El Gaikage

Capítulo 12 Las locuras en Konoha

Mientras que los viajeros iban a la Aldea del Remolino, en Konoha se desataron una serie de rumores relacionados a Naruto en torno a su vida privada por culpa de Konohamaru Sarutobi.

Flashback

—¡¿Ya no te gusta Sakura?!—exclamó sorprendido el niño Sarutobi.

—Escucha Konohamaru, llega un momento en la vida en que todo hombre debe replantearse las cosas. No puedo ser un niño para siempre—alegó el Uzumaki muy serio.

—¿Y quien te gusta, eh?—.

—Hinata—.

—¿En serio te gusta Hinata?—preguntó incrédulo Konohamaru.

—No creerás lo buena chica que es, es agradable, hermosa, educada, no es temperamental, paciente… —.

—Sí, si, ya entendí. ¿Qué pasó con el amor que decías tener a Sakura?—.

—¿Qué amor puedo tener de ella? Ya hice lo que tenía que hacer y no quiero perder más mi tiempo. Además, ella no es la indicada—.

—Bueno, siempre ha sido algo obsesiva con Sasuke. ¿Cuándo te empezaste a interesar en Hinata?—quiso saber el chisme el Sarutobi.

—Desde lo de Pain o más bien me di cuenta de lo que en verdad sentía. Con Hinata siento cosas que nunca sentí con Sakura, de veras—le contó el rubio a su kohai.

—¿Cómo qué?—.

—Siento que no podría vivir sin ella en mi vida, la admiro mucho por como es, es hermosa y cocina maravilloso el ramen. Es difícil de explicar—.

—Pero estás detrás de la heredera del clan Hyuga, su padre no te va a permitir andar tras ella—le advirtió el castaño serio.

—¿Crees que eso me va a detener? Si el líder de Akatsuki no me paró, el padre de Hinata mucho menos—.

Flashback fin

Por eso Konohamaru se propuso el objetivo de esparcir el rumor de que el amor entre el salvador de Konoha y la heredera Hyuga que tuvo un papel fundamental en el evento de Pain y había creado un caos.

Mientras tanto, Hanabi bebía un poco de té tranquila y esperaba el regreso de su hermana mayor con la que había unido de nuevo lazos. Ella era tan ajena a la realidad de su clan y su hermana que no creía en esos rumores absurdos de que su hermana estaba enamorada del Uzumaki que salvó la aldea. Por su parte, Natsu Hyuga llegaba de los mercados de la aldea que ya habían sido reconstruidos y veía a su protegida sonriente.

—¿Ya oyó los nuevos rumores, señorita Natsu? Que mi hermana mayor se fijó en un plebeyo, si como no. Mi hermana debe tener mejores gustos—alegó la castaña yendo sobre la razón.

—Sí, como usted diga, lady Hanabi—le respondió ella de forma monótona.

—¿Qué fue eso? ¿Por qué ese tono de voz?—.

—Bueno, es que fui a corroborar los rumores con los conocidos de lady Hinata y ellos corroboraron que tienen una relación amorosa—.

Mientras tanto, Hanabi bebía un poco de té tranquila y esperaba el regreso de su hermana mayor con la que había unido de nuevo lazos. Ella era tan ajena a la realidad de su clan y su hermana que no creía en esos rumores absurdos de que su hermana estaba enamorada del Uzumaki que salvó la aldea. Por su parte, Natsu Hyuga llegaba de los mercados de la aldea que ya habían sido reconstruidos y veía a su protegida sonriente.

—¿Ya oyó los nuevos rumores, señorita Natsu? Que mi hermana mayor se fijó en un plebeyo, si como no. Mi hermana debe tener mejores gustos—alegó la castaña yendo sobre la razón.

—Sí, como usted diga, lady Hanabi—le respondió ella de forma monótona.

—¿Qué fue eso? ¿Por qué ese tono de voz?—.

—Bueno, es que fui a corroborar los rumores con los conocidos de lady Hinata y ellos corroboraron que tienen una relación amorosa—.

—¡Imposible, mi hermana adorada no debe tener una relación! ¡Soy lo suficiente para ella!—reclamó ella en un tono de berrinche.

—Bueno, si le soy sincera entiendo perfectamente a lady Hinata—tomó su té la peliverde.

—¡¿De que lado está?!—.

—Del lado del romance, pienselo bien. Tu padre es el peor de Konoha, eres una pésima hermana menor y su clan nunca la apoyó. Tu primo Neji me contaba muchas cosas de ella, no me sorprende que lady Hinata buscara el amor que nunca tuvo de su familia en alguien ajeno a nosotros. Ahora entiendo porque llegó tan lejos por el chico Uzumaki—declaró tranquila la maid.

—¡Tengo que impedir que mi hermana se case, aun tiene que dedicarme tiempo!—se levantó la castaña molesta.

—Pues buena suerte, su hermana se fue en una misión con el chico Uzumaki de guardia. No me sorprendería el hecho de que haya un romance prohibido en esa misión, parece de telenovela—.

—¡Nooooooooo!—gritó la chiquilla en shock al cielo.

—¡Imposible, mi hermana adorada no debe tener una relación! ¡Soy lo suficiente para ella!—reclamó ella en un tono de berrinche.

—Bueno, si le soy sincera entiendo perfectamente a lady Hinata—tomó su té la peliverde.

—¡¿De que lado está?!—.

—Del lado del romance, pienselo bien. Tu padre es el peor de Konoha, eres una pésima hermana menor y su clan nunca la apoyó. Tu primo Neji me contaba muchas cosas de ella, no me sorprende que lady Hinata buscara el amor que nunca tuvo de su familia en alguien ajeno a nosotros. Ahora entiendo porque llegó tan lejos por el chico Uzumaki—declaró tranquila la maid.

—¡Tengo que impedir que mi hermana se case, aun tiene que dedicarme tiempo!—se levantó la castaña molesta.

—Pues buena suerte, su hermana se fue en una misión con el chico Uzumaki de guardia. No me sorprendería el hecho de que haya un romance prohibido en esa misión, parece de telenovela—.

—¡Nooooooooo!—gritó la chiquilla en shock al cielo.

La niña recordaba que el primo Neji tenía algo misterioso con esa pelirroja de lentes y no se lo había dicho a su padre pero iba a investigar quien era el responsable de esos "falsos" rumores de su hermana. Ella se paseó en la aldea y escuchaba los rumores de las viejas chismosas sobre lo que había pasado entre la heredera Hyuga y el joven Uzumaki siendo una hermosa historia de amor.

—¿Disculpe, sabe quien fue el que diseminó ese rumor?—preguntó la niña a unas señoras que pasaron por ahí.

—Fue el mismísimo nieto del Tercer Hokage, es un amigo muy cercano al joven Uzumaki—.

—Entonces ya tengo a mi objetivo—.

La niña fue a ver quien era ese imprudente y no tardó mucho en encontrarlo ya que estaba chismoseando sobre lo que ocurrió en el momento en que Hinata Hyuga llegó a salvar a Naruto de las garras de Pain.

—Entonces la señorita Hinata llegó a la batalla, Naruto se sorprendió de eso y le dijo "Aléjate de aquí" pero ella estaba decidida a sacrificarse por el amor de su vida ya que era su todo. Luego de eso, ella le dijo "Eres mi camino ninja, por eso no voy a rendirme si no puedo ganar la batalla. Y porque te amo, Naruto" y luego de eso Pain la hirió cuando casi estuvo a punto de sacar las estacas del enemigo, eso provocó que Naruto liberara el poder del Nueve Colas, todo por la furia de creer perder a la chica que amaba frente a sus ojos—declaró el buen Konohamaru promocionando el Naruhina a todos.

—Awwww, que historia de amor tan tragica y épica—dijo una señora al fondo convencida.

—Y eso no es todo, Naruto y Hinata se amaban desde niños pero su clan no la dejaban juntarse con él. Ellos fueron amantes secretos de una historia de amor prohibida hasta ahora—mintió descaradamente el Sarutobi.

Eso último fue sacado de la manga del puberto que exageró esto último aunque técnicamente Hinata si amaba a Naruto y el evento de Neji fue una demostración de que ellos dos eran el uno para el otro.

—¡Tú, maldito! ¡¿Cómo te atreves a lanzar esas mentiras tan grandes?!—reclamó Hanabi al fondo.

—¡No son mentiras, te lo juro por Dieguito Maradona!—respondió de forma comica el chico.

—¡Mi hermana jamás amaría a un plebeyo, yo la conozco bien!—.

Eso último fue sacado de la manga del puberto que exageró esto último aunque técnicamente Hinata si amaba a Naruto y el evento de Neji fue una demostración de que ellos dos eran el uno para el otro.

—¡Tú, maldito! ¡¿Cómo te atreves a lanzar esas mentiras tan grandes?!—reclamó Hanabi al fondo.

—¡No son mentiras, te lo juro por Dieguito Maradona!—respondió de forma comica el chico.

—¡Mi hermana jamás amaría a un plebeyo, yo la conozco bien!—.

Eso último fue sacado de la manga del puberto que exageró esto último aunque técnicamente Hinata si amaba a Naruto y el evento de Neji fue una demostración de que ellos dos eran el uno para el otro.

—¡Tú, maldito! ¡¿Cómo te atreves a lanzar esas mentiras tan grandes?!—reclamó Hanabi al fondo.

—¡No son mentiras, te lo juro por Dieguito Maradona!—respondió de forma comica el chico.

—¡Mi hermana jamás amaría a un plebeyo, yo la conozco bien!—.

—¿Hinata tiene una hermana?—ladeó la cabeza el chico confundido.

—¡Claro que si, zoquete! ¡Soy Hanabi Hyuga, la hermana menor de Hinata!—.

—Como nunca nos ha hablado de ti, ni sabía de tu existencia—alegó el chico.

—¡Eres un insolente, tenemos casi la misma edad! ¡Te aseguro que mi hermana jamás se fijaría en un plebeyo!—.

—No conoces a tu hermana de seguro. Ella ama a Naruto, incluso se besaron en el País del Hierro confirmando su amor—.

—¡Esas son mentiras de todas las mentiras! ¡Deja de decir esas incoherencias!—retó el castaño molesto.

—¡Obligame perra!—.

Se veían unos rayitos furiosos entre los dos niños y se veía llegar a la maid Natsu Hyuga que quería ver en donde se había metido su protegida.

—¿Hanabi, donde ha estado? No has hechos tus tareas—le aseveró con un instinto asesino la maid y la niña se volteó en shock.

—¡Pero tengo que defender el honor de mi hermana!—reclamó ella tratando de excusarse.

—Nada de eso, regrese al campamento Hyuga. Esta castigada—.

—¡Tú no eres mi madre!—reclamó la ojiperla pequeña.

—¿Acaso te quieres morir, ese?—dijo la maid con la chancla en la mano.

—Eso es bajo, señorita Natsu—se fue la chica cabizbaja.

—¡Jajajajajaja!—se reía bastante el chico Sarutobi y Hanabi se volteó furiosa.

—¡Tú cállate!—.

—¿Usted es el honorable nieto del Tercer Hokage?—preguntó la maid sonriente al chico.

—Ah, sí—.

—¿Le interesaría venir con nosotras a una charla? Como heredero de clan me imaginó que no ha estrechado relaciones con lady Hanabi que es la heredera de los Hyuga—.

—¡No quiero tener nada que ver con ese infeliz aunque sea el hijo del Señor Feudal del Fuego!—reclamó Hanabi al fondo pero le dieron un chanclazo y cayó con un chichón caliente al suelo.

—Disculpe a lady Hanabi, desde hace un tiempo que se ha comportado así. No la juzgue, tuve la culpa de que se criara en una burbuja—.

Natsu que había sido la tutora de Hanabi desde la muerte de Hanamei Hyuga había criado a la segunda hija del matrimonio cabeza del clan en una especie de burbuja social a la niña y eso provocó que ella se sintiera algo intocable pero eso comenzó a cambiar recientemente desde que el nuevo Hokage Maito Gai tomó muy en cuenta a la primera heredera y además de ello comenzó a amonestar a los clanes viendo las fallas en su sistema de gobierno y uno de los primeros fueron los Hyuga, por lo que Hiashi tenía los tanates en la garganta y también el consejo de ancianos.

—Es que esas platicas de política me aburren—murmuró el Sarutobi aburrido.

Natsu que había sido la tutora de Hanabi desde la muerte de Hanamei Hyuga había criado a la segunda hija del matrimonio cabeza del clan en una especie de burbuja social a la niña y eso provocó que ella se sintiera algo intocable pero eso comenzó a cambiar recientemente desde que el nuevo Hokage Maito Gai tomó muy en cuenta a la primera heredera y además de ello comenzó a amonestar a los clanes viendo las fallas en su sistema de gobierno y uno de los primeros fueron los Hyuga, por lo que Hiashi tenía los tanates en la garganta y también el consejo de ancianos.

—Es que esas platicas de política me aburren—murmuró el Sarutobi aburrido.

—He oído de que quiere ser Hokage, ¿no es así? Uno de los trabajos de un Hokage es conocer a los futuros líderes de clan ya que van a tener que relacionarse bastante—alegó la peliverde.

—Bueno, creo que tiene razón. Me convenció, acepto la invitación—.

Natsu Hyuga no era una estúpida y ahora ella estaba haciendo su jugada: Por lo que estaba notando, la primera heredera Hinata estaba relacionándose romanticamente con el niño Uzumaki. Su fama había aumentado de golpe por ser el salvador de la aldea y el nuevo Hokage lo tenía en muy alta estima, además de que se filtró el linaje secreto que el Uzumaki tenía y era técnicamente un príncipe en Konoha. Era un hecho que el rubio iba a ser Hokage en el futuro y le convenía al clan tener a una futura Primera Dama, pero el niño Sarutobi tenía altas probabilidades de serlo en un futuro más lejano ya que tenia relaciones sociales y personales con los altos mandos.

—Hoy no puedo pero acepto la invitación mañana—aceptó el Sarutobi sonriente.

—Me parece bien, y no se enoje demasiado con lady Hanabi. Es una inadaptada social y niña consentida, pareces ser más abierto a las conversaciones. Serias una buena influencia para ella—declaró la maid cargando a una Hanabi desmayada con espirales en los ojos.

—Bueno, tal vez lo haga. Es que Hanabi es algo sangrona—.

—Ella no tiene amigos, como dije fue criada en una burbuja. Por eso adora demasiado a su hermana, no conoce a nadie fuera del clan. Me da miedo que se vuelva norteña—.

—No entendí eso último pero solo porque es la hermana de Hinata lo haré por mi camino ninja—.

En otro lado, estaba Sakura e Ino charlando de las últimas noticias y más del hecho de que Hinata era la "novia oficial" de Naruto. Eso era la comidilla de todo en la aldea y era inevitable de que eso se hablara en ese instante.

–No sé tú pero me alegro de que esos dos por fin anden. Ahora si que perdiste a Naruto—alegó la rubia burlona.

—Nada de que perdí a Naruto, nunca estuve interesada en él—.

—¿Pero que tal esa confesión que le hiciste? No me has contado de eso, me sorprendió que te bateara—.

—No quiero hablar de eso—comentó avergonzada la pelirrosa por ese evento bochornoso.

—Fuiste bastante perra esa vez, ahora entiendo porque Hinata te atacó. Naruto sinceramente se merece algo mejor que tú—.

—¡¿Crees que soy poca cosa?!—reclamó la estudiante de Tsunade.

—No, lo que me refiero que es jamás serias feliz con Naruto y él mucho menos. Son cercanos pero no el uno para el otro, jamás has entendido a Naruto—.

¿Podría haber nacido el amor entre Naruto y Sakura? Quizás si Sakura no estuviera obsesionada con Sasuke o tuviera mejores gustos, ella habría tenido algo con él de seguro, pero de cualquier forma el destino tenía marcado que Naruto y Hinata estaban destinados a amarse tarde o temprano.

Sakura suspiró porque desde ese día en el País del Hierro su relación de amistad con su compañero de equipo se deterioró y el Equipo 7 ya no operó de la misma forma. La destrucción de la aldea, el cambio de gobierno, los intereses del nuevo Hokage, el repentino naciente amor de Naruhina, entre muchas cosas generaron esa situación y prácticamente se había quedado sola.

—Una vez que se vaya Tsunade del gobierno, dejaré de ser tan solicitada en misiones. Ya me lo advirtieron—le contó la rosada a Ino.

—Eso lo noté, has tenido más tiempo libre que antes. Creo que a la nueva administración no le interesa tus habilidades—.

—Ambas somos buenas médicos ninjas, ¿por qué no nos reclutaron para acompañar a Naruto? Nadie de ellos tiene habilidades médicas—se quejó Sakura sintiendo que era inútil para ellos.

—Escuché que la pelirroja que tienen en prisión domiciliaria del equipo de Sasuke fue llevada a esa misión. Según lo que supe de fuentes confiables, ella es mejor ninja médico que tú—comentó la Yamanaka.

—¿Tan hábil es?—.

—Ella y Hinata tienen una gran amistad, tanto así que fueron las que crearon los productos médicos milagrosos—.

—¡¿Desde cuando Hinata es Ninja Médico?!—se levantó Sakura en shock.

—No es oficialmente una pero tomó cursos. Recuerda que tiene un control de chakra extremo—.

—¿Ahora que sigue? ¿Qué Kiba vaya a ser Hokage?—.

—Sakura, eso jamás va a pasar—.

—¡Todo esto es por culpa de esa asistente! Si no fuera por ella no estaría relegada a segundo plano—maldijo Sakura al respecto.

—Dudo que hayas ido como escolta de Naruto, además entiendo porque a la asistente le caes gordo—.

—¿Qué? ¿Por qué crees que le caigo mal?—.

—Eres muy temperamental, imprudente y no tienes mucha empatia en situaciones clave. Mira que confesarte sabiendo que a la pobre Hinata le gusta Naruto fue algo bajo—dijo la Yamanaka seria.

—Hmmm, no he podido disculparme con ella por eso. Pude ver como me miró esa vez, esos ojos de odio y rencor puros. No sabía que estaba ahí… No, más bien subestimé su reacción—.

Desde ese día, ninguno de los dos le habían dirigido la palabra y en especial Hinata que era la que más indignada se sintió por su acción. Normalmente Naruto lo hubiera dejado pasar desapercibido ya que era alguien que perdonaba rápido pero Hinata era diferente.

—¿Crees que me puedan perdonar?—preguntó la chica a la rubia.

—Sí, pero olvídate de ser el centro de atención de Naruto. Eso lo perdiste desde que eligió a Hinata—.

En lo que Sakura estaba en su dilema moral, Hiashi Hyuga estaba organizando algunas cosas para la guerra ninja ya que tendrían un papel importante por el Byakugan por lo que había permanecido ajeno a los rumores. Sin embargo, en una de las reuniones con los clanes logró oír los rumores de las señoras chismosas de Konoha con suma atención y estaba que se lo llevaba el diablo y citó a Ko y Natsu Hyuga a su despacho.

—Quiero que me digan que esta pasando con mi hija Hinata. Hay rumores que la relacionan románticamente con el joven Uzumaki que salvó la aldea—dijo Hiashi con tono de voz pesada.

Hiashi no era el padre modelo de la aldea y aún tendía a subestimar bastante a las verdaderas capacidades de su primogénita pero el saber que ella estaba en una relación romántica no aprobada por él era un atropello.

—Cuando Hinata regrese de su misión voy a hablar seriamente con ella. No debe tardar muchos días—.

—Lord Hyuga, lady Hinata es parte de la guardia del joven jinchuriki—avisó Natsu al castaño.

La maid sonreía mentalmente al ver desesperado a su líder de clan ya que era un placer verlo así de alterado sin peligro de que usen en ella el sello de su frente.

—¡¿Por qué precisamente ella tenía que estar enamorada del hijo de esa pelirroja odiosa?! ¡Primero Hanamei estaba obsesionada con Kushina y luego mi hija con ese niños, maldigo a todos los Uzumaki!—exclamó furioso el castaño con un tic nervioso.

El sujeto los dejó ahí mientras pensaba en que el descuido que tuvo con su primera hija fue enorme. Había olvidado que su esposa fallecida había tenido una amistad enorme con Kushina Uzumaki pero rozaba en la obsesión para la irritación de Hiashi y para colmo Hinata tenía la misma patología que su madre.

—Estúpidos Uzumaki, no te la voy a dejar fácil Naruto—.

Al día siguiente, Natsu recibía en el campamento Hyuga a Konohamaru y se veía a Hanabi haciendo muecas y pucheros ya que definitivamente le caía gordo el castaño Sarutobi.

—Gracias por aceptar nuestra invitación, honorable nieto del Tercer Hokage—saludó la maid al niño.

—Llámeme Konohamaru, odio ese título tan pomposo—comentó incómodo el niño.

—No es la gran cosa—se volteó Hanabi engreída.

—Hanabi, la señora chancla quiere jugar contigo—le advirtió la sirvienta en un tono de molestia.

—Mejor me callo—.

La platica iba amena y Hanabi permanecía callada ya que en realidad no era muy sociable con alguien fuera de su clan. El chico era muy extrovertido y rebelde, algo que en la familia de la niña era prohibido.

—Así que eres algo así como el discípulo del joven Naruto—comentó la ojiperla mayor interesada.

—Así es, varias cosas que sé vinieron de él. Quiero ser como él cuando sea mayor—alegó el nieto de Hiruzen.

—Un ladrón de hermanas mayores—murmuró Hanabi molesta.

—¿Aún no se te pasa el enojo? Eres una norteña de lo peor—.

—¡No soy norteña, tonto! ¡Solo quiero la seguridad de mi hermana!—.

—Eso mismo le dijeron a mi hermana y ahora estoy lleno de sobrinitos—.

Natsu veía que los dos niños definitivamente se llevaban bastante mal y no era suficiente su intervención ya que se acrecentaba su enemistad ya que chocaba el orgullo de Hanabi y la testarudez de Konohamaru.

—Ah, ¿ya vieron que la aldea se está reconstruyendo muy rápido?—mencionó la maid muy nerviosa.

—Te odio—murmuró Hanabi al niño.

—Yo te odio más—.

—¡¿Quieres pelea?!—reclamó el chico furioso.

—Ja, dudo que puedas ganarme. Un don nadie como tú no podría vencerme—alegó la castaña muy fanfarrona.

—Ahora si sacaste boleto, no importa si eres una niña—se puso en guardia el chico.

—¡Acércate, tonto, acércate!—.

El Sarutobi se fue corriendo hacia ella pero se tropezó con esa enorme bufanda azul que tenía y cayó encima de la Hyuga que no soportó el peso del cuerpo del niño. Natsu fue a ver que estuvieran bien pero notó un hecho muy perturbador: El chico cayó encima de la heredera y accidentalmente la estaba besando en los labios por accidente y se dieron cuenta muy tarde de ello.

—¡Kyaaaaaaaaaa!—exclamó avergonzada la ojiperla pequeña.

—¡Lo siento, fue un accidente!—dijo el pobre Konohamaru aterrorizado.

—¡Oh por el amor de Tsukuyomi!—maldijo Natsu en shock.

—Mi primer beso, mi primer beso—murmuró la heredera en un tono de voz y gestos que recordaban bastante a su hermana mayor.

—No fue mi intención, Hanabi. Te juro que fue un accidente—intentó decir el castaño tocando los hombros de la chica pero esta se avergonzó y se desmayó—¡Hanabi, despierta!—gritaba el niño viendo como la niña hervía como tetera.

—Definitivamente es la hija menor de Hanamei Hyuga, un clásico—finalizó divertida la sirvienta ante ese evento inesperado.

En otro lado muy lejos de ahí, Shiro estaba en una dimensión apartada del mundo humano. No era el Mundo Puro pero tampoco el Mundo Impuro, sino algo ajeno a esto.

Como un sabio de ya varios siglos de existencia este tenía un conocimiento sin igual de todo lo que pasaba en el mundo pero quería acudir a alguien en especial porque quería saber el futuro.

Este era una dimensión más allá todavía que la del Mundo Puro, denominada el Mundo Sagrado donde ni siquiera los dioses tenían permitido entrar. ¿Por qué Shiro si podía hacerlo a pesar de su condición de humano inferior? Porque la deidad suprema que residía ahí le llamaba la atención el hecho de que alguien lograra cumplir los requisitos para entrar ahí.

—Hace tiempo que no me visitas, Shiro. ¿Qué es lo que te trae a mis sagrados aposentos?—se escuchó la voz de una mujer al fondo.

—Quiero que leas el destino de la guerra que se aproxima en las Naciones Elementales—dijo de forma directa el hombre.

—¿Dónde quedaron los honoríficos y saludos? Me tienes demasiada confianza, humano—se oía a la voz desafiante pero a la vez interesada.

En el sitio, se veía a una mujer muy hermosa de cabello azul como el agua más limpia y ojos verdes como el bosque más hermoso, de piel blanca como la nieve pero estaba desnuda y no tenía nada de pudor.

—¿Por qué no andas vestida, lady Shizen?—alzó la ceja el sabio.

—Cualquiera habría querido llevarme a la cama y le habría cortado lo que le hace hombre. De verdad que eres peculiar, accederé a tu favor—sonrió la deidad llevándose al sujeto.

La deidad Hanaharu Shizen sería lo que uno llamaría la Madre Naturaleza o Madre Tierra, el mismo espíritu del planeta en su forma pura y por tanto la más importante de las deidades.

—¿Por qué no acudiste a la ayuda de otros dioses? Hay bastantes deidades con el don de las visiones—.

—Nadie tiene ese gran margen de detalles que usted, no confío en los sabios animales que dan a medias las profecías—alegó el hombre serio.

—Me tienes demasiada fe, podría engañarte y decirte mentiras—amenazó ella de forma sutil.

—¿Serias capaz de hacerlo? Soy el único ser viviente que ha hablado contigo en millones de años—.

—Soy bastante caprichosa—.

—No me habrías ayudado en momentos clave en mi vida. Por algo me guíaste en mi camino—.

—Solo eres un títere, una de mis tantas creaciones. Dioses, humanos, animales, todos son iguales ante mi. No eres alguien especial—empezó a decir la diosa suprema de forma arrogante pero notó que Shiro se estaba yendo de ahí aburrido—¡Espera, no te vayas!—.

—No soy especial, así que n hay amistad. Mejor le pregunto a Izanami—dijo el sabio despidiéndose de ella.

—¡Era una broma, era una broma, no seas así de malo! ¡No he tenido visitas en miles de años, quería hacerme la interesante!—exclamó la diosa en lagrimas de desesperación.

Después de eso, la diosa Shizen empezó a tener visiones del futuro y era bastante serio las grandes posibilidades ya que era inminente la aparición de la misma alienigena que casi devora este mundo.

—Kaguya Otsutsuki va a reaparecer, eso es malo—comentó Shiro serio.

—Eso es malo para mi, ese intento de diosa se come mi energía sin permiso. Tienes que detenerla si llega a aparecer—le pidió la deidad.

—Eso lo pueden hacer los humanos—.

—No, en mis visiones ella va a salirse de control. No es algo que mortales puedan enfrentar—.

—Hmmm, ¿Qué gano yo con esto? Los dioses me prohibieron entrar en combate desde que superé sus poderes—le advirtió el sujeto.

—Bien, tienes libertad para enfrentar a Kaguya con mi permiso especial. Si llegas a enfrentarla, te quitaré de una vez por todas la ley de celibato—.

—¿Ah caray? Eso si me interesa—sonrió el sujeto bastante curioso.

—Demonios, te quería virgen solo para mi pero ya tienes suficientes sacrificios. Esa alienigena pone en peligro mi existencia, si haces el favor de quitármela de encima te prometo que te voy a hacer sentir bien de manera personal—.

—No sé diga más, esperaré cuando llegue ese día—se fue el sabio animado al Mundo Impuro.

—Esto se va a poner feo—murmuró Shizen con cara de miedo.