Notas Iniciales: ¡Lo logré! Joder, ¡he vuelto! ¿Cuántas veces van? Jajaja. Ya no los distraigo, espero que les guste.
16.- Fox x Fara.
Primeras Veces.
A pesar de haberse conocido bajo circunstancias normales, ambos reconocían que la primera vez que cruzaron miradas fue lo equivalente a una aventura. La academia de pilotos corneriana era una de las más estrictas y prestigiosas, así que al principio Fara no podía creerse que estuviera frente a un vulpino como Fox, más pronto comprendió el motivo tras la apariencia. Fox competía con ella en calificaciones altas, sin mencionar que durante su primer ensayo de vuelo empataron en puntuación. Por supuesto, estaba Bill (y otros tantos estudiantes con grandes conocimientos de aviación), pero ella y Fox seguían liderando cada boleta que les entregaban o ejercicio que los instructores imponían; no reducía el impacto el que la fama de sus propios linajes recreara un ambiente digno de soldados espaciales en cuanto encendían las turbinas y sobrevolaban el campo. El entrenamiento se sentía como un sueño donde nada importaba más que recibir la gloria de un asalto exitoso, o una medalla de honor.
A Fara siempre le entusiasmaron los retos, así que no tardó en ver a Fox como su rival durante esos agradables momentos. Y aunque al principio Fox se mostró inseguro con sus motivaciones, muy pronto abandonó sus inquietudes para comenzar a divertirse con estos enfrentamientos amistosos que se tornaban cada vez más frecuentes, comprendiendo que la heredera Phoenix no tenía dobles intenciones con ello.
Días más tarde, Fara cuestionó el motivo de su recelo inicial, sería entonces cuando ambos se sincerarían por primera vez con alguien más. Bill conocía la historia de Fox desde el fondo pero no Fara, ella sólo tenía conocimientos básicos, de aquellos que sólo podía exprimir de rumores y ciertos números en los noticieros televisivos, incluso Slippy pareció comprender mejor las circunstancias del vulpino que ella. En esos instantes se dio cuenta que estuvo juzgando mal al joven McCloud. Ella sabía que el padre de Fox había estado involucrado con el grupo de mercenarios que el General Pepper había enviado investigar Venom, más no que fue su líder y que este mismo había fallecido durante la investigación, así que se prometió no actuar tan impulsiva la próxima vez que competiera con Fox por el primer lugar, se juró no comportarse tan insensible cuando lo retara de forma verbal.
Su pequeña e intima charla en la cafetería los acercó más de lo que se hubiesen imaginado. El respeto mutuo había crecido y entonces Fara descubrió otro sentimiento adornando sus sorpresivas acciones. Notó que al mirar a Fox sus sentidos se hacían más cálidos y que podría pasar tiempo a su lado en completo silencio sin que lo considerase desperdiciado, no dolía que Fox fuera especialmente amable con ella o se mostrase avergonzado con el menor gesto que le dedicara. Era casi como si esos momentos estuvieran hechos a sus moldes.
Fara era una vulpina con enfoque, siempre aplicada a su carrera, aún así decidió que no le afectaría nada intentar un romance con Fox, después de todo él le demostró estar interesado también, sin mencionar que esta fragilidad emocional se sostenía entre los dos al compartir los segundos juntos. Descubrieron que eran más compatibles de lo que creían.
Y aquel fin de semana Fara había optado por quedarse en Corneria con su padre, ya que así la recién formada pareja tendría tiempo de calidad lejos de las obligaciones usuales que la academia había dejado a sus estudiantes. Las vacaciones de verano habían llegado, por lo que de alguna manera, Fara se las había arreglado para reducir la vigilancia a la que era sometida por el dueño de Space Dymanics. Mientras Fox se comía la cabeza pensando en cómo no arruinar esta primera cita, Bill se burlaba de él desde la pantalla de su móvil diciéndole que exageraba. Sin embargo, el vulpino no podía evitarlo, Fara era una hembra con estándares, no podía explicarse todavía cómo fue que terminó aceptando salir con él.
—¿Es aquí cuando debo enlistarte tus virtudes para que dejes de lloriquear? —quiso saber Bill con una amplia sonrisa adornando su rostro. Fox gruñó.
—Si fueras tan amable, si.
—Muy bien, ella es distinguida y todo lo que quieras pero no olvides que le gustaste por tu forma de ser. ¿Sabes qué me dijo la última vez? Me dijo que le gusta tu liderazgo y la confianza que tienes para exponer tus argumentos. Ahora, si hablamos de cosas más simples y comunes, le gusta mucho tu pelaje, dijo que es tan suave que le gustaría frotarse contra él todo el día y toda la noche, incluso dormir abrazada a él.
—¿En serio? —inquirió Fox con timidez, sonrojándose con la simple imagen.
—¿Qué? Yo te dije que ese pelo rojizo le encanta a las chicas, ¿pero me escuchabas? No, nunca me escuchas, siempre tengo que recordartelo cuando estás a punto de salir huyendo.
—¿Y qué más te ha dicho?
—Si te gustarían los condones fosforescentes o los de sabor a menta.
—¡Bill! —exclamó el vulpino con reproche, ciertamente estaba acostumbrado a las bromas sexuales de su mejor amigo pero la fuerza de impacto se sintió el triple por esta ocasión.
—Yo no descartaría la posibilidad si fuera tú —insistió el can de forma pícara.
—Es muy pronto para pensar en eso —replicó el vulpino abochornado con el pensamiento mientras su mejor amigo seguía riendo con ganas—. Tengo que hacer que esta cita sea inolvidable, o al menos que no termine en desastre como la última vez que salimos juntos. No era una cita en regla pero aún así. Y tú no estás ayudando a reducir mis nervios, Bill.
—Oh, vamos. Tienes que admitir que la fotografía del autobús es genial. La tengo de fondo de pantalla.
—¡Creí que la habías borrado! Me lo prometiste.
—Guardé una copia en mi carpeta ultra-secreta. ¡No la arrancarás de mis almohadillas!
—Ugh. Haz lo que quieras, ya tengo que prepararme o llegaré tarde.
—¡Ve por ella, cachorro! Me decepcionaré mucho sino consigues aunque sea un beso.
—Deséame suerte entonces.
—¡Suerte!
Con una última sonrisa, Fox colgó la llamada y se levantó de la cama donde había pasado las últimas cuatro horas recostado tratando de pensar en un sitio a donde ir con Fara, antes de que la llamada inoportuna de Bill lo distrajera de su ritual. Miró a través de la ventana de su habitación descubriendo el día soleado y la concurrencia de la avenida donde se ubicaba el departamento que Peppy le ayudaba a rentar, pues habían decidido que sería más cómodo para él entrando a su segundo año, de esa manera no se sentiría un invasor con la familia del conejo después de que tomara su custodia y Lucy necesitara su propio espacio también. Pensarlo le recordó que todavía tenía pendiente llamarlos, se alzó de hombros decidiendo concretar esa llamada cuando volviera de su cita. Soltando su móvil en la cama, Fox se dirigió al baño, tomó una ducha, se secó el pelo, realizó una corta charla consigo mismo frente al espejo y se vistió para salir de inmediato.
El punto de encuentro de ambos vulpinos yacía en un pequeño parque a cuarenta minutos de su posición actual, así que no perdería el tiempo en preludios. Como logró suponerlo, no pasaron más de treinta segundos de su llegada antes de que Fara se presentará también, luciendo una blusa y jeans finos pero casuales con un bolso de mano, apariencia que dejó a McCloud con el hocico abierto hasta que el dedo indice de Phoenix fue quien con una sonrisa divertida le cerró la mandíbula, incitándolo avergonzarse cuando comprendió lo poco disimulado que había sido. Sin embargo, ninguno de los dos dejó que esto rompiera el ambiente que se había formado entre los dos.
—¿Cuál es el plan, Fox? ¿Lograste pensar a dónde ir?
—Bueno, la verdad es que no pensé en nada —confesó sobándose la nuca con torpeza—. Así que, ¿lo decidimos mientras caminamos un poco?
—Me parece bien —asintió la vulpina.
Ambos papetoonianos caminaron junto al otro, sus brazos balanceándose a sus costados suavemente hasta que los dorsos de sus manos se rozaron, entonces los dos se sonrieron con cierta timidez, disculpándose brevemente antes de continuar andando y repetir el proceso, sólo entonces se dieron cuenta que debían cambiar la estrategia sino querían seguirse ridiculizando. Fox le tendió la mano a la heredera y ella aceptó tomarlo con las mejillas bajo su pelaje ardiendo. Nunca antes había caminado de la mano de un caballero, así que el hecho hizo que su mente flotara mientras establecían la ruta hacia el centro comercial.
Decir que la pasaron bien hubiese sido quedarse corto, ya que se sintieron tan en paz y armonía con el otro que la sencillez de la situación fue mejor de lo que Fara siempre anticipó de sus anteriores pretendientes. Tan acostumbrada como estaba a los lujos innecesarios, representó una aventura personal caminar entre balanchas de multitudes divirtiéndose. La presencia de Fox mejoraba el esquema, pues a cada instante estuvo pendiente de que no tropezara con los niños que corrían persiguiéndose entre sí o chocara con algún citadino apresurado en llegar a su destino. Ella estaba tan cómoda que no tuvo problema en que tomaran el autobús para que llegaran a su próximo destino, riendo de la experiencia que Bill había mencionado a Fox hace unas horas en su llamada.
Una vez en el cine, compraron los boletos para una película de ciencia ficción que relataba las aventuras de un ex-militar pilotando un mecha, la cual disfrutaron con creces, ya que los dos habían esperado ansiosos que se estrenara esa película pero no habían hablado de ello hasta que estuvieron dentro de la sala. El filme terminó y entonces caminaron de vuelta al parque donde se habían encontrado, ya que sería ahí donde el padre de Fara iría a recogerla, mientras tanto aprovecharían su tiempo juntos sentados en uno de los bancos de madera hablando otras tantas trivialidades.
—Hoy me divertí mucho —comentó Fara de pronto—. Deberíamos hacer esto más seguido.
—Si, deberíamos.
Fox estuvo de acuerdo mientras desviaba la vista, en esos momentos parecía difícil verse a los ojos después de que compartieran una larga mirada, como si estuvieran pensando hacer exactamente lo mismo y eso los hubiera arrinconado vergonzosamente. Jamás se imaginaron que desearían tanto besar a alguien pero no se atrevían a pedirlo a pesar de todo.
—Entonces, ¿estarás libre en unos días? —cuestionó Fox. Fara se rió.
—Por supuesto que si, son nuestras vacaciones después de todo.
—Es verdad, que tonto de mi parte.
—Está bien.
Un tono de mensaje interrumpió el torpe intercambio de los vulpinos, distrayendo de forma momentánea la atención de la hembra hacia su teléfono para responder el mensaje de su padre. Mientras tanto, Fox se estaba abofeteando mentalmente por no tener el valor de completar las acciones que llevaba rato imaginando dentro de su cabeza. Debía actuar, ser un hombre, o Bill se burlaría de él en cuanto se enterase de su cobardía.
—Fara...
—¿Si?
—Yo... —Fox sintió que su garganta de cerraba ante el pánico. Los verdes ojos de Fara eran tan hermosos que perdió el aliento unos segundos—. Tu papá... ¿ya viene en camino?
—Se supone que si... —dijo ella con una sonrisa nerviosa. En esos momentos, Fox no dejaba de parecerle tan atractivo, era lindo cómo jugaba con sus dedos mientras se acercaba más.
—Si, es evidente, jeje... bueno, mientras llega... ¿está bien si... ?
—¿Si? —inquirió Fara ilusionada.
—Si... ya sabes —El volumen en la voz de Fox bajó—, si... ¿si te doy un beso?
—Oh. —Las grandes orejas de la fennec se alzaron con entusiasmo—. Si, puedes.
—¿No te molesta?
—¿Cómo va eso a molestarme? Quiero decir, por favor, hazlo.
—Entonces, con permiso.
Riendo brevemente, Fara cerró los ojos mientras ambos acercaban sus rostros. El beso fue corto, tanto que no pudieron evitar sentirse avergonzados de nuevo al notar que no había sido suficiente. Volvieron a sus posiciones y lo pensaron un momento, jugueteando con sus manos mientras miraban alrededor y comprobaban que todavía tenían tiempo para enmendar ese error. Mirándose con complicidad, rompieron la distancia una vez más y esta vez se permitieron disfrutar un poco más de la cercanía; del calor que despedían sus labios, del sabor dulce que parecieron adquirir con los segundos transcurridos rozándose.
Anhelaron que el tiempo se detuviera, entonces podrían permanecer más tiempo cerca. Sería como si nada más que ellos dos existiera, ciertamente lo preferían así.
El sonido de un claxon los sorprendió, por ello no pudieron evitar gritar sorprendidos antes de que se dieran cuenta del elegante auto negro que se acercaba hasta ellos. Con la adrenalina de su primera gran travesura floreciendo por encima de sus pelajes, no perdieron tiempo en despedirse mientras la hembra corría hacia el coche saludando a su padre, ambos intercambiando miradas divertidas por su repentino actuar. Más tarde, cuando Fox se percatara de lo que acababa de suceder y revolviera las sabanas de la cama de pura felicidad, un mensaje de buenas noches por parte de Fara mejoraría mucho más esta gratificante experiencia a lado de la mujer más encantadora que hubiese conocido.
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La primera vez que conocieron la decepción ocurrió también mientras permanecían juntos. Cada uno tenía un destino que cumplir una vez se graduaran de la academia, incluso cuando trataron que estos mismos no interfirieran en su relación. Los tiempos divertidos comenzaron hacerse más distantes, sus competencias amistosas ya no se sentían igual, ya que pronto habían sido presionados por sus inciertos futuros en el tambaleante presente. El estilo de vuelo de ambos papetoonianos cambió e inevitablemente tal detalle hizo que sus actitudes se mezclara con su deber. Fara se convirtió en un piloto más táctico, digno de una heredera que pronto se encargaría de supervisar otros aviones de caza creados por Space Dynamics para el gobierno.
Fox ya había decidido reconstruir Star Fox, así que la conversación sobre su separación inminente causó que el repentino distanciamiento se sintiera como una herida más que agregar a la lista. Ninguno quería culpar al otro pero terminaban reflejando su enojo en cada palabra que articulaban, aún de forma inconsciente, simplemente no lo pudieron evitar. Con los días parecía que romper todo lazo era inevitable, incluso injusto, pues ni un beso o gesto funcionaba para consolar tan devastadora realidad. Por mucho que agradecieran cada instante compartido, no dejaban de pensar en lo malo que realmente resultaba la idea de su alejarse. Sus corazones se negaban pero lo harían, se distanciarían del otro tarde o temprano.
—Te llamaré... —dijo Fara en un vano intento por mantener las esperanzas, una ilusión absurda que los apartaría para siempre después de esa noche—. También te enviaré mensajes. Soy consciente que no siempre habrá tiempo pero...
Al darse cuenta que no poseía la excusa adecuada para alimentar el reciente contexto, Fara guardó silencio pero no soltó las manos de Fox, cuyo tacto casi se asemejaba a un salvavidas en mitad de una tempestad. McCloud presionó sus dedos juntos en respuesta, incapaz de apartar la mirada de aquel rostro que tantas veces iluminó sus días. Y aunque sus deseos eran mantenerse atado a esa maravillosa existencia, comprendió que lo mejor para la sanidad mental de ambos no era aferrarse inútilmente, sino cortar antes de que el puente en que yacían parados se deteriorase y derrumbara todo con crueldad.
—No, Fara —dijo y fue lo más difícil que Fox hubiese pronunciado en su vida—. Te amo pero esto no funcionará... no así. Tal vez sea mejor continuar nuestras vidas, sin ataduras...
Armándose de valor, la heredera Phoenix finalmente levantó la mirada, conectando sus pupilas a las de Fox con un anhelo que cortó la atmósfera con la fuerza de una nave que ha sido derribada por una flota enemiga. Con dificultad creciente asintió a las palabras de su amado y procedió a tirarse contra sus brazos sin contener más tiempo sus lagrimas. No podía creer que todo debiera terminar tan pronto. El dolor los ahogaba mientras luchaban por aparentar la fortaleza que ninguno realmente poseía. Aquel era el fin, el primero, y no estaban preparados a pesar de todo.
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Sólo se quedó en el recuerdo, una serie de momentos que sus mentes traían a la actualidad cada vez que lo necesitaban. La guerra contra el ejército venomiano quizás había sido el suceso del siglo, no sólo por la vida de una nación entera y estructuras que cobró a lo largo de los años, sino por los sacrificios personales que cada individuo tuvo que realizar en el camino. Los azares nunca dejaron de ser curiosos, así que Fox no dudó fuese otra treta del destino el que los dos zorros debieran volverse a ver en las calles. Podía agradecerlo a Peppy que insistió tanto que saliera a despejar su mente, Slippy o inclusive Falco por esta coincidencia, la misma que terminó por generar calor a su lado sobre la cama de aquel cuarto de hotel cinco estrellas, donde Fara tomó la decisión de quedarse durante su jornada aquella ajetreada tarde. Sus facciones joviales habían desaparecido y ahora quedaban rasgos de una fennec cansada por los estragos de su trabajo como jefa absoluta de Space Dynamics pero, hasta donde a Fox respectaba, seguía siendo tan hermosa como la recordaba.
—¿Todo en orden? —inquirió ella suavemente, después de notar la mirada de Fox encima mientras ella pretendía descansar de su romántico reencuentro. No abrió los ojos sino hasta que percibió el toque de aquellos varoniles dedos sobre su rostro, una caricia que fue descendiendo hasta alcanzar su cintura al aire libre.
—Hasta ahora —admitió Fox con ironía, bebiendo del cálido aliento de su amada cuando esta se impulsó hacia delante para capturar sus labios en un corto beso, ajeno a toda inocencia.
—Discúlpame, ¿quién fue el que dijo "continuar sin ataduras"? Si me lo preguntas, esto no está siendo muy exacto.
—¿Es un reproche? —quiso saber Fox, más divertido de lo que debería.
—Sólo un señalamiento, digamos que mis profesión se ha arraigado a mi manera de ver las cosas. Se ha vuelto natural para mi ver fallas en el sistema del universo social. Te sorprendería cuántas veces he manipulado a las personas a mi alrededor para un fin que beneficiará en su totalidad a Space Dynamics.
—Entonces, ¿el que yo esté aquí ahora sugiere un aumento de recursos en tus próximos proyectos?
—Siento decepcionarte pero no. Tú eres especial. Por supuesto, que seas el héroe que pilota un Arwing fabricado por mi empresa genera recursos pero no del tipo real. La fama funciona en cierta manera pero valen más los importes de dichas naves. Mientras Star Fox sea un grupo independiente, su presencia no enriquece nuestro nombre del todo.
—Es una pena, me habría gustado influenciar tu realidad más.
—Aunque no lo creas, McCloud. —Fara acarició con la yema de su dedo índice la nariz de su amante fortuito, el cual no contuvo una sonrisa frente tan singular gesto—. Prefiero mantenerte al margen de mis negocios y que actúes como un capricho ocasional.
—¿Es así como me ves ahora? —cuestionó el mercenario con una sonrisa traviesa.
—¿Qué puedo decir? Estar contigo es como un trofeo, un lujo. Si tus fans se enteran que me meto bajo tus sabanas causará un escandalo mayor que las fotografías filtradas de una actriz engañando a su marido con una pole dancer.
—Oh, las polémicas de la farándula. En verdad, ¿a qué se ha reducido nuestra participación?
—Agradece que literalmente estás en mi territorio, McCloud. Si hubiese sido alguien más, seguro que los paparazis habrían ganado contratos exclusivos.
Ella iba a levantarse de la cama pero más tardó en removerse que en lo que Fox la capturó en un abrazo, haciéndole reír por las cosquillas que le provocaron sus calientes besos en la nuca. Era un hecho que el tiempo había pasado por sus cuerpos, mentes y corazones. Sin embargo, aunque eran diferentes a lo que fueron alguna vez durante su época en la academia, todo indicaba que serían dueños de las primeras veces del otro una larga temporada, pues esta sería la primera vez que mantendrían una relación confidente; secreta entre los de su circulo, lejos de toda publicidad o noticia del mundo al que pertenecían. Fox no se quejaba. Fara adoraba especialmente que ninguno fuera experto.
Fin.
Notas Finales: Adoro esta parejita y ya me hacía falta escribir sobre ella, lo ansiaba, lo necesitaba. ¿Canción que me inspiró? "Grind me down" de Liliana Wilde. ¿Les he contado que tengo una lista de reproducción musical para todas mis ships de Star Fox? Pues ya se los conté, jeje. Nos volvemos a leer dentro de poco, ya que se viene otro oneshot para esta serie, el cual, por cierto, alcanzó la meta antes que esta pero por capricho traje esta pairing primero.
