#Flufftober2021 #EsDeFanfics y #BestFiction #Día3
Disclaimer: Los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi.
Advertencia de OoC; no es amenaza, es promesa 😉
Beso indirecto
La tarde no podía ser más aburrida. La cafetería en la que los jóvenes trabajaban estaba prácticamente abandonada. A excepción de Bankotsu, que por alguna razón había querido ir a trabajar en uno de los incómodos asientos del lugar.
—Es una tontería abrir los lunes—dijo Jakotsu lanzando el trapo con el que había limpiado la cubierta más de una vez —. No hay nada que hacer, ¿si cerramos y nos vamos?
—Te equivocas, los lunes son de los días más visitados— dijo Kagome regañándolo—. La gente necesita cafeína para empezar la semana. No tengo la menor idea del porqué la gente no viene.
—Vuelvo a preguntar, ¿y si cerramos?
—¿Quieres que Naraku nos despida? —preguntó Kagome molesta —además, si no hay anda que hacer ¿por qué te molesta?, ¿no prefieres no hacer nada?
—No cuando podría estar haciendo algo mejor— respondió él.
—Podríamos relajarnos un poco, vamos a prepararnos unos de nuestros cafés de cortesía y nos sentamos un rato a platicar cómo en los viejos tiempos— sugirió Kagome.
—Me agrada la idea —Jakotsu tomó su teléfono y mandó rápidamente un mensaje —. ¡Bank! —gritó a su hermano que estaba a unos cuantos metros —¿Quieres refill? —le indicó con la taza cafetera en mano con la que estaba preparando su bebida.
Bankotsu, quien estaba atendiendo una llamada, le asintió a su hermano. Le hizo un gesto con la mano, indicándole que lo esperara para llevarle su taza y continuó con la llamada. Kagome viendo esto, se acercó a Bankotsu y recogió su taza con una sonrisa. Él al verla, sonrió un poco y le agradeció en silencio.
—Kagome, pásame nuestras tazas —dijo Jakotsu extendiendo la mano.
Kagome aprovechó y llevó también la de Bankotsu, a la cual aún le quedaba un poco de líquido dentro, por lo que pensó que su amigo podría distinguirla. Al fin y al cabo, ellos tomaban café con chocolate y Bankotsu con leche, por lo que la bebida de ellos era más oscura.
Pero Jakotsu se distrajo en un momento, y colocó la crema batida sin fijarse cuál era la taza que su hermano ya había utilizado. Si un supervisor de calidad lo viera, lo multarían por dos razones: una por no limpiar la taza ya utilizada, dos, por jugar a la ruleta con las bebidas para su amiga y su hermano. Aún así, no le dio más importancia a eso, a final de cuentas siempre podían cambiarlos.
Le dio un café a Kagome y le dejó otro a su hermano sobre la mesa, creyendo que estos eran los correctos. Según cómo los había colocado antes. Jakotsu y Kagome se sentaron a unas cuantas mesas separadas de Bankotsu, para poder platicar con un poco más de privacidad. Pero, sin poderle dar un trago a su bebida, Jakotsu recibió un mensaje.
Leyó con nerviosismo la pantalla y una sonrisa tonta se le vio en el rostro.
—¿Recuerdas cuando te dije que podía estar haciendo algo mejor? —le preguntó a la chica
Kagome, quien esperaba tener una tarde de chismes junto a su amigo, sospechó inmediatamente de los planes contrarios que tenía él.
—¿Me vas a abandonar? —preguntó Kagome con los ojos entrecerrados y cruzando los brazos frente a su pecho.
—Si tu me abandonaras, por salir con un chico super guapo yo te apoyaría—dijo él haciéndose la víctima para que su amiga no se molestara con él.
—¿Vas a salir con un chico super guapo? —le preguntó Kagome.
—No tanto cómo con él que te voy a dejar —dijo Jakotsu con una sonrisa—. ¡Hermano! Te la encargo que la regreses sana y salva a su casa— le dijo a Bankotsu quien revisaba unos archivos en su computadora.
Bankotsu levantó la mirada confundido a su hermano y tras ver que afuera del café esperaba un joven de cabello castaño, lo entendió inmediato. Roló la mirada en resignación.
—Muy bien— dijo Bankotsu. Su hermano emocionado tomó sus cosas y se dirigió a la salida, pero Bankotsu no pudo evitar darle su típico consejo a medio grito— ¡Usa protección!
—¡POR ESO QUISE VIVIR SOLO! —gritó Jakotsu casi azotando la puerta.
Kagome dio un suspiro y se levantó de su mesa. No tenía caso que ella esperara en esa mesa sola. Mejor se colocaba detrás del mostrador. Se sintió hasta un poco incómoda de que su amigo la dejara encargada con Bankotsu, pobre, seguramente estaba muy ocupado.
—¿Te vas? —preguntó él al verla levantarse de mala gana de su mesa.
—Voy al mostrador—dijo con las dos tazas de bebida—. No tienes que quedarte Bankotsu, seguramente tienes mucho trabajo.
El joven moreno sonrió y cerró la pantalla de su computador.
—De hecho, terminé todas mis labores temprano, vine a esperar a que él idiota terminara de trabajar. Pero, cómo vez, también me han dejado plantado —Bankotsu comenzó a guardar sus pertenencias en su maletín.
Kagome, al percatarse de esto, se sintió un poco decepcionada.
"¿Qué estás pensando idiota?", se recriminó. Obviamente el ya no tenía razones para quedarse. Su hermano se había ido.
—Qué pases bonita tarde—le dijo Kagome con una sonrisa que no le llegó a los ojos. Salió del espacio de su mesa para dirigirse al mostrador.
—¿Me estás corriendo? —preguntó él.
—Creí que…
—No te dejaré sola, Kagome— dijo Bankotsu en todo de regaño— ven, siéntate conmigo. ¿No querías escuchar historias de nosotros de niños?
Kagome sonrió emocionada. Se dirigió a su mesa y dejó las dos bebidas sobre ella. Se sentó en la silla que estaba frente a Bankotsu y con voz risueña le dijo: —Yo encantada, cuéntame— tomó un sorbo de su bebida, pero le faltaba el extraño sabor dulce que su bebida debía de tener.
"Tal vez Jakotsu hizo otra bebida", pensó Kagome.
—Bueno, primero ¿tienes alguna pregunta? —Bankotsu aprovechó también para beber de su taza, pero algo le hizo cambiar de gesto—¿Por qué mi café sabe a Hershey's? —preguntó extrañado.
Kagome se puso roja, eso sonaba a que esa era su bebida. Tomó la otra taza que había dejado sobre la mesa, la que correspondía a Jakotsu, y al darle un sorbo se dio cuenta que también sabía a chocolate.
—Creo que yo tengo tu café— dijo Kagome apenada —. Dame tu taza, puedo preparar uno nuevo, lo siento mucho…
—Tranquila, puedes darme ese que tienes ahí—le dijo señalando la tasa a la que ya le había bebido Kagome— no hay necesidad de gastar ingredientes. Y tú te puedes beber el que le correspondía a Jakotsu.
—Pero… ya le bebí—respondió ella con nerviosismo.
—Sí, pero, yo le bebí antes también, así que se podría decir que estamos a mano.
Bankotsu tomó la taza que ella tenía en un lado y le tomó sin ningún inconveniente. Miró sonriente a Kagome mientras le ponía de frente la bebida a la que sólo ella le había tomado.
—A final de cuentas, si te contaré la historia con un café.
—Esto, querido, es un Moka— presumió Kagome— y es la mejor bebida para escuchar historias.
Quiero que disfruten de mis historias como yo lo hago con muchas de las de ustedes. Dejen sus sugerencias en sus comentarios.
Muchas gracias.
