El Gaikage

Capitulo 16 Preparativos de la guerra

En la Isla del Remolino, Honoka tenía una labor muy importante y era vigilar bien lo que quedaba de la aldea y sus almas. Como el clan de la diosa de la muerte, estaba al tanto de quienes del clan habían sido revividos y dos alertas aparecieron.

—Parece que Nagato y Kushina fueron traidos como Edo Tensei—reveló la anciana al resto.

—¡¿Quién profanó mi tumba?!—reclamó la fantasma presente.

—Parece que Kabuto Yakushi—.

—Esperen, ¿entonces por qué sigo aquí si me trajeron de vuelta?—preguntó curioso Nagato.

—Eso es muy fácil de resolver, nosotros somos un pequeño extracto de alma sellado aquí—explicó Mito a los fantasmas.

—¡Ah no, tengo que hacer algo!—se decidió Kushina y Honoka estaba de acuerdo.

—Ya que ese profanador de cadaveres esta jugando con la vida y la muerte, podemos interferir en esto—declaró la lider Uzumaki.

—¡Al fin!—se preparó Kushina y su alma comenzó a cubrirse de sellos especiales.

—¿Esperen, como se rompe el Edo Tensei?—.

—Requiere un contrasello, yo te lo pongo. Conozco ese jutsu como la palma de mi mano. Te voy a decir que sellos de mano se necesitan para permanecer indefinidamente en el mundo—le comenzó a explicar Mito a Nagato y a Kushina.

En ese momento, los fantasmas se vieron atraídos a sus cuerpos Edo Tensei y ambos despertaron en los recipientes que usaron para ser rescatados. La pelirroja abrió los ojos y estaba en un bosque caminando con otras dos mujeres que ella conocía muy bien.

—¿Hanamei, Mikoto?—.

Las dos estaban en trance y es que Kabuto las revivió ya que las tres juntas eran muy peligrosas. En ese instante, el contrasello de los talismanes surtió efecto y Kabuto se dio cuenta de esto.

—¡¿Pero qué demonios?!—balbuceó el nerd serpiente en su cueva.

—Primera lección del día, jamás selles a un Uzumaki experto en sellos. Segunda lección, ya conozco el jutsu. ¡Kai!—hizo sus sellos Kushina estando totalmente libre.

—¿Cómo es que le hizo? No entiendo, capturenla y vuelvan a ponerle el talisman—les ordenó Kabuto a las restantes.

El par de mujeres se pusieron a luchar contra la Uzumaki en una pelea interminable de no ser por algo muy importante: Las cadenas de Kushina.

—¡¿Crees que tienes una oportunidad, rata de biblioteca?! ¡Una Uzumaki experta puede destruir tu tablero de ajedrez! ¡Estilo de sellado: Marionetización!—.

Las cadenas pasaron un sello maldito temporal en el que las mujeres estaban a la merced de la pelirroja y esta les ordenó ejecutar los sellos de manos correspondientes.

—¡Kai!—.

La conexión se rompió de Kabuto que ahora si le dio miedo ya que no esperaba en lo absoluto una debilidad en el jutsu que creía perfecto y de verdad estaban en problemas.

—Novato—.

—¿Kushina? ¿Eres tú? ¿De verdad eres tú? Espera, ¿cómo es que estoy viva?—alzó las manos Hanamei muy aterrorizada.

—Nos invocaron con el Edo Tensei, las saqué del control mental del niño rata. Gusto en verlas, en serio—asintió la Uzumaki.

—¡Kushina chan!—empezó a abrazar la Hyuga y a manosear a la mujer en un mal momento.

—Apenas nos volvemos a ver y actuas así. No cambias incluso muerta—se enojó Mikoto al ver a la zombie ojiperla en sus cosas.

—¡Ah ya recordé! ¡Pequeña demonio!—empezó a ahorcar la Uzumaki a la Hyuga.

—Ok, esto es nuevo—.

—¡Ya me di cuenta que has abusado sexualmente de mi todo este tiempo!—.

—¡No te voy a perdonar!—.

—Más duro, mami—.

—¡Pervertida!—.

—¿Hasta ahora te diste cuenta? Eres tan densa, Kushina—suspiró Mikoto ante ello.

—¡Pensaba que era normal! ¡¿Por qué me hiciste eso todos estos años?!—.

—Es que eres tan linda que me gusta toquetearte—decía ahogada la peliazul.

—¡Qué cinica!—reclamó la pelirroja alterada.

—Ya dejala en paz, ella ya no tiene remedio. Hanamei es una pervertida de primera clase, incluso peor que el irresponsable de Jiraiya—.

Kushina la soltó y Hanamei se sacudió su vestido notando que todas vestía como amas de casa, lo mismo antes de morir por separado.

—Por cierto, ¿seguimos muertas?—.

—Sí, déjenme ponerlas al corriente. Esto es muy largo—les advirtió Kushina a las dos.

Una larga explicación de los siguientes años más tarde…

—¡Voy a matar a Hiashi, yo lo mato!—iba a salir la peliazul a castigar a su marido pero las demás la detenían.

—¡Espera, tranquila!—.

—¡Le dije que la cuidara bien! ¡Ah no, se lo advertí a ese idiota!—.

—No te preocupes, Naruto chan cuida de ella. Son pareja—les reveló la pelirroja

—¡¿Son pareja?!—volteó feliz la ojiperla.

—Sí, es una bella historia de amor—.

Una larga y cursi historia de amor adolescente más tarde…

—¡Ay, que romántico! ¡Es la mejor historia de amor que he escuchado!—decían las dos amas de casa con corazones.

—Sí, la verdad es que mi hijo es todo un caballero y Hinata es un amor de persona—.

—¿Qué tal Sasuke? ¿Qué fue de él? ¿Saben que hizo Itachi?—.

—Uy, dejenme les cuento—.

Una historia de un emo que se dibuja solo y un emo vengador con un Ayuwoki pedófilo más tarde…

—¡Yo los mato, yo los mato!—.

—¡Cálmate Mikoto!—intentaba parar Kushina pero la pelinegra estaba colerica.

—¡Voy a disciplinar a ese par de tarados! ¡Voy a invocar a la diosa de la chancla ahora!—.

—Por mucho que suene tentador, tenemos que parar esta guerra. Todo esto comenzó por problemas del pasado y vamos a repararlo—les comentó Kushina ante ello.

—¡Byakugan!—.

La peliazul detectó varios chakras en el lugar y un montón de Zetsus iban tras de ellas, así que las tres tronaron su cuello para calentar motores.

—Ya detecté el chakra del invocador, con esto vamos a calentar un poquito—les mencionó la pelirroja.

—Hace años que no peleo—declaró Hanamei sonriente.

—Con esto voy a desquitar este coraje que tengo—aseveró Mikoto activando el Mangekyo Sharingan.

En la Isla Tortuga, Naruto ya había dominado el Modo Chakra de Kurama pero el Biju no se llevaba del todo bien con el rubio por diversos motivos.

—Vamos, zorro. No seas malito—.

—¡No tengo que hacerte caso!—.

—¡Estamos en aprietos, dame tu chakra porfis!—.

—Oh claro—.

—¿De veras?—.

—No—.

En el mundo Puro, la princesa Kaguya miraba esto y alguien vino de visita: La misma diosa Inari. Ella era una amiga intima de la mujer ya que era un ser lunar y por ello compartían semejanzas.

—¿Ese no es Kurama?—preguntó la diosa.

—Sí, es tecnicamente mi horrocrux—.

—Es muy guapo, es el único zorro que no firmó su subordinación—se quejó ella enojada.

Flashback…

Un joven Kurama estaba durmiendo como siempre y del cielo bajó la diosa Inari a presentarse ya que había un kitsune no registrado en el reino.

—Saludos, mi subordinado. Soy la diosa Inari y a partir de ahora estarás bajo mi servicio—se presentó la diosa en un tono de deidad engreida pero no le hicieron caso.

—Zzzzzzzzz—roncaba Kurama como si hubiera visto One Piece.

—¡Escúchame, grosero! ¡Tienes que rendirme pleitesías, adorarme y mimarme!—se quejaba la diosa pero Kurama dio un manotazo y esta salió despedida hasta la Luna.

Flashback fin…

—Esa fue una de miles de veces que intenté que se uniera a mi bando. Extrañamente no lo encontré hace 50 años, ahora entiendo porqué. ¿Quieres que te ayude?—le preguntó la deidad del arroz.

—Sí, mi hijo es algo obstinado. Tiene problemas para hacer amiguitos—.

—Ahorita voy—.

De inmediato, Inari apareció en el espacio mental del par de tarados y luego de eso Kurama vio enojado a la diosa del arroz.

—¡¿Tú que haces aquí?!—reclamó el kitsune furioso.

—Vine a lo de siempre pero veo que estas sellado. Holi, soy la diosa Inari de los zorros—.

—¿Hay una diosa de los zorros?—preguntó Naruto curioso.

—Así es, soy diosa de muchas cosas. Arroz y agricultura son mis especialidades. Tu madre Kushina tiene su nombre en honor a la princesa Kushinada y a mi por supuesto, la diosa de los maravillosos campos de arroz, jojojo—.

—Es una diosa inútil, no hace nada. Todo lo hacen sus zorros lamebotas albinos. Ha intentado reclutarme desde que murió el viejo sabio y no me ha dejado en paz—admitió el Biju en tono molesto.

—¡No soy una diosa inútil! ¡No sabes reconocer mi grandeza, pideme perdón!—.

—¡Obligame perra!—.

En ese momento, a la diosa le dio por gemir y Naruto por quedarse desencajado por esa actitud extraña de la diosa.

—Tus insultos me hieren—jadeó ella.

—¡Ya te lo dije mil veces, no voy a trabajar para alguien tan incompetente e insoportable como tú!—le replicó el zorro y la diosa siguió gimiendo.

—No tienes piedad, ¿verdad?—jadeaba ella furiosa pero sonrojada.

—Es una masoquista de primera—murmuró el rubio notando ese defecto de la mujer.

—Ejem, como decía. Vengo de parte de la princesa Kaguya. Se supone que deben llevarse bien, ¿por qué no cooperas?—.

—No tengo porque dar explicaciones—se volteó el Biju bien digno.

—¿Por qué eres así, Kurama? Eres un tsundere—.

—¿Kurama? ¿Ese es tu nombre?—ladeó la cabeza Naruto.

—¿No lo sabias? Los Bijus tienen un nombre propio, Kyubi es solo un apodo genérico—.

—¡Diosa estúpida, deja de decirle cosas personales de mi!—.

—Deja los insultos, son insoportables—seguía jadeando ella debilitada y le daba pena ajena a Naruto.

—Asi que Kurama, ¿eh? Igual que el apellido de Yakumo, ¿estan emparentados de alguna manera?—.

—¿Hablas del clan de las ilusiones? Eso es por mi culpa, lo que pasa es que los zorros son buenos en ilusiones y como yo nombré a ese clan pense en Kurama y se lo puse—explicó Inari al respecto.

—¡Así que fuiste la culpable, zorra de mierda! ¡¿Cuántas veces has hecho cosas con mi nombre?!—.

—Aaaaah, no paras—volteaba a ver ella abrumada por esos insultos.

¿Por qué Inari era una masoquista al extremo de ponerse así por las palabras? Al ser una diosa alabada y mimada por los mortales y los dioses por igual ya que tenía un cargo envidiable, nadie la había insultado y apenas llegó Kurama y esta sintió muchas cosas: Enojo, ofensa y sensación de desafio, a la vez que salían a flote sus fetiches.

—Por dios, Inari. Así que en el fondo eres una rarita que le va al Cruz Azul—se rascó la cabeza Kaguya que veia todo con cringe.

—Kurama, ¿por qué no le ayudas a Naruto? Le debes muchas cosas, ¿eh? Tu cargo criminal es muy grande y debes pagar tu condena—.

—No me importa, no pienso unirme a nadie. Solo quiero estar solo—se volteó este muy necio.

—Pues en ese caso, me ves obligada a hacerte entender—le advirtió la diosa cambiando su tono de voz y todo se puso negro.

—¡¿Qué pasa?!—.

—¡No mereces ser un zorro de las 9 colas, un alto honor! ¡Prepárate para ser eliminado!—se veía imponente a la deidad y el sitio se tiñó de rojo.

—¡A ver si puedes!—se preparó Kurama muy serio y desafiante.

—Ya basta, nada de peleas! ¡Este es mi cuerpo y no van a causar estragos!—les regañó Naruto al par.

—¡Es que Kurama es incorregible!—hizo berrinche la diosa.

—No me interesa—.

—Bien, usaré el plan B—suspiró Inari y sacó un papel de la manga.

—¿Y eso?—.

—Es un contrato que me obliga a cumplir mi palabra y la del negociador. Kurama, he venido a negociar un trato jugoso—declaro la mujer muy seria.

—¿Qué clase de trato?—.

—Si ayudas a Naruto como se debe, el día que sea el fin de su vinculo descansarás en mi reino sin trabajar en las granjas de arroz siendo atendido por kitsunes de menor rango y fuera del alcance de los ojos rojos y los humanos—le extendió la deidad al Biju para que leyera el documento.

—No está mal, no está mal—.

El Biju firmó y ahora tendría que cumplir al pie de detalle de las condiciones: La ventaja sería que una vez que Kurama decidiera irse del cuerpo de Naruto lo haría sin matar al individuo pero sería hasta después de la guerra.

—Bien, terminó el trato. Nos vemos, llegaré de nuevo hasta que termine la guerra—se evaporó Inari sin antes lanzarle un beso a Kurama que se enojó.

—Uuuuuuuuh, Kurama tiene novia—empezó a reirse el rubio.

—¡Tu callate, niño!—.

—Bueno, trabajaremos juntos por un tiempo. Espero que nos llevemos bien—dijo el rubio alzando el puño.

—Que raro que estés tan animado conmigo, mocoso—se acercó el zorro muy antipático.

—Claro que estoy animado, tú tendrás lo que quieres y no nos haremos daño ahora. Además no me tengo que preocupar si somos compañeros de equipo—dijo sinceramente el chico.

—¿No estás feliz de que finalmente te vas a deshacer de mi?—.

—Bueno, en realidad ya que conozco tu historia sé que tu tienes motivos para estar enojado. La verdad siento mucho que te hayan encerrado sin tu permiso, espero que seas feliz allá en el cielo con tu novia—.

—¡No es mi novia, idiota!—.

—Si, lo que tu digas—.

—¡Lárgate de aquí!—echó a patadas el zorro al rubio.

La respuesta del Uzumaki fue muy particular ya que a diferencia de casi todos los jinchurikis, Naruto entendió con el tiempo la mala situación de los Bijus. La ignorancia de los seres humanos los había afectado tanto pero la intervención de la princesa Kaguya y la relación extraña entre Killer Bee y Gyuki le dio a Naruto otro punto de vista de toda la problemática.

—Malditos humanos—.

En otro lado, Gai y Xuan discutían algo en privado antes de marcharse al campo de batalla. Podría ser la ultima vez que podrían tocar un tema intimo y el par se sentó frente a la playa ya que era mejor para este tipo de charlas.

—¿Qué pasa, lord Gaikage?—preguntó la asistente al cejudo.

—Iremos al campo de batalla, esta será la más peligrosa de todas las guerras—.

—Sí, lo sé. Entrenamos para esto—.

—¿Tienes miedo alguna vez?—.

—Fui una ANBU de Raíz, el miedo es algo que olvidé sentir. La verdad es que nada de esto me importa—se sentó ella.

—¿Y por qué peleas entonces?—.

—Porque si mi señor es feliz, yo soy feliz. Además los niños merecen ser felices, son buenos. Lo que me pasó con Danzo se quedará conmigo. Ahora que te conocí y ver tus ideales, tengo un sueño propio: Retirarme, formar una familia y vivir mis días en paz. Pero antes de eso, usted será quien lleve la antorcha de las Llamas de la Juventud a la siguiente generación, el calor limpio de toda la corrupción de la Voluntad de Fuego que nos llevó a este conflicto—.

Flashback

En una época muy lejana antes de la Segunda Guerra Mundial Shinobi, la pequeña Xuan estaba en el parque perdida y esperaba a su madre que viniera por ella. Sin embargo, vio a lo lejos a un sujeto cejudo y muy velludo con un traje ridiculo de color verde que corría con su hijo que se parecía mucho a él.

—¡Vamos Gai, has arder tus Llamas de la Juventud!—se oía gritar al hombre.

—¡Aaaaaaaaah!—se oía gritar al niño.

El chico estaba dando muchas vueltas y era increíble ver cuanto logró correr el chiquillo que no se rendía. La niña no podía creer el numero de vueltas que daba y logró 5000 de estas cuando terminó.

—Papá, voy a ir al baño. Ahora vuelvo—corrió Gai a un sanitario público.

En ese momento, el hombre comenzó a correr y Xuan tenía una duda sobre un tema particular y no se iba a tranquilizar hasta solucionar sus dudas.

—Buenos días señor, quisiera que me responda algo. ¿Qué son las Llamas de la Juventud?—.

—Así que estás interesada, jovencita. Te daré un repaso rápido de que son las Llamas de la Juventud. ¿Cómo te lo explico? Mi filosofía personal consiste en seguir adelante aunque todo parezca imposible y trabajar con todo lo que tengas a la mano—declaró el hombre en tono de pose juvenil.

—¿Trabajar al máximo con las habilidades que naciste?—.

—Yo no sirvo para el Ninjutsu o el Genjutsu, así que trabajé en mi propio Taijutsu y mi condición física que es superior a la media: Un cuerpo duro como el acero y una voluntad que nadie debe doblegar—declaró el hombre en un tono de convicción ferrea.

—Ya veo, pero todos se ríen de usted. ¿No se enoja o le da vergüenza?—le preguntó ella a Dai.

—No, mientras yo esté feliz lo demás no importa. Además la verdadera motivación es pasar lo que yo aprendí a las malas a mi hijo Gai. ¿Sabes cual es el motivo que me hace seguir adelante en una situación de vida o muerte? Las Llamas de la Juventud tambien implica usar todo lo que tienes a la mano para proteger a los seres que amas, jamás por motivaciones personales—.

—¿Motivaciones personales?—.

—Quien usa el poder para algo muy malo, se convertirá en alguien muy poco juvenil y desleal. El camino de un ninja implica que si no queda de otra, habrá que llegar hasta la última gota de sangre y sudor y darlo todo aunque nos cueste la vida—determinó serio el hombre.

—¿Qué sentido tiene ganar a costa de tu vida?—.

—La verdadera victoria jamás será ganar una batalla sino asegurarte de que hayas protegido a todo lo que amas. Jamás traiciones lo que en verdad crees y dalo todo para no tener arrepentimientos—le alzó el hombre el pulgar y sus dientes rechinaron de brillo.

Flashback fin

—¿Hablaste con mi padre de las Llamas de la Juventud?—volteó sorprendido el hombre.

—Lo recordé no hace mucho, el lavado de cerebro de Danzo está disminuyendo poco a poco. Era un buen hombre a pesar de todo, leí su expediente—dijo la mujer recordando eso.

—¿En serio?—.

—Cuando me acordé de lo que pasó, me sentí feliz. Raíz me quitó mi identidad y mi primer recuerdo era precisamente de alguien que tú quisiste mucho. Cuando supe eso, me convencí que eres el indicado para ser el Hokage que llevará a todos al futuro de paz—.

Ella se sentó encima del hombre y miró a la cara mientras las olas rebotaban en la enorme tortuga que movía la isla.

—Cuando la guerra termine, juro que voy a acabar contigo en la alcoba. No te vas a escapar de mi—fue lo ultimo que dijo la asistente antes de irse.

—¿Me vas a matar?—dijo confundido el Kage.

—A sentones, mis hijos no se harán solos. Ya es hora de irnos, tenemos una guerra que acabar—se fue ella sin antes robarle un beso.

—Creo que esto no esta nada mal—sonrió el hombre bastante animado.