#Flufftober2021 #EsDeFanfics y #BestFiction #Día1

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi.

Advertencia de OCC, en alguno de los personajes; esta historia está fluyendo a lo wey, no me pidan mucha coherencia en las actitudes de los mismos.

Capítulo dedicado a mi bella Phanyzu, quien está de cumpleaños justo este día.

Contacto visual

Esa noche celebraba su graduación. Después de todo el estrés que la universidad había causado en ella, necesitaba de una noche relajada junto a sus amigos. Faltaba poco menos de una hora para que se diera la hora en la que había quedado a reunirse con sus amigos y debía ponerse en marcha hacia el restaurante.

Entró a su baño para mirarse frente al espejo, dando los toques finales a su peinado. Acomodó su recogido de lado y dio un par de vueltas a las hebras que caían con gracia sobre su hombro. Fue en ese momento en el que el sonido de un mensaje llegando a su teléfono la distrajo.

Sacó su celular del bolsillo trasero de su pantalón y vio la notificación de un mensaje de Jakotsu en la parte superior de la pantalla.

Kagome, ¿Puedo llevar a mi hermano a la cena? Se me había olvidado que quedé en cenar con él y ahora está viéndome feo.

Kagome rio al leer el mensaje que su amigo había mandado, Jakotsu tenía la mala costumbre de olvidarse de su y respondió inmediatamente.

Claro que sí, ya voy de salida de mi casa. Nos vemos allá.

Cuando llegó a la pizzería que tanto le encantaba se encontró son Sango y Miroku, quienes ya la esperaban desde hace unos minutos.

—¡Kagome! Te separamos una mesa— dijo Sango levantándose de su silla para correr a abrazar a su amiga —. Inuyasha dijo que vendría tan pronto pasara por Kikyo, y Jakotsu nos pidió que le pusiéramos una silla extra que trae acompañante.

—Seguramente su cita— comentó Miroku feliz que el muchacho finalmente se consiguiera alguien más a quien acosar.

—No es así— contradijo Kagome divertida, mientras tomaba asiento junto a su amiga —. Escribió textual "mi hermano", creo que seguirás siendo la víctima principal de sus halagos.

—Ah, yo esperaba que ya tuviera alguien ese loco demente. Tengo esperanza que cuando tenga novio me quite el apodo de "colita bella", presiento que no se refiere a mi peinado.

—Pero claro que no se refiere a tu peinado— se escuchó una voz desde las espaldas de los jóvenes. Inuyasha había respondido altanero al comentario de su amigo.

—¡Inuyasha! —dijeron los jóvenes.

El chico que reía a carcajadas, venía acompañado de una joven que intentaba contener la risa por respeto al amigo de su novio.

—Ya dejen de criticar a mi amigo y sus halagadores apodos—dijo Kagome risueña defendiendo a Jakotsu. Se levantó de su silla y caminó a los brazos que esperaban abrazarla —. Me alegro mucho que pudieran venir—dijo Kagome abrazando la cintura de su mejor amigo, para soltarlo y abrazar a la chica que estaba junto a él.

Kikyo la recibió cariñosa con una ligera sonrisa. Al separase las chicas, Kikyo trasculcó uno de los bolsillos de la chaqueta de Inuyasha y sacó una pequeña cajita de terciopelo azul, entregándosela al distraído muchacho, recordándole que tenía que entregarlo. Inuyasha rio apenado y se dirigió a Kagome.

—Nos tardamos un poco más por que teníamos que recoger esto—dijo con intención de abrir la caja frente a la muchacha, pero los gritos de tres jóvenes se escucharon en la sala del restaurante.

—¡Aún no!

—¡¿Cómo te atreves!?

Sango y Miroku habían querido detener a Inuyasha de entregarle el regalo a Kagome, ya que sabían que el joven, que ahora le gritaba al muchacho de cabello blanco iba a enfurecer.

—Te dije explícitamente que me esperaran—regañaba Jakotsu a Inuyasha —¿Tanto te costaba? ¡Ya estoy aquí! ¡Ni un puto minuto más tenías que haber esperado! —gritaba en berrinche.

—No lo ha visto aún—se defendió Inuyasha —¿Verdad? —preguntó a Kagome, quien intentaba ocultar si risa detrás de su mano —Además… fue Kikyo quien me dijo que se lo diera.

—¡No intentes echarle la culpa, maldito traicionero! —ahora vienes para acá que te voy a dar una tunda—Jakotsu tomó de la oreja a Inuyasha y lo arrastro fuera del restaurante.

—Estos chicos siempre están igual—dijo Kagome negando con la cabeza en resignación —. Ven Kikyo, vamos a nuestra mesa.

Entre las peleas y saludos, una pizza grande había llegado a la mesa; la cual degustaban Miroku y Sango mientras disfrutaban del espectáculo. Kagome apenada ante el escándalo que hicieron sus amigos, miró a los pocos clientes que esperaban poder tener una cena relajada. Se disculpó en susurros dando pequeñas reverencias, hasta que su mirada se fijó en un joven que se encontraba recargado en la pared cercana a la entrada del restaurante.

El muchacho la veía divertido, sin intentar disimular que presenció todo. Kagome, se apenó aún más al ver aquellos bellos ojos azules burlarse de la situación.

"Trágame Tierra", pensó al sentarse con sus amigos. Cuando volviera Jakotsu sería ella quien le dará una tunda.

Kagome intentó tragarse su vergüenza y tomó un trozo de pizza. —Son unos tragones, ¿no pudieron esperarse? —les preguntó a Sango y Miroku quienes ya estaban preparando su segunda porción.

—No había palomitas— se defendió Miroku, mientras doblaba su pizza cómo un taco y le daba una gran mordida—¡Miren, miren! —dijo Miroku señalando a la puerta, en dónde se podían ver los dos jóvenes articulando con demasiados movimientos —¿Qué creen que estén diciendo?

—"Te crees mucho porque tienes una carita bien bella, pero no tienes derecho a quitarme el momento con mi bella amiga" —dijo Sango con una voz más grave, pero a la vez súper coqueto, intentando hacer imitación de Jakotsu. Mientras se veía cómo el joven amanerado se acariciaba el rostro con delicadeza, para después empujar el hombro de Inuyasha con su dedo índice.

—"¡Basta!, dañarás tu manicura" —dijo Miroku con voz de Inuyasha cuando vio que este tomó el dedo de Jakotsu con toda su mano.

Para este momento, Kagome intentaba contener sus carcajadas con pedazos de pizza mientras veía cómo sus amigos fingían las voces de los otros.

—"Ay cariño, ¿es una propuesta indecorosa?" —dijo Sango en respuesta, cuando vio como Jakotsu sonrió con picardía al ver su dedo entre los de Inuyasha.

Pero pareció que justo eso mismo dijo Jakotsu, ya que se vio claramente cómo movió su dedo sugestivamente entre la mano de Inuyasha; acto que hizo que Inuyasha lo soltara inmediatamente. Esto ocasionó que todos los chicos de la mesa liberaran una carcajada ante lo que vieron; mientras que Kikyo ocultaba su risa detrás de uno de los menús.

Kagome rió tanto, que en un momento su respiración se vió fluctuada y de la melodiosa risa que antes salió de ella, sólo quedaron algunos sonidos a los que ella llamaba "risa de cerdito". Apenada se tapó inmediatamente la boca. y miró a su alrededor para ver si alguien se había dado cuenta. Topándose nuevamente con aquel chico en la entrada que sonreía sin disimulo.

"¡Maldita sea! ¿Qué no tiene otro lugar a dónde ir? ¿O a dónde mirar?", se preguntó apenada Kagome al ver la galante risa nada disimulada dirigida a ella.

—A todo esto, ¿Cuánto tiempo vamos a dejar a Bankotsu esperando cómo idiota ahí? —preguntó Sango al ver al chico que la saludaba elevando un poco el mentón. Sango le señaló sonriente el asiento a su lado, pero el chico señaló hacia afuera en dirección a su hermano.

Kagome se quedó a media mordida de pizza, cuando recordó que su amigo Jakotsu iba a llevar a su hermano.

—¿Es el hermano de Jakotsu? —preguntó Kagome, casi atragantándose con su bocado. Aparentemente lo único que iba a tragar esa noche era vergüenza.

—Sí, me preguntó que estarán haciendo esos dos, ya deberían de venir—dijo Sango al ver que su amigo iba a esperar a que su hermano entrara al restaurante.

—Iré a ver si puedo traerlos—dijo Kikyo poniéndose se pie, dando una sonrisa amable a Bankotsu al pasar junto a él, y saliendo por los dos chicos.

Todos lograron ver cómo Kikyo con una mirada regañó a ambos y extendió la mano para que le entregaran la pequeña cajita que se estaban peleando los dos. Entraron los tres, y Jakotsu al pasar por su hermano fue recibido por un coscorrón.

Cuando llegaron todos a la mesa, Kikyo extendió la cajita a Kagome —Se estaban peleando por ver quien de los dos te lo regalaba. Toma linda, será mío el honor.

Kagome sonrió a la chica, y tomó de sus manos la caja azulada. Al abrirlo se encontró con una delgada pulsera de plata con un pequeño dije de un pincel, ícono de su carrera de diseño. Era precioso, sonrió a sus amigos y corrió a abrazarlos de uno por uno. Hasta que casi por error abraza al desconocido que acompañaba a su amigo.

—Perdona —dijo Kagome apenada.

—Descuida— respondió Bankotsu —Muchas Felicidades. Soy Bankotsu, por cierto.

"Malditos ojos hermosos", pensó Kagome al notar que una sonrisa boba se comenzaba a formar en su rostro.

Quiero que disfruten de mis historias como yo lo hago con muchas de las de ustedes. Dejen sus sugerencias en sus comentarios.

Muchas gracias.