El Gaikage
Capítulo 6 De regreso a Konoha
Danzo había muerto por fin y Tenten lo selló en un pergamino para después ver que más cosas averiguaban sobre él. Karin aún estaba desmayada y postrada en el piso pero no cuando despertó vio al castaño Hyuga que la vigilaba de cerca.
—Por fin despiertas—.
—¿Dónde estoy?—.
—Seguimos en el País del Hierro, estamos a punto de irnos a Konoha—comentó el ninja.
—¿Dónde está Sasuke?—.
—Se fue sin ti, parece que ya no te necesita—declaró el sujeto serio.
—Eso me temía, eso me pasa por ingenua—suspiró la pelirroja.
Karin no se opuso en lo absoluto a ser arrestada ya que no tenía motivos para irse y sin Taka, estaba más que jodida.
—Oí que eres prima de Naruto, ¿Qué tan cierto es eso?—.
—Ah, el chico rubio. La verdad no sé, no sé nada de mi linaje. Lo único que sé es que llegué hace años a la aldea de la Hierba. No recuerdo dónde nací—.
—Ya es hora de partir, te voy a llevar en mi espalda—le indicó el ninja.
—¿No te vas a aprovechar de mi, verdad?—.
—No estoy tan enfermo para hacer eso—.
En cuanto a Hinata aun descansaba ya que el enfrentamiento contra Danzo y Akatsuki fue bastante agotador. Aun así, había salido a tomar aire fresco para despejarse la cabeza ya que Naruto había tenido un fuerte encontronazo con Sasuke hace unas horas. En ese rato, vio de lejos a Shino y Kiba con trajes de frío y no tenía idea de porqué habían llegado al lugar.
—¿Crees que Hinata vaya a votar a favor de que matemos a Sasuke?—preguntó Shino al Inuzuka.
—Tiene que votar a favor, somos mayoría—.
—Aún así, lo que pasó hace rato tiene que quedar en secreto—.
—Hmm, si. No me gustó para nada lo que ocurrió, ni yo me esperaba que Sakura se fuera a confesar repentinamente a Naruto de esa forma—declaró con molestia Kiba.
—Pobre Hinata, ella nunca debe saber de esto—.
En ese momento, la temperatura ya de por sí bastante fría bajó mucho más y el par de idiotas sintieron un horrible instinto asesino que hasta el mismo Kurama encerrado en Naruto a lo lejos sintió temor.
—¿Cómo que a mi Naruto se le confesó Sakura?—dijo la Hyuga con una sonrisa enfermizamente dulce.
—¡¿Hinata, cuando llegaste?!—balbuceó Kiba y se escondió detrás de Akamaru.
Antes de que ellos pudieran aclarar el resto de la historia, Hinata se fue corriendo y activó el Byakugan con el fin de localizar a cierta zorra rosada robaNarutos. Al mismo tiempo, Naruto aún pensaba en muchas cosas y el equipo estaba empacando sus cosas para regresar sus cosas.
—¿Es mi imaginación o siento un instinto asesino bastante feroz?—mencionó Karin que no le dio mucha importancia ya que estaba deprimida y agotada.
—Es cierto, ¿por qué el clima se puso así de frío?—dijo Tenten curiosa.
En ese momento, Sakura vio a Hinata sonriendo engañosamente y Naruto que andaba llegando también sintió que algo andaba muy mal.
—Hola Hinata, ¿Cómo te…?—saludó la Haruno hasta que sintió una palma de la Hyuga en el abdomen y cayó como costal de papas al suelo.
—¡Ahora si te descalabro los cachetes!—.
La chica fue detenida por Naruto que se la llevó con una llave y el resto trataba de separarlas a ambas mientras que Hinata decía cosas sobre traidoras y robanovios entre otras cosas.
—Muy bien, ¿Quién fue el idiota que le dijo a Hinata sobre la confesión?—preguntó Yamato al resto.
Karin que era una experta en detectar mentiras señaló a Kiba y Shino que no podían ocupar la vergüenza de revelarlo en un pésimo momento.
—Bueno, iba a castigar a Sakura por esta tontería pero creo que esto es más que suficiente—sonrió divertida la asistente de Gai.
—Awww, yo quería ver tripas y sangre—.
—Deja esos comentarios, si no te callas te aumentarán los años en prisión—declaró Neji.
—Mientras me sigas cargando en esos fuertes y grandes brazos no me voy a quejar—.
La verdad es que Karin estaba muy rota emocionalmente y esos comentarios fuera de lugar era para proteger la poca cordura que le quedaba ahora que Sasuke la había dejado a un lado como trapo viejo pero ese tema se tocará más adelante. En cuanto a Hinata y Naruto, ambos estaban lejos y ella seguía forcejando ya que estaba encabritada.
—¡Suéltame, señor Uzumaki! ¡No me importa si aceptaste a Sakura como tu novia, voy a partiré la cara!—reclamó la mujer.
—Oye, espera. Nunca acepté a Sakura, es más yo la rechacé—aclaró el rubio.
—¿Ah, espera? ¿Tú rechazaste a Sakura? ¿Por qué? Ya tenías la oportunidad y la dejaste ir. Tú la querías, ¿por qué la rechazaste?—pidió saber la peliazul muy confundida.
—Incluso yo estoy sorprendido, quizás dejé ir la única oportunidad en mi vida pero… no me dolió en lo absoluto. La señorita asistente tenía razón sobre Sakura, toda la maldita razón—.
Hinata recordaba esa discusión que tuvo Naruto con la señorita Xuan en cuanto fueron promovidos a Jonin y el rubio cayó en cuenta de la advertencia de ella cuando su compañera de equipo se declaró por el despecho, la decepción y la desesperación.
—Ups, golpeé a Sakura por error—murmuró la Hyuga avergonzada.
—No te preocupes, hasta Yamato la quería golpear. La verdad es que hoy no fue un buen día, me ha pasado de todo—mencionó el chico con melancolía.
—Lo siento, señor Uzumaki—.
—¿Sabes que fue lo único bueno de todo esto? Ver como te pusiste de celosita por mi—sonrió divertido el Uzumaki.
—¡No estaba celosa, te estaba cuidando las espaldas!—mintió la ojiperla muy avergonzada de su comportamiento.
—Gracias por preocuparte tanto por mi, de veras—.
Hinata se quedó callada y ocultó su mirada bajo su fleco, dejando ver un gran sonrojo que Naruto notó y la abrazó con sólo su brazo derecho.
—Hace mucho frío, ¿verdad?—.
—Me recuerda mucho a ese día—comentó la peliazul.
—¿Qué día?—.
—No creo que te acuerdes, era un día de invierno en Konoha. Unos niños me molestaban y de la nada tu apareciste para salvarme—.
—No me acuerdo, ¿yo te defendí?—.
—Éramos muy pequeños, fue antes de ir a la Academia. De hecho tú me defendiste varias veces de esos niños fantoches en la Academia—.
—¡Aaaah, ya me acordé. ¿Qué habrá sido de sus vidas?—se cuestionó el Uzumaki.
—No lo sé ni me interesa—.
En ese momento, se quedaron callados y veían la nieve caer del cielo de forma lenta. Naruto sentía mucha tranquilidad en su corazón a pesar de que tenía demasiados problemas en su vida ahora. ¿Era por el hecho de tener a su lado a alguien que de verdad lo comprendía o lo escuchaba sin quejas o reclamos?
—Gracias por estar conmigo, de verdad lo aprecio—.
—No te preocupes, señor Uzumaki. No voy a dejarte solo—asintió la chica sonriente.
En ese momento, Naruto le dio un beso sorpresivo en la frente a la chica en agradecimiento y la mente de Hinata entró en un estado de caos.
—Alerta, alerta, el programa Hinata.exe dejó de funcionar. Sistema crítico—se veía en la cabeza de la chica de forma gráfica.
—¿Hinata, estás bien?—preguntó desconcertado el joven.
La nieve se derritió y la chica estaba tan roja que hervía como tetera, mientras balbuceaba incoherencias y se desmayó.
—¡Hinata, vuelve! ¡Hinata!—.
Después de varios minutos, la chica volvió a recobrar la consciencia y juró que no se lavaría la frente por días. Cuando ambos regresaron, vieron que Yamato había construido un ataúd de madera y estaba poniendo allí a Sakura que echaba espuma por la boca.
—¿Y eso?—preguntó Naruto curioso.
—Es que vimos como llevan los de Kumo sus funerales y nos pareció divertido—alegó Lee cargando la caja.
—Son muy crueles… Me gusta—.
Ya después de un camino largo, ellos volvieron a Konoha para seguir con lo de la reconstrucción de la aldea y ver que se iba a hacer con la guerra. Iban a haber más reuniones como esta ya que la guerra contra Akatsuki era inminente y Naruto tendría que estar muy preparado.
En cuanto a la nueva prisionera Uzumaki, ella estuvo en la disposición de dar toda la información que necesitaban ya que tenía nexos con Orochimaru y Akatsuki, pero en realidad ella estaba muy dañada emocionalmente y se le veía bastante deprimida por haber sido abandonada cruelmente por Sasuke.
—¿Qué vamos a hacer con ella? Es claramente una Uzumaki y si algo pasa con Naruto, es la única que podría tolerar al Nueve Colas—preguntó Kakashi a Gai.
—Hmmm, de hecho estoy pensando en que ella conviva con Naruto. Después de todo son familia, recuerdo bien lo poderosa que era lady Kushina, ella es perfecta para ser otra maestra de sellos—.
—Pero esta bastante mermada emocionalmente, necesita estar bajo supervisión—alegó la asistente de Gai.
—Eso no lo discuto, ¿Quién es el candidato para ser su vigilante?—.
—Lord Gai, si me lo permite debe poner a Neji en esa tarea—declaró la mujer seria.
—¿Por qué Neji?—.
—Es el más frío de tus estudiantes, es bueno que él te informe de lo que pase con ella. No podemos dejar ir a una potencial aliada en Konoha. Ya sé que tiene sus antecedentes criminales pero no soy la indicada para juzgarla, después de todo nadie aquí tiene las manos limpias—dijo Xuan tranquila.
Más tarde, Karin estaba en una celda sola y con la cabeza gacha pensando en cómo su vida había terminado y la verdad es que estaba cansada de todo esto. Había sido una pésima idea ir con Sasuke pensando que allí obtendría amor, algo que deseaba a todas leguas pero esto lo veía ahora imposible. Sin embargo, Gai entró al lugar y la Uzumaki lo miró algo curiosa.
—¿Me van a enviar a prisión? ¿Al castillo Hozuki?—preguntó la chica cabizbaja.
—Ah, no. Estarás bajo prisión domiciliaria y vigilada por un agente de mi confianza—.
—¿Eh? Pero si soy una Akatsuki, hice un crimen internacional—alegó la pelirroja.
—Puedo ver que no eres una mala persona, solo seguiste a malas amistades. Además eres familiar del salvador de esta aldea, si él se entera de que te encerramos aquí va a enojarse bastante—.
—¿El clan Uzumaki? ¿Por qué ese clan es tan importante aquí?—.
—La esposa del famoso Cuarto Hokage era de este clan y la esposa del Dios Ninja también lo era. Naruto de hecho es hijo del Cuarto Hokage y esa Uzumaki famosa. ¿Te das cuenta de que tan importante es para esta aldea tener a quizás la última de los Uzumaki?—le comentó el ninja.
—¿Me van a obligar a casarme con ese tal Naruto?—.
—No me gusta ese asunto de los matrimonios arreglados, no deberías casarse con alguien sin amor—.
Karin sabía leer las mentiras en las personas y este claramente era un libro abiertos y uno de cuentos infantiles. Se le veía que no mentía en lo absoluto y creía en sus palabras, sin ningún tipo de malicia ganándose el respeto de ella.
—Bueno, no es como me quiera ir de esta aldea. No tengo a donde ir, no soy necesaria ahora—comentó ella algo deprimida.
—Si eso es así, entonces vamos a encontrarte un nuevo propósito en la vida—sonrió Gai como chico bueno.
—¿Un propósito en la vida? Pareciera que la vida me odiara desde que nací—.
—¡¿Qué pasa con ese ánimo jovencita?! ¡Yo como el gran Gaikage me encargaré de hacer prender esas llamas de la juventud o sino haré 10000 vueltas en la aldea!—declaró enérgicamente el cejudo.
Karin estaba algo estupefacta ya que el chakra de Gai se veían como llamas verdes que inundaban su cuerpo de forma cómica y era la persona más excéntrica que haya conocido.
—Bueno, lo voy a intentar pero no haga eso de nuevo—.
Después de abandonar la celda, Karin fue llevada a la oficina de Gai y allí estaba presente Neji que la reconoció como la acompañante de Sasuke.
—Gai sensei, ¿ella es la groupie de Sasuke que estaba en la reunión?—dijo el Hyuga curioso de verla.
—¡¿A quien llamas groupie, tarado?! ¡Nunca me acosté con Sasuke, de verdad!—.
Todos vieron que esa última frase que dijo Karin sonó muy parecido al "De veras" de Naruto y ella se sonrojó porque no quería decirlo.
—¡Estúpido tic verbal, tanto que trabajé para quitármelo, de verdad! ¡Noooo, no de nuevo!—.
—Si es familiar de Naruto—comentó Neji con un tic en el ojo.
—Ejem, Neji tienes una misión. Vigila en todo momento a esta jovencita, esta bajo arresto domiciliario y únicamente puede salir si estás presente o de lo contrario irá a prisión—ordenó el cejudo.
—Oiga, tengo mejores cosas que hacer. No quiero tratar con otra Naruto—alegó el ojioerla.
—Ja, se ve que no tienes novia. Eres muy poco hombre para tratar a una dama, de verdad… Estúpido tic—.
—¿Estas intentando herir mi orgullo? Soy muy difícil de ceder, Uzumaki—.
—Ya basta los dos, es una orden de tu líder así que no me cuestiones y ella tiene que estar siempre vigilada por ti—finalizó Gai su reunión.
—Te odio—murmuró el Hyuga.
—¿Tú crees que yo no?—.
Mientras tanto, la asistente veía a ambos irse, cerró la puerta con llave y se sentó en el escritorio de forma seductora para estar a solas con él.
—Aaaw, cuanto te entraño. Desde que nos fuimos a esa reunión no hemos tenido acción—se quejo la chica.
—Oye, no aquí en la oficina—intentó controlar a la mujer.
—Aww, vamos. Estoy celebrando que Danzo se murió, te quiero dentro de mi ahora—alegó con mucha perversión la mujer.
Gai definitivamente no era el tipo de hombre que tomaba la iniciativa en estos casos pero alguien tocó la puerta y fueron interrumpidos.
—¡Está ocupado!—.
—¡Es que necesitamos la firma del Gaikage para…!—se oyó una voz pero no fue pausada.
—¡Largo, regresen en media hora!—.
A la asistente se le veía molesta pero se olvidó de ello y se bajó las bragas de su vestido rojo y le rompió el spandex al sujeto solo de la parte inferior para bajarle los pantalones improvisados.
—Por fin soy libre, soy libre—murmuró ella.
Ella estaba desahogándose con Gai y ella movía sus cadenas repetidamente para darse más placer mientras tenía sexo con su jefe.
—Te amo, te amo—jadeaba la mujer sin verlo a la cara.
Debido a que estaban en la oficina, esto era duro y rápido, así que no tardaron mucho en alcanzar el orgasmo juntos. Sin embargo, cuando Gai se dio cuenta su amiga estaba llorando bastante y desconsoladamente sin querer soltarlo.
—Por fin se terminó, no voy a volver a Raiz. Me quiero quedar aquí con usted, me gusta mucho—susurró muy melancólica y triste.
Gai no sabía realmente la historia completa de Xuan ya que ella no estaba lista para contarlo pero se acercaba el día en que voluntariamente se abriría a él.
—Lo siento mucho, deberíamos estar trabajando—dijo la mujer ya más tranquila.
—No te preocupes, te entiendo. Deberías contarme tu historia algún día de estos—.
—Te prometo que lo haré, creo que pronto estaré lista—sonrió más feliz la asistente.
Al día siguiente, los 11 de Konoha tuvieron una reunión sobre el tema de Sasuke y claramente Naruto se opuso a esto diciendo que él sería el que se encargaría de su antiguo compañero. Hinata tenía una opinión más neutral y no abogaría por ningún bando por respeto a su amigo.
La reunión había terminado abruptamente cuando Naruto y Hinata se fueron de allí, pero la conmoción fue interrumpida por la asistente del Gaikage que había llegado al sitio. Aunque Sai no era parte de los 9 Novatos había tenido el conocimiento de cuando ocurriría la hora de la reunión y por ello ella logró colarse al sitio.
—¿Qué hace aquí, señorita Xuan?—preguntó Tenten con sorpresa.
En ese momento, la asistente de Gai fue directo a donde estaba Shikamaru y le dio una sonora bofetada que dejó a los presentes aturdidos.
—Que sea la última vez que confabulas a espaldas del Gaikage para una misión no autorizada—le declaró severamente la mujer muy molesta.
—¿Por qué golpea a Shikamaru?—preguntó Ino.
—Porque ustedes cometieron una falta al código ninja. ¿Creyeron que no me enteraría de que salieron de la aldea sin autorización con el fin de matar a Sasuke Uchiha?—.
La presencia de Sakura y alguno de los novatos en el País del Hierro no era una coincidencia. La alumna de Tsunade no tenía nada que hacer en ese lugar y la confesión sin sentido a Naruto no fue algo que ella haya pensado por sí sola o más bien no nació espontáneamente sin un factor agregado. Alguien tuvo que ponerla bajo ese estrés emocional para que hiciera esa locura, alguien tan inteligente que fuera el cabecilla de este movimiento a espaldas del Gaikage y el que encajaba en el perfil era Shikamaru.
—Escuchen bien todos ustedes, si creen que van a matar a Sasuke Uchiha están en un grave error. No es que defienda a ese criminal pero ustedes son los menos calificados para algo de ese calibre, son una basura a comparación de él—recalcó cruelmente la mujer.
—¡¿Qué fue lo que dijo?!—reclamo Kiba muy molesto.
—Neji, Lee, Tenten. Ustedes vieron el poder de Sasuke en ese lugar. Ni siquiera ustedes pudieron contra Danzo, ¿Cómo esperan ganar a un Mangekyo Sharingan? Algo es seguro, él va a regresar y más fuerte incluso. Naruto tiene razón en lo que dijo: Él es el único que puede detenerlo, ustedes no tienen nada que interferir en todo esto—.
—¡Pero si no hacemos algo, Sasuke va a terminar destruyendo la aldea!—alegó Shikamaru.
—¿Crees que Konoha va a caer por Sasuke? No conoces realmente de lo que el Gaikage es capaz o de lo que puedo hacer yo por mi jefe. Jajajaja, ustedes no se metan en lo que no les importa. Ustedes tienen otro deber ahora, se nos avecina una guerra y deben estar preparados para eso—.
—¿Guerra?—dijeron todos al unísono.
—Se los voy a explicar más tarde. Por cierto, Shikamaru. Si vuelves a hacer misiones sin la autorización de tu líder, vas a quedar destituido de tu cargo, es la última advertencia. Nadie tiene más autoridad aquí que Maito Gai—fue lo último que dijo la mujer antes de irse.
La asistente de Gai se fue y en el camino pensaba sobre el heredero Nara. Claramente era un genio estratégico y muy inteligente pero esa tontería no iba a dejarlo pasar. Esa clase de pensamientos de "El bien justifica los medios" todo por el bien de la aldea era lo que creó a Danzo Shimura y eso no debía ocurrir otra vez, más si era muy posible que ese niño se convirtiera en el asistente de Naruto como Hokage.
Mientras tanto, el par de tortolos aún se paseaba por Konoha y no habían hablado del tema ya que el Uzumaki estaba frustrado por ello. Aunque la Hyuga pensaba que Sasuke ya era un caso perdido, tenía fe en que su amado era capaz de hacer lo imposible y lo había demostrado con Neji en su tiempo o el mismo Gaara que era igual al Sasuke actual.
—¿Qué piensas de esto Hinata?—preguntó el rubio serio.
—Si me das a opinar, va a estar duro hacerlo recapacitar. Pero tú eres capaz de hacerlo entender, ya los has hecho con más personas—fue su opinión de la peliazul.
—Jajaja, pero hay algo que estoy muy seguro. Las palabras ahora ya no van a funcionar, de eso ya me di cuenta. Voy a hacerlo llorar hasta que mis puños me sangren y traerlo a patadas cuantas veces sean necesarias—.
Ya a estas alturas, Sasuke no iba a entender más que a golpes y sí que los iba a recibir en su próximo enfrentamiento a muerte pero eso era más adelante. En ese momento, se toparon a la asistente de Gai en el camino y parecía estar buscando a su jefe.
—¿Busca al Cejotas sensei?—.
—Sí, pero va a hacer algo estúpido de seguro—suspiró la mujer.
Un poco antes de que la reunión de los 11 de Konoha ocurriera, Gai y Kakashi estaba reunidos en las afueras de la aldea. Al parecer, el Gaikage quería uno de sus desafíos a su eterno rival como en los viejos tiempos y el ninja se sentía de humor para ello ya que tenía tiempo de lo verlo.
—¿Por qué quieres una carrera?—.
—Porque quiero recordar viejos tiempos, además nunca celebramos mi ascenso a Kage—comentó el cejudo.
—Hemos estado muy ocupados, además quiero platicar algunas cosas contigo—.
—¿Ah si? ¿De que quieres platicar?—.
—Bueno, si ganas te diré los detalles—aseveró el enmascarado.
—¡Ya rugiste, Kakashi!—.
El inicio de la carrera se dio a través de una piedra que cayó desde muy alto y los habitantes de Konoha vieron las payasadas que hacían el par de ninjas. Naruto, Hinata y la asistente vieron pasar al par con dirección al Monumento Hokage y ella suspiró con diversión ya que era un buen entrenamiento para su líder.
—Vamos para allá, quiero indagar algo—les pidió ella.
La carrera terminó con Kakashi como ganador por muy poco según el juicio de Lee pero el ninja enmascarado sabía que si Gai hubiera querido, habría aumentado más la velocidad.
—¡La próxima vez seré el vencedor!—reclamo el cejudo.
—Bueno, no importa. Te quiero contar sobre lo que me está pasando—.
—Bien, escucho—dijo a todo oídos el sujeto.
—Es que desde que empezaron las reparaciones a la aldea, alguien me ha estado acosando—alegó el ninja.
—¿Ah, un acosador?—murmuró Lee confundido.
—Más bien, acosadora. Verán, hace no mucho estaba ayudando a hacer reparaciones como todos en la aldea pero en una de esas un niño se cayó desde muy alto y lo salvé. Su mamá me agradeció pero últimamente me ha estado siguiendo a todas partes—contó el Jonin sensei.
—¡Uuuuuh Kakashi sensei tiene novia, tiene novia!—se escuchó a Naruto burlarse de su maestro y este lo miró furioso.
—¡No es mi novia!—.
—¡Tiene novia, tiene novia!—empezaron a decir los hombres a coro.
La verdad es que Kakashi era muy penoso en el asunto de amor a pesar de leer el porno de Jiraiya, además de sus inseguridades por los traumas en su vida.
—¿Alguien dijo acoso? Que diga, ¿Cómo es ella?—preguntó Hinata curiosa.
—Ah cierto, eres la experta en el tema. ¿Cómo puedo evitar ser detectado por ella? Es bastante hábil—pidió saber Kakashi incómodo.
—¡No soy una acosadora fanática!—reclamó la Hyuga ofendida.
Todos tosieron en señal a la negativa y ella hizo un puchero adorable ya que hasta Naruto estaba de acuerdo pero no discutió el tema más.
—Vamos a conocer a la novia de Kakashi, ¿Dónde vive?—preguntó Gai emocionado.
—¡Que no es mi novia!—.
—Vamos, solo dinos donde está—.
—Está bien, pero les dejo en claro que no es mi novia—alegó el Jonin molesto.
Todos los presentes fueron al centro de la aldea y vieron que una mujer estaba haciendo de comer a los trabajadores de Tazuna y su hijo ayudaba en varias cosas. Era una mujer de cabello rizado y largo, de mediana edad y poco mayor a Kakashi, bastante atractiva y usaba un vestido azul que resultaba su figura.
—Guau, te tocó mujer con bendición pero vale la pena. Si te ganas al becerro, la vaca está asegurada—comentó la asistente de Gai.
—¡Oye, eso último es bastante ofensivo!—regañó Kakashi a Xuan.
En ese momento, la mujer vio a Kakashi llegar con unos amigos y ella se hizo que la virgen le hablaba con su crush.
—Buen día, señora. ¿Cómo se encuentra?—saludo Gai a la mujer.
—Buenos días, lord Hokage. La construcción avanza a buen ritmo—asintió la trabajadora.
—¿Oiga, usted es la que ha estado acosando a Kakashi sensei?—preguntó Naruto de forma indiscreta.
—¡Señor Uzumaki, eso no se dice!—regañó Hinata.
—¡Lo siento, no estoy acosandolo! Es que quería agradecerle por haber salvado a mi hijo pero siempre se escapa de mi, lo siento—aclaró la chica muy nerviosa.
—Ah, entonces el culpable es Kakashi—sonrió divertida la asistente.
—Es que no estoy acostumbrado a estas cosas, yo también lo siento. Soy Kakashi por cierto—suspiro el sujeto.
—Kahyo—.
—Mami, ¿el es mi nuevo papi?—preguntó el hijo de Kahyo.
Todos se comenzaron a reír y Kakashi estaba muy molesto con ellos por sus payasadas, pero la mujer aclaró el error del niño.
—Gracias por rescatar a mi hijo, espero que seamos buenos amigos—asintió la chica.
—Ah, no hay problema. Bueno, me iré a mi tienda de campaña. Estoy algo agotado—.
—Si desea puedo invitarle algo de comer, es mi agradecimiento por lo de Hakuhyo—insistió la mujer.
—¿Hakuhyo?—dijo Naruto algo curioso porque ese nombre le recordaba a un viejo conocido.
—Así me llamo—comentó el pequeño.
—Vamos Kakashi, acepta—insistió Gai al cíclope.
—Bueno, esta bien. Solo porque es muy amable—rodó los ojos el ninja ante la presión grupal.
