El Gaikage

Capítulo 13 Los Uzumaki y los dioses

Honoka comenzó a guiar al grupo de extranjeros a la aldea del Remolino y entraron a una especie de templo ceremonial dedicado a la diosa de la muerte.

—No se separen, este lugar es santo y no se sabe que puede pasar—les advirtió la anciana Honoka.

Sin embargo, todos vieron que Naruto y Karin se perdieron y habían entrado a una sala especial por mera curiosidad, pero en cuanto ellos pisaron el lugar este se encendió de un color azul por las marcas de sellos en todos lados y parecía otra dimensión. Habían varias figuras holograficas similares al chakra y Naruto se aterrorizó al ver fantasmas.

—¡Fantasmas!—intentó correr Naruto pero una barrera lo detuvo.

—Hijos sobrevivientes del Remolino, bienvenidos a la sala de las memorias Uzumaki—dio la bienvenida un anciano de cabello largo.

En ese momento, una fantasma apareció de la nada y se puso frente a Karin dándole un leve coscorrón y esta la pudo al instante.

—Has crecido bastante, mi amor. Pero sigues siendo bastante impulsiva—le regañó una alma flotante.

—¿Mamá?—dijo en shock la Uzumaki con vida.

—Ay, mi amor. Estás más bonita de lo que recuerdo, ¿Cuántos años han pasado? Ya eres toda una mujer. ¿No te habrás cruzado con un emo vengador, verdad?—.

—No, mamá—mintió la chica.

—Pero si estabas obsesionada con Sasuke—interrumpió Naruto.

—¡Tú cállate, Naruto!—.

—¿Alguien dijo Naruto? ¿Mi bebé está aquí?—se escuchó una voz a lo lejos.

Naruto visualizó a una mujer que solo había visto en fotografías y se quedó paralizado al quedar frente a frente con la que era su madre.

—Estas enorme, te pareces tanto a tu papá. Espero que no hayas heredado mi estúpido tic, mírate como estas de guapo y grande—abrazó la mujer a su niño.

El fantasma miró que esos dos recién llegados eran sin duda hijos sobrevivientes de las dos princesas del clan Uzumaki en el momento en que la aldea fue destruida.

—Siempre quise conocerte, mamá. Apenas supe de ti, no sabía siquiera tu nombre. Todo es muy repentino—empezó a llorar el joven en un cruce de alegría y melancolía combinadas.

—Dime como ha sido tu vida, ¿Hiruzen te cuidó bien como se lo pedí? ¿La aldea te trató como un héroe?—.

—¡Jajajajajaja!—comenzó a reirse Karin bastante ya que como espectadora ajena a Konoha toda su vida le contaron la vida de mierda que tuvo Naruto.

—¿De qué te ries?—se volteó Kushina a ver a la otra pelirroja.

—Si tan solo supiera. Nadie lo cuidó, solo lo vigilaban ANBUs, Danzo Shimura reveló su identidad como jinchuriki, casi todos los discriminaron, le daban nada más una despensa mensual, su casa estaba en el barrio rojo…—empezó a enlistar sin censura Karin y no se dio cuenta de que Kushina estaba cada vez más furiosa.

—¡¿Cómo que eso pasó?! ¡Dime la verdad, Naruto!—exigió la mujer fantasma con su hijo aterrado.

—Pero ya me va bien, incluso tengo muchos amigos—.

—Solo porque les salvó el trasero a todos de Pain—alegó la tsundere de lentes.

—¿Alguien me llamó?—se oyó otra voz.

En ese instante, llegó el fantasma de Nagato y Naruto lo reconoció al instante con bastante felicidad así que fue a saludarlo.

—No sabía que eras Uzumaki, si somos familia de sangre—se alegró el joven.

—¿Espera, soy familiar del líder de Akatsuki?—balbuceó Karin ya que si oyó hablar de él.

—¡Pequeño demonio!—empezó Kushina a ahorcar a Nagato y Fuso que estaba cerca la trataba de zafarla de su bodoque criminal

—¡Deja a mi hijo, no sabía lo que hacía!—.

—¡Claro que sí lo sabía, le voy a tronar el cuellito!—.

—¡Ya estamos muertos, tarada!—.

—¡Ahora va a saber lo que es el verdadero dolor!—declaró la ex jinchuriki en un tono de maldad pura.

—Guau, es de familia esa frase—comentó Naruto.

—Vamos Kushina, no hagas demasiado drama. Nagato también la tuvo muy difícil, descuida mi bebé. Mamá te va a defender—abrazó la mujer a su hijo delincuente.

—¡Eres una alcahueta, pareces madre de ladrón de Kumo!—.

—¡Silencio! Están olvidando la parte más importante. Si han venido hasta aquí es por algo importante, ¿no es así?—preguntó Ashina a los recién llegados.

—La verdad es que estábamos de paso, se aproxima una guerra y tengo que esconderme hasta que sepa dominar mis poderes—explicó Naruto la situación.

—¿Otra guerra? ¿Ahora quien inició la guerra? Adivino qué fue Kumo, esos son unos conflictivos de lo peor—comentó Kushina sobre su mala experiencia con esa aldea.

—No, la guerra es de Akatsuki contra las aldeas ninjas. Se ha formado una Alianza Shinobi—.

Nagato puso especial atención a lo que estaba pasando desde su muerte y Kushina se puso seria al oír del mismo sujeto enmascarado que atacó Konoha ese 10 de Octubre. Además se reveló la verdadera identidad del falso Madara como Óbito y Kushina unió muchos cabos sueltos de inmediato.

—Entonces todo es mi culpa—susurró ella muy angustiada.

—¿De que estas hablando, mamá? Esto no fue tu culpa—.

—Si lo es, ahora tiene todo sentido. Óbito era una persona tan gentil y amable como tú, pero sigue siendo un Uchiha. La única cosa que pudo haberlo corrompido como para hacer todo esto fue la muerte de Rin Nohara—reveló la Uzumaki a todos.

—¿Rin Nohara?—.

—Soy una gran estúpida, debí cuidar mejor de su estabilidad mental—maldijo la mujer muy frustrada.

—Explícate mejor Kushina, ¿por qué sientes que esa fue tu responsabilidad?—.

—Yo estaba originalmente en esa misión pero no quise ir ya que tenia unos asuntos pendientes en la aldea. Además no debí dejar que Rin se fuera, no estaba bien de su cabeza desde el accidente del Puente Kannabi. Debí hacer que no tuviera esa misión, ni Kakashi estaba al 100% para asumir la capitanía—.

Kushina asumía que Óbito se pudo haber enterado a detalle de las circunstancias de la muerte de Rin y se vengó de ella y Minato ya que hicieron sus vidas a costa de los dos mártires.

—Entonces no era el verdadero Madara, pero más o menos comprendo su situación. Sin embargo, tienes que detenerlo Naruto—declaró Nagato a su kohai.

—Eso lo estoy tratando con Kakashi, de veras—asintió Naruto al respecto.

—Ay no, heredaste el tic verbal—mencionó la ex jinchuriki de Kurama al notar esto.

—Entonces todo nuestros tesoros serán suyos como herederos del clan Uzumaki. Por ello ustedes dos deben reformar el clan como tal siendo los miembros más puros existentes—declaró el líder Ashina a los jóvenes.

—No estamos pensando en tener hijos—alegó Karin pensando en que era pronto para desposar a Neji.

—Ustedes dos deberán desposarse para traer a la próxima generación y que nuestro legado no se pierda—.

—Espera, pero ellos son primos hermanos—alegó la madre de Karin alterada.

—Misa tiene razón, no somos norteños como los Hyuga—mencionó Kushina molesta.

—Esto es una emergencia, tiene que cumplir nuestra voluntad jóvenes Uzumaki—ordenó fervientemente el anciano fantasma.

—¡Pero Karin no me agrada de esa forma y ya estoy interesada en alguien más!—reclamó Naruto furioso.

—¡Ya tengo novio!—secundó la pelirroja de lentes.

—Tendrán que cancelar sus compromisos, tienen una orden que acatar. Es por el bien del clan—alegó Ashina enojado.

Mientras eso ocurría, Hinata localizó la poderosa barrera de energía en la entrada y Neji notó que era impenetrable.

—Siento el chakra de Naruto y Karin dentro, voy a entrar a la fuerza. ¡Paso Suave: Golpe de Cometa!—.

Los fantasmas Uzumaki oyeron la explosión de la entrada y los dos jóvenes Hyuga entraron a la sala como si nada, mirando a Naruto y Karin.

—Karin, no te vuelvas a perder así—saludó Neji.

—Ay Naruto, creí que no te encontraría—suspiró Hinata al respecto.

—¡Los Hyuga nos han invadido!—exclamó Ashina aterrado junto a muchos Uzumaki.

Los sellos de seguridad se activaron y la misma habitación lanzó flechas recargadas de chakra aunque Hinata y Neji reflejaron los ataques con la Rotación Celestial. En ese instante, un sello de gravedad atrapó a los dos primos con el fin de someterlos.

—Ningún Hyuga se puede mover a tres veces la gravedad del planeta—declaró Ashina muy severo.

Sin embargo, los dos ojiperlas se movieron a donde estaban Naruto y Karin para ver si algo les había pasado.

—¿Qué quieren esos fantasmas con ustedes?—preguntó Hinata a Naruto.

—Quieren que Karin y yo nos casemos, pero son bastantes necios—explicó Naruto a la peliazul tomándola de las manos.

—Yo ya tengo a mi novio, ¿verdad Neji?—abrazó la Uzumaki tsundere al castaño en forma empalagosa.

—¡Nooooooooo, los Hyuga embrujaron a los últimos Uzumaki!—maldijo Ashina furioso.

—Deshonor al clan, deshonor a tu vaca—se escuchó a Misa muy molesta con su hija por esto.

—¡¿Hanamei, que demonios haces con mi hijo?! ¿Acaso dejaste a Hiashi y vas por mi hijo, ninfómana asaltacunas?—exigió saber Kushina a la peliazul confundiéndola.

—Se equivoca, Hanamei Hyuga es mi madre. Yo soy Hinata—.

—¡Eres la calca de tu mamá, son idénticas!—veía en shock Kushina las grandes similitudes.

—¿Usted conoce a mi mamá?—.

—¡¿Qué si la conozco?! Es mi comadre, guau. Entonces terminaron juntos, que emoción—se alegró la pelirroja para la sorpresa del resto de los Uzumaki.

—¡Kushina! ¡¿De verdad piensas aprobar esa relación?¡ ¡Es una Hyuga!—le reclamó su hermana.

—No tiene nada de malo, los Hyuga son muy guapos aunque algo amargados. Me llevaba bien con la mamá de esa jovencita, cocinaba como los dioses—.

—¿No te hizo algo raro?—.

—No, nunca me hizo algo raro. Excepto tal vez esos comentarios sexuales a mi persona, uno que otro toqueteo, esa ocasión que nos besamos para distraer al enemigo en una misión suicida y esa vez que tuvimos que abrazarnos desnudas esa misión para no morir de hipotermia, pero fuera de eso nada de nada—declaró inocente la ex jinchuriki.

—Ay no, mi mamá acosaba a mi suegra. Que vergüenza—pensó Hinata muy apenada por eso.

—¡Idiota! ¡Abusaron de ti varias veces!—.

—¿Eh?—.

—En cuanto a ti, Karin. Piensalo bien, nada va a salir bien con un Hyuga. Siempre son unos degenerados, te va a dejar seca. Una vez que te ponen el ojo no habrá marcha atrás, te va a desflorar y andarás en silla de ruedas—advirtió Misa a su hija.

—Eso lo quiero experimentar de primera mano—sonrió Karin de forma perversa.

—Ya la perdimos—murmuró la madre de la chica.

Neji estaba enojado de que su suegra no aprobaba su relación por discriminación y entendía bien el que sentía Naruto con lord Hiashi, así que inspirado por el rubio cabeza hueca de nuevo tuvo que hacer un lado su educación y alzó la voz.

—Con todo el respeto señora, cuando encontré a Karin estaba hecha un desastre. Así que mínimo me merezco algo de respeto. La que es peor influencia para ella es usted por dejarla en la Aldea de la Hierba—le recriminó Neji a la Uzumaki fantasma.

—¡¿Por qué yo?! ¡Fue por la seguridad de mi hija!—.

—¡Nada de seguridad! ¡La usaron de forma deplorable! ¡No es diferente de los Hyuga, sabe lo mucho que me costó sacarla de esa depresión!—seguía el castaño muy intenso.

—Neji, tranquilo. No es la gran cosa—intentó calmar Karin a su novio.

—Nada de tranquilo, recuerda como estabas en el momento en que nos conocimos. Toda llena de mordeduras y pensando en una relación tóxica imposible—.

—Ya basta Neji, lo importante es que estamos aquí juntos. No importa lo que diga mi clan, viví sin ellos toda la vida y no dejaría mi situación actual por nada en el mundo—declaró sin dudar la Uzumaki de lentes.

—Aaaawww, el amor. Misa, no seas tan prejuiciosa. Ya te dije que los Hyuga no son tan malos. La madre de esta niña Hyuga era muy buena conmigo, fuera de que creo que debo ir a reclamarle ciertas cosas en el Mundo Puro—le aseguró Kushina a su hermana.

Pasó un gran rato y la discusión seguía entre Ashina y los jóvenes Uzumaki que no aceptaban esa imposición de que debían casarse para restaurar el clan de sangre pura.

—No pueden casarse con alguien fuera del clan, su sangre quedará más diluida y se perderá todo lo que fuimos—declaró Ashina muy molesto.

—Habla con la mano—respondió muy enojada Karin.

—No puedes obligarnos a casarnos sin amor, de veras—.

—Por los dioses, ¿Qué es este escándalo?—.

La anciana Honoka entró al lugar y todos los fantasmas vieron que era sin duda una Uzumaki, pero no la reconocian bien.

—¡Abuelita Honoka, el viejo necio nos quiere casar sin autorización!—señaló la chica de lentes.

—¿Honoka? Entonces si estabas viva—miró una mujer que salió de la multitud muy sorprendida al notar su presencia pero a la vez sabía que esto pasaría.

—¿Tena? Hermana mía, es bueno verte—saludó la anciana a la fantasma.

—¡Mamá, ella es nuestra tía!—voltearon a ver Kushina y Misa a su madre.

—Sí—.

—Entonces es nuestra tía abuela, si somos familia—sonrió Naruto ante ello.

—Ejem, Tena. Antes de que fuera a mi última misión me dijiste una profecía muy extraña. Dijiste que de tu línea de sangre saldrían los nuevos Uzumaki que tendrían los ojos más poderosos—comentó curiosa la anciana.

—Así es, todo por la unión con los Hyuga más puros. Parece que la profecía se está cumpliendo—.

—¿Cómo es que sigues viva? Creí que habías muerto en esa isla—preguntó Ashina muy serio.

—Creyeron que estaba muerta, clan de tarados. Me quedé varada en una isla por décadas y por eso me salvé de la destrucción del Remolino. Sin embargo, eso no importa. Como la Uzumaki de mayor rango y edad me declaro la nueva líder oficial de lo que queda del clan—reveló la anciana a todos.

—¡Ja, buen intento! Además de tu rango debes ser reconocida por ser una maestra de sellos de nivel Kage—.

Sin embargo, Honoka mostró un pergamino del clan actualizado que la reconocía como una ejecutora de sellos nivel Super Saiyayin Dios y todos vieron que no eran falsos.

—Lo siento señor Ashina, ahora soy la que mando. Niños, no tienen que casarse por purificar la línea de sangre. Es más, tenemos que mejorar la raza. El nuevo clan Uzumaki debe ser fuerte y cercano a los dioses, sin importar los genes. Los Uzumaki no son llamados por la sangre y los genes, sino por el corazón de oro y el gusto por las pastas de fideo—declaró enérgicamente la viejita.

—¡Amén!—asintieron todos los presentrs

En ese momento, el alma de Ashina estaba muy molesto ya que era un gran mal perdedor y como odiaba que desafiaran su autoridad hizo unos sellos de mano y un shinigami apareció.

—Si no entiendes por las buenas, entonces lo harán por las malas. Sufrirán un terrible castigo por desacatar las normas sagradas del clan, ya verán—declaró muy severo el anciano necio.

El Shinigami estuvo a punto de atacar y vio a la dulce Honoka parada frente a él, por lo que bajó a saludarla ya que eran conocidos.

—Señorita Honoka, hace años que no nos vemos. Sigue tan hermosa como siempre—.

—Ay no, me da pena que me lo diga. Mi sensei se va a molestar—mencionó la Uzumaki mayor.

—Él no es celoso—.

—¡¿Por qué no atacas a los desobedientes?!—reclamó Ashina a su Shinigami con el que hizo contrato.

—No quiero morir, gracias—se esfumó el Shinigami temiendo a lo que iba a decir cierta mujer en el Inframundo.

—¡Jaja, no funcionó!—se burló Karin en un tono infantil.

—¿Por qué el Shinigami no atacó a los niños?—se preguntó Tena pero tenía una idea del porqué.

—Lo siento, señor Ashina. Soy una usuaria de Shinigamis más poderosa que usted—sonrió la anciana en un tono tétrico.

En un parpadeo, un Shinigami de aspecto humano apareció detrás de ella y un aura de muerte se sintió en la habitación aunque el grupo de Konoha medio se acostumbró a eso, los Uzumaki jamás habían sentido a un dios de la muerte con esa horrible presencia.

—Lo siento por venir tan tarde, señorita Honoka. Me informaron que otro usuario de Shinigamis quiso atacarla. ¿Puedo saber quien fue?—preguntó el hombre con una mirada de muerte y dolor que daban escalofríos.

—Shiro, cariño. No es para tanto, déjalo así—le sonrió la Uzumaki sonriente.

—En realidad sé quien fue pero te estoy poniendo a prueba. Eres muy bondadosa para tu bien—.

En ese instante, el dios de la muerte chaqueó los dedos y en un puf de humo se vio a una mujer muy hermosa que estaba comiendo ramen pero notó que no estaba en su palacio divino. Ella era una pelirroja de cabello corto y rizado apareció en el sitio caminando a donde estaba Shiro y este sonrió para abrazar al hombre.

—Es un gusto volverte a ver, pequeña traviesa—saludó el hombre.

—No has cambiado nada, Shiro otousan—.

—¿Usted quien es?—preguntó Mito perturbada que ahora se dignó a aparecer

—Mi nombre original es Shiori Senryaku y rebautizada por la misma Izanami como Shiori Uzumaki. Fui la Uzumaki original que existió, verdad—se presentó ella a sus descendientes.

—¡Imposible!—exclamó Ashina que sudaba balas.

—Nada es imposible es este mundo o en el más allá. Estaba comiendo ramen en el Mundo Puro con mi esposo cuando me avisaron que estaban ocasionando problemas. Sinceramente me arrepiento varias veces de haber seguido el juego de la diosa del Inframundo de crear este clan. Solamente dieron más problemas a este mundo—.

—¿Cómo cuales?—cuestionó Tena seria.

—Crear los sellos para los Bijus, usar shinigamis en técnicas que desafían la vida y la muerte de forma irresponsable, huir de los Hyuga…—.

—¿Por qué agregó eso último?—quiso saber Kushina curiosa.

—Mi intención no fue mantener pura la línea de sangre, sino que el clan recibiera dones de todas las personas. Nuestros genes son más fuertes si los mezclamos y variamos por cada generación. Mi lema es que debe haber amor en el clan y en los últimos años su fallo ocasionó su caída. Así que nuestro juicio no debe permitir que las nuevas generaciones cometan sus errores. Niños Uzumaki, es un gusto ver que aman con todo a los que hayan elegido para dar su vida, la diosa de la muerte irónicamente es partidaria del amor que nunca pudo tener. Sean libres de hacer sus vidas como les plazca. Honoka, si Shiro otousan es el que te entrenó para nueva líder confío en ti. Después de todo, el juicio de quien considero el padre que me inculcó mis valores nunca falla, verdad. Te confío el futuro de las nuevas generaciones—declaró satisfecha la primera Uzumaki al ver que los nuevos miembros iban en el buen camino.

Shiori se fue de ahí y el pobre Ashina no tuvo más remedio que obedecer ya que ella era su superior por mucho y una orden suya quedaba fuera de discusión.

—Hagan lo que quieran, espero que el clan no sufra por esto. Nos vemos del otro lado—se evaporaron la mayoría de los fantasmas.

—Parece que soy la nueva líder oficial, jajaja. Lady Shiori es genial—sonrió Honoka muy feliz.

—Yo me retiro, tengo varias almas que recoger—se fue Shiro de ahí.

—Bueno, niños. Parece que nos quedamos los fantasmas más cercanos—mencionó Tena muy seria.

—Me presento, soy Mito Uzumaki, la esposa del primer Hokage—se presentó una fantasma anciana.

—Mucho gusto—saludaron los presentes.

—Naruto, ella es la abuela de Tsunade. ¿La conoces, verdad?—comentó Kushina sobre ello.

—¡Ah, es la abuela de la vieja Tsunade!—exclamó Naruto más eufórico.

—¿Vieja Tsunade? ¿Cuántos años tiene ahora?—.

—Haciendo calculos unos 54 años—comentó Kushina que recordaba su edad.

—Debería verse joven aún—.

—Según Shizune, ella es una anciana porque abusó de un jutsu que acorta su juventud—comentó Naruto sobre ello.

—Ah, eso explica todo—.

—Me presento, soy Fuso Uzumaki. Nagato es mi hijo, que bueno que el hijo de Kushina se lleve bien con mi niño—se presentó la mujer.

—Y yo soy Tena Uzumaki, tu abuela. Si preguntan si un Hyuga me acosó, prefiero no contar mi historia—dijo la fantasma y Kushina la miró curiosa.

—Honoka, parece que el grupo que viene con ustedes debe entrar. Si va a haber guerra, entonces será un grave problema si los dejamos ir así—comentó Mito sobre ello.

—Estoy de acuerdo—.

En otro lado, Gai estaba entretenido en los trajes de los Uzumaki y Tenten robaba cuanta arma veía muy interesante. Lee en cambio solo agarró unos nunchacos que era su arma predilecta por excelencia. Justamente en ese instante, la castaña de bollos miró una espada aplanada que parecía una navaja delgada gigante.

—¡Guau, mira! ¡Es la espada de los emos! Dicen que es tan afilada que te da depresión con solo mirarla—.

—¡No la mires, Tenten!—intentó advertir la asistente del Gaikage.

—Demasiado tarde, me quiero suicidar. Pasenme una galleta de animalito—se veia a la chica inesperadamente vestida de negro e incluso teñida.

—Entonces me queda con tus armas—iba a tocar Lee pero a la chica se le pasó la depresión muy rápido.

—¡No las toques!—.

—Esta cosa es perfecta contra los Uchiha—señaló Xuan tomando la espada con la debida precaución.

—Esta sala tiene muchisimas armas de efectos raros, que curioso—miraba de cerca Gai.

—Aquí hay un hacha de mano gigante con el poder del sol. Parece la arma perfecta para un friendzoneado—se alejó Yakumo de ahí.

—Miren este escudo, dice que puedo entender las referencias de cualquier cosa—alzó Gai un arma de colores de un país que no existía en ese mundo.

—Me pregunto donde estarán esos niños, ya tiene bastante que se fueron—.

—Los demás están en la otra sala—se veía al fantasma de Kushina presente y todos se aterraron.

—¡Un fantasma!—gritaron todos aterrados.

—¡Gai, tú sabes quien soy! Soy Kushina—.

—¿Kushina? Ah, la esposa del Cuarto Hokage. Tu hijo está aquí mismo—logró recordar Gai quien era ella.

—¿Quién es ella, Gai sensei?—preguntó Lee confundido.

—Es la madre de Naruto—.

—¡¿De Naruto?!—exclamaron los presentes.

—Mucho gusto, siganme mientras los pongo al corriente del asunto, en serio—.

—¿Ese tic? Es la madre de Naruto sin duda—murmuró Tenten reconociendo esto.

A diferencia de lo que todos piensan, los Uzumaki eran devotos a los dioses ya que su fundadora estaba muy unida al panteón divino desde que nació.

—Este es el templo del dios de la Luna Tsukuyomi. Normalmente no contesta los llamados pero quien atiende en su lugar es la princesa Kaguya del Bambú—dijo Mito presentando el sitio.

—¿Kaguya? Espera, según lo que dijo el señor Hamura es que ella era su madre y era peligrosa—comentó alarmada Hinata.

—No se sabe si ellas estén relacionadas de alguna manera, es mejor que lo averigüen—determinó Honoka a Naruto y Hinata.

Ambos estaban en una estructura azul en espiral que brillaba mientras la Luna pegaba en el sitio. Estaba a punto de ser llena en unos días y era suficientemente brillante para que los chicos tuvieran un viaje astral extraño.

—¿Qué es lo que pasará con ellos?—.

—Ellos viajarán a la zona divina de la Luna, nadie ha logrado ver a la princesa Kaguya y si la hipotesis es cierta esto será beneficioso—.

Naruto y Hinata aterrizaron en un lugar muy hermoso, boscoso y lleno de flores, pero el camino estaba lleno de bambús gigantesco. Al terminar el camino, estaba una mujer pelirroja y de ojos azulados blanquecinos sin pupila, de tez palida y un kimono de tomoes de colores blancos con llamas rojas.

—Buen día, jovenes viajeros. Soy la Princesa Kaguya del Bambú. ¿En qué puedo ayudarlos?—saludó la chica presente.

—Bueno, ¿a qué vinimos?—preguntó Naruto viendo a Hinata.

—La verdad yo tampoco entendí—.

—Estoy al tanto de lo que pasa en la Tierra, hay una guerra para revivir al Jubi. Como odio esa cosa—suspiró ella.

—¿Conoce al Jubi?—.

—Claro que lo conozco, después de todo yo soy la madre del chakra de la Tierra—reveló ella su identidad.

—¿Ustedes es la madre de Hagoromo y Hamura?—.

—Sí, la mitad de la maternidad es mía—.

—¿Cómo que la mitad de la maternidad?—levantó la ceja Naruto.

—Verán, cuando la alienigena que tiene el mismo nombre que yo llegó me selló en un descuido con ese karma que le dice. No tardé mucho en descifrarlo y alterar lo más que pude para que mi consciencia se fusionara con esa extraterrestre despiadada—comenzó a relatar la selenita.

—¿Sello karma?—.

—Es un sello horrible, sirve para que un usuario pueda regresar de la muerte en otro cuerpo con todos sus poderes. Mi condición de ser semidivino me permitió darle una moral y amor a esa alien, además de reforzar su poder. Sin embargo, no estaba enterada de sus planes hasta que se mezclaron mis recuerdos con los suyos—.

—¿Y qué pasó con sus hijos?—.

—Ellos me sellaron y formaron la Luna de este planeta. Eso me permitió librarme de mi prisión en ese cuerpo pero logré conservar los poderes de esa mujer y todos sus recuerdos, ninguno es bonito—reveló Kaguya lo que estaba pasando.

—¿Por qué?—.

—Les voy a hacer una advertencia, esta guerra que se aproxima es el principio de una serie de invasiones. Hay más alienigenas que le pondrán el ojo a nuestro mundo, ustedes son la última defensa de este planeta—declaró la semidiosa muy seria.

—¿Qué podemos hacer?—.

—Jaja, por algo soy su antepasada. Lo que mis hijos pueden hacer, yo lo hago mucho mejor, déjenme el trabajo a mi—.

En la Tierra, el grupo del Gaikage llegaba y fue informado de la situación mientras veian a Naruto y Hinata acostados en el lugar.

—¿Alguien de aquí maneja Ninjutsu Espacio-Tiempo?—preguntó Honoka al publico.

—Yo—alzó la mano Tenten.

—Esta sala está dedicada a esto, los mejores sellos de este estilo están almacenados en los pergaminos—.

—Mi esposo Minato mejoró mucho el Hiraishin del señor Tobirama. Deja te explico como funciona, ese sello es muy facil para mi—le comentó Kushina a la castaña.

—¡¿En serio?!—volteó la joven ilusionada.

—Si eres alumna de Gai, tu estilo es fisico. ¿Ella es usuaria de armas?—.

—Sí, Tenten es la mejor en esto—alzó Gai el pulgar.

—Entonces el jutsu mejorado sera optimo para tu estilo de combate. Sigueme—.

Mientras tanto, Kaguya estaba haciendo algo muy raro en el par de jovenes enamorados y el sello de Naruto reaccionaba raro mientras que su Modo Sabio se activó de inmediato. Algo parecido a Hinata le pasó con el Senjutsu de las Serpientes que se activó solo.

—Lo primero es mejorar su Senjutsu hasta el tope. Actualizando datos, pasando a Modo Sabio de los 6 Caminos—.

El chakra de Kaguya comenzaba a afectar el Modo Sabio y estos se tornaban de colores más palidos y brillantes, pero se formaban cruces en sus pupilas y desaparecían los pigmentos.

—Modo Sabio actualizado, ahora sigue el chakra Otsutsuki—.

—¿Qué no está haciendo?—preguntó Hinata que estaba sintiendose extraña.

—Estoy modificando su chakra, ustedes tienen una parte diluida de mi poder. Lo estoy completando ahora—.

En si, a lo que se refería Kaguya es que estaba mejorando la calidad del chakra alienigena que estos poseian ya que en si Hinata tenía más chakra Otsutsuki que Naruto que poseía el poder de Ashura.

—Ahora seguirán los poderes latentes, no les voy a dar habilidades que no posean sino que mejoraré todo lo que ya tengan—les aclaró la semidiosa.

En ese instante, una especie de sello corrió en el rostro y brazo de ellos y dolía un montón para la mala suerte de estos. Sin que lo supiera, Kaguya les estaba dando piezas de ADN suyo que fueran compatibles con ellos para así mejorar sus habilidades.

—Lo siento, no les avisé que esto sería doloroso—sonrió la mujer traviesa.

—¡Nada de lo siento!—reclamó Naruto enojado.

—Listo, a partir de ahora sus habilidades innatas estarán al 100%—finalizó esta su labor.

—¿Qué fue eso?—.

—Sorry, lo descubrirán por su cuenta. Tengo otra reunión importante, nos vemos y suerte con los alienígenas—se despidió ella.

El par desapareció y la pelirroja se levantó viendo al planeta Tierra mirándolo con nostalgia ya que quería regresar pero aún no era el momento.

—Mamá, papá, aún no es el momento de nacer. Fue un gusto verlos ahora, mi tiempo no ha llegado—dijo la princesa del bambú viendo su futuro más brillante.