Notas Iniciales: ¡Nueva actualización por fin! Me urgía prestarle atención a esta serie.
11.- Fara x Krystal.
Ondas.
Un clima agradable se hizo cargo de levantar a los habitantes de Corneria City para comenzar con sus actividades diarias pero para cierta vulpina aquel no pudo ser sino el peor día deseado que podría ocurrirle. Desde que abrió los ojos se dio cuenta que todo aquello que la abordara sería una pesadilla, pues al tocar el suelo frío con las plantas de sus patas le recordó la irritabilidad que solía provocarle una temperatura corporal extrema. Después de recuperar compostura intentó dirigirse al baño para librarse del aroma que comenzaba a picar su nariz. Sin embargo, ni aún después de varias enjabonadas con su shampoo favorito pudo librarse del molesto olor que la obligaba comprender lo inevitable: había entrado en etapa de celo. Frustrada, Fara Phoenix intentó hacerse cargo de su labor mañanero como preparar un café y un dulce para el desayuno. Sin embargo, casi cuando estaba a punto de terminar sus alimentos y correr a vestirse recordó que era su día libre así que pudo haberse quedado más tiempo disfrutando de la cama. Suspiró presa de un brote de enojo y se detuvo a saborear lo que quedaba en su plato, resignada, mientras pensaba en algo que podría hacer, pues pensándolo bien tendría tiempo para ella y nadie de su alrededor tendría que soportar sus perfumes nauseabundos del mismo modo que ella estaría libre de cortejos innecesarios. Más relajada se levantó de la mesa para ir por más café, siendo distraída por el sonido de su pulcera hologramica, el cual anunciaba en un tono breve de campanilla la entrada de un mensaje a su bandeja digital. Presionó el pequeño botón iluminado de verde descubriendo con sorpresa que se trataba de un mensaje de buenos días de su pareja, la hermosa zorra ceriniana que había conocido durante una pequeña aventura de persecución delictiva en el centro comercial unos meses atrás.
Fara no había tenido nada que ver con el can que había interceptado a la pobre anciana pero ella no retuvo el impulso de correr tras el pillo que le había arrebatado su bolso a la indefensa civil sin esperar que Krystal tuvo las mismas intenciones de correr tras él y usar un tipo de telequinesis con el que hizo al ladrón quedar suspendido en el aire sin más oportunidades de escape. Fara se impresionaría entonces como lo haría días siguientes de los atributos mágicos con los que nacía esa raza de vulpinos azules y no dudaría halagarla por estos cada oportunidad mientras convivían, pues más tarde resultó ser que Krystal sería la piloto novata que ese mismo día se uniría a las fuerzas para realizar pruebas de vuelo en la base militar donde Fara era jefa. De vuelta al presente, Fara abrió el mensaje con una sonrisa adornando sus labios, sintiendo un cosquilleo en su estomago de sólo escuchar esa voz tan melodiosa que había logrado enamorarla profundamente. Krystal era su primera relación de este tipo así que experimentaba un extraño nerviosismo cada vez que recibía algo nuevo de ella.
—Buenos días, Fara. Tengo entendido que este es tu día libre, ¿correcto? Bueno... —el acento tímido grabado en el mensaje le arrancó un nuevo estremecimiento, tocada por una emoción indescriptible debido a lo encantadora que ella era—, ¿recuerdas el pastel de hojas malakeys que mencioné? Preparé un poco anoche y me gustaría que lo probaras... voy camino a tu departamento sino tienes planes...
Curiosa, Fara revisó la hora en el reloj de la cocina, calculando mentalmente el tiempo que podría tomarle a Krystal llegar hasta el edificio de departamentos así que se levantó el borde de su taza de café contra sus labios para terminarlo y emprender marcha escaleras arriba donde encontraría a sus compañeras de piso. En el inicio de su recorrido notó que una de las habitaciones ya estaba vacía y curiosa avanzó a la siguiente, pretendió anunciarse llamando a cada una por su nombre mientras abría la puerta sin detener su frase pero tal aviso sobre la visita de su novia quedó incompleta ante la visión de Miyu y Fay devolviendole una mirada sorprendida mientras yacían recostadas en la cama una sobre la otra. Con sus palabras estranguladas y el rostro ardiente, Fara se paralizó en la entrada un instante antes de cerrar la puerta de un azote cuando recuperó lucidez y proseguir recargándose en la puerta, cubriéndose los ojos con ambas manos, avergonzada en su totalidad.
—¿Fara? ¿Querida? —La voz de la spaniel detrás de la puerta sobresaltó a la vulpina enseguida, pero prefirió mantenerse en silencio más tiempo—. ¿Estás bien?
—¡Joder! ¡Disculpen mi interrupción! —replicó Fara llena de pánico—. No sabía que ustedes... quiero decir, ugh, mierda, lo siento...
—Oh, hehe, está bien —La voz risueña, casi traviesa, de Fay era tranquila y sin atisbo alguno de enojo. En esos momentos Fara comenzó a desear que la tierra se la tragara—. ¿Decías algo antes? Creo que no te escuchamos muy bien.
—¡Si! Bueno... —Fara se esforzó en controlar su titubeo—, estaba diciendo que Krystal vendrá y que, espero que no les moleste, es decir, no era una visita programada, así que...
—Oh, ¡eso es perfecto! Esas son excelentes noticias, Fara. ¡Lucha!
—Ehhh, si, si, gracias, y-yo...
—¿Y quieres que te dejemos a solas con ella? Sabes que no nos molestaría conocerla —una segunda voz traspasó la puerta firmemente cerrada, y Fara no tardó en identificarla como Miyu, esa felina era extremadamente directa—. Nos has hablado tanto de ella en el desayuno y en la cena que estas noches la curiosidad no ha dejado de carcomerme.
—Si, digo, si no les molesta... ella estará aquí en, digamos, ¿una media hora?
—... Muy bien, estaremos listas en unos minutos —finalizó Miyu. Fara escuchó pasos alejándose del otro lado mientras la voz de Fay continuaba cerca.
—Disculpa el improvisto, amiga. Te vemos en el comedor, ¿de acuerdo? Planeamos ir a conseguir unos aperitivos dulces. ¡Les encantarán!
—Gracias. Y no, no te disculpes, yo fuí quien no tocó la puerta antes de entrar.
La risa de Fay fue su última respuesta antes de que sus pasos se alejaran de la puerta también. Fara, una vez sabiéndose libre de atención, suspiró fuertemente. Se tocó las mejillas notando que el calor no se había disipado, pues la visión de sus compañeras luciendo esos reducidos pijamas y la cercanía de sus rostros prácticamente había bastado para lanzar su excitación fuera de la estratosfera. Y lo peor repercutía en que Krystal no tardaría en llegar. —Joder, necesito un helado —refunfuñó de mal humor, apresurándose a terminar con los arreglos del departamento para recibir adecuadamente a su visita.
.
Luego de ello el tiempo avanzó con relativa tranquilidad mientras Fara se disponía asear el departamento, realizar la limpieza no era su fuerte pero la vulpina consideraba su trabajo lo suficiente decente para quedar satisfecha una vez concluía. Haciendo a un lado la escoba y el recogedor procedió con trapear y luego esperó unos minutos para verificar que el piso se había secado, entonces reacomodó los muebles para agregar detalles hogareños como flores en el centro de la mesa del comedor. Terminada la labor le dio un vistazo al entorno, contenta con el resultado pero no tuvo tiempo de admirarlo más ya que el timbre de la entrada sonó, incitándola dirigirse escaleras abajo, recorriendo con sus manos el pelaje de su cabeza y palpar la ropa que vestía para asegurarse de que todo estuviera en su lugar mientras tanto. Tomó una profunda respiración una vez frente a la puerta con la intención de calmar las ansias salvajes que la sofocaban debido a sus crecientes emociones y por fin ingresó el código para que esta se abriera por si sola, revelando a la figura femenina detrás. Sosteniendo en sus manos un paquete de cartón fino, Krystal le dedicó una sonrisa cómoda a la vulpina que bloqueaba la entrada. Fara no fue capaz de disimular su embobecimiento, el cual dedicó a la apariencia de su invitada, pues Krystal vestía un conjunto de ropa al estilo militar aunque obviamente más ajustado y elegante, con un chaleco negro que resaltaba su coqueto busto; si esto era salir con una hembra, Fara se arrepentía desde el fondo de su corazón el haberse negado a algo tan maravilloso antes.
—Bienvenida, pasa, pasa —invitó la vulpina papetoniana, gestando una sonrisa nerviosa que Krystal no se molestó en comentar mientras cruzaba el marco y la puerta se cerraba a sus espaldas para ser asegurada por el siguiente codigo que Fara escribió en el pequeño teclado digital—. Siéntete como en tu casa. Mis compañeras han salido para traer algunas golosinas, insistieron en conocerte si no te molesta.
—Descuida, me gusta conocer nuevas personas, especialmente si son amigas tuyas.
—¿Gustas un café? Tengo té y leche también.
—Té, gracias.
—Vamos arriba. —Haciendo un gesto con el brazo, Fara señaló el camino que deberían seguir en el interior del sitio y Krystal lo siguió detenidamente sin perderse un detalle de la estructura mientras atendía a los comentarios esporádicos de su encantadora guía. Pronto las dos se encontraron con el comedor, así que Fara no dudó invitarla a sentarse frente a la mesa mientras ella preparaba el té solicitado. Krystal se acomodó en la silla más cercana a su posición deteniendo su mirada en la figura de su anfitriona, resaltando de su atuendo los colores crema y lo bien que se acoplaba a su curvilínea silueta. Con algo de timidez se hizo el cabello tras la oreja, sonriendo acomplejada por las miradas furtivas que hacia rato le dedicaba a la otra, sólo esperaba que Fara no se diera cuenta o la considerara muy atrevida, aún teniendo plena confianza en sus habilidades para disimular su creciente interés en el cuerpo femenino lograba preocuparla un poco que su pareja pudiese sentirse incomoda, después de todo no habían cruzado la linea de besos castos en el tiempo que llevaban saliendo—. ¿Pediste el día libre? —Fara quiso saber.
—Oh, no es así —Krystal se obligó salir de sus divagaciones—. ¿Recuerdas cuando trabajamos un día festivo? Decidí retomar el día de descanso que nos prometieron hoy, ya sabes, aprovechando que es tu día de descanso.
—Es cierto, casi me había olvidado de eso —Fara volvió a la mesa con dos tazas de té servidas, entregándole una a la ceriniana—. Debería hacer lo mismo. —Krystal asintió, pero cuando recordó lo que sujetaba entre sus dedos, su rostro tranquilo se iluminó en sorpresa apresurándose a levantarse de su silla.
—Tomaré platos y un cuchillo para servir el pastel ¿está bien?
—Claro, están ahí—respondió Fara señalando la alacena, sitio al cual Krystal acudió sin comentar nada, manteniendo un ligero silencio a flote mientras se devolvía con la vajilla en sus manos y abría la caja para revelar un postre de apetitoso aroma y presentación—. Se ve delicioso —halagó ayudándola a sacar el plato fuera de la caja.
—No es por presumir, pero te aseguro que el sabor es mejor —comentó Krystal con orgullo. Fara respondió a esto con una sonrisa y mirada convencida.
—Eso lo juzgaré yo —bromeó, provocando una breve risa en su compañera quien partió el elegante pastel en varias partes iguales por comodidad, de esa manera no habría necesidad de molestarse en cortarlo por el resto del día si cualquiera de ellas decidiera seguir comiendo. Fara se sirvió por si misma, no evitando mostrar un gesto gustoso con el primer bocado—. Está decidido, cásate conmigo —dijo al instante, Krystal se echó a reír como primer reacción.
—Me alegra que te guste, casi nunca tengo tiempo para cocinar por eso temía que hubiese perdido mi sazón en la repostería.
—Pues a mi la cocina se me da fatal —admitió Fara, casi apenada, procediendo a lamer los residuos de dulce que se habían embarrado en sus dedos—. Puedo cocinar cosas sencillas pero nunca algo que lleve muchos procedimientos, nunca he sabido preparar la masa para un mísero pan, juro que la última vez que lo intenté todo sabía a carbón.
—Todo es cuestión de técnica y practica —aseguró Krystal convencida.
—Lo sé, pero aún soy un poco perezosa al momento de seguir procesos, al menos cuando se trata de cocinar.
—Eso está bien, no hay vergüenza en sentirse agobiada por ciertas actividades.
Unos momentos, ambas vulpinas se dedicaron a deleitarse con el sabor del postre únicamente, apenas dedicándose miradas sigilosas, felices de estar a solas, cómodas con sus cercanía. Y aunque Krystal estuvo tratando de ignorarlo desde su llegada, no podía evitar sentirse atraída por aquel aroma dulce que provenía de su anfitriona, más allá del perfume delicado que solía usar cada vez que se veían, La papetoniana agitaba su camisa ocasionalmente para darse aire, sin saber que estaba tentándola cada vez más perderse en su belleza natural; simplemente a Krysal le encantaba ese pelaje rojizo y esos ojos verdes brillantes. El ambiente era calido como cualquier otro en verano así que Krystal no la culpaba por darse aire con la mano con frecuencia, pero nunca anticipó que Fara se cubriría el rostro abochornada por un detalle que la dama ceriniana no había notado.
—No me mires de esa manera —solicitó, sorprendiendo a su compañera—, me pone tímida.
—¿Eh? Oh, lo lamento, no quería incomodarte —se apresuró a decir Krystal al percatarse de la inmensa atención que le dedicaba al menor movimiento que la otra vulpina realizaba.
—Perdonada —aseguró Fara con una sonrisa, pero una vez más Krystal fue tomada por sorpresa, ya que la vulpina papetoniana había estirado un brazo en su dirección para tocar sus dedos suavemente, casi de forma juguetona. Krystal correspondió al tacto, tomándola de la mano cariñosamente sobre la mesa, sintiendo que un calor sin precedentes se acumulaba en sus mejillas frente a este gesto. Era tan agradable tener una intimidad así, especialmente por los pensamientos que inconscientemente buscaba percibir de su compañera, los cuales lograron que quisiera extender ese momento mucho más tiempo. Jamás había experimentado esta clase de afecto, la forma de amar de Fara era única, así que no podía evitar considerar este momento mágico, tan casto y puro como una rosa luminosa.
—¡Ya llegamos, bellezas! —exclamó una voz lejana que venía acompañada de ruidosos pasos sobre las escaleras, debido a ello las dos vulpinas se soltaron asustadas como primera reacción antes de encogerse sobre sus sillas con obvia incomodidad—. Pónganse sus ropas y salgan de la cama porque no queremos ser testigos de su fogosidad.
—¡Dios! ¡Miyu! —exclamó una segunda voz entre risas—. ¡Vas a arruinarles la tensión!
Finalmente las causantes de aquel alegre escándalo se mostraron ante las involucradas invadiendo el comedor con varias bolsas de compra entre los dedos y una sonrisa amigable dibujada sin dificultad en sus rostros.
—¿Cómo están, nenas? —les saludó la felina sin tardar—. Oh, tu debes ser Krystal, bienvenida a la familia, dulzura —señalando a la vulpina azul se encaminó hasta ella extendiéndole una mano—. Miyu, encantada.
—Mucho gusto —replicó Krystal correspondiendo el apretón de manos al instante.
—Ella es mi pareja, Fay. ¿No es un encanto? Es una loca trastornada sin remedio alguno y la amo —agregó rodeando con un brazo a la spaniel de la cintura quien inmediatamente se echó a reír halagada por la innecesaria presentación antes de sonreírle directamente a la ceriniana quien se limitó hacerle un gesto con la cabeza—. Y como sabemos que estarás cuidando de nuestra amiga, hemos traído un incentivo para celebrar la ocasión.
Por un momento Fara se preocupó de que algo loco se les hubiese ocurrido a sus amigas con el simple propósito de gastarle una broma, probablemente avergonzarla frente a su pareja, por suerte Fay notó la expresión de su rostro y se apresuró en aclarar la situación mientras Miyu hurgaba las bolsas de plástico depositadas encima del desayunador.
—Descuida, no son condones femeninos. Eso ya depende de ustedes.
—¡Fay! —exclamó Fara ruborizado, Krystal apenas contuvo la risa traidora que golpeó su garganta con la sobreactuación de la otra vulpina.
—Aquí está —celebró lince con arraigado ímpetu, volviendo a la mesa para revelar la caja de caramelos artesanales que habían conseguido en el mercado cercano de regreso al departamento—. Como no recibimos visitas seguido, pensamos que este sería un buen momento para compartir nuestros dulces favoritos. ¿No les gustaría improvisar una fiesta de té? Fara nos dijo que eres adepta a reuniones de ese tipo. ¿Que te parece?
—Será divertido —admitió Krystal encantada, después de todo nunca había tenido la oportunidad de ejercer ese tipo de actividades con sus amigas así que consideraba esta una excelente oportunidad para preparar las infusiones típicas de su planeta natal.
—Perfecto —Fay se desplazó fuera del comedor rápidamente—. Iré a preparar la mesa en el balcón, quiero decorar el barandal con guías de rosas para darle un toque más realista.
—Te ayudo —se ofreció Miyu, guiñándole un ojo a las vulpinas antes de retirarse.
—Tu sabías algunas recetas para distintos tipos de té ¿no? —recordó Fara mirando a su acompañante, quien asintió enseguida.
—Estaba pensando hacer varias, sería un insulto no preparar las adecuadas cuando Miyu y Fay se molestaron en traer todos estos dulces a la mesa. ¿Te gustaría ayudar?
—Por supuesto, sólo dime qué hacer.
Compartiendo una sonrisa cómplice, ambas vulpinas se animaron en levantarse de su sitio para comenzar con los preparativos también. Y a partir de ese momento estuvieron tan ocupadas desplazándose por la cocina que no notaron la velocidad con la cual se fueron esfumando los segundos, los minutos y las horas; hasta que por fin estuvo todo listo para tomarse un descanso a merced de un ambiente acogedor en el balcón del recinto, degustando los exquisitos alimentos cocinados para la ocasión. En ese tiempo, Krystal se dio cuenta lo divertidas que eran las amigas de Fara, y se dijo a sí misma que con una convivencia tan agradable ni siquiera ella se sentiría sofocada por los problemas recurrentes, pues -además de bromas ingeniosas y jugueteos insinuantes compartidas- la armonía positiva que les abrazó desde el primer momento le hizo disfrutar de cada comentario y sonrisa que cualquiera de sus tres acompañantes efectuaba.
.
La tarde descendió del cielo con sus ardientes colores, brindando paso a la noche, el momento donde Miyu y Fay anunciaron ellas se retirarían del edificio, pues tenían planes que atender juntas después de las siete, así que se despidieron con una sonrisa de Fara y Krystal, no sin antes solicitarles repetir aquella cita doble que habían disfrutado, y tal vez llevarlo a cabo en algún restaurante u organizar una salida al bosque. Finalmente, al reconocerse a solas, Fara y Krystal sostuvieron una conversación corta para decidir qué hacer con el tiempo que les quedaba, así que Krystal sugirió simplemente escuchar música instrumental en la habitación, sugerencia a la cual Fara acató con el corazón saltando desbocado dentro de su pecho, tomándola de la mano instintivamente para guiarla sin articular palabra durante el camino. Una vez ahí, Fara preparó el reproductor musical en su celular, conectándolo a la bocina que se alzaba en un mueble cercano para enseguida dirigirse a la cama y recostarse junto a la ceriniana, quien se acercó un poco más a ella con el pretexto de poder visualizar la pantalla tactil del aparato que Fara sostenía entre sus dedos y ayudarla a elegir las canciones apropiadas para ese confortable momento.
—¿Te gusta el piano? —cuestionó Fara con curiosidad, después de todo ella no era gran conocedora de la música instrumental, apenas y conocía un par de composiciones famosas reconocidas por todo Corneria.
—Me encanta —afirmó Krystal—. Puedes reproducir cualquiera, en realidad no importa quién sea el artista siempre y cuando transmita emociones autenticas.
—Entonces... supongo que este está bien —Fara deslizó los dedos por la pantalla seleccionando el primero de la índole que encontró en la lista, haciendo que el sonido dulce inspirase calidez en el cuerpo de Krystal al surgir de la bocina, las notas comportándose lo bastante expresivas entre su delicadeza natural para que quisiera acurrucarse más cerca de Fara mientras apreciaba con mayor interés el suave aroma que la cubría y la sensación de protección incrementase para ella, y esta vez la vulpina papetoniana ni siquiera concretó tensarse por el gesto, atraída como imán a su polo opuesto, concretando un firme abrazo.
—Te quiero —murmuró Krystal con ternura, abrazándose a la otra hembra con fervor, entrelazando sus piernas con movimientos involuntarios—. Te quiero —repitió cuando la sintió temblar y afianzar el contacto, transmitiéndole confianza y cariño—. Te quiero, Fara.
—Yo también te quiero, Krystal.
Las hembras se miraron a los ojos, con la música de piano de fondo, sus sentimientos florecieron en mitad de sus silencios, encontrando la libertad en la profundidad de sus pupilas, las respuestas que durante tanto tiempo habían buscado mientras los recuerdos de la primera vez que se vieron volvían a sus mentes, reforzando la decisión que habían tomado para unirse a la realidad de la otra. Y sin dar paso a las dudas unieron sus labios en un beso profundo, experimentando en el calor del aliento contrario su autocontrol, encontrándose con una pasión misericordiosa que las fue empujando hasta que ya no hubo sitio para la timidez aquella noche. Krystal quería y Fara correspondió. La unión se había concretado.
Fin.
Notas Finales: A falta de interacción entre personajes femeninos tenemos una única opción: Crack Ship, señores (?) Básicamente estoy emparejando a dos vulpinas que lejos de Fox tienen potencial y quise establecerlo volviéndolas pareja. Les aseguro que no estoy agrediendo a Fox, simplemente creo que su creador necesita ponerle más atención a los personajes que crea... es decir, ¡quiero a Fara como un personaje oficial del juego, joder!
