El Gaikage

Capítulo 10 Demonios y Shinigamis

Ya en la noche, Lee dormía a todo gusto en la lluvizna cuando de la nada sintió que alguien lo movía y de la nada miró que Yakumo estaba en topless y su mirada se tornó roja, como inyectada en sangre además de que su cabello castaño era blanco por completo.

—Ahora si eres mío, Lee. Te voy a hacer mio—declaró la chica en un tono muy lujurioso.

—¡¿Qué te pasa?!—exclamó el pobre cejudo muy aterrado.

Los pechos descubiertos de la mujer eran de copa C siendo bastante generosos y engañosos ya que Yakumo traía ropa muy conservadora pero la mujer hizo que este los tocara.

—Son tuyos si quieres, vamos a jugar toda la noche—.

En ese instante, Neji y Naruto escucharon el ruido y vieron a la chica a punto de violar a Lee.

—¡Detente Yakumo!—.

En ese instante, ella volteó y el Uzumaki notó los cambios físicos que tenía la mujer dándose cuenta que era similar a lo de hace 3 años.

—¿Ido?—.

—¡Largo Uzumaki!–.

El rubio fue arrojado en una onda telequinetica hacia la ventana de forma violenta y a Neji lo empujó contra la pared estrellandolo y rompieron el muro.

—Ahora si estamos solos, mi amor—.

En ese momento, una serpiente mordió a Ido y está se quedó noqueada al instante ya que le inyectó anestesia y se veía que su cabello volvió a ser castaño. Lee estaba espantado y notó que varios de los demás ninjas de Konoha oyeron el escandalo.

—Por poco y se descontrola, creí que tenía en control su lado oscuro pero algo la perturbó de seguro para sacarlo a flote—comentó Xuan que estaba bastante impresionada.

—¡Ella intentó violarme! No es que me oponga... ¡Pero se volvió loca!—exclamó Lee sin saber que sentir.

—El Kekkei Genkai de Yakumo genera que el cerebro de ella funcione diferente al nuestro. Por efecto secundario de tanto Yin su mente genera una especie de segunda personalidad malvada que depende de las emociones negativas que ella tenga—.

Naruto llegó por la ventana con dolor y logró escuchar la explicación de Xuan Wu recordando el evento que tuvo hace años con Kurenai sensei.

—Esa vez liberó a Ido pero se veía muy diferente, como un yokai malvado monstruoso debido al rencor que el tenía a Kurenai sensei—.

—Por lo que vi solo su cabello y ojos tomaron otras características físicas, quizás es porque sus emociones negativas son muy diferentes a las de ese entonces—teorizó la mujer en torno a la explicación de Naruto.

—¿Pero que clases de emociones negativas tuvo ella para manifestar a Ido?—preguntó Gai a su asistente.

—Por lo que entiendo, creo que a Yakumo puede que le guste Lee—.

—¡¿Qué yo le gusto a ella?!—se sonrojó el cejudo joven ante la revelación.

—El amor provoca bastantes sentimientos de todo tipo en las mujeres. Cuando te vio no supo cómo actuar y eso genera que su lado sin inhibiciones salga cuando ella baja la guardia—.

—Lee, muéstrame ese cuerpo suculento—murmuró la chica inconsciente.

—Diablos señorita—dijo Neji que apenas se recuperaba de la conmoción.

—Pobrecita, se tuvo que enamorar del más jovencito más galán de la aldea. Me recuerda tanto a mi—comentó Xuan Wu con corazones en los ojos ya que Lee le recordaba a Gai. .

—Pst, Kakashi. ¿Qué demonios tiene en la cabeza la asistente de Gai que se fijó en él?—preguntó Yamato a su senpai.

—No tengo ni idea—.

Al día siguiente, Yakumo estaba muy sonrojada y avergonzada por su actuación de anoche y se estaba disculpando con Lee.

—¡Lo siento, lo siento, no fue mi intención! ¡Mi lado oscuro es muy traicionero!—se arrodilló la chica ante el pobre joven.

—No fue tu culpa, pero hagamos de cuenta que no pasó—se volteó muy avergonzado el sujeto.

—Yo que tú no hago eso, Lee. Estás evadiendo la responsabilidad—le comentó Gai serio como pocas veces.

—Gai sensei...—.

—Eres un hombre, asume la responsabilidad por tu juventud—.

En ese instante, Naruto y Neji tomaron de los brazos al pobre alumno de Gai y lo llevaron un poco lejos para tener una charla con él sobre el asunto.

—¿Por qué me llevaron acá?—pidió saber Lee.

—Esto es una intervención. No puedes dejar pasar esta oportunidad de oro—le comentó Naruto con severidad.

—Nadie en tu vida te confesaría más feo, eres más feo que una blasfemia a tu madre—admitió Lee.

—¡Oye, eso duele!—.

—¿Aún te gusta Sakura?—preguntó Naruto yendo al grano.

—Bueno... Si—confesó el sujeto.

—¿Aún cuando viste que me mintió a la cara diciendo que no le gusta Sasuke y esas cosas?—.

—Es que tenía la esperanza de que Sasuke no regrese y así ella saliera conmigo—.

—Lee, eres tan pendejo que no te puedo insultar—dijo el Hyuga con la mano en la cara por la pena ajena.

—¿Por qué no te haces amigo de Yakumo y te das un tiempo? Mira lo que hice con Hinata y estoy loco por ella. Tienes que mirar más posibilidades, no te recomendaría a Sakura como novia—admitió el Uzumaki que fue una perdida de tiempo ir tras la Haruno.

—Quizás ella te de una sorpresa—comentó Neji sobre eso.

Después de eso los jóvenes regresaron y Yakumo estaba haciendo amarrando una soga en un árbol y luego lo ponía en su cuello, dejando a todos perplejos.

—Adiós Lee, espero que en la siguiente vida seamos más cercanos—exageró la mujer.

—¡Oye, no hagas esas tonterías!—fue a detener Lee a la chica.

Afortunadamente, Yakumo era pésima con las sogas ya que no había hecho muchas y la alcanzaron a detener antes de que hiciera una locura.

—Lo siento mucho, no fue mi intención causar problemas. Es que yo...—empezó a decir la chica en un sollozo traicionero—Lee es mi héroe, mi inspiración para ser ninja. Siempre quise ser reconocida por él pero lo arruiné—.

—Vamos, no digas eso. Aunque ayer fue algo raro lo que nos ocurrió, eres una ninja increíble. No había visto habilidades de ese tipo, estoy bastante impresionado—confesó el sujeto.

—¿En serio?—.

—Podemos ser buenos amigos, fuimos juntos a la Academia. No tengo muchos conocidos de mi generación y vamos a trabajar en muchas misiones—.

—¿Quieres ser mi amigo?—preguntó Yakumo con ojos de borrego.

—Claro, ¿por qué no?—.

—¡Juro que seré la mejor amiga que puedas deseas o sino recorreré 10 veces esta aldea!—se encendió ella por la emoción.

—Awwww, el amor—dijo Gai conmovido.

Un poco después de eso, Naruto y Xuan Wu discutían sobre un tema muy importante y es que un poco antes de partir de Konoha los sapos entregaron la llave del sello que Naruto tenía en su estómago, por lo que era hora de hacer una parada a otro lugar.

—Así que ya es hora, entonces no tenemos de otra más que partir a un sitio que te parecerá interesante—.

—¿De que habla?—.

—Iremos a la cuna del clan Uzumaki: La Aldea Oculta del Remolino—.

Xuan Wu había obtenido información de una fuente especial hace unos años sobre la peligrosa habilidad de los Uzumaki pero ahora que había uno de sangre real en este momento era el momento clave para abordar el sitio y decidieron informar a los ninjas.

—Tu madre Kushina venía de esa aldea, pero no sé mucho de eso—comentó Kakashi sobre ello.

—Karin es Uzumaki, sería bueno que ella viniera—agregó Neji.

—Esperemos hasta que abordemos el barco. Aún debe entrenar el Senjutsu—comentó Gai sobre esa posibilidad.

Después de despedirse de Konan y su confirmación en la entrada a la Alianza Shinobi, ellos partieron a las fronteras marítimas del País del Fuego con el fin de abordar un barco con rumbo a la Isla Tortuga pero con una desviación a la antigua Aldea del Remolino.

El viaje duró unos 8 días yendo desde el País de la Lluvia hasta el País del Remolino, pero eso fue suficiente para que a medio viaje llegaran los refuerzos.

—Parece que las chicas terminaron su entrenamiento, es hora de recibirlas—comentó Xuan Wu que tenía un sello especial para recibir avisos de sus mensajeros especificos.

La primera en llegar fue Hinata que tenía sus ropas algo rasgadas en algunas partes pero se veía que le había ido muy pesado en su entrenamiento pero se sentía los resultados.

—¿Ah, estamos en barco? Creí que ya habíamos llegado a tierra—saludó la chica viendo las circunstancias.

—¡Hinata!—se vio a Naruto yendo a abrazarla con ánimos.

—¡Señor Uzumaki, no me tome así de sorpresa!—exclamó sorprendida la chica.

—Se nota que no te has bañado bien que digamos—bromeó el chico.

—No hay jabón en la Caverna Ryuchi—.

En otro sitio cerca del barco, Karin apareció en un puf de humo y vio que estaba en un barco rumbo a un sitio desconocido para ella, viendo al grupo del Hokage en especial a Neji que la recibía con una sonrisa.

—¿Cómo te ha ido?—.

—Mejor que otras veces, me alegra de verte—sonrió la pelirroja muy serena.

En ese instante, se vio llegar a Tenten con una cara de hartazgo ya que quería regresar al mundo humano y vio a todos sus amigos.

—¿Cómo te fue Tenten?—.

—Horrible, las tortugas parecen inofensivas pero su entrenamiento es muy sádico—murmuró la chica muy traumada.

—Es bueno tenerte de vuelta, querida Tenten—.

En ese instante, Yakumo vio feo a la chica de bollos y Tenten sintió la mirada pesada de la chica al fondo que estaba detrás de Lee.

—¿Y ella quien es?—preguntó la usuaria de armas.

—Ah, no se si te acuerdes de ella. Se llama Yakumo, iba en nuestra generación—comentó Lee presentando a la chica.

—Creo que te recuerdo, pero te enfermabas bastante—.

—¿Eres la compañera de Lee?—pidió saber la chica.

—¿Estas interesada en él?—.

—¡No, que asco!—reclamó la chica de bollos.

—¡Pero si es un papucho, es un portento hecho por los dioses!—.

—¡¿Te gusta Lee?!—exclamó Tenten en tremendo shock.

—No solo me gusta, lo amo—abrazó la chica al cejudo como oso.

—¡¿Pero que le viste a Lee?! ¡Es más feo que una blasfemia a tu madre!—.

—¡¿Tú también, Tenten?!—reclamó Lee deprimido.

—¡Nadie llama feo a Lee frente de mi presencia!—exclamó furiosa la Kurama comenzó a tener su cabello blanco y ojos rojos.

—¡Pelea de gatas!—dijo Yamato que veía a lo lejos la escena.

—¡A mi no me gusta Lee de esa forma!—reclamó Tenten molesta.

—Pero te la pasas maltratandolo a cada rato y siempre estas pendiente de cada estupidez que hace. Eso no es normal—alegó Neji bromeando.

—¡Si lo dejo solo un minuto, hará una tontería! ¡No sabe estar quieto, parece un niño!—.

—Awwww, la niña oculta sus sentimientos con una máscara de personalidad maternal—declaró Xuan en tono de burla.

—¡No, no es lo que creen!—dijo avergonzada la chica.

—¡Si te gusta, entonces eres mi rival de amores! No voy a perder—le dio Yakumo una bofetada suave con un guante blanco.

—¡No soy a aceptar ese duelo, no me gusta de esa forma Lee y se acabó!—se fue molesta la chica de bollos adentro del barco.

—¿Qué acaba de pasar aquí?—preguntó Lee más confundido que nunca.

—Eso mi querido Lee es el inicio de tu periodo de popularidad. Es justo como en Icha Icha—sonrió Kakashi divertido.

—¿Dijiste que te ibas a olvidar del porno?—mencionó Kahyo con una sonrisa molesta.

—Dije porno, no literatura de calidad—alegó el cíclope.

—Miren el tamaño de esos huevos—señaló Hinata viendo unos huevos de un ave gigante con el Byakugan pero no se dio cuenta que su frase era de doble sentido.

Un día más tarde, los viajeros llegaron a una isla cerca del País del Rayo con el fin de reabastecerse y tomar un desvío al País del Remolino donde las aguas fueran menos turbulentas. Aunque la vegetación y paisajes eran hermosos, el sitio estaba completamente deshabitado y sin su fauna siendo como una especie de sitio embrujado.

—¿Qué habrá pasado con este lugar?—se preguntó Kakashi con un mal presentimiento.

—¿Es posible que no haya animales en un lugar como este?—comentó Kahyo compartiendo esa intranquilidad.

—Algo debió pasar, hay que separarnos en grupos—ordenó Gai a los presentes.

En el sitio, Karin y Naruto caminaban mientras que Neji y Hinata guiaban al grupo con sus Byakugan pero se percataron de una señal de chakra en este sitio que parecía vacío. ¿Por qué no había animales en este lugar?

—Una presencia a 10 kilómetros al norte, es un chakra bastante fuerte—declaró Hinata que tenía más desarrollado su mira telescópica.

—¿Será un enemigo?—.

—Hay que ir a ver, tal vez sepa el porqué está isla está abandonada—comentó Gai muy serio.

Los ninjas se dirigieron hacia el origen de ese chakra y llegaron a un sitio en el bosque donde una ancianita de cabello chocolate estaba sentada al pie de una cascada con los ojos cerrados y parecía ser bastante dulce.

—¿Y esta viejita?—preguntó Naruto confundido.

—Más respeto a tus mayores, Naruto—regañó Kakashi a su alumno.

La anciana abrió los ojos y notó que habían unos visitantes a esta isla deshabitada, aunque notó el hecho de que había una pelirroja con un chakra similar al suyo.

—Una Uzumaki, hace años que no veo a alguien de mi clan—se levantó ella muy animada.

—¿Es una Uzumaki? Yo también soy Uzumaki—declaró Naruto oyendo feliz la noticia de que era una pariente suya.

—Ya veo, tu chakra es muy poderoso. ¿Eres un jinchuriki? Tienes un chakra malvado, posiblemente el Nueve Colas que tenía mi senpai Mito. Ha pasado tanto tiempo, creeme—.

—El tic verbal, si es Uzumaki—murmuró Lee a Neji.

—Mi nombre es Honoka Uzumaki, del linaje real del mismo lider Ashina Uzumaki. O más bien soy una prima hermana de ese viejo sinvergüenza—.

—Mi nombre es Naruto Uzumaki, mi madre es Kushina Uzumaki—.

—Yo soy Karin Uzumaki, mi madre es Suseri Uzumaki—.

—Suseri y Kushina. Reconozco esos nombres, así que mi hermanita mayor Tena tuvo dos nietos—.

—¿Espera, entonces si soy prima de Naruto?—volteó a ver Karin alegre al rubio.

—Alcancé a ver a Kushina de bebé antes de llegar a esta isla olvidada por todos. ¿Por qué vinieron hasta acá?—preguntó la mujer muy curiosa.

—Vamos al País del Remolino pero queremos tomar un desvío por este lado para evitar los remolinos más severos que rodean la isla—.

—Eso es muy fácil de evitar, solo un Uzumaki como yo conoce un jutsu para manipular esos salvajes remolinos. Puedo guiarlos a su destino, créeme—.

—Eso seria maravilloso, señora Uzumaki. Sería un gusto que nos lleve con seguridad a nuestro destino—agradeció Gai en tono de respeto.

En ese instante, Honoka se levantó y sufrió un dolor de espalda fuerte ya que estuvo sentada por varios días en una meditación extremadamente profunda y su cuerpo anciano estaba entumecido.

—Este viejo cuerpo ya me está dando problemas. ¡Shiro, aparece por favor!—.

—¿Me llamó señorita Honoka?—.

Todos se espantaron al ver a un sujeto en el sitio detrás de ellos y que parecía bastante joven, más que Kakashi y Gai que tenían 30 años de edad. No vestía como ninja, pero no era un típico uniforme de civil o criado. Sin embargo, si tenía una pinta de agente de alguna aldea que no tenían en cuenta.

—Shiro, cariño. ¿Me llevas en la espalda? Me dio de nuevo lumbalgia—le pidió la vieja Uzumaki.

—Sí, no hay problema. Hace frío, no te vayas a resfriar—le comentó el sujeto en un tono de cercanía que no parecía a una persona mayor.

—Estoy bien, senpai—.

—¿Escuché que dijo senpai?—preguntó Xuan Wu a Gai que también notó este rato detalle.

Hinata trató de ver la red de chakra de Shiro ya que no lo había detectado y la sorpresa es que no encontró nada, como si estuviera muerto. Es más, su corazón latía extremadamente lento y su actividad cerebral era casi indetectable.

—Agradecería que no use el Byakugan en mí, señorita Hyuga. Es inútil en mi—declaró el hombre tranquilo pero aún así su presencia daba demasiada intranquilidad.

—Shiro, no seas hostil con los demás—le aseveró Honoka a su ayudante.

—Mi trabajo es protegerla a usted de los peligros, señorita Honoka. La curiosidad es una costumbre que mató a los gatos—dijo sutilmente el sujeto.

—Shiro, eres incorregible—murmuró la anciana Uzumaki.

—Esto va a ser un largo viaje—suspiro Yamato al ver que el criado de Honoka era un grave problema.

La Uzumaki veterana les contó más tarde el porqué quedó varada en la isla y tenía mucho que ver de donde provenía Shiro, cosa que dejó en shock y terror a los miedosos a lo sobrenatural como Naruto.

—¡¿Él es un shinigami?!—exclamó Naruto con horror.

—Podría decirse que si, más bien soy el último humano en la historia que no recibió el chakra—se dio a explicar el hombre sirviendo un poco de té a la anciana Honoka.

—Verán, el Sabio de los Seis Caminos creó una secta llamada Ninshu y con eso repartió el chakra a todos los humanos. Sin embargo, Shiro quedó como el único ser humano sin ese don ya que vivía en un territorio como ermitaño—contó Honoka sonriente.

—No me gustaba la forma en que querían usar esa energía como medio para la espiritualidad. Yo era un ermitaño que se dedicó a servir al culto de la diosa Izanami—.

—¡¿Por qué de todos los dioses, tienes que rendirle culto a la más oscura de las deidades?!—exclamó Kahyo aterrada.

—Desde niño tenía un don de ver todo tipo de cosas, quizás podría haber sido sacerdote pero no me gustaba viajar tanto. Me concentré toda mi vida en alcanzar la iluminación y lo logré aunque no de la forma que esperaba—.

—¿Cómo esta eso?—quiso saber Karin.

—La diosa Izanami como la mayor de los Shinigamis estaba interesada en el alma del único ser humano que estaba limpio de lo que se propagó entre la humanidad. Se lo quería llevar al Mundo Puro para hacerlo uno de sus súbditos y lo logró pero él no quería morir aún—contó Honoka.

—Soy también budista y odio que intenten forzarme a hacer las cosas que no deseo. Llegué al infierno pero por un extraño motivo conservé mi cuerpo y alma, cosa que no debería ocurrir. Tal vez mi nivel de iluminación era tanto que logré burlar a la muerte en el mismo infierno. Sin embargo, mi cuerpo sufrió muchos cambios ya que la energía natural del Inframundo es muy distinta a la del Mundo Impuro y me volví inmortal—.

—Eso explica el porqué te diriges a Honoka como una mujer más joven que tú—mencionó Yakumo notando también ese detalle.

—Cuando vives tanto, todo el mundo te parece ser más joven que tú y la apariencia es lo de menos. Por cierto, me retiro señorita Honoka. Esperaré sus órdenes más tarde—se despidió el Shinigami humano de todos.

—Ve con cuidado—.

El sujeto se esfumó como fantasma y aún quedaba ese escalofrío que sólo Honoka estaba más que acostumbrada a ese tipo de presencias.

—Ya se acostumbrarán, cuando él me salvó hace tantos años me daba miedo pero ahora es alguien irreemplazable—.

—Escuché del uso de Shinigamis en sellos pero jamás pensé ver a uno de forma humana—comentó Xuan Wu recordando algunas cosas.

—Los Shinigami realmente no tienen forma humana como nosotros. Los Uzumaki normalmente establecían contratos con estos seres para hacer sellos de sacrificio o ciertos rituales muy peligrosos. Cada Shinigami cuida de cada Uzumaki y lo guía al morir al Mundo Puro. Por pura causalidad del destino mi Shinigami protector fue Shiro—siguió contando la pelirroja.

—Espere un momento, ¿quiere decir que nosotros tenemos Shinigamis en este sitio?—preguntó Naruto abrazando con terror a Hinata.

—Todos los seres humanos tenemos un Shinigami asignado para velar por nosotros. No son criaturas malvadas, sino que tienen un rol en el ciclo de la vida y la muerte. Sin embargo, sólo yo soy capaz de verlos sin una máscara Uzumaki—sonrió la anciana saludando al aire por los Shinigamis que estaba rodeando a los ninjas.

—¡Aaaaaaaaaaaah!—se escuchó el grito aterrado del chico.

En el Inframundo, Shiro estaba frente a la diosa del Inframundo Izanami que estaba que no la calentaba el sol aunque no hubiera literalmente en este reino espiritual.

—¿Qué pasó, Iza? ¿Por qué de mal humor?—.

—¡No tengo tiempo para tus comentarios y faltas de respeto, Shiro! Estamos en una grave situación—reclamó la diosa.

—Adivino, el hombre que tenía por amante reencarnó—.

—Miren el tamaño de esos huevos—comentó un Shinigami en el sitio.

Todos los dioses de la muerte en un principio detestaban a Shiro por su naturaleza humana pero era el único que se pasaba por la entrepierna los desplantes de la diosa del Inframundo y eso ni siquiera los dioses del cielo eran tan valientes para eso.

—No, imbecil. Alguien está invocando almas al Mundo Impuro sin autorización y al mayoreo. Necesito saber quien es el responsable—.

—Se supone que los actos de nigromancia sólo son autorizados. Vaya a la sección de últimos datos de nigromancia de los seres mortales, diosa estúpida—.

—¡¿Por qué siempre me faltas al respeto, desgraciado lengua suelta?!—reclamó la diosa sin el efecto que esperaba en su subordinado.

—No tengo nada que perder—.

—¡Te odio!—.

Los dioses de la muerte fueron a ver de quien se trataba el criminal que alteraba el ciclo de la vida y la muerte siendo Kabuto Yakushi quien era el responsable de esto.

—Este desgraciado ya sacó boleto al infierno—miró la diosa el expediente del sujeto.

—No veo el caso de que los Shinigami intervengan, los seres humanos pueden detener esto de una vez por todas en su momento—.

—Espero que sea cierto, ya castigamos al creador de ese horrible jutsu nigromante—.

Mientras tanto, la anciana Honoka recordaba el día en que conoció a su Shinigami con quien poseía el contrato más raro en la historia del clan Uzumaki. Ella tenía una misión del clan en los tiempos antes de la Segunda Guerra Mundial Ninja: Sellar a una quimera que estaba siendo diseñado por el clan de pelirrojos en un intento de hacer vida de la nada.

La bestia se descontroló y Honoka fue herida casi de mortalidad, de forma que ella esperaba morir pero en el último momento algo destruyó de un tajo a la bestia Quimera.

Era un hombre de cabello negro y un atuendo elegante de ese tono de color, y usaba zapatos en vez de las sandalias que era más común en estos lugares.

Honoka se estaba desangrando y su piel se tornaba pálida, sin poder moverse. Sus heridas eran fatales y ni su jutsu Mordedura de Cura serviría ya que casi no tenía chakra.

—No quieres morir, ¿verdad? Tú eres una miembro del Uzumaki que le da culto a la diosa Izanami, por eso vengo a darte una oportunidad. Tienes dos opciones, morir ahora e irte al Infierno por crear vida sin autorización de los dioses, o haces contrato conmigo para limpiar tu alma—declaró el hombre pero notó que Honoka ya no podía hablar ya que su garganta estaba destrozada—Supongo que es un si, duerme tranquila—.

Cuando Honoka abrió los ojos notó que estaba desnuda pero tenía una sábana que la cubría y el hombre tenía una fogata en el bosque mientras esperaba que se recuperara.

—Al fin, duraste 3 días dormida—saludó el hombre sin mucho que agregar.

—¿Por qué estoy desnuda?—.

—Tu ropa quedó desgarrada y llena de sangre con lodo. Te conseguí más pero debo verificar que tu cuerpo no tenga más heridas—.

—¿Me viste desnuda?—preguntó ella avergonzada.

—Sí, pero no hice algo raro. No soy de esos—.

—¿Cómo fue que me salvaste? Mis heridas no tenían cura—quiso saber la pelirroja confundida.

—Hice un contrato contigo a través de tu sangre, mi enorme resistencia y sanación se manifestaron en ti por eso. Sin embargo, aún es muy lenta ya que fue reciente y yo me encargué de estabilizarte. Has permanecido dormida desde que terminé tus curaciones—.

—Gracias por salvarme, señor Shinigami—.

—Llámame Shiro, tu nuevo Shinigami guardián—.

Flashback fin

Ella despertó y sonrió ya que su destino del que le hablaron hace décadas estaba llegando al fin: El clan Uzumaki caería pero este iba a resurgir de sus cenizas junto al clan de los ojos blancos. Estos dos sin duda eran de los miembros más puros de los Hyuga y según Shiro la mezcla de esos genes con los pelirrojos harían una combinación explosiva y ella quería verlo.