenazándonos. Por supuesto, nosotros no podemos verle, porque no somos magie, pero sabemos de sobra que se trata de él.
Antioch y Jalal esperaron hasta la anochecida, en el lugar que el Jeque les indicó, a la entrada del campamento, y pronto vieron aparecer a la criatura. Antioch sonrió. como había sospechado, se asemejaba muchísimo a un goblin.
- Aparta, magie paliducho.- dijo el Ifrit con mal humor.
- ¿Por qué molestáis a la tribu?
- A ti no te importa. ¡Déjadme pasar!
- Tal vez pueda ayudarte, si me cuentas lo que te ocurre.
- Los magie son criaturas inferiores. No son aptas para resolver ningún tipo de asunto de relevancia.
- ¿Por qué no pruebas?
- Déjame en paz, magie.
- Yo te diré lo que te pasó. Encontraron y saquearon una vieja tumba repleta de oro y otros tesoros realizados por tu abuelo, un virtuoso orfebre ifrit. Y ahora tu reclamas lo que consideras tuyo.
- ¡Es que es mío!
- ¡Todos los goblins del mundo sois iguales!
La criatura mágica pareció ofenderse.
- Yo soy un Ifrit. Un ser superior a ti, mago.
- Tu eres un goblin del desierto. Y yo se qué es lo que voy a hacer contigo. Espérame aquí mañana a medio día y tendrás tu tesoro. Antioch se marchó de allí dejando al ifrit un tanto desconcertado. A la mañana siguiente, cuando el sol estaba alto, tomó una vasija de barro y formuló un hechizo apuntando al interior.
- ¡Ohhhh!.- dijo Jalal mirando dentro de la vasija.- ¡Eres capaz de conjurar oro! ¿Acaso eres uno de esos magos que viven largamente?
- ¿Te refieres a un alquimista? – preguntó Antioch mientras cerraba un ojo y con el otro comprobaba la perfección de su obra.- No, no soy un alquimista. Y esto – añadió señalando al interior de la vasija – no es oro auténtico. Es una pintura dorada.
- Perdona,Shaíb. Pero no entiendo qué es lo que vas a hacer.
- Creo que me voy a servir de la avaricia del goblin...perdón, quiero decir Ifrit.
- Poderoso Erblis - dijo Antioch más tarde, cuando se encontró con el ifrit.- en el fondo de esta vasija se encuentra tu oro.
El ifrit miró dentro. El sol del medio día, que brillaba en lo alto del cielo hacía despedir destellos dorados del interior de la vasija, justo el efecto que Antioch había buscado.
- ¿Cómo sé que está dentro todo mi tesoro? Es una vasija pequeña...
- Se que eres un ifrit poderoso. Estoy seguro de que eres capaz de de encontrar un medio mágico de comprobarlo. Tengo entendido que el poder de los Ifrit es grande...
El ifrit asintió con la cabeza y se transformó en una nube de humo negro que penetró en la vasija. Cuando todo el humo estaba dentro, Antioch procedió a colocar un tapón.
- ¡EEEEEEHHHHHHH! – se oyó gritar al Ifrit.
- Tienes el justo premio a tu avaricia.- dijo Antioch. – Sellum – Y el hechizo dejó sellada la vasija.
- Aquí tienes al Ifrit.- dijo más tarde al Jeque.- Está encerrado en esta vasija. Lo que hagas con él, es cosa tuya.
- Creo que lo abandonaré en el desierto.- dijo el Jeque elevando la vasija hasta la oreja y poniendo cara de disgusto. Del interior parecía salir un liviano eco que, sin duda, constituía una catarata de insultos.- Si alguien lo encuentra y lo libera ¡Que Allah le proteja! ¡Estará de muy mal humor!
Antioch y Jalal permanecieron una noche más con la tribu, y al día siguiente partieron de nuevo en su alfombra voladora.
Notas de la autora:
- Yoruk (yürümek en infinitivo), que significa «caminar», de ahí el termino yörük que designa a «aquellos que caminan, caminantes». En 1360 gran número de pastores nómadas yörük procedentes de la región de Konya, en el centro de Anatolia, se establecieron en dicho país. Aunque el pueblo Yörük cada vez con más frecuencia se establece en un lugar para echar raíces en el mismo, muchos Yörük todavía mantienen su estilo de vida nómada, criando cabras y ovejas en las montañas de Pindus (Epiro, Grecia y el sur de Albania), la región montañosa de Shar (República de Macedonia), o las estribaciones de Pirin, Rodopé (Bulgaria) y la cordillera de Tauro (Turquía),y confeccionando alfombras.
- Ifrits: demonios del desierto, llamados "la semilla de Iblís" en Las Mil y Una Noches, estos seres reciben este nombre, que se traduce literalmente como "poderosos" porque según la tradición árabe, fueron los primeros en ser creados. Se consideran superiores a la raza humana porque, a diferencia del ser humano, creado de arcilla, ellos provinieron, "del mismísimo vaho de Allah":
El más emblemático entre todos ellos es Eblís o Iblís, El Mentiroso, (después conocido como Shaitan), quien se negó a postrarse frente a Adán cuando lo ordenó Allah, porque consideró al hombre ulterior e inferior por haber sido creado de la tierra. Sienten especial resentimiento hacia los humanos ya que consideraron una gran ofensa el que se les obligara a postrarse ante la obra máxima de Allah (Adán), y porque algunos como Suleymán (Salomón) encontraron medios mágicos para controlarlos.
Incluso cuando están esclavizados y se les mandan tareas, son difíciles de tratar y muestran una actitud irónica y maligna, tratando de tergiversar las órdenes que se les da cada vez que pueden. Existen ifrits de los dos sexos.
En el potterverso sorg-expandido los ifrits son una raza de goblins. Y en esta historia, obviamente, nos encontramos con la inversa del genio en la lámpara, porque...de alguna manera tuvo que meterse dentro ¿no?
- Mago viene del persa antiguo maguš por mediación del griego μάγος y finalmente del latín magus. Originalmente, un magie era el miembro de una tribu de la antigua Media que se ocupaba de las prácticas religiosas y funerarias. Después de la conversión de esta tribu al zoroastrismo fueron considerados por los tres imperios persas guardianes del legado de Zaratustra Los magos de Persia fueron incluyendo en su religión algunos temas o elementos de Babilonia, como la astrología, la demonología y la magia. Llevaban vestiduras blancas, tiara, y en la mano un haz de ramas de tamarisco. Ya en el siglo I fueron reconocidos como hombres sabios y adivinos. Los más tarde llamados reyes magos, personajes llegados de Oriente y mencionados en la Biblia eran magos en el sentido original del término, esto es, sacerdotes persas. El cambio de significado del término, que pasa a designar a alguien que practica la magia o hechicería, se debe a la asimilación que la Iglesia hizo de las creencias y rituales religiosos no cristianos (como los zoroastrianos) con la brujería y prácticas similares.
Por tanto, en el potterverso sorg-expandido es absolutamente lógico que la cuna de la raza mágica se sitúe en la lejana Persia.
- Lo de la alfombra encontrada por la mujer del jefe de la tribu que decide quedársela está inspirado en Astérix en la India, aunque el faquir que aparece en esa historia es, a priori, mucho más competente que Jalal.
