Notas Iniciales: Tengo mucho que aclarar esta ocasión así que nos leemos abajo.
6.-Panther x Krystal
Corazonada.
Krystal se siente flotar. Lo primero que percibe de su prolongada inconsciencia es esa sensación de yacer suspendida en el aire, como si levitara, mientras la calidez a su alrededor la abraza. Pero al abrir los ojos apenas logra consentir el brillo del sol que la baña, del mismo modo en que el agua sobre su cuerpo le brinda suaves caricias sanadoras. No está segura de qué manera terminó en ese río a mitad de aquel misterioso bosque, mas está convencida que debe levantarse habiendo dejado el letargo atrás. Se sostiene en sus piernas con dificultad pero logra trazar un camino río abajo, donde el nivel del agua es menor y se sumerge a las profundidades de una cueva con la cual se encuentra después de caminar un par de pasos. Aún se siente aturdida pero eso no impide que note que una linea de sangre se derrama en el agua cristalina, siguiendo la corriente hacia el interior de la cueva. Toma un extremo de la estructura rocosa y se da cuenta que esta linea de sangre se desliza entre sus piernas, fuera de los harapos maltratados que viste. Es la primera vez que le ocurre algo así y, por un momento, entra en pánico al pensar que debe estar herida. Sin embargo, una voz en su cabeza le dice que esta es una etapa natural en las hembras como ella, que es un suceso que señala la madurez corporal y que esto la convierte de una niña en mujer. No le presta más importancia a la sangre y decide llevar a cabo sus intenciones iniciales, pues siente que alguien la llama desde las sombras de la cueva a pesar de que ninguna voz emerge del interior, solo la percibe en su cabeza, cortesía de sus poderes. Avanza hasta encontrarse con una luz que ilumina un pequeño espacio donde yace una figura desconocida para ella. La joven vulpina lo observa sin decir nada, incluso después de que el viejo dinosaurio levanta la mirada en su dirección. Y, cuando este dinosaurio de tradicional armadura se aproxima, Krystal sabe que esta visión tan familiar se trata de un sueño; los recuerdos de una infancia resguardados muy dentro de sí, y que jamas ha mencionado a nadie.
Abre los ojos a la realidad, justo después de que una cadena de sucesos junto a ese dinosaurio terminan recordandole lo que ha tenido que vivir para llegar hasta donde está en la actualidad. Con la noche surgen las pesadillas más terroríficas que Krystal es capaz de soportar ya que los sueños que invaden su cabeza siempre han sido premoniciones del pasado, presente y futuro. Muchos de ellos trayendo consigo dolor, nostalgias que le gustaría no repasar otra vez, esperanzas que quisiera haber borrado. Y este sueño no es diferente de los otros a pesar de la visión del agua cristalina, la sangre escurriéndose entre sus piernas y las profundidades de aquella cueva donde reconoce la figura paternal del dinosaurio que la crió con amor, sin saber de sus raíces o deberes antes de conocer la verdad. Pero esta noche al despertar ya no siente más temor, pues el calor que emerge del cuerpo cerca suyo le ofrece una protección que jamas en su vida había sentido.
Panther duerme a su lado, su torso desnudo sólo cubierto una parte por las sabanas que conforman su cama. Krystal lo observa con cuidado siendo consciente de que no es la primera vez que duermen juntos luego de una pasional intimidad. Aunque no lo expresaría con palabras, Panther es un excelente amante, y le causa arrepentimiento recordar que fue por culpa de un desamor que se rindió ante él. Ella hubiera querido entregarse en cuerpo y alma a Panther por algo más que despecho, pero ahora lo ama, y sabe que este hecho puede compensar su error de intercederlo -a él y a su equipo- por una fallida relación con Fox McCloud. Star Wolf no se trataba de un escuadrón de mercenarios codicioso y malvado como lo había creído en un principio, en realidad eran seres sensibles capaces de amar y cometer los mismos errores que cualquier otro individuo en aquel Sistema Planetario. Star Wolf -al igual que Star Fox- tenía discusiones, reuniones amistosas y encuentros sentimentales. Pero Krystal sentía que se identificaba más con ellos, y con Panther, de lo que compartió alguna vez con Star Fox. Pasar tiempo con ellos parecía más agradable aunque tuvieran preferencias y manías más extrañas que nadie quien ella conociera.
Se acurrucó más cerca de Panther, en busca de mayor calidez. La galaxia era un lugar frío y esta temperatura aumentaba su impacto durante las horas de descanso. El movimiento de Krystal hizo que las orejas de la pantera reaccionaran, insitandole despertar del sueño en que permaneció para rodear en un abrazo el delgado cuerpo de la dama ceriniana.
—¿Qué ocurre, mi dulce Krystal?—cuestionó Panther luego de un ligero ronroneo que cosquilleó el cuerpo entero de la zorra, desde su primera vez había descubierto cuanto amaba ese ronroneo digno de un felino cariñoso. Al no recibir una pronta respuesta, Panther se resolvió en insistir. —Sabes que puedes confiar en mi. Estos labios están dispuestos a guardarse cualquier secreto que provenga de ti. Estaría dispuesto a morir antes que revelarlos a quien sea.
—No te preocupes, ha sido un mal sueño solamente— musitó, embriagada por el perfume que brotaba del pelaje oscuro donde se recargaba.
—Un simple mal sueño no hace que tiembles de esta manera, amada mía.—Krystal abrió los parpados al instante, conmocionada por la observación tan acertada de quien tomaba el papel de su pareja.— Una flor como tú no merece sufrir en silencio.
—Gracias, Panther. Pero estoy bien, sólo... es que... —Krystal dudó en hablar más, consideraba sus inquietudes algo que no necesitaban en esos momentos, entonces se dio cuenta que -de no aclarar la razón de sus sentimientos ahora- preocuparía a su pareja. Panther era un caballero en muchos sentidos, si ella no hablaba, él no insistiría pero la angustia se mantendría latente y tejería cierta distancia entre ellos; Krystal no quería eso, ya había cometido ese error una vez y no estaba dispuesta a causar una ruptura de ninguna clase con Panther. Se tomó un respiro y, finalmente, habló. —Soñé con mi padre, el hombre que tomó mi custodia cuando mi planeta desapareció.— Bastaron esas simples oraciones para que la pantera se percatara de lo importante que era este asunto para la dama, así que se limitó a brindarle suaves caricias sobre los finos cabellos con sus dedos, sosteniendo su cadera con su otra mano firmemente. —Caí en Sauria cuando sólo tenía trece años. Los únicos recuerdos que tenía era mi nombre y que debía ocultarme cuanto antes, así que una cueva parecía el mejor escondite para mi, fue donde conocí a mi padre, un viejo dinosaurio carnívoro que usaba una armadura militar antigua, parecía muy cansado y despedía un aroma a tierra. Me ayudó a controlar mis poderes telepáticos, de los cuales perdí el control a causa de mi edad, se volvieron tan grandes que apenas pude soportar tan arduo entrenamiento. A partir de ese día viví en Sauria, aprendiendo de sus diferentes culturas y dialectos hasta que él murió y yo debí tomar mi propio camino.
—Pasaste por severas dificultades, ¿no es así?
—... Si. —admitió Krystal— Pero me ayudaron a ser más fuerte y a tener encuentros con seres maravillosos como este escuadrón... pude conocerte, Panther.
Enfatizando su última oración, Krystal deslizó su brazo sobre el fuerte cuerpo de la pantera, afianzando el abrazo que estuvieron compartiendo desde el principio. Unos momentos permanecieron en total silencio mientras Panther reflexionaba por su cuenta el significado de aquellas palabras, sin lograr evadir el sentimiento de pertenencia que le abordó cuando la imagen de Fox McCloud invadió su mente. Y con fuerza moderada, Panther se liberó de los femeninos brazos que rodeaban su cintura para hacer a Krystal recostarse boca arriba en la cama, intrigandola por este repentino cambio de posición. Sin embargo, ella no cuestionó el motivo, quedándose callada, fascinada por el hechizante brillo dorado que emitieron los ojos felinos de Panther, aquellos que se volvieron más intensos en medio de las sombras, como dos estrellas ardiendo en la oscuridad.
—No tenías que mencionarlo— declaró Panther en acento aterciopelado, aproximándose con cuidado, calculando el angulo perfecto para depositar su aliento sobre el cuello de la vulpina quien inevitablemente se estremeció. Panther comenzó a ronronear suavemente, interceptando una de sus rodillas entre las piernas de Krystal con un gruñido. —Tus bellas palabras hacen que mi corazón se regocije de felicidad, hacen que mi cuerpo vibre con el único propósito de servirte... complacerte.
Krystal se dejó sonreír, divertida con las melosas palabras de Panther, divertiendose con las sorpresivas caricias en sus pechos, cuello y vientre de las cuales fue receptora a continuación. Incluso, se permitió unirse a estas esporádicas muestras de afecto, enredando sus piernas con las de Panther y respondiendo a cada "ataque" sin importarle cuántas veces se revirtieran las posiciones. Realmente no le molestaba lo cariñoso que Panther llegaba a comportarse ante cualquier muestra de aprecio por su parte. Krystal no solía inclinarse a la fogosidad pero el tiempo había logrado que su confianza se estrechara de forma evidente y se tomara libertades que nunca hubiese imaginado tomar. Aquella pantera había sido tan perseverante que creyó por un momento era alguna clase de cazanova sin escrúpulos pero, al convivir con él, se dio cuenta que no era más que un romantico incorregible; alguien que puede idolatrar a muchas hembras pero amar sólo a una en todo el universo.
—Basta, Panther— dijo Krystal todavía sonriendo, disfrutando de los besos en su cuello y los masajes sobre sus piernas. —No me quedan energías...
—En ese caso, por favor quédate quieta y disfruta del espectáculo.
—No, Panther... es en serio, no podría hacerlo por tercera vez, estoy agotada... me dejaste agotada— enfatizó juguetonamenta, inspirando una nueva sonrisa en su acompañante.
—De acuerdo— Panther asintió, rindiéndose a esperar. —A cambio, ¿te gustaría enriquecerte de conocimiento, mi amada Krystal?
—Oh, no. No otra de tus tonterías— replicó en medio de una sonrisa agradable, recibiendo a Panther con un abrazo, rodeando su cuello y atrayendolo más cerca de ella.
—No se trata de nada parecido, te lo prometo. Lo que estoy a punto de contarte tiene relación con la sexualidad.
—¿Ah, si? Que interesante— recitó la joven ceriniana con ironía.
—Dime, ¿has escuchado hablar sobre las parejas destinadas?—. Krystal se limitó asentir con un ligero movimiento de cabeza, concediéndole la oportunidad a Panther de continuar con su historia. —De acuerdo a los relatos de amor, un alfa y un omega deben encontrarse surcando las galaxias, enfrentando aventuras y experimentando toda clase de situaciones antes de reconocerse. Y, cuando lo hacen, deben completar el ciclo dejando una marca en quien consideran su pareja de vida, de eternidad.
—¿En serio?— interrogó con fingida sorpresa, más entretenida con las facciones de su amante que con lo que sugería su relato, tomando la breve pausa para acercarse un poco más a Panther, permitiendo a sus alientos mezclarse. —¿Y qué se supone deben hacer para denotar esta importante pertenencia en el otro?
—Bueno, el alfa debe tomar las riendas de la relación y morder el cuello de su omega, ya que, según la leyenda, esta marca no desaparecerá así pasé el tiempo y se borre en el plano físico... es un ritual sagrado que sólo puede llevarse a cabo durante el sexo.
—Y supongo que el omega no debe hacer nada más que aceptar el sometimiento de su alfa, ¿no? Bastante conveniente, me parece.
—Al contrario— negó Panther, reconociéndose fascinado con la seducción natural que Krystal ofrecía con cada uno de sus movimientos, volviendole complicada la tarea de mantener autocontrol sobre sus impulsos. —El omega es sobre quien recae la mayor responsabilidad de este acto, debe guíar cada movimiento de su alfa para que el ritual funcione ya que si el omega comete el error de ser sometido, todo habrá sido para nada. El alfa y el omega deben poner de su parte antes y después de que decidan realizar este ritual, en todo momento y para siempre.
Esta vez, Krystal reflexionó a consciencia el significado de las palabras de Panther, enlazando el fracaso con su pasado junto a Fox, y era cierto, ella había dejado que todo sucediera poco a poco, a pesar de que sabía cuan tímido era Fox dejó que todo avanzara a su ritmo y le dejó tomar decisiones que les correspondía a ambos. Lo permitió porque pensó que era lo correcto, porque Fox era su líder y consideró que él sabría cómo mantener su relación a flote. Que ingenua había sido. El deber no tenía comparación con los sentimientos, por muy bueno que él desempeñase su trabajo, él jamas podría sostener algo tan frágil como el amor por su cuenta. En cambio, ella había participado en el desarrollo de esta nueva relación junto a Panther, ambos habían establecido los reglamentos y habían decidido qué curso era el mejor para que no existieran problemas graves. Panther le había jurado en palabras y acciones lo que sentía por ella, mientras Fox sólo lo dejó libre a interpretación. En ello -su realidad con Panther y su pasado con Fox- eran diferentes. Y por eso el vinculo que formó con Panther era más fuerte de lo que alguna vez fue con el líder de Star Fox. Y Krystal no se arrepentía, en su momento amó a Fox con su alma, pero ahora Panther era el único que ocupaba sus pensamientos, por quien ella estaba dispuesta a luchar hasta el final, y derramar hasta la última gota de sangre.
—Es una triste realidad— comentó por inercia, incapaz de mantener todas sus inquietudes dentro de su ser, ocultar la tristeza que significaba dejar atrás un corazón roto que también había formado parte de ella; —... pero puedo aceptarlo, porque te tengo a ti, y eso es más importante que cualquier victoria.
Krystal fue quien besó a Panther primero, inspirada por el fuerte brote de sentimientos que ocasionaron sus reflexiones personales. Panther accedió a este beso casto, aceptándolo con ternura, antes de que ambos optaran por quebrar la inocencia del gesto con acciones más lujuriosas. Los fuertes brazos de Panther sostuvieron a la zorra de las caderas, preparándola para lo que vendría enseguida. El vaivén fue lento, permitiendo que la dama se acostumbrara lentamente con esta conocida invasión dentro de su cuerpo, pues aún no se recuperaba del cansancio provocado por las rondas anteriores, mas ahora mismo se sentía capaz de participar en el nuevo escenario. Las lenguas ansiosas se encontraron, luchando por dominar la cavidad ajena, rozando ocasionalmente la punta de sus hocicos, producto de la adrenalina que poco a poco despertaba sobre los dos.
Panther hizo a un lado las caricias superficiales, y se abalanzó sobre la zorra atacando la cintura y zona del ombligo, lamiendo y dedicando suaves mordidas entre el erizado pelaje antes de meter sus brazos bajo la espalda de la vulpina mientras se preparaba para levantarse junto con su amante. Krystal aceptó levantarse del lecho para subirse encima de la pantera sin romper los fogosos besos que prometían una larga estancia en el acto. Comenzando a moverse con suavidad la zorra gimió, frotando sus muslos internos contra el cálido glande del pene que abandonaba una vez más su protección de pelo para reencontrarse con la piel expuesta ya húmeda por la excitación. Krystal no quiso detenerse, así que invitó a Panther realizar la penetración de una vez por todas, emitiendo un ligero gemido con el cual se atragantó instantes después de que Panther la inclinara un poco sobre el nivel de la cama, obligandola rodear su cuello con tal de evitar una estruendosa caída contra el colchón.
El movimiento es menos severo de como lo fue en un principio pero Krystal se siente alcanzar el limite ahora que está próximo el tercer orgasmo en una sola noche. Pero pronto se encuentra abstraída por el dolor que ataca la unión de su cuello con el hombro, que es el sitio donde Panther ha llevado a cabo su intención principal, marcar a Krystal como suya justo como lo proponía su narración amorosa. La zorra azul libera un ahogado gemido de dolor cuando la carne de su cuerpo palpita alrededor de los colmillos de Panther, limitándose a encajar sus garras en la firme espalda, estableciendo su propia y exclusiva marca de pertenencia en quien cesa los movimientos repentinamente, presa de otra clase de satisfacción. La mandíbula tensa al fin cede a la razón y Panther aleja sus colmillos del bello cuello de su amada con un gruñido ansioso, saboreando con su lengua el brote de sangre que se da la libertad de lamer con intenciones de apaciguar el dolor de la herida. Por otro lado, Krystal se enfoca en recuperar el aliento que ha perdido mientras compara la saliva de Panther con una pomada, cálida y sanadora contra su piel. El pelaje es acariciado por el aliento de Panther que todavía yace cerca de la marca de mordida, y esta respiración es también agradable para Krystal, concediéndose el capricho de disfrutar más que nunca el dolor y el cansancio de copular.
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Terminadas las horas de sueño -horario establecido por la colonia de Sargasso- Krystal y Panther ya han acudido al comedor, acercándose a la mesa donde yacen servidos dos platos extra. La vulpina había aprendido desde la primera vez que el almuerzo con Star Wolf era una actividad silenciosa, Panther sólo se dedicaba a comer una vez sentándose a la mesa, Wolf no solía hablar mucho sin importar las circunstancias y Leon siempre es el último en tomar asiento, pues es quien se encarga de la cocina por completo, ya que -a excepción de Krystal- todos son un desastre en el arte culinario. Como lo dicta la rutina, Krystal toma asiento junto a Panther y agradece al cocinero por el plato servido sin recibir ninguna clase de respuesta, entonces sujeta entre sus dedos el llamativo vaso de cristal y bebe su contenido, luego observa con cuidado el platillo que Leon ha seleccionado esta ocasión, reverenciandolo con los cubiertos antes de probar el primer bocado. El camaleón se detiene un momento al notar la pausa de Krystal -sin descuidar lo que todavía se cocina en la estufa- entonces la zorra sonríe y se deleita en voz alta con el sabor que llena su lengua, señalando cuan delicioso es. Leon sonríe satisfecho esta vez y continua su trabajo sin romper el silencio, Krystal también sonríe, pues este tipo de gestos determinan que ambos siguen en buenos términos; fue lo que inicio su convivencia, por eso Krystal no rompe la costumbre y lo lleva a cabo cada vez que están a la mesa. Wolf sujeta sin ningún decoro su vaso, bebe y vuelve a sumergir su atención en el periódico, rompiendo de vez en cuando los trozos de pan faltantes que enseguida mastica, antes de bajar las hojas escritas sobre la mesa, olvidandolas ahora que ha recordado algo importante que debe hablar con sus subordinados. Se toma un momento para mirar a los tres, logrando atraer la mirada alerta de Panther, quien nota al instante el cambio en el semblante de su líder.
—¿Ha sucedido algo, jefe?— cuestiona, y es suficiente para que Krystal también preste su atención al lobo quien parece irritarse con la pronta respuesta de los dos. Maldito fuera ese felino tan observador. O'Donnell se llevó una mano a la nuca, alborotándose el pelaje.
—Pensé en informarles de esto anoche pero ya era muy tarde y no quería arruinarles la siesta— dijo como primera revelación, mostrándose un poco hastiado. Leon finalmente se acercó a la mesa, luciendo desinteresado con lo que Wolf decía.—Tenemos trabajo, aunque fue una misión que tomé al azar. No recibiremos tanto dinero como estamos acostumbrados pero por lo menos nos dará más fondos para darse un capricho.
—¿Aceptaste una misión de rescate?— quiso saber Panther, confundido con la actitud desganada del lobo quien dejó de rascarse la nuca para mirar a la pantera fijamente.
—¿Rescate, Panther? ¿No pudiste pensar en algo mejor que eso?
—Bueno... —Panther agitó la cola por un momento, nervioso—, no te ves muy complacido con esta misión y sé cuánto odias recibir este tipo de solicitudes.
—Pues no, no es una misión de rescate —evidenció— Pero se le acerca. Vamos a robar un par de cosas valiosas, mataremos a quienes se nos interpongan, pondremos la carga en una nave comercial clandestina y eso será todo. Nuestro cliente ya ha depositado una parte de la paga en mi cuenta así que seremos libres de retirar el resto de créditos una vez terminemos con el trabajo. —Wolf suspiró con pesadez. —Lo típico...
—¿Un robo de mercancía?—intervino Krystal de pronto, haciendo que una de las orejas inclinadas de Wolf se levantase en su dirección, atraída por su acento de duda. —¿Qué clase de mercancía? ¿A cuál planeta está destinada?
Wolf lo pensó un momento, poniendo en claro su ignorancia sobre las preguntas que hacía su subordinada más reciente, y esta expresión en su rostro, denotadora de su obvio desinterés, consiguió que la incertidumbre de Krystal intensificara en su interior.
—No lo sé, no estaba del mejor humor para pedir detalles. No importa en todo caso, a mi me basta con saber la apariencia de los contenedores y la zona donde será efectuado el traslado. Las coordenadas son estas. —Wolf sacó de su bolsillo un pequeño artefacto ovalado, el cual con sólo presionar un botón hizo que el proyector central creara un holograma con la ubicación exacta del intercambio de víveres dentro de un mapa digital, luego de que este mismo mostrara la imagen satelital de un planeta que se internó a la atmósfera, surcando el territorio, y cuyo brillo no tardó en interesar al camaleón.
—Papetoon —siseó Leon, dejando que una sonrisa siniestra se dibujara en sus labios. —Será divertido.
—Les daré una hora para prepararse. Mientras viajamos les estaré dando las instrucciones para que la misión sea exitosa, de cualquier modo no podemos fallar. ¿Alguna duda?
—Si, yo tengo una. —Para sorpresa de cada integrante acomodado en la mesa, Krystal se atrevió hablar—. ¿Puedo estar segura de que esta misión no afectará directamente a los habitantes del planeta? Me refiero a que, tal vez la mercancía podría estar relacionada con recursos comunitarios o medicamento controlado... en Papetoon hay muchos pueblos con escasez de antibióticos y muchas instituciones infantiles necesitadas.
Los ojos inquisidores de Wolf se pasmaron un momento en la figura de Krystal, descubriendo la firmeza con la cual la vulpina lo enfrentaba, así que Wolf se descubrió decidiendo qué respuesta darle a esos ojos valerosos y llenos de justicia. También se reconoció irritado, pues la mirada de la vulpina le recordó a tantos imbéciles con los que se había topado a lo largo de su carrera. Ojos honrados, ojos de rectitud, ojos ingenuos.
—Sea que los haya o no, no es nuestro problema— respondió con un suspiro, permaneciendo renuente y neutral. Krystal sintió a sus nervios crisparse. Wolf se levantó perezosamente de su asiento, dispuesto a marcharse una vez habiendo terminado la conversación—. Que el gobierno de Papetoon se encargue de su propia gente y se preocupe de cómo conseguir los bienes faltantes en caso de que los haya.
—¿¡Cómo puedes ser tan insensible al sufrimiento!?— exclamó Krystal, poniéndose de pie bruscamente, y a su repentina acción todos reaccionaron. Panther, sobresaltado, no dudó ni un instante en ponerse de pie justo cuando Krystal comenzó a caminar mientras Leon permaneció en su silla, tan sólo siguiendo con la mirada a la vulpina que se acercaba peligrosamente a Wolf, el cual se había girado en el momento que había percibido el grito. —Por favor, le pido que lo reconsidere. —agregó, esta vez más pasivamente—. Si desconoce el objetivo de este trabajo, al menos, me gustaría que indagara un poco en ello.
—Los procesos ya han sido establecidos— espetó el canino fríamente, imponiendo su autoridad sin menguar un instante la advertencia en su porte. —No hay forma que las negociaciones sean alteradas. Star Wolf obedece a la sencilla norma de no titubear, ni mucho menos cambiar de opinión. Este equipo no tiene más opción que obedecer, o desertar, y sabes bien lo que le ocurre a los desertores.
Leon emitió una risa divertida luego de la última oración de Wolf que -aunque ligera y falta de intención- logró intimidar la determinación de Krystal, pero no lo suficiente.
—No pretendo causar un alboroto por un informe incompleto, yo sólo trato de mejorar la forma como Star Wolf actúa dentro del negocio. —Ante el argumento de Krystal, las orejas puntiagudas de Wolf se agitaron un instante, intrigadas—. El nombre "Star Wolf" no es conocido como un equipo de mercenarios fuera de Sargasso, es reconocido por el sistema entero como un grupo de villanos que fomentan odio y destrucción. Desde su participación junto al ejercito venomiano, Star Wolf encabeza la lista de los más buscados en gran parte de los planetas, incluso yo creía que de verdad eran individuos despiadados que merecían la prisión. Sin embargo, desde que acepté formar parte me he dado cuenta que la imagen que poseen las masas sobre este equipo está equivocada. Yo sólo quiero limpiar el nombre de Star Wolf, ya que de ese modo no tendrían que continuar escondiéndose, ni pelear cada vez que son descubiertos en algún establecimiento a plena luz del día. Y sé que esto puede cambiar si Star Wolf deja de luchar erradamente, combatiendo por el lado correcto.
—Ese es un pensamiento muy noble, Krystal. —Wolf se dejó sonreír, fue un gesto que no tardó en alertar a Panther—. Creer que Star Wolf puede ser perdonado a pesar de todo... es tan tierno imaginar que algo así puede ser posible. Pero, una fantasía así... es sólo eso. Continuaremos el plan tal y como fue estructurado desde el principio. No hay cambios.
Wolf le dio la espalda a sus subordinados, confiando en que aquella charla sin sentido había concluido, sin saber que Krystal no tenía pensado permitir que sus palabras fueran menospreciadas. La dama de pelaje azul estaba convencida que debía pelear por sus ideas, conducir a la realidad su objetivo personal, costara lo que costase.
—Puedo entender por qué desprestigias tanto a la justicia. —Y sus repentinas palabras frenaron una vez más el andar del canino. —Sé que para ti, la simple palabra es menos de lo que significa. Y no te culpo por considerar mis ideales un sueño insultante, incluso si queda algo de esperanza en tu corazón de reparar la fama de Star Wolf. Sé que... para un cachorro indefenso que nunca tuvo compasión de nadie, la justicia jamas existió.
Antes de que Krystal pudiese continuar, el contacto de un violento golpe la hizo callar, enviándola con brusquedad al suelo, derribando en su camino las sillas de las cuales inconscientemente trató sostenerse; Wolf la había golpeado tan fuerte que logró arrancarle pelo con sus filosas garras y enrojecer la zona de la mejilla afectada. Y, cegado por el brusco brote de ira que quemó su pecho, Panther había sujetado en un impulso a Wolf de las solapas, confrontando a su jefe como nunca en su vida había siquiera considerado hacer. Wolf se mostró sorprendido con la expresión de furia pura en las facciones de Panther, mas enseguida guardó compostura sin deshacer su propio semblante dominante.
—¿Por qué dudas? —cuestionó, ateniéndose a cualquier reacción de Panther, quien estaba a un sólo soplo de perder su posición dentro de Star Wolf. —Golpeame— retó.
Sin embargo, aún con el odio emanando de todo su ser, Panther no había perdido aún la compostura; tuvo tiempo de girar la mirada hacia Leon quien había olvidado sus alimentos para tomar una postura cómoda sobre la silla, observándolo muy cuidadosamente; Panther se percató enseguida de la hoja brillante bajo las escamas de sus manos, en espera de cualquier movimiento en falso para iniciar el ataque. Luego la pantera miró a sus espaldas volviendo a conscientizarse de la figura derrotada de Krystal quien desesperadamente trataba de evadir el llanto que amenazaba con escapar de la aprensión de su garganta. Verla de aquella manera envió una nueva ráfaga de furia sobre Caroso, ahora convencido de pelear sin importar cuál fuera el resultado de este combate suicida.
—Panther, no— con voz quebrada, todavía presa del dolor, Krystal buscó la manera de interrumpir el prometido baño de sangre. El aludido no pudo evitar tensar con mayor fuerza el puño con el cual mantenía a Wolf cerca. —Estoy bien. No son mis intenciones provocar un acto de insubordinación. Fue mi culpa. Es un desagradable habito mio... el abusar de mis poderes telepáticos es algo que me prohibí a mi misma hacer. Y lo he rompido deliberadamente. Me disculpo por mi impertinencia, jefe. —Panther volvió a tensar ambos puños, amenazando con sus furiosos ojos al lobo. —Suéltalo, Panther. Todo está bien.
Aunque de mala gana, Panther liberó con brusquedad al canino, quien rápidamente procedió arreglarse el cuello de su chaqueta para después mirar a Krystal quien ni siquiera había echo el intento por levantarse. La pantera no se retuvo más en prestarle su ayuda a la zorra, comprobando que la herida no hubiese sido muy profunda, de otro modo la vulpina podría perder la visión en uno de sus ojos. Mientras tanto Wolf aún les contemplaba con atención, confundido, preocupado y con impropia amabilidad.
—Te admiro, Krystal— confesó Wolf, irritando al felino con sus palabras y sorprendiendo visiblemente a la dama. —Sin importar el dolor que experimentas mantienes la cabeza fría, y sabes en qué momento actuar a favor de quienes amas y respetas. Cuando Panther te trajo aquí, pensé que realmente no te importaba Star Wolf y que sólo querías ser controlada, pero ahora me doy cuenta que simplemente te sentías perdida.— Krystal se impresionó, no esperó en ningún momento que Wolf notaría algo tan íntimo en ella, no creyó posible que su mera presencia causaría intriga en un sujeto tan agrio y desinteresado como aquel lobo, y saberlo ahora la tenía anonadada. —Me disculpo por haberte golpeado.
Wolf se marchó en definitiva, finalmente abandonando el comedor, y a la pareja, en completo silencio. Krystal tomó la oportunidad para gemir adolorida mientras los brazos de Panther la rodeaban con ternura antes de mirar en dirección a Leon quien seguía en el mismo sitio, terminando tranquilamente sus alimentos.
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Más tarde, ambos se encontraban en la habitación de Panther tratando la herida de Krystal. La vulpina gimió con el tacto frío del algodón bañado en alcohol cerca de su ojo, pero Panther continuo ofreciendo ligeros toques sobre la cortada punzante, limpiando hasta el menor rastro de sangre para lograr una desinfección total.
—Fue muy temerario lo que hiciste. —comentó Krystal con una sonrisa, confundiendo a la pantera. —Según escuché, nadie suele enfrentarse a Wolf como tú hiciste... los otros chicos de la colonia aseguran que es un individuo de temer, especialmente en presencia de Leon... pero él no se movió de su sitio. Tal parece que no le importa lo que pueda suceder a su alrededor mientras mantenga una posición en Star Wolf.
—Te equivocas. —replicó Panther, intrigando a Krystal—. Lo cierto es que Powalski es leal a Wolf, no es leal a Star Wolf en sí. Desde el momento en que vio a O'Donnell golpearte, él estaba preparado para asesinarnos.
Krystal se reconoció conmocionada con la información proporcionada, entrando en un brutal estado de pánico antes de conseguir controlar sus alteradas emociones, permitiéndose mostrar enseguida la tensión de una sonrisa de resignación absoluta.
—... Ya veo. —No había nada más que ella pudiera decir.
Entonces el sonido de la compuerta al abrirse atrajo la mirada de ambos ocupantes hacia la delgada y ligeramente encorvada figura del camaleón quien, con expresión seria, les miró desde el contorno que separaba la habitación del pasillo.
—Salimos en media hora. —informó con misma indiferencia, siendo Panther el primero en responder con un asentimiento, terminando de guardar los accesorios de primeros auxilios dentro del botiquín. Luego las facciones de Leon se deformaron a una mueca burlona cuya motivación no tardó en ser expuesta después de contemplar con atención el conmovedor recuadro de Krystal apoyándose en el brazo de Panther para levantarse de la incomoda silla de metal donde había recibido el pequeño tratamiento—. Eres afortunado, Caroso. —León miró divertido a la dama, conectando sus miradas por un lapso corto de tiempo, el cual bastó para que las facciones de la vulpina se transformaran en una expresión afligida donde reinaba el fastidio, antes de que el propio camaleón rompiera el contacto con un parpadeo para volver la vista al felino. —Apuesto a que no muchas caen en tus patéticos cortejos.
Y se encaminó de vuelta al hangar sin molestarse en aguardar por cualquier clase de respuesta. Panther se reconoció confundido por las palabras que Leon le había ofrecido, no acostumbraba a recibir ningún tipo de elogio o cumplido de parte suya después de todo. Por otro lado, Krystal experimentó el sabor de amargura en su boca, traicionada por el sentimiento de incomodidad que surgía cuando nadie más podía percibir sin ayuda de sus dones telepáticos oraciones que no eran articuladas con labios físicos. Y aquellas palabras vibraron en su cabeza incluso después de que los cuatro Wolfen volaban cerca de las coordenadas ofrecidas por su jefe, apegándose al plan de acción ya antes discutido camino a penetrar la atmósfera de Papetoon. Krystal podía oír claramente el sonido proveniente del panel digital, donde se mostraba la imagen de cada uno de los integrantes de Star Wolf. Estaban cerca, tan cerca de las naves de carga que interceptarían antes de que siquiera encendieran las turbinas. Y Krystal no podía evitar sentirse molesta por llevar a cabo semejante misión. No lo deseaba pero debía hacerlo.
—De acuerdo, inútiles —habló Wolf a través de la pantalla digital con expresión agría. Krystal sintió el impulso de hacerse a un lado el cabello pero recordó que llevaba puesto el casco—. Haremos esto: Panther y Leon, ustedes se encargaran de los estorbos con licencia. Krystal y yo descenderemos para tomar posesión de esos contenedores.
—No se puede evitar— dijo Leon con un suspiro, le decepcionaba no estar encargado de llevar a cabo la acción por tierra donde podía brindarle su merecido uso a sus arrumbadas cuchillas, pero al menos disfrutaría torturando el inexperto vuelo de los pilotos.
—Krystal, eres libre de mantener tu voto de "no violencia" mientras tus objetivos no perturben el éxito de esta misión.
—Entendido— respondió la vulpina con seriedad. Estaba lista para comenzar. Entonces la imagen del comunicador de O'Donnell se cerró en el panel, seguido por la conexión del Wolfen de Powalski después de que este fijara en su rostro una mueca maliciosa.
—Te veré al finalizar el atentado, querida mía— se despidió Panther en acento seductor.
—Tenlo por seguro, Panther— contestó Krystal viendo a la comunicación desconectarse para dejarla con el típico silencio que sólo es capaz de proporcionar la cabina de una nave espacial encendida. Pero aunque Krystal quisiera relajarse, o sentirse cómoda con el ronroneo del motor del Wolfen, no lograba olvidar aquello que la tenía tan inquieta a partir del momento en que lo escuchó. La voz secreta del camaleón todavía nítida en sus oídos, una voz que -aunque igual de siniestra- mucho más impactante de lo que fue nunca.
«Sé que puedes escuchar mis pensamientos, Krystal. Así que puedes oír lo que tengo que decir. Haz manipulado a este imbécil a la perfección, le haz mentido tan bien que él en verdad cree que existe algo especial entre ustedes, y tú actúas como si ya no existiera Fox McCloud en tu cabeza cuando fue por él que te acercaste a nosotros. Eres despiadada y desleal, una mentirosa bastante convincente... me agrada eso»
Se equivocaba. Leon Powalski estaba en un error. Era cierto que había entrado en la vida de Panther por despecho, y que lo usó para cerrar las heridas que había dejado su amor por Fox, pero eso ya no era una realidad incuestionable. Ella amaba a Panther. Lo amaba tanto que sería capaz de hacer cualquier cosa por él. Pues los recuerdos junto a el zorro y sus amigos prevalecían, mas eso era todo, realmente ya no poseía deseo alguno por volver a ellos, quería quedarse en Star Wolf para siempre; eso ya lo tenía decidido. Aún si todavía no confiaban en ella completamente, tenía la esperanza de que la considerasen un igual si se esforzaba en las misiones, además O'Donnell no era malo, ni Leon que parecía simplemente verla como la hembra temporal de Panther, mucho menos el hombre con quien compartía sus momentos más íntimos. Todos ellos eran sujetos maravillosos, se lo habían demostrado pese a la reciente vivencia que había experimentado a su lado. Ya no quería seguir vagando, ni sentirse perdida, por ello se esforzaría en pertenecer a ellos, a como diera lugar.
Fin.
Notas Finales: Mi primer lemmon furry... ¿cómo quedó? La verdad es que quería hacer el lemmon de otra pairing pero esta me pareció perfecta, no sé, le he tomado un enorme cariño a estos dos juntos, lo siento. Esta vez me inspiré en los finales de Star Wolf en Command, especialmente en aquellos donde Krystal y Panther parecen tan felices juntos... pensar que una hembra puede domar a tres mercenarios ella sola, ugh, quería experimentar con ello.
Por cierto, antes se me olvidó mencionar que, respecto a las personalidades de varios personajes, me baso principalmente en la versión japonesa de los juegos, es que... no sé. Por ejemplo; Krystal es más simpática y menos seductora tipo "slut mode on", y mientras en la versión americana rechaza completamente a Panther, en la versión japonesa incluso juguetea con él, quiero decir, parecen llevarse bien... por eso me agrada más. Panther es caballeroso y no roza de manera tan grotesca lo cazanova de la versión ingles. Pero sobretodo Leon, Leon conserva una esencia arrogante, incluso sadomasoquista, y no amplifica su locura como se nos muestra en Command, en Assault simplemente es... raro, y pierde su imponencia en lo que respecta a la versión americana exceptuando el 64. Así que si Panther no se está comportando en mis trabajos como un idiota es debido a eso.
