Sabia que tenía que darle mañana una respuesta. Sabia que decir que si. Pero no sabia porque su cerebro le gritaba que no debía aceptarlo. Trago grueso. Si estaba tan indecisa, entonces no podía asegurar que ya no sentía nada por su ex profesor. Se mordió el labio con fuerza y camino a toda velocidad a la oficina de Utahime. Al dar vuelta por el pasillo que comunicaba con su oficina, chocó con alguien. La fuerza del impacto fue tan fuerte que Miwa cayó sentada al piso.
- ¡Perdón! No me fije por donde iba.-
Miwa soltó la disculpa cundo aún estaba sentada en el piso y su trasero le dolía. Abrió los ojos para saber contra quien o que había chocado, cuando vio a un joven, guapo y alto, pero su sonrisa socarrona y mirada lasciva la asquearon de inmediato. Se dio cuenta que tenía abiertas las piernas por la caída y la mirada de ese hombre se dirigía en medio de las piernas, la cerró de inmediato y ese hombre, se acercó a ella para ofrecerle la mano y ayudarla a levantar.
- tranquila, yo tampoco me fije por donde iba. Soy Naoya Zenin; inversionista de un proyecto de los Gojo. Por lo que estaré trabajando en estas instalaciones lo que dure el proyecto. Buscaba a Utahime, desde hoy en la mañana pero no he recibido respuesta, ¿Sabes algo de ella?-
Miwa aceptó la ayuda algo incomoda, mientras el hombre le hablaba y al mismo tiempo usaba la fuerza exacta, para levantarla. De nuevo se enojo, ese hombre le estaba viendo las piernas y los senos alternadamente.
- La señora Utahime no vendrá a trabajar, hasta después de que termine su incapacidad de maternidad Si la necesita para algo relacionado al área de consultoría legal de la empresa, yo soy la sustituta de ella, ¿le puedo ayudar en algo?
Naoya sonrió de manera ladina, esa era una oportunidad de oro. Esa mujer le había gustado. Tenía unas tetas enormes, unas piernas preciosas, cintura estrecha y por lo que pudo admirar por en medio de sus piernas. Definitivamente tenía que tirársela.
- Al parecer hoy es mi día de suerte. Necesito algunos contratos individuales de algunos empleados, ahora son mis subordinados y necesito ver cuáles son sus funciones para saber si puedo agregar o quitar cosas, además de revisar el término de ellos, para hacerlos firmar uno nuevo si añado alguna cláusula o alguna función.
Kasumi aceptó la ayuda de ese hombre. Si él fingía que no había pasado nada, ella también lo haría. Solo le contestaría lo más rápido que pudiera para que ese hombre se fuera de inmediato.
- Claro, enseguida los busco. Solo dígame donde está su oficina e iré a dejárselo a su oficina, con su secretaria.-
- No. vendré por ellos en veinte minutos.-
Se dio la vuelta y con lo que Miwa creyó que fue un accidente, ese hombre rozó su brazo. Sintió un escalofrío, por el desagrado. El único hombre del que le agradaba el contacto indirecto era de Gojo Satoru.
- No deberías permitir, que él se tome esa confianza contigo. Eres muy bonita y se nota tu inexperiencia con los hombres. Ese idiota te considera una presa fácil. Pon tus límites o querrá abalanzarse contra ti.
Miwa, busco la voz que se dirigía a ella, era Maki Zenin. Hermana de Mai, las hermanas Zenin, ella estaba del lado oposito del que se había marchado Naoya. Conocía a las hermanas porque estudiaron la misma carrera que ella, pero Maki estaba en otro grupo, por lo que Mai, era la compañera de generación de ella. Aunque no lo quería admitir se sentía celosa de ella y de Satoru, porque se veía que ellos eran muy cercanos.
- ¡Perdón señorita Zenin! eso es lo que intentaré. Muchas gracias por su preocupación.
Miwa se hizo una reverencia hacia Maki, y se apresuró a llegar a su oficina, para buscar lo que ese hombre de la familia Zenin le había pedido, quería darle los contratos y salir si era necesario corriendo de ese lugar.
Afuera de la oficina que era temporalmente de Kasumi, estaba Maki, previendo la situación. Conocí muy bien al asqueroso de Naoya, sabia que utilizará todos los medios necesarios para acostarse con la ingenua de Miwa. Suspiro. Defenderla no le correspondía a ella, así que camino al elevador, oprimió el número de piso al que tenía que ir y se dirigió a la oficina de ese otro imbecil. Se anunció con la asistente de Gojo y sin más se dirigió con ese hombre que consideraba como un hermano mayor.
Gojo la miro algo cansado, estaba leyendo una contrapropuesta de uno de sus clientes cuando vio a la gemela Zenin, estaba a punto de preguntarle qué es lo que quería cundo ella comenzó a hablar.
- Baja en 15 minutos a la oficina de Miwa. Al parecer el imbecil de Naoya, quiere enseñarles sus "dotes" de conquista, ¡Ese asqueroso!-
- ¿Como dices? ¿Naoya está acosando a Kasumi?-
Gojo se levantó de inmediato, y aventó los chocolates que estaba comiendo. Rodeó el escritorio y fue con intención de abrir la puerta de la entrada de su oficina con la intención de salir.
-¿A donde vas? Te dije que Naoya, iría en quince minutos.-
-¡ Voy a romperle la cara a ese imbecil! Le dije a mi padre que no lo quería, dentro de este edificio. Tenia la preocupación de que las empleadas sufrieran de sus "cortejos". Pero se atreve a molestar a Kasumi. Ni siquiera cuando coqueteaba con Hina, delante de mi me había molestado, como estoy ahora.-
Maki corrió a la dirección de Satoru y cerró la puerta de un empujón, justo cuando el peliblanco iba a salir. No era por defender a Naoya al contrario, quería que Satoru le diera una bien a lección, pero tenían mucho en contra y desde que la familia Gojo se había alejado de la Kamo, los primeros se habían acercado más a los Zenin, para alianzas ejecutivas, no le convenía que Satoru golpeara al hijo del jefe de la familia, no hasta que él echara a andar su empresa.
-Se muy bien que esa mujer te ha gustado desde que la conociste y se muy bien que hasta ahora haz tratado de ayudarla a tu manera. Pero tienes que pensar muy bien las cosas, tú no sueles ser tan impulsivo Satoru. Piensa qué tal vez Naoya se obsesione más con ella si demuestras interés en ella. Mejor solo interrumpe "casualmente" las interacciones de esos dos. Es lo mejor que puedes hacer por el bien de todos. Tenemos que pasar por alto, todo lo que el imbecil haga, hasta que Megumi sea el socio mayoritario de la empresa de mi familia.-
Gojo apretó aún más fuerte la manija de la puerta, Maki tenía razón, sin embargo aún no podía controlar el impulso de golpear al imbecil de Naoya. Suspiro. Todo era más fácil antes de que conociera a Kasumi. Pero a la vez se sentía vivo, Kasumi era una bocanada de aire fresco para el. Aunque no lo quisiera admitir, se enfermaba de celos cada que se enteraba que a Kasumi la cortejaba un hombre, lo peor un hombre de la edad de Kasumi, sabia qué tal vez estaba en desventaja, probablemente para ella Satoru era un viejo asqueroso que trataba de llamar su atención. De cierta manera extrañaba su actitud infantil de hace unos años. Porque Miwa, trataba de abrirse con él fuera de horario de clases, pero su tierna timidez, la detenía en momentos cruciales. De nuevo cerro los ojos y llevo la mano a su frente. Debía estar con esta simulación de hombre confiable y maduro, para que él concejo de la empresa de la familia Gojo, lo declarara a él como nuevo presidente, los candidatos eran su primo Hajime que a pesar de no llevar el apellido Gojo, se había ganado el apoyo de sus tíos y padre, después el otro candidato era el, propuesto por sus abuelos. Su abuela le había ordenado, darle más confianza a la familia a través de su madurez, por eso dejo de impartir clases y dedicarse a tiempo completo al trabajo. Por último aceptó comprometerse con Hina, la conoció desde que era un niño, le gustaba mucho, pero ese sentimiento quedo relegado cuando conoció a Kasumi Miwa. Esa mujer, era todo lo que podía pedir en una mujer. Desgraciadamente, tuvo que dejar a Kasumi de lado, para cumplirle a los suyos, entre ellos estaban Megumi y las gemelas Zenin. Intento por todos los medios de sentirse a gusto con Hina, sin embargo ella no podía hacerlo olvidar a Kasumi.
La gota que derramó el vaso y que hizo que esa alianza por compromiso del que se beneficiaban Satoru y Hina. Fueron las constantes infidelidades de Hina. Satoru las justificaba porque ella sabía que él estaba enamorado de otra mujer y que además de eso, él le enviaba ayuda a través de sus amigos, principalmente Utahime.
-¿Entonces, que es lo que puedo hacer? Sabes que tratándose de ella no puedo controlarme.-
Maki sonrió, era divertido ver a ese idiota así.
-Bueno ahora vamos a encontrar la excusa perfecta para que entres a la oficina de Utahime sin que el imbecil de Naoya, sospeche algo.-
Los dos salieron en dirección a la oficina de Utahime. Esperarían que Naoya entrara a la oficina para que enseguida entraran ellos.
Miwa, estaba viendo él personal que ahora era subordinado de Naoya Zenin. Era difícil cruzar tanta información en tan poco tiempo. Estaba por imprimir el último contrato cuando, escucho que alguien abría la puerta de la oficina. Frunció el señor detrás del monitor de la computadora. Se imaginaba quién era la persona que había entrado. Tomo la pila de hojas que le tenia que entregar a ese hombre y se pudo de pie para encararlo.
-¡Vaya! Que bonita sorpresa, pensé que aún no terminabas mi encargo, además de hermosa. Eres muy eficiente.-
Naoya se acercó de prisa al escritorio donde estaba Miwa, ella se asustó, al ver que él invadía su espacio. Entonces ella puso la silla donde estaba sentada como una especie de barrera.
-Aqui tiene señor Zenin. Si necesita algo más, ya sabe que puede venir a la oficina o marcar por teléfono. Ahora ya termino mi jornada. Me tengo que ir. Nos vemos mañana.-
Miwa acercó las hojas a Naoya. No le importo si él no las veía. No quería, quedarse a solas con él por tanto tiempo. Tomo su bolso y abrigo y corrió a la puerta. Entonces, Naoya a una velocidad superior, se interpuso entre la puerta y Miwa.
- No vayas tan rápido, ¿Que te parece si te invito a cenar? O podemos saltarnos la cena y hacer algo más interesante. Naoya era precavido, si por él fuera y se le hubiera lanzado a esa mujer para desvestirla, pero a un lado aún había personal trabajando. Además quería que esa mujer le suplicara para que la hiciera suya.
Miwa estaba aterrada, no sabia ni siquiera que decir. Estaba a punto de rechazar educadamente esa propuesta, cuando escucho que la puerta era empujada. Afortunadamente alcanzó a echarse hacia atrás, para que Naoya no la empujara con su caída.
-Bien, bien, ¿Que está pasando aquí? No podía abrir la puerta, parecía que no querían que nadie pasara. Señorita Miwa y Naoya. Les pediré por primera y ultima vez que no se encierren fuera de horario laboral.-
Gojo estaba muy molesto, de verdad ese imbecil se quería propagar con Miwa, pero no podía romperle la cara como él quería, porque no quería levantar sospechas. Por otro lado Miwa quería echarse a llorar. Al parecer Gojo Satoru, estaba suponiendo cosas que no eran.
-Fuera de aquí Naoya, quiero hablar con la señorita Miwa.-
Naoya dio media vuelta y se fue. Estaba sonriendo, esa mujer le gustaba y la iba a conseguir. No tenía ninguna prisa, sólo tenía que esperar el momento perfecto, además aún no podía permitirse tener algún altercado con Satoru.-
Dejando a esos dos solos, el ambiente cambio de repente. Los dos sintieron electricidad en su espina dorsal. Miwa y Gojo por primera vez estaban solos, sin nadie que pudiera molestarlos. Los dos tragaron y no se podían dejar de ver a los ojos. Gojo decidió que eso lo dejaría para después, cuando ella y él convivieran día a día. En ese entonces él podría utilizar sus encantos y artimañas y que ella quedara prendada de él.
-Vamos señorita Miwa, la acompañó afuera. Conozco a Naoya desde niños y se muy bien de lo que es capaz, por favor, trate de no estar a solas con el. Si él intenta, algo más con usted, avíseme a mi a la brevedad, ya veré cómo ponerle un alto.
Kasumi se dirigió a tropezones con su jefe, no se le ocurrió decirle nada, ni siquiera agradecerle. Solo quería sentir la protección que había sentido implícitamente cuando él llegó empujando la puerta. No sabia que estaba haciendo ahí. Pero lo agradecía.
- Mejor la acompañaré hasta su casa, no quiero un no por respuesta.- Nunca aceptaré un no por respuesta, eso es lo que se repetía una y otra vez en la cabeza Gojo Satoru.
