Música: The Wars to Come - BSO de Game of Thrones.
Minos
II
We waged a war with hell, and look, we still survive
But just because we live does not mean that we're alive
We've won the final round, but how to enjoy the win
When we've been broken down and we'll never know what could have been
Heaven help us, where do we begin?
One foot in front of the other - Emilie Autumn
No ha sido un encuentro fortuito, la anciana vino a ella con un propósito, cualquiera que éste fuera. Desconoce, además, si lo ha cumplido o no. Lo único que sabe es que nadie aparece en medio del bosque y luego se esfuma como si cualquier cosa. Kallian intenta encontrarle sentido, pero no es una tarea fácil cuando su mente es un avispero y el tiempo se traslapa de la manera más extraña.
Está exhausta, ha sido un día largo. Ruega al Hacedor una noche de descanso, solo una, solo ésta. La necesita en verdad. No puede continuar con el cansancio y la tensión a cuestas, sus lastres ya son muchos, su andar demasiado torpe. Transitar por este camino demanda claridad. La sanadora, Wynne, tuvo razón al recomendarle descanso. Con el agotamiento colosal del que de pronto cada músculo de su cuerpo es dolorosamente consciente, sabe que no podrá realizar ningún movimiento… y que está perdiendo la partida.
Volver a la tienda de los reclutas está fuera de discusión. En general, todo contacto con las fuerzas de Ferelden queda descartado hasta que haya impuesto cierto orden en el caos que ha provocado asomando las narices donde no debía. Sus propósitos no son los más ambiciosos. Sabe que la inercia le impediría arreglar la catástrofe ahora que está tan avanzada. No obstante, atesora la esperanza de encausar, de empujar un poco para generar un cambio, por diminuto que sea.
No es lo bastante perspicaz para ver el futuro que aguarda a Ferelden, quizá sea demasiado tarde. Ruega que no, espera que la verdad libere al reino como está a punto de liberarla a ella, pues aparentemente es una recompensa que se alcanza a través de la verdad. Es lo correcto y lo correcto… por simple definición, no puede estar mal.
«¿Estás segura? Se sabe de acciones buenas que han condenado a pueblos enteros. A veces se es bueno por simple capricho, del mismo modo que se elige ser malvado, y la gente igual muere, ¿no es egoísta al fin y al cabo?».
Tabris frunce el ceño. Quizá… Entonces quizá esté patrocinando otro afán, un método desesperado para agenciarse una consciencia limpia antes de partir.
«Lo correcto». Kallian exhala, abatida. «Hacedor, ¿qué es lo correcto?». ¿Dónde se esconde? Ha pasado toda una vida buscándolo, en sí misma y en las personas de quienes creyó que podía aprenderlo. Y al final, la idea de lo bueno, lo justo, lo favorable… No es sino una cadena que arrastra; cada día con nuevos eslabones, más pesada, hasta el punto en que actualmente es imposible cargar.
—No puedo… —suspira y se da cuenta de que verbalizarlo le ha concedido cierto poder. Toma una bocanada de aire y es casi como si hubiera pasado una eternidad bajo el agua—. No puedo seguir así.
Se ha detenido frente a un árbol inmenso. Mira hacia arriba. El viento mece las ramas y una brisa salpica su rostro cuando el agua de lluvia cae de las hojas. Es un roble viejo, de enormes raíces cubiertas de musgo y ramas gruesas y retorcidas. Aunque Kallian no sabe más que lo básico o útil sobre flora, cabe la posibilidad de que se trate de la misma especie del que está plantado a mitad de la elfería.
Estira una mano lentamente, acaricia la áspera corteza con la punta de los dedos. Cierra los ojos. El cielo protesta en la lejanía con un potente trueno, un lobo aúlla desde el interior del bosque, la vegetación susurra cuando es sacudida por el viento.
—¿No es sagrado? —Kallian susurra en la oscuridad, sintiendo como las comisuras de su boca se levantan al advertir que su voz ya no es el profano sonido que fue durante su conversación con la anciana—. Un trono, es nuestro trono.
Kallian separa los párpados de repente.
—Y aquél es nuestro reino.
Es un recuerdo precioso, uno que creía enterrado en avalanchas de tiempo: la primera vez que se encaramó en la rama más alta del Vhenadahl.
—No es sagrado porque lo dice Valendrian, lo es porque significa libertad y memoria.
Todavía sonriendo, Kallian comienza a llorar y agacha la cabeza, son lágrimas de alivio. El Árbol del Pueblo se presenta ante ella tal cual le hubiera gustado entenderlo cuando era niña. Aquí está y es, en efecto, una alegoría con demasiadas metáforas para ser comprendida por una mente infantil confundida (adornos descoloridos colgando de un árbol que apesta a orina). Justo ahora es un reencuentro con lo extraviado, es sólido, muy real.
El Vhenadahl es identidad.
Aceptación.
«No dejes que te cambie. No permitas que te venza, que te convierta en alguien que no quieres ser».
Adaia lo había sabido, pero no hubo tiempo para que le explicara que la ira y el miedo, enjaulados, crecen y se desarrollan como parásitos. No hubo tiempo para aprender de su madre que las virtudes y los pecados pueden ser caprichos por igual, porque el alma y la mente están siempre matizados por la individualidad y que haber confundido y obligado lo correcto fue un error desastroso.
Kallian trató de matar una parte de sí misma, sin esforzarse en escucharla primero; el monstruo parasitario que por largos años ella había estado alimentando lo entendió como un acto de guerra. Al final, su victoria redujo a Kallian a esa persona que no puede reconocer en el espejo.
Quizá es irreversible, la magnitud del daño que se ha hecho a sí misma es severa y es posible que recuperarse esté más allá de su capacidad, pero quizá… si recoge ese fragmento y lo coloca correctamente… Tal vez… Kallian solo tiene que arrancarse esta pieza angulosa que la hiere, ser valiente y hacer algo útil con ella.
Eleva la vista, el viento sopla con fuerza y revuelve su cabello. El follaje se agita con cierta violencia un instante.
«Empiezas a recordarte. Si lo entiendes bien, no tendrás que ser un misterio para ti misma como antes. Si lo haces bien esta vez, aprenderás a vivir sin lo que antes no fuiste capaz de soltar».
Se aferra con ambos brazos, usando las raíces prominentes como primer apoyo, y comienza a trepar con la misma habilidad y ánimo de su niñez. Ahora tendrá que realizar el ascenso sola, Soris no está y es para mejor, esto es algo que tiene que hacer sola.
La rama más alta es su objetivo.
«Lo haré bien esta vez».
N/A: No nos hagamos demasiadas ilusiones con Kallian a este punto, pls xD Mi niña Tabris avanza un paso y luego retrocede dos :v
¡Gracias por leer!
