Advertencia. En este capítulo comienza el R 18

Había tenido dificultades para dormir. Estaba demasiado eufórica. Su corazón aún quería salirse de su pecho. Vio su celular de nuevo con un mensaje de buenas noches por parte de Gojo Satoru, en él le decía que la noche sería eterna para el, y que la ansiedad por verla era latente. Llevo el celular de nuevo a su pecho y lo presiono contra el. Vio la hora en el celular, eran las seis de la mañana. Decidió levantarse para ir a bañarse, ese día será muy largo.

Cuando salió del baño, se dio cuenta que el celular estaba vibrando, creyó que era el despertador, sin embargo, vio muchas notificaciones de la mensajería instantánea. Frunció el ceño. Era Naoya Zenin quien le escribía. Básicamente en esos mensajes Naoya le preguntaba a Kasumi si quería cenar a la hora de la salida de la oficina. Estaba pensando una manera educada de rechazarlo, recordó que tenía que quedarse a dejar al día el papeleo, para aligerarle el trabajo a Nishimiya. Lo esquivo diciéndole que saldría tarde por un retraso con el trabajo. No espero a recibir alguna respuesta y se dirigió a elegir un atuendo. Iría a comer con Gojo Satoru y sus invitados, debía elegir algo apropiado, ella por regla general, vestía a la moda y al mismo tiempo refinada. Hoy quería dejar boquiabierto al peliblanco y había elegido el vestido perfecto para hacerlo. Esos vestidos eran de los que estaban hechos para matar. Ya quería ver si causaba alguna reacción en ese hombre, con ese pensamiento se dedicó a buscar los accesorios que completarían ese atuendo.

Salió corriendo de su casa, se le había hecho tarde. Había decidió maquillarse y eso la había atrasado, ¿Como algunas mujeres se maquillaban en menos de diez minutos y ella tardó casi cuarenta minutos en maquillarse? Debía practicar. Estaba haciendo cálculos, para saber si podría darse el lujo de tomar un taxi, cuando el clasismo de un automóvil la hizo brincar sorprendida, volvió a caminar, pero el automóvil seguía con el ruido infernal del claxon. Giro para buscar el origen de ese sonido y vio un automóvil lujoso al otro lado de la acera. Pensó qué tal vez venían por algún vecino. Decidió continuar con su carrera, para llegar a la oficina en tiempo récord.

El automóvil avanzó y se puso a la par de Kasumi , ella giró la mirada al automóvil, y el conductor bajo el cristal de la ventana del copiloto, ella miró de manera defensiva. Se sorprendió al ver quien era .

- Buenos días preciosa. Decidí pasar por ti, no aceptaré un no por respuesta.- Naoya no lo demostraba, pero estaba muy molesto. Ninguna mujer lo ha rechazado y Miwa no sería la excepción, ya se las arreglaría para quedarse a solas con ella y así poder tomarla. Conocía a las mujeres como ella. Solo se estaba haciendo la difícil, pero sabe que hoy en la noche la tendría gimiendo debajo de su cuerpo. Se le hizo agua la boca. Sabia que dentro de ese abrigo, ella estaba vistiendo algo entallado y corto. Desde el día de ayer que la había visto, sus senos, piernas y culo le habían gustado , esa mujer estaba dotada. Quería disfrutar hoy de ese cuerpo. Había trazado un plan para que hoy Satoru estuviera ocupado en la tarde, por ende él no podría ise con esa preciosidad, y ahí es donde él aprovecharía esa oportunidad. Sonrió de manera torcida.

Kasumi sonrió incómoda y comenzó a mirar por todas partes, ¡ningún taxi a la vista! Comenzó a pensar en algún pretexto para rechazarlo, pero fue interrumpida.

-Preciosa, ni siquiera pienses en alguna excusa. Si es necesario te seguiré a pie en el transporte público. Así que mejor sube, estamos perdiendo el tiempo y faltan cuarenta minutos para la hora de entrada, apenas vamos con tiempo.- Naoya sonrió aún más cuando vio a Kasumi fruncir el ceño y después acercarse para subirse a su automóvil. Cuando vio que cerró la puerta del copiloto, no le dio ni tiempo de colocarse el cinturón de seguridad y arrancó .

Miwa como pudo abrochó el cinturón y abrazó su bolso. Sabe que había cometido un error al subirse a ese automóvil, ¿acaso algo malo podría pasar? Sonrió al pensar en su exageración. Solo dejaría que por este día ese hombre la llevara al trabajo. Cualquier cosa para poder ver al hombre que amaba a la brevedad.


Satoru apagó su automóvil al estacionarlo en su cajón exclusivo. Ese lugar solo estaba reservado para los ejecutivos de la empresa. Nunca le había gustado el lugar que le habían asignado, una gran pilar de la aumentaciones del edificio bloqueaba su vista hacía el elevador y los demás cajones de estacionamiento. Se dirigió a sacar su portafolios y una caja donde guardaría sus dulces y adornos que estaban en su escritorio, ahora que se iba de la empresa, dejaría a Ichiji uno de sus asistentes, ahora tendría que comenzar a hacer esas cosas por si mismo. Aunque de repente pensó en la hermosa Kasumi , ahora ella sería si asistente. Ahora se arrepentía de las palabras que le dijo el día anterior. Moría por acariciar a esa mujer y hacerla suya, Kasumi despertaba un instinto de lo más primitivo en el. Se preguntó si su abuelo sería así con su abuela. Hizo una mueca de desagrado. No se pondría a pensar en esas situaciones con sus abuelitos de protagonistas. Ya lo averiguaría él y los protagonistas serían él y la preciosa mujer que necesitaba ver en estos momentos. Acomodo sus cosas a manera para que una mano quedara libre y pudiera sacar su celular del bolsillo que estaba en su costoso saco negro. Quiso llamar a Kasumi, pero aún era temprano. Estaba cerrando su automóvil. Cuando escucho el motor de un auto deportivo, al acercarse aún más el auto se estacionó a unos diez automóviles de distancia. La única ventaja que veía del lugar del estacionamiento que tenía asignado, era que él su automóvil no se veía con facilidad. Pudo apreciar con facilidad que ese auto era de Naoya. Se quedaría donde estaba. No quería ni siquiera hablarle, desde ayer quería romperle la cara, por encerrarse con Kasumi. No estaba con el humor de fingir una sonrisa. Estaba redactando un mensaje para Kasumi, para matar el tiempo, mientras Naoya subía a su oficina, pero lo que escucho lo hizo subir la cabeza de manera inmediata.

- Entonces ¿Quieres ir a cenar conmigo Kasumi? Prometo que no te arrepentirás, después de la cena, podemos hacer lo que tú quieras.- lo último lo dijo con doble sentido, pero le urgía que ella le contestara, en todo el trayecto ella solo veía el celular y contestaba de manera escueta a lo que preguntaba, por lo que saboteaba sus intentos de llevarla a un ambiente más íntimo.

Satoru no alcanzó a escuchar la respuesta de Kasumi, pero todo se estaba volviendo rojo. Solo quería ir a partirle la cara de Naoya y eso haría. Aventó las cosas que llevaba en sus brazos y los aventó al techo de su lujoso automóvil. Apenas dio el primer paso, pero fue detenido por una mano que había sujetado su hombro.

-Te estoy hablando desde hace unos momentos, me acabo de estacionar a un lado de ti ¿Acaso no te diste cuenta?- Suguru, estaba sorprendido, pocas veces veía a Gojo con una cara de irritación y eso solo significaba malas noticias. Gojo lo ignoro y de nuevo avanzo pero él detuvo su paso agarrando el hombro del peliblanco con más firmeza impidiendo que diera otro paso. Lleno de curiosidad siguió la mirada de Satoru y ahí fue donde lo vio. Naoya intentando filtrear con la pequeña Kasumi, la misma Kasumi de la cual estaba enamorado su mejor amigo. Trago grueso, pocas veces eran las que veía a su mejor amigo tan serio, sabia que esto significaban problemas. A pesar de que él tenía un cuerpo mas fornido que el de Gojo ese hombre era muchísimo más fuerte que él y muchos hombres que consideraba fuertes- ¡Maldición Satoru! No le des una excusa a tu padre para que te destroce en la junta de la semana que viene. Le estás dando lo que quieres, ese idiota de Naoya puede intentar lo que quiera, pero Kasumi ni siquiera lo está tomando en serio.

Aunque Suguru hablaba con una voz firme, Miwa y Naoya no los lograban escuchar, porque comenzaron a llegar la mayoría de la plantilla de los empleados y comenzaron a llenar el estacionamiento. El diálogo del pelinegro hacía el peliblanco se perdió entre el ruido de los motores y saludos de buenos días entre los empleados.

Los dos vieron como el rubio intentaba captar la atención de Kasumi, pero ella iba escribiendo por el celular de manera apresurada. Ella presionó uno de los botones y el ascensor no tardó en abrir las puertas, los dos entraron en compañía de más empleados. Entonces los dos escucharon el sonido de una notificación entrante. Era para el celular de Gojo. El desbloqueo la pantalla de inmediato ya sabía de quién era el mensaje.

" Recién llegue a la oficina, ¿Se te ofrece algo?"

Miwa.

Satoru al leerlo sonrió de una manera que a Suguru le asqueó. No era necesario ser un genio, para saber quien era la persona que había enviado el mensaje. Conoció a Gojo en la preparatoria, afirmaba que conocía muy bien a ese hombre. Nunca lo había visto sonreír de esa manera. De pronto se sintió se extrañado, ¿cuál era el efecto que causaba Kasumi en el? Silbo para demostrar su asombro. Esa mujer fue capaz de mover una montaña como la que representaba Gojo Satoru.

"Quiero verte, ¿Podemos vernos en unos veinte minutos, en mi oficina?

Gojo sin mas bloqueo su celular y lo echo a su bolsillo. Volteo se zafó del agarre de Suguru y lo vio frente a frente.

-¿A que viniste? Se supone que estabas de camino al almuerzo de los chocolateros alemanes ¡No me digas que cancelaste! O peor ¿ellos cancelaron? Satoru hizo una mueca que se asemejaba a la preocupación, esos chocolateros eran un pilar importante de proveedores no se podía dar el lujo de perderlos ahora. Comenzó a recordar las cláusulas que había por incumplimiento de los alemanes, pero fue interrumpido por Suguru.

-No es eso idiota. La cita es a las once de la mañana apenas son las nueve, aún tenemos dos horas. El desayuno es el restaurante que está a dos cuadras de aquí. Vine a dejar mi automóvil aquí, además vine por algunos papeles que Utahime olvido. Lo más importante, el señor Zimmerman, exigió verte a ti, tendremos que ir lo dos y la traductora, ese hombre está chapado a la antigua y no habla inglés. Ella llegará a las quince minutos antes de la cita y nos esperará afuera del restaurante. Así que resuelve tus pendientes de esta hora y te veo en una hora en este lugar.

Satoru hizo una cara de fastidio. Pero se dirigió caminado a paso lento con su amigo. Dejo ir a todo el personal que había llegado subiera al edificio, cuando vio que ya no había ningún empleado, se dirigieron al elevador. Apretó el botón que hacía que el ascensor llegara al piso donde se encontraban, este llegó y se subieron a él. Gojo presionó el tablero, para incubar en qué piso bajaría cada uno. Las puertas se cerraron y Satoru habló.

-Se muy bien cuánto te gusta la pequeña Miwa, pero Satoru. Debes controlarte. Naoya tampoco me agrada, y aunque se notan las intenciones que ese imbecil tiene con ella, solo apartarla de él. No lo confrontes, Es lo que tú padre está esperando. Pronto te irás de aquí, y por lo que me enteré ella se irá contigo.

-¿Utahime te dijo? Bueno no me sorpende. Ustedes se cuentan todo.-

-Por supuesto, por eso somos esposos. Aunque ella se molestó un poco, porque le quitas a su mejor asistente.-

Satoru solo río. Necesitaba a ver y tocar a Kasumi. Tendría que tomar una medida radical contra Naoya, si era necesario la tendría en su oficina todo el día. Solo serían cinco días más. Subieron y Suguru salió del ascensor al llegar al piso donde estaba la oficina de Utahime, estaba tentado a bajar con él para ver a la mujer que quería, pero recobró la lucidez en unos montos la vería y estarían a solas, hablaría todo lo que quisiera con ella. Salió del escandiré al llegar al piso donde estaba su oficina. Saludo y le comunico a Riko, que dejará pasar a Kasumi en cuanto llegara. Acomodo las cosas que llevaba en su escritorio y se acercó al ventanal, extrañaría la vista que le daba ese lugar. Pero tenía que irse, algún día tendría un edificio Yam imponente como este. Escucho que alguien tocaba la puerta. Sabía muy bien quien era. Grito un "adelante" y fue como la vio con más detalle. Parecía una visión de sus sueños húmedos. Miwa traía un vestido largo pero entallado que resaltaban su trasero, muslos y sus senos, a pesar de tener un cuerpo de tentación lo que más le gustaba de ella era su cara de ángel. Ella se acercó tímidamente, y le sonrió como solo le sonreía a él.

-Estás preciosa. Definitivamente les vas a gustar.- Gojo dijo lo último para el, pero Kasumi lo vio interrogante.- No te dire es una sorpresa, lo sabrás cuando vayamos a comer. Se que te dije que formarías el contrato a la hora de la comida, pero tengo que salir a un desayuno, así que tendrás que firmar el contrato ahora.- Se giró sobre sus pies y se dirigió a su portafolio, de ahí saco un sobre, urgí se dirigió a su escritorio y tomo una pluma le hizo una seña a la peli azul, para que la siguiera a un sillón de tres plazas y junto a él estaba una mesita, dejo el sobre encima junto con la pluma y espero que ella se sentara.- Toma tu tiempo, fírmalo si estás de acuerdo.

Kasumi comenzó a leerlo de manera detenida, era un contrato extenso. Él aprovechó que estaba distraída. Se dirigió a la puerta de la oficina para cerrarla con llave. Se sentía como un adolescente, pero no quería que nadie lo interrumpiera. Se acercó de nuevo hacia la mujer que lo estaba volviendo aún más loco y se sorprendió al ver que ya estaba firmando el contrato. Frunció el ceño, conocía los hábitos de lectura de Kasumi, afirmaba que aún no leía niño mitad del contrato.

-Te dije que leyeras todo, las cláusulas son extensas, yo mismo lo redacté.-

-No es necesario, confió en ti.- sonrió al hablarle de tu, pero en eso habían quedado ayer.

Gojo sin mas se sentó a su lado y extendió sus piernas a los lados, su ereccion comenzaba a notarse u prefirió cruzar sus piernas, para que ella no se diera cuenta. Ni siquiera reviso que el contrato estuviera debidamente firmado. Su cuerpo le ordenaba besar a esa mujer y eso hizo. La tomo de la barbilla y comenzó a devorarle la boca, Kasumi le seguía el ritmo con mucho trabajo. Estaba excitándose más. Las manos que estaban en los hombros de ella comenzaron a acercarse de manera sutil a sus senos. El suspiro en el beso. Nunca había estado con alguna mujer con el cuerpo de Miwa. Su cuerpo lo excitaba como un adolescente. Llegaría a donde ella le dijera. Sin mas se dedica a estrujar sus senos. Comenzaron a gemir en el beso. El estratégicamente bajo el cierre del vestido, lo bajo hasta su cintura y se excitó al ver que ella solo traía un bra sin tirantes, el movimiento de sus senos cuando quito el sostén, fue tan hipnotizante que se dedicó a estrujar un seno con su mano y succionar y morder el otro pezon, alterno sus movimientos de un seno a otro. Miwa solo podía cubrirse con su mano para acallar sus gemidos.

Había escuchado muchas platicas de sus compañeras de universidad y del trabajo sobre sus experiencias sexuales, ella a pesar de que nunca había estado con algún hombre. No podía negar que ya había experimentado orgasmos, no se tocaba seguido, pero cuando lo hacía frecuentemente el protagonista de sus fantasías era el hombre que ahora mismo la estaba tocando.

De repente una de las manos de el, descendió sus piernas e hizo rollo la parte del vestido a modo de que este quedara enrollado en su cintura Gojo comenzó a acariciar los muslos de Kasumi, a manera de pedirle permiso para comenzar algo más intenso. Ella le dio permiso a tiendo sus piernas, para que él pudiera acariciar su entrepierna, la excitación de él era tanta que bajo la pantaleta de ella. Se sorprendió verla tan lubricada y que al bajar esa prensa un hilo de su lubricación era la muestra de que tan excitada estaba ¡Diablos! No tenía tiempo. Se hincó entre las piernas de ella y se agachó a manera de que su parte íntima quedara en su cara. Separó las piernas de Kasumi y ella gimió por la sorpresa, pero decidió dejar su timidez atrás. Quería demostrarle que ella iba con toda la intención de que esto se hiciera más íntimo y está era una oportunidad. Se mordió los labios cuando él mordió y succionó su clitoris. Era una sensación nueva. Ella comenzó a amasar sus senos y murmurando el nombre de Satoru se dejó llevar. El continuo con su labor sin embargo, él también necesitaba liberarse. Puso de pie a Kasumi y él se acostó cual largo era con los pantalones y su ropa interior en sus tobillos.

-No tengo mucho tiempo, así que por el momento solo nos frotaremos ¿Sabes de eso verdad? Él creo que Miwa era una mujer con experta en las artes amatorias. Ella no dijo nada. Solo se acomodo a manera de que su pene quedara pegado a su estómago.

Miwa veía aún el pene de Satoru sorprendida, ¡Es Enorme! Se secó una y otra vez. Decidió no demorarse más y de manera lenta se acomodo para que su unión indirecta fuera lo más placentera para los dos. Gimieron a unísono cuando sintieron el contacto del otro. Gojo subió su chaleco, camisa y corbata hasta su pecho. Kasumi estaba empapada, podía sentir sus fluidos resbalar aún en su abdomen y pelvis, cuando ella comenzó a moverse de manera torpe. Frunció el ceño, extrañado, tal vez sólo estaba nerviosa. No la culpaba él estaba igual, pero era más el placer. Tomo sus hermosas nalgas entre sus manos y comenzó a guiarla con firmeza. Se aseguraba que su clitoris rozara adecuadamente con su glande. Al ver que, ella seguía su ritmo, hizo que ella se flexionara para tirar sus senos y amasarlos. Los dos gemían despacio. Se dio cuenta que Miwa iba a tener su Preciado orgasmo, el se ayudó con los fluidos que dejó y ahora impuso su ritmo. No tardó mucho en derramar su semilla, se quedó en los labios vaginales. Los dos se besaron con más ímpetu, pero decidieron ir al baño privado de Gojo a limpiarse. Salieron cuando se sintieron medianamente limpios salieron. , ahora se sentaron en a una distancia prudente. Gojo se dio cuenta que no podía aparte las manos de ella.

-Se que te dije que iríamos lento, pero no puedo evitar tocarte. Eres toda una mujer, supongo que no estás tan acostumbrada, al sexo en las mañanas, pero te prometo que te va a gustar. Espero superar tus expectativas como amante y no quiero que me compares con los que has tenido con anterioridad. Yo haré lo mismo y he de decirte que tus has superado con creces. Debo confesarte que no te llame con esta intensión, solo paso. Espero que no te hayas molestado.

Kasumi, le sonrió de manera tímida, ¿como decirle que ella esperaba tener un contacto así de íntimo desde el día de ayer? Suspiro. Se acercó a besar de manera casta a Gojo y los dos sonrieron. Él le pidió que revisaran el contrato que Suguru llevaría con los alemanes y como si lo hubieran invitado, tocó la puerta. Ella se levantó de su asunto y corrió a abrirle.

Le agradeció, cundo le abrió la puerta. Omitió decir todo lo que pasaba por su mente por respeto a Kasumi. Ya se burlaría de su amigo cuando estuvieran a solas.

-Te estoy llamando desde hace quince minutos. Vámonos, aún hay que darle las instrucciones a la traductora.- Suguru ni siquiera entro a la oficina y cerro de nuevo la puerta, se dirigió al elevador a esperarlo. A pesar de que es un hombre de edad. Tenía vergüenza, a él no le hubiera gustado que Satoru entrara a la misma habitación, donde él tuviera relaciones con Itahime. Le dieron escalofríos de pensarlo. Agradecía que al menos los encontró vestidos.

Satoru puso los ojos en blanco y se levantó de su asiento. Tomo los documentos que tenía preparados además de su celular y tableta.

-Regresó por ti en una hora y media.- Rodeo su escritorio y la beso de nuevo, así como inicio el beso lo corto, no quería que Suguru entera de nuevo y que ahora si lo vieran en una situación comprometedora.- Si quieres quédate a trabajar aquí.-

Kasumi asintió, y se sonrojó, no quería salir. Tenía miedo da lo que piensa ta la asistente de Gojo, así que se quedaría en esa oficina. Era una alivio que llevara si tableta. Vio que Gojo estaba por abrir la puerta y se sonrieron al mismo tiempo. Él corrió hacu ella de nuevo y le dio otro beso.

-¡ah! Lo olvidaba, no te preocupes por avisarle a Utahime de tu renuncia, ya se lo dije ayer. Regreso en hora y media.

Miwa se quedó sola. Era increíble el vacío tan notable que acababa de dejar ese hombre. Estaba consiente que iba a regresar en poco tiempo pero ¿Era normal comenzar a extrañarlo?