Música: Lost Elf - BSO de Trespasser (Trevor Morris).
Minos
I
We fought hard not to die, yet we don't know how to live
How do we change our world to what we want it to be?
How do we move beyond all of this misery?
One foot in front of the other foot.
-One foot in front of the other, Emilie Autumn
Se siente enferma.
«No».
No es una enfermedad.
Tose con violencia, como si se ahogara. Se inclina sobre un árbol en busca de estabilidad. Limpia las lágrimas de sus mejillas con un movimiento furioso. Justo cuando cree que esto ha acabado, de un impulso se arrodilla para vomitar. Al finalizar, se limpia los labios con la manga izquierda y echa el cuerpo hacia atrás hasta aquedar recargada sobre otro árbol.
El frío de la noche se filtra debajo de su ropa.
Arriba el cielo ha empezado a despejarse. Transcurrirá un lapso considerable sumida en aquella consternada quietud, antes de que, fortuitamente, reconozca una de las constelaciones que aprendió durante los paseos nocturnos con su padre.
Fue hace mucho tiempo. Incapaces de conciliar el sueño, salvo aquel auspiciado por el cansancio luego de una larga jornada, Cyrion y ella solían caminar por la elfería y escalaban a algún tejado para contemplar el cielo. El cabello de su padre era oscuro todavía, haciendo el parecido entre ellos muy notorio. Sin saber por qué, a Kallian le reconfortó aquel hecho durante los años de niñez que restaron tras la muerte de su madre. Había algo en ella que todavía la vinculaba al mismo mundo del que cada día se distanciaba más. Era un lazo que ella podía comprender porque podía verlo claramente.
Durante un fugaz momento, Kallian entiende cuál ha sido el problema, el origen de todo lo que ha hecho mal. Sin embargo, muy rápido, la noción escapa de ella de nuevo, y no tiene fuerza para buscarla y aferrarse de nueva cuenta. No está segura, siquiera, de que el motivo vaya a servirle de algo.
Cierra los ojos, solo así puede ver el rostro de su padre como solía ser. Su cabello oscuro ya un poco largo, ojos grandes de un pálido azul, la risa discreta, fino como un hilo de plata. Sonríe. La mano de Cyrion, tibia cuando se la extendía para ayudarle a subir. Su voz era profunda y tierna. En sus ojos habitaba la paciencia. Papá la desconocería ahora.
Viejos engranajes se ajustan dentro de su cabeza y la máquina comienza a funcionar: ¿dónde está ella realmente? ¿Dónde se ha abandonado a sí misma? ¿Quién es en realidad?
Su sonrisa torna en risa y luego se convierte en un sonido horrible que tiene intención de volverse llanto. Al cabo de un rato, ese brote de histeria se apaga, poco a poco, con quedos gimoteos. Su oído percibe la agitación de Ostagar a lo lejos. Ha vuelto o, mejor dicho, no se ha ido.
A su espalda, el bosque y las criaturas que lo habitan; frente a ella, el solitario sendero. Hace rato que paró de llover, la quietud que impera le provoca cierto desasosiego. Inhala el aire fresco, con los ojos cerrados, antes de impulsarse hacia arriba para reanudar la marcha.
Le tiemblan las rodillas. Cada paso es una breve tortura. Ya ha caído un par de veces, ha vuelto al bosque y salido de él. Odia y ama los árboles altos tanto como cuando era niña. Son incomprensibles, fascinantes… aterradores. Se le ocurre, en algún momento entre los titubeos y los arranques de coraje, que extraña las murallas, la ciudad. El bosque la rechaza porque a ella también le repugna ese lugar.
Acobardada al escuchar los cascos de un caballo, se interna otra vez en ese mundo incomprensible, en cuya discordancia quizá encuentre las respuestas que le hacen falta, piezas con las que completar su tapiz.
La tierra no la recuerda, pero ella sí recuerda a la tierra.
—Ahora no eres ni la sombra de lo que solías ser.
Su oído desconoce la voz, pero su corazón la distingue como la melodía en sus sueños, hace mil años. Una riada de emociones aventaja sus reacciones: ha llegado a casa para ver a un ser querido morir. Lo recuperado, instantáneamente perdido. Nostalgia y rescate… y privación. Kallian, petrificada, espera que la dueña de la voz le de alcance.
—¿Qué estás haciendo?
—¿Perdón? —logra proferir, confundida.
Respira con dificultad y busca los ojos. Son dorados, implacables y extrañamente humanos. La elfa tiene ganas de sonreír y de echar a correr a la vez.
—Estás perdida —le dice con un tono socarrón. Kallian abre la boca para hablar, sin conseguir articular una sola de las palabras—. No, no hace falta que respondas, niña.
—No estoy… —Kallian tiene la impresión de que su trémula voz perturba la quietud de este instante en la semioscuridad del bosque.
«No es que la tierra no te recuerde, Kallian, es solo que tú no te recuerdas ni a ti misma».
—Ah, así que no solo estás perdida… también extraviaste la otra parte. Sí, sí, claro. Te hace falta una mitad, ¿no es así? —pregunta y se echa a reír, aunque el sonido de sus carcajadas no parece alterar el aire como lo ha hecho la voz de Kallian—. Me pregunto cuánto tiempo atrás… Oh, ¿podría ser? El Velo…
La mujer camina en círculos alrededor de Kallian, quien intenta seguirla con la mirada.
—Por favor, parad… —pide con patente angustia.
Lo que le dice es palabrería que no reconoce y que, no obstante, sabe. Son sus ojos impíos, la sabiduría contenida en ellos, mundanos en contraste con su voz, que le pertenece a la naturaleza como la lluvia y los árboles.
—Oh, pero es cierto, solo eres una niña. Veamos, ¿aún no encuentras el camino? Ya has tardado bastante. No podrás ser tú hasta que estés completa, ¿o quizá sea mejor que permanezcas así? Sería cruel. Separados siempre es cruel. Necesitas encontrarlo o aprender de una vez por todas a ser tú… sin él. De otro modo, te controlará o te eliminará. A ninguno de los dos le importa.
Sus ojos bien abiertos, fijos ahora sobre la anciana.
—N-no entiendo.
—¿No? —se mofa con su voz ronca—. Significa que no estás preparada, no haré el trabajo difícil por ti, niña.
Su interlocutora ríe una vez más antes de empezar a alejarse, sin despedirse de ninguna manera. Kallian no cree que pueda mover un solo músculo de sus piernas para detenerla, pero aún no puede dejarla ir.
—¿Cómo…? Lo que perdí… Lo que sea, ¿cómo puedo hallarlo?
La mujer se vuelve, una sonrisa apretada en sus labios, una de esas raras miradas que no la traspasan. Kallian se siente parte del mundo por primera vez en años.
Allí, se dice Kallian con desesperación, allí está. La memoria de un sueño. Algo que sabe, pero que ya no recuerda. Un resplandor del tiempo, un nombre, un… algo.
¿Qué es?
¿Qué era?
Lo sabe, pero como las cenizas en el viento, se disipa. Ya no lo recuerda.
—Un paso a la vez, elfilla. Toma mi consejo: recuerda, recuerda quién eres, completa o incompleta, eres una del Pueblo, lo que has perdido debes encontrarlo allí. Busca tu nombre. ¿Quién eres realmente? No seas un misterio para ti misma. No te desvanezcas otra vez. No lo recuerdas, ja. No, no puedes, quizá sea mejor, ¿no?
Bajo ojos que fulguran luz dorada, Kallian advierte que está siendo, por fin, parte del mundo y que éste no va a recordarla a menos que ponga los pies sobre la tierra.
N/A: Un capítulo nuevo, increíblemente rápido. El mundo se va a acabar, pero al menos el encierro me ha servido de algo (proyectos online de la U, quién los conoce?). Nah, la verdad es que tengo muchos pedacitos de capítulos y rellenarlos no es TAN difícil... por ahora.
Uhm, pasó una cosa rara en este capítulo (ya casi el final de la primera parte y a nada de entrar en "Lujuria"), me imagino que se han dado cuenta de quién se trata. Espero que sí xD Tuve un gran conflicto con esa última escena. Todavía lo tengo. Se ha ido recorriendo con cada capítulo, primero iba a hacer el verdadero "preludio", pero no tenía todavía suficiente justificación. Y así fue posponiéndose hasta que ya no pude poner más excusas. Lo último que me planteé fue juntarla con la del encuentro de Flemeth con los guardas, pero se alargaba de una forma muy extraña, no sé, no me agradó el resultado y mejor la puse aquí, creo que me funciona mejor para lo que se viene :3
Mi mayor problema con esta escena es que no encontré la forma de que sonara menos... "profético" idk. O sea, sí, tenía que sonar así, pero siento que fallé en poner pistas más claras en capítulos anteriores (y todo "El reino desvanecido"). Tengo que aprender a manejar esa parte de la narrativa :s, colocar pistas para que las cosas mantengan cierta coherencia, pero bueno, de los errores se aprende más :3 La intención era poner pequeñas pistas, MUY sutiles, y este sería el primer indicio "claro", "obvio". Algo así xD En fin, tampoco se preocupen mucho por la rareza del encuentro entre Flemeth y Kallian, no tendrá relevancia hasta dentro de unos cien capítulos (literal xd).
Aaaah, me extendí un montón con las notas. Sorry cx
Me ha hecho muy feliz volver a ver a la niña Targaryen por acá. Muchas gracias por tu comentario, Fran. Es lindo volver a saber de ti :3
Un gran abrazo a quienes leen y comentan, en serio, tiene un pedacito de mi cora.
