Ishigami a veces pensaba que el mundo estaba en contra suya.

¿Cuáles eran las posibilidades de que el único día que olvidaba revisar el pronóstico del tiempo, fuera a llover?

Podría haber pedido algún paraguas prestado a sus compañeros, pero ya se habían ido todos, maldijo por lo bajo a esos papeles de tesorería que necesitaba arreglar, ahora solo quedaba él con la lluvia, podría haber esperado en la sala del consejo a que la lluvia bajara, pero su videojuego se había quedado sin batería y prefería mojarse a tener que esperar varias horas. Pasaron pocos segundos hasta que se decidió y emprendió camino hacia su casa, comoquiera se iba a mojar así que prefirió caminar con calma.

Ishigami había olvidado lo mucho que extrañaba tener tiempo consigo mismo, las gotas molestando un poco su rostro, pero no lo suficiente como para sacarlo de sus pensamientos. Lo que sí lo logró fue ver una mancha de rosa en un mar de verde, se acercó un poco para ver qué era.

Lo que encontró era inusual pero no lo extrañaba, en medio de toda la lluvia, lodo y árboles, estaba su compañera tesorera, Chika Fujiwara, balanceándose en un columpio como si fuera un día despejado cualquiera, una sonrisa plasmada en su rostro.

"¿No te importa resfriarte?" Le preguntó.

"Podría preguntarte lo mismo." Ni siquiera se inmutó ante su pregunta.

Ishigami no dijo nada más y se sentó en un columpio a su derecha, balaceándose un poco, pero sin despegar los pies del suelo. Ninguno de los dos habló por un rato, tan solo disfrutando de la presencia del otro, la lluvia un sonido reconfortante para ambos.

"¿Por qué no fuiste a tu casa?" Ishigami fue el primero en hablar.

"Mis padres están de viaje, y mis hermanas están en casa de sus amigas." Detuvo su balanceo para estar a la par con él. "La verdad, la casa sola se ve tan grande que cuando me pasa esto usualmente me quedo en algún otro lado, siempre voy a la casa de Kaguya, pero hoy no ha podido. ¿Y tú?"

"Mi hermano consiguió tres boletos para un viaje al extranjero y decidió llevarse a nuestros padres, tampoco quiero regresar a una casa vacía." Le respondió. Ninguno de los dos dijo nada después de eso, solamente se balancearon en los columpios, un silencio cómodo entre ellos, sabían cómo se sentía el otro y no necesitaban palabras para comunicarse.

Chika empezó a balancearse más fuerte, su velocidad igualando su gran sonrisa que poco a poco se estaba convirtiendo en una pequeña risa, Ishigami también empezó a sonreir y terminó por reír con gran fuerza, los dos reían a carcajadas, yendo adelante y atrás sobre los columpios, la lluvia era extrañamente calmante y un factor de alegría para ambos. Pasaron varios minutos cuando dejaron de reír, las sonrisas aún plasmadas en sus caras.

Ella se levantó de su asiento después de detenerse y le extendió la mano a Ishigami, él no tardó en tomarla y levantarse junto a ella, sus dedos entrelazándose inmediatamente.

"¿Quieres ir a comer ramen?"

"Déjame adivinar, ¿estás a dieta?" Ella solo sonrió.

"¡Ya lo sabes!"