Notas Iniciales: ¿Alguien ama a Star Wolf? Yo amo a Star Wolf, y es hora de darle un tributo a mis tres mercenarios favoritos.
5.- Wolf x Leon
Dependencia Ciega.
Una ventisca de calor nocturno azotó sobre los suburbios de Macbeth mientras los gritos y olas de euforia pura eran expulsados fuera del edificio al cual una inmensa cantidad de especies asistían. Las luces de las estructuras eran amarillas, con la suficiente fuerza para iluminar varias secciones del área, ofreciendo la visión esperada a los visitantes que se reunían para apreciar el espectáculo que se gestaba en el centro de la pista. Balanchas de multitudes dispuestas apostar saboreaban en sus labios el aroma de la violencia que ocurría a partir de la media noche dentro de La Jaula pues era sólo en estas circunstancias que los habitantes dejaban aflorar sus instintos animales, de los cuales estaban tan orgullosos. Aquello era lo que diferenciaba a Macbeth de otros planetas del Sistema Lylat, la diversión primitiva que atraía a las asociaciones delictivas para generar mayores ganancias en sus propios planetas y era el centro de economía mayor al de cualquier gobierno o monarquía galáctica, por ello este lugar construido con sangre y cadáveres no podía ser clausurado con ayuda de ninguna constitución honorable. Y eran sus patrocinadores quienes alimentaban el desarrollo de muchas civilizaciones avanzadas. El especial de aquella noche se trataba de un duelo a muerte al estilo libre, donde el mismo público podría participar sintiéndose con agallas de sobrevivir a la pelea contra las fieras especies hambrientas, quienes esta vez se trataban de un oso pardo de actitud dominante y una pantera de aspecto recio e intimidante. A la función se sumó Wolf O'Donnell y Leon Powalski quienes recientemente habían adquirido una reservación sobre las gradas para apreciar esta pelea en especial, siendo el lobo gris el más interesado en la batalla que daba inicio con el tradicional ritual de presentación realizado entre machos, nada más que una serie de miradas de advertencia y los gestos corpóreos de amenaza ante quien osaba enfrentar al contrario. Leon realmente no entendía de estos rituales ya que se había acostumbrado a pararse frente a alguien y rápidamente saborear con su lengua el miedo que le dedicaban a su figura así que rozó la punta de su tacón alto sobre la superficie metálica, tratando acostumbrarse a la sensación de estar flotando cinco metros sobre el suelo.
—Tiene presencia— comentó Wolf cuando las presentaciones finalizaron, permitiendo a ambos adversarios batirse por el control de la lucha. La pantera había sostenido los puños del oso pardo sin demasiada dificultad cuando este había ejecutado el primer golpe, ganándose la siguiente admiración del lobo. —Y además es fuerte.— El camaleón, por su parte, continuo en silencio, observando la batalla sin sentir real interés en la vulgar manera de pelear que cualquiera de los dos oponentes emprendía; estaba más interesado en abrir y cerrar su elegante abrigo con dos de sus dedos. La pantera recibió un par de puñetazos en su estomago y rostro. —Le doy una semana, al menos lo que dure nuestra siguiente misión.
—No me gusta— afirmó Leon bajando la mirada a los espectadores de un nivel menos alto al de ellos, observando con hastío el entusiasmo que dedicaban a la forma como dos individuos se rompían los huesos entre sí; esto no tenía nada de artístico ni impresionante si los cuchillos no estaban incluidos. Alcanzó a levantar la mirada de vuelta al centro del sitio para visualizar cómo la pantera se recuperaba, dominando el combate contra el oso pardo.
—Mira esos movimientos. Apuesto a que con esos brazos estranguló a todas las putas que se acostaron con él.
—No me gusta— repitió el camaleón, el disgusto en su voz comenzando hacerse palpable en medio de los barullos incesantes del público sobre la jaula.
—No te estoy pidiendo permiso —acotó el lobo elevando su barbilla frente a la mirada asesina de su acompañante. —Lo invitaré unirse al equipo, si tiene las suficientes agallas para resistir una sola de nuestras misiones, entonces no tendremos que seguir buscando el reemplazo de Oikonny o Dengar.
—No lo quiero en el equipo— aseveró, su acento volviéndose cada vez más sombrío.
—No tenemos otra opción.— Wolf evadió el descontento de su compañero recargándose en el barandal frente a ellos mientras degustaba el sabor amargo del cigarrillo barato apresado entre sus labios caninos. —Nuestra calidad de supervivencia depende de que nuevos miembros se unan a Star Wolf, de otro modo las repercusiones económicas serán problemáticas para nosotros dos solos.
—¿Y por qué decidiste que esa pantera sería el mejor elemento para nuestro equipo?
—¿Acaso dejaste convida alguno de nuestras otras alternativas?—cuestionó con sólidos aires de reproche, no quería pelear -no tenía los ánimos para ello- pero la actitud opositora que solía adoptar Leon con el tema lograba drenar su paciencia hasta volverlo alguien rudo, incluso agresivo. —Esto me entusiasma tanto como a ti, Leon. Pero no podemos dejar todos estos años de trabajo a la deriva.— Su afirmación vino acompañado de un oso pardo vencido en el cuadrilátero sangriento, Wolf vio a la pantera levantar una barra de acero sobre la cabeza del perdedor antes de impactarla sobre el cráneo de su adversario para ganarse los gritos excitados de la audiencia sobre el brutal suceso. Nadie en aquel lugar estaba cuerdo, todos parecían consumidos por el abismo de la morbosidad. O'Donnell chupó lo que quedaba de su cigarro para posteriormente tirar la colilla y meter las manos en sus bolsillos. —Iré abajo a buscar una manera efectiva para interceptarlo, mientras tanto te sugiero intentes relajarte. Te invito una hembra, si quieres.
—Estoy bien así.
Wolf miró a Leon quien seguía con la mirada fija en la pantera que ya se retiraba de la jaula hacia un destino que desconocían, entonces se alzó de hombros, entendiendo la indirecta del camaleón sobre su oferta de paz así que optó por no insistir y retirarse. Encontrándose solo al fin, Powalski relajó los músculos que inconscientemente mantuvo tensos desde que entró junto a Wolf en ese lugar. Su líder no debía saber que esta clase de exhibiciones le alteraban los nervios debido a los fantasmas de su pasado, los cuales seguían atormentandole a pesar del tiempo transcurrido; una época donde el olor de la sangre le provocaban nauseas y las reprimendas por su modus operandi eran consideradas repugnantes. Se llevó una mano al rostro y se dejó caer sobre el asiento, levantando la cola que luego enrolló en la silla de Wolf. Odiaba el aroma que desprendía el acero cuando se combinaba con la sangre de un cadáver, asesinar a alguien cuando este yace inconsciente pierde la esencia que Leon se había empeñado conservar dentro de sus actividades en Star Wolf. Matar por matar le quitaba lo divertido a las cosas, una muerte no es satisfactoria cuando es decidida la victoria desde el comienzo, y era esto lo que abundaba en estos negocios de sucia reputación y era por ello que Leon los despreciaba. Pensar que alguien de semejante naturaleza se uniría al equipo, se le revolvía el estomago de sólo imaginarlo. Wolf no lo entendía, su negativa no era cuestión de caprichos personales, era una cuestión de orgullo profesional. Como asesino, no es una maquina sin cerebro, es un cerebro que sabe usar sus habilidades para matar. Si la victima no era torturada, era más una muerte compasiva que una verdadera obra maestra y era eso en lo que pensaba cuando un nuevo enfrentamiento se llevaba a cabo dentro de la jaula. Incapaz de soportarlo más tiempo, el camaleón se puso de pie y se alejó de aquella blasfemia -que el resto de los animales alababan- mientras recuerdos de su pasado bailaban sobre su cabeza, pues estaba convencido que un asesinato nunca debía ser acto de un evento social, de lo contrario no sería más que mera herejía hacia los principios de la masacre.
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Wolf bajó las escaleras hacia el segundo piso, maldiciendo que el sistema eléctrico no estuviera funcionando en estas actualmente. Y, desplazándose por los diversos pasillos semejantes a un laberinto, encontró el área de los luchadores escogidos de forma previa antes de iniciar el sangriento espectáculo en ese edificio especifico de la ciudad macbethiana; no le costó mucho trabajo encontrarlo, bastó seguir el aroma de la sangre llenando a los participantes de la jaula para adivinar hacia donde dirigían sus pasos. Por lo tanto no se evitó sonreír al ver a la pantera caminar con cansancio tras la puerta de su camerino. Vio a un par de guardias pararse junto a la puerta cuando el felino la cruzó pero esto no lo alarmó, después de todo no tendría que haber heridos si no se resistían a concederle un momento a solas con su objetivo. Además, no podía sentirse más orgulloso de sí mismo por un escenario tan pacifico como este, de haber estado acompañado de Leon las cosas se hubiesen puesto tensas enseguida y un baño de sangre peor al recién efectuado en el auditorio estaría llamando la atención del personal.
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Dejándose caer contra el inflado sillón de cuero del pequeño cuarto, Panther Caroso se propuso limpiarse la desagradable sustancia rojiza en su chaqueta y pelaje luego de unos minutos de relajación total. No lo diría a nadie pero este trabajo no le gustaba mucho, si lo llevaba a cabo era por el generoso pago que recibía después de sobrevivir a varias rondas, aunque admitía que la adrenalina y un par de drogas eran su salvación cuando el miedo le arrinconaba al borde de la renuncia. No llevaba mucho tiempo en el negocio pero comenzaba aborrecerlo. ¿Quién había dicho que una vida de excesos y libertinaje era la vida perfecta para cualquier soltero? De pronto, su monologo interno fue interrumpido por un sonido consecutivo de quejidos y puñetazos efectuándose justo tras de su puerta. Panther apenas se levantó de su asiento cuando el lobo gris abrió la pesada puerta de acero mientras se acomodaba el cuello de la cazadora que portaba, tomándose un respiro ante la mirada de extrañeza del otro macho. O'Donnell acertó dedicarle una sonrisa a la pantera quien no correspondió el gesto ni siquiera por caballerosidad.
—Disculpa, no se me da bien resolver un problema dialogando— afirmó Wolf, complacido de que el sujeto frente a él no lo hubiera recibido con preguntas estúpidas; era obvio que no podría saber quién era ni por qué había irrumpido en su camerino así. —Y esos tipos de afuera no parecían entender la frase: "quítense de en medio"— agregó.
—Alguien con un empleo de vigilancia para cualquier zona está obligado impedir acceso a individuos no autorizados— comentó el felino manteniendo su porte firme, omitiendo de su sistema el cansancio y mostrándose alerta a cualquier maniobra sospechosa, la posición de sus orejas lo advertía. Wolf terminó de arreglarse la cazadora, admitiendo estar sorprendido, pues no esperaba que el tal Panther Caroso -por quien se arriesgó provocar la ira de Powalski- en realidad se tratara de un sujeto sensato. Su primer impresión sobre él fue que era el tipo de macho alfa sin neuronas que se cree la gran cosa por ganarse la vida masacrando a otros, era bueno saber que se había equivocado con ello ya que definitivamente no quería a un abusador engreído entre sus filas. —¿Qué se te ofrece?
—Jeh. No pierdes el tiempo, ¿eh?
—Has tenido que golpear a dos guardias del edificio para venir a verme, por lo tanto, no cabe duda que es importante para ti o para quien te haya contratado.
El lobo adulto se heló un instante al escuchar las palabras de la pantera antes de liberar una suave risa de ironía que rasgó el filo de su colmillos al salir fuera de su hocico. Debía verse demasiado obvio para que incluso Panther deduciera cuál era su ocupación. Caroso no sólo era sensato, también era inteligente, y esto a Wolf le gustó mucho más. Esto le facilitaba las cosas ya que se ahorraría aburridas explicaciones que tampoco le apetecía realizar.
—Sólo para que lo sepas, no he venido aquí para matarte u ofrecerte de sacrificio a un cliente. Ahora mismo no conozco a nadie interesado en tu cabeza, puedes estar tranquilo.
—¿En serio?—. Panther se mostró renuente a creerlo.
—Lo digo de verdad. Vine aquí por cuenta propia, porque estoy interesado en ti y tus habilidades de aviación. —Panther se sorprendió.— Estuve investigandote y me enteré que fuiste parte de la flota militar defensiva del sector ⍺ durante la guerra. Debo decir que me impresionó mucho tu desempeño, sin embargo, por razones desconocidas abandonaste las filas y creaste conmoción en Corneria a raíz de ello, asesinando militares con honores y saboteando muchas constituciones por medio de innumerables crímenes.
—Volé en una época distante... —admitió Panther cortando las palabras del lobo y bloqueando las agrias memorias aterrizando en su cabeza en consecuencia—pero todo eso se ha terminado para mi. No pienso volver a volar el espacio en mucho tiempo.
—Oh, vamos. No puedes establecer eso cuando todavía no haz escuchado mi oferta.
—Te agradezco por venir a mi con ese propósito pero no tengo la intención de unirme a tus misiones de asalto, mercenario.
—Mi nombre es Wolf O'Donnell, así ha sido antes de convertirme en mercenario.
—Sé quien eres— espetó Panther impasible. —Es por eso que no planeo involucrarme contigo más allá de esta conversación, tengo mis propios problemas y no necesito ensuciar mi propio nombre más de lo que ya está, no me culpes si quiero mantenerme tras la linea. Star Wolf fue señalado incluso por criminales como yo, dudo que al saber eso te sientas cómodo invitándome, lo que ustedes han hecho es una traición grave.
—Ya veo. —Wolf se cruzó de brazos, divertido con la situación. Normalmente estaría molesto pero las anteriores impresiones dadas por Panther le sirvieron para eludir la furia que provocarían sus crudos comentarios. — Aunque hicimos lo que cualquier mercenario en nuestra posición haría, entiendo tu punto. Tienes suerte de que viniera hasta aquí solo, no te gustaría discutir este tema con mi compañero.
—Créeme, mercenario. Rutinas de esta clase no funcionan conmigo.
—No estoy tratando de intimidarte— aseguró reprimiendo una carcajada. —Si lo analizas un poco te darás cuenta. Sólo que... creí que conocías a todos los integrantes de Star Wolf— la pantera adulta arqueó una ceja con confusión evidente, inspirando una sonrisa de sorna en el rostro de O'Donnell;—... ya sabes, un miembro activo, además de mi.
Caroso hizo una mueca de incertidumbre cuando se dio cuenta que realmente no sabía la identidad de quien O'Donnell mencionaba, es decir, conocía los nombres de los cuatro integrantes de Star Wolf pero tan sólo reconocía a aquel lobo físicamente. Entonces notó que Wolf no hablaba de un número grande de miembros activos en el equipo, limitándose a reducir las posibilidades a dos simples individuos; aunque ciertamente no estaba seguro de qué pensar por muy obvia que pareciese la respuesta. Decidió arriesgarse.
—En pocas palabras, vienes a proponerme unirme a ti y tu fiel subordinado.
Y cuando una sonrisa monstruosa se tensó en los labios de Wolf, Panther comprendió que no necesitaba una contestación en palabras, aquel gesto lo decía todo con creces. Bajó la mirada, cerrando en puños sus manos con nerviosismo. Era una oportunidad única la que se le presentaba, justo en el momento que consideraba alejarse de esa vida llena de violencia injustificada, en un momento tan preciso que parecía una maniobra caprichosa del destino.
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Los tacones altos de su botas hacían ruido al caminar pero este hecho a Powalski no le inquietó pese a las miradas de extrañeza que algunos guardias colocados en zonas estratégicas por el pasillo le dirigían. Era obvio que llamaría la atención, seguramente no muchos de su especie se paseaban tan galantemente por cualquier planeta del Sistema Lylat, estaba enterado que muchos como él fueron usados como esclavos o recluidos en un sólo sector por temor a que propagaran sus incombatibles enfermedades. Pero tampoco le sorprendía. Además, seguramente su extravagante modo de vestir también era causa de que los transeúntes deslizasen sus indiscretas miradas hacía su silueta, Wolf le había dicho muchas veces que no necesitaba vestirse como puta prestigiada para causar impacto en la sociedad ya que le bastaba ser un reptil para que todo el maldito tiempo atrajera las pupilas de todos. Leon siguió su camino con tranquilidad a pesar de eso, sonriendo para sí mismo al recordar esa charla con O'Donnell, pues la galaxia sabía que Leon no se vestía de aquella manera para presumirse al mundo o aparentar poderío, lo hacía por una cuestión de seguridad más que vanidad. Leon llevaba tiempo sintiéndose sucio para el universo, como una pequeña mancha de carbón que debe ser erradicada por el bien de la hermandad galáctica, tan sólo por su existencia misma, su simple ser.
«Tengo miedo... ¿por qué nací? ¿Por qué soy el único que está sufriendo?»
La voz de su subconsciente sollozó, trémula e indefensa, lamentándose una vez más entre el silencio, con la vista perdida en un hueco paralelo a la dimensión en que vivían. Leon recordó a la débil cría y se la topó de frente en aquella oscuridad por la que surcaba, estremeciéndose por culpa de esa imagen del camaleón encogido bajo la única luz del lugar.
«Ellos dicen que estoy maldito, ¿eso es verdad? Si es así, ¿por qué tuve que ser yo?»
Powalski tragó saliva con dureza mientras se acercaba al pequeño camaleón que se abrazaba a si mismo tratando inútilmente cubrir las horribles hematomas, cicatrices y cortes frescos adornando su piel. Cerró los ojos un momento antes de abrirlos y ver cómo el camaleón se arrastraba por el suelo halando las pesadas cadenas que lo mantenían cautivo. Y verlo a Powalski lo irritó, de su interior brotando el inmenso deseo de insertarle un par de cuchillos a los malditos que osaron lastimar a esa desprotegida cría que no merecía esto. No, ninguno de ellos nunca merecieron vivir así. ¿Qué habían hecho?
«¿Qué hicimos nosotros?»
Si, Powalski se lo estaba preguntando de nuevo cuando un brazo lo retuvo de su andar, obligandole quedarse quieto de vuelta a la realidad, donde un robusto gorila y su compañero elefante se mostraban amenazantes como dignos guardias de seguridad.
—Oye, está prohibido estar aquí. Estás muy lejos del espacio turístico, amigo— indicó el gorila con sugerente amabilidad. —Te aconsejo regreses al auditorio.
—Aleja tu asquerosa mano de mi hombro— musitó Leon en un acento de advertencia.
—¿Qué has dicho?
—Dije que me sueltes— replicó al fin dedicándoles una mirada llena de odio a sus dos interruptores quienes se quedaron helados al presenciar toda aquella gama de resentimiento que inspiró a sus cuerpos paralizarse por completo.
Tras un micro-segundo de tiempo, el gorila fue consciente de otra extraña sensación que envió dolor a su cuerpo, llamando su mirada a el inicio de sus anchas piernas para notar finalmente una navaja cuya hoja yacía enterrada entre su dura carne, atrevezandola en su totalidad; entonces acertó gritar con furia dispuesto a destrozar el cuerpo del camaleon debido a su osadía, cegado por sus primitivos instintos de supervivencia. Pero Leon se movió a una velocidad impresionante, esquivando el pesado puño sin ninguna dificultad para posteriormente ejecutar un gran número de cortes por todo el cuerpo de los corpulentos guardias quienes cayeron rendidos al suelo para que otros se aproximaran al encuentro del alborotador antes de convertirse en victimas de los desquiciados ataques del fastidiado reptil. Leon se dedicó a saltar, girar en el aire y esquivar cada golpe salvaje que le era lanzado mientras llenaba de heridas profundas a sus contrincantes, fascinándose con el danzar de la sangre al derramarse frente a sus ansiosos ojos. ¿Cómo podría detenerse después de haber originado el preludio de esta obra de arte? Leon sabía bien que era incapaz de suspender el curso de esta maravillosa sintonía. Navajas cortando, sangre surgiendo y seres vivientes gritando, aclamando por su dolor. Era imposible parar ahora, el camaleón estaba convencido. Alguien debía pagar las consecuencias.
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—Piénsalo— sugirió Wolf dándose la vuelta hacia la salida. Panther observó con cuidado la ancha espalda del lobo todavía sin articular palabra, cauteloso. —Volveré a contactarme contigo en un par de días, y espero que para entonces ya hayas tomado una decisión.
Panther desvió la mirada todavía indeciso cuando las voces de otros ocupantes del edificio se escucharon en los pasillos conversando entre ellos sobre una pelea fuera del cuadrilátero entre varios guardias de seguridad y un reptil que incluso ya había asesinado a dos de ellos, aquella conversación a Panther no tardó en resultarle inusual, ya que pocos eran siquiera capaces de hacerle frente a los bien entrenados oficiales de seguridad, cuando de pronto la voz del canino lo distrajo de sus pensamientos para volverlo testigo de una expresión iracunda en el rostro antes tranquilo de O'Donnell.
—Powalski...— musitó entre dientes, sorprendiendo a la pantera por la cantidad de rencor que expulsó su voz con apenas pronunciar aquel nombre. —¡Hijo de puta... !
Y emprendió un precipitado recorrido al sitio que los individuos fuera del camerino habían especificado. Caroso se quedó inmóvil un momento, considerando asistir al escándalo del edificio también, llegando a la conclusión de que -si quería evitar arrepentirse- debía ver de cerca las habilidades de sus posibles compañeros de equipo.
Justo cuando él llegó a la zona del encuentro, el reptil antes descrito impactó contra el muro de espalda pero aunque se le veía cansado no mostraba signo alguno de sumisión en su mirada; en realidad, Panther percibió los ojos de un asesino en aquella mirada fría y calculadora. Inevitablemente sintió la presión de aquellas pupilas muertas cuando estas se habían dirigido en su dirección de repente. Panther no pudo darle nombre a lo que experimentó cuando sus miradas se cruzaron pero fue una maravilla ver al camaleón saltar nuevamente contra su adversario para clavarle un par de puñales en cada costado de su cuello justo en el instante que el tigre había dejado desprotegido esa zona. El robusto felino había caído muerto y el camaleón permaneció de pie observando los cadáveres a su alrededor antes de que su vista se perdiera en una figura especifica del público, la cual no fue otra más que la de Wolf; su líder, quien le devolvía la mirada con la menor satisfacción que Powalski reflejaba en sus propias pupilas.
La débil cría de camaleón levantaba por fin la mirada hacia una silueta que se posaba delante suyo, descubriendo la presencia de un lobo gris adolescente que le invitaba levantarse del suelo.
Leon volvió a sonreír cuando su fantasía se mezcló con la realidad y volvió a ver la silueta más adulta del petulante lobo gris en sus sueños. Luego de ello, escuchó que las alarmas se encendían pero no perdió de vista la manera como Wolf le hizo un gesto fastidiado de retirada antes de girarse y comenzar a correr, acciones que Leon imitó sin molestarse en mirar atrás donde los estupefactos espectadores seguían con la mirada su trayectoria mientras Panther se acercaba a los cuerpos que manchaban los suelos, recordando la distante época en que él dejaba sobre sus victimas una rosa roja; estos guardias podrían no merecer una rosa ni siquiera por lastima pero fue gracias a sus muertes que Panther había tomado una decisión antes se girarse para enfrentar a la autoridad del edificio.
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El tiempo pasó y el silencioso reptil descubrió el placer de fumar tabaco con ayuda de su boquilla mientras esta acción se transformaba en una necesidad para relajarse. Desde su pequeña travesura en el centro de peleas a orillas de Macbeth, Leon se había visto encerrado en la base galáctica de la colonia Sargasso igual que un niño al que han castigado. Wolf le propinó una dolorosa golpiza pero Leon tampoco le había dejado salir ileso de la reprimenda así que a Powalski no le importó fingir que estaba arrepentido para, en consecuencia, comportarse como si realmente estuviera ofendido por haber recibido un regaño tan severo. Sin embargo, aquello no le impedía pasearse por las secciones como si estuviera caminando en el centro comercial de un planeta próspero, gastándose el cigarrillo con lentitud, goce sólo reflejado en el sonido de su tacones. El camaleón estaba observando los inmensos muros metálicos hasta que identificó a un par de siluetas frente a un tercer Wolfen, y sonrió, complacido con el suceso, decidiendo acercarse donde Wolf y Panther estaban teniendo una importante charla sobre la administración de la base desde lo más básico hasta lo más delicado. Powalski vio a O'Donnell cerrar la tapadera del motor de la nave de combate cuando se animó hablar.
—Así que haz traído una mascota a casa, Wolf— dijo con una sonrisa burlona, ganándose una mirada de fastidio debido a su interrupción. Leon sintió un indescriptible placer por ver a su líder con aquellas vendas y banditas por su hocico, orejas y rostro.
—¿Mascota... ?— repitió Panther un tanto desorientado por el nombramiento.
—No me refería a esto cuando dije que me gustaría tener un hijo... —agregó a la burla sin prestar atención a su invitado.— Pero supongo que no afecta nada su presencia, aunque tú serás quien se encargará de entrenarlo para que use de manera apropiada la caja de arena. Ni creas que voy a limpiar sus desastres, así que lo mejor será que lo mantengas vigilado.
Después de concluir su ventajosa provocación, el camaleón volvió a darles la espalda con la intención de alejarse, su porte orgulloso elevándose por la atmósfera igual que una llamarada ascendiente, alarmante pero también atractiva. Wolf lo observó con indiferencia, negándose ceder a su hostilidad que ya conocía a la perfección, aunque le intrigaba que solamente se hubiese aparecido para parlar esa sarta de tonterías en lugar de lanzarse contra su nuevo compañero de equipo para amenazarle de muerte. Aún así se mantuvo pasivo, contrario a Panther quien miraba de un lado a otro sin saber de qué manera reaccionar, fue una actitud que al lobo le dio gracia. No hizo más que indicarle al felino de oscuro pelaje que las explicaciones sobre las funciones del grupo habían terminado para enseguida ir tras el rastro de humo dejado por la boquilla del cigarrillo de Powalski. Wolf necesitaba respuestas, las cuales no obtendría a menos que lo preguntara directamente al causante de sus interrogantes así que no dudó posarse junto a su subordinado quien ocupaba varias piezas de naves como asiento, sobrepasando con ayuda de ello la altura del lobo por varios centímetros. Wolf sólo se recargó junto a la turbina, cruzándose de brazos antes de darle una mirada acusadora al callado reptil.
—¿A qué se debe este cambio, Powalski?
—No sé de qué hablas.
—No te pases de listo— insistió Wolf colocándose de frente al camaleón quien no se movió un céntimo cuando advirtió una postura obstinada. —Sé muy bien que no cambias tan fácilmente de opinión. ¿Qué hizo que aceptaras a Panther Caroso con tanta simpleza?
—¿Tanto deseas saber el motivo?— cuestionó Powalski haciendo a un lado su boquilla, con el humo del cigarrillo creando ondas sin forma sobre el ambiente, y sonriendo, se rindió ante la atenta mirada del lobo. —Usaré una palabra.— Wolf esperó por la respuesta, impacientándose con el suspenso que su subordinado establecía, mas no esperó que Leon abriría sus piernas y con estas rodearía su cuello para atraerlo de un brusco movimiento hacia sí, terminando por unir la punta de sus hocicos. La lengua de Powalski se había introducido dentro de la cavidad de Wolf en un movimiento sorpresivo, apenas rozando su lengua y colmillos, los cuales le ofrecieron una herida superficial a cada costado. Entonces ambos se quedaron perdidos en la mirada contraria mientras Leon susurraba a su líder la respuesta que tanto había ansiado conocer;— ... capricho.
El camaleón se puso de pie sobre la turbina, bajando de esta con un sofisticado salto hacia ningún destino en particular. Wolf dejó a Leon marchar, desconcertado por el ataque que había sufrido, sin armas para contraatacar. Se llevó una mano al hocico reconociendo la sensación de la lengua de Leon sobre la suya, sonriéndose sin saber el motivo. Al final interceptar a Powalski sólo le había generado más dudas por resolver.
Fin
Notas Finales: He leído algunos Oneshot's en ingles sobre el primer encuentro de Wolf y Leon así que quise probar con el primer encuentro de ambos con Panther mientras practicaba con la pairing que hacen. Es curioso que, aunque me guste mucho este ship, no tenga una idea clara sobre su desenvolvimiento romántico. Leon es -para mi- el personaje más complejo de la saga así que me es difícil adaptarme a sus cambios de humor, estoy acostumbrada a leerlo sádico y excitado con la sangre pero no a verlo cariñoso con quien sea. Mi trabajo previo a este sobre él no incluía escenarios tan explícitos emocionalmente como el recién escrito y espero haber sabido manejarlo como quería, al igual que Wolf. Acepto sugerencias y opiniones.
Gracias por leer.
