Notas Iniciales: Lamento la tardanza.


8.- Andross x Star Wolf.


Demencia Espacial.

El tiempo no se detiene, los mundos siguen girando sin esperar por nadie al igual que la guerra, y esa es una de las razones por las que Wolf O'Donnell jamas se quedó quieto en su vida; desde que era niño siempre fue igual. Sin embargo, su mejor cliente en años no parecía pensar lo mismo -y si lo hacía lo disimulaba a la perfección- tanto así que le inspiró un fuerte sentimiento de envidia cuando les ordenó romper filas por ese día sin mostrarse incomodo o resignado con la rápida aceptación del grupo que con su exclusiva influencia había sido creado. Wolf, por otro lado, se sintió tentado a replicar pero no lo hizo, quizás por lo cansado que había sido para los otros el ritmo de las recientes misiones mientras a él aquello le distraía de pensar, por eso al entrar en su habitación todo a su alrededor se tornó pesado y molesto. Sin nada qué hacer, los recuerdos llenaban su cabeza y el brote de emociones insípidas volvían para aturdir su juicio. Wolf odiaba simplemente permanecer en un mismo lugar, porque la lucha contra su falta de actividad era más complicada que tener que cubrir una serie de difíciles trabajos durante el día. Se recostó en su cama mirando al techo, después de unos minutos se levantó tomando de un mueble cercano lo primero que encontró, lanzándolo y atrapándolo con su mano consecutivamente. Harto de jugar se puso de pie para caminar hacía ningún sitio en especial, optando por tomar una ducha antes de arrepentirse y mejor decidir salir a los corredores donde seguramente encontraría algo más entretenido que lo salvara de un mortal aburrimiento.

Las instalaciones militares de Venom no eran silenciosas a esa hora pero, ya que Star Wolf eran los únicos ocupandolo, se encontró con la inesperada quietud que no había advertido en el ambiente hasta ese momento y se preguntó si el ejercito estaría disperso por el planeta mientras ellos estaban obligados a ocuparse de sus pasatiempos, algo que O'Donnell no tenía a su disposición. El lobo adulto observó los muros de extraños grabados, los cuales abarcaban el largo y ancho de las poderosas estructuras mezcladas con duros materiales procedentes de varias provincias y tierras inhabitadas. Mientras se deleitaba con los garabatos que no comprendía se encontró con los elevadores, entrando en uno por mera comodidad, pues no le apetecía gastar demasiadas energías moviendo las piernas.

Una vez de vuelta al pasillo terminó caminando en linea recta hacia la cocina al escuchar el inconfundible sonido de metales golpeándose entre sí, la curiosidad por saber a quién encontraría en el interior haciendo saltar su pecho con cierta adrenalina. Fue una verdadera sorpresa para Wolf ver a Leon frente a la estufa afilando un par de cuchillos dentro de un movimiento repetitivo que, a pesar de la velocidad, era meticuloso. Se acercó con el mayor sigilo que le fue posible hasta el lagarto quien se mantenía de espaldas a él, tan sólo distrayéndose con aquello que yacía sobre la mesa. Los cuchillos de diferentes tamaños, texturas y formas estaban ordenados de acuerdo a su función y, como supuso, cada uno de ellos ya poseían el filo suficiente para cortar un esqueleto. Inevitablemente uno en especial capturó la atención de Wolf, uno cuyo estilo no tardó en recordarle a los cubiertos que se usaban en Corneria, así que estiró una de sus manos con la intención de tomarlo.

—No te atrevas, O'Donnell.

La voz profunda del camaleón lo sobresaltó, haciéndolo esconder su mano de manera inconsciente, como si sus acciones se trataran de un disparo a traición. Lo absurdo de su reacción lo avergonzó pero aún así le devolvió una mirada burlona a Powalski cuando este se giró habiendo terminado de afilar los cuchillos que sujetaba en sus manos.

—Así que te diste cuenta de mi presencia, ¿uh?— dijo en un intento por relajar sus músculos tensos a causa de la impresión.

—Los canes tienen una respiración muy pesada, te escuché desde que estabas en el pasillo. No sé si esto se deba a tu calor corporal pero puedo identificarte enseguida, especialmente durante el verano.

Wolf movió la cabeza afirmativamente por inercia, aceptando la habilidad de percepción que su compañero de equipo poseía. No era esta la primera vez que hablaba a solas con aquel camaleón por lo que no podría decir que le desagradaba de alguna forma pero sin duda seguía siendo intimidante su simple presencia. Antes de formar parte del ejercito venomiano e intercambiar su estilo de trabajo como lobo solitario por un grupo a su mando, Wolf nunca había cruzado palabras con una especie tan desconcertante como los reptiles.

—Datos como ese no son algo a lo que le preste mucha atención. —Wolf tomó asiento frente a la mesa junto a la colección de cuchillos—. Sentí curiosidad por ver quién estaba en la cocina así que vine sin detenerme a pensar quién encontraría, pero debo confesar que jamas imaginé verte a ti. Espero no estar importunandote.

—No me gusta que nadie más esté merodeando mientras estoy en la cocina —La afirmación de Leon logró incomodar a Wolf, mas este no hizo el intento por marcharse de ahí—, pero no me importaría escuchar tu opinión ya que estás aquí...

Leon regresó a la mesa con un planto servido, el cual deslizó con gracia sobre la superficie hasta hacerlo quedar enfrente de Wolf, quien observó el platillo con sospecha mientras el delicioso aroma de la carne acariciaba de forma seductora los poros de su nariz canina.

—¿Puedo estar seguro que no usaste nada que podría llevarme a la muerte?— cuestionó desconfiado. Leon dejó que una sonrisa divertida se formara en sus labios ante el ataque.

—No estoy interesado en envenenar a mi líder, después de todo eres tú quien está al frente de Star Wolf, eres el sujeto que nos llevará a la victoria.

—Hehe. Antes me gustaría saber quien estableció eso, porque si fue Andross temo que espera demasiado de mi y eso no es bueno para ninguno de los dos.

—Considera esto una ofrenda. Desde que llegaste, mi amo está más confiado de ganar.

—¿Sabes que creo? Creo que me estás sobornando, Powalski. Parece como si buscaras impedir que yo arroje la toalla y decida marcharme antes de ser comida para perros.

—¿Un canino de tu clase es menos fuerte que una pequeña manada de pulgosos?

—Eso depende —declaró Wolf comenzando a sentirse cómodo con el extraño sentido del humor que jugaba el reptil—, no soy el más indicado para guíar una promesa de dominio.

—Por eso se te concedió este equipo, para que no necesites preocuparte por minorías como la subyugación del Sistema Lylat, sólo debes proyectar el poder de nuestro Emperador y habrás cumplido con las expectativas que Andross tiene puestas en ti.

—Halagador. —replicó el lobo encogiéndose de hombros y preparándose para probar lo que le había sido ofrecido sin molestarse en fingir modales cuando introdujo el primer bocado dentro de su hocico, degustando en su lengua el exquisito sabor que se extendió por toda su cavidad en un instante, sorprendiendose por la sofisticada combinación de sabores. Sus orejas se crisparon y su cola se movió ligeramente mientras observaba el plato—. Está delicioso. ¿Desde cuándo sabes cocinar?

—Desde que un batallón adversario destruyó la base en la que mi anterior amo comandaba y me vi obligado a luchar por mi supervivencia. Era un niño en ese entonces.

—¿Y cómo fue que una carnicería despertó tu interés en la cocina?

—La carne cruda no era un alimento que disfrutara comer aunque fuera consciente de los nutrientes que aportaba a mi organismo —dijo mientras una sonrisa maligna se adueñaba de sus escuetos y enigmáticos gestos—, y en ese momento había agotado todas mis energías para cazar, y tenía demasiada hambre para detenerme a pensar en lo que hacía.

Wolf dejó de masticar cuando analizó más cuidadosamente las palabras que Leon había utilizado para relatarle su experiencia gastronómica, entonces se atrevió a dirigirle una mirada rápida a la carne de su plato, reconociéndose un tanto perturbado y sin estar del todo convencido que la carne que tragaba fuera legal. El sonido de unos pasos pesados recorriendo el pasillo pronto alertaron a ambos, incitándoles a vigilar la presencia que no tardó en aparecerse y cruzar la entrada sin reducir su ritmo, olfateando con fuerza y sin decoro alguno el agradable aroma que pululaba en la cocina. La mirada de Leon se afiló.

—Ya decía yo que el lagarto estaba aquí —exclamó la desvergonzada y potencialmente chillona voz del ace pilot de Star Wolf mientras recorría la distancia que le faltaba para llegar a la mesa donde Wolf continuaba sentado—, menos mal que nos asignaron el día libre a todos juntos, hace un minuto me estaba preguntando qué iba a prepararme para comer.

—Siéntate, Pigma— invitó Leon cortante, volviendo a la estufa para servir un segundo plato. Wolf se percató al instante que el comportamiento del camaleón mutó casi de forma abrupta, disolviendo la gentileza sarcástica por una servicialidad misteriosa al punto de abrazar intenciones ocultas, mas esto no pareció preocuparle en absoluto al recién llegado.

—Ya que insistes. No pensaba negarme de todas formas.

—No me gusta meterme en la vida de los demás —comentó Wolf adoptando un gesto distraído, aparentando falta de interés—, pero creo que te tomas demasiadas libertades con nuestro compañero de equipo, Pigma. Yo procuraría ser más respetuoso si fuera tú.

—¿Qué dices, O'Donnell? No tengo que ser cortés cuando existe mutua confianza, este sujeto y yo somos patriotas con una amistad de casi diez años. ¿No, Leon?

—Somos los mejores amigos— respondió el camaleón sonriendo, tendiéndole al regordete cerdo su plato sin llegar a disimular el brillo hipócrita que ocupaban sus ojos y cuya intensidad Dengar se limitó a responder con una descarada sonrisa de satisfacción—. Hace un momento el señor O'Donnell y yo estábamos hablando de mi primera receta preparada, ¿te gustaría escuchar el nombre de esta?

—Aunque no siento interés por lo que como, adelante. —concedió Pigma.

—Este platillo se llama "Ofsazzaght", vulgarmente conocido como "Agonía del cerdo".

Wolf casi se atragantó con el bocado que había ingerido así que no dudó escupirlo en su plato frente a la impresión, tosiendo para librarse de las últimas migajas obstruyendo su garganta. Pigma, por otro lado, detuvo la trayectoria de su mano hacia su trompa abierta para mirar la carne clavada en su tenedor antes de sonreír y devolverle la mirada al cocinero

—Un nombre aterrador para mi especie. Debe gustarte mucho prepararlo. —comentó antes de introducir el bocado dentro de su cavidad sin preocuparse más por la mirada sádica del reptil, y saboreando su consistencia y sapidez con un gesto gustoso—. Aunque no podría sentir culpa por comerlo aún si antes de ser hervido y sazonado se hubiese tratado de un semejante. Si los cerdos somos así de ricos no me importaría ser considerado un canival.

—Como dato adicional; lo llaman así porque la carne, al ser puesta en agua hirviendo, emite un sonido parecido al grito de un cerdo. Sólo imagínate, Pigma... podrías estar devorando a tu propia madre o hermana sin saberlo— agregó Leon, poniendo en evidencia su enfermizo placer en la situación actual.

—Oh, no. En este caso temo que debo desistir de crear imágenes mentales, no soy tan retorcido como para fantasear a mi madre siendo mutilada y después cocinada. Apuesto a que en eso perdías tu tiempo antes de que Andross creara Star Wolf, ¿eh, Leon? Tu madre fue la única hembra que ocupó tu cabeza desde que eras pequeño si no mal recuerdo.

El gesto divertido de Powalski desapareció con aquellas palabras, y Wolf no resistió el impulso de involucrarse una vez más en aquella peculiar conversación, demostrando genuina curiosidad. —¿Qué hay con la madre de Powalski?

Pigma se giró hacia Wolf, dispuesto a responder su pregunta pero fue Leon quien habló.

—Mi madre fue la causa de que yo me convirtiera en alguien dependiente a un amo. Cuando tenía ocho años me vendió a dos militares titanians y no volví a verla hasta que regresé a Venom en busca de mis raíces. —El camaleón tomó un nuevo par de cuchillos sin afilar que reposaban a un lado de la casuela del guiso, iniciando el mismo proceso de antes pero esta vez ejerciendo furiosos movimientos que denotaban su estado de animo sincronizado a sus recuerdos—. Entonces ella ya se había convertido en amante de Andross y yo lo convertí a él en mi amo justo después de su muerte.

—Una encantadora historia de amor, si me lo preguntas. —comentó Pigma deliberadamente, volviendo a tomar un bocado. Wolf no pudo interpretar si Pigma se refería a la relación de Andross con la madre de Powalski o al cariño distorcionado del hijo por su madre—. Las especies de Venom han abrazado el olvido durante mucho tiempo, así que era natural que se sintieran atraídas por la luz que desprende un salvador como él... y es de lo que se trata esto. Andross le dio a los habitantes de Venom la esperanza que necesitaban, por eso no existe ser en este mundo que intente negarse a dar su vida por el ideal del Imperio. Nuestro querido compañero Leon es igual.

—¿Y tú? —quiso saber Wolf suspicaz.

—¿Yo? ¡Por supuesto que estoy con el Imperio! ¡Andross es mi héroe! No lo defraudaría aunque me costara la vida. —; «Mentiroso» Wolf sintió el impulso de espetarle a Pigma pero tomó la alternativa de ahorrarse saliva, pues sabía que no valía la pena siquiera hacer el intento. El inmoral cerdo terminó de comer y rápidamente se levantó de la silla—. Bueno, yo me retiro ya, tengo asuntos que atender antes de que anochezca. Gracias por la charla y la comida, espero hayan más en un futuro... si la guerra no nos mata antes.

—Cuídate. —dijo Leon amenazante, deteniendo su actividad sólo para ver de reojo al porcino—. No queremos que nuestro ace pilot sea el próximo Ofsazzaght servido a la mesa.

—No lo quiera ninguna fuerza espiritual—respondió Pigma burlón para al fin girarse e irse.

Cuando la presencia del cerdo desapareció por la puerta, la tensión que inconscientemente mantuvo Wolf sobre sus hombros desapareció al instante; aquella atmósfera que generaban las figuras de Leon y Pigma en un mismo entorno conseguía la sencilla tarea de alterarle los nervios, pues la linea que mantenía el retrato de normalidad entre los dos podría romperse en un instante y O'Donnell no estaba seguro todavía si estaba preparado para enfrentarse a un asesino con el entrenamiento que había recibido Leon Powalski desde la niñez, eso combinándolo a sus atributos naturales seguramente evocaría un combate laborioso. Liberó un suspiro cansado, y frotándose el pelaje tras el cuello intentó hacer conversación.

—Por cierto, ¿esto es lo que siempre haces en tu tiempo libre?

Powalski dejó de afilar una vez más. En ese momento Wolf se cuestionó si había sido una buena idea abrir el hocico para preguntar aquello pero la sonrisa divertida que le dedicó Leon lo ayudó a comprender que el estrés que este fomentó con la llegada de Pigma había menguado también. Leon dejó los cuchillos sobre la superficie de la mesa y se recargó con las palmas de sus manos escamosas sin apartar la mirada del lobo gris.

—¿Me vas a decir que tienes problemas para perder el tiempo?

—Oye, no me culpes. No es mi especialidad habitar un planeta donde no existen cantinas o centros recreativos para turistas, nadie parece preocuparse por eso aquí.

—Eso es cierto... —Leon lo pensó, aún divertido con la crisis que atravesaba Wolf—, puedo sugerirte dar un paseo por la base pero dudo que eso te parezca entretenido. Así que, ¿por qué no visitas a Oikonny? Seguro puede darte varias ideas.

—Lo dices porque es un mocoso, ¿verdad?

Leon simplemente tomó sus cuchillos y apartó la mirada de Wolf sin borrar la sonrisa socarrona que ocupaba su rostro. Decidiendo tomar el silencio del reptil como una afirmación, Wolf se puso de pie y comenzó a caminar fuera de la cocina, después de todo no tenía nada que perder y el tiempo era algo que tenía de sobra. No hizo más que despedirse de Powalski y posteriormente cruzar la entrada en busca del susodicho primate. Estar de vuelta en los pasillos le inspiró un ligero sentimiento de agotamiento así que se llevó las manos a los bolsillos de su gabardina color madera, automáticamente acelerando el paso. Aunque los pasajes de las instalaciones conservaran una estructura laberintosa, Wolf fácilmente tomó la ruta que le llevaría a la cuarta planta, que era donde se ubicaba la recamara de Andrew. O'Donnell no estaba seguro si encontraría al sobrino y heredero de Gestalt Andross en tal sitio pero lo consideraba un buen punto de partida en su búsqueda. Por eso, cuando llegó frente a la puerta, llamó a esta sin dudar con suficientes golpes para denotar la impaciencia en sus acciones, la cual su ocupante no pareció comprender. Haciendo una mueca de disgusto Wolf dio una patada baja contra el metal y abandonó el lugar cuando comprendió que no sería recibido si no había nadie del otro lado. Sin embargo, se detuvo al escuchar la compuerta abrirse, una de sus orejas girándose en dirección a la voz aguda que pronunció su nombre con un marcado acento de confusión.

—¿Wolf? ¿Qué pasa... ?

—Ven conmigo, chico. Quiero que demos un paseo.

Sin darse la vuelta y sin esperar por una respuesta, O'Donnell empezó a caminar mientras el desconcertado mono adolescente se aferraba con una mano al marco de la puerta eléctrica, observando al lobo adulto abarcar terreno y preguntándose qué le había picado para que lo invitara de aquella forma tan extraña. Resignándose al hecho de que jamas entendería a Wolf, Andrew pisó el pasillo y echó a correr tras quien se había convertido en su líder mientras se vestía un suéter ligero sobre la camisa sin mangas, finalmente alcanzando al canino a la vuelta de la esquina quien sonrío ligeramente por la obediencia del primate. Ambos permanecieron en silencio un largo tramo, lo cual hizo a Oikonny cuestionarse de nuevo el propósito de Wolf, pero antes de que pudiera abrir la boca el canino se le adelantó para destruir el momento incomodo por fin.

—Dime, Andrew. ¿Qué opinas de esto?

—¿Esto... ? ¿Qué?— titubeó, confundido.

—Todo esto. —reiteró Wolf haciendo un circulo con sus garras que sostenían en medio de dos dedos un cigarrillo recién encendido—. La guerra, los conflictos planetarios... ¿no te estremece pensar que muchos individuos están siendo asesinados en nombre de un ideal diferente? Quizás estoy interesado en saber lo que opina un sujeto que recibirá la gloria una vez todo termine, en caso de que ganemos. Las guerras son feas pero nunca te he escuchado quejarte, ¿es porque no eres consciente de ella?

—Soy consciente de que estamos en guerra.

—Pero no sabes de primera mano lo que eso significa, ¿verdad? —Wolf se detuvo y enfrentó la mirada de Andrew, la cual se tornó iracunda en un instante—. Estoy seguro de que apoyas a tu tío y de que seguirás su ideal pase lo que pase, por eso me preguntaba... si supieras lo que es una guerra en realidad, ¿continuarías apoyando este movimiento?

—¡Los cornerianos nos arrebataron nuestras vidas! ¡Se han encargado de crear leyes que sólo son beneficiosas para su propia especie y para aquellos que se arrodillen a lamer sus botas! ¡Yo no podría permitir que algo así se mantuviera intacto! ¿Sabes cuánto ha tenido que soportar mi familia para conservar un lugar en el Sistema Lylat? Si el dinero no fuera la debilidad de esos perros, nuestra especie hubiese sido desterrada hacía mucho, incluso antes de que considerasen a mi tío un demente.

Wolf guardó silencio, pues no se esperaba una respuesta como esa, mas se mantuvo tranquilo. Fumó su cigarrillo sin prisas y apartó la mirada del más joven de sus subordinados con un gesto compasivo. Miró el cielo opaco de colores verdes y amarillos tras los grandes cristales de las instalaciones, por una vez extrañando el cielo azul de Macbeth, planeta del cual era originario, aunque no anhelara tanto volver a pisar sus tierras mineras.

—Entonces, ¿odias a los cornerianos? —Oikonny se tardó un poco más en responder, encapsulado por memorias ajenas a la mirada atenta del lobo quien sonrió reconociendo ese gesto de duda—. Cambiaré la pregunta, ¿crees que merecen morir? O tal vez, ¿piensas que deben ser tratados como peste? No sólo hay adultos en ese planeta, ¿sabes?

—No soy estúpido, Wolf. Sé eso al igual que todos.

—Hace un momento estabas convencido de que los cornerianos eran villanos, ¿por qué ahora te cuesta tanto trabajo responder a mis preguntas? Si yo hubiese dicho todo lo que tú estableciste no me habría costado nada admitir mi odio por ellos.

—No es como si los odiara de forma directa. —confesó Andrew desviando la mirada hacia el suelo, evidenciando su tristeza y frustración—. Lo que odio es su forma de gobierno, su racismo y castigos. Odio la manera como su gente opera en contra de otras especies, odio cómo resuelven los levantamientos civiles. Odio su corrupción. Odio todas las injusticias que han cometido en el pasado y que siguen cometiendo en el presente.

—Muchos gobiernos son tiranos, pero he oído que las leyes cornerianas ocupan el nivel más bajo que ha existido en la historia de la galaxia.

—Yo no lo creo así.

—¿Y crees que el Imperio de tu tío resolverá todas las carencias cornerianas?

—Si. —replicó Andrew instantáneamente. Wolf casi se sintió decepcionado.

—Antes tendrá que cometer el séxtuple de injusticias que se viven en la actualidad, sin contar la enorme cantidad de sacrificios por especie. ¿Eso no es ser tirano?

—No existe orden sin sacrificios. —Oikonny estaba inseguro—. Es lo que mi tio me ha dicho.

—No es diferente de lo que piensa Corneria. —espetó O'Donnell en medio de un bufido carente de simpatía. El joven primate sintió a sus nervios crisparse en respuesta.

—¿Acaso tú tienes una respuesta mejor? Me gustaría mucho oírla.

—Oh, vamos. Soy un mercenario. Si eres lo suficiente inteligente comprenderás lo que eso significa. Gobiernos van y vienen. Y eso no puede importarnos menos a quienes vivimos evadiendo responsabilidades de semejante calaña. Ahora estoy con el Imperio de tu tío, mañana quizás esté de lado de Corneria, aunque lo dudo, su valor moral es demasiado alto.

—¿Dices que eres capaz de traicionarnos? —cuestionó el primate como un ataque.

—No realmente, pero no estoy encariñado con el ejercito venomiano. Si cae, tomaré mi Wolfen y cuidaré de mi mismo como he hecho hasta ahora, igual a aquellos que sientan el impulso de seguirme... incluyéndote. —Andrew sintió un escalofrío descender por su espina dorsal cuando la mirada de Wolf se posó brevemente sobre él. La impresión de sus palabras fue inmensa, pues se estaba anticipando a una deshonrosa derrota y, a su vez, le estaba ofreciendo una alternativa dentro del escenario—. Sin embargo, no seré niñera de nadie, así que no creas que me molestaré en reprender a quien sea si decide seguir su propio camino. No es de mi incumbencia la vida de los demás en todo caso. —agregó con obstinación.

Llegado a tal punto, Oikonny no podría decir que Wolf se trataba de un sujeto amistoso o simplemente amable a su manera pero sin duda percibió un breve brote de simpatía con él. Aquel lobo le agradaba, era algo que el primate no podía negar, desde el principio había sentido una profunda admiración hacia él aunque todavía defiriera con su modo de pensar; a diferencia de aquellos con quienes convivía, Wolf parecía libre de toda clase de cadenas, de las cuales Andrew creyó no poder soltarse aún si lo quisiera. Nuevos pasos hicieron eco en el pasillo, por lo que ambos miraron en dirección a dos figuras que se acercaban. El joven mono se mostró sorprendido por ver a su tío sin más compañía que la de aquel espeluznante reptil, cuya sonrisa apareció en el momento que se detuvieron frente a ellos, Wolf ni siquiera hizo mala cara cuando el doctor Andross se dirigió a él directamente.

—Leon mencionó que estarías con Andrew.

—De echo, él me sugirió buscarlo. Veo que su propuesta arrastraba un plan a corto plazo.

Andross emitió una breve risa que pretendía ser divertida frente al astuto comentario del canino, y su gesto hizo alusión a una arraigada personalidad evasiva con los ataques. Wolf no pudo evitar la sensación de ácido en su estomago cuando el simio se dirigió a su sobrino esta vez sin preocuparse por otra cosa.

—¿Haz perfeccionado tu técnica de vuelo? Pigma dijo que todavía tenías problemas para manejar correctamente el sistema del Wolfen.

—En realidad yo...

—Sigue entrenando, hijo. —Andross tomó al adolescente de un hombro sin darle tiempo de terminar y esto provocó que Andrew rápidamente se tensara, fue un detalle que no pasó desapercibido para Wolf, pues incluso notó un rastro de miedo en su expresión—. Te asignaré a Leon para instruirte por esta ocasión, por ahora necesito hablar a solas con el señor O'Donnell, más tarde puedes continuar tu conversación con él. ¿Está bien?

—... Si, tío. —Andrew asintió sin más replicas, sumiso.

—Muy bien. —Andross apartó su mano de Andrew, acción que permitió al camaleón tomar al joven primate del brazo antes de arrastrarlo consigo sin ningún tacto hacia dirección desconocida. Esta extraña escena no despertó por completo el interés de Wolf, mas sus instintos se alertaron de forma inconsciente, obligandole a mirar de reojo al simio quien casi al instante volvió a sonreír—. ¿Mi inútil sobrino te ha causado problemas, O'Donnell?

Wolf se alzó de hombros con desinterés. Se llevó una mano al hocico y retiró de sus labios caninos el cigarrillo casi desintegrado para enseguida expulsar la última calada de humo que se escapó poco a poco por medio de sus colmillos y nariz conforme articulaba palabras.

—Para nada, es un buen chico. Asumo que fue disciplinado por usted, doc.

—Solía ser su profesor desde que comenzó a tener uso de razón y me he echo cargo de él desde que mi hermano enfermó de gravedad, además su madre nunca fue responsable. Perdone si me comporto pertinaz con el tema, él ha sido como un hijo para mi, tanto que me resulta inevitable sentirme preocupado por su futuro.

—Me doy cuenta. —respondió Wolf con clara ironía—. Lo respeta demasiado. Todos en este planeta lo respetan y alaban como a un dios, es envidiable. Si yo obtuviera ese respeto de tantos seres a mi alrededor no tardaría en sentirme cohibido.

—Leon también mencionó que parecías interesado en la lealtad de Venom hacia el Imperio. —La ligera sonrisa de Andross se tornó más siniestra mientras hacía una pausa, su mirada atravesando a su acompañante con una delicada densidad maliciosa. Wolf se incomodó—. No me molestaría compartir mis secretos contigo si es lo que deseas.

—La verdad yo creo que ya he recibido suficiente de usted o Powalski pero, ¿también planea sobornarme? —cuestionó el lobo gris con cautela. Andross volvió a reír.

—Leon posee esa particularidad de hacer creer a los demás que sus acciones tienen un segundo objetivo. Los camaleones tienen muchos rostros pero, tomando este punto de vista en términos generales, cada individuo posee cientos de facetas que le ayudan a sobrevivir en entornos hostiles parecidos a la guerra que se avecina.

—Como Pigma Dengar y su propio sobrino, ¿no es así? Escucharlo hablar de esta manera me hace creer que eligió a los sujetos que mejor cuadran para su carta de triunfo, incluyéndome. ¿O sólo es otra faceta que oculta algo mayor que conservó para sí mismo?

—Puedes adivinar lo crueles que son los cambios. —Andross eludió la pregunta de Wolf con sutileza natural y esto casi arrancó de la garganta canina un gruñido—. El General Pepper necesitó seguidores para subir al poder, y con él muchos otros impusieron sus reglas, destrozando a quienes sostienen el cielo. —Wolf no quiso ser arrastrado por los argumentos de su cliente, ni simpatizar con su sentir, pero sus palabras golpearon una zona sensible en sus memorias y la imagen de su colonia -sus padres y el hijo legitimo de James McCloud- espinó su corazón con furia y desolación—. Malgasté mi tiempo y mis creaciones en un planeta soberbio y decrepito como Corneria, es hora de que suba al poder un nuevo orden. Aquellos que fueron pisoteados merecen levantarse y tomar el poder en sus manos, derecho que les fue arrebatado por diferencia de oportunidades. La galaxia necesita de quienes han permanecido en las sombras. La era de Venom debe comenzar.

"Que el viento sople y lo suelos crujan... " —recitó Wolf, inspirado en una catastrofe que dio lugar en su país natal donde un despiadado fenómeno natural arrasó con la capital de Macbeth y sus alrededores en medio de tormentas eléctricas y terremotos a gran escala.

Nunca imaginó que aquella frase sería su oración ritualista después de cada masacre que Star Wolf efectuaría en nombre del Imperio y su Señor Gestalt Andross, finalmente dedicado a todo lo que se relacionara a proyectar el poderío de Venom contra quienes osaban interponerse en su camino, pues Wolf finalmente reconocía la simpatía de sus hombres por quien los cornerianos conocían por el nombre de "Científico Loco".

Fin.


Notas Finales: No estoy segura si esperaban algo más explicito sobre estas extremadamente raras pairings pero su formación fue meramente un pretexto para escribir la convivencia de Star Wolf en pleno Lylat Wars.

Por cierto, la historia está inspirada en "Space Dementia" de Muse por si no fuera evidente.