XXIV

- ¿Qué clase de encantamiento encadena a Zahhak a las serpientes? – Jalal, que durante largo rato había estado comiendo sin levantar la vista de su cuenco, rompió el silencio.

Rudama, antes de contestar, dirigió una mirada reprobatoria a Antioch. El mago se encogió de hombros. No sabía por qué la bruja mantenía una actitud tan hostil hacia él, que al fin y al cabo lo único que había hecho era viajar hasta Persépolis para solicitar sus dotes adivinatorias.

- Porque mató accidentalmente a la Gorgona.- Contestó con brusquedad.

- ¿La Gorgona? – Preguntó Antioch sorprendido. Rudama volvió a dirigirle una mirada de reproche- Creí que las Gorgonas eran seres mitológicos que solo existían en los relatos de los griegos y los romanos...

- Sabrás – comenzó a decir Rudama con un tono de autosuficiencia – que las residencias de adivinos han estado, tradicionalmente, guardadas por criaturas mágicas, tales como esfinges, quimeras o incluso gorgonas. – Su larga melena rubia resplandecía iluminada por el fuego dándole la apariencia de estar rodeada por un aura brillante.

- ¿Así que existen? ¿Tu perro guardián era una Gorgona? – Preguntó con cierta ironía. Según el mito se trataba de criaturas peligrosas que compartían con el basilisco la facultad de transformar a quién las mirase en piedra. Pero Rudama estaba vivita y coleando. Y en guardia para rebatir cualquiera de sus comentarios.

- La Gorgona protegía el oráculo de Kay Kosov. Es decir, era el guardián de la copa. Zahhak tuvo la mala suerte de sentarse encima de ella.

- ¿Sentarse encima? ¡Ésta si que es buena! ¿Liquidó a una Gorgona sentándose encima? ¿Por quién me tomas? ¿Crees que soy un pisaverde?

- Olvidas que se trata de un semi-gigante. Además de su casi colosal envergadura, tiene características propias. Su piel es distinta de la tuya. Tiene una fortaleza mágica que desconoces. Se sentó encima accidentalmente...y la mató.

- ¿Y las serpientes? ¡No me irás a decir que son...! – Le pareció tan absurdo que sonrió con displicencia sin terminar siquiera la frase.

- El cabello...el cabello de la Gorgona...- Murmuró Jalal. Completamente seducido por la historia que estaba contando Rudama, era evidente que para él estaba absolutamente claro que las serpientes procedían del cabello del monstruo fantástico.

- En efecto. - Asintió Rudama mientras dirigía otra de aquellas miradas de perdonavidas a Antioch.- La cabellera de la Gorgona quedó liberada. Las serpientes guardan ahora el oráculo, pero, sin dueña, han adoptado a Zahhak. Y puesto que él no está preparado para tal cosa, lo están volviendo loco.

- La serpiente es un símbolo de sabiduría.- Dijo de pronto Jalal mientras revolvía cuidadosamente su comida con una cuchara.- ¡Oh, adivina! – Exclamó de pronto levantando la vista y dirigiendo a Rudama una mirada casi de veneración - ¡Además de poderosa en tus artes mágicas, debes de ser una mujer muy sabia!

- Gracias por tus cumplidos, Jalal, pero no me sobreestimes. Persépolis esconde muchísima sabiduría entre sus ruinosas piedras, y es a esa sabiduría a la que hay que dirigir los pensamientos, no hacia mi persona.- Contestó ella con un tono suave, hasta podría considerarse dulce.

- ¿La serpiente representa la sabiduría? Nunca lo había oído. Más bien pensaba que...- Comenzó a decir Antioch.

- Más bien pensabas que se asociaba al mal y al pecado. ¡Qué cortedad de miras, Sahib! – Le espetó Rudama. Era verdaderamente llamativo cómo cambiaba de tono según se dirigiera a un mago o al otro.

- En mi país los magos suelen asociar la serpiente con la magia oscura...- Continuó Antioch intentando no perder la precaria calma que había conseguido atesorar tras lo de la Gorgona.

- Bueno. Hay quienes prefieren permanecer en la ignorancia porque el verdadero conocimiento les da miedo...La serpiente es un poderoso símbolo mágico.

- La mayoría de los magos tenebrosos de mi país han sido educados en la magia bajo el símbolo de la serpiente...

- Y la mayoría de los médicos del mío la tienen por emblema. Por cierto, tu ¿Bajo qué signo fuiste educado? ¿Bajo el del asno, tal vez? ¿O acaso la cabra?

Antioch le miró con furia - ¿No lo sabes tú, que eres una poderosa adivina y que a veces pareces leer las mentes? – Contestó con ironía.

- Podría saberlo, si quieres que me esfuerce en adivinarlo. Pero me parece más sencillo preguntarte directamente. ¿Para qué hacer esfuerzos de adivinación con semejante nimiedad?

- El león.- espetó de pronto, con orgullo.- El león que simboliza el valor.

- El león, según la simbología antigua, lo que representa es el custodio de la luz necesaria para alcanzar la sabiduría.

- ¿El custodio de la luz que alumbra a la serpiente? ¿Cómo si fuera su servidor? ¡No me hagas reír! – Aquello de imaginar que la casa de Gryffindor simbólicamente debía ser la custodia del saber, que correspondía a la Casa de Slytherin, sempiterna rival desde los tiempos de los mismísimos Godric y Salazar le resultó enervante.- Y entonces...- Se le ocurrió de pronto- entonces el águila ¿a qué corresponde?

- El águila custodia la puerta de entrada a la morada de la sabiduría.

- ¡Vamos! ¡El águila es el portero y el león el que lleva el farol! ¡Y el saber reside en la serpiente!

- Lamento que mi sistema simbólico no coincida con el tuyo. Pero demuestras bastante cortedad de miras no aceptando que otros piensen de manera diferente.

- ¿Y el tejón? ¿Qué representa entonces el tejón?

- ¿El tejón?

- ¿Qué representa, según tu sistema?

- ¿El tejón? - Rudama se quedó pensativa un momento.- Bueno, es un amuleto que protege contra el mal de ojo. Si metes una garra de tejón en una bolsita y te la cuelgas al cuello...

- ¿Mal de ojo? ¿Amuletos? ¡Esos son cuentos de muggles! ¿Tu crees en esas cosas? ¿Qué clase de bruja eres tú? – espetó Antioch airado. Rudama estaba teniendo la virtud de volver a sacarle de quicio. Ella le devolvió una mirada asesina.

- Por mal de ojo, como casi todo el mundo sabe, nos referimos generalmente a hechizos malignos menores. Magia dañina de menor intensidad. Para ciertos encantamientos basta con un amuleto como contra – hechizo.

- Y eso ¿cómo encaja en tu sistema de luces, sombras y porteros?

- Me parece que ya entiendo... Así que en tu país hay magos educados bajo el símbolo del león, el águila, el tejón y la serpiente... – contestó Rudama como si tal cosa.

- Así es. El valor, el conocimiento, la lealtad... y la astucia.

- Eso último lo has dicho como si fuera algo malo. Y sin astucia y...ambición...no habrías llegado hasta aquí.

Aquello era el colmo. Insinuar que él, un Peverell...¡No! ¡Era intolerable! Se levantó de golpe y empezó a recoger sus cosas. Ya sabía donde estaba la lanza. No necesitaba consultar el oráculo.

- ¿Qué crees que estás haciendo? – Preguntó Rudama mientras él recogía su bolsa de viaje y metía dentro su vieja capa.

- Nos vamos, Jalal. Ya no tenemos más que hacer aquí.

- ¿Y el semi-gigante y sus serpientes, Sahíb?

- Al cuerno con el semi-gigante y su nido de custodias de la sabiduría.

- Qué corto eres, Sahíb.- Soltó de pronto Rudama.- ¿Crees que las serpientes de la Gorgona te van a dejar partir sin más ni más?

- ¿Por qué no?

- Porque protegen el oráculo.

- ¿Y? No soy una amenaza para...

- No es eso lo que dicen los augurios.- Le interrumpió Rudama secamente.

- Escucha.- contestó entonces Antioch mirándola fijamente.- Vine a preguntarte dónde se encontraba un objeto. Ya me has informado. No veo dónde está el peligro para el oráculo. ¿O es que se contamina si lo consulta un mago extranjero?

Rudama suspiró.

- Las serpientes no te dejarán marcharte. Si quieres, puedes comprobarlo tu mismo.

- Eso son tonterías.- Contestó él mientras terminaba de guardar sus cosas. Jalal, que no había sido capaz de moverse de su sitio junto al fuego, le miraba sin pestañear.

- ¿Vienes, Jalal? ¿O te quedas en este lugar con...esta compañía tan interesante?

- Yo...

- Al menos.- la voz profunda intervino. El semigigante había permanecido mudo durante toda la charla, observandolos. – deberías saber qué hacer si te encuentras con las serpientes.

- Está bien, eso me parece razonable ¿Cómo se acaba con las serpientes, entonces? - dijo sin dejar de recoger sus cosas y sin apenas mirarles.

- Hay que atraparlas todas y meterlas en una bolsa hecha de piel de cabra.- Zohhak rebuscó en el interior de sus enormes vestiduras y extrajo una bolsa que contenía algo en su interior que se movía mucho.

- ¿Eso son pelos de la Gorgona? Quiero decir, ¿serpientes? - Preguntó Jalal interesado.

- Las que he podido capturar. Son endiabladamente rápidas. Las del lado derecho de la cabeza son además mortalmente venenosas. Las del lado izquierdo, por el contrario, producen una sustancia rica en alimento para el ser humano.

- ¿Cómo se distinguen unas de otras? - Volvió a preguntar el diminuto mago.

- Por una pequeña marca roja sobre la cabeza. Las que la tienen, pertenecen al lado derecho. Cuando las tenga todas enterraré la bolsa. Con el tiempo, me temo, brotarán serpientes venenosas, pero al menos serán víboras corrientes.

- Loable tarea. Y ¿cómo se capturan las serpientes mágicas? ¿Acaso un simple Accio sirve para meterlas en la bolsa? - Soltó de pronto Antioch.

- Te crees un Sahib muy gracioso... Por supuesto que no sirve un simple Accio. Si así fuera ¿Te crees que las tendríamos correteando por las ruinas de Persépolis, en torno a Zahhak? Se necesita música para atraerlas y capturarlas. ¿Sabes tocar algún instrumento? - Intervino Rudama. Parecía que esperaba que Antioch abriera la boca para soltar su veneno.

- Ah ¿sí? ¡Qué bonito! ¡Parece un cuento oriental!

- No te burles. ¿Sabes tocar algún instrumento?

- Me temo que no entra dentro de mis habilidades.

Zohhak suspiró.- Entonces, lo mejor será que permanezcas junto a Rudama.- Le dijo con su voz profunda.

- Si. Junto a esta dulce mujer. Eso mismo estaba pensando yo... ¿Vamos, Jalal?

El diminuto mago se levantó de un salto y se dirigió al muro contra el que había dejado apoyada su alfombra enrollada. De repente se quedó parado, muy quieto, como si le hubieran petrificado. Numerosas sombras alargadas se desplazaban moviéndose como si fueran ondas en la piedra.

- ¡Te lo dije! ¡Las serpientes de la Gorgona! – gritó Rudama.

Notas varias

Las gorgonas son a veces representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, pero sus atributos más comunes son los dientes y la piel de serpientes. Se decía que los oráculos más antiguos eran protegidos por las serpientes y las imágenes de gorgonas se asociaban a menudo con estos templos. Las leonas y las esfinges también se asociaban frecuentemente a las gorgonas. En la Antigua Grecia se usaba con frecuencia un Gorgoneion (cabeza de piedra, grabado o dibujo de un rostro de gorgona, a menudo con serpientes sobresaliendo salvajemente y con la lengua fuera de sus colmillos) como símbolo, que se ubicaba en puertas, muros, suelos, monedas, escudos, corazas y lápidas con la esperanza de alejar el mal. Cuando escribí el capítulo anterior no sabía muy bien de dónde iba a hacer proceder las serpientes, pero resulta que estaba leyendo la segunda parte de La Orden de la Academia Spence y sale una gorgona...vamos, que la tenía delante de las narices pero no la veía hasta que se encendió la luz. Por cierto, que la Bray me parece mejor que la Meyer (no fui capaz de pasar de Twilight...), claro que tampoco le favorece que he empezado a leer a Anne Rice (no lo había hecho hasta ahora), y claro, un vampiro de la Ricce o una de sus brujas Mayfair deja a Edward y Bella en ropa interior....

Si alguien quiere comentar de libros conmigo, me puede mandar un mensaje, es algo que me apetece hacer de manera un poco más tranquila que en los foros.

El simbolismo del león, la serpiente y el águila lo he sacado de Iacobus, de Matilde Asensi. Lo de la garra de tejón forma parte de la tradición popular vasco-navarra, y sale recopilado en bastantes fuentes, aunque comprobé primero que existían en Persia.

El lenguaje que utilizan: Parsi, o Farsi, la lengua de Persia. Mediante hechizos de traducción. Hay que ser muy cuidadosos, porque a veces son demasiado literales y producen sus equívocos. Con la práctica, cada vez se manejan mejor, pero sin duda no pueden sustituir el expresarse uno mismo en otra lengua (por eso es preferible aprender otro idioma). Obsérvese que Antioch tiene mucho cuidado cuando habla con el derviche, precisamente para evitar errores de traducción.

Brujas y fantasía insertadas en novela de corte histórico: Ars Magica, de Nerea Riesco (no, no me paga por hacerle propaganda). Con el plus de que parte de la acción transcurre en Navarra :), en la época de los procesos de Logroño contra las brujas de Zugarramurdi (y otros lugares). No me convence la explicación final de por qué se persiguieron brujas en las montañas navarras y vascas, porque me parece que en aquella época era poco plausible, pero aparte de eso, me ha dejado un buen sabor de boca. Y uno de los personajes más relevantes es ni mas ni menos que el inquisidor que siglos después fue apodado El Abogado de las Brujas. ¿Qué cómo se llamaba? Pasmáos, Alonso de SALAZAR (seguro que JKR no tiene ni idea ;))

Bsos