CAPITULO 2
En el pasado…
No puedo decir que lo que yo sentí fuera amor a primera vista, es más ni siquiera podría definirlo como amor a segunda vista. Más bien fue una extraña primera impresión.
−Juvia te presento a Gray
Ahí justo en medio del patio de la escuela, pareció por un momento que deje de escuchar los gritos de los chicos que jugaban futbol, y las risas de las chicas que se divertían en pequeños grupos, todo desapareció para dar lugar a un tono fuerte y dulce.
−Hola ¿Cómo te va?
Nunca, desde que tengo memoria me lleve bien con los chicos, la mayoría de ellos se burlaron de mí por mi aspecto, me ignoraron, me insultaron y hasta me nombraron "La chica más fea de la escuela" fue solo cuando comencé a insultarlos también que las cosas cambiaron, me trataron como uno más del equipo.
Por eso cuando aquel chico alto, pálido y chistoso me tendió la mano y me dio un beso en la mejilla, justo en mi primera semana de preparatoria, me descoloque por completo.
−Espero no te importe que ahora se junte con nosotras
Mire a Sherry con curiosidad, realmente quería escuchar esa historia, no era que llevara mucho tiempo de conocer a cualquiera de los dos, simplemente me parecía extraño que Gray quisiera pasar tiempo con nosotras tan de repente.
Sherry se hizo mi amiga el primer día de clases, nos había tocado hacer equipo para una actividad y cuando vio mi libreta forrada con la fotografía de su banda favorita prácticamente se me hecho encima. Sabia entonces que seriamos muy buenas amigas.
Pero Gray, Gray era otra historia…
Llevaba toda la semana hablando con toda la gente del salón, quería encajar con todo mundo y que todos lo conocieran, ¡Perdedor!
Brindó su ayuda incondicional a quien se le cruzo por el frente, yo solo tenía ganas de preguntarle que si en verdad el podría contar con la ayuda de alguien, de la misma manera en que ofrecía la suya.
−Por mí no hay problema
Dije aguantado las ganas de preguntar, aunque él se había puesto a hablar con todo el mundo solía estar siempre con Jenny, una chica bonita con sentido del humor y Ren un "espartano" fanático de los gimnasios pero con el coeficiente intelectual de un simio.
−Muy bien ahora te vamos a amaestrar
Dijo Sherry poniendo una sonrisa de oreja a oreja, Gray la miro divertido y yo solo soporte no reír, la conocía lo suficiente para saber que Sherry era una persona especial y que cualquier cosa que estuviera planeando haría sufrir a ese chico.
−Bien vas a escuchar todos estos discos.
Le dijo pasándole una lista con al menos 100 nombres de álbumes de música rock.
−Bien no creo que sea tan difícil. −Dijo él tratando de asimilar las cosas con ligereza.− Juv ¿no piensas comer?
Me preguntó pero yo solo moví la cabeza negando a su pregunta.
−Bueno esa lista es solo para este fin de semana claro, la siguiente lista te la doy el lunes.
Entonces sí me rió con descaro, la cara de Gray había palidecido aún más de lo que ya la tenía.
−Bien, comienza a memorizar los títulos ahora vuelvo.
Sherry se levantó y me dejo ahí sola con él, a pesar de haberle sugerido acompañarla. ¡Traidora!
− ¿Y… que estás haciendo?
Me pregunta después de que el silencio incomodo que se formó entre los dos se extendiera demasiado.
−Dibujo.
Le dije simplemente sin apartar la vista de mi libreta, había empezado a hacer un dibujo a lápiz de la misma imagen que forraba mi cuaderno, pensaba dársela a Sherry antes de terminar esa semana.
− ¡Sorprendente!− exclamó sin vergüenza del volumen de su voz –Dibujas muy bien.
−Deberías escuchar los CD que te recomienda Sherry, son realmente muy buenos
Le digo señalando la lista en su mano
−Bueno si tú lo dices entonces los escuchare.
Me sonríe, la verdad no me gusta que sea simpático porque no tengo intensiones de ser su amiga y aun así me compadezco de él cuando cambia su expresión, Jenny y Ren pasaron justo enfrente de nosotros y se besaron. ¡Auch!
Ahora lo entendía todo, pude haberle dicho algo para reconfortarlo pero no lo hice, solo me quede ahí en silencio.
Agradecí infinitamente que Sherry llegara pronto, si él se hubiera puesto parlanchín y hubiera comenzado a hacerme preguntas sobre mi familia o algo más personal, enserio que no habría sabido cómo responder.
Mientras ellos siguieron conversando acerca de los discos yo me concentre en mi dibujo, y en lo horrible que era mi vida en ese momento.
.
.
En el presente…
No me di cuenta el momento en que me quede dormida, despierto al día siguiente con la carta en la mano y las lágrimas aun frescas en mis mejillas.
−Agg Juvia, Juvia, Juvia, eres un asco− veo mi propio rostro reflejado en el espejo del baño y no puedo evitar pensar que me veo terrible, mi cara y ojos están hinchados y la cabeza me duele, no recuerdo haber tomado tanto anoche.
−JUV… JUV ES HORA DEL DESAYUNO− el grito de Lucy se siente como millones de clavos en mi cabeza.
− ¡Voy!− no me importa que ya pasen de las doce, paso de arreglarme, al menos por hoy, no tengo ganas ni de asomarme a la ventana por lo que no me cambio el pijama. Salgo de la habitación arrastrando los pies, Lucy se queda quieta, viéndome con detenimiento.
−Te vez horrible.
−Gracias yo también te quiero.
Mi tono es sarcástico y hostil cuando tomo mi lugar en la mesa, pero el hecho de que Lucy este picando mis mejillas no ayuda para nada.
− ¿Se puede saber que estás haciendo?
−Asegurándome que sigues con vida, ya no "quisistes" contarme nada anoche acerca de la fiesta.
Dice con ese sutil acento pueblerino que a veces se le escapa sin querer. Volteo mi cabeza con la intensión de morderla pero logra escapar de mí.
− SE DICE "QUISISTE" ANALFABETA…
−Bien mi prima sigue ahí adentro, en algún lugar del cadáver que tienes por cuerpo
Se ríe mientras toma el jugo de naranja directo de la botella, sabe perfectamente que detesto que haga eso, también sabía que la iba a corregir desde un principio, me hace sentir mejor tiene razón a pesar de todo con ella nunca dejo de ser yo misma.
− Juv te vez esquelética hoy… ¿no crees que sería bueno llamar un doctor?
−Mira quien lo dice, la señorita "talla 5"
−Sabes a lo que me refiero Juvia− esta vez su tono es serio, no es usual que hable de esa manera así que bajo la cabeza. –Mírate te vez demacrada.
Tiene razón con los preparativos del coctel esta semana apenas si he comido, y después de lo de anoche las ojeras llenan la mitad de mi cara.
− ¡JUVIA!
−Ya deja de regañarme… si tan preocupada estas porque no me das mi desayuno.
Toma el plato de fruta que esta junto a la estufa y lo lanza para dejarlo a mi alcance. Me acaricio las sienes tratando de mantener la cabeza pegada al cuerpo, pero tengo un dolor de los mil demonios.
−Toma… − dice Lucy lanzando un par de aspirinas.
− ¿Se puede saber porque estas enojada?− digo sin molestarme en darle las gracias.
−Siempre te pasa lo mismo, pareciera que cada que "él" aparece te volvieras manca, tienes que dejar de depender de los demás.
¡Tiene razón! es sábado, el día de hoy por lo regular me toca hacer el desayuno y cuando no tengo ánimos de hacerlo simplemente me arreglo y salimos a comer. Pasaríamos todo el día de compras y veríamos una película en la tarde. Estoy avergonzada, trato de esconder mi rostro entre mi cabello para que no vea que me voy a romper otra vez.
−Lo siento− dice y tengo que voltear para mirarla porque no me creo que esas palabras hayan salido de ella. –Perdóname, sé que no estoy siendo justa contigo. Tú me trajiste a vivir aquí, tú pagas la renta y también mis gastos de la escuela.
−Hey… ¿A qué viene eso? −le digo interrumpiéndola.
−A que no quiero tomarme atribuciones que no me corresponden, pero enserio me molesta cuando te pones así por él.
−Estoy así por el coctel de anoche, fueron muchos días de desvelarme y de brincarme comidas, esto no tiene nada que ver con Gray.
−Has hecho cocteles antes, también te has desvelado y te has brincado comidas, pero siempre te levantas al día siguiente, te maquillas como la vil "nena" que eres y listo recuperas la energía.
Aunque su comentario me hace gracia mi risa se limitó a una simple sonrisa melancólica, puede ser que mi aspecto no tenga mucho que ver con él, pero mi estado de ánimo tiene todo que ver con él.
− ¿Soy patética cierto? – pregunto con toda la intensión de seguir llorando. –Soy muy, muy patética.
−No es lo que quise decir…
−No, pero es lo que yo pienso. Tienes razón tengo que dejar de sentir lastima de mi misma.
Lucy evita mirarme, yo logro ver como juega con sus dedos chatos bajo la mesa, me alegra que ya haya dejado de comerse las uñas.
− ¿lastima de ti misma o de la persona que eras cuando lo conociste?
− ¿Hay alguna diferencia?
−La hay…− afirma mirándome a los ojos –Ya no creo que seas esa persona, para nada.
−Yo tampoco – afirmo con la mirada aun en el suelo –Pero no sé si la persona en la que termine convirtiéndome es mejor que la de esa época.
− ¿Por qué dices eso?
−Me convertí en una de esas chicas de las que tanto nos reíamos – sonrío por fin levantando la vista − ¿Si alguien te hubiera dicho alguna vez en la preparatoria, que a los veinticinco me pondría faldas cortas y maquillaje todos los días le hubieras creído?
−Para nada… −dice más relajada metiendo la cuchara con cereal y leche en su boca –Siempre las mirábamos y nos burlábamos de lo infelices que debían ser, gritábamos "RICOS BASTARDOS" y salíamos corriendo
Su explicita representación me hace reír, porque es verdad nosotras solíamos ser así, aun ahora lo somos de vez en cuando.
−Juvia…
− ¿Si?
−Yo quiero estar segura de que estarás bien…
Sonrío de manera conciliadora, lo que sea que este sintiendo en este momento sé que no es culpa de ella.
− ¡Tonta! Claro que estaré bien.
Ella sonríe y yo trato de creer en mis propias palabras.
.
.
El lunes llego más rápido a la oficina de lo que quisiera, casi veinte minutos antes así que tengo tiempo para fumar un cigarrillo, no suelo hacerlo con frecuencia pero hoy tengo un antojo terrible. Llego a un módulo justo afuera de la oficina y pido uno de esos que tienen menta, me gusta la sensación ardiente en mi boca.
Para mi buena suerte sabe muy bien, tiene un toque a cereza que nunca había probado, estoy tentada a comprar la cajetilla completa cuando me encuentro de frente con Gray, me calmo e intento sacar el humo con algo de elegancia.
− ¡Oh!− digo con fingida sorpresa –Buenos días−
Se acerca para darme un beso marcado en la mejilla, maldito desgraciado que no puede saludar como la gente normal. No me muevo lo que le da oportunidad de arrebatarme el cigarrillo.
−Una damita no huele a tabaco tan temprano− dice con una expresión seria, tira el cigarrillo y lo pisa.
−Ese cigarrillo estaba muy bueno y me costó más de lo que vas a ganar este mes− le digo con los brazos cruzados, enserio quería acabármelo. –Además tú fumas ¿Cuál es el reclamo?
−Deje el tabaco hace años, cobralo de mi suelo no hay problema − trata de quitarle tensión a la situación, me abre la puerta del edificio y me deja entrar por delante.
−No sabía que habías dejado de fumar
−Llevamos muchos años de no hablar, ni siquiera intercambiamos correos, los dos hemos cambiado.
Sé que tiene razón pero no puedo negar que me cuesta trabajo adaptarme a cosas nuevas, solía saber absolutamente todo él, e incluso podía interpretar sus gestos y miradas, me aterra saber que ahora no podré hacerlo tan fácilmente.
Me pasa un brazo por la cintura cuando entramos en el elevador y por alguna razón no me alejo, solo dejo que me guía hasta mi oficina, ¿no debería yo enseñarle el lugar?
−Buenos días
Saludo de manera general a las secretarias que ya están ahí.
−Hola chicas, Risley ¿Cómo estás?
Gray saluda con mucha confianza e incluso se acerca a la secretaria de Rufus, yo ni su nombre recordaba.
−Muy bien jefa ¿por dónde empezamos?
Dice entrando a mi oficina. Está emocionado, nada comparado conmigo cuando llegue aquí era una roca sin movimiento.
−Con que Risley eh− le digo en tono burlón, lo único bueno de ser la jefa es que podre burlarme más libremente.
−Vamos jefa no se encele− dice y yo enrojezco –La conocí en el coctel del sábado, es una persona muy amable
−Si es cierto−ojeo un montón de papeles y encuentro lo que busco –Bien este es mi plan del mes, ahí está especificada la resolución, dimensiones y características de las imágenes que necesito, en el escritorio que está aquí – le digo señalando el pequeño escritorio que hace de recepción afuera de mi oficina
–tienes todo lo que necesitas, computadora, agenda y teléfono. Parte de tu trabajo es contestar mis llamadas, solo se pasan si son realmente importantes, aquí hay una lista de las personas que pasan conmigo directamente. Las imágenes a editar están en la carpeta del escritorio ¿preguntas?
−Mucha información.
Dice simplón prendiendo su computadora.
−Despacio corazón ya te acostumbraras.
Cierro la puerta de la oficina tras de mí, ¿Por qué carajos le dije corazón? Yo no le digo así a nadie maldita sea.
Pasan un par de horas y todo parece ir en orden hasta que atraviesa la puerta de mi oficina.
−Jefa ¿exactamente para cuando quiere las ediciones?
Dice con frustración, es cierto que si bien mis especificaciones son muy claras a veces no son cosas fáciles de hacer.
−Para ayer
Le contesto sin despegar la vista de mi computadora.
−Uff bien entiendo, pero con tu permiso es mi hora de almorzar ¿no sales?
Miro el reloj, es cierto lleva trabajando como esclavo casi 4 horas.
−No, ve tu yo tengo cosas pendientes todavía.
−Ni creas que te dejare aquí sin comer nada, si voy a ser tu secretario lo menos que puedo hacer es vigilar que la jefa coma algo.
Alzo una ceja, estoy segura que lo que diga no lo hará cambiar de opinión. Siempre ha sido así.
−Risley me dijo que te gustan las ensaladas, pediré a un restaurante que manden una para ti y una hamburguesa al carbón para mí, así podre apestar tu oficina un rato.
Suspiro cansada, la verdad es que un descanso no me caería tan mal.
−Espinaca en vez de lechuga y pide que pongan arándanos y nueces
− ¡Entendido!
Dice con una gran sonrisa, está a punto de salir cuando se topa de frente con el contador, Rufus.
−Juvia linda ¿tienes un segundo?
Pregunta pasando por un lado de Gray los dos parecen mirarse con odio, bien no sé qué ocurre pero tampoco me importa.
−Claro, póngase cómodo ¿Qué necesita?−
−Tu reporte de gastos y facturas del coctel.
Acomodo un par de papeles y me percato de que Gray sigue observando desde la puerta
–Gray no olvides mis arándanos
Le digo invitándolo a irse y capta muy bien e mensaje, cierra la puerta tras de sí y yo espero dos segundos antes de empezar a hablar
−Ya lo tenía listo contador pudo mandar a su secretaria, aquí está todo mi reporte– paso la carpeta alcanzándola hasta donde él está pero acaricia mi mano antes de tomarla.
−Ese chico es el que te puso nerviosa en el coctel ¿cierto?
Inmediatamente quito mi mano, el contador es un hombre bien parecido, no lo niego pero es un hombre de casi cuarenta años y me parece repulsivo cuando hace eso.
−Gray no tiene nada que ver en eso, solo estaba en un mal momento.
Intento concentrarme en mi computadora pero él se levanta y acerca su rostro al mío, lo más que el escritorio le da acceso
−Igual me debes algo, vayamos por una copa esta noche y platicamos un rato.
−Me parece bien, yo, usted, su esposa y su hijo supongo
Recargo los codos en el escritorio de manera elegante para sostener mi cabeza.
Rufus me mira con inocencia pero no puede negar lo cerdo que es, porque ya paso una vez y esa copa se convirtió en una botella, y la plática acabo en un hotel. Claro que mi única defensa es que yo no sabía que era casado.
−No, Juv no, te conviene tenerme de tu lado, te dejare que lo pienses y tal vez lo pasemos al viernes.
Sale de la oficina con una reverencia, al menos deje de sentir nervios, ahora solo estoy furiosa.
