El Gaikage
Capítulo 11 Orígenes del clan Uzumaki
El viaje al País del Remolino se ve efectuaba y los jóvenes Uzumaki termina bastante curiosidad de saber sobre su clan extinto, por lo que se sentaron a platicar con ella.
—¿Qué posición ocupaba en el clan Uzumaki?—preguntó Karin a Honoka.
—Una de las Uzumaki de la familia real pero no era la heredera, además de que era joven cuando terminé en esa isla olvidada—.
—¿Qué tan importante es el clan Uzumaki en realidad?—quiso saber Naruto al respecto.
—Nuestro clan revolucionó el arte del Fuinjutsu al máximo y cuando Konoha fue fundada, se usó un remolino rojo en nuestro honor—les mostró la anciana sonriente.
—¿Entonces Naruto y Karin son como príncipes en Konoha?—comentó Gai preocupado por ese detalle.
—Más si consideran que su descendencia es de la familia real Uzumaki, no sólo son miembros comunes. Es un gusto ver que el nuevo Hokage esté arreglando las cosas con los únicos miembros de mi clan que aún quedan, sino me vería en la responsabilidad de borrar lo que queda y formar un nuevo imperio—aseveró la mujer seria.
El hecho de conocer que una niña Uzumaki sufrió abusos en la Aldea de la Hierba y el otro terminó siendo maltratado por la hipocresía de los aldeanos ignorantes generó molestias en la anciana pero el enterrarse de que otro Uzumaki destruyó Konoha por esos crímenes generó que diera por satisfecha su ira.
—Entonces había otro Uzumaki con vida, desearía haberlo conocido. Pobre niño, su madre fue una completa estúpida al asentarse en ese lugar. No sé porqué no se dirigió a Konoha desde un principio, todo Uzumaki sabe que esa aldea era de refugio político. Ese fue un trato que se respetaba desde la época del Primer Hokage—.
—No sé qué pudo ocurrir, pero si me deja dar mi opinión quizás fue el miedo de ser perseguidos—comentó Kakashi al respecto.
—Quiero pensar que fueron los Uzumaki más jóvenes e inexpertos los que sobrevivieron y no supieron que hacer, pero teníamos órdenes. Había una princesa Uzumaki que aún podrían proteger, supongo que el miedo vuelve tarados a todos—.
—¿Por qué es que el clan Uzumaki está tan implicado en Konoha?—quiso saber Naruto.
—Los Uzumaki y los Senju somos clanes hermanos. Para cuando Konoha fue fundada había una alianza matrimonial con el líder del clan que se hizo el Primer Hokage: Hashirama Senju—.
—¿Entonces somos parientes del clan Senju? ¿Cómo nos separamos como un clan diferente?—preguntó el rubio confundido.
—Fue culpa de Shiro en parte—sonrió Honoka sobre ello.
—¿Qué tuvo que ver en ello?—.
—Shiro vivió como humano hace cientos de años, el fue el responsable de que el primer Uzumaki como tal se formalizara. Para ello tengo que hablar de Riki Senryaku, la que podríamos decir como la que dio origen al clan de los pelirrojos—.
Flashback
Como sabemos la secta del Ninshu se derivó en lo que hoy conocemos como el clan Senju del Bosque y la secta del Ninjutsu se transformó en el clan Uchiha. ¿Cómo se originó el clan Uzumaki?
Esta es la historia de la amante despechada y el Sabio que peleó contra la misma diosa del Inframundo. En un punto donde el clan Senju florecía y se convertía en el clan ninja más fuerte físicamente, uno de los herederos tuvo un romance a escondidas con una mujer de un pueblo cercano.
La joven era una romántica de cabello rojo ya que era la última en el mundo proveniente de una raza distinta al ser humano normal que tenía ese tono de cabello muy particular. Eso fue lo que llamó la atención de ese heredero del clan Senju y movidos por la misma inexperiencia de la juventud se tornaron en un romance secreto que fue bien escondido.
Un día el príncipe enfermó de mucha gravedad y la hermosa mujer llamada Riki hizo algo que se arrepentiría: Un trato con la diosa Izanami.
—¿Estas segura de hacer esto, humana? Ya le llegó su hora, no debes alterar el ciclo natural de las cosas—.
—Daría mi vida por él, tiene mucho que hacer por todos. El puede cambiar el mundo—declaró con fe ciega la mujer.
—El amor te hace fuerte pero también estúpido. Si por alguna razón ese amor se rompe, vendré por tu alma—fueron las últimas palabras de la diosa antes de irse.
El amante de Riki sanó milagrosamente y ella se sintió más tranquila, pasando un tiempo pero un día algo ocurrió: El fruto de ese romance dio resultados y una vida crecía dentro de la mujer. Todo iba bien según ella pero para el hombre que no vale la pena mencionar su nombre tenía otros planes.
—¡¿Cómo que te vas a casar?! ¡¿No me amabas a mi?!—le reclamó muy dolida la mujer.
—Entiende, tengo un deber que cumplir con mi clan. No puedo desobedecer—.
—Me engañaste, nunca los convenciste de que me aceptaran. ¡Solo te divertiste conmigo!—.
Riki estaba muy furiosa, decepcionada, en un punto de quiebre y se tocaba el abdomen ya que esa vida que crecía no tenía la culpa de tener a un padre que no se haría responsable de su seguridad y cariño, ni siquiera merecía saber la verdad de su paternidad.
—Fuera de aquí, ¡no te quiero volver a ver! Si prefieres al honor y gloria de tu clan, al amor que me decías tener, entonces no vale la pena. ¡Fui una tonta por entregarte todo de mi! ¡Largo!—.
Esa sería la última vez que ellos se verían en mucho tiempo pero definitivamente no sería en planes de romance. Riki se fue lejos de ese pueblo esa misma noche ya que los rumores se diseminarían y tenía que alejarse de esa área para comenzar de nuevo aunque ahora su corazón estaba tan roto y frío que su personalidad la volvió desconfiada del sexo opuesto.
Pasó un tiempo y tuvo una hija muy parecida a ella que nombro Shiori Senryaku ya que quería borrar todo rastro del linaje paterno de la niña. Sin embargo, el trato que tenía con Izanami con el tiempo le pasaría factura.
Aunque habían pasado 10 años, su apariencia no había cambiado en lo absoluto ya que su genética era especial debido a que era de una especie humana que ya se consideraba extinta y su envejecimiento es más lento. Shiori creció en un ambiente de amor y atención aunque esta sintió siempre que su madre tenía el corazón roto y melancólico.
—Hoy hace un buen tiempo para cosechar algo, mami—.
—Tenemos que ir a recolectar las verduras para venderlas—.
En cuanto salió, un frío gigantesco se apoderó de su cuerpo y la mano le ardió, de forma que cuando observó su palma notó que tenía un remolino negro como marca.
—Ya es hora de que me pagues con tu alma, Riki—.
La mujer miró la silueta de Izanami y más que miedo a la muerte, tenía la inseguridad de que pasaría con Shiori si se iba al Inframundo por ese error que cometió en su juventud. Por eso acudió con la miko anciana de ese pueblo para que viera la marca a lo que la sacerdotisa notó de quien era.
—Estás perdida, fue un trato con la diosa Izanami y ella no tiene piedad—.
—¿Hay alguna posibilidad de que alguien pueda hacer algo? Acepto lo que sea—declaró la pelirroja muy segura.
—Bueno, no quería tener que hacerlo pero va a ser un dolor de cabeza. Hay un ermitaño que vive en la cima de la montaña, tendrás que ir sola ya que el camino es peligroso—explicó la anciana seria.
—¿Tengo que ir con un hombre? No confío en los hombres—.
—Es la única alternativa, ojalá que fuera mujer pero es tu único boleto de salida—.
—Hmmmp, solo por Shiori. Solo por Shiori—.
Aun con esa aversión, Riki tuvo que dejar a su hija con la miko y se aventuró en la montaña donde vivía el sabio. ¿Qué podría hacer un hombre común y corriente en contra de una diosa implacable como Izanami no Mikoto?
El camino fue largo, cansado y tedioso pero al fin llegó. Era un sitio hermoso y lleno de animales agradables pero el ermitaño no era lo que esperaba.
Aunque tenía esa aversión, se esperaba que fuera un ancianito como abuelo para así no sentir ese asco pero era un hombre algo más joven que ella pero de un aspecto algo salvaje.
—¿Tú eres el sabio de la montaña?—preguntó la mujer muy irritada.
—Más respeto, señora. No le he hecho nada para ese tono de voz—le contestó en un tono de diversión el sujeto bebiendo un té.
—Creí que sería más viejo—.
—Eso dicen todos—.
—¿Sabe a que vine?—.
—No necesitas decírmelo, hueles a un shinigami. Ese mismo aroma de dioses de la muerte. ¿Hiciste un trato con Izanami?—.
Riki ni siquiera había empezado por el tema y aunque era muy joven, el hombre sabía lo que hacía pero de la nada tomó la palma de su mano y notó este patrón de remolino negro.
—Normalmente Izanami no hace tratos con mortales excepto con mujeres de tu tipo–.
—¿De mi tipo?—preguntó consternada la pelirroja.
—Mujeres jóvenes y románticas que desean salvar la vida de un ser amado. Izanami puede ver el destino de las personas y sus víctimas perfectas son los amores unilaterales—.
—¿La diosa me buscó hacer daño? ¿Por qué?—.
—No es personal, no es la primera vez que lo hace. Si conoces bien la leyenda de Izanami sabrás lo que ocurrió entre ella y su esposo Izanagi. La diosa del Inframundo quiere que todos sufran lo que ella sintió, ese abandono de la persona que amaba y estar atrapada en el frío infierno—le explicó el sabio.
—¿Hay alguna manera de deshacer esto?—.
—Una forma es intercambiando un alma por otra alma pero no es una opción. Si deseas liberarte de Izanami deberás hacer todo lo que te diga al pie de la letra, no falta mucho para que esa desgraciada aparezca—.
El día en que la diosa de la muerte llegó en una noche de Luna Nueva y ella veía que la humana tenía un aliado inesperado.
—Así que tu eres la diosa Izanami—declaró el sabio Shiro muy serio.
—¿Cómo es que puedes verme? Solo los que están al borde de la muerte tienen ese privilegio—se cuestionó la deidad muy reservada.
—Mis 9 conciencias están despiertas, soy el Sabio Shiro—.
—Hace siglos que no sabía de alguien que sea capaz de una hazaña como esta. Eres una molestia, no puedo controlar tu alma como quisiera. ¿Vas a impedir que me lleve el alma de esta mujer?—.
—Claro que sí, pero tengo una pregunta. ¿Por qué quieres de forma tan especial el alma de esta mujer? ¿Te aprovechas del amor que no pudo tener para satisfacer tu ego? Tienes a tu disposición a toda la humanidad y eliges a la última pelirroja con vida—.
—¿Por qué quieres de forma tan especial el alma de esta mujer? ¿Te aprovechas del amor que no pudo tener para satisfacer tu ego?—.
—Eso no te interesa, humano. ¡Me voy a llevar a esa mujer y se acabó!—declaró fervientemente la diosa.
—Espera, ¿hay una razón más? Ella es una mujer con hijos, ¿no puedes esperar a que muera de forma natural?—.
—No, ella hizo un trato conmigo y tiene que cumplir. Un dios no rompe sus promesas—.
—Los dioses son compasivos con los humanos si saben que cometieron errores. ¿Qué otro motivo te busca a querer el alma de Riki?—.
—¡No voy a rendir cuentas, humano infeliz!—..
La batalla comenzó y la diosa notó que el hombre era muy bueno luchando a pesar de que era un ser inferior. Su determinación era tan fuerte como la de los dioses y en una batalla donde dioses y humanos chocaban sus voluntades, provocó que Shiro aprovechara la baja guardia de la deidad para meterse en su mente.
—¡Ilusión demoníaca!—.
Un destello de luz fue lo que vio Izanami y una escena en particular fue vista por el sabio al ver que estaba la diosa con un hombre muy atractivo de cabello negro y ojos profundos que miraba con mal de amores el mundo real.
—¿Qué tienes, mi amor? ¿Por qué miras el mundo de los mortales?—.
—La quiero a ella, la quiero a ella—señaló el sujeto a Riki que parecía compartir un beso con su ex pareja.
—¿Te gusta una humana, Kagutsuchi?—.
—Su cabello es como el fuego, me gusta—.
El mal de amores del dios del fuego hizo que el Inframundo se calentara y hubiera golpe de calor para los residentes, así que Izanami tomó la decisión de esperar el momento correcto para hacer que la humana llegara antes de tiempo al Inframundo sin romper las reglas divinas.
Shiro comenzó a reírse bastante fuerte y se retorcía en el suelo, y Riki veía con total consternación que la diosa del Inframundo estaba muy sonrojada y avergonzada ya que cayó en el truco. ¿Qué fue lo que descubrió?
—¡Voy a darte el peor de los castigos por meterte en la mente de una diosa!—reclamó Izanami furiosa y golpeaba a Shiro pero este no paraba de carcajearse—¡No es divertido!—.
—¡Jajaja, pensar que la diosa de la muerte más terrible y temida era una madre alcahueta y consentidora! ¡Buajajajaja!—se seguía riendo el hombre.
—¡Maldito, porque no mueres!—seguía con lo suyo la mujer divina humillada.
—¿Shiro, que demonios está pasando aquí?—preguntó Riki seria pero curiosa a la vez.
—¡Resulta que…!—intentó decir el sujeto pero le taparon la boca.
—¡No es nada, no es nada! Es mejor que no lo sepas, te voy a liberar del contrato pero no debes saberlo—alegó la diosa intentando proteger su orgullo aunque Shiro se logró zafar.
—El dios Kagutsuchi le gustas como esposa y ella como madre quiso llevarte al infierno de alguna manera ya que su bebé sufrió de mal de amores—explicó Shiro al respecto.
La diosa estaba en un rincón derrotada y en posición fetal deseando que el Inframundo se la tragara ya que su orgullo como diosa temida fue destruido y Riki puso cara de poker face.
—Mi credibilidad de diosa fue destruido por un patético humano, todo el Kotoamatsukami se van a reír de mi. No voy a salir jamás del Inframundo, nadie debe enterarse—decía en estado catatónico la diosa tenebrosa.
—¡¿Todo esto es por que el dios del fuego no se atreve a venir a hablarme?!—exclamó Riki furiosa.
—¡No juzgues a mi bebé así, sufre de miedo se hablarle a las mujeres!—.
Flashback fin
—¿Entonces no hubo una pelea épica?—reclamó Karin decepcionada.
—No la hubo, terminó en una acalorada discusión en la que Shiro terminó siendo intermediario—.
—¿Riki no fue al Inframundo?—quiso saber Naruto el final de la historia.
—No, pero Shiro negoció con la diosa en privado—.
Flashback
La diosa del Inframundo discutía los términos que beneficiara a todos ya que Riki no se iría al Mundo Puro sin dejar a su hija lista para enfrentar a ese mundo cruel.
—En primera, no puedes obligar a nadie a amar o casar a la fuerza. Sería un capricho y Riki detesta a los hombres que intenten alejarla de su hija—le comentó el sujeto serio.
—Tsk, lo último que quiero es arruinar eso. Mi plan era que Kagutsuchi fuera su salvador en el Inframundo pero arruinaste todo. ¿Qué sugieres?—.
—Riki ama a su hija más que a nada, si haces que Kagutsuchi sea quien beneficie a la pequeña Shiori va a llamar su atención—.
—Los dioses no debemos involucrarnos mucho en la vida de los mortales—alegó Izanami.
—Ya lo hicieron bastante, no creo que puedan meter la pata más de lo que ya hicieron. Pido ver a Kagutsuchi—.
—No le gustan los extraños—.
—Necesito conocerlo antes de que se muestre a Riki—.
El dios del fuego vivía en un rincón del Inframundo donde ardían llamas negras muy calientes y este no salía casi nunca de ahí, por lo que era una especie de hikikomori.
—Mami, ya vino Riki al Inframundo. Quiero ponerme guapo para ella—se volteó a ver el dios pero se veía a Shiro con una vena molesta en la cara.
—¡Sal de esta cueva y ve a conocerla personalmente, dios cobarde!—sacó a patadas el sujeto de ahí.
—¡¿Qué haces con mi hijo?!—reclamó Izanami espantada.
—¡Lo tienes sobreprotegido, este geek debe convertirse en un hombre!—se tronó los puños el sabio.
Flashback fin
—¡Eso es imposible! No puede ser que el dios del fuego de la mitología sea un friki—comentó Kakashi impresionado.
—Y tenía a Riki como una waifu técnicamente, una heroína trágica romántica que tenia que ser consolada por él. Sin embargo, Shiro le hizo comprender a golpes que ella no era esa clase de damisela en apuros—.
Flashback
Riki al ver que Shiro no regresó se fue a su pueblo al notar que su marca de remolino negro desapareció aunque admitía que le dolió el sacrificio del ermitaño. No tuvo tiempo siquiera de despedirse o rendir un homenaje a su acción.
—¿Así que el sabio tomó tu lugar? Eso es lamentable, ¿algo cambió en tu estadía?—preguntó la miko anciana a la mujer de cabello rojo.
—Quizás no todos los hombres son malos. Él era implacable, ruin, cínico y descarado pero esa era su verdadera cara, y eso era algo que yo logré apreciar. Si hubiera querido hacerme daño lo habría hecho—suspiró Riki tomando el té.
—Al menos podrás vivir en paz con Shiori, necesita a su madre—.
—Me habría gustado que Shiro la conociera. Le hablé bastante de ella y me hizo comprender algunas cosas, a pesar de su personalidad molesta. No quiero que sea como su padre: Encantador pero falso. Prefiero mil veces que sea descarada pero honesta—.
—Aaaaaaw, así que me tienes algo de cariño—se escuchó la voz de Shiro atrás de Riki.
—¡Imposible, regresaste del Inframundo con vida!—exclamó la miko anciana en shock.
—Ah, he estado en situaciones más extrañas. Por cierto, ¿decias que quieres que sea una buena figura paternal para Shiori?—dijo risueño el sabio a una Riki avergonzada por la ira.
—¡Sólo dije que quizás seas una buena influencia, de veras!—reclamó la pelirroja furiosa.
—Sí chucha, tus calzonzotes. Tengo una pregunta, ¿Aún odias a los hombres?—preguntó el sujeto curioso.
—Sólo odio a los mentirosos y los que juegan con los sentimientos. Tienes razón en una cosa: No debo generalizar a todos—admitió la pelirroja.
—Al fin tenemos una avance, Riki confesó que no es una misandrica feminazi—anunció burlón el hombre pero le dieron con la chancla.
—Una más y no respondo—.
—No me arrepiento de nada. Por cierto, regresé del Inframundo y la diosa Izanami me ofreció que si te deja vivir tu vida completa para ver crecer a Shiori tienes dos condiciones que cumplir al pie de la letra—.
—¿Qué clase de condiciones desea la diosa de la muerte?—quiso saber la miko vieja.
—Una es que ella haga un clan dedicado a su culto mayoritario. Izanami es la única diosa que no tiene adoradores y eso le molesta, así que seria un halago que le hagan ofrendas—.
—No tenemos recursos para un clan como los Senju—comentó Riki sabiendo que estaban en un pueblo pobre.
En ese momento, Shiro tenía un pergamino en la mano y cuando rompió el sello este liberó un cofre con tesoros que valían muchísimo dinero, dejando a todos impresionados.
—Sabía que algo así podría ocurrir, lo bueno es que tengo mucho oro y joyas en la montaña—presumió el sabio.
—¿No que los hombres sabios no necesitan fortuna?—alegó la sacerdotisa molesta.
—El dinero no da la felicidad pero si que la hacer más fácil. Voy a entrar en esto ya que es un mandato de la misma diosa de la muerte, no queremos jugar al valiente con ella—.
—Por cierto, ¿cuál es la siguiente condición?—preguntó Riki más o menos imaginándose lo que ocurriría.
—Creo que ya lo sabes, quiere que salgas con Kagutsuchi en plan de amigos. No estoy forzando a que lo aceptes de forma romántica, sino que lo conozcas un poco—.
—¿Cómo se que no me va a hacer lo mismo que el padre de Shiori?—.
—Porque es un cobarde por naturaleza, apenas si tiene miedo de mi y de todos. Tiene muy poca confianza—alegó Shiro.
—¿Eh? Espera, ¿no tiene un carácter como el de la diosa de la muerte?—.
—Es un tarado, ingenuo, oscuro y súper miedoso, básicamente un bicho raro. Pero parece que tiene un flechazo porque eres lo que él no ha podido: Salir adelante—.
—O sea que tengo un stalker: ¿No me habrá observado bañándome?—se preguntó alarmada la pelirroja.
—Dijo que no, pensé en esa posibilidad. No sabe mentir, o más bien no parece saber de ello. Se crío aislado del mundo por estar en el Infierno—.
—Vaya, así que Kagutsuchi es un dios de corazón puro. Quizás tiene que ver con su naturaleza de fuego espiritual, no hay espacio para las mentiras en su tipo de poder. Es del tipo de ser que te gusta—mencionó Shiro molestando a la mujer.
—Yo soy la que decidiré, pero no tengan mucha esperanza. Shiori es mi prioridad y no voy a cometer el error de involucrarme tan rápido con alguien en una relación. Ya no soy la jovencita que se cree todo lo que le dicen, de veras—finalizó Riki yéndose de ahí.
—Que tsundere—murmuró el sabio notando un leve sonrojo que escondió Riki detrás de ese orgullo.
Flashback fin
—¿Entonces Riki se quedó con el dios del fuego?—preguntó Gai interesado.
—En la actualidad, ella vive en un romance en el Inframundo con Kagutsuchi—interrumpio el mismo Shiro que llegó de forma inesperada a la nave.
—No creí que llegarias tan pronto—comentó Honoka sonriente.
—Vine porque van a ir a la Isla del Remolino. Siento que van a tener algunos problemas, con los Shinigamis que rodean la isla para proteger sus secretos así que iré a protegerlos—explicó el sujeto.
—Es muy amable—.
—¿Entonces que pasó con Shiori?—quiso saber Naruto de su antepasada.
—Riki y yo hicimos crecer el pueblo, generamos que refugiados iniciaran una segunda oportunidad y sentamos la base del nuevo clan Uzumaki. Los genes de Shiori se extendieron con el paso de los años hasta que el clan de los pelirrojos fue oficial—.
—¿Y entonces por qué viven en una isla si antes no lo hacían?—notó ese detalle Neji.
—Es por culpa de su clan—alegó el shinigami humano.
—¡¿Qué?!—exclamaron los Hyugas presentes.
—Por alguna extraña razón su clan tiene una extraña atracción física a los Uzumaki y los acosaban muy a menudo. Por eso se refugiaron en el País del Remolino—alegó Honoka avergonzada de ello.
—Eso es por culpa de la diosa Izanami. Cuando maldijo a Riki, ella estaba embarazada de Shiori y eso generó que toda su descendencia fuera víctima de acosadores. Los Hyuga son hostigadores por naturaleza, por eso es que la maldición es más frecuente con ellos—explicó Shiro al respecto.
—Pero mi Hinata jamás, me acosó. ¿Verdad, Hinata?—dijo el rubio Uzumaki confiado pero se noto que Hinata silbaba haciéndose la desentendida.
—Mi Neji no es un fisgón y es un caballero conmigo, ¿verdad?—alegó Karin pero el castaño se alejó lentamente de ahí.
—Los Uzumaki se casan con sus acosadores, ni Shiori que en paz descanse se salvó de ello, ni sus hijos, nietos. Todo Uzumaki experimenta en su vida algo así por esa maldición—.
La afirmación dejó algo confundidos a muchos pero eso fue interrumpido por Yamato que llegó a la escena para informar de algo importante a los pasajeros.
—Hemos llegado a la Isla del Remolino—.
Continuará…
