Disclaimer: Los personajes son de Rumiko Takahashi.
Fluido corporal
.
Las exhalaciones iban y venían, el cuerpo parecía un maldito horno a punto de explotar, la piel quemaba y sentía cada centímetro de piel arder.
Desde su ángulo, lo vio mirarla serio, pero con determinación y eso la animó a seguir con su interminable movimiento de piernas y caderas, creando así una danza que parecía tortuosa pero, sabía bien ella, le devendría maravillosos y hasta placenteros resultados. Un gemido de casi dolor se ahogó en su garganta y echó para atrás la cabeza. El sudor le empapaba todo el cuerpo y el frenesí de sus movimientos estaba acabando con su cordura. Se aferraba cada vez más a las manillas que soportaban parte de su peso y le ayudaban a no caer rendida al suelo por el esfuerzo. Notaba sus pechos moverse junto a ella y se sonrojó fuertemente ante esa visión.
El agua salada corría por sus brazos como si no hubiera un mañana y no podía ni siquiera hablar.
—¿P-podemos… parar? —alcanzó a suplicar, prácticamente ahogada.
—No, falta poco para que termine —le animó él, todavía con su expresión decidida. Kagome pensó que intentaba darle ánimos con sus expresivos ojos dorados y eso, no supo si tomarlo bien o querer agredirlo—. No pares.
«Por supuesto, como no es él quien está haciendo todo el trabajo»
Aceleró el ritmo de sus piernas y juró por todos los dioses existentes que nunca se había movido de esa forma jamás en toda su puta vida, sin embargo, la vista que estaba teniendo últimamente cada vez que estaba en esa posición, le daba ánimos para seguir. Se quitó varios mechones de cabello pegados a la cara con ímpetu para no perder un segundo la concentración.
—Oh, Dios… —exhaló con pocas fuerzas, la fricción la estaba enloqueciendo.
—Vamos, falta poco para que termine, Kagome —le volvió a animar y sintió la excitación de la culminación embargarle todo el cuerpo—. Lo estás haciendo bien, vamos.
—No puedo más, ya… —intentó con todas sus fuerzas seguir, pero sentía que desfallecería—. Dios… no, InuYasha, ya…
—¡No te detengas!
El sudor que había rodado por sus cejas ahora estaba ahogando sus ojos y ardía como el infierno. Solo un poco más, sabía que ya no faltaba mucho para que por fin pudiera acabar. Sentía como si su cuerpo estuviera hirviendo a máxima ebullición y eso estaba a punto de quitarle la conciencia.
Pero valía la pena.
Por todos los dioses que lo valía. Y, sobretodo, valía mucho más la pena si lo hacía con InuYasha.
Le gustaba mucho y era conveniente tenerlo así. Era agradable para sus oídos oírlo alentarla justo en el clímax.
El fluido corporal la estaba inundando y la presión quizás también le explotaría las mismas venas.
—¡Tiempo!
Cuando escuchó esa voz varonil gritar aquello, sintió como si su alma se liberara de una prisión. Dejó en el aire una exhalación descomunal que alertó al resto. Quería llorar por haber logrado su meta y por todo el dolor que sentía en las piernas.
—¿Lo… hice? —Alcanzó a decir, casi del otro lado.
InuYasha sonrió, satisfecho. Asintió y le enseñó el cronómetro para que apreciara el tiempo. Kagome se había convertido en una de sus mejores entrenadas en esos últimos meses y era satisfactorio poder ver sus resultados florecer de forma tan evidente. Observó su piel perlada casi irreal, rosada por el terrible esfuerzo que acababa de hacer y le pareció que era hipnotizante. El color azabache de las hebras se mezclaba con el níveo de su rostro. Sin darse cuenta, se acercó a ella y la observó fijamente mientras notaba cómo esta intentaba recuperar oxígeno y sonrió, sonrió genuinamente por la cara de tragedia que Higurashi puso cuando le regresó la mirada.
—Quería hacerte sudar, pero no de esta forma —le comentó con un toque burlón y la vio poner los ojos en blanco. Era demasiado evidente que Kagome jamás había sudado de esa manera. Podía jurar que había sudor en el piso.
Ella soltó otro suspiro, intentando sonreír.
—No importa, ya estaba mojada de todos modos.—Estiró la mano para alcanzar su botella con agua y la bebió como si no hubiera un mañana—. Sango me acompañó hoy antes de empezar mi rutina y la verdad es que sudé bastante. —Terminó de decir luego de enroscar la tapa en la botella.
Su entrenador le pasó una toalla y asintió, aún sin quitar la ligera sonrisa.
—Está bien, no te esfuerces de más, tienes una rutina estricta conmigo —le dio el consejo y usó un tono de despedida—. Bien, hemos terminado por hoy, Kagome.
La aludida se mordió los labios mientras lo veía prepararse para retirarse y pensó mil cosas por minuto, con las manos empezando a tornarse frías. No supo si hablar o no, pero una voz en su cansada mente le dijo que solo se vivía una vez. Terminó de secarse la cara y se aclaró la garganta para llamar su atención.
—InuYasha —bajó de la bicicleta estática y lo vio arreglar su bolso. Él regresó su vista a Kagome en señal de respuesta—. Mañana cumple años mi gato Buyo y pensé en que podrías venir al departamento… —su voz sonó nerviosa y casi no pudo verlo a la cara. Notó que algo había sonado muy mal cuando lo vio alzar una ceja, confundido. El sudor, esta vez de nervios, volvió a invadirla—. ¡No, no! Quiero decir… estaré junto a mis amigos Miroku y Sango, será una reunión sencilla a las 4 —cerró los ojos con fuerza y se maldijo por dentro.
Seguramente había quedado como una estúpida o quizás como una cualquiera, tal vez InuYasha…
—Claro, pásame tu dirección por WhatsApp, ¿qué puedo llevarle al cumpleañero? —Lo dijo con tanta naturalidad, que la azabache lo miró con los ojos bien abiertos. Se puso el bolso en el hombro y esperó una respuesta.
—Eh… le gusta el atún y las croquetas sabor a pollo —pestañeó varias veces. Había sido más fácil de lo que creyó.
—Bien. A las 4, entonces. —Asintió y volvió a sonreír—. Y no sudes tanto, te vas a resfriar.
Kagome lo observó irse como una boba después de su comentario y no cayó en cuenta de este hasta que despareció de su vista. La gente en el gimnasio seguía haciendo sus ejercicios como si el grandioso entrenador InuYasha Taishō no le hubiera aceptado una invitación a su departamento. Chilló por dentro y fue consciente de su sudor apenas.
Nunca había sudado tanto en la vida.
¿ClickBait? ¿Una porquería que les hizo perder su tiempo y que no tiene mayor trascendencia o sentido? ¿Un escrito WTF sin contexto? ¿Un ligero AU que los hizo pensar mal en el primer párrafo? Puede ser, quizás lo es todo o es nada. Ustedes no lo saben, yo no lo sé, pero soy ficker, los fickers a veces hacemos esto.
¿No?
Bueno
