Kinktober 2021 - Praise kink.

TodoBowl (?)

Disclamer: Yo sólo soy dueña de la historia, de resto, hablen con Hori.

Portada: rcxEYSpryGNQ7wJ en Twitter.


La historia no tiene nada muy explícito porque la idea era explicar cómo fue que Shouto descubrió lo mucho que le encendían las afirmaciones y felicitaciones, en vez de demostrar lo que hizo con ese conocimiento.

Espero me disculpen cualquier error y el hecho de que subo esto dos días después (tuve un par de problemas y se me hizo imposible escribir normal hasta hoy) Ya bueno, dejo de fastidiarlos con mis cosas...

Ojalá les guste :)

Voy a intentar publicar dos historias mañana y dos el día siguiente para no seguir tan atrasada, ya veremos cómo me va con eso.


Shouto llegó al aula luego de un entrenamiento bastante exhaustivo. El profesor Aizawa había decidido que ese mes tendrían sesiones prácticas donde intentarían sacar lo mejor de un solo estudiante; en pocas palabras, un simple todos contra uno. El problema era que, como la atención de toda la clase estaba sobre una sola persona, ese alumno estaba bajo un montón de presión y podía sentirse ansioso al tener que enfrentarse contra todos.

Ahora, si bien Shouto nunca parecía mostrar ninguna emoción, por la expresión estoica reflejada en su rostro, eso no significaba que no moría en su interior; uno se podía dar cuenta si lo observaba con mucho detalle porque sus cejas se juntaban milimétricamente. El profesor tomó en cuenta la dificultad que conllevaba enfrentarse a Shouto y lo dejó hasta casi el final del mes, para que sus compañeros se fueran acostumbrando a esos entrenamientos.

Shouto fue el último en entrar al aula, quince minutos después de los demás gracias a la bien merecida ducha y descanso que se dio cuando todos los demás se fueron; aunque… ¿eso fue todo lo que hizo mientras sus compañeros regresaban al edificio principal del colegio?

Ese día Shouto descubrió algo de él que no se esperaba en lo absoluto. Además de tener la mirada de todos sobre él, también tenía las frases motivacionales y felicitaciones prácticamente para él solo. Gritos de "Muy bien, Todoroki" y "Eso fue excepcional, Shouto" llenaron el aire enseguida, las voces entrecortadas de sus amigos llegaban a sus oídos cada segundo y Shouto no comprendía la razón de que su piel se sintiera tan ardiente ni de la presión en el abdomen que lo acompañó durante todo el entrenamiento.

Llegó a temblar un par de veces, sobre todo cuando era alguno de los chicos el que vociferaba lo original y fluidos que eran sus movimientos o cuando los miembros del dekusquad eran los que hacían que se sintiera aturdido con lo que decían; Shouto debía aceptar que era una buena sensación, aunque también lo desconcentrara más de lo que hubiese esperado.

Tambaleó cuando, mientras se deslizaba sobre la fina película de hielo que estaba creando para llegar más rápido a donde estaba la bandera que debía robar, Midoriya lo alcanzó por la espalda y lo felicitó por la velocidad con la que era capaz de ir usando su don.

Sintió sus mejillas arder cuando Bakugou lo interceptó al final de la práctica para decirle que no lo hizo tan mal, que en palabras del rubio fue algo más como "Mitad y mitad, fuiste menos mierda que los demás" y Shouto lo había tomado como el mejor elogio que alguien podía darle; venía de Bakugou, era especial.

Fue consciente del nudo en su garganta cuando Kirishima pasó a través de la pared de fuego que había formado para protegerse de sus compañeros, la forma en la que su cuerpo endurecido cruzó la extremadamente alta temperatura de un salto y se colocó frente a él, antes de chillarle lo mucho que había avanzado por el calor que él sintió al acercarse y pasar la barrera.

La tensión en el abdomen cuando Kaminari lo apuntó con uno de sus marcadores y le dijo que su flexibilidad era impresionante porque Shouto había logrado evitar, en más de una ocasión, que el pequeño disco se pegara a su cuerpo.

La forma en la que se quedó sin aire cuando Shinsou ató una de sus piernas con la tela gris y lo jaló hasta tenerlo guindado de un tubo frente a él, y el muy caradura le dijo que no se esperaba lo bien equilibrado de su plan, de su defensa y ataque, mientras iba contra todos los demás; también se sintió especial cuando fue él quien le dijo eso.

Mina llegó a su lado, rompiendo el fuerte de hielo que había construido, para felicitarlo por lo detallista que fue con la estructura y lo hermosa que le había quedado; halagándolo por el trabajo que hizo diseñando y creando pequeños cristales de hielo en los dormitorios.

Hagakure lo tomó por sorpresa, como para no… es invisible la pobre. Le saltó encima, casi tumbándolo en el momento, deteniendo sus movimientos al tomarlo de las muñecas justo antes de pasarle un par de esposas anti-don y hacer que no tuviese mucho más que hacer.

Ojiro y Dark shadow llegaron enseguida, seguros de que no tendría tanta estabilidad al tener las manos esposadas. Se maravillaron por la forma en la que usó el pequeño problema para crear una ventana de tiempo donde le prestaran poca atención y él fuese capaz de hacer caer a Ojiro, presionándolo con la rodilla sobre su abdomen y pegándolo al piso.

Uraraka se juntó con Sero para tenderle una trampa al inicio del entrenamiento. Ella hizo flotar la bandera que debía conseguir mientras que él extendía tiras de su cinta en el suelo, queriendo que Shouto caminara sobre ellas y se pegara en el sitio; de nuevo, su plan no funcionó y a ellos sólo les quedó hacerle saber a Shouto que era una estrella y no se le escapaba nada en una situación.

Shouto se sintió nervioso cuando se encontró con Momo porque sabía lo inteligente que es la chica y estaba seguro de que tendría que poner todos sus esfuerzos en sobrepasar cualquier reto que ella le pusiera en el camino; no esperaba conseguir cuerdas transparentes entre los edificios y menos quedar rodeado de ellas cuando pasó por uno de los callejones… igual Momo le dijo que había tenido que pensar demasiado y armar otros tres planes alternos por si el primero fallaba, añadiendo que él había caído en su segunda opción y ella estaba orgullosa de la atención que le ponía a su alrededor.

Aoyama quiso cegarlo momentáneamente por su brillo y logró hacer que cerrara los ojos un segundo, cuando hizo equipo con Hagakure, pero no consiguió nada muy ofensivo porque Shouto creó una pared de hielo y así cerrar su campo de visión; Shouto oyó cómo él le gritaba que le tenía un respeto enorme por no dejarse llevar por su brillo, lo cual sonaba importante viniendo de Aoyama.

Sato le mostró lo que parecía ser una ilusión aunque fuese totalmente real: una larga mesa con todos los dulces que Shouto podía imaginar, prácticamente sacado de sus propios sueños, con muchas botellas de esas bebidas mega azucaradas que le gustaba tanto tomar. Se sintió con la necesidad de disminuir el calor que lo azotaba, creyendo que era sólo por el entrenamiento, así que fue hacia la mesa y fue recibido por un Sato más grande de lo usual, que le lanzó un pastel a la cara pero Shouto fue capaz de esquivarlo. Sato le soltó un "tienes de los mejores reflejos de la clase, capaz del año o del colegio entero" antes de correr a otro lado.

Jirou consiguió que se detuviera al lado de un edificio medio destruido al conectar sus cables con sus altavoces y lanzarle las ondas más irregulares que pudo. Shouto se quedó estático un momento, abrumado por la extraña sensación, se agachó en un intento de disminuirla, pero fue incluso peor. La cabeza le dolía, podía sentir el invariable bombeo de su sangre llenándole los oídos, hasta que Jirou se puso a su lado y le sijo que había sido la primera persona que había aguantado las ondas sin mucho más que un dolor para quejarse.

Se suponía que el último chance que tenía para tomar la bandera se lo habían dejado a Shouji y Tokoyami, o eso pensó Shouto al principio, cuando sintió cosquillas en las piernas y desvió la mirada hacia abajo. Una gran cantidad de insectos subían por encima de sus pantalones, cortesía de Koda, e hicieron que comenzara a dar patadas en un intento de alejarlos de él pero su idea no funcionó tan bien y volvió a subir la vista, ahora para ver a sus tres oponentes frente a él.

Enseguida tuvo a Koda susurrando casi demasiado bajito para ser audible "l-los insectos di-dicen que se les es-está haciendo difícil mo-moverte" y Shouto arqueó una ceja porque reconocía el tipo de animal que lo estaba atacando, y sabía que podían cargar y empujar más de diez veces su peso; eso de que él siguiera prácticamente en el mismo sitio, era una grata sorpresa.

El profesor Aizawa detuvo el entrenamiento luego de dos horas de ir y venir por los pasillos del ground beta, hablando fuerte y claro por los altavoces del lugar: Hasta ahora ninguno de ustedes ha podido siquiera contener realmente a Shouto, y son muchos más que él… Todoroki debe sentirse orgulloso por haber logrado aguantar tanto contra todos sus ataques, así como yo lo estoy.

Shouto no escuchó las siguientes felicitaciones de sus compañeros. Trotaba con los ojos semi-cerrados hasta los vestidores, necesitaba llegar lo más rápido posible para encontrar sus audífonos y ponerse alguna de sus canciones favoritas para poder procesar el cúmulo de sensaciones en su interior.

Se sentó en el banco apenas entró, con una melodía alta pero relajante retumbando en sus oídos y le pegó de repente; totalmente consciente de la mezcla de percepciones. El cosquilleo de las palmas de sus manos, el calor en las mejillas, la presión en el abdomen y el débil dolor en su entrepierna, algo que no había notado antes.

«¿Estoy así luego de una sesión de entrenamiento?», pensó con los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra el metal de su casillero. Se quedó estático por unos minutos, hasta que un par de manos se posaron sobre sus hombros y tuvo que abrir los ojos al sentirlas.

Eran Iida y Midoriya que lo observaban desde arriba, de pie frente a él y con una sonrisa; la de Midoriya muchísimo más grande y brillante, claro. Arqueó una ceja antes de sacarse los audífonos y esperar a que dijeran algo.

—Eso fue genial, Todoroki-kun. —Shouto sintió una presión aún mayor al sur de su cuerpo—. Has avanzado demasiado y estoy emocionado por volver a practicar contra ti —continuó Izuku, presionándole el hombro con suavidad antes de girar el rostro para ver a Iida.

—Es cierto, Todoroki. —Empezó a decir el delegado—. En nombre de todos, te felicito por lo bien planeado y tranquilo que estuviste durante todo el entrenamiento; es una actividad excelente ir contra alguien tan fuerte.

Oyó a Bakugou decir que yo era para tanto desde una de las esquinas pero él no podía pensar en otra cosa; Shouto ya lo había entendido. Recordó un artículo que había leído hace unas semanas y el bombillo en su cabeza se encendió. «Me excita que me halaguen y feliciten tanto… ¿acaso estoy descubriendo esto ahora, aquí?».

Se levantó de su asiento con un suspiro, decidido a sacarse su traje de héroe para ir a darse un baño lo más rápido posible; aunque fuese sólo para disminuir el calor que no lograba controlar con su don. Se quitó las botas y empezó a bajar el cierre antes de darse cuenta de que el bulto que tenía en sus pantalones se notaba más que claramente.

Corrió a las duchas enseguida, los chicos preguntándole si estaba bien y el respondiéndoles con un simple: sí, no me esperen, vayan al salón. El agua fría lo calmó un poco y logró que su respiración se controlara. Sus compañeros ya lo habían dejado a solas y ahí fue cuando tuvo la fuerza de abrir los ojos, bajar la mirada y ver lo que estaba pasando con él.

No era la primera vez que se encontraba en esa condición pero, usualmente, era en las mañanas, luego de algún sueño fantasioso, o en las noches, después de un día muy estresante… no durante el día y en medio de un entrenamiento. «Todos tuvieron que darse cuenta», soltó un bufido en frustración y movió su mano izquierda de la pared a su polla.

Shouto sabía que necesitaba apurarse y que no tendría mucho tiempo, por lo que subió la temperatura de su singularidad y empezó a masturbarse con movimientos rápidos, pasando el pulgar por la punta, presionando débilmente en los lugares específicos. En su mente se repetían las frases bonitas que sus compañeros le habían dicho y su respiración se había tornado desigual, le costaba tomar aire y sentía el corazón latiéndole a toda máquina.

—Todoroki-kun… —susurró la voz de alguno de sus amigos en su cabeza y Shouto no lo aguantó más, ensuciando la cerámica de la pared y su mano.

Apoyó la cabeza contra pared y esperó hasta volver a la normalidad. Se bañó lo más rápido que pudo antes de cerrar el agua y agarrar la toalla que alguno de sus compañeros había movido hasta las duchas. Se vistió y salió de los vestidores con el bolso en una mano y la maleta de su traje de héroe en la otra. Caminó por los pasillos del colegio hasta llegar a su salón, respirando hondo e intentó silenciar la voz en su mente que le recordaba lo que había hecho.

Puso su mejor expresión aburrida cuando abrió la puerta del aula y todos sus compañeros lo recibieron en una gran felicitación, sus frases viniendo de todos lados y sus mejillas empezaron a calentarse; totalmente rojas para cuando Shouto llegó a su puesto. Ellos no se detuvieron hasta que llegó el profesor Aizawa y Shouto podía sentir cómo aumentaba la presión en sus pantalones.

Bajó la frente y se mordió el labio cuando escondió la cabeza entre sus brazos, alegrándose de que el escritorio podía esconder lo que él no quería que los demás viesen en ese momento. Shouto se sintió mal por lo que estaba pasando y no supo que más hacer; al menos no siguieron luego de que el profesor llegara y lo dejaron tranquilo por el resto del día.

Sí, fue un día estresante y frustrante para Shouto, pero aprendió algo nuevo de él y, cuando se acostó en la noche, no pudo evitar la pequeña sonrisa que atacó su expresión… le gustaba ser capaz de sacar a la luz esas cosas que estaban escondidas y ahora guardaría la extraña situación en su memoria hasta que pudiese explorar el sensación con alguien especial.


Bueno... eso es todo :)

No les pido ni likes ni comentarios porque sé que la historia no es la gran cosa, así que simplemente los invito a leer las demás historias del reto (¿una segunda oportunidad?)

Gracias por leer este fic tan raro...