[Nota 1: Este capítulo transcurre en paralelo al nueve][Nota 2: El siguiente capítulo será especial por el segundo aniversario de este fic. Comenten si prefieren que se continue con el flashback o si prefieren el ansiado Lemon. ]
Bakugo andaba con paso ansioso. Midoriya lo había dejado atrás antes de que pudiera darse cuenta. Su ceño fruncido, mandíbula tensa y cara de pocos amigos, hubiera hecho que cualquier persona saliera de su camino en una tarde cualquiera, pero bajo el delicado tacto de la noche, esas características lo hacían ver como un pendenciero. Por mera suerte, no echó a correr tras Deku para reducir la distancia, cosa que lo habría convertido en un peligro ante cualquiera que lo viera, pero su "pasividad" no fue un acto de consideración en absoluto. Tan sólo era que eso le parecía admitir una derrota ante su némesis. ¿Correr para alcanzar a alguien? Jamás, Él era Bakugo Katsuki, y eran todos los demás quienes debían correr para tener el privilegio de mirarle la espalda mientras se alejaba. Y por eso toda la situación le parecía más aberrante.
Mantuvo aquella presencia tempestuosa hasta que un sonido familiar lo distrajo. El tono de alerta de bomba en su celular le indicaba que alguien le llamaba, para su sorpresa, era Kirishima. Aceptó la llamada, pero antes de que su amigo pudiera siquiera saludar, Katsuki lo apaleo con sus palabras.
-¡No me importa que mierda necesites, estoy ocupado!
Bakugo colgó la llamada y siguió su camino, no había fuerza en la tierra que le apartara de su senda. Había tomado la decisión de darle una paliza a Deku, sea como sea. Había pasado la mayoría del día teniendo que soportar su presencia en el parque de diversiones. ¿Rueda de la fortuna? Él estaba ahí con esa tipa con cara de psicótica. ¿Montaña Rusa? También. ¿Martillo? Lo mismo. Todo el tiempo que estuvo ahí con Camie, lo encontraba en un sitio o en otro, pero eso no le molestaba percé, sino que en ningún momento se dio cuenta de que Él estaba ahí. No había sido ignorado cómo tal, pero el hecho de pasar bajo el radar de Midoriya, cuál bicho, le enervaba la sangre y más aún con el hecho de que pudo notar a leguas la incomodidad en la cara de Deku mientras la psicótica estaba junto a él.
No era asunto suyo ese triangulo amoroso ridículo, pero Midoriya era indirectamente responsable de la paliza que le había dado Uraraka y se lo debía. Lo ayudaría a tomar una decisión a su manera, y esa era sacudiéndole el cerebro con unos buenos golpes. Después de eso, no importaba el resultado, estaría fuera del conflicto y eso sería todo.
En el momento en que se reincorporó a la realidad, Bakugo observó a la distancia una figura inconfundible. Deku se encontraba impávido bajo la luz de la luna. Parecía una estatua, ya que ni siquiera se veía el movimiento de su respiración. Katsuki también se percató de que había llegado a la U.A. sin darse cuenta. El universo se estaba alineando a su favor y no pensaba ofenderlo ignorando la oportunidad.
-¡Basura! – gritó Bakugo sacando a Izuku de su letargo, quién le devolvió la mirada extrañado y encorvándose, cómo si se preparara para recibir un golpe.
-¿Kachan? – contestó Deku con una voz apenas audible.
-Sígueme – Bakugo hizo un gesto con la mano y reanudó su andar en otra dirección. Se detuvo después de unos pocos pasos para asegurarse de que Midoriya lo estaba siguiendo y reiteró su orden. – ¡que me sigas, maldito sordo! – Midoriya espabiló y siguió a su compañero, aún sin entender realmente lo que quería.
Katsuki mantuvo su andar en silencio, seguido por Midoriya muy de cerca. En un par de minutos ya estaban frente a la puerta del gimnasio de los dormitorios, un trascuarto no demasiado grande, pero bien equipado y que en una esquina disponía de un ring de boxeo, que era justo lo que quería Bakugo. A esa hora se suponía estaba cerrado, pero ya a esta altura, todo mundo tenía una llave para usarlo cuando quisiera, siempre que no rompieras nada, ni hicieras algo estúpido, todo estaría bien.
Bakugo abrió la cerradura con su llave y entro en el lugar sin un ápice de temor en su mirada, por otro lado, Midoriya se veía tembloroso por los dos. Las luces encendieron y miedo de Izuku se disipó un poco.
-Arriba. – Bakugou señaló el cuadrilátero y Midoriya tardó unos cuantos segundos en comprender lo que quería decir. Sin cuestionarlo, Izuku subió al ring a la par que Bakugo se dirigió caminando a los vestidores. Dos minutos después, regresó con dos pares de guantes de boxeo, y extendió uno de ellos a Deku.
Midoriya los sujetó y se quedó observándolos un rato, mientras tanto, Bakugo se había quitado su chaqueta y ya estaba colocándose el primero de los guantes. Midoriya extendió su par de regreso.
-No, gracias. No estoy de humor para esto. – Bakugo se quedó con la boca abierta , sin emitir sonido alguno y le dirigió una mirada estupefacta a Izuku. Lo normal sería que maldijera o profiriera insultos en una forma casi inteligible, sin embargo, no parecía tener esa actitud ahora.
Midoriya dio una vez más los guantes a Katsuki, pero esto no era algo que pudiera negociarse. Si bien, Bakugo respetaba que Izuku le hiciera frente, no creía que eso fuera relevante para aquél momento. Podía verlo en su mirada, en su lenguaje corporal, en el acto de confrontarlo y negarse a seguir el juego. Uraraka actuaba de una manera muy similar. Confusión, frustración y hacer una cosa para arrepentirse después y repetir. Todo era un ciclo enfermizo y ambos debían parar, tomar una decisión, sin importar cual fuera. Sólo debían tomar una dirección.
-Me sorprende que al fin te crecieran pelotas, pero te ayudaré con la motivación. Si me noqueas, te contaré lo que pasó en la fiesta.
-¿Eh? – Midoriya se paralizó en el acto. De todas las personas en las que creyó podría conseguir alguna respuesta, sin duda, Bakugo no era parte de la lista.
-Sí, te contaré lo que olvidaste. ¿Qué te parece? – Katsuki había terminado de ajustar sus guantes y golpeaba sus puños para probarlos. Ninguno de los dos estaría vendado para esto, por lo que una lesión para cualquiera era una posibilidad. Lo más seguro era que de manera inconsciente, ninguno usara toda su fuerza por esa razón. Una muñeca fracturada o un orbital roto no pasaban por la cabeza de ninguno, pero la posibilidad de lastimar al otro, si era algo que les preocupaba.
Mientras Bakugo se mostraba impávido, Midoriya se encontraba completamente ido. Su cabeza ahora se encontraba a toda potencia procesando, de manera que ese habito se susurrar de manera inentendible para todos se hizo presente.
-Kachan no es un mentiroso, jamás lo ha sido, pero pelear no es algo que me gustaría hacer ahora, ni siquiera creo que pueda concentrarme lo suficiente para conseguir acertar los golpes de manera correcta, pero también una oportunidad demasiado buena, si lo que me dice kachan es de utilidad, tal vez pueda tomar una mejor decisión al final. Aunque también está el hecho de que debo cumplir con el acuerdo, del que no tengo ninguna seguridad que ella cumpla tampoco. No es una situación fácil. – Mientras Midoriya reflexionaba para si mismo, un golpe leve lo sacudió. Bakugo se había cansado de escucharlo, y lo aporreo con sus propios guantes.
-No tengo todo tu tiempo, decide ahora.
-Bien – Midoriya se quitó el saco, arremangó su camisa y se ajustó los guantes. – Estoy listo.
Bakugo soltó el primer golpe al acto. Un gancho de izquierda que rozó apenas el costado del rostro de Midoriya, que lo esquivó con un desplante hacía atrás. Dos golpes más alcanzaron a Izuku, quién había levantado su guardia y pudo repelerlos con una guardia alta. Una segunda combinación de tres golpes, más potentes que la anterior, lo obligó a retroceder. Y una tercera ráfaga lo llevo a la esquina. Los fuertes golpes de Bakugo seguían llegando, algunos conectaban, la mayoría eran bloqueados, pero todos eran dolorosos. La condición física de Bakugo era envidiable, no necesitaba respirar entre combinaciones gracias a sus buenos pulmones, cortesía de sus largos años haciendo alpinismo. Las combinaciones de tres desaparecieron y fueron reemplazadas por una lluvia incesante. Midoriya se mantenía a la espera del contrataque, recibiendo el inmisericorde castigo de Katsuki, y en aquél momento, pudo verlo con claridad. Una brecha se había abierto en la guardia de Bakugo en el segundo que utilizó para tomar un bocanada de aire, misma que fue aprovechada por Midoriya.
Izuku respondió con un upercut que conectó justo en su mandíbula de su contrincante. Bakugo resintió el impacto, fallando su propio golpe y permitiendo que Midoriya lo golpeara de lleno en el rostro con un gancho izquierdo, haciéndolo retroceder, momento que aprovecho para escapar de la esquina e imponerse en el centro del cuadrilátero. Por su parte, Bakugo se plantó firmemente en suelo y retomó sus guardia consiente de su error. Katsuki cargó contra Deku con intención de acabar la pelea en un solo movimiento, sin embargo, no resultaría tan fácil para él.
El intercambio de golpes se mantuvo constante. Cada jab, por parte de ambos, era respondido por el otro. Katsuki no consiguió amedrentar a Deku en ningún momento, quien sostuvo su posición defensiva y contragolpeo en todo momento. Sin rounds, sin descanso, sin referí, la disputa estaba transformando en asunto de resistencia y voluntad, más que de fuerza física. Y en ese punto, el cuerpo de Bakugo comenzó a fallarle. Estaba acostumbrado a un desgaste largo, pero constante, y todas esas explosiones de energía lo estaban secando al punto de pararse de manera exclusiva a recuperar el aliento. Oportunidad que no era desperdiciada por Midoriya, que corría para descargar una lluvia de golpes sobre él.
Bakugo consiguió escapar del castigo y aprovechando la inercia de su movimiento dejó ir un golpe que conectó en la cara de Midoriya, que había volteado para no perder de vista el objetivo. Izuku retrocedío varios pasos hasta llegar a las cuerdas, instante en el que Katsuki inició su ultima carga contra un tambaleante y aturdido Deku. Bakugo soltó un recto que nuevamente impactó en su rostro, pero con mucha menos fuerza. Midoriya consiguió reincorporarse, se cuadró en su lugar y devolvió el golpe a Katsuki, quien retrocedió. El cansancio ya se había hecho notar, ambos jadeaban y buscaban de manera frenética el aire, sin embargo, Bakugo ya no tenía fuerza para levantar sus guantes. El siempre iracundo Katsuki, ahora se acercaba a su oponente de manera calma, con su guardia abierta y soltando golpes con apenas fuerza. Solo la levantaba cuando Midoriya regresaba alguno de sus puñetazos.
Katsuki decidió tomar aire alzó su guardia y se preparó para dar un golpe de victoria, a fin de cuentas, un buen golpe es todo lo que se necesita para ganar. Cerró distancia una vez más y abrazó a Midoriya para llevarlo a las cuerdas.
-¿Te crees muy rudo, Basura? – Bakugo descargó un golpe en el rostro de Midoriya quien intentaba separarse de él con desesperación. - ¿No tienes motivación para golpearme en serio? – descargó un segundo golpe contra Deku. ¿Y qué tal si te digo que me cogí a tu novia de cara redonda. – las palabras de Bakugo impactaron a Deku, quién se paralizó por medio segundo. Esa ventana fue usada por Bakugo para golpearlo en la barbilla. Izuku quedó aturdido sintiendo como sus ojos alcanzaban el fondo de su cráneo y sintiendo sus oídos explotar. Aún así, al golpe de Bakugo le faltó fuerza. Midoriya usó el impulso de las cuerdas para reincorporarse y cuadrarse frente a Bakugo. Lo abrazó de la misma manera y lo llevó a la esquina más cercana sin soltarlo hasta sentir el freno. Ahí iniciaron un nuevo intercambio de golpes, ahora Midoriya a la ofensiva y Bakugo defendiéndose con una guardia alta. Todas la cartas habían sido jugadas y solo faltaba la resolución final. Midoriya descargó un fulminante gancho al hígado sobre Bakugo, quien se desplomo en el acto, arqueándose por el dolor. Katsuki se resintió sobre la lona y a pesar sus esfuerzos por reincorporarse, le fue imposible levantarse. Cualquier mínimo movimiento empeoraba el dolor que sentía. La sensación era como si lo apuñalaran con un cuchillo al rojo vivo y sin importar lo rudo que fuera, nadie resistía un golpe así.
Bakugo se mantuvo encorvado y maldiciendo sin que Midoriya pudiera comprender exactamente lo que decía.
-¿Estás bien Kachan? – Izuku se acercó para ayudarlo a reincorporarse, pero fue rechazado en el acto.
-No me toques, infeliz. – dijo Bakugo, dándole un manotazo a Midoriya. – Me duele como la mierda. – Bakugo se sacó de a poco los guantes, había perdido y ahora sentía como le estorbaban. Sólo quería arrojarlos lo más lejos posible. Con gran esfuerzo, se arrastró hasta la esquina y se apoyó contra el respaldo. Aún así prefirió quedarse sentado por un rato, antes de considerar siquiera sentarse. - ¿Qué sigues haciendo con eso puesto todavía? ¿Quieres que te patee el trasero por burlarte de mí? – Midoriya comprendió rápidamente a lo que se refería Bakugo y se quitó los guantes también. Contempló sus manos por un momento y notó que temblaban demasiado, sus nudillos estaban descarnados y le parecían hinchadas, había golpeado a Katsuki con más fuerza de la que creía y él lo había resistido. – ¿estas esperando una invitación o qué, infeliz? Siéntate. – ladró Bakugo.
-Oh, s-sí lo siento. – Midoriya obedeció la orden y se sentó contra las cuerdas. Quedando tan cerca de Bakugo como era posible.
-¿Por dónde quieres que comience? – dijo Bakugo de manera forzada y sosteniendo su costando.
-Y-yo… No estoy seguro. – Deku volvió a arrugarse sobre si mismo.
-Entonces te contare desde lo ultimo punto que recuerdas. Pero tengo que saberlo. – dijo Bakugo con el tono más sereno del que era capaz.
-Yo… recuerdo que llegamos al bar de la U.A:
Típica noche de verano con un aire cálido que por poco quemaba la piel. La noche era prometedora. Aizawa se había ido esa misma mañana rumbo a su luna de miel e Iida decidió que era un buen momento para visitar a su familia. No existía autoridad más que la de Yao-momo, a quién fue bastante fácil convencer para permitirles a todos pasar una velada legendaria. Esta ocasión celebrarían el cumpleaños de Kaminari y aprovecharían para desquitar todas la celebraciones que su ojo en el cielo les restringía. En palabras del propio Kaminari: "El universo nos lo está pidiendo". Todo mundo estaba preparado, incluso los compañeros más tímidos y reservados, como Koda, Shoji y Tokoyami se habían preparado para unirse a la celebración. Aunque no todos estaban seguros de querer asistir.Midoriya, Todoroki y el propio Bakugo no se sentían demasiado atraídos por algo de ese estilo. Sin embargo, Kirishima se encargó de convencerlos de asistir. Las chicas estaban listas y entusiasmadas. Todas las piezas se encontraban sobre el tablero y nada se perfilaba en el horizonte para impedirles beber hasta arrepentirse.Los tragos no dejaban de llegar, y un ambiente fraternal iba poco a poco desasiéndose de las inhibiciones. Era simple cuestión de tiempo antes de que alguien hiciera algo estúpido, siendo el infalible Mineta quien tomaría la iniciativa.-Oye, Jiro. – dijo Mineta de manera maliciosa.-¿Qué cosa? – contestó Jiro de manera seca, sin voltearlo a ver siquiera.- Te doy quinientos billetes si tú y Momo se besan. – escupió Mineta haciendo que más de uno sacara su bebida por la nariz, entre los que estuvo Kioka.- Eres un asqueroso, ¿lo sabes? – dijo Jiro con un tono similar a un gruñido.-¿Eso es un no? – respondió Mineta. Todo mundo en esa mesa se quedó en silencio, normalmente Jiro lo habría castigado por decir algo así, ya fuera picándole los ojos o estrellándole la cara contra la mesa, por la poca distancia que los separaba, pero en esta ocasión, parecía estar considerándolo.-¡Claro que es un no! ¡Enano degenerado! – soltó Jiro, que intentó esconder su sonrojo bebiendo de su tarro de cerveza.-¿Y qué tal por mil? – respondió Mineta de manera veloz. Palabras que volvieron a causar que Kioka sacara la cerveza por la nariz.-No tienes ese dinero – dijo Jiro tratando de sonar ofendida ante las declaraciones de Mineta. Por su parte, el resto de los asistentes se mantenían pendientes a la discusión. Yaoyorozu cubría su rostro con vergüenza, mientras Todoroki hacía un intento por consolarla.-No tengo que tenerlo, estoy seguro que entre todos nosotros podemos juntarlo, ¿verdad, caballeros? – Mineta se paró sobre su silla y extendió la invitación hacia sus locongéneres.-Yo estoy dentro. – Sero, que se había quedado al margen por completo, puso ciento cincuenta ryous sobre la mesa.- Yo también. – declaró Mina y dejó caer cien ryous más.- Espera… ¿estás de su lado? – habló Momo con un sobresalto más que evidente.-Lo siento, Yao-Momo, pero tienes que admitir que hay una vibra un tanto gay entre ustedes dos, además de que soy medio voyerista y no voy a desaprovechar esta ocasión.-Oigan, están tratando a Yao-Momo como un pedazo de carne. No pueden hablar así de ella, y menos si está aquí. – dijo Uraraka tratando de defender el honor de su amiga.-¿Qué dices Yao-Momo? Si estos pervertidos juntan mil, ¿me besarías? Te quedas con la mitad.-¿Q-qué? Y-yo, eso sería muy inapropiado. – Yaoyorozu cubría su rostro tanto para ocultar su vergüenza, cómo el hecho de que su piel se había teñido de un color rojo brillante. – No me malinterpretes, no es que me moleste la propuesta, es sólo que… - Momo intentó mantener contacto visual con Kioka, pero le fue imposible y volvió a cubrir su cara con sus manos.- No te preocupes por eso, ni siquiera han juntando la mitad de todos modos. – dijo Jiro en tono despreocupado y sorbiendo de su tarro.-¡Alto ahí! – gritó Mineta con todas sus fuerzas. – yo pongo doscientos. – dejó caer cuatro billetes de cincuenta en la mesa. – ¡vamos hermano, apóyame en esto! – extendió su mano hacia kaminari, quién sólo pudo contemplar con miedo a Jiro.-Sí, Denki, adelante… apóyalo – dijo Jiro con una mirada acusadora y un tono de voz pasivo-agresivo.-Amigo, tu te pusiste esta soga al cuello, a mí no me metas. – contestó Kaminari evitando el contacto visual a toda costa, pero nada de esto evitó que todos se dieran cuenta de que le pasó algo a Sero por debajo de la mesa y a su vez, este se lo dio a Mineta.-Esperen… encontré… ciento… cien, encontré otros cien en mi bolsillo. – Mineta dio una mirada cómplice a Denki, quién le giño el ojo. – vamos, ya pasamos de la mitad, la parte difícil ya terminó. ¿Quién más? ¿Aoyama?-Creo que te equivocaste. Habla con la mano. – dijo Aoyama haciendo el gesto característico que acompaña a esa frase.-¿Tokoyami? ¿Sato? ¿Shoji? – los tres mencionados ignoraron a Mineta de manera rotunda iniciando una conversación ajena a todo el asunto. - ¿Kirishima? Yo sé que siempre se puede contar contigo.-¿De dónde crees que sacó Mina su dinero? – respondió Ejiro.-¡Midoriya! – gritó Mineta.- ¿Eh? – Midoriya había estado tratando de ocultarse todo lo posible tras de Todoroki, pero no había sido suficiente.- Vamos Midoriya, yo sé que esto no te interesa, pero préstame lo que puedas, te lo regresaré, ¡lo juro!-B-bueno, y-yo. – Midoriya temblaba mientras buscaba su billetera.- Alto ahí, Deku. – respondió Ochaco con violencia, a la vez que Midoriya se encorvaba cual perro anticipando un golpe. – debería ser por voluntad y no por chantaje.- No lo estoy chantajeando. El punto es juntar el dinero. Además… ¿por qué te molesta tanto? – Mineta guardó silencio unos instantes, mientras que su cerebro realizaba las conexiones. – No será qué… - Mineta abrió los ojos e inhaló preparándose para soltar la revelación. Por su parte, un espasmo helado recorrió la espina de Uraraka anticipando lo que Minoru podría decir.- ¡Alto ahí! – gritó Kirishima soltando un golpe que hizo saltar las bebidas de todos. - ¿Cuánto nos darían a Bakugo y a mí si nos besamos. – cuestionó Eijiro.- ¡Qué mierda hablas dientes malos! – ladró Bakugo contra Kirishima.- ¡Sí, yo pago! – la callada e invisible Toru, casi rompe la mesa al colocar doscientos ryous sobre ella.- ¡Yo también! – Mina no pudo contener la emoción en sus palabras y golpeo a Kirishima en la cara con el dinero.-¿Qué? ¡No! – Se lamentó Mineta, que fue ignorado por todos.- Bien, eso si sería un espectáculo. – dijo Tokoyami al otro lado de la mesa.- ¡Malditos imbéciles! ¡Me largo de aquí! – Bakugo se levantó de manera brusca, pero, antes de que se diera media vuelta, Kaminari lo detuvo con sus palabras.- ¿Qué sucede? ¿ acaso tienes miedo de que te guste? – todos contemplaron en silencio como Bakugo pasó entre todos directo hacia Kirishima.- ¡Ve acá, dientes malos! – gritó Katsuki abalanzándose sobre su amigo.- ¡Espera, ni siquiera nos han dicho cuanto nos van a pagar! – respondió Kirishima intentando alejarlo.Entre todo ese cambio afortunado de circunstancias, Uraraka agradecía a Eijiro que la salvara de manera inintencionada. Dejó escapar un suspiro de alivio que se veía opacado por todo el barullo a su alrededor, sin embargo, mientras buscaba su propio dinero para contribuir con el alboroto, cruzó su mirada con Aoyama, quien presentaba esa enigmática sonrisa que le caracterizaba. De inmediato, ella supo que algo no estaba bien.-Midoriya – dijo Aoyama, en ese tono particular de hablar que todos declaraban de "molesto" de manera unánime. – Yo te doy quinientos si besas a Uraraka.El silencio se apoderó del lugar. Todo mundo quedó inmóvil en el acto y él nivel de tensión se multiplicó en un parpadeo. Todas la chicas intercambiaron miradas de pánico, aunque no todas sabían "el qué" sí podían sentir que algo estaba mal, a la vez que Ochaco palideció. Por su parte, algunos de los chicos solo saltaban con su mirada de una a otra tratando de conectar los puntos.-Yo no podría hacer eso. – habló Midoriya al final, incapaz de leer la situación y ajeno a prácticamente todo el trasfondo que los envolvía. – no sería muy amable de mi parte ponernos en esa situación. Yo veo a Uraraka casi como mi hermana. No crees lo mis…-¡Cierra la boca, Basura! – gritó Bakugo con todas sus fuerzas. – ¡estaban hablando de dientes raros y yo! ¡Espera tu turno! – Bakugo se plantó al frente de todos. Después de llevarse bien con Uraraka, fuera de todos los ambientes comunales, había deducido sus sentimientos hacia Deku, incluso sentía que entre ellos podía haber algo si simplemente él decidiera mirarla una sola vez como mujer y no como una compañera más. Su relación personal con ella involucraba pocos sentimientos, y se usaban mutuamente como desahogo en un acto de deshumanización que ambos consentían sin una declaración abierta. Aún así, era suficiente para entender que lo que acababa de decir Deku la había herido. Y sintió la necesidad de detenerlo antes de que lo empeorara.- Saben, de repente me siento muy cansada. – dijo Yao-Momo. – creó que regresaré temprano. – Todas la chicas la secundaron y desaparecieron. Bakugo barulló unas palabras ininteligibles para la mayoría y abandonó la mesa rumbo al baño, fue seguido por Tokoyami, Sato, Shoji, Ojiro, Todoroki y Koda, que clamaron por razones similares a Yaoyorozu que debían irse, dejando tras ellos su fracción correspondiente de la cuenta. Los restantes se mantuvieron en el sitio. Kirishima y Denki quisieron aliviar la tensión con algunas bromas. Poco pudieron hacer, sin embargo, Mineta, que se había quedado frustrado en su silla, todo ese momento, consiguió llamar la atención.-Oigan, ya que no hay moros en la costa. Hay un lugar cerca que suena genial. – dijo el pequeño, mientras se relamía los labios viendo su celular.-¿Cómo se llama? – preguntó inocentemente Midoriya.- "El All For One" – Mineta clamó para que todos abandonaran de inmediato el lugar. Estaban a tiempo de llegar al espectáculo inicial.
