De nuevo trataba de controlar el estrés que comenzaba a causarle estragos. Llevo su mano a la nuca y comenzó a frotarla, tratando de aliviar el insoportable dolor que comenzaba a agobiarla. Saco un frasco de esencia, y se dispuso a repartir una porción a cada zona estratégica de su cabeza para que olor la relajará, a estas alturas ni la aromaterapia la lograba tranquilizar.
La razón de su estrés, además de las deudas de su hogar. Su jefe indirecto, Gojo Satoru, en realidad los informes que le tenia que presentar. Lo conoció hace años, en la universidad, él impartía clases de la materia de economía y derecho. Miwa estudio derecho, por lo que tuvo la oportunidad de que él impartiera tres materias, del plan de estudios de la carrera. Lo recordaba como un hombre agradable y hasta demasiado flexible a pesar de impartir materias de una profesión tan rígida. Ella levaba siempre un perfil bajo, por lo que nunca la noto, pero le gustaba que al entregarle un examen escrito él hacía comentarios para felicitarla por su desempeño. Esos detalles fueron suficientes para que ella tuviera un enamoramiento intenso por el. En el cuarto año de su carrera decidió, que iba a controlar su timidez y comenzar a robar su atención, pero el destino le jugó una mala pasada. Satoru Gojo había dejado de impartir clases para tomar el relevo de una de las direcciones de la empresa familiar. Para ella eso fue el comienzo de su mala suerte. Su familia, cayó en una terrible crisis financiera de la que hasta este día no ha podido salir. Con mucho esfuerzo pudo graduarse, a pesar de que tuvo que dejar en varios semestres las clases a un lado por trabajar, para poder contribuir en la boyante economía familiar.
Cuando por fin se iba a graduar, se reencontró con una de sus profesoras de los primeros semestres de la carrera, Utahime Iori. Al enterarse de los problemas por los cuales Kasumi atravesaba, le ofreció un empleo como becaria, en la empresa de los Gojo. Ella fungía como asesora externa de la empresa, pero se la pasaba todo el día en la oficina por lo cual Kasumi Miwa era perfecta, siempre le había gustado su dedicación y amabilidad, cualidades que no podían encontrarse tan fácil, por lo que trataría de moldearla para que fuera como un empleado mas que fungía en esa empresa.
Kasumi estaba agradecida en ese entonces con Utahime, a pesar de ser empleados externos se les pagaba muy bien, además de la experiencia y estaba por demás decir que un puesto en la empresa de la familia Gojo, resplandecería como el oro en su currículum.
Sonrió con pesar. Llevaba apenas tres meses en aquel lugar. El ambiente laboral era "bueno" o así lo catalogaba ella, porque por las funciones que Utahime le asignó, no salía de su oficina, solo para ir a comer y al baño. No había interactuado, con algún empleado. Una de las funciones que Yeni que desempeñar, era enviarle al mismísimo Satoru Gojo, informes o respuestas a desempeñar con respecto al ámbito legal, por escrito a Satoru. Sabia que el no necesitaba nada de eso porque era un reconocido abogado, aunque nunca ejerció más que en los primeros años de egresar de la carrera, o eso es lo que leyó ella hace mucho, desde que el comenzó a impartirle clases.
Esa tarea se le había asignado desde hace dos meses. Al principio tuvo errores garrafales, sin embargo su jefe, la corregía. En el primer intercambio de correo electrónico donde él le hacía ver sus fallos y diciéndole cómo debía subsanar las fallas. Se extraño la primera vez al leerlo. Gojo Satoru, ya no hacía sus notas y con emoticones y palabras infantiles, ahora era escueto y podría decirse que seco, todo lo contrario que cuando era su jefe. Suspiro, tal parecía que era cierto cuando decían que las personas cambian, sin embargo Gojo, era demasiado radical.
La razón por la cual Satoru se comunicaba por correo electrónico, era porque estaba fuera del país, ella se imaginaba que era para supervisar una sucursal que habían abierto en Alemania, o eso le dio a entender Utahime. Pero hoy por casualidad, escucho el verdadero motivo.
Subió al elevador apresurada, por suerte hoy iba sin ninguna persona, se replegó hasta el final del ascensor en una de las esquinas, por si más personas subían al fin y al cabo ella subía hasta el piso diez, era un largo camino. Frunció el ceño, el elevador había sido solicitado en la planta del estacionamiento. Bueno iba con tiempo.
Dos de las asistentes de las direcciones subieron sin notar su presencia. Reconoció a una, se trataba de Riko Amanai, a asistente de Gojo Satoru. Estaban tan adentradas en esa conversación que ni siquiera voltearon a ver donde estaba Miwa. Definitivamente, no la habían visto.
-¿Lo dices enserio? Alguien se atrevió a engañar al mismísimo Satoru Gojo, si ese hombre es un adonis, solo alguien que haya perdido el juicio no valoraría sus cualidades.
- Lo peor es que la señorita Hina, estaba a punto de carsarse con Satoru, parecían enamorados, llevaban dos años de relación las dos familias estaban de acuerdo. Cuando los veía interactuar se veían felices. Solo ellos saben lo qué pasó. Los padres de Satoru aún están furiosos, esto fue la razón del distanciamiento entre los Kamo y los Gojo. Es difícil porque, al parecer Satoru no se ha recuperado. Él está ahora en Nueva York, me enteré que ha viajado por el mundo desde hace un año.
-¡Un año!- La mujer a lado de rico estaba sorprendida, nunca supo la razón del porqué de una de los pilares de esta empresa se había distanciado por tanto tiempo de las oficinas- ¿Porque me lo dices hasta ahora?-
-Gojo me pidió discreción y es lo mismo que te pediré a ti,y te lo acabo de contar, porque él regresa en una semana, debemos de ayudarlo en todo lo que él pida.
La mujer que acompaña a Roko volvió a hablar.
-El jefe antes me producía desagrado, pero ahora me da lástima, un corazón roto a veces nunca sana.
Riko asintió, al mismo tiempo que las puertas del ascensor se abrían y ellas bajaban, dejando a Kasumi de nuevo sola, pero ahora con una mano cubriendo su boca por la sorpresa. Recordaba a Hina Kamo, era una mujer bellísima, esos dos eran compatibles en muchos sentidos. Con la mano apretando la correa de su bolsa, se dirigió a la puerta del ascensor, estaba a punto de llegar a su piso y tenía qué trabajar o eso es lo que se ordenaría, aún tenía ese nudo en pecho, esperaba que pronto desapereciera.
Regreso de sus recuerdos, aún seguía estresada, pero tenía que seguir redactando algunas recomendaciones que tenía que enviarle a su jefe. Escribió cuando menos veinte líneas cuando el teléfono de la oficina comenzó a sonar con insistencia, Utahime no estaba, había dicho que llegaría un poco tarde por una cita en el ginecólogo por entrar al sexto mes de embarazo. Lo iba a dejar seguir sonando, pero creyó qué tal vez era, el señor a Nanami para pedirle algunos de los contratos que acaba de redactar y él tenía que aprobar. Se levantó enseguida y se estiró a descolgar el teléfono, que estaba en el escritorio principal, propiedad de Utahime.
-Área de consultoría legal, habla Miwa Kasumi.-
Kasumi, se sorprendió al no escuchar respuesta de la persona que marcaba, tal vez no la había escuchado. Se dispuso a repetir de nuevo él saludo, pero la persona del otro lado de la línea telefónica se dispuso a hablar.
-La escuché fuerte y claro, señorita Miwa. Habla Gojo Satoru. Quiero hablar con Utahime, por favor.
Kasumi se sorprendió, ese hombre no podía ser el profesor Gojo, si no le hubiera dicho quien era pensaría que era un señor de setenta años. Su voz no era como la recordaba risueña, clara, y algo impetuosa por el tiemble de voz que usaba. Llevo una mano a su pecho y se sorprendió por lo mal que estaba, era cierto lo que había dicho su asistente aún no se reponía de su ruptura con Hina Kamo.
- La señora Utahime, llegará tarde señor Gojo. ¿Quiere que la contacte para que le llame al número del que está marcando?
- No es necesario. Solo dígale, que llame para informarle que hace unas horas llegue a Tokio y que hoy en la noche iré a verla a ella y a Suguru. Le agradecería que le pase el recado señorita Miwa, hasta luego.
Sin mas colgó, ¿desde cuando Gojo Satoru era tan formal? De ser un hombre irreverente y poco ortodoxo, por ser llamado genio. Al parecer ahora era lo que los demás querían de él, ahora él debería de tener treinta y dos años, ella recién cumplía los veintisiete. Tal parecía que la diferencia de edad no era mucha, pero con el cambio de actitud de Gojo tal parecía que si.
Se apresuró para enviarle un mensaje a la profesora Utahime, pero antes de que enviara la tecla de enviar. Su celular comenzó a soñar avisándole que tenía una llamada entrante, al ver quien era se apresuró a contestar.
- Profesora Utahime, estaba a punto de contactarla, el señor Satoru, quiere que le diga que-
- Lo se Miwa, acaba de hablar con Suguru. Hablo para algo más importante. Te informo que a partir de ahora y hasta que termine mi licencia de maternidad, no asistiré a la oficina, el doctor dijo que debo de estar en reposo, por algo que encontró anormal en los estudios. No te preocupes no será grave si sigo sus instrucciones. A partir de ahora, eres la responsable directa de proporcionar y elaborar todo lo que pida Satoru. No te angusties, te ayudaré en la medida de lo posible, además Nanami te seguirá apoyando como hasta ahora y Nishimiya, será tu apoyo directo, así que no te preocupes. Miwa estoy depositando mucho poder en ti porque confío que eres una persona que tiene potencial, no te rindas, porque esa es tu mejor cualidad.-
A Miwa le comenzó a fallar la voz y agradeció estrepitosamente a su antigua maestra, por la confianza que depositó en ella, colgó con ella tras despedirse y jurándome que se esforzaría mucho en esta encomienda que le acababa de hacer.
Se dispuso a redactar con velocidad ese documento, Dani que necesitaba mejorar en muchas cosas que sin la ayuda de Utahime, serían un gran desafeo para ella.
Sin mas la semana en la que estaba programada la llegada de Gojo Satoru llego. Su llegada a las oficinas fue un miércoles, y supo de su llegada porque de nuevo Riko subió al mismo ascensor con ella, estaba vez no había alguien con ella, pero al menos 4 cajas de champaña, que ella llevaba en una caja de cartón que cargaba con esfuerzo por lo que esa era la clara señal de que Satoru se reintegraba ese día a la oficina. Trago duro, estaba demasiado nerviosa, no sabia cómo debía de tratarlo, hacía tanto tiempo que no lo había visto. Además suponía que él ni siquiera la debía de recordar. Suspiro. Debía de centrarse en el trabajo y dejar de pensar en cosas que nunca sucederían. Gojo Satoru, nunca la trataría para asuntos que no estuvieran relacionados con el trabajo. Debía de controlarse y dejar que su corazón dejara de emitir esos latidos irregulares por pensar en su jefe. Con esa idea se bajó del ascensor que ahora llegaba a su piso y se apresuró a ir a trabajar.
Faltaban exactamente una hora y treinta minutos para la hora de salida, ese día transcurrió sin novedad, en esos momentos se encontraba revisando un contrato que Nanami le pidió. Tal vez su superior se encontraba en la celebración de bienvenida de Satoru. Había escuchado en el baño, que la fiesta sorpresa que le habían organizado a su jefe, había salido un éxito. Sabia que algo así pasaría, tal vez su jefe no había cambiado del todo.
De nuevo el teléfono la sobresalto, tal vez era Nanami de nuevo para que le hiciera llegar el trabajo que le había pedido desde la tarde. Rápidamente te se levanto a contestar, se sorprendió de nuevo que al contestar.
- Área de consultoría legal. Habla Miwa Kasumi.-
Se acomodó el auricular para escuchar mejor, pero se sorprendió por la persona que estaba del otro lado de la línea.
- Habla Gojo Satoru, señorita Miwa, quiero que suba enseguida a mi oficina y traiga lo que Nanami le encargo.- sin mas colgó, con ello no le dio tiempo de contestarle afirmativamente a su jefe.
Suspiro, no sabia ni siquiera cómo debía de mostrarle el trabajo que había hecho. Decidió imprimir el contrato, cuando era su maestro prefería que todo fuera físico, subió de inmediato al piso de su jefe. Salió del ascensor y se dirigió con la asistente que estaba a un lado de la recepcionista. Al parecer estaban recogiendo lo que quedó de la fiesta de bienvenida de su jefe.
-Buenas tardes, el señor Gojo me pidió que viniera a su-
La asistente le dio una rápida mirada, y la vio muy bien. De pronto dio un sobreseyó como si estuviera recordando algo.
- ¿Miwa Kasumi?-
Miwa asintió y acomodó la carpeta que llevaba junto con una tableta abrazándola de nuevo a su pecho.
La asistente no le dio tiempo de terminar y se levantó de inmediato para poder abrirle la puerta.
- El señor Gojo te espera. Pasa.-
Kasumi se extrañó por la actitud de esa mujer, pero no le dio importancia, tal vez aún seguía distraída por la celebración en la que estaba. Se adentró a la oficina de Satoru, le extrañó que no lo vio sentado en su escritorio dio un escaneo rápido a la oficina y lo vio mirando el ventanal hacia la ciudad, ¡Era, aún más hermoso de lo que lo recordaba! No podía creer que sobre ese no pasaran los años, estaba igual a como en los años en que le impartía clases. Se detuvo incómoda, aclarando su garganta para hablar.
- Señor Gojo, soy Miwa. Traigo el documento que me pidió.
Gojo le lanzó una mirada de reojo. A Miwa le extrañó ya no verlo con los lentes oscuros que lo caracterizaban. Aún era mas hermoso. Trago pesado. Ese hombre siempre le hacía sentir cosas que solo debió sentir en su adolescencia. Sin una palabra de por medio el se dirigió a la silla tan elegante que estaba detrás su escritorio. Gojo estiró el la mano después de haberse sentado y Miwa se apresuró deprisa no sin antes sentir una mirada que le hizo sentir escalofríos. Ella se arriesgó y decidió darle el documento físico. Como él se dispuso a leer y no tuvo ninguna objeción se tranquilizó.
- Bien, señorita Kasumi. Tal parece que acaba de pasar la prueba de fuego. Ahora le expondré la situación, usted sabrá si acepta o no. Cómo sabe estoy en transición de poner mi propia empresa. Necesito a gente confiable y personas con las que ya he tratado, ustede cumple los requisitos, además que Utahime y Nanami la recomendaron ampliamente. Así que mi propuesta es la siguiente. Tomará el lugar de mi asistente personal. Estará conmigo al parecer los siete días de la semana, tendrá que despedirse de su familia por un rato. Bueno al menos hasta que este proyecto esté caminando. No le hablare de la paga, pero es más de lo que Utahime percibe. Tiene hasta mañana a esta hora para poner todo al día y obvio para darme una respuesta.-
Miwa estaba hecha piedra. No podía procesar todo lo que su jefe le había dicho. Solo atinó a agradecerle y hacer una reverencia para luego salir huyendo de su oficina.
Hizo una un cálculo al cálculo, la profesora Utahime ganaba en una semana lo que ella percibía en cuatro meses actualmente. Suspiro. Necesitaba ese empleo con desesperación. No importaba soportar a su jefe Gojo Satoru. Al fin y al cabo la atracción que sentía por el lirio hace mucho tiempo, o eso es lo que ella creía.
Satoru, seguía sentado en la silla de su lujosa oficina. Debía admitir que Miwa, era mujer hermosa. Le había gustado desde que la vio por primera vez en la universidad, hizo mucho por llamar su atención, pero al parecer ella no estaba interesada. Además de que él no podía dar un paso en falso, por la relación de maestro estudiante. Se hubiera ganado una denuncia por acoso, seguro. Pero a estas alturas ya no había ningún impedimento. Había tratado de olvidar a la hermosa Miwa con Hina, desgraciadamente eso no funcionó. Hina se había dado cuenta que él ayudaba a Miwa desde las sombras, para que ella y su familia salieran de la crisis en la que apenas estaban saliendo. Esta era la excusa perfecta para conquistar a Kasumi, de eso se encargaría el.
Bien. Esta es una historia que tratare que sea corta. Los dos se gustan pero no saben cómo acercarse y lo que es peor Miwa se infravalora y Gojo quiere ir con cuidado y que ella sea la que se acerque. Veamos cómo interactúan esos dos.
